sábado, 8 de noviembre de 2008

1984 Golpes Bajos - A Santa Compaña

A estas alturas me sorprendo del porcentaje de cuota de protagonismo de grabaciones de grupos españoles que han aparecido hasta la fecha, créanme. No obstante, el hecho de que hoy proceda a hablarles de Golpes Bajos, grupo gallego asociado a la movida madrileña, redunda en el oportunismo actual que ha tenido en mi vida el haber tenido opción de acceder a sus grabaciones, habiendo dispuesto hasta la fecha de las canciones más conocidas.

Golpes Bajos fue un grupo surgido en Vigo a comienzos de los 80 a raíz de la colaboración ocasional entre 2 viejos compañeros de escuela: Teo Cardalda y Germán Coppini. El primero había formado parte de algún proyecto de poco nombre en el mismo Vigo tras haber pasado unos años en el conservatorio, del que no saco mucho en limpio según sus propias palabras. El 2º se había enrolado en varios grupos para desembocar en los irreverentes Siniestro Total como vocalista de los mismos. La reunión iba a ser puntual para realizar alguna versión de The Who (“I can’t explain” si no tengo mal entendido), pero por lo visto surgieron composiciones propias que hicieron que el proyecto se fuera haciendo más serio.

Germán, ciertamente contrariado tras su accidente al frente de Siniestro Total, al haber sufrido la furia punk en su propia pierna al recibir un botellazo en un concierto, vio la posibilidad de cambiar de tercio con la nueva ventana que se le abría junto a su antiguo amigo. Reclutaron al bajista Luís García y al guitarrista Pablo Novoa para conformar la formación definitiva. Decidieron enviar sus maquetas a un concurso de la revista “Rock Espezial”, ganando claramente dicho evento. Golpes Bajos, al igual que ya comentamos en su día de Danza Invisible, fue uno de esos grupos de fuera de Madrid, que están claramente asociados a la movida madrileña de comienzos de los años 80.

1983 contempló la edición de su primer álbum, más bien un “ep”, que contenía clásicos como “Malos tiempos para la lírica” o “No mires a los ojos de la gente”, entremezcladas con otras piezas reseñables como la histriónica “Estoy enfermo”. A mediados de dicho año, el grupo apareció en el gran escaparate de la época, el programa “La Edad De Oro”. Fue una actuación que estuvo apadrinada por reputados personajes del mundo de la música como Jesús Ordovás o Miguel Ángel Arenas “El Capi”. Sería al año siguiente cuando se dio forma al único trabajo de estudio considerado como “lp” de la corta trayectoria de la banda y que hoy revisamos: “A Santa Compaña”.

Unos rítmicos acordes de guitarra y bajo aperturan el disco dando forma a “Escenas olvidadas”. Una canción reseñable en el punto de las variaciones de tono vocal de Germán. En ciertas partes, como cuando dice “solamente me amarás, si son paralelos los vaivenes. Cuantas las noches me absorbes para formar nuestra unión, pero otras tantas en cambio… ¡Ih! ¡Ih!”, me hace meditar si en los años 90, Alfonso Arús cuando desarrollaba su desternillante programa “Al ataque”, se vio inspirado en dicha forma de cantar para dar forma al habla de su alter ego Pepe Gáfez. Bueno, bromas aparte, la canción habla de recuerdos, de las condiciones de la pareja y el amor y la falta de correspondencia en dichos terrenos. Un corte animadito para empezar bien el disco y que musicalmente recordaremos en un futuro en los ritmos de “La virgen loca” del siguiente trabajo del grupo. “Hazme un nueve” tiene un carácter más melancólico, propiciado por sus notas de piano y por el ritmo más lento y menos rítmico que aporta. Todo ello va a asociado a la letra de la canción que trata del marchitamiento de las relaciones amorosas. Se busca recordar los tiempos en los que las cosas no andaban así, pero por lo visto “el tedio es tan grande, ni los 2 sólos somos capaces”. “Hansel y Gretel” es algo más acelerada en el ritmo y los teclados del inicio pueden hacer que la confundamos con “Me colé en una fiesta” de Mecano. La canción habla de variaciones sobre la fábula de estos 2 personajes. Como personalmente este cuento nunca me hizo particular gracia, pasaré al siguiente corte, que por otro lado nos dará más juego. “Colecciono moscas” es una canción delirante. De nuevo a asociar con otra canción de Mecano, aunque no en el sonido, sino en el título y de lo que trata (recuerden “Mosquito” de “Ya Viene El Sol”), está acompañada por cierta instrumentación de viento. El ritmo es enrevesado y saltarín. La letra es surrealista y a ratos kafkiana. Se nos presenta la vida de un personaje que guarda moscas en una cajita en su cuarto y que las observa y analiza sus comportamientos. Finalmente, los bichitos se van haciendo grandes rompiendo la caja para acabar intimidando a su dueño. Germán a ratos se pone histriónico al cantar y efectúa proclamas graciosas tales como “Colecciono moscas, pero no estoy loco ¡¡¡Por qué?!!! Colecciono moscas, pero no están locas ¡¡¡¿Y qué?!!!”. Realmente una canción para volverse loco, pero para disfrutar a la par. Una composición divertida sin duda alguna. Tras este ejercicio de insano juicio, se da paso a la canción título, que nos habla de almas en penas que aterrorizan a poblados: “Sigo la procesión con un hacha de cera, soy una parte de ellos que aterroriza la aldea...”. Vagamente me recuerda a una de las leyendas más famosas de Gustavo Adolfo Bécquer: “El monte de las ánimas”, precisamente ambientada en estas fechas. La guitarra rítmica a ratos es bastante importante y aporta buenos riffs dentro del sonido de la banda. La parte finalmente es tremendamente acelerada. “Cena recalentada” deja de lado el misticismo de la canción título y se nos habla de una escena cotidiana familiar: “cena recalentada cuando llego tarde a casa… la loca de mi madre que me chilla y no se cansa… ¿Dónde has estado? ¡Mira qué facha! ¿Qué horas son estas? Vete a la cama”. Todo ello se acompañó promocionalmente de un videoclip rodado para el programa “La Bola de Cristal” que recrea perfectamente la letra de la canción y en cuyo video solamente aparece en algún momento Germán tumbado en una cama. “Come prima” es una de las versiones que surgieron de las primeras sesiones que grabaron Teo y Germán al inicio de sus colaboraciones. Se tuvo a bien incluirla en este lp en lugar de en el anterior ep, llamado al igual que el grupo. “La reclusa” comienza con un Germán Coppini que parece estar rezando en una iglesia abandonada o algo así, sin ningún acompañamiento musical: “Y si así fuera… Daría la vida… Por un solo abrazo, una sonrisa perdida… ¡Nos fundiremos!... los 2 en un cuerpo, sellando ante todos… nuestro amor eterno”. A continuación una martilleante percusión da inicio a una historia de otro amor acabado y atormentado por los celos. Un personaje que ahoga sus penas en los bares hasta las tantas y que acaba siendo echado a patadas por los camareros para poder cerrar. Mientras tanto se lamenta de su mal: “¿Qué ha quedado de ese amor jurado? Te querré siempre mientras vivas, antes de escupirme tirado y recluirme por siempre dormido”. Canción nerviosa, inquietante y con mucho desasosiego para transmitir las correctas sensaciones de sus letras. Para terminar el disco se incluye “Fiesta de los maniquíes”. Claro tributo a los “Showroom dummies” de Kraftwerk, nos encontramos con el tema más electrónico del disco. Para la posteridad queda ese estribillo: “Fiesta de los maniquíes, no los toques por favor…” La canción se había anticipado en aquella actuación en “La Edad de Oro” y está considerada como el verdadero clásico de “A Santa Compaña”.

