sábado, 14 de julio de 2012

Genesis - Invisible Touch (1986)

Desde que Phil Collins relevara a Peter Gabriel en la dirección vocal de Genesis, era cierto y constatable que a cada disco la banda británica iba obteniendo un éxito mayor a nivel comercial. En los primeros días de los 80 con “Duke” consiguieron llegar al nº 1 de álbumes más vendidos en el Reino Unido y los siguientes “Abacab” y el disco homónimo de 1983 siguieron apuntalando la aceptación masiva del resultante trío formado por Tony Banks en los teclados, Mike Rutherford en las guitarras y Collins en la batería y voces.

Sin embargo, sería en 1986 cuando el grupo viviría su etapa de más gloria y saturación de la mano del disco que hoy nos ocupa. ¿Qué parte de culpa tuvo en el triunfo de “Invisible Touch” el hecho de que la carrera en solitario de Phil Collins, iniciada en 1981, fuera una de las sensaciones del momento a mediados de los 80 con discos como “No Jacket Required” o singles de gran calado como “Against all odds” o “Easy lover”, a dúo con el Earth Wind & Fire Phillip Bailey? Pues seguro que buena parte, pero en todo caso el potencial de casi el 75% de las canciones que forman parte del trabajo de Genesis que hoy revisamos, son acreedoras claras de los logros que obtuvieron por sí solas, sin necesidad de coger el rebufo de los triunfos en solitario del vocalista de la banda.

Pero, con todo, el asunto de la carrera en solitario de Collins, y la buenísima aceptación y el incremento potencial que año a año experimentaba, no es para nada irrelevante en el apartado de cómo influía ello en Genesis. Tuvieron que pasar 3 años (muchos en la década de los 80) para que “Invisible Touch” viera la luz tras Genesis; ya si luego reparamos en que más de un lustro fue necesario para llegar a “We Can Dance”, la cuestión se hace más evidente si cabe.

Sin duda considero una época muy interesante de la era Collins esos días del “Three Sides Live” y el disco “Genesis”, puesto que el grupo, aunque ya en territorio o sector muy popular del público, parecía haber entrado en una ligera caída de popularidad, a pesar de temas tan buenos como “Mama” o “That’s all”. Sin embargo, el retorno fue glorioso, aunque el paso del tiempo no ha puesto de acuerdo a la crítica, tanto del momento como histórica, y a las cifras de “Invisible Touch”. Luego hablaré de ello en las conclusiones, ahora pasemos a analizar su contenido.

