sábado, 29 de diciembre de 2012

Loquillo - La Nave De Los Locos (2012)

INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES.
Hoy les hablaré de uno de mis regalos de cumpleaños y además de paso aprovecho para hablar de un disco editado en el presente año 2012 que nos dejará en un par de días. Casi todo vuelve, aunque durante un tiempo la cosa pudiera parecer muy complicada. Y, felizmente, en el caso que atañe a la colaboración musical entre José María Sanz, Loquillo para los amigos, y Sabino Méndez, no se ha dado una excepción, y tras más de 2 décadas cada uno por su cuenta, han vuelto a unir fuerzas para dar lugar a un nuevo disco.

Se pudo ver en los últimos días de Loquillo junto a Trogloditas (o los que quedaban de la formación clásica, más bien), cuando se grabó el disco en directo doble “Hermanos De Sangre”, un acercamiento claro, al sumarse Sabino en el escenario al grupo y al Loco para hacerse un par de canciones.

Y ha sido en este 2012 cuando finalmente todo ha tomado forma en un nuevo lp. En una de las etiquetas que constan en el cd, rezaba algo como “Loquillo ha vuelto a hacer un gran disco de rock”. Y así ha sido en parte, más o menos. La cosa se puede tomar con mayor o menor efusividad, pero el caso es que “La Nave De Los Locos”, con portada muy marinera, con Loquillo al pie de la proa de un enorme barco, destila aroma de rock puro y las marcas sonoras tanto de Loquillo, como de Sabino; podría parecer que hasta fuera un disco que perfectamente continuara la tradición de aquel “Morir En Primavera” de 1988, último de Loquillo con Sabino como principal compositor.

No obstante, en la textura de sus canciones se nota el paso del tiempo y la edad que los protagonistas principales tienen. No obstante, Loquillo no ha roto con su era presente, y por tanto podemos ver que ha sido Jaime Stinus el productor del álbum y en los músicos vemos que a la cabeza está Igor Paskual. Si a todo este plantel se suma Sabino Méndez como compositor, lo que está claro es que el resultado es complicado que sea decepcionante. Para nada lo es. Pasemos a destriparlo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “La nave de los locos (sin novedad en el paraíso)”: De primeras Loquillo nos hace una exposición social en la canción título, citando en la letra a varios personajes con nombre propio y situaciones dispares. La reafirmación, al igual que hace 30 años en “El ritmo del garaje” era “Yo tengo una banda de rock’n’ roll, ¡Ou! ¡Oh!”, ahora es “Y yo bailo el rock, ¡Oh, ou, oh, oh!”. Los signos son inconfundibles, con guitarras potentes y de sonido agrio, en este ejemplo de rock puro, que por ese paralelismo que podemos encontrar con el pasado, nos deja un buen sabor de boca. No obstante, no todo es tan fácil de ver, ya que en el mencionado tema clásico el sentir era más desenfadado, y aquí la melodía no es tan luminosa y alegre.

2. “El mundo necesita hombres objeto”: En el 2º paso de la obra, se imprime algo más de ritmo y se resta solemnidad, para ofrecernos un tema más ligero. Aquí Loquillo nos vuelve a hablar de sus “problemas” con las mujeres, en una letra con su punto canalla. Destaca principalmente el buen sentir melódico que tiene el sector del estribillo, realmente acertado.

3. “Contento”: Llega el turno de escuchar la canción que ha corrido con la responsabilidad de ser el single de la obra. Si quieren que sigamos buscando paralelismos con otras piezas de la discografía de Loquillo para que puedan estar más situados, esta “Contento” podría ser como una prima lejana de “Feo, fuerte y formal”. El estribillo es tan simple como repetir el título unas cuentas veces, sobre una estructura melódica algo machacona. Sí, su estribillo es fácil y directo, lo cual a la hora del recuerdo juega un buen papel, pero creo que en el sentido estricto es su parte menos válida, ya que si se detienen en lo que Loquillo dice en las estrofas y todo lo que musicalmente las rodea, podremos encontrar muchas más bondades en esos otros sectores. Con todo, “Contento” puede ser considerado ya como un pequeño clásico reciente del repertorio del artista.

4. “Muñecas rusas”: Tras el single “Contento”, llega “Muñecas rusas”, llena de fuerza guitarrera y coros que escudan a Loquillo en el estribillo. Otro ejemplo del estilo genuino de Loquillo y Sabino que forma parte de este buen disco de reencuentro creativo.

5. “Paseo solo”: Ahora toca un momento de medio tiempo, más cálido e íntimo, donde Loquillo engravece el tono de su voz. Los teclados también se incluyen sutilmente en esta pieza reflexiva, en la que la reflexión la hace en la letra Loquillo sobre los dimes y diretes de una relación de pareja.
6. “Mi bella ayudante en mallas”: Del pasaje cálido y agradable que nos ha proporcionado “Paseo solo”, pasamos ahora a la canción más lúgubre del disco. “Mi bella ayudante en mallas” es propia de ese sonido que podríamos poner de banda sonora de los bajos fondos. Textura agria y nocturna en las notas de las guitarras y una sinuosa y misteriosa base rítmica dan el cuerpo a esta canción. Loquillo al micrófono alterna tono susurrante en las estrofas con su registro más áspero en el estribillo.

7. “De vez en cuando y para siempre”: Una de las mejores canciones es “De vez en cuando y para siempre”. Desde el primer segundo, y contrastando mucho con la anterior canción, entra como un torbellino de intensidad, que mantiene una muralla sonora potente en todos sus instrumentos durante toda su duración. Loquillo ofrece una de sus mejores versiones vocales en lo que va de disco, ayudando a conformar una pieza de las más memorables de este nuevo trabajo con Sabino. La estructura es maravillosa y la duración de menos de 3 minutos y medio hace que nos quedemos con ganas de más.

8. “Planeta rock”: El ejemplo de sonido más rabioso del disco llega a continuación. Afiladas guitarras conforman “Planeta rock” y Loquillo también se ajusta a las necesidades de esta canción en lo que a él le toca a las voces. No está mal, pero le hace un flaco favor situarse en medio de 2 de las mejores canciones del disco.

9. “Luna sobre Montjuïc”: En el penúltimo capítulo de “La Nave De Los Locos” se presenta quizás la mejor canción. Es una pieza de esas que empiezan lentas, pero en las que puedes intuir el cariz épico que adoptarán pasados los segundos. Podríamos estar ante una hermana menor de “Cadillac solitario”, donde se mencionaba al Tibidabo.

10. “Canción de despedida”: Se termina el álbum con el cierre de la barra, cosa que se dice literalmente en la letra. Una canción relajada, de resaca, que funciona como buen epílogo de un disco rock con sus distintos momentos de entrega repartidos en sus 40 minutos. En este cierre, Loquillo vuelve a reparar en las mujeres en la letra, alternando con detalles que dibujan el halo macarra que tiene el artista. Tuve que leer los créditos para comprobar que era Mikel Erentxun el invitado que Loquillo se agenció para la ocasión, ya que de primeras no le identifiqué.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Quizás “La Nave De Los Locos” no ha tenido toda la repercusión que se hubiera merecido un retorno de estas características. A Loquillo y Sabino se les ha visto cuando salió el disco a la venta en algunas cadenas, en los telediarios en el bloque cultural de los mismos, con unas breves entrevistas sobre esta nueva obra.

La actividad de Loquillo a nivel discográfico es bastante activa. No hace mucho que ofreció el tercer disco de poemas, dando enfoque musical a la obra de Luis Alberto de Cuenca y casi sin haber digerido ese interesante trabajo, en los que el Loco se muestra siempre tan a gusto, se marca el hito de regresar al mano a mano con el primer hombre clave en su trayectoria musical a nivel compositivo.

El trabajo es realmente digno, y, yendo más allá, creo que es directamente bueno. Le daría un 7,5 sobre 10. Lo que sí estoy seguro es que si la cosa continúa, sería en el siguiente disco donde se podría dar lugar a otra obra muy grande de Loquillo que pudiera situarse al nivel de sus más grandes obras como el ya citado “Morir En Primavera” o el “Mientras Respiremos”, aunque este último fuera un disco de los años 90 en el que Sabino nada tuvo que ver. La maquinaria seguro terminaría de engranarse y a volver a funcionar a la perfección.

Quizás la etiqueta que va en el envoltorio, cuyo contenido hemos citado al comienzo del artículo, pudiera resultar algo pretenciosa, pero es que lo que afirma es verdad. “La Nave De Los Locos”, de marinera portada, es un gran disco de rock y seguro que a la gran mayoría de seguidores de Loquillo dejará con buen sabor de boca; yo, uno de ellos, he quedado satisfecho de este feliz reencuentro más de 2 décadas después de la última vez. ¿Habrá más Loquillo con Sabino? Hasta la siguiente, si es que la hay, “La Nave De Los Locos” nos valdrá para poder escuchar 40 minutos de buen rock.

Supongo que muchos de ustedes habrán escuchado esta tarde el programa/entrevista con Rafa Sánchez y Javier Adradós sobre el disco “Mil Siluetas” de La Unión. Como saben, será lo mismo que podrán escuchar los 2 próximos miércoles y el siguiente sábado igualmente. El programa sobre “Duke” de Genesis lo subiré lo antes que pueda a nuestro perfil de Ivoox.
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jueves, 27 de diciembre de 2012

Discos, música y reflexiones entrevistó a La Unión

En la 2ª entrevista de nuestra 4ª temporada en las ondas, hemos tenido el lujo de poder entrevistar a Rafa Sánchez de La Unión y también nuevamente poder contar con la participación de Javier Adradós, que ya tomó parte del programa sobre Mecano y "Aidalai" con el que abrimos la temporada, quien actualmente es manager del grupo y también biógrafo oficial.

En compañía de estas 2 personalidades del mundo de la música pudimos charlar sobre el debut de esta importante formación madrileña, aquel "Mil Siluetas" editado en 1984. Primero fue Javier Adradós quien nos acompañó en la apertura del programa, apuntando datos interesantes sobre la edición de este disco y la situación en aquellos momentos de la banda y posteriormente fue Rafa quien le tomó el relevo para continuar repasando aspectos de esta obra tan interesante y recordando los primeros pasos que daban él y sus compañeros Mario Martínez Y Luis Bolín, y por aquel entonces también Iñigo Zabala.

El pasado miércoles hicimos una premiere o preestreno en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), pero será este sábado a las 16.00h simultáneamente tanto en la sintonía de RUAH como en la de &radio de Torrejón de Ardoz cuando tendrá lugar el estreno oficial de nuestro programa, que podrán escuchar en redifusiones el miércoles 2 y 9 de enero a las 23.00h y el sábado 5 de enero a las 16.00h en ambas emisoras.

