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viernes, 20 de marzo de 2026

Soft Cell - The Art Of Falling Apart (1984)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
No es la primera vez que pasa Soft Cell por este espacio dedicado a música de todo tipo. Ya analizamos su grandioso debut “Non-Stop Erotic Cabaret” (1981), así como su último álbum “Happynness Not Included” (2022) que vino a raíz de una segunda reunión del dúo.

El repaso del segundo álbum de Ball y Almond me parece algo obligado y siempre lo tuve en mente por la importancia que tiene en la carrera de la banda. Sin embargo, la tristísima noticia de la muerte de Dave Ball ha hecho que desempolvara los apuntes que tenía sobre este segundo disco y me pusiera a la tarea de ordenar todas esas ideas para dar forma a un repaso canción por canción de un álbum que cambiara completamente la trayectoria de Soft Cell, siendo uno de los discos más importantes de los 80 y que finalmente puso un rumbo claro a la disolución que se produciría en 1984.

Ya solo titular un álbum “The Art Of Falling Apart” nos dice mucho sobre lo conscientes que eran respecto al precio a pagar por este cambio de dirección que se proponían hacer.

Poniéndonos en contexto, Soft Cell estaban viviendo un momento de éxito total y absoluto, entre 1981 y 1982 habían colocado cinco singles en top 5 británico. Tras el archiconocido “Tainted love” llegaron esa vuelta de tuerca de las miserias cotidianas que fue “Bedsitter”, la balada electrónica “Say hello wave goodbye” que hoy en día es un clásico imperecedero, la poderosa “Torch” que a punto estuvo de darles otro número 1 quedándose en el numero 2 británico y que no está incluida en ningún álbum de estudio del grupo y para finalizar una versión de un clásico del northern soul que fue “What!” que sería otro éxito masivo.

En 1982, aprovechando el momento de fama, lanzan un álbum de remezclas titulado “Non-stop Ecstatic Dancing” con seis temas entre los que se encontraba el ultimo single “What!”. Un álbum de remixes bastante innovador para la época y que optaba por las elecciones menos obvias como temas para remezclar, así encontramos por ejemplo una muy destacable remezcla del single “Memorabila”, que es quizás la mejor versión del tema.

Sin embargo, después de esta primera etapa, el dúo tenía otras intenciones musicales y pretendían dar giro más que notable a su música que lo iba a llevar a territorios mucho más oscuros a los que nos tenían acostumbrados.

No nos entretengamos más y pasemos al análisis de este álbum que ya podemos considerar clásico.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Forever the same”: El álbum comienza con tema bastante contundente que tiene como protagonista a un joven frustrado cuyo presente y futuro se antoja bastante negro, y cuya vida es una repetición de acciones que solo le llevan a la insatisfacción, desde luego un tema que no ha pasado para nada de moda. Esta canción tiene una base muy potente donde unas siniestras trompetas tienen un papel principal contribuyendo a crear una atmosfera desapacible que contrasta claramente con otras composiciones más pop del pasado. Aquí la combinación creada por Dave Ball de sintetizadores y metales crean 5 minutos de una perfecta banda sonora para la historia que nos quiere contar Almond.

2. “Where the heart is”: Fue el single de presentación del álbum y si bien posee un riff de sintetizador bastante pegadizo y con pretensiones orquestales, su letra sobre un muchacho que tiene que convivir con una familia disfuncional no era la mejor carta de presentación para tener un single de éxito. En todo caso se trata de una gran canción que ha quedado como uno de los grandes momentos de la banda. El single estuvo respaldado por un sencillo video clip realizado por Tim Pope que tampoco ayudaría mucho. Con todo llego al número 21 de la lista de singles del Reino Unido que, aunque no era un mal resultado quedaba muy lejos de los éxitos anteriores.

3. “Numbers”: Como segundo single, y en un claro caso de suicidio comercial eligieron esta canción con ritmo irregular, pocas partes melódicas y sonidos de sintetizador bastante experimentales que trata sobre una persona tremendamente promiscua que viene a tratar a sus parejas sexuales como si fueran kleenex, la letra es bastante dura y es una especie de conversación entre Almond y el protagonista de esta historia que va contando el número de personas con las que tiene sexo, terminando por convertirse el mismo en un numero para otros. El tema era ciertamente polémico, más aún en un año 1983 donde la crisis del VIH/SIDA estaba empezando a hacer estragos. Una curiosa historia ocurriría en relación con la publicación de este single. La discográfica Phonogram tenía tan pocas expectativas de ventas que no se le ocurrió otra cosa que regalar una copia de “tainted love” con cada copia de “Numbers”. Al enterarse de la maniobra comercial Marc Almond y su manager Stevo asaltaron las dependencias de la discográfica en Londres destruyendo parte del mobiliario que incluía discos de oro y platino de diversos artistas. En el videoclip del single “Soul inside” publicado a finales del 83 se reían de este acontecimiento recreando la escena de la destrucción acontecida en Phonogram. Finalmente, las famosas copias de regalo fueron retiradas A pesar de todo “Numbers” alcanzaría la posición 25 en UK.

