jueves, 30 de junio de 2016

DMR finalizó su 7ª temporada en la radio

Sí, ya ha pasado tiempo, pero hoy es cuando publicamos este post para hacer balance. El pasado sábado 28 de mayo de 2016, de cuya fecha intentaré no acordarme por lo meramente futbolístico, pusimos final a nuestra 7ª temporada de radio con el programa homenaje a Prince And The Revolution de la mano de su disco “Music For The Motion Picture “Purple Rain””. La temporada menos extensa en número de programas de DMR, con 14 emisiones, ha sido emitida en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH), y por el funcionamiento actual de la emisora que no tiene continuidad, solamente se pudo escuchar en los directos realizados a las 16.00h los sábados que tocó. También, en el último programa, contamos con redifusión (volviendo a sonar en las ondas propiamente dichas) en directo en Qué! Radio Madrid Este en el 92.2 FM en las inmediaciones de Torrejón de Ardoz. Todo ello gracias a nuestro buen amigo Francisco José Bujalance.

El menor número de programas estriba en que quizás nos hemos tomado descansos más prolongados de actividad en los periodos que solemos desconectar (Navidad, Semana Santa). Aún así creo que podemos estar muy satisfechos de lo ofrecido, sobre todo en el apartado de entrevistas que hemos llevado a cabo. Destacan mucho Nacho Gª Vega, componente de Nacha Pop, con el que cumplimos un reto que teníamos pendiente desde hace tiempo, la participación de Jordi Sánchez de OBK que participó en el coloquio que realizamos sobre el disco “Antropop” y Emanuel Pérez “Gato”, bajista de Izal, banda sensación de los últimos tiempos, que nos ayudó a dar forma a otro gran programa.

No puedo dejar de mencionar a Cristian Haroche de Sharon Bates y a Feli Cedeño de Digo Detroit, que han sido los otros invitados que hemos tenido en esta 7ª temporada. No puedo dejar en este artículo de mencionar a nuestros buenos colaboradores. José Antonio Sánchez y Óscar Cañas, por unos u otros motivos, son los que menos han participado en esta 7ª temporada con 1 participación para cada uno. Luis F. Novalvos, Alfredo Morales (quien presentó el programa dedicado a “Olympia” de Austra, relevándome voluntariamente a los mandos como homenaje por su partida al extranjero por motivos laborales; lo hizo de forma más que solvente) y mi mano derecha Mariano González (que estuvo, como siempre, todos los días de coloquio) completaron el elenco de habituales de DMR. A los 5, mil gracias por ayudarme a seguir adelante con este proyecto. Muy sinceramente.

La intención es seguir y estamos buscando una mayor fuerza… No podemos revelar nada más. Todo es posible y nada también. Por motivos de visita a Bilbao para, por fin, poder ver a Kraftwerk en directo en el museo Guggenheim, hasta el 15 de octubre no arrancaríamos de nuevo en las ondas. De momento, si lo estiman, pueden visitar Ivoox y escuchar el material que hemos sellado desde el pasado mes de octubre hasta hace unas semanas. La radio queda vacía pues, tal y como muestra la foto que preside este artículo, la cual ofrece una visión del hall principal de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Aquí les dejamos el listado y el link al perfil de Ivoox para que se guíen: http://www.ivoox.com/escuchar-audios-abacab_al_7681_1.html

Dmr 7-1: Rick Astley - “Whenever You Need Somebody” (1987).
Dmr 7-2: OBK - “Antropop” (2000) (incluye entrevista con Jordi Sánchez).
Dmr 7-3: Fleetwood Mac - “Rumours” (1977).
Dmr 7-4: Peter Gabriel - “4 (Security)” (1982).
Dmr 7-5: Kate Bush - “Never For Ever” (1980).
Dmr 7-6: Heaven 17 - “The Luxury Gap” (1983).
Dmr 7-7: Nacha Pop - “El Momento” (1987) (programa entrevista con Nacho Gª Vega).
Dmr 7-8: Duran Duran - “Rio” (1982).
Dmr 7-9: Sharon Bates - “Dirigido Por Adam Smithee” (2013) (programa entrevista con Cristian Haroche).
Dmr 7-10: Austra - “Olympia” (2013).
Dmr 7-11: Digo Detroit - “Ascendente” (2015) (programa entrevista con Felipe Cedeño).
Dmr 7-12: Talking Heads - “More Songs About Buildings And Food” (1978).
Dmr 7-13: Izal - “Agujeros De Gusano” (2013) (programa entrevista con Emanuel Pérez “Gato”).
Dmr 7-14: Prince And The Revolution - “Music For The Motion Picture “Purple Rain”” (1984).
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martes, 28 de junio de 2016

DMR cumple 8 años

Aguantamos. DMR cumple 8 años en la brecha. En este año no ha habido muchas novedades. Seguimos una velocidad de crucero basada en nuestra publicación semanal (ya sea de análisis de un disco o de promoción de un programa de radio que se hará el sábado), las crónicas de conciertos y las necesarias vacaciones que nos tomamos en verano, navidades y Semana Santa para retornar con fuerzas.

En el aspecto escrito continúan Mariano González y Alfredo Morales (ahora en la lejanía de Túnez) alternándose en la rueda de escritores de artículos de revisión de discos conmigo. En este año hemos tenido la suerte de acudir a varios conciertos como medio acreditado que nos enorgullecen particularmente; haciendo memoria me vienen a la mente en 1er. lugar Rick Astley y en 2º lugar la triada de grandes grupos del indie patrio como son Second, Izal y Love Of Lesbian, a cuyos conciertos de presentación de sus respectivos últimos discos en Madrid hemos tenido el honor de acudir para informar de las actuaciones.

No hay previsto cambio de imagen para este año (ya lo hicimos el año pasado), ni tampoco cambiaremos a priori nuestro funcionamiento, con el que estamos moderadamente satisfechos. Confiamos en que DMR siga siendo un lugar que les guste de cuando en cuando visitar, bien para descubrir nuevos discos, para leer nuestras reflexiones sobre obras que ya conozcan y contrastar las suyas con las nuestras o que escuchen los podcast de los programas de radio que realizamos y los cuales insertamos aquí en artículos específicos tras sus correspondientes emisiones en la radio.

En breve pararemos por vacaciones de verano (ya saben que nuestro ritmo se asemeja al del curso universitario ya desde hace un tiempo para acá) y comenzará la cuenta atrás para cumplir 9 años. Por cierto, por si tienen curiosidad, la foto que preside el artículo corresponde al actual lugar donde desarrollo la mayor parte del trabajo que corresponde a este proyecto que está hoy de celebración.
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viernes, 24 de junio de 2016

Julieta Venegas - Sí (2003)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Debo reconocer primeramente que en lo que a Julieta Venegas respecta no fui un seguidor de primera hora, sino que fue con “Sí” cuando atisbé las cualidades de su música. En realidad no tiene nada de raro, el disco funcionó muy bien en España y los singles “Andar Conmigo”, “Lento” y “Algo está cambiando” sonaron con fruición en las radios. Ése fue el primer cambio, la presencia mediática. Hasta entonces Julieta Venegas sonaba (al menos en España) sobre todo en ámbitos más bien alternativos, pero “Sí” supone una revelación y de repente se descubre un potencial comercial quizá inédito, o al menos por explotar.

