.

domingo, 10 de octubre de 2010

Concierto Brandon Flowers. Madrid (09-10-2010)

Adelanto la presente crónica y de forma excepcional publico en día no habitual dentro de la dinámica del blog, ya que de otra manera el próximo sábado coincidiría con otro artículo de concierto (ya les dije que este otoño viene cargadito) y con el respectivo post de revisión de disco que toque. No pretendo saturarles de golpe. Con lo que si ya han leído la revisión de “Flamingo”, ópera prima en solitario del líder y cantante de The Killers, publicada ayer, aquí tienen el resumen que un servidor les deja de su show de anoche en Madrid.

Mal día se presentaba para tener que aguantar una cola a la intemperie. Una jornada que desde la madrugada se había presentada lluviosa, no me hizo pensar en una sesión de espera placentera y seca en las puertas de la sala; sin embargo, tras salir del metro de Puerta del Ángel, y con un periódico que encontré dispuesto sobre la cabeza a modo de resguardo, descubro que no llueve. Daría igual, ya que sobre las 18.30 empezó a caer una chupa de agua tremenda, que de no ser porque una chica de la cola tenía un paraguas de sobra y nos lo prestó a los 3 amiguetes tan poco previsores que nos juntamos, hubiera degenerado en una pulmonía de 3er. grado en el día de hoy.

