lunes, 10 de abril de 2017

Concierto Austra + Pixx. Madrid (06-04-2017)

SINOPSIS (por Mariano González).
Los conciertos de los que pudimos disfrutar el pasado 6 de Abril, en el Teatro Barceló, están englobados en una nueva edición de “Voces Femeninas” y preliminarmente conviene decir que lo que pudimos escuchar es perfectamente congruente con el nombre del evento. Las voces que pudimos disfrutar no merecen otra nota que no sea un sobresaliente. Con Austra, la actuación que nos movió a acudir, intuíamos que la apuesta era casi sobre seguro; tal es la solvencia de sus discos.
Sin embargo nos topamos con la agradabilísima sorpresa de que Pixx en su papel de telonear a la banda principal colmó y sobrepasó nuestra más optimistas expectativas. Reconozco que no conocía nada de Pixx y que (quizá sea un defecto) a veces la inclusión de artistas invitados me parecen un tanto fatigosa si se dilata mucho la actuación del artista principal. No fue el caso de ayer. Pixx dio la impresión de ser un auspicioso proyecto (su primer disco se editará en junio) que amalgama rock y electrónica, donde sobresale sobremanera la actuación de la vocalista. Un auténtico chorro de voz, macizo, potente, de tono imperativo. Como una Nico adaptada a las coordinadas pop, más ágil. La actuación de Pixx fue breve (unos 25 minutos) pero vigorizante y enérgica. Todos queríamos escuchar más. A posteriori he investigado un poco y curiosamente el sonido es más etéreo y sutil en estudio. Lo cual sugiere ductilidad en el estilo, otro aliciente. Seguiremos sus pasos.
Tras un intervalo de espera, breve afortunadamente, dedicado a acondicionar el escenario específicamente para Austra, se apagan las luces y comenzó a sonar a modo de entradilla “Deep thought”, el breve instrumental de su último disco: “Future Politics” (2017). Una vez estuvo la formación completa en las tablas pudimos ver a Katie Stelmanis ataviada con una especie de “camisón” (o lo que fuera) de color rojo intenso, que era cualquier cosa menos favorecedor. No menos llamativo fue el atavío de Ryan Wonsiak, a base de pantalones cortos de chándal y camiseta igualmente corta; era un estilo polivalente, valedero para aparentar ser un atleta trasnochado o para ver cómodamente en su domicilio canadiense un partido de los Toronto Raptors. Maya Postepski eligió un ropaje plateado, resultando una especie de híbrido glam-marciano. Mucho más sobrio estuvo Dorian Wolf. Afortunadamente como no somos Vogue o Harper´s Bazaar todos estos detalles son secundarios. En cuanto a interpretación y desempeño, los que más llamaron la atención fueron Katie y, prácticamente a la par, Ryan. La primera por su espléndida voz y sus variados bailes (bien leves y flotantes o bien vehementes y casi tribales) y el segundo por sus estrafalarias poses. Precisamente, al ser mi primer concierto de Austra, un punto importante era comprobar in situ las estupendas virtudes líricas de Katie. Virtudes que fueron de sobra confirmadas, a base gorgoritos y magníficas ráfagas de voz.
Distintiva y técnicamente muy por encima de lo común. El trabajo de Dorian y Maya fue sobrio y concienzudo. Austra está en un momento interesante para escucharles en directo. Su último disco ocupó el mayor cupo de canciones y sus miradas a referencias anteriores no son un mero vasallaje a la nostalgia. Hablamos de un grupo joven, con una discografía equilibrada. La primera canción en sonar fue “We were alive” de “Future Politics”, y cumplió muy buena función como apertura. De este mismo disco sonó la vertiente más sugerente e hipnótica representada en “Gaia”, “Freepower” o “I’m a monster”; y la materializada en los singles “Future politics” (el inicio de los momentos bailables) y las muy bonitas “Utopía” y “I love more you more than you love yourself” (una de mis favoritas de la banda). Todas las que sonaron del “Feel It Break” (2011) fueron triunfos, tanto “The choke” en la primera mitad como “The beat and the pulse”, “Lose it” y “The villain” finalizando el track list titular. Es digno de mención que durante este trío se vivió una auténtica algarabía extática a base de contundentes bases y bailes casi atávicos. Pura energía. Muy importantes fueron también las canciones de “Olympia” (2013), la primera en sonar fue “Forgive me” y fue una de las curiosidades de la noche. En lugar de seguir los parámetros del estudio, Katie la tocó sola al piano. Un poco como hace Martin L. Gore en algunos conciertos de Depeche Mode, pero más interesante. “Home”, aparte de sus virtudes intrínsecas, creo que fue un punto de inflexión en el show. Sonó un poco después de la mitad del track list regular y se interpretó como si fuera una especie versión extendida fuertemente rítmica. A partir de ahí se subió una marcha y fue in crescendo la animosidad el público, que ya de por sí tuvo mucha conexión con el grupo desde el inicio.
Las dos últimas canciones del concierto fueron el estupendo pop de “Painful like”, muy bailado también, y como colofón “Hurt me now” que quizá pudiera descolocar a alguien por ser una canción un poco de “bajona”. No llego a estar de acuerdo con eso, la melancolía es parte de la esencia de muchas canciones de Austra. Además la intensidad de una canción no sólo se mide en beats por minuto. Ocurre como con el Principio de Conservación de la Energía, que no se crea ni se destruye, sino que se transforma. Estas dos últimas canciones formaron parte del bis de tres canciones que puso fin al concierto y que comenzó con la brillante “Habitat”, de su EP homónimo de 2014, recibida con el entusiasmo que la canción merece.
Caras de satisfacción propia y ajena a la salida, para una concurrencia bastante abundante que casi abarrotó el Teatro Barceló, convirtiendo la noche en todo un éxito. Sin duda la sensación que nos quedó fue la de recibir incluso más de lo que esperábamos. Aprovecho para dedicar este post a nuestro compañero en “DMR” Luis Felipe Novalvos que recientemente perdió a su padre.

