miércoles, 6 de agosto de 2008

1987 Fleetwood Mac - Tango In The Night

Con algún día de retraso en relación a lo que avisé en el anterior artículo con respecto a la fecha de publicación de la presente entrega, aquí estoy de nuevo. Igualmente comentarles que hasta el sábado 16 de agosto no habrán novedades. Tras esta breve justificación, entremos en materia.

A mediados de los años 80 Fleetwood Mac, tras haber sufrido diversas variaciones en su composición y tras una dilatada trayectoria discográfica que les había hecho consolidarse como una de las bandas más solventes, elaboradas y de calidad del panorama del pop/rock, editó lo que gran parte de la crítica musical opina que es su “canto del cisne”: su álbum “Tango In The Night”, obra maestra que hoy revisaremos.

Desde el lanzamiento del disco “Rumours”, la formación parecía haberse estabilizado, habiendo quedado de la siguiente manera: John McVie al bajo, Mick Fleetwood a la batería, Lindsey Buckingham a la guitarra y voces, Stevie Nicks como cantante y Christine McVie o Christine Perfect, como prefieran llamarla, como teclista y vocalista igualmente. La banda, con los componentes enumerados, había editado excelentes trabajos como el mencionado “Rumours” y el disco “Mirage”, predecesor del que hoy nos atañe. De la parte sentimental que rodeaba a la banda y los escarceos e historias amorosas que existieron dentro de la misma, no les voy a hablar por 2 sencillos motivos: primero porque aquí nos atañe principalmente lo musical, aunque siempre se pueda comentar (y de hecho comentamos) alguna cosa de forma anecdótica, y segundo porque ahí hubo tantos líos, que yo creo que no se aclaran ni ellos mismos.

En 1987 habían pasado 5 años desde el lanzamiento del anterior disco de estudio y en mitad de una década tan confusa musicalmente y con tanta variedad de estilos musicales, había dudas hacia donde podrían virar Fleetwood Mac para adaptarse a los nuevos tiempos. El resultado fue un disco rico en diversidad de estilos. Canciones pop, cortes con tintes enigmáticos y misterio, baladas, rock y sonido acústico, se agrupan en un disco imprescindible y por otro lado, despreciado por un sector de los seguidores primigenios del grupo.