Tras haber llegado a la cola a las 17.30h, conseguimos situarnos en 7ª fila justo en la vertical trazada desde el poste del micro desde donde partirían los habituales movimientos de Brandon sobre las tablas. La espera hasta que a las 22h saltase Brandon Flowers al escenario, se hizo mucho más corta que la de una hora y cuarto de Supertramp, básicamente por estar acompañado de buenos amigos y por otro lado porque también hubo sitio para unos teloneros nuevamente interesantes. Son varios los ejemplos de teloneros que me han sorprendido gratamente a lo largo de mi vida conciertera; no ha mucho tiempo fueron The Monomes en el concierto de Hombres G de Alcalá de Henares de finales de agosto y también recuerdo con mucho cariño a How I Became The Bomb, como teloneros de Editors en noviembre de 2007 en Joy Eslava en el Wintercase de aquel año, por citar algunos ejemplos.Bueno, pues aquí fueron Rewards los que se llevarían la palma. Lo curioso es que estaban promocionados como cuarteto, pero quienes salieron a tocar fueron solamente 2 componentes, una chica que se encargaba de las bases electrónicas y un chico que era la voz y guitarra. No sé si sería un caso como el de Najwa en el Festival Be Open, que aquel día solamente acudió con 2 componentes que la acompañaban en lugar de toda la banda que la escuda. En todo caso, con solamente 2 miembros en las tablas, se bastaron para dar forma a una serie de composiciones a lo largo de una media hora que se movieron entre lo ambiental, lo gótico a ratos, lo misterioso y que en todo caso es una banda sonora nocturna perfecta para escuchar en casa con buenos alimentos. También resultó exótico el ver en escena a una chica con un aspecto muy parecido a Sinéad O’Connor y a un chico con una apariencia cercana a la del malogrado Kurt Cobain. Menuda mezcla hubiera sido en su día si los 2 hubieran mantenido sus estilos. Al margen de esta pequeña broma, terminemos el apartado de los teloneros diciendo que Rewards supieron aprovechar su hueco ofreciendo una serie de temas con matices muy interesantes. Hubo lugar para la interacción con el público, lo cual también suma a su favor, ya que el cantante y guitarrista habló bastante con la audiencia y también contrarrestó tanta foto por nuestro lado, filmándonos a los que allí estábamos viendo su repertorio. Habrá que escuchar algo más a fondo de ellos, porque no sonaron nada mal. Apuntar que he ido a ver su myspace, pero no me cuadran primero con lo del cuarteto mencionado y 2º porque no figura ninguna chica entre sus componentes. ¿Alguien puede aportar algo al respecto? Se agradecerá cualquier comentario explicatorio. Arriba de este párrafo les he dejado una foto de ellos.Llegaron las 22h y la aparición de Brandon en escena era inminente. Había ganas de ver nuevamente a este carismático chico de Las Vegas, ya a estas alturas consolidado padre de familia. Era la 3ª vez que tenía cita con Flowers, tras los 2 encuentros anteriores con el mismo en junio de 2007 en Las Ventas y en marzo de 2009 en el Palacio de los Deportes, ambos con su banda The Killers y de los cuáles tienen disponible la revisión del último de los citados en el blog; lo digo por si quieren echar un rato la vista atrás.Hay que tener en cuenta algunas consideraciones previas e ir mentalizado a un show en solitario de un líder de una banda y más aún cuando dicho show corresponde a su primer disco en solitario. Hay varias, pero 2 principales que paso a desarrollar. Primero de todo, si estamos hablando de su inicio por su cuenta, más allá del grupo que le dio la fama, no esperes que el repertorio esté plagado de temas de su banda matriz; eso sería hacer de menos a su repertorio y disco actual, que al fin y al cabo es lo que viene a promocionar. 2ª consideración: si tenemos en cuenta la primera explicada, con un disco en el mercado, es normal que la duración del concierto no sea demasiado larga, a no ser que se marque mil y una versiones o toque alguna que otra canción 2 veces (que de vez en cuando puede pasar). Además, hay que mirar el precio de la entrada. 30 eur. para un artista del caché de Brandon Flowers, que aunque venga sin Vannucci, Stoermer y Keuning tiene su tirón, es poco dinero para un show de hora y media. Vamos, que lo más que puedes esperar es una hora y 10 minutos y date por satisfecho.Si llevas principalmente claras estas consideraciones, es probable que quedes contento. Si te esperas algo distinto, probablemente salgas con un cabreo monumental de la sala, pero es que para otros ejemplos futuros que pudieran darse (disco en solitario de Chris Martin, disco en solitario de Alex Kapranos… ¿Yo qué sé?), esto es lo que tocará y mejor que vayan interiorizando lo que hay. Yo lo tenía bien claro, y no me equivocaba. No obstante lo que dispuso Brandon para la noche de ayer, tuvo ciertos giros o marchó por unos derroteros por los que no hubiera apostado a priori y algunos otros que tampoco me hubiera imaginado a medida que se iba avanzando en el concierto.Lo primero de todo fue ver el estilismo de Flowers. Cuando pasados unos 5 minutos de las 22h saltó al escenario de La Riviera, desatando la histeria de todos los seguidores allí congregados, me sorprendió verle vestido en tonos marrones y con unos tirantes por encima de la camisa sujetándole los pantalones; había visto en youtube algún video de la gira, y había visto a Brandon con su habitual camisa y chaleco, manteniendo esa elegancia que era ya marca de la casa en las 2 últimas giras de The Killers. Sin embargo, aquí Brandon Flowers se presentó con un look nuevamente sureño, pero en esta ocasión no asemejándose a un caballero del estilo de Clark Gable en “Lo Que El Viento Se Llevó” (como en la época de “Sam’s Town”), sino más bien cercano al aspecto de un granjero familiar, que vive felizmente con su mujer y sus niños en un rancho; ¿Acaso no será la vida que sigue Brandon en su finca cerca de Las Vegas con su mujer Tana y sus 2 hijos? Ante todo honestidad, pensé. Por otro lado, en lo que a su rostro se refiere, Brandon se dejó una incipiente perilla de 3-4 días, alejada aún del look de “Sam’s Town”, donde tan remarcado estaba aquel bigote; es curioso, ya que en el reciente video estrenado de “Only the young”, Brandon aparece perfectamente afeitado a la par que vestido de una forma tremendamente elegante, al estilo de un James Bond de la época gloriosa de la saga. También hay que destacar que el escenario fue revestido de la estética de la portada, intentando recrear el mobiliario de la misma, con un telón de fondo con unas lámparas enormes sobre la cortina de tonos dorados que cubría toda la retaguardia y la cómoda de cajones de color marfil dispuesta en la zona de los teclados. La tarima que sostenía la batería tenía claramente puesto el nombre del artista, flanqueado por 2 picas de la baraja francesa de cartas, que sumaba al aspecto de casino de Las Vegas que tanto gusta a Flowers.Más allá del aspecto superficial, pero no baladí, de la imagen, Brandon se empeñó en seguir desmontando ideas y tiró por los suelos las apuestas unánimes que habíamos hecho en pensar que “Welcome to fabulous Las Vegas” sería el tema de apertura. De hecho a la postre este tema ni apareció en el set list, siendo el único corte del cuerpo principal del disco que no hizo acto de presencia. Por fortuna, tampoco fue “Crossfire” quien de forma evidente diera el pistoletazo al concierto (recordarán algunos que fui crítico con que “Human” abriera el show del 22 de marzo de 2009 de The Killers en el Palacio de los Deportes), sino que Brandon eligió la versión 2.0 de “On the floor”, que de hecho no aparece tal cual así en el disco. Y es lo que ya comenté en su día, cuando un público está entregado y ansioso de que salgas a escena, cualquier tema es bien recibido y no es lógico gastar una bala potente de inicio. No obstante, creo que “Welcome to fabulous Las Vegas” hubiera sido un mejor comienzo, pero al menos Brandon quiso arriesgar y decidió entrar de forma sigilosa e íntima, sin hacer mucho ruido, para poder comprobar cómo la gente se sabía de pe a pa la letra de esta pista. Acto seguido ya se empezó a hacer camino de forma más marcada con la presentación en la sala de “Crossfire”, la cual propició que la iluminación y juego de luces comenzara con fuerza y la gente se metiera de lleno tras la emoción contenida de “On the floor (2.0)”.Hay que destacar que Brandon estuvo mucho más comunicativo con la audiencia que en sus visitas con The Killers, en las que no habló demasiado. Por ejemplo, tras “Crossfire” le llegaba el turno a la luminosa “Magdalena”, y antes de interpretarla Flowers empleó un minuto aproximadamente de discurso para explicarnos a la audiencia de qué iba la canción, utilizando un inglés correctamente hablado, que permite a toda la gente con unas nociones básicas de comprensión de inglés entender perfectamente lo que nos contaba; por mucho inglés que sepas, a otros cantantes de otras bandas es imposible seguirles el hilo. “Magdalena” sonó brillante, y sus coros tan destacables retumbaron en la sala gracias a que la gente no se pensó ni medio segundo entonarlos como se merecían.Siguiendo con el apartado de la comunicación y dando el salto al final del show, Brandon despachó al resto del grupo, al cuál por cierto no presentó (cosa rara la verdad, ya que de esa forma, alargando un tema, se puede ganar 5 minutos más en el escenario y de paso quedas bien con tus empleados), quedándose a solas con el teclista de prominente barba, el cual empuñó una guitarra española. Flowers en esta ocasión antes de la pieza final, nos contó que una de las mejores cosas que le había reportado este disco y esta experiencia, era el haberle encontrado un sentido distinto al tema con el que daría carpetazo al espectáculo. Apuntó que aunque considera que el tema en sí suena genial y es estupendo como es en su formato original, también le gusta este nuevo enfoque que le han dado. Brandon se estaba refiriendo a una versión acústica del ya clásico de The Killers “When you were young”, el cual sonó muy bien y en parte sumó a favor de la gente que esperaba más de la banda origen del cantante. Alguno que otro por mi zona pedía a gritos “Mr. Brightside”; en esos momentos, me partía de risa internamente.Tras haber hablado del apartado de la interacción vocal con la audiencia, más allá de apuntar que Brandon estuvo más o menos como cuando toca con su banda, es decir, moviéndose por todo el escenario de lado a lado y subiéndose a los bafles de cuando en cuando, con una increíble teatralidad y expresividad en cada uno de sus gestos y muecas, pasemos si les parece ahora al apartado de sorpresas. Quizás en este sector del show, estaría la citada pieza de cierre en forma de versión unplugged de “When you were young”; y realmente para mi lo fue, ya que las otras 2 sorpresas mayores se me desvelaron de forma no intencionada al ver la página “Plásticos Y Decibelios” de Julián Ruiz, en la que el periodista dio cobertura al concierto debut de Brandon en Las Vegas. Ahí descubrí que Brandon Flowers hacía suya para esta gira la estupenda canción “Bette Davis eyes” de Kim Carnes (menudo cachondeo nos traemos precisamente uno de los amigos asistentes al show y yo al respecto de dicho nombre). Y precisamente fue al comienzo del concierto cuando hizo acto de aparición. Brandon estuvo soberbio al micrófono, entonando de forma muy correcta cada uno de los versos de este clásico del pop de comienzos de los 80 y dándole una envoltura muy emotiva.Otra sorpresa, que también me sabía por desgracia, ya que me hubiera supuesto un subidón en su momento en caso de haber desconocido su inclusión, fue que “Losing touch” de “Day & Age” estaba incluida en el show, con una versión menos ampulosa y de bombo y platillo como es la original. Parece ser que Brandon me hizo caso en su día cuando pude hablar con él y le pregunté que por qué motivo no la incluyeron en el concierto de Madrid del 22 de marzo de 2009 y en varios conciertos de su gira. Sonó bien, algo más oscura y decadente, no tan excelente como la original (lo cual es imposible), pero fue en parte una espinita clavada que me saqué de aquel fabuloso concierto que The Killers dieron hace un año y medio en la capital. Gracias Brandon.El resto era más o menos esperado, y lo que tenía en duda un servidor de ustedes era sobre qué pasaría con los bonus tracks de la deluxe edition. En 6º lugar del set list, hizo acto de presencia “Right behind you”, que tuvo una intro en plan acústico que me hizo pensar en una versión 2.0 al estilo de la de “On the floor”, y que a priori dejó en fuera de juego a un amigo mío que adora la electrónica utilizada en esta pieza. Pero, lo dicho, era tan solo una intro y tras la misma “Right behind you” sonó muy parecida a su versión del disco, aunque sí es cierto que con una carga menor en las mezclas para los teclados (o al menos así se percibió en la 8ª fila centrado el escenario). En el bis, aparte de la citada y comentada versión de “When you were young”, se incluyó la pieza medio country “The clock was tickin”; un tema que ya les he comentado que no me hace mucho tilín, pero que debido a la interpretación de Brandon y sus movimientos y gestos durante la misma en el escenario, se me hizo muy llevadera. Además, un tema de este corte country no podía dejarse fuera al presentarse Brandon en escena de la forma que lo hizo con el ya explicado look de granjero y hombre de familia sureño. Por cierto, ¿no les recuerda algo la siguiente foto que le cogí a Brandon, en lo que a su postura se refiere, a la portada del disco “Your Arsenal” de su admirado Morrissey? En esta foto Brandon parece estar más “alegre” que Mozza, al menor por la posición del micro.Como “Right behind you” apareció más o menos temprano al empezar el concierto, daba por sentado que “Jacksonville” estaría incluida en el repertorio. Pasaban las canciones y no llegaba el momento. Sonó “When you were young”, Brandon se marchó a los camerinos, las luces se encendieron y ni el apellido del cantante… En esta ocasión, debido a que había mucha gente vagando por el recinto tras el concierto y que La Riviera no da mucho lugar a la imaginación a la hora de que el artista abandone el recinto, con lo que la gente se apelotona para esperar al artista, no me quedé para intentar hablar con Brandon como hice la pasada ocasión que acudí a ver a The Killers, pero si lo hubiera hecho, le hubiera vuelto a preguntar por “Jacksonville”, al igual que en su día lo hice con “Losing touch”. Quizás si me hubiera quedado, Brandon hubiera tomado nota y en la próxima gira de The Killers la hubieran incluido con un enfoque distinto, ¿quién sabe? En todo caso, que esta pieza no sonara fue para mi gusto el punto más negativo de la noche. También me parece excelente “I came here to get over you” y fue otro de los descartes junto a la potente “Welcome to fabulous Las Vegas”. Por 5 minutos más que hubiera supuesto “Jacksonville” en el show, no hubiera pasado nada y el espectáculo hubiera subido desde mi punto de vista bastante.Hablemos de los puntos álgidos de la noche. Quizás el momento de máxima intensidad vino de la mano de la arrolladora “Jilted lovers and broken hearts”. También dispuesta de forma inteligente durante la parte inicial del show, esta pieza terminó de romper la sala y el público se metió más que nunca en el show, en un in-crescendo de intensidad gracias a disponerse en este orden “On the floor (2.0)”, “Crossfire”, “Magdalena”, “Bette Davis eyes” y luego este colofón de la catarsis en estado puro. Pero en los momentos de mayor brillo no tiene por qué ser la intensidad lo que determine que lo sean, sino la emotividad, y en este apartado destacó sobremanera la maravilla sonora que es “Swallow it”. La gente la ha marcado como una de las piezas preferidas del disco “Flamingo”, y los coros por parte de la audiencia cuando apareció al final del show lo demuestran. Con una tenue iluminación (que en parte me chafó un video que hice de la misma con mi precaria cámara de fotos), Brandon nos invitó descaradamente a sentarnos en su particular habitación de hotel a “relajarnos” tal como dice en la letra de esta gran composición. Acto seguido, también se celebró la aparición del 2º single promocional del disco “Only the young”, que sonó muy bien, destacando aquí los teclados y electrónica sobre el resto, marcándose mucho ciertas notas, al contrario de lo que pasó con “Right behind you”. Abajo podemos ver a Brandon dándolo todo ante el micro.Ya he comentado que solamente faltaron a la cita “Jacksonville” (muy reprochable), “I came here to get over you” y “Welcome to fabulous Las Vegas”. Es decir, el resto de las no citadas también tuvieron su lugar. Por ejemplo, la muy valorada por muchos “Playing with fire” (entre ellos uno de mis amigos), se ganó los favores de ser el tema que dio por finalizado la parte troncal del show antes de los bises. Sonó decadente e íntima, tal como es y evidentemente nos dejaba con ganas de más, bien preparados para la propina que tocaría. “Was it something I said?” se situó más o menos en el ecuador de la actuación y sonó muy simpática y movidita, invitando al público a moverse en lo poco de espacio vital que había entre una y otra persona en una Riviera abarrotada para la ocasión. En este apartado apuntar que quizás estuve más presionado e incómodo antes de la actuación de The Rewards, que luego durante la actuación de los mismos e incluso durante la hora que Brandon estuvo en el escenario. Me esperaba más apreturas e intensidad, como así fue en el Palacio de los Deportes en el desaforado ambiente que se respiraba aquel día con The Killers. Y como no, “Hard enough” también pasó, pero con más pena que gloria en la 2ª mitad del show, en la que las 2 coristas que acompañaban a Brandon tuvieron quizás su mayor momento de protagonismo. Por cierto, abajo una foto de las mismas.Y ya que hablo de las coristas, hablemos del personal que acompañó a Flowers. Aparte de las 2 chicas encargadas de escudar en lo vocal a Brandon, hubo sitio para un bajista, un guitarrista, un batería (que en el bombo de su batería tenía dibujado un flamingo para terminar de rubricar la escenografía del show) y un teclista que no restaron ni un ápice de protagonismo a Brandon. De hecho, como ya he comentado, Flowers ni siquiera les presentó, lo cuál considero un pequeño feo detalle por su parte. Estos músicos tenían bien claro quien es la estrella y para lucha de egos, ya hay suficiente en The Killers, en donde cuando aparecen en escena el único que parece dedicarse a lo suyo sin necesidad de entrar en guerras personales es el serio Mark Stoermer.Tras una hora casi exacta de show, las luces se encendieron y la fiesta llegó a su fin. Debido a que el recinto fue el más pequeño donde he tenido ocasión de ver a Flowers y el tono más relajado de muchas de sus canciones en comparación con la intensidad de las piezas de The Killers, me queda una impresión de haber asistido a un concierto más íntimo, cálido y cercano que los ejemplos de intensidad y energía sin límite que viví con The Killers en 2007 y 2009; de hecho, aquel show en Las Ventas de 2007, también siendo de una hora de duración, fue de los mejores conciertos que he vivido nunca y de los más arrolladores e intensos que he visto. Me eché a reír recordando aquel día las críticas que había leído antes de que The Killers no eran buenos en concierto… Les dejo a continuación una fotografía de un setlist que consiguió un asistente (esta vez yo no estaba lo suficientemente cerca como para ganarme ese favor), para que se hagan una idea más clara si cabe de lo que fue el concierto.En definitiva fue un buen concierto lo que vivimos ayer apenas hace 24 horas. Personalmente quedé satisfecho porque sabía perfectamente qué era lo que había. Las consideraciones previas que hay que tener en estos casos, como ya les he mencionado antes, las llevaba muy claras. Lo único que reprocho es que se dejara en el tintero un tema tan grande como “Jacksonville” en el show, y más aún cuando los bonus tracks de la deluxe edition sí que hicieron acto de presencia. He leído durante el día de hoy un par de crónicas del concierto y la verdad es que me he asustado de la de palos que han metido a Flowers en las mismas.Quizás es que un servidor sea muy fan de Brandon Flowers y su banda y The Killers se confirmen como mis “The Cure de la actualidad”, en lo referido a ser mi grupo favorito, y claro al ser Flowers el líder de los mismos le vea con muy buenos ojos. Intento ser objetivo y creo que lo soy. Desde mi punto de vista fue un show de muy alta calidad y Brandon se ajustó perfectamente a las necesidades de la ocasión, mostrándose nuevamente en escena como un perfecto frontman que llena el escenario, que sabe moverse de una forma muy especial por el escenario y ante todo, y esto es lo más importante, demostrando que es uno de los mejores cantantes de la actualidad. Que no es poco.Ya estoy esperando la próxima vez que vea a Brandon en escena, supongo que para entonces ya con The Killers. La experiencia de ayer mereció la pena y la relación calidad-precio fue satisfactoria. Un aspecto que me da miedo, es que Brandon tiene mucho tirón, aún sin su grupo. Consiguió ampliar el aforo, cambiando de Joy Eslava a La Riviera, y de hecho agotó el papel que salió a la venta. Por eso, lo que me atemoriza es que Brandon reflexione tras estas experiencias y dé por finiquitado a The Killers comprobando que por su cuenta él solito se basta.El sábado volveremos con la revisión del disco que toque y con otra crónica de concierto de algo que, salvo que la lluvia lo fastidie, viviremos mañana por la noche. Un evento que llevo esperando mucho tiempo y que por fin parece que mañana se llevará a cabo; de ahí que hoy de forma excepcional hayamos publicado la crónica del concierto de anoche. Brandon, en Madrid se te aprecia y se te tiene en estima. Gracias y hasta la próxima ocasión que decidas hacernos una visita.
Leer más...