Quizás el momento de pop más claro es el que supone la apertura del disco y que además es el que da el título al mismo. La propia “Invisible touch” destaca mucho por los teclados tan accesibles y juguetones de Tony Banks y lo claro y marcado que se te queda ese estribillo. El videoclip es una pequeña broma con el grupo tonteando con sus instrumentos en lo que es la parte que no se ve de un plató, con los rieles de un travelling y otros elementos que hacen suyos para completar un clip que termina con el trío cantando la canción en falsete y a capella, con un Phil Collins encantado con el resultado. El momento más épico lo supone la nocturna (no solo por su evidente título) e incluso algo siniestra en algunas de sus formas “Tonight, tonight, tonight”. El ambiente que se recrea en el video a ratos me recuerda a “Blade Runner” y al oscurantismo de la estética de esa gran película (una de mis favoritas por si no lo saben). Estimo hay buenas partes en este tema en su letra como es “tengo algo de dinero en el bolsillo, que ya me está quemando. No recuerdo donde lo conseguí, me lo voy a gastar contigo”. En consecuencia fue otro single de los muchos que tuvo este álbum. Realmente “Tonight, tonight, tonight” es un ejemplo de seguir la tradición de la intensidad de “Mama” del anterior disco, y no podemos perder de vista que la versión del lp incluye una sección instrumental experimental e inquietante antes de afrontar su arreón final. La marca o la firma de Rutherford en la composición se ve en las aguerridas notas de guitarra que jalonan la populista (y no puede ser menos por el videoclip a modo de muñegotes que representaban a los componentes de Genesis y otras celebridades internacionales que se realizó) “Land of confusion”. Otro ejemplo de pop directo y con su toque cañero por la importancia de las guitarras en la producción y en todo caso otro de los momentos inolvidables del disco en formato single, que llegó muy bien a la sociedad por lo comentado en las líneas anteriores entre paréntesis en lo referido a su videoclip. Una buena crítica social a una sociedad todavía convulsa en los días de la guerra fría; ahora sigue convulsa, pero por otros motivos, que son económicos más que bélicos. Una gloria y un placer para los oídos es la reflexiva balada “In too deep”. Ya en el sencillo videoclip, con el grupo tocando en un plató de pasarelas y con Phil Collins paseando sosegadamente mientras canta esta fabulosa composición, se aprecia perfectamente el sentir que transmite. Es realmente sentida, bonita, delicada y mucho mejor que algunos otros temas del estilo que Collins selló, sobre todo en su carrera en solitario, donde a lo mejor el nivel de empalagamiento y el sopor es mayor y se hace algo insoportable, cosa que en “In too deep” no sucede en absoluto.
La locura y el desparrame se aprecia en la vertiginosa “Anything she does”, cuya autoría corresponde a Tony Banks y no en vano se nota mucho su sello en la misma. Saltarina, rítmica, con un trabalenguas prácticamente en el estribillo para probar la soltura vocal de Collins en el micrófono, pero en todo caso la hermana menor en el apartado de videoclips y singles, por mucho que Benny Hill compartiera protagonismo con los Genesis en el video que grabaron, encarnando a un caótico empleado de seguridad encargado de vigilar la integridad del camerino de los Genesis en un concierto. Para no perder la vista de lo que Genesis fueron en origen, es decir, una banda de rock progresivo, se nos presenta una suite. No obviemos que esta fórmula solamente se olvidó en unos pocos álbumes, ya que en “Duke” las 3 primeras canciones forman un solo en realidad y en el anterior álbum del grupo “Genesis”, podemos ver el núcleo que forman “Home by the sea” y “Second home by the sea”. Ahora es el turno de “Domino” con sus 2 partes, la primera “In the glow of the night”, más mediana, tranquila, oscilante debido a los teclados de Banks y la posterior “The last domino”, que ofrece unos ratos de locura y aceleramiento muy llamativos. No está nada mal y ofrece el punto exótico a un disco que como están pudiendo comprobar y seguirán comprobando con la siguiente 7ª canción, está formado a base de singles encadenados. Dentro de esta suite me encanta ese momento lejano y delicado en la parte que Phil dice eso de “En el silencio y en la oscuridad nos tenemos el uno al otro…”; no en vano es la parte que sirve de puente entre las 2 secciones que conforman la composición (eso sí, luego vuelve, pero con una base más nerviosa en mitad de “The last domino”). Quizás mi composición favorita sea el tanto que se anota en la parte final del lp Mike Rutherford, ya que él es el autor de “Throwing it all away”. Aquí el video no ofrece el potencial que en su día ofrecía la canción para hacer un buen trabajo audiovisual y el grupo simplemente quiso homenajear a la gente que trabajaba en la gira del disco, con una introducción de Collins al respecto. El tema habla claramente de la ruptura del amor y en lo que a la letra estrictamente se refiere, es uno de los casos en los que les pondría aquí la parte entera. Esa serie de reproches de Rutherford, a los que Collins pone voz “Ahora, ¿quién encenderá tu oscuridad? ¿Quién te cogerá la mano? ¿Quién te buscará las respuestas cuando no entiendas?” es brutal. En directo, Collins se divertía con el público jugando a repetir esos coros tan característicos que incluye. Lo mejor es que con un tono cálido y una melodía optimista, se plantea una historia realmente jodida. Quizás sería el tema que todo aquel despechado/a por amor debería ponerse cuando es abandonado, para no caer en la depresión y mirar el futuro con optimismo. Creo que el blog “¿Canciones O Lecciones?” en el que colaboro está muy parado últimamente y hace mucho que no escribo; le voy a dar un hueco a este temazo en las próximas semanas en esa bitácora, decidido está. Me encantan los acordes de la guitarra del comienzo y la perfecta línea de teclado que acompaña a Collins en el estribillo que se nutre principalmente de repetir el título de la canción, la cual es de una mesura y delicadeza exquisita. Lo bueno si breve 2 veces bueno y así sucede en esta versión de estudio. En directo, entre los juegos de Collins con la audiencia y que el tema no terminaba lógicamente con un fade out, se alargaba mucho más y tampoco quedaba mal ese final a modo de cierto derrumbamiento de Collins con ese “Yo no quiero marcharme” final de la letra. Echen un ojo por ahí a ver si dan con el fragmento del concierto de Wembley de 1986. Merece la pena. ¿Innecesaria y fuera de tono la final instrumental “The brazilian”? Por sonido y sentido es la que menos tiene que ver con la obra, ya que hasta “Domino”, a pesar de su longitud, cuadraba perfectamente. Sin embargo, no sé muy bien a qué viene esta pieza tan rimbombante. No pega ni con cola, pero en todo caso forma parte de “Invisible touch”. Supongo que el resto de canciones eran tan difíciles de decidir cuál debería cerrar el disco que el grupo quizás optó por este experimento para salirse por la tangente. No sé, pero lo innegable es que aquí se termina “Invisible Touch”.

