sábado, 20 de marzo de 2010

1984 Lloyd Cole And The Commotions - Rattlesnakes

Procedemos hoy a la revisión de un disco redondo, más allá de su forma geométrica en vinilo o cd. Hoy prestaremos atención a lo que normalmente se suele llamar artista o grupo de culto; véase esta acepción como la denominación otorgada a alguna banda o cantante, que a pesar de tener un éxito puntual en su trayectoria, normalmente su repercusión comercial no ha sido muy alta.

También suelen caracterizarse por una trayectoria moderadamente dilatada, con posterior carrera en solitario de su líder, y su material discográfico suele gozar de muy buena calidad. Lloyd Cole, al mando de su banda The Commotions se le puede englobar dentro de esa definición. Este abanderado del rock más clásico y sentido de los años 80, y gurú compositivo junto a figuras más grandes dentro de su vertiente o estilo como eran Morrissey y McCulloch al frente de The Smiths y Echo & The Bunnymen respectivamente, tuvo sus buenos momentos en los años 80.

Aparte de ser comparado estilísticamente, Lloyd Cole era buen amigo de Mozzer y éste demostró más de alguna vez admiración por lo que Lloyd y sus Commotions hacían. Hay que decir que la admiración era mutua respecto de Cole hacia Mozz y sus Smiths igualmente.

Vamos a analizar el debut del proyecto de Lloyd Cole al frente de The Commotions, el considerado mejor disco de su trayectoria, “Rattlesnakes” de 1984. The Commotions en aquellos días eran Neil Clark como guitarra, Lawrence Donegan como bajista, Stephen Irvine en la batería y Blair Cowan como teclista.

Esta obra nos va a suponer instantes de buen rock clásico, y un sonido libre de la electrónica y los sintetizadores más evidentes, que tan en boga estaban en aquellos días. Una vuelta al sonido desnudo que también defendían los compañeros de generación mencionados arriba y que supuso la humanización musical de aquellos días, aunque en el caso de Lloyd tampoco se prescindiera radicalmente de las ayudas de los teclados.

Gran parte del éxito de “Rattlesnakes” vino asociado a su single “Perfect skin”. Un sonido luminoso de guitarras, y ese timbre vocal tan peculiar de Lloyd, que en parte siempre vi tan parecido al del posterior Dr. Robert de Blow Monkeys (hasta también les notaba cierto parecido físico). “Speedboat” se muestra con un sonido más subterráneo y misterioso, frente a la frescura del sonido que desprendían las guitarras de “Perfect skin”. Salvo algún repunte sonoro, se marca la misma pauta sonora durante toda su duración y Lloyd a su vez se mueve en un tono vocal sigiloso, también salvo en algunos párrafos en los que hasta nos puede recordar vagamente a Brian Ferry en su forma de proceder. Después se nos presenta el tema que da el título a la obra. La canción “Rattlesnakes”, está muy en boga con el sonido de ciertos pasajes del “Ocean Rain” de Echo & The Bunnymen. Contiene ciertos elementos orquestales, le dan en efecto un carácter algo parecido a canciones como “Silver” de la banda de Liverpool. “Down on mission street” regresa a un sonido menos luminoso, haciendo parecer que el disco alterne momentos más vitales y otros más lúgubres o, en este caso, relajado. Mi preferida del disco está situada en el ecuador de la obra, se trata de “Forest fire”. Esta pieza tiene un encanto especial debido a los retazos sonoros de ciertos acordes de sus guitarras. También el tono algo melancólico de la voz de Cole, hace que la canción sume enteros emotivos. Los efectos sonoros de una leve línea de órgano por debajo, le confiere ese sonido tan especial, en el que se apoyan esos acordes tan singulares de cuerdas. “Forest fire” es la joya oculta del disco de esta semana, por lo que no la pierdan muy de vista.“Charlotte street”, tiene la papeleta de continuar la obra tras esa obra maestra anterior. Se vuelve a un sonido mediano de cuerdas, con nuevos sonidos cercanos a Echo & The Bunnymen más que evidentes en el sonido de apertura. De hecho esa melodía de guitarra, es la marca principal sonora de la canción. Da la talla, y eso que no es fácil situarse como sucesora en la escucha del disco tras una pieza tan emotiva como “Forest fire”. “2cv” es una pieza de sonido acústico y lento, en el que con una guitarra española Lloyd se vale para dar forma a una de las partes que forman este disco tan válido. La excusa de un coche, en este caso el modelo citado en el título de la canción, nos describe una historia de amor pasajero para en las propias palabras de Cole “encontrar algún tipo de felicidad para llenar la soledad”. “Four flights up” es un medio rockabilly, aunque algo más lento, que incluye matices sonoros de armónica. Se abre tras este guiño de rock clásico ante nosotros otro deleite sonoro; me estoy refiriendo a “Patience”, que es otra joya que nos reserva “Rattlesnakes”. Se nos narra una historia de desamor, interpretada de una forma excelente. Una canción delicada, cálida y en la que Lloyd se vale de unos coros femeninos para ayudar a crear otra obra maestra en forma de canción. Algún apunte sonoro orquestal puntual ayuda a dar solemnidad al corte, aunque los sostenidos de los coros, y las líneas de las guitarras, aparte del acierto vocal de Cole al micro, terminan de construir un tema que enaltece fuertemente al disco en la parte final, también al juntarse con la agridulce e igualmente estupenda canción final, “Are you ready to be heartbroken?”. En esta ocasión se empieza con una estupenda línea de acordes de guitarra acústica, en la que luego se añaden como unos efectos leves de armónica. Lloyd se ha quedado tan a gusto con los coros de la canción anterior, que también dispone aquí de cierta compañía en el apartado vocal. Me refiero que es un tema agridulce por el carácter de la letra, ya que la canción en su melodía tiene cierta luminosidad y un sonido amable.