CRÓNICA (por Víctor Prats).
Considero adecuado esta previa a la crónica extensa que les voy a hacer en los siguientes párrafos tras la sinopsis que realiza Mariano. Una de las cosas más importantes que “DMR” me ha supuesto, ha sido la ocasión de tener la amistad del señor Alfredo Morales. Quien en su día comenzó como agudo comentarista en artículos de grupos que tenemos en común, ha terminado como redactor de este humilde blog y ha sido comentarista/tertuliano de nuestro programa de radio, es una persona con la que hemos compartido muy buenos ratos en distintas situaciones (conciertos, programas de radio, tertulias musicales, etc.) y la pena reside en que su proyecto vital le aleja de Madrid, por lo que la amistad ahora se vive a distancia.
Y una de las cosas anexas a la amistad con el señor Morales, fue el poder descubrir a Austra. Yo tengo la sana y por otro lado lógica costumbre (por eso de enfocar el blog de la forma que lo tengo concebido) de escuchar los discos completos a medida que reviso los textos de mis redactores antes de que se publiquen; mera revisión, por cierto, y quizás solamente editar algún elemento tipo “comas”, “puntos y comas” o separar párrafos. A día de hoy no he ejercido censura de ningún tipo a lo ya escrito, ya sea de Alfredo o de Mariano.
Y en esto, hará algo más de un año que Alfredo afrontó la revisión de “Olympia”, el 2º disco de Austra. Grupo que ya me sonaba de su blog “El Gato Kilo” y que en su día consideró como grupo autor del disco del año 2011 con su “Feel It Break” (a día de hoy puedo estar bastante de acuerdo, si bien tendría que realizar escrutinio de aquel año y recordar otras obras contemporáneas). En su día, también llevamos a cabo un programa que sirvió de despedida de Alfredo, el cual le propuse que presentase él (lo cual realizó con alta solvencia). Y finalmente, gracias a él también, me enteré de la visita de Austra a Madrid para presentar su “Future Politics”, 3er. LP de los canadienses.
Comentado todo esto, que en parte es una loa u homenaje a mi estimado amigo el señor Alfredo Morales, he de decir que no me pensé ni un segundo en asistir al concierto cuando vía mensajes instantáneos, en una de esas conversaciones escritas a larga distancia, Alfredo me informaba del evento.
Alfredo tenía en mente venir, y con él un amigo suyo muy a destacar, al cual conozco más por lo que nos comenta Alfredo que por lo que he podido tratar en persona con él, ya que solamente coincidimos cara a cara en el grandioso concierto de hace ya casi 6 años (¡cómo pasa el tiempo!) de The Human League en Madrid; sin embargo, una visita al país donde actualmente reside y trabaja Alfredo del actual ministro de exteriores, tiró por tierra sus planes, teniendo que readaptarlos a ir a Toulouse a uno de nuestros países vecinos. Miren, aquí abajo un primer plano de Maya que nos salió movido; una pena, porque parece que nos estaba mirando.
El precio de la entrada era irrisorio, viendo las cantidades que se piden por las visitas de artistas internacionales a nuestra ciudad. Cierto es que Austra a día de hoy es un grupo de culto en España, por ello los 20,90 eur. más que ser simbólicos incluso pueden considerarse adecuados. La hora que marcaba la entrada era cuanto menos extraña: las 20.00h. Por ello no nos quisimos equivocar y fuimos a la sala a las 19.45h por si acaso. Llegamos a la puerta y solamente había 3 personas por delante. No había pasado nadie y la hora sería simplemente la de acceso a sala. No obstante, el evento se presentaba como un conjunto de Austra + Pixx (y tal cual titulamos el artículo), dentro del festival “Voces Femeninas” patrocinado por una marca de cervezas. Por ello, quizás pensábamos que la extensión de los conciertos quizás podría ser similar. Luego vimos que no, pero a Pixx a priori daba la impresión de que no se les concedía el estatus de teloneros o artista invitado, que luego más bien sí que jugaron por la duración de su show y su posición previa a Stelmanis, Postepski, Wolf y Wonsiak.
Que muchas veces hayamos ido a conciertos y nos hayan agradado los artistas invitados, no ha evitado que en casos como los del pasado jueves tuviéramos cierta pereza por ver a otra banda que no fuera Austra en la noche de autos. De hecho, algo antes de las 19h, en el salón de nuestra casa, comentaba este asunto de la pereza que nos daba ir tan pronto con mi novia. Y ambos estábamos de acuerdo.
Bien. Dicho esto… ¿Se creerán si les digo que con Pixx hemos asistido a la ocasión que con más agrado he salido de un evento tras conocer a un grupo? Recuerdo ocasiones agradables como la que supuso How I Became The Bomb cuando vimos a Editors en 2007 en Joy Eslava, pero en ningún caso hemos llegado a un ejemplo como el que nos supuso Pixx este pasado 6 de abril de 2007.
