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viernes, 6 de febrero de 2026

Kate Bush - The Dreaming (1982)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Tenía que llegar este momento, el de revisar este disco y de confesar que la idea original de crear “Discos, música y reflexiones” se basó claramente en una magnífica revisión de este lp que hoy nos ocupa, tema a tema; además, me parece una irresponsabilidad personal por mis gustos musicales que hayan pasado 3 lustros desde que hice el último artículo sobre un disco de esta artista. Es una tarea de responsabilidad analizar un disco de tal calado y relevancia en la trayectoria de una artista como Kate Bush y quizás no vaya a estar a la altura, ya que este post precisaría de una redacción más elaborada y prolongada en el tiempo, por su importancia, por su contenido y por respeto a la hora de rendirle tributo. Lo haré lo mejor que pueda.

En 1982 Kate Bush se encontraba en un momento de cierta complejidad en su corta carrera. Con “Never For Ever” de 1980, Kate se había abierto a sonidos más pop y eclécticos, con mucha maestría, partiendo de la estructura muy clásica y con notable base de piano de sus 2 discos de 1978. Además, en esos meses bisagra entre una década y otra, Kate había ofrecido su último concierto, no volviendo a ofrecer un concierto en 35 años.
Esa evolución magistral de “Never For Ever” experimentaría una vuelta de la rueda hacia territorios más extremos, intrincados e incluso oscuros y malditos. Es curioso que 1982 viera como se editaron discos tan radicales de artistas que admiro tanto como fue el caso de Kate Bush con este “The Dreaming” que hoy nos ocupa y The Cure con su “Pornography”.

“The Dreaming”, con esa portada con Kate representando como en teoría a Houdini le pasa a través de su boca una llave, es un álbum muy arriesgado en sus formas, melodías y sonidos. Hay lugar para poca relajación, más bien al contrario, hay sacudidas notables y espacio para pocos momentos distendidos, aunque también los hay. Es un disco complicado, pero no por ello deja de ser fabuloso, una obra maestra. De primeras es probable que no te entre con facilidad e incluso te cause rechazo, pero con el paso del tiempo, muy probablemente, termines abrazándolo como uno de tus favoritos de la artista. Pasemos a analizar sus canciones.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Sat in your lap”: El disco arranca con sacudida de percusión con la agitada “Sat in your lap”. Es una canción obsesiva e hipnótica. En la parte vocal Kate se mueve por todos sus registros, desde los más graves hasta los más agudos. El videoclip, con esos capirotes y las coreografías de patines, no deja de resultar curioso y no le va mal al single. Fue, efectivamente, sencillo y una demostración de riesgo en esa elección. No deja de ser una buena carta de presentación de “The Dreaming”, la “bienvenida” correcta, debido a cierta incomodidad que puede suponer, sobre todo en ese estribillo de agudos.

2. “There goes a tenner”: Hay espacio para pocos momentos llevaderos o amables, pero los hay. “There goes a tenner” es un capítulo pop, con algún pasaje incluso onírico. El sonido pop, sin embargo, no se acompaña de un estribillo propiamente, con lo que no estamos ante una estructura evidente. Los arreglos son grandilocuentes, incluso la modulación vocal de Kate en las interesantes estrofas. El videoclip, con Kate liderando una banda de ladroncitos, también es gracioso y no le va nada mal a la pista.

3. “Pull out the pin”: Llegamos a uno de los episodios turbios y de cierta oscuridad algo calmada. También apreciamos un punto más en la exageración vocal de Kate cuando entona ese “amo la vida” de forma desgarrada; no se crean, ya que “Pull out the pin” no será el episodio más extremo en ese sentido. Ya a estas alturas nos damos cuenta de la complejidad de “The Dreaming” con esta canción que es bastante peculiar en estructura. No hemos pasado llegado aún a la mitad de la obra.

4. “Suspended in Gaffa”: Siempre me ha dado la impresión de que “Suspended in Gaffa” es una canción que podría ejercer de nexo o puente entre el predecesor “Never For Ever” y este “The Dreaming”. Es otro de los pasajes amables del disco, con un estribillo bastante melódico y con una Kate bastante suavizada al micrófono. No es mala canción, aunque quizás sea de las que menos tengan que ver con el conjunto del lp. Contó con un gracioso videoclip bailando en una especie de granero.

5. “Leave it open”: Seguimos avanzando por “The Dreaming” para encontrarnos con “Leave it open” y avanzar en la idea de convencernos que estamos ante un disco inquieto y bastante oscuro. Canción muy misteriosa, con notables arreglos de producción que hace que las voces y sonidos vayan y vengan, creando una ligera sensación de desasosiego. Las 2 caras del disco terminan de forma intensa, pero, sin ánimo de hacerles demasiado spoiler, “Leave it open” se queda en casi nada al lado de la que cerrará la cara B y el disco en sí, por mucho que en su tramo final la canción gana músculo y malditismo, con unas partes vocales grabadas al revés.
6. “The dreaming”: La cara B arranca con fuerza con la canción que da el título al disco. “The dreaming” representa muy bien al conjunto del disco. Aquí nos encontramos ante una composición que toma influencias incluso de la música africana y casi parece como una canción de ritual o conjuro. El videoclip está perfectamente en consonancia con la canción, muy oscuro y con coreografías que refuerzan la idea de ritual. Nuevamente una composición inquietante y con carácter hipnótico y onírico cercano a una cierta pesadilla.

