martes, 26 de julio de 2011

Concierto Cyndi Lauper. Madrid (24-07-2011)

¿Quién se atreve a afirmar rotundamente que un artista inmerso en la cincuentena, si hace una gira, solamente es capaz de arrastrarse por el escenario y machacar exclusivamente sus grandes éxitos? Yo me atrevo a apostar lo que sea al 100% que si hubiera asistido al concierto que Cyndi Lauper ofreció en Madrid dentro del programa de “Los Veranos De La Villa”, se hubiera tenido que tragar sus palabras. Y es que la buena de Cyndi, además de por lo visto romper su malditismo con la capital (ya que en el folleto de los eventos advertía que era su primera actuación en Madrid, lo cual desconozco), demostró que 58 años no son nada y que no solo de éxitos vive a día de hoy, presentando de forma más que digna su nuevo disco enfocado al jazz y blues.De esa forma Cyndi también pudo cerrar otras bocas que la tachaban de cantante pop gritona e histriónica, ya que se mostró ante los que acudimos al apañado recinto del escenario Puerta Del Ángel de La Casa De Campo como una vocalista muy buena, que casi no desafinaba. La cita era inmejorable: un domingo casi sábado (por aquello de que en Madrid era festivo al día siguiente, para algunos, que no para mi), un tiempo excelente propio del mes en que nos encontramos y además un escenario al aire libre, con una brisa estupenda y con el telón de lujo de fondo del Palacio Real y la Catedral de la Almudena.No había teloneros y Cyndi apareció en escena casi 10 minutos pasadas las 22 horas. La apertura vino de la mano de un par de temas de su último disco, entre los que se encontraba “Shattered dreams” (no confundir con nada de Johnny Hates Jazz), pero el primer punto álgido vendría en el 3er. lugar, ya que Cyndi se arrancó con la ligera readaptación a los tiempos jazz que atraviesa la cantante de “She bop”. Supuso un clamor entre la audiencia, el cual se convirtió en histeria cuando Cyndi en primer lugar se aproximó al público subiéndose a las vallas de separación del escenario, para en 2º término atravesarlas y con un par de narices adentrarse entre la multitud micro en mano e incluso subirse por las escaleras de las gradas. No sería la única vez, y más avanzado el concierto Cyndi repetiría inmersión en la zona de asientos reservados, dejando a un tío con un corte del tamaño de un piano de cola, cuando le apartó de un ligero empujón al ver que el buen hombre quería hacerse una foto con ella. No hubo que lamentar heridos y el chico se lo tomó a bien y la gente se rió bastante con el gesto y desparpajo de Cyndi; supongo que este mozo no sería uno de los casi 100 asistentes que abarrotaban la zona de backstage el final del show, para poder obtener un autógrafo de Lauper o una foto con ella. Abajo un ejercicio propio de “¿Dónde Está Wally?”; a ver si localizan a Lauper en mitad del público y arriba del presente párrafo un primerísimo plano de Cyndi avalanzándose sobre el respetable.Repito que mucha gente critica a las bandas longevas cuando hacen giras y solamente se centran en sus grandes éxitos, y de sus últimos discos apenas tocan 2 o 3 temas. En ese aspecto, Cyndi no se podría ganar ninguna pega ya que se afanó en desgranar en su concierto, al igual que en lo que lleva de gira, una considerable cifra de canciones de su nuevo disco “Memphis Blues”. Personalmente me hubiera gustado más haber asistido a aquel concierto que resultó ser un rumor o bulo en la red a la larga, que se hubiera celebrado en 2009 en la sala Arena en mitad de la gira del grandioso “Bring Ya To The Brink”, el cual considero quizás el mejor disco de la carrera de Cyndi. Aquel fue un retorno glorioso desde “Shine” y demostró adaptarse a las nuevas corrientes dance sin caer en la vergüenza ajena. Si hubiera ofrecido un concierto con una cantidad de temas de ese lp semejante a la que ofreció del “Memphis Blues” el domingo por la noche, todo ello aderezado de una dosis de sus grandes clásicos, hubiera sido