viernes, 5 de octubre de 2012

Level 42 - True Colours (1984)

Este fin de semana estamos fuera de viaje, acudiendo a las fiestas de un pueblecito de la España profunda. Con algo de antelación les dejamos el post semanal, que el domingo llegaremos tarde y será peor momento para este menester.

En torno a las 15h de la tarde, hora local, para ir camino de las dunas de Corralejo a las playas de El Cotillo de Fuerteventura, me puse el disco que hoy nos ocupa a través de los altavoces de mi móvil, para amenizar el trayecto en coche hasta nuestro siguiente punto de visita. Fue tal la mala suerte que a la 2ª canción se quedó sin batería, pero aún así puedo considerarlo banda sonora de mis vacaciones pasadas, y es que además la canción que abre el disco es de mis favoritas de siempre de Level 42.

Hace mucho, pero que mucho que Level 42 pasaron por el blog por primera y única vez hasta la fecha con el disco anterior al que hoy nos ocupa, el “Standing In The Light” de 1983; además, ese disco recuerden que estaba con su réplica de disco de oro en la pared de la recepción de un hotel en el que estuve en el 2007 en Lanzarote, con lo que a los Level 42 siempre les he asociado mucho a las Islas Canarias, sobre todo a sus islas más orientales.

Tras “Standing In The Light” llegó el album que hoy proponemos. Ya en “Standing In The Light” el grupo se permitió coger impulso y éxito gracias a los resultones singles “Micro kid” y sobre todo “The sun goes down (living it up)”. Y “True Colours”, obra de los Mark King y compañía que tenemos hoy por delante, más bien supuso afianzar la posición de la banda, más que dar un paso adelante en pro del éxito que llegaría no a mucho tardar.

En el grupo seguían Mark King como principal vocalista y característico bajista a la hora de tocar ese instrumento, Mike Lindup como teclista, coros y vocalista principal ocasional y los hermanos Phil y Boon Gould, a la batería y guitarra/saxo respectivamente. Son 9 canciones, que representan el estilo genuino de los Level 42 de su primer periodo, y, yendo más lejos, podríamos establecer una frontera a partir de aquí en adelante para dividir etapas del grupo. Luego hablaremos de ello, ahora las canciones.

Empezamos con mi favorita del disco y que a la par puede que esté en el top 5 de mis debilidades de Level 42. Hablo de la contundente y percusiva “The chant has begun”. Spandau Ballet no mucho tiempo atrás había sellado la también notable y notoria “Chant nº 1 (I don’t need this pressure on)”, y puede que eso de que la palabra “chant” esté incluida en el título, lleve implícito unas formas rotundas, sobre todo en las bases rítmicas tan marcadas. No obstante, esta canción también destaca, y mucho, por sus cambios de ritmo; no hay más que detenerse en la parte del estribillo que corre a cargo de Mike Lindup, con una calma y relajo pasmoso, muy en contraste con el resto de la canción. Es Mark King quien se hace cargo de forma igualmente contundente de la voz principal, salvo esos momentos que tiene Lindup, y estimo que las estridencias sonoras, como esos desaforados saxos que hay por ahí de cuando en cuando, son una maravilla. Son de esas canciones que tienen algo en su melodía que te llega o no. Me parece muy buena y un acertadísimo single, que tampoco funcionó muy bien en las listas de ventas por otro lado. En “Kansas city milkman” se intercambian los papeles y es Lindup quien se encarga de esta comedida pieza en el apartado vocal, siendo Mark King quien se encarga de dar réplica en algunos momentos. Junto a “Seven days”, tercera composición del disco, da lugar a un par de canciones muy sosegadas, que ponen el contrapunto a la fuerza y arrojo con la que empezó el disco con “The chant has begun”. Contrata mucho la versión del lp de “Hot water” con la del single. En el single se añade creo que más velocidad o ritmo, más elementos externos o adornos, para darle un toque más guay y es aquí en “True Colours” donde podemos escucharla sin artificios y la verdad es que igualmente funciona muy bien. Esta canción es ejemplo del jazz pop bailable tan apañado que Level 42 facturaron. La línea de bajo de King lleva el peso del ritmo y las notas de teclado, saxo y demás, están en una lógica compositiva de añadido más que acertada. Puede dar la impresión de que estamos a priori ante un batiburrillo de elementos, pero tras varias escuchas podrán descubrir que todo está sorprendentemente en su sitio. Junto a “The chant has begun” fue el otro single notorio del álbum, y antes de acceder al disco al completo puede llevar a engaños, ya que podemos pensar en un disco muy movidito, cosa que como ya han podido comprobar con “Kansas city milkman” y “Seven days” no es así. Es buena “A floating life”. Llama mucho la atención desde el inicio con esas notas tan marcadas, que al fin y al cabo es su distintivo principal de sonido. Alterna momentos de austeridad sonora, con esas notas tan estridentes, que funcionan bastante bien.
En sus primeros momentos resulta interesante por sus notas de guitarra eléctrica a cargo de Boon Gould “True believers”. La marca de la casa, con la conjunción de Lindup y King a las voces se ve claramente en el estribillo. Sin duda, otro momento genuino de Level 42 este “True believers”, que supone un mayor brío que los medios tiempos que nos encontramos en los primeros pasos del disco, dejando de lado los moviditos singles. Más lenta resulta “My hero”, en la que retornamos a ese medio tiempo al que tarda en cogérsele más el pulso. La estructura musical, jalonada por unas juguetonas notas de teclado, dispone de una melodía en el estribillo suficientemente buena. Es mejor que sus hermanas de carácter y sentido musical “Kansas city milkman” o “Seven days”. Controvertida es “Kouyate”, en la que podemos escuchar a Mike Lindup hacerse el dueño de la voz principal. No obstante, por su cierto riesgo, merece la pena y hay que reconocerle el mérito, a pesar de que en sus primeros compases o notas no parezca atinar del todo. A medida que avanza la canción, va cogiendo el compás para ofrecernos unos momentos muy notables, los cuales coinciden con Lindup prescindiendo de su peculiar falsete, el cual emplea en los primeros momentos. Hay que destacar también a King repitiendo el título de la canción durante gran parte de la duración. En el apartado instrumental hay un solo de saxofón interesante en torno a los 3 minutos y medio de duración. Con el tiempo se le podría tildar de joya oculta, si la escuchamos con buenos oídos, pero de lo que estoy seguro tras tanto tiempo transcurrido desde que conocí este disco, es que el cierre de la obra sí que es una canción a tener en cuenta. Tras mucho divagar e intentar dar con un medio tiempo acertado, y cuando a lo mejor habíamos dado la causa por perdida, Level 42 consigue cerrar “True Colours” con la placentera y deliciosa “Hours by the window”. La simbiosis entre Lindup y King a las voces es fenomenal y la melodía es relajante, vagamente hedonista y muy agradable de escuchar. No se podía rubricar mejor el álbum.

