sábado, 25 de abril de 2009

1983 Nik Kershaw - Human Racing

Tras 2 semanas en las que hemos estado quizás algo deprimidos, en primer término con Casiotone y sus canciones decadentes, y posteriormente con el oscurantismo y pesimismo de Joy Division, esta semana toca recuperar un poco la alegría y para ello les propongo un disco descaradamente pop y saltarín.

Afrontamos uno de esos artistas denominados "one hit wonder", aunque en el caso del bueno de Nik Kershaw le podemos conceder el título de "three hits wonder"; véanse "I won’t let the sun go down on me", "Wouldn’t it be good" y "The riddle". Dentro de la discografía de este cantante, destacan sus 2 primeros trabajos y me he decidido a hablarles de lo que fue su ópera prima en solitario titulada "Human Racing".

Este músico británico, formó parte de numerosas bandas juveniles y al igual que muchos artistas que ya hemos revisado (Falco, Billy Idol etc.), decidió iniciar carrera posteriormente en solitario. Pasa como en otras muchas ocasiones, que al acometer hoy la revisión de su primer álbum, no hay mucho reseñable que contar previo al lanzamiento del disco, con lo que introduzcamos el cd en el lector y pulsemos "play" directamente.

"Human Racing" es un disco de fuerte carácter pop y estandarte de dicho género desarrollado en la primera mitad de los 80. Nos encontraremos con un conjunto de canciones bailables y con ese ánimo se presenta la apertura de "Dancing girls". Es de las canciones más genuinamente pop de la obra, ya que no se incluye ni una sola nota de guitarra, sino que la misma se compone de juguetones teclados sobre esa base dura de sintetizador percusivo y batería electrónica. No podemos decir que sea un mal comienzo de álbum, máxime cuando a continuación se presenta la canción distintiva de Nik Kershaw “Wouldn’t it be good?”. A pesar de su sonido igualmente pop, aquí destacan principalmente las guitarras de Kershaw. La concepción o estructura de la canción es más clásica, valiéndose de esa aguerrida guitarra, el bajo y batería al uso y efectivamente los teclados que abren con la melodía que simula el estribillo vocal de la misma. La letra muestra una cierta “pelusa” de Kershaw y un victimismo total visto en frases como “lo tengo mal, no sabes que mal lo llevo. Tú lo tienes todo más fácil, no aprecias lo que significa tener todo de cara…” y por supuesto en el rutilante estribillo: “acaso no estaría bien estar en tu piel aunque tan solo fuera por un día…”. Dicho carácter viene acompañado por el videoclip, en el cual Nik ataviado con un traje que varía de color, es perseguido por una comunidad de vecinos que acaban acorralándole en mitad de la calle, obligándole incluso a caer al asfalto. El citado estribillo tiene un encanto irresistible principalmente por la perfecta fusión de las notas de teclado y la voz de Kershaw. En lo instrumental, a parte de unos aflautados tecladitos de fantasía, destaca la monumental sección de viento (¿o son unos teclados de corte ampuloso?) que se disponen antes de la parte final en la que Nik se recrea en la letra de la canción. Un clásico con mayúsculas de la década de los 80. “Drum talk” es una pista de corte experimental con unos coros vocales graves y que efectivamente, aparte de ciertas secciones de viento, es evidente que tiene un fuerte componente percusivo en clara alusión a su título. Timbales, batería, platillos etc. y ello mezclado con una sugerente melodía compuesta por diversos instrumentos de cuerda, viento y teclados varios. La letra ayuda a crear una cierta sensación de hipnotismo por su repetición y los coros graves reiterativos igualmente apuntan también en esa dirección. La letra apuntala un alegato a la terapia de choque a través de los tambores o baterías: “Cuando no encuentro qué palabras decir, dejo que hable la batería, dejo que hable la batería…”. Tras este frenesí, se da paso a “Bogart”, que se sitúa en el polo opuesto. Es una canción de ritmo más lento y de la cual destaco la sección de teclado con la que abre y que se repite periódicamente a lo largo de la pista. No dejan de ser curiosos esos silbidos con los que termina el tema y que la letra se base en una invocación a este incomparable actor, para que eche una mano a Nik en sus problemas sentimentales. En “Bogart” los teclados vuelven a ser los protagonistas principales de la canción o al menos los elementos a los que la producción confieren una mayor repercusión. “Gone to pieces” es un tema bastante infantiloide y quizás de los momentos menos inspirados del disco. Sin embargo, es una de las pistas que más asocian a Nik al sonido de los Level 42, que fue lo que más me sorprendió al escuchar por primera vez el disco. No obstante, el estribillo es muy plano y alejado de los mejores momentos de la primera etapa de la banda de Mark King. Pretende ser algo alocada tras la pausa de “Bogart”, pero no tiene mucho ton ni son. Para subsanar este ligero borrón, se dispone una joya de esas ocultas que tanto me gustan destacar: “Shame on you”. Genuino y elegante tema pop, pero que destila una cierta rabia vocal de Nik, que se aleja del pop más inofensivo. El estribillo tiene un ritmo tremendamente pegadizo y que sin duda juega su mejor baza. “Cloak and dagger” reporta otro instante acelerado y en parte experimental recordando a “Drum talk”, aunque en esta ocasión se centra más en las melodías de teclados y sintetizadores que en los elementos de percusión. “Faces” es otra pieza relajada tras la agitación de “Cloak and dagger” y que sirve como transición para afrontar el otro clásico de Kershaw que incluye el disco: “I won’t let the sun go down on me”. Bueno, este es un ejemplo de cómo firmar un tema de marcado acento infantil (a la par que elegante), en parte acuciado por uno de los videoclips que se grabaron del tema. En el mismo, Nik aparece dando un concierto en una sala en la que parece que se prohibiera el acceso a los mayores de 18 años (está plagada de niños). La nota hilarante la ponía la vieja guardia de Scotland Yard haciéndose cargo de la seguridad del evento. Un claro tema pop para todos los públicos y que en el título recuerda a una de las canciones más populares de Elton John, artista con el que Kershaw colaboró en dicha época. Por ahí oí decir a Julian Ruíz que Nik fue el guitarrista favorito de Elton por aquellos años. Tomen nota. Es una canción amable y brillante como el sol que menciona su título. Destacan las melodías de teclado, en este caso no tan evidentes, que compone Nik para la ocasión. Los coros infantiles que corean el título de la canción en el estribillo, supongo que buscaban que Nik se convirtiera en un fenómeno para las generaciones de chavales jovencitos, todo ello unido al descrito video. Sin embargo, atención, no deja de ser chocante y muy satírico que la letra retrate o ironice sobre situaciones políticas en medio de la guerra fría: “viejos hombres vestidos con pantalones a rayas dominan el mundo con sonrisas plastificadas…”. Quizás con ese toque infantil, Kershaw pretendía que la crítica quedara velada y no meterse en polémica. No sé. “Human Racing” termina con la canción que le da título. Si “Faces” no nos dejó un sabor de boca demasiado bueno, este tema nos resarce en parte. Es curioso que un disco tan animado y pop, termine con una canción tan lenta y tan perfecta para escuchar en el ocaso de un día con una puesta de sol. Aparte de esa consideración de estar un poco en discordancia con sus compañeras de álbum, creo que es una acertada forma de terminar el trabajo y que te deja bastante relajado.