A eso de las 20.15h se presenta en escena el cuarteto, con estructura parecida a Austra (2 chicos y 2 chicas; chicas a las voces -por lógica del evento, ¿no?- y teclados -descalza, por cierto- y chicos a la batería y guitarra y chica). Y arrancaron con un tema contundente en la bases, buenos zurriagazos de batería donde se pudo comprobar el potencial de voz de Hannah Rodgers, la chica que es acreedora del nombre artístico de Pixx. Realmente sorprendente la contundencia de la voz, ya que Hannah es más bien menudita, tanto de estatura como de complexión. También a destacar en un segundo plano la pose y mirada desafiante de Hannah que también le sumaba contundencia al conjunto. Este primer tema, que no he podido contrastar bien por internet qué título tiene (ya lo identificaré cuando salga al mercado el disco de debut del grupo en junio de este año) nos abrió los oídos y ojos y de un plumazo nos quitó la desgana o pereza que podríamos traer, también en gran parte asociada a las ganas que teníamos de ver a Austra en directo. Abajo la actual teclista de Pixx.
El grupo me terminó de ganar a la 3ª canción, en la que había un estribillo de esos que te capturan de primeras escuchas, y que tenía unos arreglos de cierto corte oriental en sus teclados que le concedían mucho encanto. Era la 3ª canción y ya Pixx me habían terminado de conquistar con sus melodías y con la potente voz de su cantante.
Aquí arriba pueden ver en primer plano la intensidad que Hannah imprime a su proyecto Pixx en el micrófono. Lo siguiente fue una balada, que hay que apuntar que no hace mucho Pixx tenía un enfoque más íntimo y acústico, y quizás sea heredero de esos momentos creativos. Vino bien para ofrecernos diversidad y dar paso a un par de temas finales soberbios y quizás sus 2 apuestas más decididas.
Primero vino su gran hit para mí: “Grip”. Estamos ante una canción de esas al estilo de “Diamonds” de Rihanna, que capturan desde la primera escucha. Nuevamente ciertos sonidos de leve inspiración oriental y un estribillo precioso que nos hacía desear en una interpretación asociada a un 12”. Y con “I bow down”, uno de sus últimos vídeos y singles de adelanto al inminente primer disco “The Age Of Anxiety”, Pixx pusieron punto y final a apenas 25 minutos de actuación que nos dejó tristes por su corta duración… ¿Quién iba a decirnos esto un par de horas antes? Cuando vuelvan por Madrid en otoño para presentar su disco (esperemos), tengan por seguro que haré por ir y ver un concierto de larga duración de Pixx; esto no me ha sucedido hasta la fecha con ninguna otra banda, así que tomen nota.
Embelesados por la actuación de Pixx, comentando sobre la misma entre nosotros, el transcurso temporal hasta que Austra tomaron las tablas de Teatro Barceló se hizo brevísimo. Por cierto, y antes de meternos de lleno con Austra, el Teatro Barceló es un lugar que nos parece buenísimo para conciertos: céntrico, con acústica excelente y distribución de los espacios formidable; también desde aquí nuestra admiración al personal de la sala, que tuvo un detalle muy bueno con Mariano González, viendo sus problemas de movilidad y sostenerse de pie, al facilitarle un asiento situado en la barandilla lateral izquierda sin necesidad de solicitar nada. Así da gusto. Desde aquí nuestros agradecimientos. Aquí debajo uno de los primeros planos menos malos que conseguimos de Katie Stelmanis (debido a la iluminación y humo, las fotos sin flash nos salían muy movidas).
El set del escenario se adecuó bien para que a eso de las 21.20h aproximadamente se apagaran las luces y con los sonidos del arpa de “Deep thought” fueran apareciendo por ahí Ryan Wonsiak, Maya Postepski, Dorian Wolf y finalmente la diva que es Katie Stelmanis. Con esta actuación es una de las veces (por no decir la única) que he ido a un concierto con una tremenda curiosidad de escuchar en sí la voz en directo de la cantante. Y es que el enfoque lírico de Katie Stelmanis es uno de los activos principales de Austra; sin ninguna duda. Aquí abajo pueden ver a Katie y a Dorian al fondo concentrado en sus teclados.
Arrancaron con “We were alive” y luego con el trallazo del tema título de su último disco “Future politics”. Otro de los singles del último disco vino en el 3er. lugar, “Utopia”, que mantuvo la exigencia concentrada en este arranque. Buenas pruebas de fuego para abrir y cerrar el primer bloque de temas centrados en el último lp con quizás mi favorita de la obra: “I’m a monster”. Ahí es donde pude comprobar por 1ª vez en la noche el virtuosismo vocal de Katie, con su consecución de octavas en la parte inicial de la canción para luego derivar a otros pasajes de menor exigencia lírica, pero muy efectivos como es su estribillo “ya no siento nada”, todo ello dispuesto sobre los sintetizadores maravillosos que conforman la melodía principal del segundo tramo de “I’m a monster”, cimentada por Ryan y Dorian a la par. La verdad es que, como comprenderán, pasé bastante de la cámara al grabar “I’m a monster”: la dejé a la altura del pecho y lo vi con mis propios ojos, que es como debe ser, así que no sé si el enfoque será muy adecuado del vídeo que aquí debajo les inserto.

