sábado, 4 de julio de 2009

1982 Duran Duran - Rio

Esta semana iremos completando otra de las corrientes musicales, de las que ya analizamos obras de algunos grupos emblemáticos de la misma, pero que la tenemos olvidada hace tiempo. En este aspecto, es algo parecido a lo que hicimos la pasada semana, al incluir a Blur en el historial de revisiones del blog, con motivo de seguir analizando el brit pop de los noventa, abandonado meses atrás tras revisar el 2º disco de Oasis.

Para los próximos 7 días, la propuesta va asociada a los “new romantics” de comienzos de los 80. Tras haber pasado por ABC y Spandau Ballet, ha llegado la hora a uno de los grupos más representativos del género, Duran Duran. Precisamente, en dura pugna con Spandau Ballet, son quizás la formación de mayor renombre que surgió asociada a aquel movimiento, que en tantas ocasiones fue objeto de las iras de músicos más alternativos como Ian McCulloch de Echo & The Bunnymen (vaya, otra de las bandas objeto de revisión que andan por ahí pendientes…).

Tras un prometedor inicio con su disco homónimo, los Taylor, Rhodes y Le Bon, eran una de las promesas principales de comienzos de la década. Su primera obra es un disco estandarte de la nueva ola. “Planet earth” o “Girls on film” fueron canciones que calaron fuerte en la sociedad musical, especialmente la última citada, la cual se apoyaba en un video bastante subido de tono, que llegó a ser censurado por la BBC.

“Rio” sería el título de su 2ª obra de larga duración. Si su primer disco destaca dentro de los más revolucionarios asociados a la nueva ola en el sentido estricto de la palabra, el nuevo trabajo sería junto a “True” de Spandau Ballet, uno de los ejemplos que mejor representan el movimiento neorromántico que encabezaron estos muchachos. Elegancia pop, baladas acertadas y también canciones más aceleradas con enfoque, bien más comercial o menos descarado en otras ocasiones, que construyen un crisol de diversos estados de ánimo.