7. “Night of the swallow”: Se van formando nubarrones a medida que vamos avanzando en “The Dreaming”, pero ahora hay espacio para una canción que se desmarca de la oscuridad para llevarnos a territorios celtas. En mi opinión “Night of the swallow” es la mejor canción del disco. Es bella, con una melodía perfecta y que hace muy bien sus transiciones entre estrofas, puente y estribillo. El estribillo es arrebatador y con mucho gancho, creo que algo parecido hizo 23 años más tarde Kate en “Aerial” con “Sunset” a la hora de confeccionar una canción con estrofas lentas y misteriosas que rompen en un estribillo brutal. En “Night of the swallow” se van sumando cada vez más instrumentos para ofrecernos su última parte de forma exuberante. El uso de las gaitas irlandesas, un total acierto bajo mi punto de vista. La gran joya oculta del disco, ya que, incomprensiblemente, no fue single.

8. “All the love”: Tras el capítulo animado de “Night of the swallow” iremos avanzando hacia la oscuridad y ahora llega la atormentada “All the love”, con un cierto enfoque se resignación en su melodía. De alguna manera, “All the love” conecta, gracias al uso del piano, con los discos iniciales de Kate, aunque está tamizada totalmente con el sentido del presente “The Dreaming”. Es también llamativa en su estructura, con notables cambios de ritmo, con bajadas y puntuales acelerones. El estribillo es muy sencillo y cuenta con una Kate muy sentida en el micrófono.

9. “Houdini”: La figura de “Houdini” es relevante dentro del disco, partiendo ya desde la comentada portada. Es curioso el cierto aire de ensoñación que tiene la canción en ciertos momentos, que al instante vira a lo turbio. No es una canción extrema, pero ya nos advierte de que el final del disco no será amable. A ratos es una canción realmente bella, con una concepción muy clásica y nuevamente reminiscente de “The Kick Inside”, pero con momentos en los que Kate se muestra desagradable e incluso grotesca en las voces, creando esa inquietud que impregna la escucha continua y completa del disco.

10. “Get out of my house”: Utilizando el paralelismo de disco compañero de quinta, si “Pornography” de The Cure acaba con la canción título, quizás la más horrenda y virulenta del disco, “The Dreaming” de Kate Bush acaba con “Get out of my house”, que también envuelve al disco de forma cíclica, ya que la percusión recuerda bastante al arranque de “Sat in your lap”. Esos coros traseros gritando el título de la canción, desgarrados, la percusión, la distorsión de las guitarras y la creciente inquietud de la línea vocal principal de Kate nos presentan una canción oscura y potente que le pone el broche perfecto al disco. No me podría imaginar un final más apropiado entre las otras canciones del álbum. “Get out of my house” es uno de esos ejemplos de canción que te deja sin palabras cuando se hace el silencio al terminar el lp; no en vano está inspirada en “El Resplandor” de Stephen King. Una canción maldita, intensa, potente y maravillosa. Los gritos, casi guturales de la parte final, casi nos llevan a una especie de exorcismo musical. Sobrecogedora.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Si analizamos el resultado del disco en su momento de lanzamiento podemos decir que “The Dreaming” fue un fracaso y un patinazo en la trayectoria de Kate Bush. Lo que hasta el momento había sido una carrera llena de éxitos y que empezó con un nº 1 como “Wuthering heights”, ofreció un disco que en sí tampoco obtuvo tan malas cifras (aunque alguno de los singles no entró ni en los charts directamente, leí una vez por ahí), pero que sí suponían una bajada notable con respecto a lo anterior.

Esto supuso un golpe para Kate, que se vio contrariada al ver que no se entendió el sentido de la obra. El tiempo ha terminado poniendo en su correcto lugar a “The Dreaming”, pero discos de este perfil es normal en su momento no funcionen, y más en una artista que tampoco se había caracterizado por ser demasiado sombría; sin con The Cure y “Pornography” pasó, y eso que Robert Smith y compañía no eran sospechosos en lo que a trabajos oscuros se refería, pues imagínense con Kate.

Kate Bush ya se tomó su tiempo para una nueva entrega. “Hounds Of Love” salió en 1985 y le permitió volver por la puerta grande, sobre todo gracias a un single maravilloso, con muchas vidas (véase recientemente, como fue “Running up that hill (A deal with God)”. El siguiente trabajo también tenía en su contenido una especie de “The Dreaming”, ya que “Hounds Of Love” realmente se compone de 2 discos y el 2º titulado “The Ninth Wave” no anda muy lejos de este disco analizado hoy de 1982.

A título personal he de comentar y recordar que con este disco pasé alguna buena tarde de domingo escuchándolo en casa de mis padres allá por 2006 o 2007 en compañía de colaboradores que ya conocerán de nuestro programa de radio, Mariano González y Sergio Calero.

“The Dreaming” es un disco difícil. La propia Kate lo ha denominado incluso como su álbum loco. Hay que tomarse su tiempo para cogerle su punto. Está lleno de matices, tanto en las voces de Kate como en los diversos instrumentos y melodía que presta. No lo considero apropiado para escucharlo por la calle o para escucharlo en el coche. Creo que es de esos discos que hay que escuchar prestando atención, cuando estás tranquilo en casa. Hay que encontrar un momento en el que puedas sentarte cómodamente para escucharlo y aceptar este particular viaje onírico cercano a la pesadilla que te ofrece “The Dreaming”. Yo, por motivos de familia, cada vez encuentro menos momentos de esos para escuchas de calidad, pero si ustedes pueden, háganlo.

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