sábado, 13 de junio de 2009

2005 Simple Minds - Black & White 050505

Como en otras ocasiones hemos hecho, aprovechando la publicación de su nuevo disco “Graffiti Soul” hace unos días, esta semana completaremos la encrucijada de propuestas que se me plantearon hace 3 semanas. Será la primera entrega que dedicaremos a una de las bandas más longevas del panorama musical y abanderados sobre todo de la década de los 80, Simple Minds. ¿Algún acierto en las predicciones?

Comentar que también se ha dado una disyuntiva a la hora de escoger el disco de su dilatada trayectoria que quisiera comentarles en primer lugar. Estaba prácticamente decidido desde la pasada semana, cuando decidí el orden de aparición entre Madness y ellos, que el elegido iba a ser “New Gold Dream (81-82-83-84)”. Disco, cuyo título me hizo dudar en una primera ocasión si se trataba de un recopilatorio, ya ven. Sin embargo, de última hora, el domingo decidí cambiar a favor de su última entrega antes de la edición de “Graffiti Soul”.

“Black & White 050505”, cuyo título evoca a la fecha en la que vio la luz, es junto al mencionado clásico de 1982, “Empires And Dance” y “Street Fighting Years”, uno de mis trabajos favoritos de la banda escocesa liderada por Jim Kerr. El motivo del cambio de opción, simplemente estribó en que ya era hora de saltar nuevamente de década tras varias semanas anclados en los años 80. Algo de variedad, dentro de lo que aquí quepa, habrá que ofrecer.

Digamos que desde el citado “Street Fighting Years” de 1989, el éxito de Simple Minds ha ido lentamente decayendo, y sus entregas con una periodicidad más o menos de 3-4 años entre unas y otras, han ido perdiendo interés dentro del mundo de la música. También es cierto que salvo ciertos pasajes de “Neapolis” y alguna canción de “Cry”, el nivel de la calidad compositiva de los Kerr, Burchill y demás, también ha mermado considerablemente.

Sin embargo, llega el año 2005 y casi de tapadillo, sin hacer demasiado ruido y tras 3 años de silencio desde “Cry”, los escoceses iban a firmar su mejor trabajo en 16 años. La intensidad y las ganas en el sonido de la banda, vuelven a estar presentes, y el tono épico en algunas canciones es sobrecogedor. Un disco básicamente de rock más que pop y en parte un mayor protagonismo de las guitarras lideradas por el bajito Charlie Burchill, más que por los teclados.