4. “Heat”: El ambiente oscuro y decadente continua en el siguiente tema, aunque más melódica me “Numbers” los sintetizadores de Ball consiguen construir una atmosfera bastante lugubre y hasta cierto punto siniestra, lo cual cuadra perfectamente con una letra que vuelve a explorar el sexo de usar y tirar, así como la decadencia física y mental, en seis minutos de intensidad electrónica. Es realmente destacable la pasión que aporta Almond en su interpretación, dejando claro que estaba avanzando notablemente como cantante.

5. “Kitchen sink drama”: Podemos decir que en este segundo álbum de Soft Cell hay un par de temas más amables que conectan hasta cierto punto con su álbum de debut, este sería uno de ellos. Marc Almond se estaba convirtiendo en un excelente narrador de historias y aquí nos relata la vida de una clásica ama de casa que lleva una vida totalmente aburrida y predecible pero que cada vez que viene el joven repartidor de periódicos fantasea con tener una historia con él, de hecho, el titulo primigenio de la canción era “Fantasy”. Dave Ball por su parte hace un excelente trabajo con la melodía de piano y sobre todo con esos poderosos toques orquestales que envuelven toda la canción. De alguna forma actúa como toque simpático entre tantas canciones sobre personalidades atormentadas.
6. “Baby doll”: Quizás el tema más oscuro y retorcido del disco con una introducción instrumental que ya va avisando con su carácter minimalista y los juegos con detalles corales pero utilizados de manera que contribuyen notablemente al sonido sórdido de la canción. Sonido que se hace más agresivo cuando Almond nos cuenta la terrible historia de una bailarina de striptease que tiene que recurrir a la prostitución con algunos clientes para poder salir adelante. Sin duda un tema muy crudo y sin adornos, donde Soft Cell vuelven a arriesgar. Baby doll es todo un triunfo y uno de los favoritos de los fans del grupo. Una canción tan dura que el propio Almond reconoce que es complicada de interpretar.

7. “Loving you hating me”: En mi opinión es la canción más comercial del álbum, y eso a pesar de la temática sadomasoquista de la misma. Es un ejemplo de lo que hacían en el primer álbum, tratar temas complicados o sórdidos pero que envueltos en amables sintetizadores pasaban el filtro del gran público. Tiene una melodía muy pegadiza y la novedad de un pequeño punteo de guitarra en el puente de la canción que queda cuanto menos curioso. Este tema fue single en USA pero no en UK, suponemos que después del fiasco de “numbers” la discográfica tenía pocas ganas de más singles, una pena pues tenía un gran potencial para darle al álbum el gran hit que no tendría.

8. “The art of falling apart”: El tema que da título al álbum tiene un estribillo de esos que se quedan a la primera y aun así no es para nada un tema comercial. Volvemos a los ambientes sórdidos y oscuros, una constante en casi todo el álbum. Nos encontramos ante una canción muy dura que trata sobre la autodestrucción de una persona, quizás el propio Almond que no llevaba una vida demasiado sana en esos tiempos. Por un lado, nos describe su decadencia física y mental y por otro es una salvaje celebración de su propia autodestrucción que podemos comprobar en la frase “My friends say I'm dying but I do it so well. Dave Ball consigue la banda sonora perfecta añadiendo una serie de sonidos propios de un film de terror, que combinados con la apabullante base electrónica que opera en el estribillo crea uno de los temas más memorables del dúo, aunque no apto para adolescentes, no vaya a hacer que hicieran locuras. De esta forma acaba el álbum original que son solo 8 temas, pero de una duración similar a su primer álbum. En el Reino Unido y USA con las primeras copias del álbum se regalaba un maxi que incluía el tema “Martin” y una serie de versiones de Jimmy Hendrix bajo el título “Hendrix Medley. Estos curiosos temas fueron añadidos sistemáticamente a todas las reediciones en CD de este álbum, de tal manera que para muchos forman parte del álbum propiamente dicho, aunque esto no sea así. Dada la importancia de estos temas extra haremos un pequeño repaso:

9. “Martin”: Parece que Soft Cell le cogieron el gusto a las películas de terror porque Martin es un homenaje al film del mismo nombre realizado por George A. Romero. Almond nos cuenta la historia de Martin, una persona enferma que se cree un vampiro y escucha voces que le incitan a matar. El tema está dividido en dos partes, una primera donde Almond nos cuenta la historia ayudado por un Ball que aporta una base electrónica ciertamente tenebrosa, aunque también bastante bailable, a la que se añaden golpes orquestales muy cinematográficos que recuerdan a las bandas sonoras de John Barry para James Bond. De hecho, Ball siempre se confesó fan de este compositor. La segunda parte es mayormente instrumental y combina voces fantasmagóricas con unas inquietantes percusiones. Al final el tema se va a los diez minutos que en ningún momento se hacen largos.