sábado, 9 de octubre de 2010

Discos, música y reflexiones os presenta “El Plan B” de Carlos Jean y Ballantine’s

El pasado martes 5 de octubre a las 17.30h en el local Hub Madrid, estábamos convocados a una conferencia de prensa. El convocante no era otro que el prestigioso productor y músico Carlos Jean, que tenía la intención de hablarnos del nuevo proyecto musical en el que está inmerso. Una idea para intentar avanzar en el mundo de la música a día de hoy con la situación de crisis global, y también particular en el sector discográfico, que existe.

Con algo de retraso sobre el horario previsto, Carlos comenzó a presentar el proyecto denominado “El Plan B”, que con la colaboración de Ballantine’s Jean ha comenzado a llevar adelante. Aunque en el dossier facilitado ya vimos en qué consistía la idea de innovación musical, Jean estuvo un buen rato explicándonos con mucho entusiasmo e interés los pormenores del proyecto. Paso a explicarles en qué consiste básicamente.

Jean, a través de un portal .tv (elplanb.tv), pretende dar forma a un disco 2.0, un disco vivo en continua evolución, a través de conseguir el apoyo puntual de artistas y músicos que agreguen su granito de arena a la obra. Carlos Jean irá colgando periódicamente unas bases rítmicas electrónicas en el portal, sobre las cuáles cualquier persona podrá innovar y desarrollar proyectos de canciones. De todas las aportaciones recibidas, Carlos seleccionará las más interesantes y se pondrá en contacto con los artistas para poder grabar con su estudio móvil la aportación musical en cuestión y sumarla al desarrollo de la canción.

De esta forma, se pretende llegar a conseguir unas 12 pistas para conformar la obra completa. A día de hoy, Jean nos explicó que no toma relevancia el aspecto económico del asunto. Según sus propias palabras, en respuesta a las inquisidoras preguntas de los compañeros de otros medios (lógicas por otro lado), no es algo que les preocupe ni a él ni a la marca colaboradora, y ni siquiera piensan en ello o en cómo comercializarían el producto final resultante.

Según Carlos, el proyecto “El Plan B” lo que pretende es dar un aire fresco a una industria musical estancada en los mismos productos desde hace mucho tiempo y conseguir a la par buscar talento de una forma más directa y sana que los medios artificiales utilizados últimamente a través de los concursos de televisión que han proliferado en la última década. Igualmente, Carlos apuntó que en su opinión el futuro de la música es la música dance, lo cuál a su vez es el nuevo pop.

No vamos a negarlo, “El Plan B” es una buena idea. A Jean se le veía ilusionado y basó sus percepciones de vértigo en un ejemplo gráfico y sonoro en forma del primer proyecto de canción que se está llevando a cabo. Carlos nos puso una base electrónica suya a la que se habían sumado una interpretación vocal femenina, una melodía de guitarra española y un ejercicio vocal de beat box. En efecto el resultado era muy bueno. Si se consiguen más resultados de este tipo, el proyecto habrá merecido la pena.

Parece asunto sencillo este, y más ahora con las redes sociales, que la gente de distintas partes del mundo se una para dar forma a composiciones. El asunto novedoso es que un reputado músico y productor se meta de lleno en un proyecto de este tipo y que una marca comercial como Ballantine’s ofrezca su apoyo al mismo. Dichas figuras pueden conseguir garantizar un éxito a la larga del formato. Cualquier nueva idea es bienvenida y Carlos tiene desde “Discos, música y reflexiones” nuestro apoyo. En el día en que salga el disco al mercado, a las descargas legales, gratuitas etc, vamos, que se termine el álbum completo, es probable que lo analicemos en alguno de nuestros artículos semanales.El evento terminó con una pequeña sesión de Carlos Jean a los platos (arriba tienen una foto ilustrativa) y un servicio de cóctel más que aceptable. Como muchos compañeros de prensa apuntaron, el tiempo nos dirá si “El Plan B” funciona o no. Estaremos atentos a los resultados. De momento, aquellos que se animen pónganse manos a la obra y súmense a aportar su grano de arena musical al proyecto. Como siempre, muchas gracias a Mónica Caballero de Promociones Sin Fronteras por contar con “Discos, música y reflexiones” y con Radio Universitaria de Alcalá de Henares.
Leer más...

Brandon Flowers - Flamingo (2010)

Inaudito: 2 entregas consecutivas de revisión de un disco del presente año en curso en “Discos, música y reflexiones”. Dedicado con cariño y con humor para todo aquel que nos critique que no comentamos o tratamos la actualidad.

Tras el lanzamiento del tercer disco “Day & Age” de The Killers, hubo lugar a numerosas especulaciones, y las sigue habiendo, en tanto al futuro de la banda. Algunos sectores hablaban de la inminente ruptura de la banda por el conflicto de egos entre el batería Ronnie Vannucci y Brandon Flowers, otros apuntaban, basándose en declaraciones del propio Brandon, que lo siguiente sería un disco de versiones y otros realmente no sabían a qué atenerse.

Lo que casi nadie advirtió o esperaba era que el líder de la banda, el cantante y teclista Brandon Flowers se desmarcara con una parada en la actividad de la banda, pidiendo una excedencia para poder editar un disco en solitario. En parte, puede ser visto como una acción de cara a que el ambiente recalentado de la banda se enfríe y que a la hora de retomar la actividad, todo sea más amable de lo que apuntaban círculos cercanos a The Killers. Sin embargo, también se puede tomar por el lado de que Flowers esté hasta el gorro de The Killers y haya decidido probar suerte en solitario para tantear como responde el público y dependiendo de la aceptación incluso dar por finiquitada a la banda y postularse como el Morrissey del siglo XXI.

A medida que avanzábamos el presente año, se iban conociendo detalles de la ópera prima en solitario de Brandon Flowers. Por algunos detalles, intuía en “Flamingo” un cierto regreso a las maneras del 2º disco de The Killers “Sam’s Town”, sobre todo en lo referente al título del mismo, ya que ambos son nombres de casinos de Las Vegas, que se concretarían en ciertas piezas de la obra que un poco más adelante comentaremos; además el “Welcome to fabulous Las Vegas” del comienzo es más que una declaración de intenciones en esa vertiente.