¿Era “Sí” más comercial? De momento aceptemos la premisa de que es más accesible y más amable en su sonido. Anteriormente había publicado ya dos LP, “Aquí” (1997) y “Bueninvento”” (2000) el cual ya fue un avance en cuanto a notoriedad, siendo nominado al Grammy Latino al Mejor Álbum de Rock Vocal. Además supuso uno de sus primeros contactos con España, al grabarse el vídeo del single “Hoy no quiero” en Madrid (el primer contacto quizá sería participar en la canción “Infinito” de Enrique Bunbury). Volviendo al tema que habíamos planteado, en efecto los dos primeros discos son distintos en estilo. Para empezar hay cambios en los arreglos y en la instrumentación, los sintetizadores y los toques electrónicos en “Sí” son mucho más preeminentes, mientras que las guitarras y el rock retroceden. “Sí” es un disco más sencillo (no simple) y más directo; “Bueninvento” tiene más recovecos y más rudeza, lo que hace que en las primeras escuchas no sea tan inmediato como “Sí”. A pesar de todo, los mencionados dos primeros discos son dos obras muy a tener en cuenta, con fuerte personalidad y melodías sumamente aprovechables no exentas de reconocimiento. Algún medio calificaba a Julieta como la “Pj Harvey mexicana”.

“Sí” es, como decíamos, un disco de estructura y formas sencillas. Lo más recordado y reconocible son las tres primeras canciones, que se correspondes con los tres primeros singles, y además tienen un toque muy naif y un sentido de la melodía muy determinado; son tarareables y con encanto. A partir de ahí, la cosa se vuelve más movida, rítmica y bailable, con su toques sintetizados, guitarras no muy presentes pero con un enfoque muy ágil y saltarín y estribillos muy marcados. Como excepción pondríamos a “Oleada”, pero todo ellos lo veremos con más detalle en el análisis propiamente dicho. Inicialmente, en las primeras escuchas que tuve, conecté más con el “primer sector” de tres canciones y fueron las sucesivas audiciones las que hicieron que me divirtiera también con otros registros. A fin de cuentas, aunque haya un muestrario de diversas emociones o incluso de actitudes, una buena definición del disco sería la de “divertido”, algo a veces injustamente infravalorado pues recordemos que la función primordial de la música es su sentido lúdico, mientras que otras características son sobrevenidas.

Otra razón que he elegido para rescatar este “Sí” es una razón clásica en DMR: la congruencia meteorológica. O dicho en corto: la tendencia a escuchar más ciertos tipos de discos en función de la época del año. De este modo obras de ritmos cálidos y despreocupados parece que pegan más en épocas estivales que no en mitad del invierno. Lo cual no significa que, p.ej, no pueda disfrutar de “Pornography” de The Cure en julio, pero la oscuridad de épocas frías hace que su efecto se refuerce. Partiendo de esta premisa creo que “Sí” es un disco perfecto para escuchar a estas alturas del calendario, pues lo considero un disco de tintes positivos (desde el mismo título del álbum) y cálidos.

Una nota negativa, que quizá no sea tan relevante: la portada. Ese fondo rosa, con Julieta vestida de novia con cara de niña buena me parece más hortera que un 600 con airbag. De todos modos de la misma manera que no hemos de juzgar un libro por la portada, no hagamos lo propio con un disco. Por eso vamos con la música.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Lento”: Una canción acariciante, suave, propia del pop delicado. La canción la hacen prácticamente los toques de acordeón y la voz de Julieta; apenas hay alguna base que sirve de apoyo. La intención de la canción es la sutileza, no dar un golpe encima de la mesa sino ir aplicando pinceladas. La letra sigue la idea de que en las relaciones las cosas buenas se hacen esperar y es necesaria la paciencia. El video fue rodado en las calles de Tokio y también aparece Ivonne, la hermana gemela de Julieta. Fue segundo single.

2. “Andar conmigo”: Si bien tiene toques de la primera canción, se da un enfoque más bohemio y cantarín; no tan naif en su tono. El acordeón (un instrumento muy presente dentro del disco, tocado por la propia Julieta) es más prominente y la melodía es más desenvuelta. Canción hermosa y alegre. Sin ser un experto en la materia me da la sensación de que tiene un toque más mexicano. La letra habla de un amor incipiente que apenas sí se ha atrevido a despuntar. El vídeo muestra a Julieta Venegas buscando pretendientes en una cantina, vestida de novia. Fue primer single.

3. “Algo está cambiando”: No ceja el disco en ofrecernos buenos momentos de pop, en este caso el resultado es más parecido a “Lento”. Pop bonito, casi envuelto para regalo, con una de las interpretaciones vocales más interesantes de Julieta, dentro del disco; particularmente en la subida de tono en el enganche entre las estrofas y el estribillo. Letra sobre los pequeños cambios que ocurren en el interior de una persona “que a simple vista no se ven” y cómo afectan a las relaciones; quizá también sobre la rutina. Al respecto el vídeo musical es bastante curioso, a base de una misma escena repetida varias veces con sutiles diferencias e imágenes curiosas como varias Julietas colgadas de un perchero. Fue tercer single.

4. “A tu lado”: A partir de aquí comienza la parte más animada y bailable del disco, con más vigor rítmico y más presencia electrónica. Bien se puede se notar de entrada en las estrofas, que son casi un funk sofisticado con algún toque sintético. El estribillo es muy arremolinado y en continuo ascenso; manierista a su manera. Buena forma de empezar una parte distinta del disco. “Quiero estar a tu lado y ahí me quiero quedar”, es el mensaje literal de la letra.

5. “Lo que quieras”: Uno de los números donde más se nota la parte sintética del disco. Se trata de una electrónica de medio tiempo, sin grandes desmanes rítmicos pero lo suficientemente desenfadada como para tener un tempo alegre. Todo ello mezclado con elementos de cálido pop latino, además de los toques de acordeón; ni que decir tiene. Sencilla letra de atracción y de hacer lo que deba hacerse por la persona amada.
6. “Mala memoria”: Los primeros segundos los ocupan una distorsión de guitarra que hace que parezca que la canción vaya a ser más rockera de lo que realmente va a ser en realidad. Las estrofas son más o menos reposadas, con esa mezcla electroacústica que va caracterizando el disco. El sencillo estribillo es mucho más vehemente y nos encontramos ante una Julieta menos delicada, recriminando a su amante su mala memoria respecto a las promesas hechas en el pasado. Llegado a este punto empezamos a encontrar más claramente la ligazón estilística que va siendo protagonista.