Confiamos en que no se lo pierdan. Finalizo agradeciendo especialmente a Javier Adradós tanto su participación una vez más en nuestro programa, como sus labores realizadas para llevar a cabo este programa.

Para escucharlo llegado el momento, les dejamos aquí el link de las emisiones on-line de las 2 emisoras donde emite "Discos, música y reflexiones":
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sábado, 22 de diciembre de 2012

Madonna - Like A Prayer (1989)

INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES.
Como verán, hoy inauguramos una nueva estructura de blog, más clara y espero que más agradable para su lectura; ahora lo verán. De lo masivo a lo masivo y tiro porque me toca. Si el otro día hablamos de U2 y su disco masivo, hoy haremos lo propio con Madonna, aunque en el caso de la reina del pop no se tiene claro cuál de sus 2 discos con la fórmula “Like A…” en su título es más exitoso, si este que nos ocupa o el “Like A Virgin” de 1985 que analizamos hace ya la torta de tiempo por aquí.

Supongo que lo de seguir moviéndonos en lo masivo estribará en nuestra participación en la VII Edición de los Premios 20Blogs. Les recordamos que ustedes también pueden votarnos, si creen que este blog lo merece, y para ello lo pueden hacer yendo al siguiente link: http://lablogoteca.20minutos.es/discos-musica-y-reflexiones-1578/0/. Eso sí, previamente han de registrarse como usuarios en http://www.20minutos.es, lo cual les llevará como mucho un par de minutos. Cada voto cuenta, y mucho, por lo que cualquier acción por su parte será muy agradecida. Nos estamos moviendo en la horquilla del 3 al 6º lugar, y convendría clasificar entre los 5 primeros más votados para que el jurado quizás nos incluya como finalista de nuestra categoría.

Bueno, dejando lo del concurso de lado, ya que el que quiera ayudarnos que lo haga y el que no pues nada, metámonos en la música en sí. Madonna a finales de los 80 era ya una estrella masiva y consolidada. Ya había editado 3 discos, con el hito que supuso en sí el ya mencionado “Like A Virgin”, aunque su debut y el “True Blue” para nada desmerecieron. La Ciccone había metido también las narices en el cine y hasta se había casado con un desnortado (en aquella época) Sean Penn, cosa que duró más bien poco.

En mitad de esa vorágine y espiral mediática y de éxito, era normal que a nada que el siguiente disco de Madonna fuera medio-bueno, el resultado fuera un triunfo descomunal. Y el caso es que “Like A Prayer” es un buen lp, el cual dispuso de al menos 3 singles muy resultones, suponiendo todo ello ingredientes para una fórmula de éxito seguro. Además, su estrategia de marketing fue muy medida, ya que la mejor canción (la que le da el título) fue el primer single y para su promoción se grabó un videoclip muy efectista a la par que con sus gotitas de escándalo incluidas en el pack. Veamos lo que Madonna nos ofrecía en su 4º disco de estudio.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Like a prayer”: Con unos lejanos rasgueos de guitarra eléctrica se abre fuego. Es un calentamiento para entrar de la mano de la voz de Madonna que, casi a capella, solamente apoyada en un halo casi celestial de coros y teclados, comienza con esa frase “la vida es un misterio…”. Luego, tras un breve parón, se meten las bases para abordar la primera sección de esta canción, que da título al disco, y sin duda es la mejor del álbum. Los coros gospel, los subidones de intensidad, y sobre todo verlo acompañado de las imágenes del videoclip, es una de las mejores experiencias audiovisuales conseguidas en la historia de la música (¡cómo me gusta ponerme categórico de cuando en cuando! ¿Eh?). Y es que ver a Madonna en una colina, de noche, con el color natural de su pelo y su cabellera larga y rizada, con un vestido que no le quedaba nada mal, y de fondo esas cruces ardiendo, cuanto menos es efectista. Además, en ese tramo descrito, el subidón emocional de la melodía es muy intenso. El videoclip narra la historia del supuesto novio de Madonna, de raza negra, al cual arrestan acusado de violación/asesinato, y al que alegorizan en plan como si fuera un Cristo negro. Finalmente el video termina con Madonna pagando la fianza en comisaría y con el reparto del videoclip dando las gracias, cual obra de teatro, y bailoteando a la par que baja el telón. Fabulosa canción pop, enérgica, que mezcla elementos del gospel que están perfectamente insertados, ofrece tramos a capella y sobre todo pasajes de una intensidad descomunal. Déjense de remixes u otras ediciones (como por ejemplo el que consta en “The Inmaculate Collection”, recopilatorio de la 1ª etapa de Madonna), la mejor versión es la que está en este lp y la que pueden escuchar en el histórico videoclip, que en una encuesta del año 1999 de la cadena Vh1, le ponían en el 2º lugar de los mejores videoclips de la historia, tan solo por detrás del inevitable “Thriller” de Michael Jackson. Un 2º lugar muy justo, opino. ¡Uf! Esto ha dado casi para un post individual, pasemos a la 2ª canción.

2. “Express yourself”: Hay que quitar hierro, tras tanta intensidad, y ahora llega un tema movido y fiestero sin más. No obstante, en repercusión, “Express yourself” fue el 2º pico de éxito individualizado del álbum. Aquí se buscó recrear la estética de la película “Metropolis” en el videoclip. Esta canción, muy saltarina en sus bases y fresca, se puso nuevamente de moda gracias a Lady Gaga, que sacó su tema “Born this way”, en el que hay más que semejanzas evidentes entre el tema de la Germanotta y el de la Ciconne; estas italoamericanas… ¡Ay! No es particularmente la canción que más me gusta del disco. Es algo estridente bajo mi punto de vista, pero el caso es que funcionó y de hecho Madonna no suele perdonarla en los set list de sus giras.

3. “Love song”: Llega hora una pieza muy heredera del sonido Prince, otro triunfador de aquellos días, la 2ª mitad de los 80, sincopada en sus bases, y llena de matices interesantes. Queda bastante bien la esquelética base instrumental con esos coros desordenados que acompañan a Madonna, que se pregunta una y otra vez “¿estás haciéndome perder el tiempo?”. Exótica pieza, y aunque de primeras puede descuadrar, con el paso del tiempo termina enganchando lo justo.

4. “Till death do us apart”: La 4ª canción del disco es uno de los ejemplos de pop más claro en el sentido medio del género. Una composición acelerada, movidita, alegre, necesaria para aportar un sentido desenfadado al disco, pero alejado del exceso de fanfarria que tenía “Express yourself”. Quizás sea algo repetitiva, pero resulta agradable y llevadera, por sus teclados, sintetizadores y bases tan saltarinas.

5. “Promise to try”: “Promise to try” es una balada de corte clásico, desarrollada sobre todo sobre notas de piano, siendo la pista más íntima de lo que llevamos de “Like A Prayer”. Sirve para cerrar la cara “a” de forma acertada, con una composición bonita, donde Madonna ha de mostrar más su valía como vocalista.

6. “Cherish”: Quizás de primeras no me gustó mucho “Cherish”, pero he de reconocerles que con el paso de los años esta canción cálida y veraniega (a cuya percepción ayuda inestimablemente su videoclip tan playero) me ha ido calando. Es una composición pop, sencillita, sin muchas pretensiones, pero que destaca por su luminosidad y optimismo. Fue single y junto a “Like a prayer” y “Express yourself” lo que más se recuerda del disco a nivel individualizado.
7. “Dear Jessie”: También fue single “Dear Jessie”, siguiente canción que nos encontramos, y se valió de un videoclip de animación. Esta pieza, que se sitúa a mitad de camino entre una nana y una canción propia de la banda sonora de una película de Disney, destacando los arreglos de viento y sintetizadores fantasiosos en su estructura instrumental, hay que reconocer que no está mal y sin duda es un ítem extraño dentro del álbum, pero que queda correctamente insertado. Como podemos ver, el disco ha comenzado su cara “b” de la misma forma que en la cara “a”, es decir, con 2 singles consecutivos para abrir boca.

8. “Oh father”: Siguiendo la estela de las cuerdas finales de “Dear Jessie”, se engarza con la pieza más solemne del disco. Arreglos clásicos dispuestos para otra balada, de esas de relumbrón y subidones de intensidad. A Madonna no le quedan mal estos momentos. Hay que reconocer que cuando pone en marcha su registro más grave y profundo para estos tiempos lentos, muestra quizás su mejor perfil como cantante.

9. “Keep it together”: Como si de una hermana menor de “Into the groove” se tratase, pero menos frenética y excelsa, se nos inserta en este tramo final “Keep it together”. Quizás sus sonidos sean poco atemporales, pero eso no quiere decir que personalmente me gusten sus ritmos y melodías y me parezca uno de los mejores ejercicios pop del disco en sentido estricto, sin estridencias y excesos que no vengan a cuento.

10. “Pray for spanish eyes”: En el título de “Pray for spanish eyes” se puede encontrar la lógica de que en este composición de incluyan esos sonidos de castañuelas. Es una balada correcta, la 3ª de la obra, que de no ser por el epílogo experimental que incluye el disco, finalizaría el disco igualmente que terminó la cara “a”, es decir, con una pieza íntima. No sería la última vez que Madonna facturara canciones de esta textura, y en los años 90 se verían otros ejemplos como aquel “You’ll see”.

11. “Act of contrition”: Se cierra “Like A Prayer” con una rareza derivada de poner al revés buscando mensajes satánicos los coros gospel de la canción título. Madonna nos suelta una perorata que ahora no me voy a ponerme a trascribirles aquí, finalizando con un exabrupto. Quizás se hubiera terminado de forma más redonda con “Pray for spanish eyes”, pero el caso es que se prefirió meter esta cosa rara como capítulo final, lo cual le confiere un sentido de final abierto.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Este “Like A Prayer” fue uno de los discos de más éxito del año 1989; de hecho puede que fuera directamente el que más tuviera. A ello le ayudó que Madonna se embarcó con lógica en una descomunal gira mundial, con título muy ambicioso “The Blonde Ambition Tour”, del cual también quedó su imagen en la memoria colectiva, con la cantante llevando esos sujetadores picudos.

La provocación iba asociada a Madonna en aquellos días. Véanse los detalles estilísticos comentados de su tour, el libro de fotografías titulado “Sex” que también sacó por ahí, y los siguientes pasos discográficos de la artista, con ejemplos de escándalo como el video de “Justify my love” y titulando a discos “Erotica”.

Lo que pasó es que a partir de “Like A Prayer” Madonna entró en un cierto retroceso durante las 3 primeras cuartas partes de la década de los 90, y no sería hasta “Ray Of Light” cuando remontó el vuelo y se volvió a poner en boca de todos durante un tiempo, hasta que nuevamente patinara con “American Life” y otra vez, unos años más tarde, con sampleado descarado incluido de ABBA, subiera enteros con “Confessions On The Dance Floor” (siempre me ha dado cierta cosa este título; no sé por qué).