Y de aquí parto para afrontar la parte de las llamadas “reflexiones” a las que alude el título del blog. Y es que Lloyd, y en este saco también meto a The Smiths, creo que son el tipo de artistas, que a pesar de ser bastante sentidos y tener sus ciertos momentos reflexivos y melancólicos en su sonido, desprenden una luminosidad increíble en su música.

Por este motivo, afirmo firmemente que considero a Lloyd Cole And The Commotions como un grupo más que acertado para estos días que empezamos a afrontar. Su sonido es perfecto para estas tardes en las que el sol brilla perfectamente en un cielo azul completamente. No se trata del tipo de artista nocturno o de día gris, como pudiera ser el caso de otras bandas. De ahí que haya considerado esta semana en la que parece que al fin las lluvias excesivas de estos últimos 3 meses nos dejan atrás, un momento idóneo para afrontar a Lloyd Cole. Cuidado, a mi me gusta la lluvia, pero, ¿saben aquel dicho o refrán de “lo poco gusto y lo mucho cansa”? Pues eso, aunque creo que en un tiempo no muy lejano ya estaremos lamentándonos de la falta de precipitaciones. Por otro lado, alguno quizás piense que dicho refrán debería aplicármelo yo mismo a la hora de escribir los post semanales.

En fin, intentaré no alargarme mucho más. Tras este estupendo debut, Lloyd se ganó a pulso el respeto de la crítica y de sus compañeros más mordaces de profesión como he mencionado antes con el caso de Morrissey, en aquellos días al frente de The Smiths. En los próximos meses Lloyd mantendría su éxito y al igual que aquí se dio el caso de un éxito individual de la mano de “Perfect skin”, en un futuro no muy lejano “Lost weekend”, perteneciente a su siguiente lp “Easy Pieces”, volvería a dar otro triunfo a Lloyd Cole And The Commotions.

En los años 80, Lloyd Cole también se involucró en proyectos musicales implicados en política, como cuando participó en algunos conciertos de la Red Wedge, comandados por Billy Bragg, unido a compañeros de profesión y estilo como The Smiths y Paul Weller.