7. “Nada serio”: Las estrofas comienzan con ritmo cadencioso, algo trabado, un poco hipnótico, el cambio al estribillo es más suave que en otras canciones pero es bastante notorio aun así. Medio tiempo no tan exultante como otros pero en el que Julieta se muestra más apasionada. La ingenuidad reflexiva de otras canciones aquí se convierte en ansias de una relación que, de momento, no es nada serio.

8. “Donde quiero estar”: Las estrofas son un funk casi puro y duro, con unas rítmicas guitarras (más presentes que en otros cortes) y un toque bailongo bastante conseguido, resultando de lo más divertidas. El estribillo es bastante más suave, más dulce y en cierto modo consolador pues en él Julieta trata de animar a su pareja, la cual no acaba de fiarse de ella. Interesante.

9. “Alguien”: Dejamos un poco la tónica de anteriores canciones y nos encontramos ante un pop rock de manual, adornado tónicamente por el acordeón, y mucho más acústico en su planteamiento. El desarrollo del tema esta vez ahonda más en la melancolía y eso se nota tanto en el fondo como en la forma. De ese modo la letra acompaña al sentimiento general y nos habla de la búsqueda, un tanto desesperanzada, de alguien afín, que nos escuche, nos comprenda, etc.

10. “Oleada”: El cambio de tercio es ya total en la última canción del disco. Una de las canciones más hermosas y reflexivas de “Sí”. Estilísticamente es un tema de predominancia acústica, con algunas hechuras country. Una de mis favoritas del LP y una estupenda muestra de la capacidad de Julieta Venegas para crear hermosos temas. Cuenta con un curioso video musical, un poco road movie, donde Julieta se encuentra con unos extraños animalillos. Fue cuarto single y un magnífico cierre de la obra. La letra tiene algo de positivo al hablarnos de dejarnos llevar sin pensar mucho a dónde, e ir acumulando bagaje, sin olvidar lo ya aprendido.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Es necesario señalar el trabajo en las labores de producción de los argentinos Cachorro López y Coti Sorokin (Coti para los amigos, reconocido músico con unos cuantos éxitos), importantes en la dirección sonora más acorde con el pop y los toques electrónicos. No era fácil pues los dos primeros discos de Julieta Venegas fueron producidos por el oscarizado Gustavo Santaolalla y suceder a tan prestigioso músico no es labor precisamente fácil. En cualquier caso “Sí” supuso un triunfo a casi todos los niveles; las cifras de ventas fueron realmente buenas a ambos lados del Atlántico, la notoriedad de Julieta siguió en franco ascenso y el esfuerzo fue recompensando con premios como un Grammy Latino p.ej.

Personalmente creo que teniendo en cuenta toda esta significación y el empujón que supuso, estamos ante uno de los discos más importantes de Julieta Venegas; es el típico caso de disco bisagra, que abre horizontes y posibilidades. El sonido es fácilmente asimilable, no tiene mucha trampa ni cartón, y es accesible desde las primeras escuchas. No creo que eso rebaje la validez respecto de otras entregas anteriores, estamos ante uno de los casos donde el concepto de accesibilidad no está emparentado con el de banalidad; rememorando lo que decía en la introducción a veces tengo la impresión de que lo lúdico está infravalorado. Una buena señal es que la longitud del disco nunca da la sensación de hacerse larga, de encontrarnos un minuto desaprovechado o algo fuera de su sitio. Un disco refrescante para cuerpo y mente.

Ahondando en esto, hay canciones posteriores de Julieta Venegas que siempre tengo asociadas a la estación veraniega. En concreto me refiero a su participación colaborativa con Coti y Paulina Rubio en “Nada Fue un error” que sonó persistentemente en el verano de 2005 (y he de decir que no me gusta mucho) y a su propio tema “Me Voy” (verano de 2006) que sí que me gusta bastante y es otro ejemplo de unión entre comercialidad y muy buen nivel musical. Más allá de esto la carrera de Julieta Venegas ha sido francamente interesante, siguiendo precisamente por el disco que contenía “Me Voy” (“Limón y Sal”), nuevamente recompensado con un gran éxito y que contiene algunas canciones más que válidas como la canción título o “Eres para mí”. ¿Y cuál es uno de los síntomas del éxito? Pues grabar un MTV Unplugged, que es lo que sucedió en 2008. No fue muy revelador pero nos dejó “El presente”, una canción muy aprovechable. Y así continúo la publicación de discos… Hasta hace nada; en 2015 público “Algo Sucede”, el que es su último disco, donde queda patente su duradera buena forma.

También me gustaría apuntar la estrecha relación que tiene Julieta con nuestro país. De hecho “Sí” fue en parte producido en Madrid y en cuanto a duetos o colaboraciones la lista es ingente. Por ejemplo: ha cantado “Morena mía” junto con Miguel Bose, ha participado en un tributo a Joaquín Sabina interpretando “Corre, dijo la tortuga”, colaboró en el disco “Ofrenda” de Pedro Guerra, en el disco de Mastretta “Lunas De Miel” y ya hemos mencionado la colaboración con Enrique Bunbury. No olvidemos tampoco que siempre ha girado por aquí con cierta asiduidad, participando en algunos eventos importantes como por ejemplo el Festival de Benicassim de 2011; hecho que, por cierto, consiguió que a la aristocracia hípster se le cayese el monóculo (de pasta, claro) al enterarse de su inclusión en el cartel. Cosas de la … ejem… “modernidad”. En cualquier caso es como si Julieta Venegas estuviera un poco emparentada con España, hecho que debería enorgullecernos.

En fin, “Sí” es el resultado de la feliz conjunción de belleza y diversión, de delicadeza y dinamismo, de ligereza y de inteligencia. Un disco fácil de escuchar y fácil de apreciar. Si no lo han escuchado, no es mal momento ahora.

Texto: Mariano González.
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jueves, 23 de junio de 2016

Concierto Miguel Bosé. Torrejón de Ardoz (20-06-2016)