Ya que mencionamos la canción de apertura, metámonos en la escucha de “Flamingo” y dejemos otras reflexiones y consideraciones generales para los últimos párrafos del artículo de esta semana. La citada “Welcome to fabulous Las Vegas” redunda en el aspecto de “Sam’s Town” de The Killers, no solo en lo evocador del título, sino en lo que a su sonido se refiere. Y este aspecto es básico, ya que es un tema que tiene ese tono épico y melancólico que Flowers y sus compañeros de grupo destilaron a la perfección en su 2º lp, en piezas como la propia “Sam’s Town” o incluso de forma más parecida en la sentida y dolida “Why do I keep counting?”. Y claro, todo ello al fin y al cabo confirma una influencia cercana del Bruce Springsteen más clásico. Es un buen tema de inicio, con mucha energía que nos introduce de forma más que correcta, y no solo por el “bienvenidos” que incluye el título de la pista. Una de las mejores piezas que incluye “Flamingo”, se dispone en el 2º lugar. En este apartado sí que estoy más acorde con Julián Ruiz, con el que no coincidía tanto en destacar en “Day & Age” “The world we live in” como el mejor tema del disco, barriendo un servidor a favor de “Losing touch”. La electrónica suave del tema y la melodía vocal, sencilla pero con gancho, del estribillo de la canción, te captura con facilidad tras un par de escuchas. A pesar de ser algo repetitiva, es una composición excelente y que en parte puede ser un ejemplo de como depurar y mejorar el estilo relajado o más ligero de canciones como “Joyride” o “I can’t stay” de “Day & Age” de The Killers, que tantas críticas negativas levantaron (incluidas las mías). Hay lugar para una colaboración vocal, con el dueto a cargo de la cantante Jenny Lewis, de nombre de pila evocador, en la 3ª pista de título “Hard enough”. Digamos dueto, pero en realidad esta cantante sirve como escudo trasero vocal de Brandon, es decir, como refuerzo o complemento a Flowers, ya que cantan al unísono y no alternándose estrofas. De hecho Jenny pone su granito de arena únicamente en el estribillo. Una vez comentada la colaboración, decir que “Hard enough” es un tema nuevamente suave, que nos muestra al Brandon más comedido y de perfil medio de la obra. Para que no nos relajemos en exceso, las reminiscencias de “Sam’s Town” vuelven con fuerza en “Jilted lovers and broken hearts”. Un tema que en parte nos puede recordar a “This river is wild”, pero con algo menos de intensidad, pareciéndose quizás en este aspecto más a “A dustland fairytale”; no obstante, a medida que la voy escuchando cada vez más, esas primeras impresiones se tornan en una mayor reminiscencia de “Mr. Brightside”, con la que guardaría un más que parecido razonable si hubiera sido recargada con melodías de teclado más evidentes. De esta forma, casi podríamos decir que “Jilted lovers and broken hearts” es un perfecto compendio para entender el trabajo discográfico de Brandon junto a The Killers hasta la fecha. Las notas épicas y el tono desesperado de Brandon al micrófono, da lugar a uno de los momentos de mayor carga emocional de “Flamingo”. Afrontamos “Playing with fire”, una canción muy relajada, pausada y lenta, en la que Brandon hace uso de su registro más ligero al cantar y de la que cabe destacar ciertos acordes quejumbrosos de la guitarra eléctrica justo antes de que Brandon comience a cantar el estribillo. Esta pista es el momento menos frenético y más lánguido de la historia discográfica de Brandon Flowers, tanto con The Killers como en el presente debut discográfico. Lo que no acabo de entender es el mecanismo subconsciente que hace que se me repita el comienzo del estribillo y lo tararee casi sin proponérmelo; este Brandon utiliza elementos subliminales sin duda en sus composiciones (ya me pasó con “Hot Fuss” y varias de sus canciones en su día cuando iba escuchándolo las 2 o 3 primeras veces). No obstante, esto es un interludio de calma, ya que el ritmo y brío lo recuperaremos progresivamente en las 2 siguientes canciones rápidamente. Con esto se pasa de la calma y decadencia al frenesí de “Was it something I said?”. Aquí quizás se pasa de falsete Brandon en el estribillo. Es una canción muy rítmica y animada, pero creo que la sucesora en el orden del disco la supera ampliamente. Y es que “Magdalena” es sin duda la canción más radiante y luminosa de “Flamingo”, sobre todo debido a los deslumbrantes coros que incluye. Puede ser que sea de las canciones que más me agraden junto a “Only the young” o “Jacksonville” de los temas extras de la deluxe edition.Llegando a los últimos compases de la obra, se nos presenta el single de presentación “Crossfire”. Con un videoclip de lo más controvertido y quizás algo ridículo en su historia, con una Charlize Theron en plan heroína rescatando a Brandon Flowers, que siempre está amenazado y secuestrado por unos extraños ninjas, la canción lleva sonando todo el verano con fuerza, siendo uno de los videos más vistos en portales como youtube. Es una canción sin riesgo alguno, un tema intermedio que suena bien, sin estridencias y que en parte es una maniobra lógica para el tanteo de la gente a la hora de promocionar la obra. No es ni de cerca de las mejores canciones de “Flamingo”, pero tampoco de las peores, aunque a día de hoy, mientras que escucho el disco una y otra vez, es la canción que más desapercibida pasa para mí. Es un ejemplo de un tema pop ligero, que marca una fuerte distancia entre los primerizos Killers y estos pasos iniciales de Flowers por su cuenta y riesgo. Creo que mejoramos en la recta final y aquí sí que discrepo con Julián Ruiz, el cuál ya hizo un análisis muy bueno del disco, al estilo de los que un servidor hace aquí, en su página de “Plásticos Y Decibelios”. Y opino distinto a Julián, ya que creo que “On the floor”, a pesar de su carácter íntimo y poco recargado, tiene una bonita melodía cercana al gospel, y que además constituye una pieza única en su factura dentro de “Flamingo”. El final lo sirve la curiosa y acertada “Swallow it”, a la cual percibo como un “Joyride” mejorado. Tiene un tono irónico en su sonido y Brandon se vale de sus registros vocales más graves para dar forma a esta llevadera pista de cierre de obra. Hasta aquí llega el track list principal de “Flamingo”, pero como suele ser habitual en The Killers, existen varios temas inéditos y descartes, que esta vez sí que han llegado a nuestro país en edición en cd con 4 temas de lo más interesantes. En los discos de The Killers, los añadidos eran exclusivos de ediciones de los mismos para el mercado japonés y ya saben cómo había que hacerse con los mismos. La tradición de The Killers en canciones descartadas maravillosas es amplia y rica tras únicamente 3 discos de estudio. Temas como “The ballad of Michael Vallentine”, “Where the white boys dance” o “Forget about what I said”, por citar unos ejemplos, constituyen auténticas joyas ocultas dentro de la obra de The Killers. Y Brandon en solitario sigue con la tradición ya que en las propinas hay tremendos aciertos. Destacable es “Jacksonville” sobre todas. Ya he mencionado que Brandon tiene voluntad de perfeccionar el estilo que inició en “Joyride” y de los intentos realizados a lo largo del disco, creo que aquí es donde alcanza su mejor resultado. El ritmo del bajo, ciertamente saltarín es muy pegadizo y el estribillo, con ciertos apoyos corales, es bastante bueno melódicamente hablando. Personalmente también me gusta “I came here to get over you”, que tiene esos cambios de ritmo tan sensuales que Brandon se marca en sus composiciones de vez en cuando. “The clock was tickin”, la primera que nos encontramos en el añadido, tiene un toque country gracioso, aunque no aporta nada especial y algo mejor resulta la electrónica empleada en la más oscura “Right behind you” que rubrica las propinas. En algunos casos se puede encontrar la versión “2.0” de “On the floor”, que se diferencia más bien poco de la incluida en el track list principal

“Flamingo” es un buen disco, que va ganando enteros a medida que lo vas escuchando una y otra vez, hasta que pasada la 5ª escucha realmente te das cuenta del excelente trabajo que es. Quizás esté a la altura de “Day & Age”, ya que el último trabajo de The Killers, a pesar de disponer de la universal “Human” o de verdaderas joyas como “Losing touch”, tiene ciertas lacras que le restan nota media al conjunto. “Flamingo” suena compacto y cohesionado, de forma bastante curiosa, ya que la colección de canciones que incluye no suenan igual realmente.

La portada muestra una elegancia sin discusión, con Brandon en cierta actitud decadente (hay 2 versiones dependiendo de la edición deluxe o la normal, estando en la primera sentado en los pies de la cama y en la edición normal de pie con las piernas cruzadas y cabeza agachada delante de la cortina) en una habitación de hotel de estilo clásico, en unos tonos cálidos pictóricos. En parte me recuerda vagamente a ciertas fotografías interiores del libreto de “This Is Hardcore” de Pulp. Como pasó el día de Los Coyotes hace unas semanas, les dejo en el párrafo de revisión del artículo intercalada la portada de la edición normal y a continuación la de la edición especial.Brandon Flowers ha firmado un más que aceptable debut. Además el cantante ha decidido presentar el disco en sociedad con una gira, que precisamente esta noche llega a Madrid. Sí, iré a ver a mi amigo Brandon a ver qué tal se defiende en solitario en las tablas y a comprobar si alcanza el nivel de espectáculo que despliega cuando sale a escena con The Killers. El éxito parece estar asegurado, ya que en su día el show estaba previsto celebrarse en Joy Eslava y se ha ampliado aforo para llegar a La Riviera llegando a agotar igualmente las entradas... Lástima que la cosa no haya repuntado tanto como para que el recinto final fuera un Palacio Vistalegre.

No sabremos qué pasara tras esta experiencia de Brandon por su lado. ¿Regresarán The Killers? Yo creo que sí que se reunirán, y es probable que lo que sería su 4º disco de estudio (sin tener en cuenta el recopilatorio de caras b e inéditos “Sawdust” y el directo del Royal Albert Hall) sea un acontecimiento mundial y un brutal éxito a poco que se esmeren en las composiciones y tengan algo de suerte. Pueden comerse sin despeinarse apenas a los Coldplay de Chris Martin, ya que “Day & Age” allanó el camino del mainstream (a la par que hizo que los seguidores indies de los comienzos los satanizaran) y “Flamingo” no hace más que alimentar el ansia de la espera.

Igualmente creo que tras ese supuesto disco y su correspondiente gira y promoción, es probable que The Killers salten por los aires y se desintegren, debido a los supuestos malos rollos que tanto se pregonan por ahí entre Vannucci y Flowers. Y de esa posible ruptura en adelante, Brandon iría por su cuenta y quizás dentro de mucho tiempo se reuniera el grupo para alguna gira puntual, como han hecho recientemente grupos que triunfaron en los 70 y 80.

Dejando de lado estas conjeturas sobre el futuro de The Killers y terminando por esta semana, resumir que “Flamingo” es un disco ciertamente agradable. De escucha fácil en su mayor parte. Se le puede dar un 7,5 sobre 10. La próxima semana les dejaré las impresiones de su escucha en directo y la crónica de lo que su autor nos ofrecerá esta noche en su concierto. “Flamingo”, en definitiva, es un buen entretenimiento mientras esperemos el próximo trabajo de The Killers.
Leer más...

viernes, 1 de octubre de 2010

Angelik Acid - Delayed (2010)

Debido a que este fin de semana me ausento, les dejo con unas horas de antelación la propuesta musical de esta semana. Por otro lado informar que iré contestando a los comentarios pendientes durante la próxima semana. Gracias a Mónica de Promociones Sin Fronteras, nos llegaron hace unos meses atrás noticias del debut discográfico del grupo Angelik Acid. Muchos de ustedes recordarán el artículo que realizamos del concierto presentación del disco de debut en la sala La Boite. El sonido y las influencias sonoras del grupo, acorde con ciertos gustos musicales personales, me llamaron la atención. Durante este verano he estado escuchando al completo “Delayed”, primer trabajo de la banda, y tras haberlo interiorizado, procederé a presentárselo en el artículo de esta semana.

Pongámonos en antecedentes del grupo y hablemos un poco de sus influencias, de sus componentes y otros aspectos, antes de comenzar a hablar del disco y sus canciones. El grupo ya llevaba tocando y ensayando durante bastante tiempo hasta que se ha terminado de concretar su debut y salida a la luz dentro de la escena musical. En el seno de la banda se agrupan 5 componentes con Paula Medina, Velouria de nombre artístico, como vocalista, Jordi Claver a los teclados, Raúl López a la batería, Juanjo Reig al bajo y Pablo Giaretta, alias Aquiles, líder de Circus, también a las cuerdas de las guitarras.

Dentro del estilo y sonido de Angelik Acid, podemos encontrar influencias varias dentro de las corrientes del rock-pop de tintes góticos, que abarcan desde ciertos retazos de Siouxsie And The Banshees (aquí no solamente en el sonido, sino porque la líder y cantante es del género femenino) a algunas reminiscencias más cercanas en el tiempo como puede ser Placebo en algunas de sus melodías y algunos detalles de los primeros Garbage. “Delayed” es un disco de texturas oscuras, con partes sombrías que alternan momentos de notoria intensidad. Vamos a descubrir las canciones que contiene.