Después del trance e hipnotismo en el que Austra imbuyeron al público que abarrotaba el Teatro Barceló (creo que quedaban entradas en puerta, pero pocas serían) con “I’m a monster”, era hora de cambiar de disco y recuperar “Forgive me” de “Olympia” en un formato más íntimo con Katie sola ante el peligro a los teclados (el resto del grupo inactivo y con la cabeza bajada mirando al suelo, e incluso con Dorian y Ryan sentados en la tarima del escenario). Quedó muy bien este formato a este hit de Austra, aguantando mejor esta vestimenta que otros temas de Depeche Mode cuando los de Basildon se atreven en directo.
“The choke”, no single, pero sí uno de los temas más valorados de “Feel It Break”, irrumpía con ganas, suponiendo una inyección de adrenalina que se concretaría más tarde en el tramo final del show. Y es que con “Home”, el gran single de “Olympia” se inició una fase del concierto de alta intensidad; a este respecto, Mariano González me comentaba tras el concierto, tomándonos algo de comida mexicana en un local cercano al teatro Barceló que solemos visitar cuando vamos por la zona, que Austra subieron una velocidad y ciertamente se pudo dar fe de ello. De los bises hablaremos un par de párrafos más adelante, pero de momento les inserto el correcto vídeo que grabó Mariano González de “Painful like”.