10. “Hendrix medley”: Este curioso medley está formado por los temas “Hey Joe”, “Purple haze” y Voodoo child”, que están bastante bien ensamblados y que al final todo el medley supera los diez minutos. Las versiones son bastante creativas sustituyendo riffs de guitarra por riffs de sintetizador, jugando con las bases de percusión y añadiendo algún que otro sonido inesperado. Para nada suena artificial, el tratamiento es bastante orgánico si bien el instrumento principal es el sintetizador. Curiosamente sería bien recibido por los fans de Hendrix que, hartos de las mil versiones que se habían hecho de las canciones del famoso interprete y guitarrista, reconocían que al menos Soft Cell habían intentado algo diferente. Por el contrario, para la mayoría de los fans de Soft Cell, este medley era considerado poco menos que una extravagancia sin sentido.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
“The Art Of Falling Apart” fue un disco arriesgadísimo en un momento donde el dúo podría haberse limitado a repetir la fórmula de su primer álbum y singles de éxito pero decidieron que tenían mucho más que decir, en cierto sentido les hizo crecer mucho como grupo, Dave Ball nos ofrecía ambiciosas atmosferas, casi cinematográficas mientras que Marc Almond además de progresar como cantante, se estaba convirtiendo en un excelente contador de historias de los bajos fondos, bien atento a la sociedad en la que vivía para sacarle todo su jugo a las contradicciones.

¿Es este álbum superior a su debut? No sabría decirlo, cada uno es magnífico en su campo. En este segundo álbum decidieron dejar atrás las melodías amables que envolvían los dramas cotidianos de su debut para hacer esta vez, algo mucho más crudo, de alguna forma se quitaron la máscara y el resultado fue apabullante, cierto que muchos los abandonaron, pero también que se ganaron completamente a la crítica y atrajeron a un público más interesado en los sonidos más oscuros y contundentes.

El disco, a pesar de no contener un single ni de lejos tan exitoso como los primeros, se vendió muy bien gracias a las críticas y a una gira que realmente era la primera propiamente dicha del grupo pues, aunque parezca mentira hasta entonces no habían hecho nada en este sentido verdaderamente organizado, sino conciertos esporádicos muy descontrolados fruto más bien de la locura de su manager Stevo y de la aptitud punk del dúo. Con todo, esta gira también tuvo sus momentos caóticos como su paso por España. En esa época se negaban a tocar “Tainted love” provocando el enfado del público, pero es que lo cierto es que acabaron saturados de esta canción.

Si bien el resultado comercial no fue malo llegando al número 5 en el Reino Unido y siendo disco de oro, sí que quedo bastante alejado de las ventas de “Non-Stop Erotic Cabaret”. Poco parecía importarles, habían conseguido la credibilidad buscada y hoy en día “The Art Of Falling Apart” es reivindicado como un álbum clave de los años 80. Un álbum que fue dificilísimo de grabar por la gran presión que sufría el grupo por parte de la discográfica además de sus propias adicciones. En el estudio la lucha estuvo entre David Ball y el productor Mike Thorne, este último buscando un sonido más limpio, al final esta disputa produciría un resultado excelente. Después llegaría el casi completamente anticomercial y punk “This Last Night In Sodom” (1984) donde despedirían la llamada etapa clásica del grupo tomando cada miembro caminos diferentes que se cruzarían con el tiempo.

Recientemente se ha reeditado este disco en una edición de superlujo que incluye 6 Cds con un montón de rarezas, edición en la que Dave Ball estuvo totalmente involucrado. En los últimos tiempos y ante sus gravísimos problemas de salud Dave se dedicó por un lado al catálogo del grupo y por otro a un nuevo álbum de Soft Cell “Danceteria” que fue completado poco antes de fallecer y que verá la luz en este año a no mucho tardar y será, esta vez sí, el último álbum de Soft Cell.

Sirva este articulo como homenaje a este genio de los sintetizadores que nos ha dejado demasiado pronto.

Texto: Alfredo Morales.

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