Un buen comienzo lo supone “Out of time”. Este tema de factura sombría, toma un tono medio épico y un registro bastante álgido en su estribillo, que le hace subir muchos enteros, tras el interesante comienzo con el bajo y batería en un sonido tan latente. Realmente, este es el aspecto que mejor domina Angelik Acid en su disco, el hecho de cambiar el enfoque de las canciones y dar un giro en el sonido, como veremos también en la destacable “Under the covers”. Cuando entra rompiendo la guitarra eléctrica y se van sumando instrumentos a esta “Out of time”, la canción se vuelve cada vez más atractiva. Tras tan buen tema de apertura, Angelik Acid prosigue marcando por donde se mueven sus variables sonoras con “Back to the wild”. Un tema que no incluye momentos de tono épico como el estribillo de “Out of time”, pero que debido a su brío y energía te acaba capturando tras las primeras pasadas al disco. Lo que más destaco de “Back to the wild” es la repetición de su estribillo en la parte final, la cuál, rodeada de todo el entramado sonoro, crea una atmósfera muy especial. En 3er. lugar del track list se sitúa el rutilante single de presentación de la obra “I want to…”, que se acompañó de ese sugerente y oscuro videoclip en el que Paula o Velouria acapara toda la atención con su atuendo de sirvienta. Es el tema con el que el grupo se ha dado a conocer, pero personalmente considero que “Delayed” tiene mejores ejemplos en su interior, tal como son las 2 primeras canciones que tiene y que han precedido a “I want to…”, que con todo no es que suene mal. Quizás es el tema de estribillo más reconocible y estructura más sencilla, y eso sea lo que haya motivado su abanderamiento de la obra. “Blind magpies” dispone en su comienzo un interesante riff de guitarra, cuya melodía termina concretándose en una nerviosa base rítmica cuando Velouria canta. Personalmente, una de las canciones que me llamaron más la atención cuando la escuché por primera vez, ya lo he mencionado más arriba, fue “Under the covers”. Con mucha vista, el grupo tuvo a bien repetir este tema como bis del concierto de presentación en la Sala La Boite, conscientes de su potencial y pegada, sobre todo en ese estribillo de registro e intensidad tan elevada, un poco siguiente la estructura melódica de la también muy acertada “Out of time”. Un acierto de canción, que precisamente Pablo Giaretta me confirmó al final del concierto que tenía vistas de ser el 2º single del disco.“Dark steps” es un tema contundente y de un corte muy serio y rotundo. De los momentos menos luminosos, y más si cabe dentro de la oscuridad reinante, que figuran en “Delayed”. Una canción que es otro punto álgido es “Black party”; más allá de ser una declaración de principios simplemente concretada en su propio título, la energía y ritmo que desprende es parte importante a reseñar en el debut de Angelik Acid. Igualmente supone un trueno sonoro en los conciertos del grupo y un chorro de intensidad sin posibilidad de discusión, apoyado en sus aceleradas guitarras y la nerviosa base rítmica que contiene. No obstante, también tienen lugar unas voces a cargo de Velouria en un registro distinto a las texturas a las que nos tiene acostumbrados y en esta pieza es donde he sacado una cierta reminiscencia a otro referente musical que puedo asociar a la banda en lo que serían unos Garbage primerizos, liderados por una Shirley Manson, con la que Velouria podría tener algunas vagas semejanzas. “Vampires of drenaige” tiene una cadencia rítmica bastante interesante en su inicio hasta llegar al estribillo, en el que el tema se inunda de una marea oscura, siniestra e intensa, que despega sobre ese inicio que al principio nos podría confundir, sobre todo debido a las notas del bajo, que resultan algo saltarinas dentro de los sonidos en los que “Delayed” se ha ido moviendo durante toda su duración hasta el momento. Afrontando la parte final de la obra, “The lost seeds” destila una melodía que nos podría recordar a algún pasaje del disco “Faith” de 1981 de The Cure en sus retazos sonoros siniestros y también en el sonido de sus guitarras. Velouria se muestra más íntima y suave al micrófono para dar forma a una de las canciones más decadentes que termina de despegar tras su marea de oscurantismo en el 4º minuto de la misma. Llegamos al final de la mano de “One way no return” que al disponer de una menor carga instrumental concede una mayor importancia a la voz de Velouria, que a la par se muestra más tajante que nunca en sus facetas vocales. En el estribillo (por llamarlo de alguna forma, ya que solamente se pasa por el mismo una vez), tanto en su melodía, como en la letra del mismo, se muestra un tono melancólico bastante especial y acertado para poner un adecuado colofón a la obra.

En el cada vez más difícil mundo de la música, lanzar un disco ahora es bastante costoso y arriesgado, pero no queda otra si eres un grupo nuevo que toma partida. Es un momento extraño dentro del panorama nacional, en el que no sabemos muy bien a qué atenernos, y en el que incluso ciertos grupos triunfadores recientes como Nena Daconte (muy alejados del estilo del grupo que hoy presentamos) se bajan del carro anunciando su separación; no sabría muy bien atinar cómo será la respuesta del público ante la propuesta de Angelik Acid.

Sus composiciones en inglés no deberían ser motivo de dificultad a la hora de abrirse camino, en una sociedad que cada vez domina más la lengua británica. No obstante, grupos que tras muchos años de trabajo comienzan a despegar de forma definitiva como Second, lo han conseguido gracias a que han ido abriendo sus composiciones a la lengua de Cervantes. Najwa por ejemplo también ha adoptado la lengua castellana en su último disco, aunque la propuesta en el plano lírico e instrumental sea más arriesgada, a la par que muy acertada.

Angelik Acid podrán tener su hueco dentro del panorama nacional, ya que su propuesta o estilo musical no está muy extendido o saturado en nuestro país, con lo que con el debido trabajo y paciencia, y firmando entregas tan correctas como su obra de presentación en sociedad, terminarán calando en la sociedad en su respectivo nicho de mercado.

No obstante, no entremos en diatribas sobre qué deparará el futuro a Angelik Acid. De momento quedémonos con “Delayed” y con piezas tan atractivas como el tema de apertura “Out of time” y otras composiciones tan estupendas como “Under the covers”. La obra de debut de Angelik Acid es interesante y nos ofrece a partes iguales oscuridad y ritmo. Su cáustica portada, mostrando una pared gris desconchada con el nombre del grupo y el título del disco cual sello estampado en la misma, viene a evocar ese lado underground que destila la música de la banda. Resumiendo, un buen inicio para Angelik Acid. Estaremos atentos a sus siguientes pasos desde “Discos, música y reflexiones”.
Leer más...

sábado, 25 de septiembre de 2010

Los Coyotes - Mujer Y Sentimiento (1985)

Quizás en el ánimo de seguir afrontando con la mejor cara el cada vez más diluido síndrome post-vacacional y el inicio de esta nueva temporada laboral, he recuperado uno de los discos que estuve escuchando y descubriendo en el mes de junio, cuando ya se perfilaban las vacaciones en el horizonte. De forma apropiada, sobre todo por la canción “Lenga, lenga”, también fue la banda sonora de un viaje a Faro (Portugal), cuando justamente el blog cumplía 2 años.

Hoy haremos tributo a una banda asociada a la Movida Madrileña, aunque el origen de la misma sea gallego, ya que su líder Víctor Aparicio Abundancia, más conocido como Víctor Coyote es natural de Tui, provincia de Pontevedra. El caso es que este carismático macarra dio forma a una de las bandas más interesantes y menos recordadas a día de hoy (injustamente, puntualicemos) que existieron en los años 80 en nuestro país, Los Coyotes. Una banda que partía del sonido punk, con elementos sonoros y estéticos rockabillys, que fue evolucionando en su sonido a un rock latino, que probablemente fue el espejo en el que se mirarían las posteriores evoluciones de formaciones como por ejemplo Seguridad Social, que también partieron del punk o los Radio Futura.

Descubrí a Los Coyotes allá por junio de 2004, cuando me hice con un volumen en dvd de la antología de “La Bola De Cristal”, en el que se incluía un especial de la sección “Acordes En Espiral”, en la que se daban a conocer videoclips de grupos del momento, hechos en principio adrede para este mítico espacio de TVE. En el mismo, además de curiosos recuerdos de mi infancia como eran el clip de “No es serio este cementerio” de Mecano o de “Venezia” de Hombres G, había lugar para otras joyas como la desconocida entonces para mi “La evolución de las costumbres” de unos La Mode post-Zurdo y para otras piezas como “La estación del amor” del grupo que hoy nos ocupa.

Me llamó especialmente la estética y actitud tan chuleta de su líder y el sonido tan de garaje y subversivo de las guitarras, las programaciones y la letra tan arrojada y cantada con tanto desdén y macarrería de la citada pista “La estación del amor”. No obstante, hasta que no vi un volumen de 3 cd’s con 3 lp’s de Los Coyotes en la biblioteca que frecuento, no pasé de este curioso inicio a conocer más de esta formación. A modo de experimento cogí en préstamo dicha caja con los 3 discos, y el resultado fue altamente satisfactorio. Me he decantado por el más antiguo de los que venían en dicha edición, que fue su primer disco de larga duración, del año 1985, titulado “Mujer Y Sentimiento”. En el pack también venían el sucesor “Las Calientes Noches Del Barrio” y el siguiente “De Color De Rosa”.

En “Mujer Y Sentimiento” acompañaban a Víctor en la aventura, si no tengo mal entendido, Ramón Peñas como contrabajista, Celestino Albizu a la batería y Ramón Godés a la guitarra. Hay que decir que la estética del resto del grupo iba acorde con la rockabilly de origen de la formación, cosa que se ve de forma evidente sobre todo en el comentado videoclip de “La estación del amor”. Bueno, veamos qué trae en su interior “Mujer Y Sentimiento”.