En ese bloque antes del bis hubo variedad, ya que se localizaron ejemplos dispares como la bonita y delicada “I love you more than you love yourself”, single de relumbrón del actual “Future Politics”, los gorgoritos líricos deliciosos de “Lose it” o la marcial “The villain”. Sin embargo, el tótem lo supuso la canción más gótica y oscura del repertorio de Austra, la que de alguna forma ofrece el título a su primer disco: “Beat and the pulse”. La sala completa se dejó llevar por el malditismo y la intensidad de este temazo y quizás supuso el momento más relevante del show. No obstante, en el otro sector y distinto sentido, la fiesta que supuso la ya comentada “Home” también fue muy destacable. Aquí insertamos el video que Mariano González grabó desde su posición de “I love you more than you love yourself”, bien de sonido y bien de nitidez (su cámara da bastante buen resultado).

Faltaban los bises para completar la hora y 15 minutos exactos de show. Y Austra dispusieron un set muy “olímpico” para las propinas; no obstante, lo primero de todo fue reabrir el show con el trallazo que es “Habitat”, ese tema obsesivo que tuvo el honor de dar lugar a un EP y que se creó en los días de “Feel It Break”. Luego vendrían los citados componentes del segundo disco de estudio “Olympia”. Primero fue “Painful like”, que cumplió sobradamente, pero que quedó por debajo de la intensidad oscurantista y épica de “Hurt me now”, que nos supuso los últimos compase de música bien ejecutada y voces de alta exigencia a cargo de Katie Stelmanis que nos tuvieron embobados durante cada minuto que le daba al micro. Aquí debajo les dejamos una foto que sacamos del setlist que se llevó una fan; solamente eché de menos “Spellwork” de las que cabrían esperar y “Darken her horse” o “Identity” de las más difíciles.
Alfredo Morales, el “culpable” de que Austra sea uno de los grupos actuales que más llamen mi atención, lleva tiempo afirmando que Katie Stelmanis es una diva. Podemos dar fe de ello. Su actitud en el escenario, con cierto halo de misticismo, con sus bailes y sus juegos de brazos y manos, hechizan (complementariamente a su voz) a la audiencia. El único punto negativo para mí fue el atuendo que escogió para la ocasión, el cual no le hacía justicia. Lejos de un traje largo verde de princesa que llevó en el concierto de Toulouse (Alfredo nos envió alguna foto los días anteriores), para Madrid escogió un vestido rojo tremendamente ancho en plan saco de patatas, el cual por otro lado no chirría dentro del carácter experimental de Katie.
Aquí arriba Ryan en 1er. plano y Maya al fondo. Maya Postepski estuvo sesuda en su batería, ayudando en coros y sorprendiéndonos al no llevar sus clásicas gafas. Dorian Wolf fue también elector del perfil bajo en el escenario, muy centrado en las notas que tenía que interpretar, sin querer eclipsar a Katie ni a Ryan Wonsiak, que fue el otro triunfador de la noche. Ryan desde su posición de teclados (le tuvimos justo delante) y con un look que podría recordarnos al Martin Lee Gore de 1984, deleitó a la sala con numerosos bailes y coreografías que hicieron enardecer a un gran sector del Teatro Barceló; en una ocasión vi desde su posición a Dorian intentando seguir el ritmo a Ryan en sus pasos, con una sonrisa en la cara y desistiendo al poco al ser imposible para él emular lo que Wonsiak hacía.
Esperemos que el siguiente salto de nivel de Austra les lleve a un “ring” del Palacio de los Deportes y no a La Riviera. El Teatro Barceló les vino a la medida y si no consiguen dar el santo a recintos mayores casi apostaría por este lugar para su próxima visita a la capital. Teníamos muchas ganas de ver a Austra en directo y la verdad es que no pudimos quedar más satisfechos. De paso nos llevamos la agradable sorpresa de Pixx. La noche del pasado jueves marchó muy bien. Austra van en positivo y con cada disco van creciendo. Katie Stelmanis en directo no desluce y demuestra que su virtud vocal en estudio no está impostada. Simplemente por eso merece la pena ir a un concierto de Austra, pero por si no fuera suficiente, es que hay mucho más. Salvo fuerza mayor, aquí hay unos que a la próxima también haremos por estar presentes.

4 comentarios:

julio gonzalez dijo...

Yo tuve la ocasión de verlos el día antes en Coruña en el MAC (Museo de Arte Contemporáneo, muy apropiado, no?) y salí encantadísimo. Una auténtica sorpresa y una rareza ver por estos lares ese tipo de propuestas (seguro que me creéis si os digo que Coruña no es como Madrid en este sentido...).