El disco abre con la rockera “Big love”, cantada por Lindsey Buckingham y apoyada de forma sublime en el magnífico tandem rítmico que suponían Mick Fleetwood en su batería y John McVie con su bajo. Lindsey alterna la contención con el histrionismo en la parte vocal mientras “busca amor, gran gran amor”. Los arreglos de teclado por parte de Chistine McVie en la retaguardia, le confieren el clásico sonido místico que tiene gran parte de las canciones de la banda, sumándose a ello los coros que también aporta. El videoclip que ayudó a la promoción de la canción, es una sucesión de escenas protagonizadas por los componentes del grupo, que tiene algún momento hilarante, como el que supone ver a Lindsey levitando o flotando. Al final del clip se produce el rápido retroceso de todas las imágenes para finalizar en una instantánea de un primer plano del rostro de Lindsey en plan más que desafiante. Tras el frenesí de esta canción y la elaborada instrumentación de la misma, se da paso a un corte más clásico. Los teclados con los que se abre “Seven wonders” y el sencillo redoble de batería de Mick dan paso a una de las más bellas baladas compuestas por la banda. La desgarrada y rota voz de Stevie Nicks nos lleva a lo largo de versos preciosos como “hace tiempo en un cierto lugar y en un cierto momento tocaste mi mano...” o “porque es difícil encontrar a alguien con esta clase de intensidad…” y un estribillo enigmático que viene a decir cosas como “nunca volveré a vivir para comprobar la belleza de nuevo”. La sencillez de la guitarra del sr. Buckingham, que añade unos claros y cristalinos acordes entrelazados con los excelentes y fantasiosos teclados de Christine McVie, hace que la canción tenga un halo muy especial y entrañable. Estamos ante uno de los mejores temas de la historia de la banda. El video de la canción nos regala momentos realmente graciosos con las muecas y gestos por parte de Mick y de Lindsey, e incluso se puede apreciar algún momento “tierno” entre Stevie y Lindsey, por raro que pueda parecer. Para cerrar la apertura del disco nos encontramos con otro de los sencillos extraídos del álbum. “Everywhere” se escuda en el bajo de John y la batería del siempre aplicado Mick Fleetwood, todo ello sustentado desde la retaguardia por los inestimables teclados de Christine, a la que también le corresponde el lucimiento vocal del tema. La contención vocal y la dulzura de Christine hacen que la canción adopte un cariz de fantasía, acompañado en algunos momentos con lejanos coros por parte de Stevie. Sin lugar a dudas, estamos ante otro de los momentos inolvidables que nos ha dejado para la historia la obra que hoy revisamos. Líricamente hablando la canción vuelve a ser otra balada, con un estribillo muy sencillo “quiero estar contigo en cualquier lugar” y que abre con unos versos tan exquisitos como “¿Puedes escucharme decir tu nombre? Sabes que estoy cayendo y no sé qué decir, hablaré un poco más alto, incluso gritaré…”. Los teclados en el estribillo dan un fuerte aplomo y solemnidad a la canción y los que vienen después son los que dan a la canción ese carácter como de cuento de hadas, que tan característica la hacen. Tras esta alternancia vocal que nos hemos encontrado hasta el momento, ya ha llegado el momento de que alguien repita. Para “Caroline” nos volvemos a topar con Lindsey en la dirección vocal. Empieza con una parte de percusión a cargo de Mick, para luego dar paso a la guitarra que introduce a Lindsey. En el estribillo, hace nuevo acto de presencia la, en este caso, tosca percusión de Mick, que con los habituales teclados de Christine dan cuerpo de fondo a la canción. Este estribillo tan marcado, en el que se repite el nombre de la protagonista de la canción, hace que la pista adquiera una gran fuerza. Algunos coros por parte de Christine en la parte final, intentando sobreponerse a la agresiva percusión, dan por finalizado el corte. Tras “Caroline” nos encontramos con el tema que da título al disco. La enigmática “Tango in the night”, corre vocalmente de nuevo a cargo de Lindsey. El corte empieza lento con sonidos enigmáticos acompañados con unos rasgueos cristalinos de guitarra, para posteriormente violentarse notablemente tanto en lo vocal como en lo musical, sobre todo en la parte de guitarra y batería. Tras este primer momento de intensidad volvemos a una “falsa” calma ya que por detrás se nota de forma latente que nuevamente el tema volverá a romper en rabia. Un tema realmente elaborado con subidas y bajadas de intensidad, y una de las muchas cosas que merecen la pena que nos tiene reservado este disco más allá de sus magníficos singles. Mención especial merece la parte final con el solo de guitarra de Lindsey, que es desgarradora y abrumadora. Tras esta mezcolanza de intensidad y misterio otorgados por “Tango in the night” pasamos a un corte mucho más relajado, con Christine McVie llevando las riendas vocales nuevamente. “Mystified” suena inocente y juguetona. De forma inofensiva, vuelve a tratar de los sentimientos y del amor, o mejor dicho del enamoramiento. Los teclados de fantasía de Christine y la mesura rítmica en esta canción a cargo de Mick Fleetwood y John McVie, e incluso la sosegada guitarra de Lindsey Buckingham mediada la canción, hacen que nos repongamos de la sacudida (en el buen sentido de la palabra) que nos supuso la canción que la precede. La sra. McVie no dejará el mando en la siguiente canción. “Little Lies” es otra canción inmortal que nos ha dejado este álbum. El sonido, aunque supongo que ayudado por el videoclip, está envuelto por un carácter sumamente bucólico. Aquí Stevie Nicks aporta unos excelentes coros en el estribillo. Las “pequeñas mentiras, dulces y pequeñas” son un verdadero regalo, aunque personalmente me quedo antes con “Everywhere” o “Seven wonders”. Tras este representativo single, nos damos de frente con otro single, pero quizás el que menos relevancia tuvo, tanto es así que el videoclip del mismo es un collage de imágenes de familias rurales de Reino Unido y de fragmentos del video de “Seven Wonders”. “Family Man” empieza realmente rítmica con una perfecta conjunción teclado-batería-bajo y con Lindsey con contención en lo vocalmente referido. En los estribillos el “soy lo que soy, soy lo que soy, un hombre de familia” es una conjunción vocal con la parte femenina del grupo. Es uno de los temas más bailables del disco, y vagamente nos puede recordar a “Everywhere” instrumentalmente hablando. Para el siguiente corte Stevie entra por la puerta grande, como casi siempre suele hacer debido a su rasgada voz. “Welcome to the room… Sara” es un corte lento que está cercano al sonido que Stevie creó en su disco en solitario “The Other Side Of The Mirror”, contemporáneo del que hoy analizamos. La guitarra y los acordes de Lindsey abren la canción para que dé paso a Stevie, la cual comparte protagonismo en el estribillo con su “querido” Lindsey Buckingham, el cual roba algún que otro verso igualmente ya avanzada la canción. Es un tema lento, una preciosa balada que está hecha a la medida de la interpretación de la señora Nicks. Tras esta balada de corte clásico, nos encontramos con la frenética “Isn’t it midnight”, dirigida por Christine. La guitarra entra con violencia y sonido rockero, en la parte del estribillo los teclados de Christine toman el relevo a la guitarra dando al corte una sensación de prisa y aceleración. Un corte bailable y un rock/pop por el que muchos grupos hubieran matado. Ajustado perfectamente a la década en la que se editó, estamos ante una de las sorpresas más agradables que te puedes encontrar cuando escuchas el álbum por primera vez, sobre todo si la escucha viene motivada por el conocimiento previo de los 4 singles “bandera”: “Little lies”, “Seven wonders”, “Big love” y “Everywhere”. Lindsey, aparte de conferir el toque rockero con su guitarra, también en la parte final del estribillo secunda de forma más que correcta a McVie entonando alguna frase de la letra. Tras el vibrante ritmo de esta canción, se nos da paso al tema más lento del disco. La balada “When i see you again”, sentida en la letra y en el lento y acústico sonido de la guitarra, supone un nuevo momento de lucimiento para Stevie Nicks. En este tema la voz rota de Stevie es imprescindible, ya que no me la imagino entonada por Christine y mucho menos por Lindsey. Para cerrar esta obra maestra, esta joya que nos regaló en 1987 Fleetwood Mac, se coloca “You and i part ii”. Es como un alegre fin de fiesta a una larga noche de celebración por la que has pasado por varios momentos y estados de ánimos, que no son otros que los que te ha conferido el disco con sus canciones. Un corte desenfadado cantado a dúo por Christine y Lindsey. La guitarra suena saltarina, los teclados alegres, la parte rítmica es rítmica al cuadrado, valga la redundancia. El disco no quiere dejarnos con el carácter amargo y dolido que daba “When i see you again” y para esto se coloca aquí este desenfadado tema para que se termine con una sonrisa y con ganas de pasarlo bien.