Empezamos con lo que podría ser casi una pieza medio ranchera en “Como un extranjero”, en la que la voz de Víctor Coyote suena en tonos cercanos casi a los de José Vélez. Una pieza alejada del estilo que Los Coyotes habían venido profesando desde sus orígenes, pero que tras cogerle el punto adecuado engancha. Se trata de un tema que trata a partes iguales el amor y la acogida que se da a un extranjero. Mucho antes que lo hiciera Seguridad Social en los 90, Los Coyotes ya iniciaron de forma meridiana el sonido claro del rock mediterráneo o latino y eso se aprecia de forma evidente en “Señales del destino” con el animado ritmo que contiene a través de sus notas de guitarra (en parte me recuerdan mucho a ciertos sonidos de “Quiero tener tu presencia” del mencionado grupo valenciano liderado por José Manuel Casañ). En este disco no está ausente la carga social e histórica en la letra. Los Coyotes mostraron un fuerte vínculo con América latina y lo podremos comprobar si cabe más descaradamente en temas posteriores. Llega el turno de “Pepe” y su controvertida historia, envuelta en un sonido de rock forajido. Destaca la gravedad del tono de Víctor en la parte final cuando comienza a narrar el final de la historia de Pepe: “Pepe cae sobre la tabla…” y en el plano musical esas notas de viento siniestras y desafinadas que me recuerdan a la versión en directo de “Lo que hay/Disco pocho” de Derribos Arias en “La Edad De Oro” con Iñaki de Glutamato Ye-Yé precisamente encargándose de esos sonidos. Después de un tema tan solemne como éste damos un giro a la simpática y desenfadada versión de “El mono”, que es un preludio de 2 grandes temas. Siguiendo con la tradición de “Como un extranjero”, llega la más lenta y orgullosa en su letra “¡Mira cómo tiemblo!” Antes de escucharla y habiendo visto el carácter macarra de mi tocayo Víctor, pensaba que el tema iba sobre un desafío a tortas con alguno, pero resulta que es un tema de amor despechado, construido sobre una lenta melodía, que incluyen ciertos teclados de efectos de viento, que confecciona una canción cercana nuevamente a la tradición mexicana o latina en general. Les sugiero que no pierdan de vista esta canción “¡Mira cómo tiemblo!”, ya que es una de las joyas ocultas que ofrece el disco de esta semana. Uno de los puntos fuertes de “Mujer Y Sentimiento” se presenta aquí al llegar más o menos al ecuador de la escucha; aclarar en este apartado que el original “Mujer Y Sentimiento” tenía solamente 10 temas y yo estoy analizando una posterior edición que incluye la canción de la que vamos a hablar a continuación y otra titulada “Aquí estoy de nuevo” situada como cierre de la obra. La portada también es distinta y de ello hablaremos al final como siempre. Y es que, paradigma del sonido cañero y acelerado de Los Coyotes y el sentido de hermandad de los pueblos latinos es “300 kg.”. Un tema atropellado, arrollador, con una melodía atronadora, que avasalla y un desaforado Víctor Aparicio en el estribillo. La canción en lo instrumental es un muro infranqueable, que alcanza ciertos puntos álgidos en las cuerdas justo después del final del estribillo, que nos hace temer porque vaya a estallar. Casi toda la canción es una proclama y un discurso hablado de Víctor refiriéndose a varios países del área de latinoamérica. En el mundial de fútbol de Sudáfrica 2010 me la ponía de banda sonora, porque curiosamente a nuestra selección le tocó jugar con Honduras y Chile que son mencionados en ese orden por Víctor Coyote en la canción, remarcando 2 veces Chile, que a su vez fue partido decisivo en la fase de grupo; ¿serían “Señales del destino” estas que nos mandaba Víctor Coyote? Es imprescindible ver y escuchar la versión en directo que se marcó el grupo en el programa “La Edad De Oro” donde el nivel de decibelios y estruendo alcanza límites de intensidad insospechados.Seguimos con las influencias latinas que se pueden ver en los quejidos vocales que Víctor se marca en “100 guitarras”, que tiene un ritmo luminoso y animado para continuar con la fiesta. En el apartado instrumental es interesante el solo de guitarra con sonido tan propio del rock latino que hay mediada la pista. “Solo cuando deseo” baja en ritmo, adquiriendo un tono más oscuro en su melodía. Son dignos de mencionar los coros que escudan a Víctor en el estribillo de esta composición. El regusto mexicano, cercano a la ranchera y casi también al narcocorrido se presenta en “Fiesta salvaje”. Aquí la textura es clara y el ritmo y entonación también de Víctor al cantar se hace más que evidente. Una buena pieza que abunda en la hermandad latina que desde el comienzo de la obra llevan planteando Los Coyotes. Tras este tema tan de raíces mexicanas y de tan buen ánimo se da paso al tema más orgulloso en conjunto de la obra. Si en su letra “¡Mira cómo tiemblo!” ya mostraba una actitud de llevar la cabeza bien alta, aquí también se muestra en la melodía y en la forma de cantar de Víctor, puesto que en “¡Mira cómo tiemblo!” casi se podía intuir un derrumbamiento interno, y una actitud solo de fachada ante un envite así. Los coros son los que se encargan de decir ese “si te he de llorar” y Víctor espeta ese “prefiero que sea ahora”. Llegando al final de la obra o alcanzándolo si habláramos de la primera edición del disco en su día, nos encontramos con la proclama de unidad hispano-portuguesa vista en “Lenga-lenga”. Una versión que está cantada en portugués y castellano y en la que en claro español Víctor narra: “el día en que España y Portugal se miren cara a cara, le den la espalda a Europa y se consideren un país más del tercer mundo… Ese día eu vou cantar, ese día eu vou bailar”. Un tema animado, movidito y muy alegre. Me encanta esta pista y no se imaginan lo gracioso que fue escucharlo en la playa de Faro (Portugal) el último fin de semana del mes de junio de este 2010. El otro tema que se añadió al listado original de canciones fue el single, del que era precisamente cara b (menuda cara b) “300 kg.”, “Aquí estoy de nuevo”, que por mucho single que fuera, la considero de menor acierto que casi todas las piezas de la obra, incluyendo la canción que la secundaba en su edición como single. No obstante, es muy bueno que esta pieza esté incluida ya que muestra de forma muy evidente las influencias rockabilly del grupo. Por ello, como epílogo tras la fiesta hispano-portuguesa de “Lenga-lenga”, se perfila como un epílogo discreto para rubricar uno de los discos más olvidados de los 80 de forma injusta en la actualidad.

“Mujer Y Sentimiento” supuso la concreción discográfica de Los Coyotes y el punto de partida de su mayor actividad musical. Después de este trabajo llegarían discos de buena factura como “Las Calientes Noches Del Barrio”, con un título más que evocador, y “De Color De Rosa”. “Las Calientes Noches Del Barrio” tiene un halo más rockero en parte debido a “La estación del amor”, con su macarra clip (fijarse bien en la actitud de Víctor y su atuendo) y su portada tan acorde con Víctor Coyote en actitud tan desafiante.

“De Color De Rosa” es un disco parecido en su concepto al que hoy hemos propuesto, pero más normalizado y con menos ímpetu en su sonido, disponiendo de una producción más trabajada, pero que por otro lado le resta frescura e intensidad. No obstante, no nos confundamos con estas palabras, “De Color De Rosa” es un más que aceptable lp. Canciones como la animada y fiestera “Esta noche me voy a bailar” y otros temas como la propia “De color de rosa”, “Lo que dice Mary” u otra de controvertido título “Las chicas de las revistas guarras”, muestran ese toque chuleta que destilaban Los Coyotes en aquellos días partiendo de su estética rockabilly y nos hacía dudar si Víctor Aparicio en lugar de ser gallego, fuera más bien madrileño castizo del mismo barrio de Chamberí o Lavapiés.

Los finales de los 80 y comienzos de los 90, ya lo hemos comentado muchas veces, fueron poco amables con las bandas surgidas o asociadas a La Movida. Y Los Coyotes no fueron una excepción. El grupo se separó, aunque al igual que hacen compañeros de generación y subversión como Glutamato Ye-Yé, de vez en cuando se reúnen para dar algún concierto sorpresa en la sala El Sol. Estaré atento para no perdérmelo la próxima vez que se alineen los planetas y se junten Los Coyotes para reverdecer laureles durante una noche. Víctor Aparicio sigue haciendo carrera en solitario musical y artística igualmente en el terreno de la pintura por ejemplo.

1985 era un buen tiempo para la música española, aunque realmente eran días en los que La Movida comenzaba a palidecer. Este “Mujer Y Sentimiento” nos muestra un disco animado, que no deja indiferente en el contenido de letra y que además te invita a bailar en muchos momentos. El disco tiene 2 portadas reconocidas. Por un lado está la que yo conocí primero que muestra el rostro de una mujer por encima del agua, y luego está la portada clásica con una mujer de rasgos latinos delante de un paisaje que evoca a un volcán. Esta última efectivamente es más adecuada, ya que la música de Los Coyotes en este disco puede evocarnos perfectamente a un cráter en completa erupción. No obstante, plásticamente resulta más bella la portada de la reedición. La de la reedición figura mediada el párrafo del análisis del disco (como ya es tradición) y, como es un caso especial, les dejo aquí abajo la portada original para que también la conozcan.La Movida no solamente fueron Alaska, Radio Futura o Nacha Pop. Hay propuestas que son menos populares y recordadas a día de hoy que merecen la misma pena o más a ratos que los reconocidos y siempre presentes. Los Coyotes son un ejemplo de ello y por eso no hay que dejar de lado el trabajo que sacaron adelante en su día, tanto por el contenido de sus textos como sus melodías empleadas. Además, es un grupo que desprendía mucho carisma a través del simpático macarra que era su líder Víctor Aparicio. Eso siempre suma.

No exagero a la hora de decirles que este “Mujer Y Sentimiento” es uno de los mejores 20 discos editados en los años 80 en nuestro país. Un clásico que no deben perder de vista y si no lo conocen aún (como creo que les sucederá a la mayoría), ya están haciendo lo que precisen para hacerse con él de la forma que sea para disfrutar de sus ritmos cálidos, latinos y de las acertadas letras e historias narradas por un inspirado Víctor Coyote, no solo a la hora de escribir, sino también a la hora de mostrarse ante el micrófono.
Leer más...

martes, 21 de septiembre de 2010

Discos, música y reflexiones estrena su 2ª temporada en la radio

Llegó la hora. Este miércoles 22 de septiembre a las 22.00h en el 107.4 fm si te encuentras en Alcalá de Henares o en http://www.ruah.es/online.html a través de internet, dará comienzo la 2ª temporada en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) de “Discos, música y reflexiones”.

La dinámica del programa seguirá siendo la misma que hubo en la 1ª temporada, a través de la cuál acercaremos a la audiencia de RUAH y a los seguidores del blog que escuchen los podcast la escucha y análisis de discos completos de grupos o artistas.