Este trabajo supuso un ligero retroceso para Level 42. “Standing In The Light”, su predecesor, fue top 10, y sin embargo “True Colours” no se ganó ese mérito. Los singles igualmente quedaron por detrás en sus respectivas listas que los del álbum anterior. Sin embargo, tampoco supuso un descalabro y más o menos las expectativas sobre el cuarteto se mantuvieron, y el éxito solamente tuvo que esperar un poquito más.

Buen apuntalamiento supuso el disco en directo “A Physical Presence”, que sentó las bases para el siguiente “World Machine”, donde Level 42 viraron un poco más hacia el pop, llegando de esa forma a mucha más gente, pero a la par suponiendo las primeras desavenencias entre los hermanos Gould por un lado y Lindup/King por otro. “Something about you” y “Leaving me now” fueron singles muy buenos y de merecido reconocimiento en ventas, que permitieron al grupo finalmente alcanzar el primer nivel, el cual afianzarían con el posterior “Running In The Family” de 1987.

Por ello, como apuntaba brevemente al comienzo del post, este disco que hoy nos ha ocupado, de portada difusa, con una foto borrosa y muy colorida de los miembros del grupo, supone en parte un antes y un después en el grupo. Es como un disco bisagra entre los primeros discos del grupo, de relativo calado entre las masas y los 3 siguientes trabajos que editarían en los 80, en donde el grupo alcanzó su máximo apogeo mediático. Por ello, y quizás porque el disco ponía un interrogante provisional a si el grupo seguiría subiendo como ya habían apuntado con “Standing In The Light”, tiene un leve encanto de disco vagamente maldito, que ya saben que a mi me gusta mucho.

Quizás flojea algo en su cara “a”, en la que está algo descompensado el buen trabajo de los singles, con los 2 medios tiempos anodinos “Kansas city milkman” y “Seven days”, que quizás sean los rivales más débiles del disco. Se precisa su tiempo para cogerle el punto al jazz pop de los primeros discos de Level 42. Es más inmediato “World Machine” o “Running In The Family”, pero me gusta más reivindicar esta época menos conocida del grupo. Espero que con el tiempo vean sus bondades.

Esta semana, de alguna manera, hemos mantenido un poco una continuidad estilística, ya que a ratos Level 42 y Nik Kershaw tienen algunos puntos musicales parecidos. Y con este lp terminamos el repaso a los discos que más han formado parte de mi periodo vacacional, y más concretamente del viaje que hice a Fuerteventura este pasado agosto del día 10 al 17. En las próximas 3 semanas dedicaremos el post semanal a discos de este año 2012; va a parecer mentira: “Discos, música y reflexiones” tratando la actualidad de forma decidida durante tantas semanas consecutivas… Alguno se encontrará algo perdido.

2 comentarios:

jairo F.Quindós dijo...

poco puedo decir de este grupo, que de nuevo me abres una nueva ventana musical desde tu blog, en fin buen fin de semana amigo

Abacab dijo...

Jairo, bueno, este grupo quizás no te llegue mucho de primeras, ya que el jazz, aunque sea con tintes pop, siempre es menos directo.

Gracias por escribir.