“Stay visible” es la mejor carta de presentación que se podía situar para apertura del disco. Las características citadas, intensidad, fuerza, tono épico y sobre todo actitud y entrega, están muy presentes. No sólo se ven estas connotaciones en la parte instrumental, sino que la aportación vocal de Jim es excepcional. Uno de mis favoritas del álbum y un sonido de guitarra solemne y heroico, apoyado en una más que aceptable producción. El carácter épico también se ve en la letra en partes como “la carretera se extiende ante nosotros y si hubiera espacio para los 2 y pudiera deslizarme por debajo del alambre, esperaríamos aquí… mi cuerpo está cansado y este miedo nunca me deja dormir…”. Lo dicho, imposible empezar mejor, una declaración de intenciones y una contundencia que hacía mucho tiempo que los Simple Minds no mostraban, o al menos con tan buen criterio, claro. Lugar ahora para “Home”, uno de los singles que se escogieron para la casi inexistente promoción del disco. Otra vez un tema con bastante potencia e intensidad, aunque ahora se intenta dejar de un lado el tono épico, para conseguir unos riffs de guitarra más pegadizos. Es decir, una estructura más básica que sea fácil de recordar; por algo se escogió como sencillo. No obstante, creo que puede ser el mejor sencillo que desde “War babies” ha entregado la banda. Su promoción en alguna emisora como M-80 le libró del anonimato en nuestro país. Kerr adopta aquí un tono grave y cálido, alejándose de los altos registros que mostró en el tema de inicio. Nuevamente la guitarra de Burchill se mueve en unos niveles de muy alta calificación y conforman un single bastante rockero a la par que bailable, lleno de intensidad. “Stranger”, sin embargo nos puede suponer una ligera decepción. Este corte suena bastante a los medios tiempos anodinos en los que la banda se ha movido desde “Good News From The Next World”. No aporta gran cosa, teniendo una melodía y un estribillo algo planos. “Different world” comienza con una melodía de teclado, y en esta ocasión sí que se consigue un resultado más o menos aceptable sin complicarse excesivamente. Se confiere un mayor protagonismo a los teclados en lo que a la producción se refiere. Será en la 5ª pista cuando nos demos de frente con otra de las joyas que guarda en su interior “Black & White 050505”. “Underneath the ice” es un tema más relajado, que deja de un lado la intensidad mostrada hasta el momento, para aportar un toque melancólico y lento al disco. Existen algunos coros femeninos que ayudan a dar a la canción un matiz especial. Ese tono triste y melancólico del sonido de la canción, se ve coordinado con la letra en partes exquisitas como “Te busqué en cada rincón escondido y a través de mi imaginación en cada cara, cada lugar y cada memoria en mi interior. Allá arriba más alto de las nubes, dicen que hay galaxias y otros lugares… y entonces te vi pasar patinando, pero yo estaba debajo de la capa de hielo”. Preciosa canción, y atreviéndome a ir más lejos, una de las baladas más bonitas que los Simple Minds han compuesto a lo largo de su trayectoria. Destacan en lo instrumental el solo de guitarra a mitad de canción y las notas de teclado, lánguidas y pausadas, que resaltan en la producción a lo largo de su duración.“The jeweller, Pt.2”, vuelve a destacar desde su inicio por la fuerza de la guitarra. En el estribillo, apoyado en esas aguerridas notas de guitarra, Kerr canta de forma cálida y sensual. También importante son los teclados que dan cuerpo a la canción en las ausencias de la guitarra eléctrica. Lo que es evidente más que nunca, es la independencia de McNeil y sus teclados, después de su partida años atrás, quien hasta entonces había formado junto a Kerr y Burchill, el núcleo duro de la banda. “A life shot in black and white”, en parte el tema título, empieza con unos compases vagamente parecidos a los de algunos sonidos de la ópera prima de la banda, aquel “Life In A Day” de 1979. No deja de ser un espejismo en la introducción. Posteriormente, se presenta el tema más falto de emoción y fuerza del disco. Es una pista que no termina de romper. Pausado, y no fue acertado, representa el ejemplo de muchos instantes sosos firmados por la banda en los años 90, que les hizo desaparecer de la primera plana en lo que a expectativas de lanzamientos se refiere. Por fortuna, “Kiss the ground” demuestra que lo mostrado en el anterior corte, se puede considerar simplemente un intermedio y se regresa a una mayor intensidad, aunando de forma acertada arreglos de teclados con la guitarra eléctrica. Para terminar se dispone la lánguida y melancólica “Dolphin”. Un tema lento, con mucha carga sensiblera en su metraje. Carácter semiacústico sobre todo en su introducción y algún arreglo clásico en lo que a lo instrumental se refiere. Calma y delicadeza para dar cierre a un disco que nos ha mostrado a los Simple Minds más entregados en más de una década. Ya saben que a uno le gusta ese apunte melancólico en las partes finales de los discos, que como siempre te dejan pensando en la obra que has estado escuchando.

A efectos comerciales, de éxito, repercusión, etc., el disco no es que saliera muy bien parado. A parte de esta consideración, es lógico no perder la perspectiva y asimilar que Simple Minds no ocupa en la música actual un lugar tan importante como el que tenían en los años 80, cuando se asignaban himnos generacionales como el relamido “Don’t your forget about me”. Por eso mismo, hay que dejar de hablar de cifras en el caso de estos escoceses en su situación actual.

Abstrayéndonos de esos análisis contables, hay que valorar a “Black & White 050505” como un disco notable y muy válido. De esta forma, Simple Minds han demostrado que son capaces a estas alturas de crear buenas canciones y conseguir dar forma a un álbum que te haga abrir bien los oídos. La portada recupera en cierta parte la simbología clásica de Simple Minds con ese tan clásico juego de manos sobre fondo dorado.

Es muy probable que el éxito que atribuyo a esta obra, resida en la entrega e intensidad de la banda. Hacía muchos años que no se veía a Simple Minds demostrar tantas ganas y actitud a la hora de grabar en estudio. Arena de otro costal es el directo del grupo, el cuál sigue alcanzando una intensidad más que aceptable por parte de Kerr a la hora de moverse por el escenario.

Un ejemplo de ello tuvimos la ocasión de contemplar justo el domingo en el que Fernando Alonso se iría a proclamar por 1ª vez campeón del mundo de F-1, en aquel mes de septiembre de 2005. Es curioso que quien consiguiera las entradas, no tenía ni pajolera idea de quien era el grupo, y cuando me propuso ir al concierto con unas escasas horas de antelación esa misma mañana, aluciné completamente. Sintiéndolo mucho en parte, decidí sacrificar mi afición a la F-1, y aprovechar esa ocasión única de ver a uno de mis grupos admirados sin tener que pagar un solo duro por ello.