En todo caso, y a pesar de sus resurgimientos de sus cenizas cuál ave fénix y sus reinvenciones, Madonna creo que no ha llegado jamás al nivel masivo que tuvo en el esplendor de su treintena de la mano de este “Like A Prayer”, de portada sugerente, mostrando la cadera de Madonna, su estilismo y, evidentemente, todo lo que rodea a esa zona. Han podido comprobar que en sí es un buen disco, y más allá de todo lo que rodeaba a la cantante, el lp es digno.

Hoy a las 16.00h tendrá lugar el último debate en directo hasta después de las navidades. Serán Eurythmics y su “Revenge” los protagonistas en RUAH. Eso sí, el miércoles 26 les tenemos preparado un programa muy importante, del que daremos cuenta en los próximos días. De momento no les podemos decir más. Ese programa será lo que podrán escuchar aparte del día 26 el resto de días de emisión hasta el sábado 12 de enero que regresaremos con un nuevo programa en directo. Y por último, el programa sobre Genesis y “Duke” lo subiremos en los próximos días.
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sábado, 15 de diciembre de 2012

U2 - The Joshua Tree (1987)

Por cierto, antes de nada, decirles que la fase de votación de la VII Edición de los Premios 20Blogs ya ha comenzado, y agradeceríamos mucho si nos conceden su voto en la categoría de música, donde llevamos 2 años consecutivos quedando en 3er. lugar; a ver si ganamos de una vez, aunque creo que este año el ganador de cada categoría lo elige un jurado y no gana el más votado directamente.

IMPORTANTE: este año, cualquiera de ustedes puede votar; sí, ya no hace falta ser bloguero y participar en el programa, sino que con estar registrado como usuario en http://www.20minutos.es es suficiente para poder votar. Agradeceríamos que si este blog les gusta, se tomen la molestia (si lo consideran oportuno y adecuado) de registrarse como usuario y posteriormente votarnos en el siguiente link: http://lablogoteca.20minutos.es/discos-musica-y-reflexiones-1578/0/. Cualquier ayuda es poca. Damos las gracias por anticipado. Quizás, también por ello, para llamar más la atención, me sorprendo escribiendo hoy sobre “The Joshua Tree” de U2.

Y me sorprendo, ya que tenía pensado meterle mano a “The Unforgettable Fire” o al “Pop” de 1997, pero el carácter masivo de esta obra, me ha hecho que, contra todo pronóstico, sea el protagonista del post de esta semana. Da la casualidad de que el sábado pasado hicimos nuestro programa en directo a las 16.00h en RUAH sobre el “War” del año 1983 y que hace casi un año que “Achtung Baby” fue el post semanal (cosa que he mirado ahora mientras escribo, descubriendo esta coincidencia de que ya era hora por tanto de un nuevo post escrito de U2).

Tanto de qué hablar y tan poco que contar que no se haya contado… Estamos ante uno de los fenómenos masivos mundiales del rock de la historia. U2 en los días que se editó este “The Joshua Tree”, eran la mayor banda del mundo, ya que Queen comenzaban a acusar el progresivo deterioro de la salud de Freddie Mercury, Pink Floyd ya no eran los que eran (Roger Waters out) y bandas como Dire Straits comenzaban su ocaso hasta su separación.

Por ello, Bono, The Edge, Clayton y Mullen jr. encontraron el momento idóneo para hacer saltar la banca. El grupo se tomó su tiempo para editar su nuevo disco tras “The Unforgettable Fire”. Fueron 3 años de hiato entre disco y disco, cuando en los 80 el ritmo de producción de las bandas era mucho más frenético, siendo comúnmente de lp por año. Entre medias, el grupo se convirtió en uno de los triunfadores del evento Live Aid, con una actuación para el recuerdo, y que por tanto permitió que el grupo dejara una buena estela de su presencia hasta que retornaran un par de años después.

La estética del grupo había evolucionado. The Edge con barba y pelo largo (sombrero al uso para taparse la alopecia, por otro lado), Bono con una coleta tersa en su cabellera, chalecos de cuero y botas de cowboy, y, bueno, los llamados “los otros 2”, Mullen Jr. y Clayton no cambiaron mucho; quizás si el bueno de Adam Clayton, sofistificando algo más su imagen, con un pelo muy cortito y unas gafas que le daban un aire más depurado que sus pintas de discos anteriores, con un medio afro rubio que daba mucho el cante.

Realmente “The Unforgettable Fire” ya marcaba las pautas sonoras de “The Joshua Tree”; es decir, que el disco no supuso un viraje en el estilo de U2, como sí se podía apreciar entre “War” y “The Unforgettable Fire”, sino que más bien, lo que hicieron los U2 fue sellar un lp que tenía unos temas mucho más masivos y con gancho que los ya de por sí muy buenos que incluía su 4º disco de estudio del año 1984. El comienzo es arrollador, ahora lo verán.

Otra cosa es que Brian Eno y sus matices electrónicos de producción es que se hicieron más grandes en este lp, cosa que ya había apuntado en “The Unforgettable Fire”. Eso se ve en esa intro arrolladora, que viene de lejos, de “Where the streets have no name”, con el mayor momento de The Edge de su historia a las guitarras. Un riff que echa para atrás, tanto como la fuerza con la que Bono entra al micrófono. Los subidones de intensidad generan el mismo impacto que las olas de un mar picado te provocan cuando te metes al mismo en una playa, y la épica en ciertos momentos del estribillo no tiene límites. Es la canción “explota-estadios” por excelencia del grupo. Una pieza que no se concibe de interpretar en un sitio que no sea un recinto al aire libre con capacidad para no menos de 50000 personas. Uno de los mejores temas del disco y de U2 en general, pero que compite encarnizadamente con los 2 siguientes por ser el mejor de la obra .Y eso no está claro, ya que las 3 canciones del inicio son muy buenas, pero de estilos muy distintos, con lo que la comparación es difícil e incluso innecesaria, ya que por ejemplo la siguiente “I still haven’t found what I’m looking for” baja el pistón de la épica y nos regala un medio tiempo cercano al country pop. Esta canción es cálida, cercana, nada pretenciosa (aunque pueda parecer lo contrario) y llega al público por su sencillez, contrastada mucho con la ampulosidad de la canción que la ha precedido. El videoclip en Las Vegas es muy gracioso, con The Edge poniendo a veces algunas caras de sopor muy notables mientras que toca la guitarra, soportando a Bono cantando a pleno pulmón a su lado, y sobre todo con Adam Clayton con una actitud disoluta y desinhibida en el final del video, con un botellín en la mano, pitillo en la boca y pillando un taxi, envuelto en lo que estimo era una borrachera de puntillo gracioso. Y es que salvo el videoclip de “With or without you”, siguiente canción y que conforma esta trilogía de apertura brutal, rodado en estudio y algo soso, los clips son muy llamativos (no olvidemos el jaleo que montaron en Los Ángeles en la azotea de un edificio el grupo, obligando a intervenir a la policía, ante el lío que se había organizado en la calle abarrotada de gente); por cierto, en el programa “Despierta Alcalá” de RUAH, no hace muchas semanas, y comentando este disco, dije que el video de “Where the streets have no name” había sido rodado en New York. Corrijo aquí el patinazo en antena. Pues lo dicho, ahora cambiamos de registro o estilo para dar paso al tercer hit descomunal de “The Joshua Tree”. Esa balada atormentada que es “With or without you”, donde la mano de Eno en la producción es patente, es de las preferidas a nivel mundial del grupo. La canción rompe en momentos de intensidad notables, con esos coros de Bono desgarrados, y la parte final instrumental, con The Edge en estado de gracia permanente en el disco, son de lo mejor del disco. Una canción realmente bonita y un inmortal del grupo, al nivel de las 2 canciones que la anteceden en la obra que nos ocupa. Quizás se mete toda la carne en el asador de inicio y luego el disco va poco a poco entrando en terrenos menos evidentes y de menor relumbrón. De esta forma, U2 dieron forma a una de las aperturas de disco más aplastantes e impresionantes de la historia de la música. Se vuelve al rock, aunque con un regusto amargo y alejado de la épica, en “Bullet the blue sky”. Un tema que se haber sido producido de otra forma este “Bullet the blue sky”, no hubiera desentonado en el “War” del año 1983 que comentamos en el programa del pasado sábado en RUAH. Es normal que de primeras no entre, y más tras ser “la pobrecita situada tras el trío de apertura”. Gana con el paso del tiempo y destaca por las distorsiones de la guitarra de The Edge, siendo uno de los pasajes donde más afilada y agria suena del disco. “Running to stand still” evidencia el sonido country de forma muy clara (mucho más que en los retazos que se podían intuir en “I still haven’t found…”), y con su carácter íntimo y acústico supone una composición de perfil bajo, muy sentida, que demuestra el gusto de U2 por América; por cierto, que en su día en el post sobre “Battle Born” de The Killers se me pasó, me recuerda muchísimo lo que han hecho Brandon Flowers y sus amigos de Las Vegas con esa canción “Heart of a girl” de su último disco a esta “Running to stand still”, ¿a ustedes no? Me refiero a ciertos aspectos o momentos, evidentemente. Esos alaridos-coro de Bono son clásicos dentro del envoltorio de este “The Joshua Tree”. Bonita pieza y, si reparan en ello, más variedad estilística aportada al disco, al no haber repetido estilo ni texturas en los 5 primeros temas. Tras este momento íntimo, con toques de armónica, pasamos a “Red Hill mining town”, un tema que va ganando fuerza y que destaca por sus arreones de intensidad. Destaca mucho aquí la base rítmica, ese tandem de Mullen Jr y Clayton, a los que la producción ha querido dignificar en este momento, ya que los arreglos de Eno y las guitarras de The Edge, en el plano instrumental, ha sido lo que más ha llamado la atención hasta el momento. Buen estribillo, quizás su aspecto más válido, en el que Bono se muestra con cierta rabia al entonarlo.
Uno de los momentos de pop rock más luminosos es “In god’s country”, con unos riffs de guitarra del sr. Evans, The Edge para los amigos, que destacan mucho. Quizás es de los instantes menos destacables del disco, y es que teniendo compañeras de obra tan potentes, es fácil palidecer en las comparaciones respecto a las mismas. Ahora llega “Trip through your wires”, de clara influencia country, visto desde el inicio con esas armónicas. Más allá de ser evidencia del vistazo a América que U2 transmitían en el disco, tampoco es otro tema memorable y junto a “In god’s country” suponen el pasaje menos llamativo de la obra. No obstante, no se preocupen, que en el tramo final el grupo remonta en cierta manera el vuelo. “One tree hill” es de los temas menos épicos y más relajados de “The Joshua Tree”. Los punteos de The Edge se mueven gráciles, e incluso saltarines, en una pieza que en el plano oculto del disco, suele gustar bastante a los seguidores más acérrimos de U2. Es en su tramo final donde se imprime un poco más de velocidad a la melodía y Bono se suelta más en el apartado vocal, sino tenemos en cuenta su epílogo final, claro. “Exit”, penúltima pieza del disco, es una rara avis dentro del conjunto. Su cierta experimentación, con claros cambios de humor, que van de lo íntimo y casi imperceptible, a un trueno sonoro lleno de fuerza y la mayor rabia del disco, pueden ser ejemplo de los caminos que tomarían el grupo en el siguiente disco “Achtung Baby”. Cosas como la maravillosa “The fly” podrían tener aquí un punto de partida. Se finaliza de forma muy sentida y recogida, con la interesante “Mothers of the dissapeared”. Una canción nuevamente implicada, en este caso con las cruentas situaciones vividas en las dictaduras de Argentina y Chile y las desapariciones de disidentes, eliminados y diluidos por esos regímenes autoritarios/dictatoriales. Un bonito homenaje humanitario, con el que U2 cierran su disco por antonomasia, aquel que les permitió llegar al estatus de superestrellas imperecederas.