Golpes Bajos gozaba de las bondades de la crítica. Considerados junto a La Mode como el grupo con música más elegante y sofisticada, curiosamente al poco tiempo, al igual que la banda de El Zurdo, se vinieron abajo. En 1985 se editó su 3er. trabajo, el cual fue considerado como “ep”, y que fue titulado “Devocionario”. El trabajo nuevamente es de una excelente calidad e incluye quizás la canción más perfecta y seria que haya compuesto la banda: “Desconocido”. Dicha tema igualmente se acompañó de un elegante video igualmente grabado para “La Bola de Cristal” como ya pasó con “Cena recalentada”. El clip escenificaba a un Teo y un Germán que no se hablaban, en una figurada situación de posguerra española, encarnando a 2 ideólogos repúblicanos. Quizás fue premonitorio del fin de la banda ese verso en dicha canción: “No me llames de amigo, si me vas a dejar dolido. Mi amigo”.

El caso es que el inquieto carácter del cantante Germán Coppini, hizo que el grupo se disolviera antes de tiempo. Cardalda inició su andadura con Complices y comenzó a cosechar cierto éxito y también empezó a prodigarse como productor. Pablo Novoa y Luís García también formaron parte de otros proyectos. Allá por 1998 Teo Cardalda y Germán Coppini decidieron reunirse para grabar nuevas versiones de canciones antiguas, pero sin contar con sus otros 2 compañeros. El éxito cosechado no fue muy grande y tras editar “Vivo” se volvió a dar carpetazo a Golpes Bajos, siguiendo cada uno a sus labores.

A Germán se le ha visto en los últimos tiempos de gira presentado de tal manera: “Seine Coppini con Maga”. Perdónenme la chorrada, pero esto me suena a un combinado de licor o algo así. Me imagino a Daniel Craig dentro de unos días en la 22ª película de James Bond cambiando su Dry Martini agitado, pero no mezclado por un Seine Coppini, pero con Maga. Si les ha hecho algo de gracia lo daré por bueno, y si no les rogaría que lo olviden. El caso es que con dicho grupo sevillano ha retomado parte del repertorio de los Golpes Bajos. Igualmente tuve la ocasión de verle en un concierto para la fundación de Nelson Mandela celebrado en primavera de 2005 en el Palacio de los Deportes, en aquella ocasión con unas canciones tremendamente rockeras.

Me da por pensar que la reunión del grupo en 1998 no estuvo bien enfocada. Desde mi punto de vista no se debería haber prescindido de los otros 2 compañeros y en todo caso deberían haberse puesto manos a la obra para intentar componer al menos otras 7 canciones nuevas en lugar de revisitar lo que tan bien hicieron en su día. Es muy poco probable que volvamos a ver de nuevo a este grupo que de haber trazado una trayectoria longeva probablemente se encontrarían en el trono de grupo alternativo español en detrimento de Los Planetas. Yo aún así no pierdo la esperanza de verles algún día y si no al menos de ver a Coppini en un escenario cantando varias canciones del excelente repertorio que compusieron.

El disco hoy analizado es uno de los grandes olvidados a nivel generalista de la movida madrileña. Es un disco llevadero, simpático y divertido a ratos y que se escucha rápidamente al no ser de muy larga duración. La portada se compone de una foto de los componentes del grupo en el pantano de San Lorenzo y ataviados con unos harapos confeccionados por el diseñador Montesinos a petición de la banda, para así poder representar “A Santa Compaña”. Si todavía no lo han escuchado y se animan a hacerlo, me da por pensar que no les decepcionara, aunque les advierto que la primera escucha es muy probable que les deje fuera de juego. ¿Por qué no se animan?

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