Jejeje, permítanme que me ría, pero ahí le dejaré algunas fotos que conseguí hacer con un arcaico móvil que tenía en aquella época, que ni siquiera tenía infrarrojos/bluetooth o dispositivo para conectar al ordenador, y que me tenía que enviar vía mms a mi cuenta de correo electrónico para conseguir sacarlas del terminal. Inaudito, créanme. La calidad, lógicamente no es muy buena, pero menos es nada, ¿no? El show se celebró en la extinta sala Aqualung y conseguí estar en 2ª fila. De hecho en algún momento pude llegar a tocar la mano de Jim cuando este se intentaba integrar con el público congregado allí, que estaba entregado completamente. Fue un concierto al que solamente se accedía si tenías invitación, al cual no había opción de ir pagando entrada. Aún así, el espectáculo rebasó la hora de duración y además de temas del disco hoy analizado, que por aquel entonces aún no conocía, incluyeron clásicos increíbles como “Waterfront”, “Alive and kicking” o “Mandela day” para disfrute de los que allí estuvimos. Al terminar el concierto, conseguimos incluso ver a los componentes del grupo y conseguí llegar a intercambiar 2 frases con Jim Kerr y Charlie Burchill, al igual que hacerme alguna foto con ellos. No obstante, el grupo iba con prisas y tampoco repararon mucho en las más o menos 20 personas que estábamos en las inmediaciones de una de las puertas del centro comercial al que pertenecía la desaparecida sala de conciertos. Tengo esperanzas de que en este año de tantos buenos conciertos, pueda darse el caso de que Simple Minds visiten nuestro país para promocionar su nueva entrega “Graffiti Soul”. Aquel concierto estuvo muy bien, y como experiencia cuenta como cualquier otra, no obstante, supongo que un concierto al uso tradicional con venta de entradas y tal, durará algo más de hora y media en el caso de esta banda con 30 años de carrera a sus espaldas, superando aquel decente show de hora y 5 minutos. Es un poco estúpido, podrán pensar algunos de ustedes, que teniendo un nuevo disco de Simple Minds para escuchar, ponerse a oír el trabajo anterior. No obstante, les recalco la valoración y sentencia inicial que les he puesto, reafirmándome en que “Black & White 050505” es el mejor disco de los escoceses en muchos años. Con entregas como esta, queda más que justificada la permanencia en el panorama musical de Simple Minds. Para que todo esto alcance verosimilitud, decirles que este entusiasmo no lo he tenido con las últimas entregas de mis intocables The Cure y Depeche Mode. Espero que como “prueba del algodón” les valga.

4 comentarios:

ruibog dijo...

Muy buena review!! Me tuvo enganchado varias semanas este disco. No sé si te gustan estos discos, pero te los cito como sugerencia para próximos análisis:

The Chameleons - 1985 - What Does Anything Mean, Basically?

New Order - 2001 - Get Ready

The Cinematics - 2007 - A Strange Education

Second - 2003 - Private Life (no son leyenda, pero este disco te lo recomiendo sabiendo tus gustos)

salu2 de hispacure.com

Abacab dijo...

Primero, antes de nada, decir que es un absoluto honor para un seguidor a muerte de The Cure, que "Hispacure.com" lea y escriba comentarios en mi blog. En segundo lugar, afirmarte que tendré en cuenta tus recomendaciones para el futuro. "Get Ready" de New Order me parece una pasada, lo único que hace poco que revisé "Power, Corruption & Lies" y tardaré en volver al grupo, pero la citada obra será una de las que caerán tarde o temprano. Es curioso que últimamente me está gustando cada vez más su última obra "Waiting For The Sirens Call". Gracias por escribir

ruibog dijo...

jeje, bueno no soy hispacure.com, sólo un activo miembro más.

el último disco de new order está muy bien también; del get ready me gusta sobre todo que es su discazo de los 90... qué siempre andamos encumbrando los 80. :P

otra sugerencia para reviews: james.

Abacab dijo...

Juas juas juas, perdona la emoción, pero que divulgues mi bitácora por Hispacure.com no tendría precio.

Tendré en cuenta tus sugerencias, aunque me temo que tardarán un tiempo en llegar.

Futura entrada que vendrá no a muy tardar será Echo & The Bunnymen, que supongo serán de tu agrado.

Gracias por escribir.