La canción homónima es la que abre “Rio”. Unos sintetizadores, asociados a unos teclados descoordinados y martilleantes, dan paso a esas notas tan rutilantes de guitarra. Le Bon canta con un hedonismo exagerado sobre todo cuando menciona a esa “sonrisa de helado de cereza, supongo que es muy agradable”. Destacan los nerviosos sintetizadores de base que tiene la canción con la que abrió el tema, que se mantienen durante su extensión, y los teclados y guitarras que conforman la melodía principal del estribillo. Son de fácil recuerdo las desaforadas notas de saxofón del final. Siempre hago mención a los videos promocionales de los singles de los discos revisados, y con este grupo, no referirme al aspecto visual, daría lugar a una crónica muy coja. El tema se acompañó de un video grabado en Sri Lanka (de hecho la banda filmaría 2 más para otros temas posteriores en el track list), que viene a reflejar el amor por la navegación de su cantante Simon Le Bon; hobby, por cierto que unos años después le supondría algún disgusto y un mal rato al volcar su embarcación. “My own way” es de sonido cercano al de su primer disco. No en vano, es un tema de los que la banda tenía compuestos desde mayo de 1981 y que incluyeron en el presente lp. Un descarado tema de baile que destaca en sus lejanos toques funky, apreciados en las notas de la guitarra del estribillo y ciertas notas de bajo, diluidos por la forma de cantar de Le Bon. “Lonely in your nightmare” es de las canciones menos apasionadas del disco. Sin llegar a serlo, la canción me deja una errónea impresión de tema acústico. Quizás sea porque nos encontramos con las melodías sintéticas menos enrevesadas y arriesgadas del disco, para ayudar a unas guitarras tampoco demasiado complicadas. Le Bon repite hasta el aburrimiento “…porque estás sola en tu pesadilla, déjame entrar”. Ahora llega una de mis favoritas. “Hungry like the wolf” es de los temas pop más destacables de la primera mitad de la década de los 80. Alocados sintetizadores, golpes de batería y percusión potentes y unas aguerridas guitarras (para lo que son Duran Duran, me refiero) y unos tarareos resultones, acompañados de otro de los videos de Sri Lanka con un Simon Le Bon liándose a zarpazos en mitad de la jungla con una especie de mujer pantera. Resulta especialmente gracioso el fotograma que se da justo cuando termina la parte instrumental misteriosa que antecede al final de la canción, en el que aparece Simon cara a cara gritando a esa especie de mujer salvaje. Desternillante es también el final del video cuando llegan los 4 restantes componentes a la mesa en la que está sentado Le Bon en un bar, como para que les cuente sus peripecias y sus peculiares amoríos. Pegadiza, de escucha incansable y ante todo un buen chute de adrenalina y ánimo. De esas canciones apañadas para las duras mañanas en las que nos ha costado especialmente salir de la cama. “Hold back the rain” sigue en parte con la senda de sonido de “Hungry like the wolf”, pero con menor acierto; no es fácil superar un tema de la calidad como el que le antecede. En todo caso, nos encontramos con otro instante bailable, con unos teclados discordantes y un entramado de melodías e instrumentos que crean una canción excesivamente barroca.No se preocupen, ya que tras este ligero retroceso, pasamos a una de mis llamadas “joyas ocultas”. “New religion” es una canción con un sonido más misterioso y oscuro, con unos claros efectos en sus sonidos sintéticos y las notas solemnes de bajo y guitarra. Le Bon incluso se contiene bastante en la partes externas del estribillo. He de decirles que empecé con Duran Duran a través de su disco en directo “Arena”. En este acertado álbum, “New religion” suena el doble de rápida y vertiginosa y la versión es superior a la del estudio. No obstante, la versión original de “Rio”, a pesar de ser algo menos acelerada, es tremenda. Esa parte previa al estribillo con el entrelazado de estrofas y voces es muy acertada. Y el estribillo con ese “estoy hablando por hablar, no puedo detenerme, es una nueva religión. Tengo algo que ver, no puedo ayudarme, es una nueva religión”, tiene en su melodía y su entonación algo especial que me gusta. 5 minutos y medio de la mejor calidad de Duran Duran en toda su historia. “Last chance on the stairway”, vuelve a los sonidos menos oscuros y las entonaciones menos retorcidas y dolidas de la anterior canción. A ratos recuerda a “Planet earth”, sobre todo en la melodía vocal de Le Bon. Si bien hay que decir que esta canción tiene un sonido más amable y menos serio que el que tenía aquel primerizo éxito de la banda. No podía faltar en un disco ejemplar del movimiento neorromántico, la balada amorosa por excelencia. “Save a prayer” comienza con unos fantasiosos sintetizadores, que dan paso a unos arreglos de corte oriental y a una interpretación vocal muy sentimental por parte de Simon. Fue otro de los temas que se valió de la visita de la banda a Sri Lanka y dispone de otro excelente y resultón videoclip. Inolvidable para muchos y muchas (sobre todo) ese estribillo tan dolido “No reces una oración por mi ahora, guárdala para la mañana siguiente”. En lo instrumental me encanta la parte de teclado que hay antes de que la canción afronte su recta final. En el resto de su duración, se consigue un efecto muy bonito con la sencilla combinación de esos sintetizadores fantasiosos de base y los arreglos de sonido exótico en los teclados. La parte final es curioso que termine con un enrevesamiento de los efectos de sintetizador y teclados, retorciendo su sonido. Para finalizar la obra se dispone un tema bastante curioso titulado “The chauffeur”. Que nuevamente basa su potencial en una parte electroacústica de intro con unas marcadas notas de teclado. La producción adorna el tema con distintos efectos de sintetizador y notas de teclado, para que posteriormente termine con una melodía de teclado algo más usual. Vocalmente es el tema que supone un mayor protagonismo para Simon Le Bon, sobre todo en sus 2 primeros minutos por ese esqueleto de melodía confeccionado. Un tema muy extravagante y el que menos tiene que ver con el resto del disco. Aún así, su disposición al final tampoco resulta errónea del todo, ya que quizás haber dejado como cierre a “Save a prayer”, dejaría al disco un tono pastel excesivo que ni se merece, ni desprende. De esta forma, se nos deja claro la variedad de estados de ánimo que el disco puede crear: adrenalina con “Hungry like the wolf”, sentimentalismo amoroso en “Save a prayer”, misterio con “New religion” o baile en “Hold back the rain”.

“Rio” confirmó a Duran Duran como una de las bandas del momento en 1982. Nuevamente, la difusión de sus suntuosos videos en las cadenas de televisión y los diversos programas de música, hizo que la banda se convirtiera en un fenómeno de masas a nivel mundial y uno de los grupos más populares de aquellos años.

La imagen de la portada con ese dibujo de un exótico rostro femenino, al uso de los que aparecían en los clips del grupo, y la contraportada de connotaciones futuristas con la fotografía de un paisaje nocturno con luces brillantes y rascacielos, son igualmente un icono claro de la década de los 80. En este apartado, el disco está por encima de la insulsa simbología de su obra rival “True” de Spandau Ballet.