El conjunto de canciones que supone “Tango In The Night” supone uno de los discos más refinados de la década de los 80. El buen gusto y la elegancia ya se aprecia de primeras en el título del disco sin necesidad de ir más lejos. La labor corrió a cargo de una de las formaciones que ya venían consolidadas de la década anterior y que ya había alcanzado su madurez compositiva. Como curiosidad, mencionarles que este disco fue justamente nominado a 3 grammy y que injustamente no se llevó ninguno (cosas de la industria discográfica). La portada del disco es un bello cuadro, que representa un lago flanqueado por árboles y un ocaso, todo ello en concordancia con lo que contiene en su interior, en lo que al sonido se refiere.

Como habrán podido comprobar al leer la revisión de cada una de las canciones, el disco no tiene fisuras y carece de temas flojos. Fleetwood Mac para la ocasión, decidió acercarse al sonido pop de la década, sin que ello supusiera una bajada de pantalones o una merma de la calidad de sus entregas musicales.

Este disco supone el “adios” de Fleetwood Mac, a lo que es el éxito comercial. No obstante, la calidad de la música persiste en sus entregas posteriores. Tras este disco, los componentes continuaron con sus proyectos en solitario, y el grupo parecía más disgregado que nunca. La actividad de la banda a partir de este momento se vuelve inconexa, perdida en el tiempo y siempre se producirá de forma puntual. Más tarde se editó el disco “Behind the mask”, que no tuvo muy buena acogida, y con algo más de expectación, hará cosa de un lustro, la formación que grabó el disco hoy analizado, a excepción de Christine McVie, dieron forma a “Say You Will”, último disco de estudio de la banda.

El disco hoy presentado es apto para todos los públicos. No se precisa ser seguidor de la banda para apreciarlo y acceder a él. Quizás es la mejor forma de iniciarse en la banda como alternativa a los recopilatorios que existen de la banda. Más adelante ya tendrán tiempo de adentrarse en “Rumours” e incluso entregas anteriores. Habrán podido deducir que es un disco de escucha tranquila. No se preocupen, ya llegaremos a momentos en los que revisemos discos más enrevesados, difíciles e inquietos. Ahora simplemente disfruten del pop/rock de tan excelente nivel que siempre nos aportaron Fleetwood Mac.

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