Saben que es costumbre para mí, como torrejonero de adopción prácticamente desde que nací, acudir al menos a una de las actuaciones que el consistorio programe en sus fiestas populares de mediados de junio, siempre y cuando haya alguna de mi gusto en mayor o menor medida. Aunque el ayuntamiento de la localidad no es audaz ni arriesgado como el de Móstoles, que se atreve a programar en sus conciertos del Parque Finca Liana actuaciones de bandas referentes del indie patrio que mueven legiones como Love Of Lesbian o Izal, suele siempre haber una actuación que nos llame la actuación.
En esta ocasión había una muy clara y señalada: la de Miguel Bosé del lunes 20 de junio. Ni me lo pensé por el asunto del día de la semana. Se hacía el esfuerzo y ya habría lugar para siestas recuperadoras por el trasnoche (la actuación arrancaba a las 23h) y el madrugón del martes.
Hacía casi 9 años que no veía a Bosé en vivo (no cuenta que hace casi justo un año nos diéramos un paseo por las inmediaciones de Las Ventas para escuchar parte de su concierto desde fuera). Curiosamente mi última ocasión fue en el mismo lugar, en la gira de “Papito”, en septiembre de 2007 en una noche de domingo de amargo recuerdo para el baloncesto español (a la misma hora se perdía una final de un Europeo jugado en España frente a Rusia en el Palacio de los Deportes). El recinto ha sido acondicionado desde entonces y para esta ocasión estuvimos mucho más cerca que aquel día que estuvimos bastante alejados del escenario.
Esta vez logramos una 3ª fila algo ladeados a la derecha según miras al escenario. Antes estuvimos tomando algo por la feria en compañía de nuestro colaborador radiofónico Luis Felipe Novalvos (siempre es un placer ir con él a un concierto), con mi novia y con mi suegra, la señora Santa que a sus ya cumplidos 70 años disfrutó del concierto y aguantó las 2 horas situada casi en primera fila, siendo la 1ª vez en su vida que veía en directo a Miguel, aún siendo admiradora suya desde mucho tiempo atrás.
Bosé no quiso hacer sufrir a la gente y con puntualidad exquisita salió al escenario a las 23.00h. Se apagaron las luces y en los primeros compases, dedicados a temas de su último disco “Amo” (del cual, reconozco, no he escuchado mucho), Miguel llenó él solito el escenario; los músicos tocaban detrás de los bloques-columnas que servían como pantallas para las proyecciones. La siguiente foto muestra uno de los primeros compases del concierto.
Me agradó muchísimo el protagonismo que “Salamandra” de 1986 tuvo en el show. En el primer sector se anotó la interpretación de la canción título, con elegantes proyecciones de corte oriental en los bloques (a medida que el personal que le acompaña ya iba apareciendo en escena) y “Nena” en versión moderna (para disgusto supremo del sr. Novalvos, que echa de menos su toma clásica de estudio). Vean a continuación lo bien que nos quedó esta imagen con Bosé cantando “Salamandra” bajo la amenaza de un dragón oriental.
Del lp de 1986 también aparecieron en el tramo final la heroica “Partisano” y en el primer bloque, formando equipo con las 2 comentadas en el párrafo anterior, “Aire soy”, una de mis canciones favoritas de Bosé de todos los tiempos. Sonó elegante, preciosa, sutil…
Quizás esta interpretación de  “Aire soy” sea uno de mis momentos que queden para el recuerdo de las veces que he visto a Bosé en directo (3 hasta la fecha), junto al “Hey Max” y “Sevilla” de 2005 aquel sábado 10 de septiembre en el polideportivo de Parla en sus fiestas patronales; eso sí, no me supuso demasiada sorpresa, ya que en la audición externa en Las Ventas ya pude degustarla y fue en esa ocasión cuando sí que me supuso un sorpresón notable escucharla. Abajo el video que grabé; no esperen mucha calidad, ya que no presto mucha atención a la pantalla, sino que lo vivo insitu y el móvil queda por debajo y se graba como se puede. Eso sí, Miguel, por su vestimenta blanca, deslumbra y no se le ve muy bien.

Solamente eché mucho en falta, dentro de la lógica de repertorio (no me voy a poner aquí a solicitar cosas raras como “Hey Max” o “Senza di te”) a ese clásico que es “Duende”. Por lo demás, no faltaron las impagables “Amante bandido” (incluida en los bises) y “Sevilla”, que sonó elegante, con notables paradas y arrancadas en su ritmo, mediada la actuación. Aquí les dejamos insertada “Sevilla”.

De ese disco bisagra de Bosé de 1984 “Bandido”, sonó “Horizonte de las estrellas”, en versión muy disco, moderna y readaptada; yo, personalmente, he de decir que aquí sí que me gustó la toma de este tema no tan evidente de escuchar en una actuación de Bosé y que ya sabía de antemano que era una de las novedades a modo de recuperación que Miguel había incluido en el presente “Amo Tour”. Grabamos “Amante bandido”, pero momentáneamente se nos quedó la cámara sin batería, por ese motivo el siguiente video que les incluimos en el post está cortado al final y es obligadamente un abrupto fragmento o, como a mí me gustan nombrarlos en Youtube, “excerpt”.

Prosigamos con el escrutinio. Aparte de jalonar temas de “Amo”, Bosé supo elaborar un set list plagado de hits. No faltaron los temas troncales de “Bajo El Signo De Caín”. Y no se llevaron mucha distancia dentro de las 2 horas de duración “Si tú no vuelves” y “Nada particular”. Miren, ahora caigo, a la hora de repasar los temas que sonaron por álbumes de Bosé, que no cayó nada de “Laberinto”, disco de 1995 que me gusta mucho y donde se encuentra “Este mundo va”, que sin duda es otra de mis canciones favoritas de Miguel de siempre. Una pena.
Siguiente comentando algo más de los 2 hits de “Bajo El Signo De Caín” que ofreció Miguel, me gustaron mucho las proyecciones de las que disfrutó “Si tú no vuelves”, con los relojes en las pantallas-bloques (vean la imagen que situamos justo aquí arriba); estas 2 canciones del disco de 1993 fueron por lógica de sus formas de los pasajes más emotivos de la noche, sobre todo el que supuso “Nada particular”, que a ratos erizaba el vello.
“Morena mía” salió solvente en los bises, donde la gente se relajó con sus formas sensuales y con agrado vimos que de “Cardio” se mantiene en el repertorio la fabulosa “Dame argumentos”, que sonó fiel a su toma de estudio (éste fue uno de los momentos que más disfruté y que en coincidencia personal también agradó a Luis F. Novalvos, el cual se había quedado algo atrás por motivos de corrimientos de gente al iniciarse la actuación). “Como un lobo” sin embargo sí que sonó en modo más moderno, acreedor de la revisión junto a Bimba para “Papito” y regaló un buen momento de baile a mitad de concierto. Ahora les insertamos nuestra grabación de “Dame argumentos”.