En 1986 Genesis facturó su disco para todos los públicos. Un disco, de portada sencilla y colorida con ese fondo blanco sobre el que se plasma la notoria mano protagonista de la portada, que cualquiera que lo escuche, y sin saber nada de la trayectoria de Genesis, advierte que es un hit en potencia y un álbum que tiene fácil llegada a las masas. Y así sucedió. El hecho de que prácticamente de todas las canciones se grabara videoclip y la desbordante gira mundial, con llenazos en mil y un estadios a lo largo del globo terráqueo, ponen de manifiesto los brillantes logros de este álbum.

Un trabajo así supuso una enorme resaca para el grupo, lo cual no sé si a la larga produjo la ruptura de la formación tras la correspondiente promo del siguiente disco “We Can Dance”. Pasaron más de 5 años para que Genesis volvieran a entregar al público nuevo material y en ese periodo de tiempo Collins aprovechó para hacer más alargada la sombra de su figura en el mainstream, con su 4º disco en solitario, el aclamado “… But Seriously” y su correspondiente gira, igual de exitosa que la de Genesis con “Invisible Touch”, del que se sacó de la manga el imprescindible ítem en directo “Serious Hits Live”. Ya Collins incluso se metió de lleno en el mundo de la interpretación y las bandas sonoras que él mismo hacía para sus películas, veamos “Buster”, también arrasaban. No podemos olvidar la repercusión que los Mike And The Mechanics de Rutherford también tuvieron.

En el plano personal, es curioso que en verano de 2001 tuve la opción de comprarlo a precio ridículo en la serie media del Alcampo del Parque Corredor de Torrejón de Ardoz (junto a otros ítems de Virgin como el “New Gold Dream (81/82/83/84)” de Simple Minds), y luego tuve que estar mucho tiempo penando hasta que me hice con él a un precio superior; por cosas como ésta, no desperdicio ya las ocasiones y me tiro de lleno a las ofertas según las veo por lo que luego pueda pasar.

Volviendo al apartado de la repercusión y la idiosincrasia de la obra que hoy nos ocupa, cosa que advertí al comienzo del artículo que quería tratar, lo que pasa es que normalmente este disco está muy machacado por la crítica especializada y más elitista. Está considerado, erróneamente estimo, como un disco vulgar y chabacano por el mero hecho de la cercanía o accesibilidad que ofrece a cualquiera que se meta con él, ya que por otros motivos no se le puede tildar de esa forma, ya que el trabajo es excelente y muy bien cuidado en sus formas. Que fuera el disco más exitoso de Genesis no cuadra con el distintivo de disco más valorado de la era Collins, ni de su trayectoria en general. Cosas que pasan. En todo caso es un disco muy bueno para estas fechas y que, dejando de lado el tema recurrente de valorar a un álbum mal por su nivel de comercialidad o de pegada, estoy seguro que ustedes, seres inteligentes, sabrán aprovechar.

¡Ah! Y de la temporada de radio, es posible que este miércoles pasado hayamos terminado con la misma con la redifusión de lo que se salvó del Especial Vangelis que hicimos el 9 de junio en directo en &radio. En teoría íbamos a terminar este próximo miércoles con un programa-entrevista, el cual a día de hoy aún no hemos grabado y tiene malos vistos para que entre en esta nueva temporada. Permanezcan atentos al blog, ya que el martes habrá post anunciando el programa final de la temporada (si es que grabamos ese ítem pendiente) o post de balance de lo que ha sido esta 3ª temporada.

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