El físico de los componentes de la banda, también jugó a su favor para que los mismos se convirtieran en objeto de deseo irrefrenable de quinceañeras de la época, que ahora rondarán los cuarenta y pocos años de edad. A su vez, esto hizo que les restara crédito para el público masculino, a los cuales se les podría cuestionar su virilidad en caso de gustarles la banda. Por suerte, el hecho de haber conocido la música de Duran Duran fuera de aquellos tiempos, me ha permitido adentrarme en ellos sin ningún tipo de prejuicio por el “¿Qué dirán?”, imperante en aquella época. Les hago referencia a esto, por declaraciones que un compañero de universidad de generaciones anteriores, que ahora tendrá 43 años, me decía de lo que en su época joven se decía.

Dejando consideraciones extramusicales a un lado, lo que es evidente e irrefutable, es que Duran Duran crearon en sus primeros 3 discos de estudio uno de los sonidos pop de mayor calidad de toda la década de los 80. A partir de entonces, la formación daría el salto a los grandes recintos para sus multitudinarias giras mundiales. De ahí el acertado título del mencionado disco en directo que sacarían unos meses más tarde, que vinieron a llamar “Arena”.

El grupo vivió entre 1982 y 1984 sus días dorados. Tras la edición de “Seven And The Ragged Tiger”, el grupo se empezó a desmembrar. Nuevos proyectos musicales como The Power Station junto a Robert Palmer, la entrega a fondo perdido de Le Bon a la navegación y otros asuntos, hicieron que la formación clásica se fuera al traste. Aunque con nuevas incorporaciones, más o menos Duran Duran fueron sacando discos con cierta regularidad durante los últimos 80 y los años 90, pasarían 20 años hasta que los 5 componentes clásicos se metieran en estudio para confeccionar un nuevo disco titulado “Astronaut”, de bastante éxito y se embarcaran en una nueva gira mundial.

Posteriormente a “Rio”, Duran Duran llegaron a ser “Chicos Bond” con su “A view to kill” y aquel sonrojante momento del making off del videoclip con Simon diciendo en plena torre Eiffel: “Me llamo Bon, Simon Le Bon”. Sin palabras. Ya referí que me parece chocante que un grupo como Spandau Ballet, que compuso una canción como “Gold” de claras referencias a la saga cinematográfica basada en las novelas de Ian Fleming, tanto en su letra como en su video, no se llevaran el gato al agua.

No obstante, decir que aquí la rivalidad entre Duran Duran y Spandau Ballet, se desarrollaba en términos cordiales. Esto se puede comprobar en la colaboración que prestaron las 2 bandas al proyecto Live Aid y el buen rollo que se respira entre los miembros de la banda en el video de “D’ they know it’s Christmas?”. En plan enmorcillado, dejar una reflexión que se me pasó la semana anterior, en la que les confieso que en su día cuando conocí a Blur y Oasis, tras saber de su agria polémica, me daba la impresión de que tenías que elegir entre una banda u otra, como si no pudieran gustarte los 2 a la vez (creo que Noel Gallagher lo dijo alguna vez expresamente). En este aspecto siempre me sentí un poco rarito en aquellos años al apreciar a las 2 bandas.

Pues bien, con Spandau Ballet y Duran Duran me pasa lo mismo. Aprecio fuertemente a las 2 formaciones, si bien he de decir que antes me quedo con los Kemp, Hadley y cia. De hecho a Duran Duran me abstraí de asistir a su concierto de 2005 en La Riviera, y sin embargo en noviembre estaré viendo a los Spandau Ballet en el Palacio Vistalegre. Disfruten estos días de un disco ejemplar y emblemático de la década de los 80, que además es muy apropiado para estas fechas veraniegas y de calor sofocante. Si tras escucharlo no les deja esa impresión, vean los clip comentados y entenderán a lo que me refiero.

Sin que sirva como precedente o como novedad/norma a partir de ahora, al igual que hice la semana pasada, quisiera dedicar este artículo muy especialmente a alguien que se ha marchado hace unos días. Alguno podría pensar que el post lo quisiera dedicar al malogrado rey del pop, Michael Jackson, con motivo de su reciente fallecimiento. No es así, pero decir que en un futuro Jacko pasará por estas líneas, aunque tampoco sea una de mis preferencias musicales más inmediatas.