“Bambú” mantiene el tipo de ese “Los Chicos No Lloran” y sus galones están intactos al situarse en el sector final de la actuación. Las curiosidades del listado fueron “El hijo del Capitán Trueno”, que narra en metáfora la controvertida relación personal que Miguel tuvo con su padre Luis Miguel Dominguín (cosa que explicó en aquel conciertazo de Parla en 2005 ya citado antes), y que sumó más a “Sereno” de 2001 en el haber del listado. No me imaginaba que sonara, la verdad.
Cuando parecía que el show acababa, Miguel se mantuvo en escena un ratito más para regalar de forma muy sentida al público “Te amaré”. De esa forma completó 2 horas de concierto de alta satisfacción. Antes de arrancarse con esta bonita y sentida balada, Bosé se dirigió de forma extensa y sincera al público, agradeciendo el apoyo prolongado a lo largo de tantos años que ha recibido de su núcleo más duro de fans; estuvo de 10 en este discurso de agradecimiento, la verdad. Abajo Miguel, sonriente durante “Te amaré”.
Bien es cierto que Miguel Bosé no tuvo en esta fecha que les estamos narrando su mejor estado de forma vocal. Se hizo patente en el largo speech de agradecimiento que acabamos de comentar previo a “Te amaré” y en ciertos pasajes de las canciones donde Miguel quedaba al mismo nivel de los coros que le acompañaban, entre cuyos componentes me costó mucho reconocer a la compañera de camino de tanto tiempo de Bosé Helen de Quiroga (ahora con look de pelo corto rubio, vean la siguiente fotografía; la última vez llevaba el pelo largo y castaño, imaginen si ha pasado tiempo…).
Los músicos que acompañan a Bosé tocan bien. Se echa de menos a Pedro Andrea en el sentido emocional (por aquello del tiempo que formó parte del universo musical de Bosé en su día), pero Miguel es un tío hábil que no comete errores en este apartado. Bosé estuvo elegante. A sus 60 años se mantiene bastante bien. Con look repeinado, y el pelo recortado respecto al inicio de la promo de “Amo”, creo que ha mejorado en este aspecto. Mucho mejor la vestimenta blanca de arriba abajo que lució en la noche de Torrejón de Ardoz que los estampados imposibles que llevaba en años anteriores.
Aquí arriba parte de los músicos del directo de Miguel. Bosé se movió bien por todo el escenario. Estuvo cariñoso (más que nunca de las veces que le he visto hasta la fecha; no es que las otras veces estuviera hecho un ogro, ni mucho menos, no se equivoquen) y agradecido con su fiel público y solamente se le puede echar en cara algo el aspecto vocal, si bien no fue algo acusado y prolongado, sino que se notó en ocasiones puntuales.
El show que nos propone Bosé está bien cuidado. La puesta en escena está muy bien con las columnas o bloques que sirven de pantallas. Las proyecciones son muy acertadas; por cierto, hubo una para una canción de “Amo” (creo) que incluía videos publicitarios de origen oriental que eran hilarante y llamaba mucho la atención; a continuación una imagen del citado momento.
Triunfo absoluto para Bosé. Recinto a rebosar. Ambiente inmejorable y muy familiar (había amistades de nuestro querido L.F. Novalvos que estuvieron con nosotros e iban con sus hijos que en ocasiones no llegaban ni a la decena de edad), con la gente emocionada en el buen sentido (no como las petardas del concierto de días antes de Javiera Mena) y disfrutando a tope con todo lo que Miguel proponía sobre el escenario.
Quizás el concierto de la gira “Velvetina” que viví en Parla me gustó más (guardo un recuerdo excelente y además era la primera vez que vía a Miguel en concierto, cosa que supongo que influirá notablemente en la percepción tan idealizada que me quedó), pero este concierto me gustó más que el que vi en el mismo lugar en 2007.
A eso de la 1 de la madrugada se marchaba Miguel del escenario y nosotros retornábamos para Madrid, tras saludar a Mercedes y otras “boseófilas” a las que tanto agradecemos que escuchen nuestros programas de radio y que ayudaron con su movimiento a través de internet a que el programa sobre “Velvetina” y el de “Cardio” fueran un éxito.
Al salir de Torrejón de Ardoz nos chupamos un atasco en la avenida de Las Fronteras de la localidad, en el que se vio la peor faz de los conductores voraces y jetas. Luis Felipe sufrió que me arrancara con el estribillo de “Única libera radio”, canción que confundió con “La autoradio canta” a la hora de hablar sobre “Los Chicos No Lloran” antes del concierto y que corrigió en el trayecto de vuelta; a él no le gusta esa canción tan ligera y desenfadada y a mí sí, con lo que ello conllevó cuando me la recordó.
Nos fuimos tarde a la cama, pero muy contentos de haber vivido este concierto del gran Miguel Bosé. Uno de nuestros artistas capitales de la música pop y al que hay que agradecer que tras tantos y tantos años de carrera sea capaz de ofrecer un espectáculo tan solvente y digno de ver en el escenario. Y además cumpliendo 2 horas exactas de actuación, cosa que no todo el mundo ofrece. Bravo muchacho.
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miércoles, 22 de junio de 2016

Programa Prince And The Revolution “Music For The Motion Picture “Purple Rain”” (Temporada 7/ Programa 14)

Con este homenaje a Prince y a su por entonces banda The Revolution, pusimos punto y final a nuestra 7ª temporada de radio. Fue el pasado 28 de mayo de 2016, día que pasará a la historia por ser la 3ª vez en la que el Club Atlético de Madrid no pudo terminar de ser campeón de Europa y por el cierre de nuestra temporada radiofónica más corta (asunto de puentes, vacaciones algo más largas y demás).

Quisimos tributar al artista de Minneapolis, unas semanas después de su repentina muerte recogiendo el disco quizás más masivo, aquel que concedió la banda sonora a la película con algunos guiños biográficos del propio Prince “Purple Rain”. Estuvimos en los estudios de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) Luis Felipe Novalvos y servidor de ustedes y vía telefónica participó una vez más Mariano González (insertado nuevamente de manera atroz en la foto de rigor; por cierto, lo de mis gafas de sol no son pose cool barata, sino intento de evitar males derivados de conjuntivitis alérgica).

El programa se emitió a las 16.00h en la sintonía de RUAH y contó con la difusión en las ondas en Qué! Radio Madrid Este, con lo que en el 92.2FM pudo escucharse en Torrejón de Ardoz y áreas no muy lejanas; nuestros agradecimientos a Francisco José Bujalance, director de dicha franquicia de la emisora nacional, que siempre confía en “DMR”.

Creo que nos quedó un homenaje aceptable a Prince. Hicimos lo que pudimos al menos. Aquí les dejamos insertado el reproductor para su escucha y les ponemos en enlace a Ivoox para que se lo descarguen si quieren: http://www.ivoox.com/dmr-7-14-audios-mp3_rf_11978646_1.html
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martes, 21 de junio de 2016

Concierto La Broma Negra. Madrid (18-06-2016)