Igualmente, en esta nueva temporada confiamos seguir consiguiendo más entrevistas con las bandas protagonistas de los programas. De esa forma, intentaremos ofrecer más programas especiales como los que llevamos a cabo en la 1ª temporada que finalizó en junio de este año, en la que tuvimos invitados tan especiales como Sean Frutos del grupo Second o Alberto Comesaña de Amistades Peligrosas.

En el apartado de novedades, hemos cambiado la música de fondo que nos acompaña en las locuciones y también es probable que se lleve a cabo una permuta en el día y horario de emisión. No obstante, de momento para el estreno de esta 2ª temporada no hay variación, por lo que os esperamos a las 22.00h este miércoles 22 en http://www.ruah.es/online.html o en el 107.4 fm si os encontráis en Alcalá de Henares. No os lo perdáis.

Nuestro primer programa de esta 2ª temporada estará dedicado al gran cantante Tino Casal y a su disco “Hielo Rojo” de 1984. Un programa que, de forma más que especial, se emite justo el día en que se cumplen 19 años exactos del fallecimiento de Casal en lamentable accidente de circulación un 22 de septiembre de 1991. Sirva como sentido homenaje simbólico a este incomparable artista nacional; estuvimos trabajando duro para conseguir que alguien del entorno de Casal participara en nuestro espacio, pero por desgracia no fue posible.

Esperamos que esta nueva temporada, que os traemos con toda la ilusión y ganas del mundo, os agrade y que estéis con nosotros escuchándonos en las ondas. Hasta que a las 22.00h de este miércoles 22 dé comienzo la nueva temporada nuestro espacio, como siempre decimos, sean buenos y disfruten de la música.
Leer más...

sábado, 18 de septiembre de 2010

Concierto Supertramp. Madrid (15-09-2010)

Abrimos fuego con el concierto de Hombres G hace un par de semanas de lo que va a ser un otoño repleto de eventos a los que un servidor de ustedes va a poder acudir. Realmente, éste del que aquí les hablo, iba a ser el primero de la serie, ya que el de David Summers y sus compañeros fue una improvisación de última hora. Me costó animarme a ir a ver a Supertramp, debido a varios motivos que me echaban para atrás; por un lado que el concierto se celebrara en miércoles en plena semana laboral de madrugones, por otro que nadie me acompañara, además se sumaba el hecho de que el concierto de Davies, Helliwell, Siebenberg y sus acompañantes en escena era el más caro en cuantía de los previstos para asistir. Aún así, la balanza se desniveló a favor de la asistencia por 2 causas principales: la grata experiencia que viví hace 8 años en el Palacio Vistalegre y el hecho de que probablemente sea la última vez que estos gigantes del rock pasen por Madrid, debido a su edad.

Precisamente por la experiencia previa de hace 8 años y de otros conciertos como el de Madness, intuí que no haría falta madrugar mucho en la cola para conseguir un buen lugar en pista para ver el concierto. Además, no les voy a explicar otra vez el asunto de la cercanía al escenario, las cámaras de fotos y los empleados de seguridad, con lo que resumiendo, para una 8ª fila, con llegar a las 19.30h más que de sobra. Por otro lado, y debido a los problemas ya surgidos en 2 ocasiones con el tema de la tarjeta de mi cámara digital (en el concierto de Sôber y en el de Hombres G), iba con más miedo que el que se tiene a un nublado sobre si después del trabajo fotográfico, todo se fuera al traste por un inoportuno error informático.

Con todo, los planes salieron como estaba previsto y llegando al Palacio de los Deportes sobre las 20h, conseguí sin despeinarme, sin aguantar colas y dando un relajado paseo hacia la pista (menudas carreras frenéticas he vivido en otros conciertos por las entrañas de este recinto) una 4-5ª fila, como es costumbre un poco ladeado hacia la izquierda según miras al escenario. Otros días he llegado mucho más temprano al recinto, soportando hasta 3 horas de espera en cola fuera del recinto, pero sin embargo en esta ocasión se me hizo el triple de tediosa la hora y media que hubo de espera hasta que empezara el show. Los motivos supongo que principalmente serían la falta de conversación con algún otro asistente, que normalmente suele darse, y por otro la ausencia de teloneros. Con ello, y siguiendo la tendencia de muchos de los espectadores que ya se encontraban en el interior copando las primeras filas, me senté/tumbé en el suelo (como ya pasó hace 8 años), para posteriormente poder aguantar mejor el tiempo de pie que durara el concierto.