Si el otro día al hablar de Rick Astley y su disco de debut, hablamos de fenómenos mundiales a nivel músical del año 1987, U2 serían los otros triunfadores claramente. Sobra decir que Rick y U2 no eran competencia directa y sus propuestas están claramente diferenciadas.

“The Joshua Tree” arrasó y permitió a estos 4 irlandeses traspasar la última puerta del éxito mundial, convirtiéndose en leyendas. ¿Grupos que lo hayan conseguido después? Pues quizás Nirvana con su grunge, ya que creo que ni en su día Oasis o Blur, ni Coldplay, ni The Strokes, ni The Killers, ni Arcade Fire de momento han llegado a tal nivel de histeria colectiva masiva.

Para muestra un botón: el “Melody Maker” vino a poner en portada de uno de sus últimos números de 1987 al grupo (la foto que encabeza el artículo la he sacado de ahí) y tituló el número como “1987: el año de U2”. Pues así fueron las cosas y así se las estamos recordando. Este disco demostraba el gusto del grupo por América y su fascinación por el tema, cosa que no solamente se ve en los guiños sonoros al country, sino en temas como en “Bullet the blue sky” en su letra (¿quién no recuerda a Bono en el video desde México D.F. interpretándola con aquel paraguas con la bandera de los Estados Unidos, haciendo movimientos de drive de golf?) y en los videoclips grabados para “Where the streets have no name” o “I still haven’t found what I’m looking for”.

El posterior disco en directo “Rattle And Hum”, aderezado con algunas versiones de clásicos como Hendrix y que incluyó el masivo hit, número 1, de “Desire”, vino a plasmar la esencia U2 de aquellos días. Como documental de un grupo arrollador a nivel de masas en su mejor momento histórico, no tiene precio. Supongo que el grupo tuvo que tomar perspectiva para no perder la cabeza tras toda la vorágine que rodeó a “The Joshua Tree” y su promoción, y por ello “Achtung Baby” no vería la luz hasta 1991; aún así, a Bono le fue imposible mantenerse sobrio y a partir de aquí comenzó su mesianismo sin fronteras y esas cosas que se sacaba de la manga, como los futuros alter-ego que se creó con The Fly o Mr.McPhisto (me como un pisto… Perdónenme la gracieta, pero así me ha salido).

La portada en blanco y negro, con fotografía de Anton Corbijn, también ha quedado para la historia, y es que todo lo que rodea a este disco es mítico. También supuso el comienzo del gusto del grupo por dar títulos largos a sus canciones, cosa que repetirían en sus discos posteriores en algunos temas. Personalmente estimo que el disco no es tan redondo como nos lo pintan. El poder de sus 3 temas de inicio es arrollador, pero creo que “Achtung Baby” es mucho más perfecto y además arriesgado.

Lo que no podemos negar es que este “The Joshua Tree” es de los álbumes más exitosos de la música moderna y marcó una época, un momento. Creo que U2 no volverán a editar discos que lleguen al nivel emotivo que tenían en conjunto sus grandes obras pasadas, pero el regusto masivo se les quedó marcado desde este año 1987 y cualquier gira que hagan arrasará; al respecto, tengo pendiente de verles en directo (una de mis grandes carencias), a ver si regresan por Madrid y pillo entrada para cuando sea. Pues esto ha sido “The Joshua Tree” y mi humilde (y siempre discutible) opinión. Digiéranlo como puedan.

Sobre nuestro programa de radio, estamos en semana de reiteración o repetición y tanto hoy a las 16.00h como el miércoles a las 23.00h en RUAH y en &radio, sonará el programa sobre “Duke” y Genesis. El programa sobre Kraftwerk y “Electric Café/Techno Pop” ya lo subimos a Ivoox. El próximo sábado habrá nuevo programa en directo. Ya crearemos el evento en Facebook anunciando sobre quién irá. Estén atentos.
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sábado, 8 de diciembre de 2012

Morrissey - Years Of Refusal (2009)

Sí, muchas veces me sorprendo lo poquito que han pasado por aquí la esfera de The Smiths y Morrissey, teniendo en cuenta que ese cuarteto es mi 2º grupo favorito, en una no clara (y lógicamente difícil de discernir por diferencia de estilos) batalla con Depeche Mode. Del cantante de The Smiths en solitario, solamente he revisado en estos 4 años y medio de blog el fabuloso “Vauxhall And I”, que, ¿para qué negarlo?, es mi favorito de su trayectoria por su cuenta.

Sin embargo, con el bueno de Mozzer hay que tener en cuenta 2 etapas, o quizás ya incluso 3 con la actual que vive tras la edición del disco que hoy nos va a ocupar. El caso es que Morrissey se fue muy de puntillas del mundo de la música en 1997 tras el no muy valorado (cosa que no comparto) “Maladjusted”, retirándose parcialmente, aunque concediendo conciertos de cuando en cuando, con giras por México y tal y cual. Luego tendría lugar en 2004 su regreso discográfico triunfal con el “You Are The Quarry”, que le devolvió el trono de rey internacional del indie.

Nos vamos a centrar esta semana precisamente en esa 2ª etapa y también a la vez en el disco menos bueno de los 3 que forman parte de esa segunda era de Morrissey en solitario. Llevo estos 3 años desde que salió a la venta buscando la forma de ver a “Years Of Refusal” con buenos ojos y creo que por fin lo he conseguido en los últimos meses. Sigo pensando que es bastante inferior tanto a “You Are The Quarry” como a “Ringleader Of The Tormentors”, pero tiene su aquel. No se le puede discutir tener algo de morro o poca vergüenza a nuestro amigo Mozz, ya que tuvo la valentía de meter los 2 singles de su anterior recopilatorio de relleno en el disco. Es un gesto feo, pero tampoco le voy a sacar las tripas como sí que hizo a arañazo limpio por ello mi buen amigo El gato Kilo en su día.

Un disco que empieza con la frase “lo estoy haciendo muy bien”, te puede dar una clara impresión de qué artista está detrás del disco o no. En el caso de Morrissey ese divismo no es impostado y así comienza con la guitarrera “Something is squeezing my skull”, que es de los temas más potentes del disco. Un buen inicio de disco, que nos puede recordar mucho a las texturas sonoras de uno de los gloriosos lp’s de Mozzer, aquel “Your Arsenal” de 1992. Más solemne, con una base de batería medio marcial, suena la cadencia de la también correcta y acertada “Mother lay softly on the riverbed”. Si a Morrissey se le puede definir por algo, es porque sus canciones y discos, año tras año, suenan dentro de unos parámetros muy establecidos y esta 2ª pieza es un tema que suena genuinamente a su carrera en solitario. Más raro es verle saliéndose de la línea y hacer algo como “Life is a pigsty”, gran canción que formaba parte del anterior “Ringleader Of The Tormentors”. “Black cloud”, tercera canción de “Years Of Refusal”, nos ofrece a ese Morrissey encantado consigo mismo al micrófono, sobre todo en el estribillo a la hora de pronunciar el propio título de la canción. Sin ser un tema malo, sí que resulta un poco tedioso, a pesar de sus sesudos esfuerzos en ciertas estrofas, este “Black cloud”, que quedará disipado con la pieza que le tomará el relevo. “I’m throwing my arms around Paris” es otro acertado single de la carrera en solitario de Mozzer. Con un video soso, con Mozz y su banda tocando en un plató blanco, no llega al nivel de excelencia que tenía “You have killed me” del anterior disco, pero hay que reconocer que es otra de esas canciones pop luminosas, al menos en su melodía, que de cuando en cuando edita Morrissey. Ya lo he advertido y es hora de escuchar la primera de las piezas que formaron parte del “Greatest Hits” editado con anterioridad a “Years Of Refusal”. “All you need is me” es una canción directa, guitarrera, y que por cosas como ella, hasta podríamos olvidarnos parcialmente de Johnny Marr (joder, no sé si habré soltado una burrada con esto; puede ser). Es controvertido que se metiera a esta pieza en el disco, ya que coincido en lo que indica mi amigo El gato Kilo de si Morrissey o la discográfica no estaban seguros del potencial del resto de canciones. Es un poco pegote que esté aquí y creo que “Years Of Refusal” funcionaría igualmente bien si no se hubiera metido a capón. Y me apoyo en esto último por cosas como “When last I spoke to Carol”. Una de mis favoritas claras del disco, aunque no estamos ante una de esas canciones que lleguen fácil al oyente, ni siquiera a los muy fans de Morrissey. Es una canción con un ritmo de base muy bueno, una melodía no muy lejana de un country animado (aunque su sentir en sombrío), con unas paradas y cambios de ritmo excelentes. Además, lo que plantea Morrissey en la letra, cuanto menos es curioso. Para mí, la gran canción del disco.
Y vuelta al recopilatorio con la 2ª intrusa rescatada. Mucho menos acertada creo que es “That’s how people grow up”, ya que su estribillo es algo flojo e hinchado. Además, creo que “All you need is me” pega más en “Years Of Refusal” por su sonido, dejando de lado que sea mejor en resultado global. Ahora llega el turno de “One day goodbye will be farewell”, de tono rockero y guitarrero, aunque Morrissey no se la toma muy intensa al micrófono. Mozzer le busca dar un enfoque melancólico, alejado de la fuerza que metía en la canción que iniciaba el disco. No suena mal. La melancólica “It’s not your birthday anymore” es de las que menos me gustan del disco. Me parece algo exagerada y por mucha voluntad que le pone Morrissey, no me termina de entrar. Su comienzo, con un sonido íntimo llama la atención, pero luego se le mete toda la intensidad, que se me hace muy hinchada e impostada y se termina la gracia que parecía iba a tener debido a su primer medio minuto. La estructura es así, calma y reposo y pompa y fastuosidad en el estribillo. Creo que hay mejores canciones de Morrissey. “Years Of Refusal”, por lo general, es un disco muy guitarrero y cañero. No obstante, ahora hay espacio para una pieza lenta, con ciertos arreglos de viento, más clásica, en la que Morrissey nos transmite calma. Estamos hablando de “You were good in your time”, que aunque no llega al nivel de un “Let me kiss you”, es válida y agradecemos su presencia para aportar algo de variedad al álbum. “Sorry doesn’t help” vuelve a las líneas generales que aporta el disco. No es memorable, pero no suena mal del todo. El estribillo es facilito y quizás le podemos acusar de algo machacona a la base rítmica en la sección del propio estribillo. Llegamos al final con “I’m Ok by myself”, si cabe más guitarrera que la anterior pista, y con Morrissey bastante enérgico a las voces. De alguna forma parece querer terminar como empezó con “Something is squeezing my skull”, aunque aquella era mucho mejor que esta pista de cierre. Lo que está claro es que tras escuchar “Years Of Refusal”, nos queda la sensación de haber estado frente a una de las obras más intensas y rockeras del artista desde el plano meramente instrumental.