La portada del disco es tan simple como una foto de Nik ataviado con una gris americana sobre una camiseta blanca, dispuesto sobre un fondo negro. El disco en conjunto salió bien parado, principalmente debido al éxito individual de sus buques insignias “Wouldn’t it be good?” y “I won’t let the sun…” las cuales llegaron al top 5 de la lista de sencillos del Reino Unido, quedándose la 2ª tan solo a un peldaño del nº1.

Tras este disco, al año siguiente Nik editó “The Riddle”. Se trató de un disco bastante parecido estructuralmente al hoy descrito y del que destacan la canción que le reporta el nombre, con el videoclip más acertado que Kershaw firmó en su trayectoria y también la histriónica “Don Quixote” que apertura la obra. No obstante, “The Riddle” incluye menos momentos brillantes que el disco que hoy hemos comentado. Principalmente debido a que aparte de los 2 singles bandera de “Human Racing”, son muy válidas también “Shame on you”, “Bogart” o la propia “Human racing”.

No obstante, el nivel de éxito de Nik se mantuvo con “The Riddle”, pero éste se desplomó con la edición de “Radio Musicola” de 1986, que no tuvo mucho calado a nivel global. Desde entonces Nik rebajó sustancialmente su carrera en solitario como intérprete/artista y se dedicó a escribir para otros y a labores de producción. Como curiosidad destaca su colaboración en el válido “Darkdancer” de Les Rythmes Digitales como voz de la canción “Sometimes”, en la que Nik consiguió engañarme al adoptar un registro muy cercano al que utiliza Dave Gahan de Depeche Mode cuando éste no se pone demasiado grave.

Bueno, ¿qué es lo que busco esta semana? No pretendo decir aquí: “Nik Kershaw es un imprescindible dentro de la música” ni nada por el estilo. De hecho, creo que la década de los 80 se hubiera quedado igual sin la existencia de Nik. Pero el caso es que este trabajo no está nada mal. Como disco pop es bastante aceptable y de una puntuación sobre 10, dentro de su estilo, se le podría dar hasta un 7.

Yo, sinceramente, espero que les guste y les haga pasar un rato agradable. Además creo que es un disco excelente para escuchar en primavera/verano. A mi el disco no me disgustó y básicamente me hice con él por disponer de “Wouldn’t it be good?”. Como a un servidor no le gusta eso de canciones sueltas, pues me decanté por conseguir el disco entero y me llevé alguna sorpresa como “Shame on you”. También me descuadró que me imaginaba aún más pop a Nik y lo que me encontré fue un pop bastante cercano al sonido jazzy que por esa época destilaban los Level 42, como ya les referí antes. ¿Acaso no estaría bien que le dieran una oportunidad al disco?

2 comentarios:

cvb dijo...

Tienes toda la razón, no hubiera pasado nada a la década de los 80 sin él, pero temas como "Wouldn´t it be good", "The riddle" o mi favorita, sin duda "Dancing girls" son muy de agradecer.
Uno de los buenos solistas de synth-pop-rock que surgieron entre 1983-1984, con el "versioneador" crooner Paul Young destrozando las listas inglesas, y el sensacional Howard Jones dando otra vuelta de tuerca al synthpop.

Abacab dijo...

cvb, Nik no es imprescindible (como la mayoría de grupos o bandas), pero siempre es agradable escuchar sus discos. Incluso discos más tardíos también tienen canciones que son llevaderas, si bien esos álbumes ya solamente lo compraban y escuchaban sus parientes más cercanos.

Gracias por escribir.