Es raro que unos caballeros como son Supertramp no cumplan a rajatabla la puntualidad escrupulosa de la hora del comienzo, pero así fue ya que Davies, Helliwell, los Siebenberg y el resto de músicos aparecieron en escena con exactamente 10 minutos de retraso. A su favor hay que decir que respecto al aspecto físico de los mismos hace 8 años, noté pocos cambios en Davies y Helliwell, pero sí que vi algo más envejecido a Bob Siebenberg. Asunto fotos: me confié y pensaba que del día de Hombres G quedaría batería suficiente para aguantar todo el concierto; me equivocaba, puesto que antes de llegar al ecuador del mismo, la cámara se quedó sin gasolina. Una pena, ya que ciertos momentos graciosos como cuando John salió con un embudo auditivo con las palabras “Right” y “Quite right” para “Bloody well right” no pudieron quedar inmortalizadas por un servidor, pero sí que pude realizar una buena tanda de fotos hasta que dio de sí la batería, las cuales les voy intercalando “From now on”.Me dejó algo descolocado que el comienzo del show viniera de la mano de la cara b “You started laughing” y que tras la misma se diera paso a la apertura del disco “Breakfast In America” “Gone Hollywood”. No obstante, en este apartado Supertramp demuestran que van sobre seguro y no precisan de uno de sus grandes bombazos para comenzar sus shows. Y eso, muchas veces lo he comentado, se agradece, ya que el público está ansioso y cualquier tema es bien recibido para la apertura del show. Me sorprendió no obstante el hecho de la inclusión de “Gone Hollywood”, ya que creo recordar que en su concierto de 2002 en el Palacio Vistalegre no la incluyeron y no era habitual en sus set list; supongo que de aquí vendrá el nombre de la gira “The Hits And More”.Se empezó a pisar el acelerador pronto gracias a la temprana aparición de “Cannonball”. Tema celebrado por muchos y primer éxito de la era post-Roger Hogdson, que perteneció al notable lp “Brother Where You Bound”; un disco muy infravalorado a día de hoy, pero que es una obra excelente. Cuando regresemos a Supertramp para revisar alguno de sus discos, ya que hasta la fecha solamente nos hemos metido con “Even In The Quietest Moments…”, probablemente no a mucho tardar, es posible que éste trabajo sea el que elija. Y es que escuchar en directo esta trepidante canción y dentro de la misma las notas de viento situadas en ciertos momentos con esos latigazos de percusión es una experiencia altamente satisfactoria.Luego, al final de la crónica les dejo el set list en orden para que se hagan la idea cronológica de lo que fue el show, pero hoy no seguiré una estructura lineal, sino que iré más bien por bloques. Hablemos de ausencias; primero lo medianamente reprochable para poder terminar con buen sabor de boca. Hubo varios discos olvidados. Como casi siempre del disco de debut y de “Indelebly Stamped” no hubo ni rastro, pero sí que me chocó más que de 2 discos con temas muy interesantes como “Free As A Bird” o “Some Things Never Change” no apareció ni una sola pieza. Me resulta doloroso no haber escuchado en las 2 ocasiones que he visto a Supertramp la grandiosa y movidita “I’m begging you” y en 2002 no acierto a confirmar si la propia “Free as a bird” hizo acto de presencia. En aquel show de la primavera de 2002 sí que se tocó “You win, I lose” del regreso de 1997 “Some Thing Never Change”, pero sin embargo se han olvidado las 2 veces del tema con el que me conecté a Supertramp, la acertada (bajo mi punto de vista) “Listen to me please”. El único detalle que hubo o guiño mejor dicho a aquel acertado regreso de 1997 fue que tras la representación en el telón de fondo del universo y los barrotes de “Crime Of The Century” vagando por el mismo al interpretarse el tema de mismo título como cierre del show, se continuó la proyección y se vio a ese matrimonio septuagenario tomando el té en la luna, charlando animosamente.Con un repertorio tan amplio se puede pedir mucho a Supertramp, y, claro, si no quieres irte a un concierto de 3 horas de duración del tipo de Springsteen o The Cure, es imposible meter tantos hits en 2 horas. Se echó, o yo al menos eché de menos “Hide in your shell” de “Crime Of The Century” (de las pocas de dicho disco que no se tocaron), “Lover boy” de “Even In The Quietest Moments…” y por supuesto “Fool’s overture” de dicho trabajo; un tema que no suelen incluir por ser tan personal de Hogdson y que lastimosamente, como me ha sucedido con “I’m begging you”, me he perdido en las 2 ocasiones. Se puede pedir más como las citadas ausencias de “Free As A Bird” o de “Some Thing Never Change”, añadiendo algún “Better days” de “Brother Where You Bound”, pero lo dicho: es imposible hacer hueco a todas estas piezas sin renunciar a algún otro tema de mayor calado popular. Quizás el reemplazo se podría haber llevado a cabo con “Put on your old brown shoes” o “You started laughing”, desde mi punto de vista y gusto personal, pero bueno. También se pasó por alto el último disco de estudio, aquel que supuso la gira de 2002 titulado “Slow Motion”, el cuál pasó de puntillas en su día y no fue echado en falta por mucha gente que casi abarrotaba el recinto del Palacio de los Deportes.Y esto en el apartado de las ausencias, pasemos ahora a lo bueno. Los momentos culminantes de la noche, traducidos en las canciones que mejor sonaron o que mejor acogida tuvieron, fueron “Cannonball”, que tras sus primeros compases metió a la gente de lleno en el show, “From now on”, la cual de misma forma con sus primeras notas de piano provocó el clamor popular y a la postre en sus últimos compases hermanó al Palacio de los Deportes que coreó sus últimas frases, “Dreamer” en los bises (por cierto, se repartía un panfleto promocional de Roger Hogdson en el que se invitaba a la descarga gratuita de una nueva versión que ha firmado el ex-componente de la banda recientemente) y también se recibió con mucho ánimo “It’s raining again” de “Famous last words”.En lo personal, me tocó mucho la fibra sensible el momento que quizás más esperaba de la noche junto a “Cannonball”, que fue el protagonizado a solas por el fenomenal Rick Davies en su piano de cola, comiéndose el Palacio de los Deportes enterito al interpretar la preciosa balada “Downstream”, cuando ya se enfilaba la 2ª mitad del show. Nuevamente se quedó a solas, iluminado por un haz de luz, al estilo de lo que hizo hace 8 años en el tour “One More For The Road” en el Palacio Vistalegre; en la revisión del disco “Even In The Quietest Moments…” de hace ya tiempo atrás, ya mencioné que en su día aún no conocía la canción y escucharla en directo fue sobrecogedor. Aquel impacto primerizo fue incomparable, pero volver a ver a Rick solo ante el piano tocando y cantando este temazo fue algo muy especial. En la siguiente imagen podemos ver a Rick muy concentrado en sus teclados.En efecto fue una sucesión de éxitos, y lo que más llamaba la atención es que el grupo cuando cogía carrerilla con un disco, no lo soltaba durante los siguientes temas. Fue el caso de “From now on”, “Downstream” y “Give a little bit” en mitad del concierto, las cuales pertenecen todas a “Even In The Quietest Moments…” o el único bis que se llevó a cabo, que fue monopolizado por “Crime Of The Century” y sus temazos “School”, “Dreamer” y la colosal canción título como final que nos dejó sin aliento, con esa ya mítica melodía de piano, con esas notas de sonido tan melancólico. Ante un final así, has de rendirte, y ahora mismo no recuerdo muy bien si en Vistalegre en 2002 también se finalizó así.De forma intercalada fueron cayendo otros bombazos de discos como “Breakfast In America” con la canción que le da título, “The logical song”, “Goodbye stranger” y “Take the long way home” como estandartes; ya mencionamos que al comienzo del show se situó también “Gone Hollywood”. El lp “Crisis? What Crisis?” de 1975 también fue bien tratado, ya que se rescataron temas como “Poor boy”, “Ain’t nobody but me”, la cual fue muy bien recibida también por la audiencia (que se me olvidaba), y como no, la genial y acelerada a ratos “Another man’s woman” con ese final tan trepidante y ese estribillo tan endiablado; sí, esta canción, no podía ser de otra manera, también se me olvidaba, fue muy celebrada por la audiencia cuando retumbó en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.Sonó realmente bien “Rudy” en la parte final del show. Un tema con tantos cambios rítmicos, tan emotiva a ratos y sumamente elaborada, es claramente una pieza difícil de ejecutar correctamente en el directo, pero Supertramp demostraron que están en plena forma, haciendo una soberbia representación de la misma que me dejó particularmente maravillado. Creo que se repitió la representación del viaje en tren sobre el telón de fondo, lo cual acompaña excelentemente a este tema en su parte final sobre todo. En lo que a las imágenes dispuestas sobre el telón de fondo, además de “Rudy”, destacaron la ya comentada representación del espacio de “Crime Of The Century” y las imágenes de Hollywood en “Gone Hollywood”, las cuales pueden ver en la foto que se sitúa debajo del presente párrafo. Un punto a favor de la organización fue la simple inclusión de 2 pantallas gigantes a cada lado del escenario para que la gente dispuesta lejos del mismo pudiera llegar a distinguir el rostro de los componentes o en algunas ocasiones poder comprobar como Rick Davies tocaba de forma magistral su piano de cola, de forma endiablada.Fueron 2 horas y 10 minutos de show, que cumplieron con las expectativas, pero que salvo alguna variación como excluir temas de sus 2 últimos discos de estudio “Some Things Never Change” y “Slow Motion”, poco varió en su set list respecto a su espectáculo de hace 8 años. En tanto a la formación, creo que de lo poco que se produjo en tanto a variaciones fue la baja de Mark Hart, nuevamente implicado en Crowded House. Del resto de la formación hubo algún cambio, destacando las tareas vocales de Jesse Siebenberg a las voces en algunas ocasiones, aunque no sería el único de los músicos en escena que se encargaría de interpretar los temas vocales de Roger Hogdson. Abajo pueden ver a Jesse al piano de cola y a las voces.Al bueno de su padre Bob Siebenberg, se le veía poco en la batería, dispuesto muy atrás en el escenario y casi completamente oculto por los platillos de la misma. Apareció muy elegante, con un chaleco y fue el miembro que vi más envejecido respecto a 2002; también hay que decir que en aquel concierto parecía todavía un chaval, ahora las canas y algún kilo de más le han acabado echando más años a su apariencia física para ponerse más acorde con su edad real. Abajo, la mejor foto que pude sacarle a Bob; y es que no olvidemos que me quedé pronto sin batería, con lo que no pude atinar demasiado.John Helliwell fue nuevamente el maestro de ceremonias y el encargado de dirigirse a la audiencia en un exquisito y perfectamente entendible inglés. No he escuchado a un componente de una banda dirigiéndose al público de forma tan clara y cristalina de tal forma que alguien con una capacidad comprensiva de inglés mínima, podía entender perfectamente al sr. Helliwell. Tuvo 2 momentos de charla con la audiencia. El primero sirvió para decirnos que estaba muy contento de estar en España, porque le gusta mucho nuestra comida, pero que tenía que decirnos que nuestra comida es la 2ª mejor del mundo (aquí comenzaron algunos abucheos en plan de broma de la audiencia), puntualizando acto seguido que es la 2ª mejor del mundo después de su “Desayuno en América”, para así dar paso a este clásico imperecedero del grupo. Su otro momento de gloria fue antes de sonar “Give a little bit”, y sirvió para explicar que cuando aún no era componente del grupo y estaba loco por que le admitieran, cuando iba a verles tocar le gustaba mucho este tema que sonaba realmente bien. Por lo visto la composición data de mucho tiempo antes de “Even In The Quietest Moments…” de 1977, disco en el que sería editado; nunca te irás a la cama sin saber algo nuevo. Y, bueno, sí, hubo un 3er. momento de lucimiento de John, pero para un seguidor rojiblanco como yo tampoco es que me hiciera mucha gracia ver a John Helliwell mostrando una camiseta firmada por todo el equipo del Real Madrid al público. Un sector cercano a mi comenzó a corear “¡Atleti! ¡Atleti!” y yo, claro, me sumé a la broma. John apareció en escena cuando salió todo el grupo, con una copa de vino en mano, brindando ante la audiencia (también destacó que le gustaba nuestro vino cuando hizo la intro de “Breakfast In America”, momento que podrán ver en la próxima instantánea) y estuvo nuevamente muy elegante con su americana, muy acertado en sus instrumentos de viento y moviéndose y bailando por el escenario cuando no tenía que dar el do de pecho en sus secciones de viento. No faltó, como no, ese sonido despendolado tan característico de “The Logical Song”, lo que pasa es que, cosas de la mesa de mezclas, tampoco sonó muy fuerte como otras veces.Y del alma matter del grupo, el gran Rick Davies, ¿qué decir? Pues que estuvo sensacional tocando el piano, el teclado y cantando las canciones que le corresponden. Además, me di cuenta que de forma muy estratégica, se alternaba mucho el apartado vocal entre Rick y el resto de componentes a los que había encomendada tarea la micro. De esta forma, cada vez que Rick retornaba al primer plano, se le recibía cada vez con más ganas. Son impagables las muecas que Rick pone al tocar y cantar, mirando al público como asintiendo sobre lo que está haciendo y sobre todo es increíble verle el brío y la entrega con la que toca y la rabia que en ciertos momentos pone al cantar. Salió muy sobrio, con una camisa blanca y pantalón oscuro y por él, al igual que con John, parece que no pasan los años, ya que le vi igual que hace unos años atrás; quizás con alguna cana más, pero casi igual. No aparenta ni en broma los 66 años que ya tiene.Tras los últimos compases de “Crime Of The Century”, el grupo se marchó sin despedirse una vez más, lo cual nos hizo creer que podría haber habido un 2º bis, cosa que no ocurrió. Se despidieron justo al terminar la parte troncal del show tras “Goodbye stranger” y poco antes John Helliwell se encargo de presentar a los músicos que formaron parte del espectáculo. Fue más que suficiente. Creo que superó en duración al show de hace 8 años y en general el grupo de canciones escogidas recogió lo más exitoso de Supertramp en su trayectoria. Quizás les faltó algo de riesgo en la elección, pero creo que esta percepción estriba en que a un servidor, como he descrito unos párrafos arriba, le gustan temas muy particulares de la trayectoria de la banda. Conseguí hacerme con un set list (uno más para la colección) al pedírselo a uno de los roadies que estaba faenando recogiendo todo al finalizar el show; arriba les he dejado una foto del mismo, para que así sepan el orden y las canciones que hicieron acto de presencia la noche del pasado miércoles 15 de septiembre en el Palacio de los Deportes. Al filo de la medianoche me afané en salir lo antes posible del recinto y enfilar la Av. América, ya que al día siguiente había que madrugar. A continuación una foto que muestra las secciones de viento comandadas por el maestro John Helliwell.Este concierto tiene para mí una sensación muy especial. Un “no sé qué” que en parte me entristece. Esto estriba en que quizás sea la última vez que vea a Supertramp en directo. No está claro, ni se ha promocionado así la gira, pero es probable que debido a la edad de los componentes nos encontremos ante su último tour. Lo viví en parte como una despedida y eso siempre tiene su punto especial, lo cual le suma emoción, pero te deja un poso de cierta angustia que te entristece (a lo que supongo también se sumaría el hecho de que el concierto se celebre al final del verano). No obstante, he tenido la suerte de ver a esta fenomenal banda en 2 ocasiones, y aunque no haya sido con la formación clásica, la que incluía a Roger Hogdson y a Dougie Thompson, es algo que no todo el mundo puede decir.Fue un concierto excelente, generoso en cantidad de canciones y duración y con una perfección instrumental que estuvo cuidada al detalle. Además, en los 2 conciertos de Supertramp, aún estando repletos los recintos donde se han celebrado, nunca he sufrido apreturas y agobios, pudiéndote mover y bailar a tu gusto (no se imaginan lo que se agradece en estos eventos). El carisma que desprende esta banda, sobre todo por sus 2 líderes en escena, Rick Davies que, sin necesidad de hablar mucho, con sus gestos hacia el público lo dice todo y John Helliwell con sus amables interacciones con la audiencia, y confirmándose como el 3º de a bordo histórico de Supertramp, hace que el show se impregne de una esencia que magnifica si cabe aún más la música que emana del grupo. No sé si volveré a verlos más, pero quisiera terminar el artículo agradeciendo a Supertramp estos 2 conciertos que he vivido en su compañía. Si aún les queda una bala en la recámara, tengan por seguro que volveré a asistir. Siempre merece la pena.
Leer más...