El efecto Morrissey de mediados de década de los primeros dosmiles, se había disipado. El disco, en el que Morrissey se rodeo de sus últimos colaboradores a la hora de componer (Alain Whyte, Boz Boorer y Jesse Tobias) tuvo una acogida tibia, y no llegó al nivel de aceptación de los 2 discos previos. Morrissey fue menos reclamado para eventos y festivales e incluso creo que a día de hoy está sin casa discográfica.

Para estar en primera línea, y en eso muchos critican la artificiosidad a mi querida Lady Gaga, Morrissey empezó a desbarrar unos meses después, en plan enfant terrible, diciendo burradas respecto a temas sociales candentes como la masacre aquella en un país escandinavo, de esos en los que parece que nunca pasa nada, como cargando contra una de las webs que más se han preocupado de ponerle en su lugar en internet, Morrissey-solo.

Vamos, que entre la portada en pelotas del single “I’m throwing my arms around Paris”, tapándose el paquete con un vinilo-single (coincido en la cagada de no haberse pillado un lp como taparrabos, como dijo El gato Kilo en otro artículo suyo), la portada con su supuesto hijo (o eso bromeó en la rueda de prensa de presentación del trabajo) y estas chorradas y aires raros mentales que le dan al bueno de Morrissey, a día de hoy se encuentra en una encrucijada de cara a su siguiente trabajo discográfico.

A Morrissey ya le conocemos y le queremos como es. Hasta casi le aplaudimos que nos insulte en un concierto, ya que nadie como él sabe insultarnos con tal desdén y formas únicas. Los que le seguimos de siempre le perdonamos todo o casi todo y sabemos que es capaz de levantarse una y mil veces. Que su aspecto corporal diste mucho de aquel cuerpo tan delgado y ahora sea más bien un rollo de carne de esos de donde sacan el contenido de los kebabs, no es óbice para que su mente y habilidad sean capaces de dirigirle nuevamente al éxito discográfico.

“Years Of Refusal” no está tan mal. Es un ejemplo del Morrissey más rockero y guitarrero, y desde “Your Arsenal” creo que nunca ha estado tan cañero. Desde el sosísimo “Kill Uncle”, Morrissey no ha editado un disco malo, sino más o menos buenos; y también, más o menos comprendidos. De momento es lo último que nos ha dejado el bueno de Mozz, si dejamos de lado sus miles de recopilatorios con los que la maldita industria discográfica, cada día más moribunda y falta de ideas, nos bombardea periódicamente. Veremos cuál será el siguiente paso de Morrissey. De momento, y como hizo tras “Maladjusted”, ya está tardando en sacar nuevo disco y está traicionando el ritmo de edición de nuevo material que a él le gusta mantener.

De nuestro programa de radio: hoy a las 16h en RUAH, en directo, programa-coloquio sobre U2 y su disco “War”. El miércoles a las 23.00h, tanto en RUAH como en &radio, repetición del coloquio sobre “Duke” de Genesis. Rápido y sencillo. Para escuchar los programas llegado el momento, pinchen en los banners superiores de esta página. El coloquio de Kraftwerk y su “Electric Café/Techno Pop” lo subiremos a Ivoox a lo largo de esta semana.
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lunes, 3 de diciembre de 2012

Concierto fin de gira Second. Madrid (01-12-2012)

Este pasado sábado día 1 de diciembre Second pusieron el punto y final a una exitosa gira de presentación de su primer disco en directo, “15”, que al fin y al cabo ha terminado siendo una extensión de la gira que se inició en 2011 para presentar “Demasiado Soñadores”. En las últimas fechas en salas en este tramo final, ha sido común el “entradas agotadas” en la puerta de los recintos, y Madrid no ha sido una excepción, y eso que el grupo volvía a tener enfrente como rival al fútbol con un derbi programado a la misma hora entre los 2 equipos principales de la ciudad (la misma mala suerte tuvieron cuando unos meses atrás iniciaron aquí la gira en el Círculo de Bellas Artes, con la final de la Copa del Rey el mismo día y a la misma hora).
Second sigue apuntando variedad en sus actuaciones. Somos muchos los que, cuales apóstoles, les seguimos como profetas y acudimos puntualmente a ver sus actuaciones en la capital. Por ello, el grupo creo que solamente ha repetido un par de veces actuación en la sala Joy Eslava, pero el resto de conciertos han tenido emplazamientos distintos (Joy Eslava, recinto deportivo del Paraninfo de la Universidad Complutense, sala Independance, Círculo de Bellas Artes, Teatros del Canal, Palacio de los Deportes…). Hoy tocaba el turno del club Ocho Y Medio en la sala But, situado al ladito del clásico Pachá. Nunca había estado en este recinto, de parecida estructura a la Joy Eslava, pero creo que con algo más de capacidad.
La variedad y diversidad no solamente se ve en que el grupo cambie de lugar para sus esperados conciertos en la capital, sino que la estructura del show varió considerablemente respecto a anteriores actuaciones. Nos dará que comentar en los siguientes párrafos. Ya lo verán.
Servidor de ustedes, aunque es seguidor del Atlético de Madrid, no dudó mucho a la hora de permutar el plan de este 1 de diciembre por la noche de ver el partido por asistir al concierto de estos murcianos; en parte por desgracia, no me equivoqué, ya que el Atleti volvió a cargarla y Second estuvieron geniales. Pasadas las 21.30h unos minutos, se ponía fin a los salvapantallas mareantes con el título de la sala en las pantallas que decoraban la sala y el telón de fondo, para situar un fotograma del concierto “15”, del inicio de la actuación, con los componentes del grupo tras los telones que se pusieron en aquella ocasión.
El inicio sí que fue troncal, y al igual que con el final, el grupo tiene muy claro qué es lo que funciona en cada momento, aunque respecto al final tuve un debate con ellos en los camerinos tras la actuación y antes del Dj’s Second; de eso hablaremos algo más adelante. Fue “Mañana es domingo” la que con su arrolladora fuerza en todos los sentidos, tanto en lo vocal con un intensísimo Sean Frutos al micrófono, y en lo instrumental, con el grupo esforzándose en imprimir la energía que demanda esta composición, abrió el concierto y metió a todo el público dentro del universo Second.
Resultó curioso el set list, ya que el concierto estuvo muy centrado en “Demasiado Soñadores”. Realmente, este disco y “Fracciones De Un Segundo” fueron los que se llevaron la palma, ya que ni “Pose” ni “Invisible” tuvieron representación, y de “Private Life” se recuperó la últimamente puesta en boga “Watching the moon”, que el grupo se encargó de interpretar con una gigantesca luna llena dispuesta en el telón de fondo (ver la foto de abajo de este párrafo). En parte, de esta forma se podría ver una especie de despedida al tiempo de “Demasiado Soñadores” como disco principal, ya que en siguientes actuaciones de 2013 los nuevos temas del sucesor discográfico le restarán lógico protagonismo. Salvo “Prototipo” no se dejaron ni un solo tema del disco, e incluso rescataron la íntima “Aquella fotografía”, que es de las pistas de “Demasiado Soñadores” que más va ganando con el largo paso del tiempo.
Hubo un terceto potente de apertura, con la intensidad de otro costal (en este caso emocional) que aporta “Muérdeme”, segundo single de “Demasiado Soñadores” y la bailable y desenfadada canción título del disco, que además de 3er. single se está convirtiendo en un clásico del repertorio de Second. La quietud, reflexión y necesaria calma, la puso la atmosférica, nocturna y taciturna “En pequeñas cosas”, una de las piezas que más me gustan (y también a mis amigos) de “Demasiado Soñadores”; se ve que los tiros del siguiente disco de estudio de Second, según me comentó Sean Frutos después del concierto (luego lean o escuchen la entrevista más abajo), no irán por ahí, y el nuevo material se está gestando en terrenos más bailables.
Hubo 2 “infiltradas” en el bloque duro que “Demasiado Soñadores” polarizó en el set list, que fueron “Rincón exquisito”, situada muy temprano en el orden de aparición (el bajista Nando Robles me explicó que su situación ahí estriba en asuntos de afinación y ligereza del concierto) y “El eterno aspirante”, que ha sido la pista inédita que “15” ha aportado al repertorio de la banda. La siguiente imagen muestra el regreso de la banda al escenario para los bises, momento que aprovechó Nando Robles para dar las gracias a la audiencia por la tan buena respuesta ofrecida.
No faltaron “Psicopático”, y el desparrame de “Autodestructivos”, con imágenes del videoclip de “Demasiado soñadores” sobre el telón de fondo, quizás el momento más desenfadado de la historia discográfica de Second (ésta también me la imaginaría tocada por Love Of Lesbian, si me pongo a pensar en aquel intercambio de versiones que propuse a Second y a los catalanes de permutarse el “Allí donde solíamos gritar” y el “Rincón exquisito”; asunto que según me comentaron los componentes de Second, no está descartado del todo. Veremos si en un futuro nuestra propuesta ve la luz). Fue la canción que pude grabar con mi cámara y que les dejo insertada a continuación.
Hubo momentos muy especiales como fue “Tu alrededor”. Sirvió para cerrar el primer bis y que el público entrara en la histeria suprema con su aportación de los luminosos coros que tiene esta tremenda joya de “Demasiado Soñadores”, a lo que también sumó que Sean se metiera entre la audiencia a ceder el micrófono a varios seguidores para que sus coros fueran los protagonistas principales. Nando Robles y Javi Vox tuvieron cierta envidia de Sean y no se pensaron mucho el meterse con su bajo y guitarra respectivamente a tocar entre el gentío. Los 2 terminaron a hombros camino de regreso al escenario. Comentamos que quizás este era el final idóneo para el show, pero el grupo de momento tiene muy claro que “Rodamos” es quien se merece ese lugar y supuso el único tema que incluyeron en el 2º bis. Por cierto, respectivamente antes de comenzar cada bis, tanto Nando como Fran Guirao, batería de la banda, se dirigieron al público, ejerciendo como correctos speakers y quitando algo de responsabilidad en ese apartado a Frutos, el cual no obstante no quiso que Fran le robara el grito de “A rodar” de final del show. En la foto de abajo, Nando Robles y Javi Vox tocando inmersos en la marea del público.
Hubo espacio para “De Buenos Aires”, dedicada a los argentinos de la sala (no había muchos, pero sí uno al lado nuestro), la sentida y bonita “Más suerte”, esa nueva toma más latente de “A las 10” y para el tramo final de la parte troncal del concierto previa a los bises la solemne y monumental “N.A.D.A.”, que hizo las delicias de todos los asistentes, con el latigazo arrollador que tiene en su tramo final, a partir de que Sean dice aquello de “No quiero marcharme y que parezca…”. Para el que quiera contrastar todo ordenado, a continuación el set list: “Mañana es domingo”, “Demasidado soñadores”, “Muérdeme”, “En pequeñas cosas”, “Rincón exquisito”, “El eterno aspirante”, “Psicopático”, “De Buenos Aires”, “Aquella fotografía”, “N.A.D.A.”, “Autodestructivos”, “Watching the moon”. BIS: “Más suerte”, “A las 10”, “Tu alrededor”. BIS 2: “Rodamos”.
Eran las 23.15h más o menos y el grupo ya avisó que la sesión de Dj’s comenzaría a las 00.30h, aunque al final, entre pitos y flautas, se demoró hasta las 2 de la madrugada o así. Se permitió al público salir de la sala para ir a cenar algo y luego poder regresar, si así lo estimaban, al dj set del grupo. Yo aproveché para ver la última media hora del derbi futbolero y comprobar cómo el Atlético de Madrid se rendía una vez más a la evidencia y a reafirmarme ante el hecho de haber escogido muy bien el plan de la noche del sábado. Tras ello retorné a la sala y tuve la ocasión de hablar con Fran Guirao, Sean Frutos y Nando Robles, y aparte realizarles unas pequeñas entrevistas formales para la programación de las emisoras donde emitimos, las cuales les trascribo e inserto audio subido a nuestro perfil de Ivoox al final del artículo. Tras ello, subieron a las tablas del escenario nuevamente Fran, Nando y Javi para iniciar su sesión de Dj, con Nando y Javi encargándose de pinchar las canciones y con Fran sumando en bases de percusión electrónica a la batería sintética. De cuando en cuando Sean se sumaba a sus compañeros, mientras que Jorge miraba desde el público lo bien que se lo pasaban sus amigos y compañeros de banda. Sonaron temas como “Kids” de MGMT, algún remix de “Club de fans de John Boy” de Love Of Lesbian, el “Take on me” de A-Ha, “Dance with somebody” de Mando Diao, algo de Supergrass y muchas otras buenas canciones, que la nebulosa de la noche en el recuerdo me ha hecho olvidar.
Second ha puesto fin a otro año de ascenso musical. El grupo prosigue esa carrera de fondo que iniciaron hace 15 años y poco a poco van afianzando su posición dentro del panorama musical español, como una banda solvente, seria, con composiciones muy elaboradas y con la suerte de contar con una de las mejores voces de la música española, Sean Frutos. Este concierto en el Club Ocho Y Medio en la sala But, contento a todos los que acudieron y he de decir que el público de Second es maravilloso. Sí, he acudido a muchos conciertos, pero he de apuntar que la audiencia que mueven los de Murcia transmite muy buenas vibraciones y viven el concierto de una forma sanísima. Nada que ver con histerias descontroladas y fuera de lugar, sino que estamos ante una emoción muy bien canalizada y un disfrute de las actuaciones que deberían servir de ejemplo de cómo comportarse en un concierto, sin necesidad de actuar como un muermo. Por esto, y principalmente porque la música del grupo es muy buena y lo trasladan muy bien al directo, siempre es un placer ver a Second y un honor para nosotros ser medio acreditado para informar de las andanzas de este quinteto. Termino agradeciendo a Mónica Caballero sus labores al respecto. Realmente fue una gran semana la pasada con este concierto y también el vivido el jueves 29 de noviembre de Love Of Lesbian en La Riviera. A continuación, las entrevistas. Second volverán en 2013 con más conciertos y nuevo disco. La cosa promete.