INTRODUCCIÓN.
Dentro de la vorágine conciertera que con disfrute excelso estamos padeciendo en los últimos días en “DMR”, había una fecha señalada que era el sábado 18 de junio, en el que nuestros amigos y protegidos de La Broma Negra ofrecían un nuevo concierto en la capital. No seré yo, Víctor Prats por si atinan quién de los redactores de “DMR” escribe estas líneas, quien les hable a fondo del concierto, sino que lo hará Mariano González, quien felizmente, de última hora y contra todo pronóstico pudo asistir al evento. Yo solamente me limitaré a hacerles una breve introducción en el que dejo caer mis reflexiones sobre LBN y la nueva experiencia que vivimos el pasado sábado con ellos en acción. No obstante, el material visual sí que corre de mi parte y es de bajísima calidad (el humo que creaba halo en el escenario y la iluminación de la sala Siroco hicieron el tándem perfecto para que mi cámara de fotos -una Olympus de 2006- quedara en evidencia tanto en videos como en fotografías; lo siento en este sentido, sobre todo por David Infantes, que al cogernos en el otro lado del escenario no sale bien ni visible en una sola).
Un lustro casi exacto hace que conocimos al por entonces dúo en la sala Cats, actuando junto a otra banda que tenían talento y no sé yo si ahora están poco o nada en activo como eran Oberón. La Broma Negra ha crecido en este periodo. David Infantes y Laura Pérez no son meros acompañantes, sino que forman parte del proyecto aportando sus labores en buena suma a LBN. David lleva ya consolidado un mayor tiempo, con el trabajo de las atmósferas que crean sus teclados y Laura ha tomado el rol de llevar la percusión, al margen de sus performances en directo, que son también muy interesantes de ver.
Un concierto de La Broma Negra nunca es igual a otro anterior. En esta ocasión el grupo sorprendió con un look transgresor, vestidos todos como damas victorianas de luto, cosa que nos chocó en primeros compases (si bien existe un logo de la banda con Álex y Carlos en ese sentido), pero a las 5 canciones ya estábamos completamente metidos en historia. Disfrutaron de un sonido pulcro con el que el grupo ofreció un repertorio que cualquier fan agradecería, donde rescataron temas que hacía tiempo que no tocaban en directo (“Noche en el tejado”, de especial agrado para mí y que supuso el colofón a las casi 2 horas de show y “Los niños de Dickens” son poco habituales en sus conciertos).
Sirva como ejemplo de punto álgido un tema que aparte es uno de mis favoritos. En “Los reyes no morirán en sus camas” LBN sonaron a la perfección. Perfecta sincronía entre las guitarras de Álex y teclados de David, con Laura llevando a la perfección el peso de la percusión del tema y con Carlos en su registro más intenso y emocionado. Como muestra ese botón, pero lógicamente hubo mucho más. Ahora llega Mariano que entrará al detalle. Termino con esta intro afirmando una vez más que asistir a un concierto de La Broma Negra es algo que cualquier aficionado a la música debería hacer al menos una vez al año, por originalidad y separarse de lo ordinario y previsible (al margen del contenido musical y lírico en sí, por si eso no fuera suficiente por sí solo); por fortuna, la banda mantiene un ritmo de 2 actuaciones al año por Madrid. Intentaremos seguir el ritmo de visionado.

CRÓNICA CONCIERTO.
Una invitación para ver un concierto de La Broma Negra es una oportunidad que merece la pena aprovecharse y aunque estuve a punto de no poder ir, finalmente los hados dispusieron que me encontrase en Madrid para poder asistir al evento que hoy reseñamos. Incluso las circunstancias me lo pusieron fácil, a pesar de mis problemas de movilidad el traslado se solucionó gracias a mi buen amigo Víctor Prats, que nos llevó en su coche, y a eso le añadimos que gracias al buen hacer del personal de Siroco (lugar del concierto) pude ver el concierto cómodamente sentado en una sillita en primera fila (ya me había asegurado Víctor que tendría asiento); como un señor. Así pues solamente quedaba aguzar los sentidos, inmiscuirse en la música y disfrutar.
Y por supuesto que disfruté. Un concierto de La Broma Negra presenta varias ventajas innegables. Una de ellas es que su show es un reflejo de lo que son musicalmente y que se puede definir con esa palabra tan de moda en la política: transversalidad. Hay evidentes toques techno, pero también pueden disfrutar los amantes de hard rock o los seguidores de los efluvios góticos. Otro tanto a favor es, lo que podríamos llamar, su puesta en escena, su imaginación y poderío visual. En todas las veces que les he visto nunca han repetido estilismo, lo mismo les he visto con traje y corbata, con sombrero medio cowboy, o con otros múltiples aspectos. En el caso de anoche la imaginería de la banda fue poderosa y estrambótica (para bien); Carlos y Alex ataviados con vestidos de guisa fúnebre y victoriana, incluyendo sombríos velos, y David Infantes y Laura Pérez secundando coherentemente en siniestra negritud. El caso de Laura fue llamativo, pues a modo de sombrero portaba sobre su cabeza nada más y nada menos que un candelabro. A grandes rasgos aspectualmente el conjunto parecía sacado de las películas de la Hammer, de Paul Naschy o de la novela gótica decimonónica; todo un poquito steampunk además. Por mi parte encantando, una presencia lúgubre y epatante es algo que tiende a gustarme como escenificación. Además no veía un candelabro en un concierto desde el de Echo And The Bunnymen en otoño de 2005 en La Sala Arena; y me gusta la luz de velas.
Dentro de la formación para mí era una novedad ver a Laura Pérez, ya que me perdí el concierto de hace unos meses en Moby Dick y he decir que es una buena contribución para el grupo. Su labor como percusionista es eficiente y curiosa, solamente dispone de un bombo y un tambor que además toca de pie; lo que hace recordar a Moe Tucker de The Velvet Underground o a Bobby Gillespie en el primer disco de The Jesus and Mary Chain, buenas referencias sin duda. Además aporta coros e interesantes dotes de expresividad corporal, a base de danzas o movimientos diversos. Por otro lado David Infantes cada vez creo que tiene más peso en el grupo, tanto en estudio (compruébenlo en “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra”) como en directo, donde su teclado oblicuo es algo ya característico. De Carlos y Álex poco queda por decir ya, el primero actuó como director del escenario, escenificando, teatralizando, pero siempre sin fastos o barroquismos innecesarios; vamos, que tampoco necesita arrancarle la cabeza de un trisco a un murciélago al estilo Ozzy Osbourne. Álex, como siempre muy bien a la guitarra y muy sobrio, ocupado en hacer un buen trabajo.
La música comenzó puntualmente a las 22h y por hacer una semblanza previa del setlist, he de decir que tuvo varias sorpresas agradables. Se recuperaron canciones que hace tiempo que no se tocaban, poco obvias, lo que hace casi pensar en un regalo para los fans y de paso para ellos mismos, pues a veces pienso que incidir siempre en un repertorio fijo, de piloto automático, acaba produciendo aburrimiento en la propia banda. Mientras tanto el público cuenta con un gratificante factor sorpresa. Me van a permitir que vaya desmenuzando el setlist por bloques. Por un lado tenemos precisamente esas canciones “rescatadas” como la que abrió el concierto, “El buen amor”; buen tema de “Joyas De Princesas Muertas” que a mí he reconocer que me sorprendió como inicio. Del mismo disco y poco después nos volvieron a sorprender con otra canción que brilla por su emotividad, “He tocado el cielo”. En realidad “Joyas De Princesas Muertas”, siguió atesorando más sorpresas, quizá la mayor fuera “Los niños de Dickens”, ya algo más avanzado el concierto. Todas ellas adecuadas para un concierto, fueron interpretadas con pasión y bien recibidas por el público. Público que, por cierto, quizá no fuera tan abundante como en Moby Dick, pero con el suficiente núcleo duro como para considerar que había un buen ambiente. Si nos retrotraemos más en el tiempo, nos encontramos con dos temas de más solera y más tempo rock como son “Hoy no estoy muy católico” (a eso de la mitad del concierto) y “Ten piedad de nosotros” (casi en la recta final), nada más y nada menos que del disco “Cómo Aprendí A Amar A Un Cocinero”, lo cual sí que es curioso pues anteriores a “Joyas De Princesas Muertas” no suelen prodigarse canciones en directo.
Su último disco también estuvo bien representado, como no podía ser de otra forma. Como segundo tema del concierto cayó una de mis favoritas del mencionado LP, “Despierta a la guardia” todo un trallazo en toda regla que supo captar toda la furia de la canción de estudio y aun incluso de aumentarla; todo ello contribuyendo a poner las cosas en su sitio, a dar un golpe encima de la mesa. Un par de canciones después llegó el turno de uno de sus últimos singles, ese trallazo dance de taxativo título que es “Franco tenía un polvo”; lo que nos lleva necesariamente a que ese fuera uno de los momentos precisos para bailar y de paso meterse al público en el bolsillo. Yo me esperaba que la guardaran para más tarde, pero la jugada salió bien. Avanzando unas cuantas canciones nos encontramos con otra canción destacada, “La enfermedad del beso”, que brilló merced sobre todo a su poderoso estribillo con Nerón, San José y Salieri incluidos; era la primera vez que tenía la oportunidad de escucharla en directo y no me defraudó. Más introspectiva fue “Mientras ella cerraba las cortinas”, más o menos a la altura de la mitad de concierto, y enmarcada en un momento del show apropiado en cuanto a tono. Un momento más reposado y melancólico. El siguiente tema de “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra” fue “Los hijos de las brujas”, una pieza incluso ensoñadora que aportó un matiz de, valga la expresión, cuento siniestro y como tal arrojó una luz distinta a la actuación. La parte final del concierto fue imbatible y encadenó una serie de canciones que no hacían sino ir e ir subiendo de intensidad y en este tramo aún hubo tiempo para dos cortes más del último trabajo de La Broma Negra, por un lado el estupendo single “Las chicas del Corte Inglés” que además sonó con más colmillo respecto del medio tiempo del álbum y casi para acabar otro tema que va camino de ser clásico de la banda, “Los cuerpos celestes” que aportó una dosis de bella épica, bien refrendada y subrayada por Laura en las labores de percusión.
En la parte escénica “Los cuerpos celestes” fue también un momento a tener en cuenta, Laura Pérez se situó tras Carlos a la par que extendía un par de alas blancas postizas, formando ambos una curiosa figura sobre las tablas. Pequeños detalles escénicos que a la larga particularizan los conciertos y les dan personalidad. Al acabar el concierto, en los exteriores de Siroco, tuvimos la ocasión de hablar con David Infantes y nos comentó que la idea era tocar, por lo menos, las canciones que tuvieran vídeo de su última obra y ayer se cumplió más que en el concierto de la Moby Dick donde no sonó “Las chicas del Corte Inglés”. Es la primera vez que las oigo en vivo y creo que son muy defendibles sobre las tablas y que en el futuro habrá más ocasiones de escucharlas, quién sabe si convertidas en pequeñas favoritas.