El problema es el mencionado en la introducción. Es decir, que Lloyd Cole y su banda a día de hoy son desconocidos para la mayoría de la gente, menos para aquellos que hemos indagado en la vertiente sonora marcada por bandas como The Smiths, o para la gente que vivió con conocimiento aquellos días. Es una pena, ya que el disco que hoy proponemos es uno de los mejores trabajos que se editaron en la década de los años 80. No estoy exagerando para nada.

Nos encontramos con un disco íntimo, sobrio, relajado, sentido y a ratos emocional, como sucede en las 2 joyas ocultas que he destacado “Forest fire” y “Patience”. El carácter sobrio e íntimo se puede intuir a través de su sencilla portada, con esa foto de esa puerta y la ventana que deja pasar la luz a esa habitación de paredes de madera, con el título del disco, el nombre de la banda y el título de las canciones en rojo en el lateral derecho. Algunos seguidores del blog lo conocerán y supongo que les habrá hecho ilusión recuperar la escucha de este personaje tan carismático a la par del mundo de la música, de los años 80 principalmente. Para los que hayan puesto cara de interrogación, decirles que estamos ante un artista muy accesible y que seguro que disfrutaran en su justa medida de la obra.

Eso sí, “Rattlesnakes”, como todo buen disco, entra lento; es decir, concédanle un trío de escuchas y, si puede ser, espaciadas temporalmente, para cogerle el punto como se merece. En las próximas semanas, abordaremos al menos un homenaje más a otra banda que en mayor o menor medida se puede encontrar en la misma situación o al mismo nivel de repercusión histórica que el grupo objeto de revisión de hoy.

En lo que a la radio se refiere por esta semana, esta tarde pueden escuchar a las 19.00h la redifusión del programa que dedicamos el miércoles a The Clash y su disco “Combat Rock”. Nuevamente mencionar la efectividad y eficacia del portal ivoox por 3ª semana consecutiva a la hora de subir el audio al reproductor podcast; me estoy empezando a malacostumbrar. Espero que les haya gustado, o les guste si aún no lo han escuchado, el programa de esta semana. A ver si también pasa lo mismo con lo que en teoría tenemos preparado para el miércoles…

4 comentarios:

Chuso dijo...

Magnífico grupo. Lo conocí a través de mi amigo Pitxi. Perfect skin desde luego es una canción primaveral.

Además su siguiente disco fue producido por Clive Langer y Alan Winstanley, los productores habituales de Madness, mi grupo de referencia.

Los repescaré de nuevo para el mp3

prince michael PELAO III dijo...

geniales geniales, y no lo descubri a traves de mi amigo pitxi(que en cuestiones musicales tiende a ser como el jefe de una revista, se lleva el credito y no hace el trabajo sucio, ja ja!)
todavia recuerdo el momento impagable hace años, en el primavera, cuando mi amigo y yo dirigiendonos a ver los pelotazos salvajes de franz ferdinand en el poble nou, tarde que llegabamos, nos miramos de reojo totalmente alucinados para compartir al unisono un "ostias! lloyd cole!", barbudo y solitario con su guitarra frente a un mas que escaso publico en otro de los escenarios....CRACK!

Chuso dijo...

Pelao, espero que no te dirigieras a él medio borracho espetándole "fracasao", como hizo el Pitxi con un Jaime Urrutia al frente de su Gabinete en horas bajas en un concierto en Navalvillar de Pela.

Abacab dijo...

Chuso, es muy bueno recuperar a Lloyd para estos días. Coincidimos en esa percepción que tenemos sobre “Perfect skin”. Desconocía que los productores habituales de Madness se encargaran de la producción de “Easy Pieces”. Como suele decirse, nunca te irás a la cama sin haber aprendido algo nuevo. Gracias por el apunte.

Prince michael PELAO III, esa anécdota festivalera suele ser bastante común con este tipo de artistas que han quedado relegados al culto; te los encuentras en los escenarios secundarios con un grueso de masa de público llena de claros, lo cual desprende un halo de tristeza e injusticia temporal. Jajajaja, yo también espero que fueras benévolo con él y no le espetaras lo que Chuso indica en su 2º comentario; cómo se sobró Pitxi con el Urrutia!! jajaja.

A los 2, gracias por escribir.