Cuando llegué y vi que la batería electrónica/pads incluía un bombo hexagonal Simmons supe que la cosa iba a ir bien. De hecho ver a la baterista (Maya Postepski) aporreándola daba gusto, consiguiendo que el concierto fuese una especie de rave, con momentos muy Underworld, que me hicieron sudar de lo lindo. Me llamó también la atención como a vosotros el teclista, Ryan Wonsiak, con una actitud, pose e incluso vestuario, muy Genís Segarra (Hidrogenesse). Y qué decir de la cantante/compositora, Katie Stelmanis. Es que da gusto escuchar esta música tan bien cantada, y me refiero a bien cantada de verdad no en plan "copiar y pegar" a lo Operación Triunfo o cantante de orquesta. Su voz es muy emotiva y emocionante. Se nota que viene de la ópera. A veces incluso parecía Enya remezclada, eso sí, muy bien remezclada. Por último comentar que la técnico de sonido que tenían era una guiri modelín de tan buen ver que no entiendo cómo la tenían ahí escondida. :-)

Abacab dijo...

Julio gonzalez, sin duda A Coruña es un lugar más olvidado que Madrid para este tipo de eventos, pero tampoco te creas que en la capital estamos muy allá... La comparación con BCN es sonrojante a nivel de artistas internacionales; en casos como los de U2 es incluso insultante ("4-0" en la gira anterior y que se vayan a "conmemorar" el concierto de Madrid de 1987 al Camp Nou...).

Bueno, a lo que vamos: Austra. La verdad es que el componente rítmico de base a cargo de Maya es importante en estudio y en directo si cabe se hace más patente. Como ya he indicado en el artículo, éste es uno de los conciertos en los que más he ido preocupado de prestar atención a la voz e interpretación por parte de la cantante en toda mi vida; y no he salido decepcionado para nada. Oyes, se agradece foto de la técnico de sonido, porque la verdad es que se nos pasó por alto al estar en las primeras filas :D

Gracias por escribir.

julio gonzalez dijo...

Pues te voy a tener que contestar. :-)

Cada vez que escucho quejarse a alguien de Madrid sobre estas cosas... bueno, en fin...

Para muchos de nosotros ver un concierto mediano/grande en España significa 600 km (Madrid) o 1200 km (Barcelona) en coche o avión, y su correspondiente vuelta, lo que implica que si a alguien que vive en esas ciudades un concierto le cuesta los 50€ de la entrada al resto nos cuesta entre 150€ y 250€...

De hecho en mi caso, y en el de otra mucha gente, agradecemos una barbaridad que Portugal esté ahí al lado. La de conciertos que he ido a ver a Oporto, Braga y, en menor medida, Lisboa, y aún encima mucho más barato que en España. Por citar 3 ejemplos de este año (y que doy gracias a los portugueses): Depeche Mode, Kraftwerk y Silver Apples (ya tengo entradas para los 3).

Dicho todo esto, te tengo que dar la razón en una cosa, la oferta cultural de Barcelona (entre otras muchas cosas) es la leche.

Ah, y no hice ninguna foto de la técnico de sonido. Es que cuando la vi por el escenario, por detrás de la consola y todo eso, creí que era parte del grupo, tan modelín ella.

Abacab dijo...

Julio gonzalez, totalmente de acuerdo en lo que dices: si nos comparamos con A Coruña la diferencia es abismal; también de igual forma, un ovetense podría enmendarte porque en la capital del Principado se tenga menor oferta cultural si cabe que en A Coruña.

Lo que yo vengo a decir es que Madrid es la capital de España y por asuntos culturales creo que está lejos de ejercer como tal; tampoco estamos muy lejos en lo que a oferta cultural se refiere de ciudades como Zaragoza, Valencia o Sevilla; incluso Bilbao estimo que nos supera en muchas cosas (mira, precisamente hay buenos ejemplos recientes con Kraftwerk -8 noches en el Guggenheim- y Depeche Mode -que van al festival ese asociado a una entidad financiera-, 2 grupos que mencionabas y de los que soy devoto).

Hace tiempo que Madrid dejamos de ser referente cultural en eventos internacionales y no es cuestión de signos políticos, ya que ha cambiado la ideología en nuestro ayuntamiento de forma radical y los resultados son semejantes. En definitiva, cada uno con nuestras cosas y peleando por lo que no es cercano, que suelen decir que el que no llora no mama :P

Esas fotos que no se te pasen la próxima vez, que se agradecerían y alegrarían este nuestro blog ;)

Gracias por escribir.