Entrevista a Fran Guirao (batería de Second).
Discos, música y reflexiones: Y estamos en los camerinos de la Sala But, Club Ocho Y Medio. Ya ha terminado el concierto fin de gira de Second y en breves minutos tendremos a parte de los componentes haciendo ese dj set, que seguro que nos deleitarán con buenas canciones. Ahora nos encontramos con el batería, con Fran Guirao, al cual queremos preguntar lo primero de todo, bueno, sus impresiones post concierto.

Fran Guirao: Pues han sido muy buenas, porque la gente ha estado muy entregada y la verdad que, bueno aquí en Madrid hoy ha sido increíble, ¿no? La verdad es que el fin de gira está siendo muy emotivo y con muy buena respuesta por parte de toda la gente y, bueno, hoy ha sido un poco el colofón, ¿no? de todo ese fin de gira. Pues hemos estado encantados. La gente se notaba que tenía ganas de pasarlo bien, de darlo todo y de vivir con nosotros una noche única. Así lo queríamos nosotros y yo creo que así lo hemos vivido.

DMR: Y además una muy buena respuesta por parte del público, pero es curioso que Second, en las 2 fechas señaladas que ha habido en la gira dentro de Madrid, el Círculo de Bellas Artes y hoy aquí en el Club Ocho Y Medio, ha tenido que luchar contra un enemigo tan potente que es el fútbol, con la final de la Copa del Rey aquel día en el Círculo de Bellas Artes y hoy con un derbi Atlético de Madrid - Real Madrid.

Fran Guirao: Sí, la verdad que el tema del fútbol ha sido una lacra que hemos estado arrastrando en muchas ocasiones, pero no sólo aquí en Madrid, como bien has dicho, sino también nos ha pasado en Barcelona, nos ha pasado incluso en Valencia, o sea… Yo no sé por qué, pero tenemos un poco ese gafe de decir cuando ponemos un concierto siempre hay un derbi futbolístico o un partido importante donde, hombre, o sea, creemos que también resta un poquito, porque también un concierto que coincida con un partido de fútbol, que sabemos es el deporte rey aquí en España, pues bueno. Aún así aquí la respuesta ha sido mucho mejor de lo que pensábamos, porque cuando oíamos que era el día del partido pensábamos que tampoco iba la gente a responder tan bien. Sin embargo ha sido un éxito de entrada y aforo, porque hemos doblado casi lo que se hizo…

DMR: Claro, la prueba está: “Entradas agotadas”.

Fran Guirao: Claro, “entradas agotadas”, o sea, se ha doblado lo que se hizo en el Círculo de Bellas Artes. Así que muy contentos a pesar de eso yo creo que esta vez hemos salido, hemos ganado un poquito al fútbol, o por lo menos una pequeña batalla.

DMR: Pues sí, se ha notado claramente. Bueno, y supongo será a lo mejor ha sido la última ocasión de ver a Second, a lo mejor en un largo periodo de tiempo.

Fran Guirao: Bueno largo largo no será, pero bueno sí unos 4 meses, porque ahora sí queremos encerrarnos en la preproducción, en terminar de componer los temas, centrados en lo que será el próximo disco, tanto terminar de preproducir esos temas, maquetarlos y ya lo que será la grabación, que queremos que sea para mediados de febrero, marzo como más tarde, con vistas a que pueda salir a lo mejor el disco para mayo, si todo va bien. Todo esto es siempre un planning que tenemos y es un planning que es lo que deseamos, porque luego siempre sabemos que todo se retrasa por lo general, pero bueno, estamos ya metidos en el tema de la composición desde agosto casi, lo que pasa es que al compaginarlo con la gira, pues bueno, vamos haciéndolo a ratos y tampoco le echamos el tiempo que nos gustaría, ¿no? Pero bueno, la idea un poco en un futuro próximo es hacer esto.

DMR: Y un poco más a fondo sobre ese nuevo disco, que bueno, según nos comentasteis alguna vez, pues que será en este 2013, más tarde o más temprano, ¿cuántas canciones hay ya compuestas? ¿Tenéis ya serias candidatas? ¿Estará “El eterno aspirante” en versión de estudio?

Fran Guirao: “El eterno aspirante” creo que la vamos a dejar como algo único, ¿no? Yo creo que representa un poco… Es un tema que puede ser un compendio de toda la etapa de estos 5 discos, y yo creo que quedó tan bien como tema en directo, que creo que tampoco tendría sentido hacerla de estudio, ¿no? Es un tema que nació así, que se hizo para esa ocasión y yo creo que tiene que quedarse así. Y ahora, pues sí, la verdad que de temas más o menos tenemos ya unos 8 o 9 temas, lo que todavía queda es mucha labor de revisar estructuras, de hacer arreglos y luego también hay varias ideas que todavía tenemos que trabajar, ¿no? Hay por ejemplo un par de canciones de Javi, que ni siquiera se han ensayado, yo tengo también otro tema que aportar aparte del que ya he aportado y mi hermano y Nando también tenían por ahí, o sea que más o menos hay una base de 8 o 9 temas y estos 3 meses también estaremos ya trabajando todo lo nuevo con vista a tener a lo mejor un repertorio de 15 y luego ya seleccionar lo que mejor quede o lo que más se adecue a lo que pretendemos hacer pues para plasmarlo en un disco.

DMR: Pues nada, pues estaremos deseando escuchar ese nuevo material, que seguro que será de buenísima calidad, como toda vuestra discografía. Agradeceros una vez más que, pues bueno, que hayáis contado con nosotros para poder dar información de vuestro concierto. Y nada, esperar veros lo más temprano posible.

Fran Guirao: Ha sido un placer estar con vosotros y esperamos que cuando salga el disco estéis también con nosotros a nuestro lado.

DMR: Pues nada Fran, muchísimas gracias.