Pasando a analizar las canciones de otros discos se confirma la idea de que La Broma Negra gestiona su repertorio con absoluta libertad, aunando temas de probada carisma con otros menos habituales. Si tomamos ejemplo “Desilusiones De Grandeza”, en el tramo más o menos inicial del concierto sonó una no muy habitual “¿Quién era yo cuando era niño?” y que funcionó a las mil maravillas como brioso medio tiempo tirando más al techno pop. Igualmente funcionó en el ecuador del recital “El lento y medido caminar del vigilante”. Pero de reconocer que dos de mis momentos favoritos de la noche fueron “Los muertos”, con su aura de misterio y solemnidad, aumentada si cabe por la imagen gótica de los intérpretes.
Impagable el momento en que suena el recitado en inglés (por cierto proveniente de “Dublineses”, la última película de John Houston) y que Carlos aprovecha para salir brevemente del escenario mientras Álex interpreta un excelente solo. Me parece una de sus mejores canciones y escucharla a un pie del escenario siempre es un gran placer. Ya en la estupenda recta final suena lo que a todas luces es un tema, a mi entender, magnífico: “Su decisión, mi capitán”. Y sonó como suele sonar en directo: ajustadísima y vibrante, brillante en su ejecución por parte de todos; el estribillo, dicho sea de paso, nunca puede decepcionar.
¿Y qué nos trajo “Déjanos La Luz Encendida”? Cosas curiosas. Reconozco que fue sorpresivo escuchar “El guardabosques” y aparte del bagaje de la canción, fue uno de los momentos más teatrales de la noche pues Laura Pérez se paseó por el escenario blandiendo tentadoramente una manzana, ofrecida tanto a alguien del público como de la banda. Quedó resultón, fue divertido, original y vodevilesco en el mejor sentido de la palabra. Ya bastante avanzado el concierto sonó una canción que, personalmente, me parece una de las más intensas sentimentalmente hablando: “Domingo de pasión”, y toda esa emoción bullente bajo la música fue perfectamente canalizada por Carlos. Y no menos intensa fue la rendición de “Heridos”, apretando los dientes con fuerza ya al casi al final del concierto y donde la percusión, Laura Pérez mediante, tuvo uno de sus momento más destacados de la noche. No hay más que escuchar los redobles coincidentes con el estribillo, briosos y retumbantes; por otra parte algo característico de la canción, pues el año pasado en el World Goth Day Javier Pellín hizo una interpretación similar.

Y tenemos también el apartado de “clásicos”, canciones que se han ido ganando el afecto de los seguidores y que La Broma Negra sigue tocando con el devenir de los años; y con razón pues suelen ser infalibles como acicate en sus conciertos. Me refiero a temas destacados de “Joyas De Princesas Muertas”. Así, por ejemplo, tuvimos a “Cenicienta”, que fue más o menos la décima canción de la noche, y fue un ejemplo de la parte más pop del grupo. Un rato después le tocó al turno a la gran “Sagrado corazón”, con uno de los estribillos más potentes del espectáculo merced a un entregado Carlos Caballero. Cuando ya empezaba a enfilar el segmento final llegó, lo que para mí fue, uno de los momentos destacados: nada más y nada menos que “Los reyes no morirán en su cama”, auténtico temazo de trazas versallescas pero de sangre jacobina; hasta los espectadores más moderados la siente casi como proclama. Y funcionó como siempre suele hacer, con vigor y atronadora energía por parte de toda la banda. Ya en los ultimísimos compases del concierto hubo un par de cortes más de “Joyas De Princesas Muertas”; en antepenúltimo lugar llegó el momento de “Cuidado con lo que matas”, cadenciosa y meditabunda, despuntando en el estribillo y como remate de la noche una de las canciones más apreciadas de La Broma Negra: “Noche en el tejado”, excelente fin de fiesta que da al concierto casi un sentido circular (empezó y terminó con una canción de “Joyas De Princesas Muertas”).