El artículo de esta semana, quisiera dedicárselo muy sentidamente a mi abuelo, Alejandro Sanz Arias, fallecido el pasado lunes 29 de junio a la edad de 93 años. Siempre fue un apasionado melómano, al igual que un servidor, aunque dentro de su género predilecto, la música clásica, pero ante todo fue una buena persona. No crean que en esta ocasión me encuentre ante ese síndrome de beatificación que nos sale cuando alguien ha muerto; no es así, y los que tuvieron la suerte de conocerle, lo saben. Por eso mismo, me gustaría concederle desde aquí unas líneas, aunque la revisión de hoy no trate de una de las obras de su músico más admirado Ludwig Van Beethoven. Te echaré mucho de menos, y siempre estarás en mi memoria. Como dicen precisamente Duran Duran en una de las canciones del disco revisado, rezaré una oración por ti. Descansa en paz.

4 comentarios:

Carlos Serrano Belmonte dijo...

Gracias por la visita y por el comentario, la verdad es que tienes razón en lo que dices de las similitudes; aunque creo que tu blog es aun mas minucioso que el mío. Por cierto, aunque quizá sea un suicidio decirlo, esta primera etapa de Duran Duran no está nada mal, y pienso que se ha revalorizado con el tiempo.
Gracias por el voto, yo he correspondido con otro para ti, aunque sinceramente me apunté por probar y pensé que cualquier lector podía votar; no tenía demasiadas esperanzas de un buen resultado, sinceramente pensaba que merecería mas atención.
Si no te importa, incluyo link a esta página.
Saludos y gracias.

Abacab dijo...

Gracias igualmente por tu voto. Tu trabajo está muy bien hecho y consideré algo injusto que otros blogs tuvieran ya incluso 2 votos y tú estuvieras con el casillero sin estrenar.

No sé, me emocionó ver un blog hecho por alguien que tiene las mismas inquietudes y propósitos que yo.

No me molesta para nada que incluyas link a mi blog desde la tuya; es más, te lo agradezco especialmente! Yo también recomendaré tu blog a amigos con las mismas inquietudes musicales que nosotros.

Espero que subas más puestos en el concurso en las semanas de votación que quedan.

Gracias por escribir.

cvb dijo...

Los tres primeros, sobre todos los dos primeros discos de Duran Duran son soberbios. Esa mezcla de potentes sintetizadores con el sonido new wave de la época es exclente. Destacaría de Rio aparte de sus espectaculares clips, dos temas, la magnífica balada "Save a parare" y "Hold back the rain" con la voz chillona de Simon Le Bon.
De todas formas, tras el paso a trio de la formación, hay que decir que álbumes posteriores como "Notorious" o "Big thing" tenían temas muy interesantes, lo que pasa es que hasta que no volvieron a petarlo con "Ordinary world" y "Come undone" ¡que temazos, por cierto! se les daba por acabados, sin que hubiera para mi motivo musical para ello.
Cuando la pifian es cuando tras la vuelta, ya inesperada al éxito, no se les ocurre otra cosa que hacer un lp con versiones básicamente rock o incluso heavy, y posteriormente elepés difíciles con mezcla de sonidos grunge, electrónica "sucia", etc.
Afortunadamente, y contra pronóstico, y así lo reconoce la crítica han vuelto a centrarse y sacar aceptables discos como el de la vuelta como quinteto original "Astronauta", el estimable "all you need is now" y la sorpresa tremanda del muy funky-disco y bailable "Paper Gods".
En mi opinión D.Duran y Spandau tenían que ver más en lo estético, en el movimiento N.Romantic, pero musicalmente eran distintos. A nivel de voz está claro que T.Hadley le da mil vueltas al voluntarioso S.Le Bon, pero en cuanto a sonido, me quedo con los de Birmingham. También claro está no podemos saber que habría hecho Spandau en los 90, 2000 puesto que desde su separación sólo han sacado unos 5 temas nuevos, para sendas compilaciones.
D.Duran, hay que reconocerlo, con cambio de músicos, a veces pero han seguido al pie del cañón.

Abacab dijo...

cvb, sí, es cierto que comparar a Duran Duran con Spandau Ballet no tiene mucho sentido más allá de los 2 primeros discos. Luego hay claras variaciones. Yo soy más de Spandau que de Duran, y lo de la voz... Hay creo que no hay debate.

No obstante, los Duran Duran han mantenido la dignidad siempre y durante muchos años de trayectoria. No citas a "Red Carpet Massacre"; a mí ese también me gustó en su día tanto como "Astronaut". Tengo pendientes de escucha los 2 últimos. A ver si me pongo.

Gracias por escribir.