Entrevista a Sean Frutos (cantante de Second).
Discos, música y reflexiones: Seguimos en los camerinos de la Sala But, Club Ocho Y Medio, y ahora nos encontramos con Sean Frutos, con el vocalista de Second, que está aquí pendiente de ver a sus compañeros en el dj set y yo creo que satisfecho, ¿no? con este concierto fin de gira en Madrid.

Sean Frutos: Muchísimo. La verdad es que el fin de gira, en general, en todas las ciudades ha ido muy bien. Hemos agotado las localidades en muchos sitios y no esperábamos menos de Madrid, ¿no? El fin de gira total y la última fecha, no esperábamos menos. Ha sido una respuesta bastante importante, nos lo hemos pasado muy bien, hemos intentado que el buen rollo que nos está dando la gente también darlo hacia la otra parte y creo que, bueno, estamos muy contentos en realidad.

DMR: Una gira larga, intensa, que recordemos que empezó con aquel concierto en la Independance en febrero, luego pasó por el Círculo de Bellas Artes y un montón de festivales, actuaciones desde el verano. Emm, muchas fechas, pero, ¿alguna que recuerdes en especial?

Sean Frutos: Pues hay muchísimas. La verdad es que, bueno, el paso por los festivales han sido muy especial, porque hemos visto como muchísimo público se añadía al grupo. Hemos ido todos los años a festivales, pero la gente no ha tenido la respuesta que ha tenido este año y no sé, por decirte alguna fecha pues por ejemplo el Low Cost, estuvo el Arenal Sound, para nosotros han sido muy especiales este año.

DMR: Bueno, y este concierto fin de gira también un poco en parte a lo mejor despedida de “Demasiado Soñadores”. Habéis tocado prácticamente todo el disco; menos “Prototipo” yo creo que han caído todas la canciones, ¿no? Sin embargo de “Invisible” no ha caído nada.

Sean Frutos: No, no. Estaba previsto, bueno hemos hecho en algunas fechas la de “Horas de humo” e “Invisible” también, pero bueno, el repertorio nuestro también es muy vivo, va cambiando y en este pues hemos querido meter por ejemplo “Watching the moon” de nuestro primer disco, que la verdad es una canción que la gente nos está pidiendo mucho en todos los conciertos, ¿no? Y hemos querido incluirla. Eh, como te digo, muy vivo. Va cambiando. Muy cambiante y un día puede ser que toquemos ésta, otro día puede ser que toquemos otra. Depende un poco del estado de ánimo y de lo que queramos transmitir ese día, ¿no?

DMR: Bueno, y para terminar con esta pequeña entrevista, hablemos un poco del futuro, del nuevo disco, este 2013 que seguramente verá la luz. Queríamos preguntarte, ¿por qué derroteros va a ir? ¿Qué enfoque va a tener este nuevo trabajo? ¿Va a suponer una partida respecto a “Demasiado Soñadores”? ¿Una evolución? ¿Algún tema en inglés?

Sean Frutos: En inglés ya te digo que no, por el momento, aunque nunca se sabe, ¿no? Porque esto hasta que no acabe y no tengamos todos los temas… Pero bueno, solamente decir que va a tener muchas canciones bailables. O sea, vamos a ir por un… Nosotros tenemos mucho tipo de canción, mucha que si a medio tiempo, que si más íntimas, más bailables, y creo que estamos componiendo muchas del rollo nuestro, del rollo Second bailable y no sé si es porque nos ha influido mucho estar en tantos festivales este año o por lo que sea, pero ahí estamos, ¿no? Y bueno, tienen nuestro estilo, nuestra esencia, pero tenemos un punto de evolución con respecto a lo que hemos hecho y también es necesario querer cambiar y querer hacer cosas nuevas.

DMR: Así que, ¿podemos tomar como ejemplos o como punto de partida “Autodestructivos”, “Demasiado soñadores”, la canción título, para las pistas del nuevo trabajo?

Sean Frutos: Podríamos hacerlo, pero te diría que tienen un punto de evolución con respecto a esas canciones, ¿no? Entonces sí que lo puedes tomar, es muy válido tomarlas como partida, pero después hemos intentado añadir algo nuevo, ¿no?

DMR: Bueno, pues nada, estaremos deseando ver esa evolución de Second, que siempre lo que nos ofrecéis es muy bueno, y nada pues agradeceros que hayáis contado otra vez con nosotros pues para dar cobertura de vuestro concierto y esperamos veros, pues nada, lo más temprano posible.

Sean Frutos: Gracias a vosotros. La verdad es que siempre es un placer tener vuestro apoyo y, nada, cuando queráis aquí estamos y, nada, un abrazo a todos.

DMR: Pues nada, muchísimas gracias Sean.

Sean Frutos: Gracias.









Entrevista a Nando Robles (bajista de Second).
Discos, música y reflexiones: Bueno, la verdad es que es un lujazo, porque ahora hemos estado con Fran Guirao, hemos estado con Sean Frutos y ahora nos acompaña su bajista Nando, Nando Robles aquí, que, bueno, está a puntito de salir otra vez a escena a deleitarnos con su dj set. Pero bueno, lo primero es preguntarle por las sensaciones de este concierto, este fin de gira que ha tenido lugar hoy y, bueno, también un poco por la gira en general, ¿qué tal ha ido todo Nando?

Nando Robles: Pues yo creo que ha sido una gira de… Muy soñadora, muy como esperábamos. La gente cada vez, la gente que viene cada vez canta más las canciones, sentimos más el calor de la gente, ¿no? de la gente que canta las canciones y que vienen a bailar, a pasar un buen rato y eso se contagia, ¿no? Y es un poco lo que hemos sentido todos estos días, ese calor y esas ganas de pasarlo bien y disfrutar, y, muy bien, han sido… No podríamos haber terminado mejor.

DMR: Bueno, y hemos podido comprobar que al final de la actuación, ha habido ahí una incursión dentro del público, ¿qué tal se han vivido esos momentos?

Nando Robles: (entre risas) Sí, bueno, con un poquito de incertidumbre, de miedo. No sabíamos si nos íbamos a caer, pero no, ¿yo qué sé? Hay que disfrutar y pasarlo bien y es lo importante. La gente llega un momento que te contagias con ella y te dejas llevar y es un momento que luego se te queda grabado en el disco duro, en la memoria, como un buen recuerdo.

DMR: Si tuvieras que quedarte con algún momento de esta gira, algún concierto, alguna interpretación en especial de alguna canción algún día que fuera realmente especial… No sé si te cojo en fuera de juego ahora, pero, ¿podrías quedarte con algún momento?

Nando Robles: Sí, este último fin de semana ha sido como… En Murcia dimos como un “Deja vú” musical porque fueron 2 días en 12 Y Medio, que es una sala que la tenemos mucho cariño, hemos ido ahí muchas veces. Ver la sala llena 2 días, pues es algo que es inolvidable. Y venir aquí a Madrid y ver el ambiente que había y la gente como estaba pues… Nos quedamos más que con un solo momento, nos quedamos con todo el fin de semana. El último fin de semana de gira, ¿no? Y ahora ya a trabajar, a grabar maquetas, y adelante con el siguiente disco, ¿no?

DMR: Y además en este fin de gira, hay que puntualizarlo y decirlo bien claro, ¿no?, porque habéis conseguido agotar las entradas y teníais un rival tan duro como es un derbi Real Madrid - Atlético de Madrid. Habéis vencido al fútbol.

Nando Robles: Sí hombre. Yo creo que merece la pena, ¿no? (risas) Merece la pena venir a pasar un buen momento aquí con gente que… Quieras que no, nuestro público al final es mucho de boca a boca. Es algo que nos gusta mucho cuando tocamos ver caras conocidas que vienen acompañadas de gente nueva y esas caras conocidas nos presentan a esa gente nueva y sabemos que cuando volvamos a tocar esa gente nueva va a traer a más gente, ¿no? Y lo valoramos de tantos kilómetros y tantos fines de semana tocando que haya, sentir un poco ese boca a boca, y que la gente que viene no se sienta defraudada.

DMR: Bueno y seguís poniendo banderas de Second en distintos lugares, ¿no? Porque os hemos visto en Joy Eslava, os hemos visto en los Teatros del Canal, os hemos visto en la sala Independance, os hemos visto en el Palacio de los Deportes… ¿Qué os queda? Os queda el Bernabeu y el Calderón.

Nando Robles: Sí hombre, yo creo que por Javi yo creo que preferiría el Calderón, ¿no? Porque él es muy atlético.

DMR: Yo también lo preferiría, ¿eh? la verdad.

Nando Robles: Bueno, podemos empezar con un Calderón, ¿no? Lo ideal sería hacer los 2. Nosotros no tenemos tope y menos cuando llevas tantos años dedicándote a esto y ves que cada año la gente va respondiendo mejor, ¿no? Lo nuestro es una carrera de fondo como dice Sean, poco a poco ir creciendo y estamos muy ilusionados con las canciones del próximo disco de, de... Todavía no tiene nombre, por supuesto, pero pensamos que vamos a dar un pasito más de lo que ha sido toda esta carrera, de estos 15 años.

DMR: Además, según lo que nos comentaste en aquel post-concierto de la sala Independance en el mes de febrero de este año, vais a cumplir el calendario que me dijisteis, ¿no? Es decir: 2013, nuevo disco.

Nando Robles: Seguro, seguro. Eh, todavía no sabemos muy bien cómo lo vamos a hacer. Estamos, el disco todavía no tiene forma, pero las ideas son muy buenas y lo estamos haciendo en el local de ensayo, que era algo imprescindible para nosotros, volver a sentir ese calor de sacar los temas, los 5 tocando en el local de ensayo y, la verdad es que estamos muy ilusionados con las nuevas canciones.

DMR: Pues nada, esperamos que lo antes posible esté a la venta, que lo podamos escuchar y que os podamos volver a ver en directo. Muchísimas gracias por contar con “Discos, música y reflexiones” para cubrir vuestras actuaciones y, nada, lo antes posible, a veros otra vez.

Nando Robles: Nos vemos. Nos vemos en 2013 y, nada, a seguir disfrutando.

DMR: Muchísimas gracias Nando.
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sábado, 1 de diciembre de 2012

Rick Astley - Whenever You Need Somebody (1987)

Fenómeno comercial masivo del año 1987 y paradigma del sonido generado por los productores Stock, Aitken y Waterman, Rick Astley dominó claramente en su día en el terreno del pop pegadizo. Su “Never gonna give you up” es de las canciones más exitosas de los años 80 y sonó a rabiar en aquellos días. Recuerdos de mi infancia son cuando en el Pryca de San Fernando de Henares la zona de tebeos estaba al lado de la sección de música, su canción sonaba una y otra vez sin parar mientras que yo me entretenía leyendo a “Mortadelo Y Filemón” o “El Botones Sacarino”.