la repanocha.Personalmente no soy muy de jazz, aunque para nada me disgusta escucharlo. Simplemente me hubiera gustado más ver a Cyndi inmersa en otros registros más pop, que creo que maneja a la perfección. No obstante, y sin ser experto en el género, a mis oídos me pareció que Lauper ofreció una interpretación realmente buena de cada uno de los temas de su último trabajo que escogió para la ocasión y de paso demostró ser una gran cantante por si había duda de ello.Sería en la parte final cuando se alcanzaron las cotas más brutales de intensidad. Primero, y mientras Cyndi regresaba de su 2ª y última aventura por las gradas, a través de una larga introducción instrumental, con clara importancia concedida a la batería y percusión, Cyndi Lauper nos llevaba de la mano al año 85 para ofrecernos en directo la impagable canción del film “The Goonies”. Esa genial “The Goonies ‘r’ good enough” sonó muy bien, excelentemente adaptada a la banda de jazz que Cyndi traía, y permitió ver a Cyndi bailar sobre su eje de forma muy graciosa con esos quejidos que suelta en el estribillo de este tema. Camino del recinto vi a gente que llevaba camisetas de la película, con lo que no era difícil adivinar que cuando llegara su momento sería uno de los temas más celebrados.Sin tiempo de recuperación, Cyndi Lauper giraba un poco más la rueda de intensidad para ofrecernos uno de los momentos más rockeros y potentes de la noche. Ese instante no podría ser otro que el que supusieron los minutos en los que “Change of heart”, tema abanderado del disco “True Colors” (aparte de su canción título, evidentemente) que revisamos hace unas pocas semanas, sonó en el escenario Puerta Del Ángel. Las guitarras, el bajo, la batería y la voz de Cyndi envolvieron al público para dejar a más de uno sin habla. Sin embargo, “Change of heart”, aunque es un auténtico temazo y de hecho lo he utilizado como música de fondo en nuestra 2ª temporada de radio, no es uno de los temas que más recuerdan los seguidores de Cyndi; por suerte Cyndi opina lo mismo que yo y no escatima a la hora de hacerle hueco en el repertorio.Si hablamos de emotividad quizás “All through the night”, que se situó en mitad del espectáculo, en tierra de nadie y rodeada del núcleo de presentación del último disco de Lauper, fue la que se llevó la palma sobre todo con esos coros que incluye en su parte final. Además, esta “All throught the night” nos permitió ver a Cyndi por primera vez tocando su arpa electrónica; un ejemplo de ello se puede ver en la imagen siguiente.Bueno, realmente no sé qué decirles, porque si me paro a pensarlo bien, la pintiparada versión del “What’s going on” de Marvin Gaye, que sonó para la ocasión, también ofreció una generosa ración de emotividad. Para mi gusto es una versión brutal, muy buena, que desde siempre me gustó, y que no entiendo como José Luis Casado de “Nos Queda La Música” la puso por los suelos en un especial que hizo sobre Cyndi en una ocasión; supongo que será cuestión de gustos. Podemos ver a Cyndi de rodillas al final de la interpretación de “What’s going on” en la foto que les dejo a continuación.Lo que fue curioso es que del “Bring Ya To The Brink” Lauper escogió la canción título. Ese ejercicio con ciertos toques de rap en la interpretación vocal de Cyndi la acogí con satisfacción y por otro lado con gran capacidad de aceptación, ya que en el evento por desgracia no pegaban ni con cola temas más dance como la acertada “Into the nightlife”. Lo que pasa es que este tema quedaría totalmente eclipsado debido a que acto seguido se presentó la incontestable “Girls just wanna have fun”. El delirio, la locura, la pasión… Todo se terminó desatando al ritmo de este inmortal del mundo del pop, que como curiosidad se movió en un medio tiempo entre la versión original y la revisión que la propia Cyndi hizo años más tarde con “Hey now”.Todo esto se desarrollaba ya en los bises y era el turno de otro buque insignia para