En un ejercicio psicológico personal al que me someto, podría decir que los grupos que me suenan de aquellos días son U2, Mecano y Rick Astley. Incluso para un chaval de 5-6 añitos, que todavía no tenía ni un 1% del porcentaje de interés que a día de hoy me causa lo musical, era inevitable escaparse de la marea mediática que rodeaba a estos fenómenos musicales.

Sería en 2001 cuando me compré el cd de Rick Astley, embriagado por los recuerdos de la infancia. El disco, es lo menos atemporal del mundo, con una portada digna de casette de gasolinera, consistente en una sosaina foto de Rick sobre fondo azul. Creo que me costó 12 eur. o 1999 ptas. de la época. No les voy a hablar de virtuosismo, sino de pop pegadizo y facilito, que no suena nada mal. Realmente, es un lp el de debut de Rick Astley (sí, publicó unos cuantos más aunque no se lo crean) que tiene un nivel digno dentro de los parámetros sonoros del cantante. Vamos con él.

Pues, ¿para qué empezar flojos? Las cosas claras desde el principio. En primer lugar escuchamos el “Never gonna give you up”. Una canción de pop romántico, con un estribillo sencillo en su letra “Nunca te voy a abandonar, nunca te voy a decepcionar…, nunca te diré mentiras”. Vamos, una declaración de amor llana y directa, aderezada con las bases tan saltarinas de los Stock, Aitken y Waterman y un claro hit de finales de los 80. El videoclip, con Rick y su mítica gabardina de tonos claros, esa chica rubita tan mona y el camarero negro que luego se anima a marcarse unos bailes, es un poco (o bastante, ustedes pongan el nivel) hortera, pero es inconfundible ítem de aquellos días. Podríamos hablar de los virales que se han creado en internet a través de youtube con este video como protagonista, lo cual ha permitido que Rick sea actualidad de cuando en cuando, pero creo que no procede decir más al respecto. La canción título “Whenever you need somebody” confirma las formas sonoras que van a protagonizar el disco al que concede nombre. Se pierde parte de la leve épica emocional que tiene “Never gonna give you up” en su estribillo, pero en todo caso es otra canción muy accesible desde su inicio. Esta 2ª canción suena a hitazo también, pero la que también lo fue es “Together forever”. Realmente no podemos hablar de un disco disoluto, al menos en sus 3 primeras pistas, ya que la factura es la misma en todas las canciones y las melodías varían poco. Aún así, personalmente eso me da igual. Esta canción “Together forever”, con sus estridencias marca de la casa de los productores, es pegadiza, tiene mucho gancho y como 2º peldaño de éxito del disco está muy bien, ya que estimo no llega al nivel de excelencia de “Never gonna give you up” (por mucho que me caigan tortas, voy a defender en el post de hoy esta composición a capa y espada, aunque solamente sea por el hecho de que me retrotrae a mi infancia y aquellas largas tardes de lectura de los cómics de Ibáñez en el Pryca de San Fernando de Henares, mientras mis padres hacían la compra semanal). Ahora sí, cambia algo el registro. Con “It would take a strong man”, la carga sonora se reduce y se concede un mayor protagonismo a Rick como vocalista, donde se puede apreciar el encanto de la voz de este chico que tanto prometía en su día. Un medio tiempo que permite relajarnos tras los 3 envites de inicio y nos da paso al último capítulo de la cara “a” (sepan que escribo el post escuchando la edición original en cinta de cassette, con lo que el parón intermedio lo vamos a notar; sorprende lo bien que se escucha aún el cacharro, más cuando creo que no utilizaba la pletina de mi cadena hace al menos 3 años). La cara “a” se cierra con una joya oculta. Ahora llega el turno de una canción de corte melancólico y que nos evoca a atardeceres, al menos a mí. “The love has gone” nos deja un buen sabor de boca como cierre de la primera mitad del disco, además de sumar inestimablemente a la variedad sonora de la obra; realmente el disco termina con unos giros muy interesantes sus 2 caras. Los sonidos cálidos de los sintetizadores, y unas bases más calmadas, sientan el terreno para esta pieza más calmada del disco, situada en el sector de perfil bajo del lp. Rick está muy bien al micrófono, como en casi todo el disco, ya que algo que no se le puede echar en cara a Astley es su buena voz y forma de cantar. En todo caso, “The love has gone” está muy bien. Quizás sea de mis favoritas del disco. Ya desde mis primeras escuchas al disco me llamó gratamente la atención.
Para comenzar con la 2ª mitad del disco, llega una pieza pop también muy directa llamada “Don’t say goodbye”. Tiene mucho gancho y una estructura muy buena, con un puente al estribillo muy bueno “el tiempo nos ha hecho desconocidos, quizás no podamos seguir…”. El estribillo es nuevamente sencillito, de hecho la canción abre con la presentación del mismo. En todo caso, “Don’t say goodbye” es una de las piezas que forman parte del conjunto tipo u homogéneo de “Whenever You Need Somebody” y mantiene el nivel pegadizo y resultón de casi todo el disco. Quizás en esta canción, salvo en unos instantes, las bases rítmicas no son tan acusadas y ahí es donde reside uno de sus principales activos: la ausencia de estridencia excesiva, cosa que le podríamos echar en cara en muchas ocasiones al trabajo del trío productor del disco. Jejeje, permítanme reírme, pero “Slipping away” era la banda sonora de una cuña publicitaria que mi padre Rafael Prats, tenía en uno de los anuncios que se emitían en los bloques publicitarios de su programa en Frecuencia Torrejón allá por 1993-1995 “Micrófono Abierto Al Fútbol Base”. Quizás por eso la tengo algo de afecto a ésta la 2ª canción de la cara “b”, por nuevamente retrotraerme a otros días, ya en este caso de mi adolescencia, pero abstrayéndome de esos efectos emocionales, quizás sea una de las piezas menos resultonas del disco. Destaca su solo de saxofón en mitad de la canción y aunque tampoco es que suene mal, está muy por debajo de otros momentos que hemos podido escuchar. El caso es que “Slipping away” tiene mucho menos gancho en su melodía y eso le concede estatus de “canción-relleno” dentro de un lp en el que casi todas sus canciones suenan a single. “No more looking for love” tampoco es que sea mucho mejor que “Slipping away” y sumada a su predecesora ofrece la sección más anodina del disco. Otra vez lo mismo, no es que suene mal y no desentona dentro del conjunto de la obra, pero su resultado global es inferior a la media. Más curiosa resulta la intensa “You move me”, sobre todo por un Rick Astley muy enérgico al micrófono. El sonido de los teclados y las bases se diferencia del resto del disco. Es otra de las composiciones que se aleja del sonido medio del disco, aportando variedad y frescura. Realmente si se paran a verlo, hay por cada cara 5 canciones, siendo las 3 primeras las que determinan el mayor compromiso sonoro de unidad y en las 2 últimas de cada cara, se marca una distancia, confiriendo al disco algo de heterogeneidad, que no viene nada mal. Como en muchas otras canciones, Rick se vale de sus coros femeninos de añadidura, para dar lugar a esta canción de menos sentir pop, al menos en su rictus tan serio que transmite su escucha. No está mal. Me comentó mi amigo y mano derecha radiofónica de “Discos, música y reflexiones” Mariano González que Rick Astley había sido concebido como el Sinatra de los años 80. Eso son palabras mayores, pero el caso es que “When I fall in love”, canción que da el cierre correctísimo al disco, podría ir encaminado a esa concepción artística de Rick. Sonoramente se sitúa en el sector clásico, evocándonos a cualquier canción que podría formar parte de cualquier película-musical de unas décadas atrás; imagínensela cantada por algún protagonista, en algún pasaje romántico de la película que fuera. Pega y mucho. No tiene nada que ver con el resto del disco, pero es bonita, demuestra que Rick es un buen vocalista y que eso de las comparaciones con La Voz no serían tan descabelladas como en un principio podría pensarse, sin necesidad de faltar al respeto al bueno de Frank. Buen final de disco este “When I fall in love”, el cual situado estratégicamente al final del disco, hace que subliminalmente no nos quedemos con una sensación sonora tan rimbombante de las bases rítmicas de Stock, Aitken y Waterman en las obras donde toman parte.

Hablar del éxito de este disco es hablar de uno de los de mayor repercusión de finales de los 80. El single “Never gonna say goodbye” es una de las canciones más recordadas de aquellos días y de la década en general. Rick Astley, este jovencito medio pelirrojo, se convirtió en un icono igualmente de fácil admiración por parte de las jovencitas.

El caso es que el bueno de Rick tuvo un “efecto gaseosa”; es decir, salió con mucha fuerza y luego poco a poco fue perdiendo el gas. El 2º disco “Hold Me In Your Arms” aún funcionó relativamente bien, pero ya se quedó a años luz de este lp que hoy nos ocupa. Y los discos de la primera mitad de los 90 y alguno editado en los años 2000, pasaron totalmente desapercibidos. Como diría mi buen amigo El gato Kilo, Rick se comió un buen cagarro más allá de los años 80. En parte le sucedió como a algún que otro grupo de nuestro país.

Sirva como reseña que la edición en cassette la tengo porque me la encontré en una caja de cartón llena de otras cintas al lado de unos cubos de basura en la calle Francisco Silvela de Madrid y me dió por coger unas pocas, entre ellas este ítem, porque estaba en buen estado, a pesar de ya tener el cd original. Pues eso, que la cinta de Rick terminaba en la basura por gracia de alguno por ahí y yo me encargué de enmendar el vilipendio. No suelo dejar nunca fotos de mis discos originales, pero he estimado curioso dejarles una imagen que he sacado de la cassette que salvé de la quema y el cd original que me compré.
En todo caso, y aunque Rick editara más de un disco, lo que está claro es que es recordado por este álbum que proponemos para esta semana. No estamos ante nada trascendental, ni van a descubrir un nuevo continente con él. Es un lp para, en la mayoría de sus capítulos, levantar el ánimo, aunque la producción de los Stock, Aitken y Waterman se haga algo dura de digerir en ocasiones. Se deja escuchar, su éxito está justificado, ya que muchas de las canciones tienen gancho en su melodía, que al fin y al cabo es lo que cuenta en el pop directo y sencillo. Pues nada, lo dicho, les dejamos con Rick Astley.

Esta semana podrán volver a escuchar en RUAH y en &radio el coloquio de Kraftwerk y su “Electric Café/Techno Pop”. Tanto hoy a las 16h, en pocos minutos, como el miércoles a las 23h. El próximo sábado haremos un nuevo programa en directo, a pesar del puente que hay de por medio. El lunes o así crearemos el evento en Facebook, estén atentos.
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