la traca final. “Time after time” consiguió unir las voces de la audiencia para que al unísono retumbara el eco del título de la canción, todo ello con la mediación de Cyndi, que no se ocultó a la hora de buscar la complicidad del público para corear la letra. A poco que se esforzó, los allí presentes caímos a sus pies y al encanto de esta preciosa canción que formó parte de su debut discográfico y que no en vano concede el título a uno de sus recopilatorios, el cual con mucho honor tengo en mi discografía original.El broche final, en el que Cyndi se acompañó solamente de uno de sus músicos a la armónica y ella armada con su arpa eléctrica, lo supuso “True colors”. Fue la rúbrica perfecta, en la que Cyndi hizo un alegato expreso a la reafirmación de lo distinto, que al fin y al cabo es lo que pregona esta excelente composición. Se advertía el final lógico. Fue hora y media de buena música, buena voz y sus dosis justas de nostalgia. La imagen de debajo del párrafo muestra a Cyndi Lauper en los compases finales del show, en mitad de la interpretación tan sentida descrita de “True colors”.Realmente Cyndi no regateó a la hora de ofrecer sus clásicos. Yo solamente eché en falta 2 temazos de su “She’s So Unusual”, que revisamos hace mucho tiempo en el blog, que no son otros que “Money changes everything” y “When you were mine”. Cierto es que sobre todo el 2º, por su electrónica y sus teclados, no pegaba mucho en el setlist y en el espectáculo que Lauper ha dispuesto para este “Memphis Blues Tour”.Cyndi Lauper derrochó energía (no paró de bailar de un lado al otro del escenario durante todo el concierto), entrega, cariño (se la vio realmente afectiva con el público, con varias interacciones vocales, además de sus incursiones entre el gentío, y quedó para el recuerdo cuando preguntó que qué significaba eso que le estaban diciendo de “guapa”) y también voz. En el plano de su aspecto, Cyndi escogió un atuendo de cuero negro, con su transpiración necesaria, y unas notables deportivas negras, lo cual sumado a su pelo ensortijado rojo y su carita redonda, no me pregunten por qué, pero me evocaba en ciertos momentos a Robert Smith de mis adorados The Cure. No obstante, durante ciertos momentos y debido a ese pelo rizado y rojo intenso, también me evocó a la mítica actuación con Cyndi vestida de colegiala en el concierto de Roger Waters recreando “The Wall” de Pink Floyd en Berlín en el verano del año 1990, actuación en la que Cyndi se enfrentó cara a cara al alocado Thomas Dolby, que hacía las veces de profesor con sus sintetizadores al hombro. Estimo que Cyndi Lauper se conserva fenomenal para haber cumplido recientemente 58 años de nada.Al final del concierto, el hecho de que el backstage estuviera situado en el camino que la gente tenía que tomar para abandonar el recinto, propició que allí se agolpara una cantidad de gente exagerada esperando a que Cyndi saliera a saludar y a firmar algún que otro autógrafo. Un buen amigo mío tenía interés por quedarse, pero ante el gentío considerable que había (lo cual podría hacer pensar en una salida en falso de Cyndi huyendo de tanta gente; normalmente los artistas se suelen detener cuando no hay tanta aglomeración) y que un servidor al día siguiente tenía que madrugar, le convencí para que entonáramos la retirada, muy satisfecho de lo que había vivido.Estoy orgulloso de haber tachado otro nombre de mi lista de conciertos imposibles, eventos a los que consideraba una quimera poder asistir; de hecho, hace unas pocas semanas cuando “True Colors” fue protagonista del post de revisión de disco de turno, no sabía que podría saldar deudas con Cyndi en un periodo tan corto de tiempo. Como rezaba la traducción de uno de los temas más respetables y válidos del penúltimo disco de Cyndi “Bring Ya To The Brink”, Lauper se presentó en Madrid “feliz y poderosa”. Y nosotros encantados de que así fuera.

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