Me gustaría resaltar un detalle al margen de la música que quizá no signifique mucho para el lector, pero sí para el redactor de esta crónica. En un momento dado Carlos Caballero, haciendo honor a su apellido, se aproximó a mi posición y me tendió su mano para que se la estrechase; cosa que hice en el acto. Fue un cariñoso gesto de Carlos, sabedor del infortunio físico que últimamente me acompaña. Por ello quisiera corresponder desde aquí a ese gesto, poniendo negro sobre blanco mi más sincero agradecimiento. Y espero que no se moleste si escojo ese momento como mi favorito de la noche, en lugar de uno musical (que por cierto hubo muchos y muy buenos).
Víctor y yo estuvimos de acuerdo en señalar la noche del sábado 18 de Junio como un evento musical interesantísimo. Nos gustó mucho el enfoque visual y la elección de la música, y así se lo hicimos saber a Álex Gómez tras el concierto. Siempre es un placer hablar con los miembros de La Broma Negra e iniciar una pequeña tertulia musical. Del mismo modo también hablamos en el exterior con David Infantes sobre cómo había ido la noche etc, pero se nos escapó Carlos Caballero con el que no pudimos hablar dado que la hora de regreso se estaba aproximando y hubimos de volver.
La Broma Negra desde que les vimos por primera vez en 2011, en la sala Cats, creo que han evolucionado en sus directos muy visiblemente. En el aquella noche, música y letras aparte, nos gustó su porte sobrio, elegante, que incluía traje, corbata y al fondo del escenario un fotograma ampliado de “Rocco Y Sus Hermanos”. Además eran solamente un dúo con las bases electrónicas ya grabadas. Hoy día son un cuarteto y proponen un espectáculo más vivaz, más teatral y más acústico también al haber más instrumentos tocados en vivo. Al introducir nuevos elementos, La Broma Negra se ha enriquecido. Para nuestra suerte. También quería reseñar una escena no muy espectacular, pero si elocuente. Una vez finalizó la música, fue la propia banda quien con cuidado artesanal fue recogiendo y enfundando los instrumentos. Es algo casi conmovedor ver que en, digamos, estos malos tiempos para la lírica hay un grupo de personas que son unos currantes en pos de la música, esforzados, comprometidos. Y luego encima puedes hablar con ellos como si tal cosa. Es ese pequeño encanto de la honestidad por un lado y la cercanía por el otro.
Otro concierto más de La Broma Negra, que nos confirma una especie de ley, de teorema: en un concierto de La Broma Negra es muy difícil no llevarse ninguna sorpresa y mucho menos aburrirse. Esperemos que sigan contando con DMR para otras ocasiones.

Texto: Mariano González (CRÓNICA CONCIERTO) y Víctor Prats (INTRODUCCIÓN).
Fotografías y videos: Víctor Prats.
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viernes, 17 de junio de 2016

La Broma Negra - Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra (2015)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Hay bandas que tienen una producción prolífica, sin que la cantidad merme la satisfacción del producto obtenido. La Broma Negra es una de esas formaciones que son de las que suelen dar frecuentemente alegrías a sus seguidores en forma de nuevo material. No hace tanto que vio la luz el notable “Déjanos La Luz Encendida”, en el que Carlos y Álex dieron lugar a una entrega muy bien cuidada ya desde la portada (las portadas de las obras de LBN son siempre algo a tener muy en cuenta). Este disco de 2013 reportó nuevos clásicos al repertorio del grupo como es por ejemplo “Heridos”, que no puede faltar en ningún concierto de la banda.

Además, el grupo en esos días ampliaba su nómina de empleados incorporando a David Infantes como teclista y componente oficial. En su día contaron con un batería resuelto como fue Javier Pellín, pero el querer alejarse de la evidencia en la formación hizo que el grupo decidiera dar una vuelta de tuerca a su imagen e incorporaran a Laura Pérez, que en su día ya había participado con La Broma Negra en otros terrenos visuales, como percusionista y tocando de pie, alejándose de la pose habitual de un batería clásico, cosa que vimos en Moby Dick hace unos meses y nos gustó mucho.

Aquel día el grupo presentó en directo “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra”, un trabajo que considero el más ambicioso en muchos sentidos de LBN, no sé si de toda su trayectoria, pero al menos en mucho tiempo. En este disco, donde la producción se nota más cuidada que nunca, las melodías son nuevamente acertadas y las composiciones nos trasladan por diversos estados de ánimo a través de luces oscuras melódicas, las cuales no son impedimento para a ratos resultar bailables.

La ambición se demuestra también en el excelentísimo trabajo visual del que han disfrutado muchas de las canciones en forma de videoclip. Creo que por ejemplo en este sentido ningún otro disco de La Broma Negra ha disfrutado de tantos videos. Y ya saben que yo, como gran defensor de los videoclips, este aspecto lo considero un punto muy a favor de “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra” y su universo.

Hay mucha tela que cortar en forma de análisis de canciones. Metámonos en el disco sin más dilación.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Los pies de los santos”: Con una melodía inquietante abre el disco de la mano de “Los pies de los santos”. Carlos Caballero entra con su registro vocal más profundo junto al resto de la instrumentación. La estructura melódica de teclados suena clarísima en producción y sus matices se hacen acreedores de los matices más interesantes del disco. Canción inquietante y latente, de perfil muy sombrío que nos supone un arranque de obra intrigante. Buen prólogo.

2. “La enfermedad del beso”: Mononucleosis, emm, digo “La enfermedad del beso” es la 2ª canción del disco. Canción que ha dispuesto de un videoclip con David, Álex y Carlos en plena naturaleza con túnicas azules y rojas y en el que a veces se juega con el negativo de los fotogramas para cambiar las tonalidades. En el plano musical “La enfermedad del beso” la canción gana ligereza y supone una notable subida de ritmo respecto a la inquietante canción de apertura. Las metáforas en la letra son de inspiración clásica por parte de Carlos con menciones a San José y al controvertido emperador Nerón.

3. “Mientras ella cerraba las cortinas”: El disco prosigue bajando algo en ritmo melódico con respecto a “La enfermedad del beso”. “Mientras ella cerraba las cortinas”, no obstante, creo que transmite sentires parecidos al de la canción previa, pero a menor velocidad. El videoclip me gusta mucho. Es muy sencillo. Se ve a la formación actual al completo en un parque tocando. La imagen es en blanco y negro. Quizás me guste porque me evoca vagamente a ciertas imágenes mi videoclip favorito de The Cure, el de “The hanging garden”.

4. “Despierta a la guardia”: En “Despierta a la guardia” hay fuertes contrastes melódicos. Cuando creemos que estamos ante una canción de tempo animado, resulta que en su estribillo se alcanzan unos momentos de los más intensos y abrasivos del disco. Ha contado también con videoclip, donde vemos a David en poses relajadas, a Álex en actitudes a ratos histriónicas, a Laura sonriente portando algún animalito y a Carlos haciendo el correspondiente playback en plena sierra ¿de Guadarrama? en parajes donde hay caballos como figurantes de excepción. Notable canción que merece mucho la pena escuchar en directo para apreciar la contundencia de sus cambios de ritmo.

5. “Las chicas del Corte Ingles”: Llegamos a un medio tiempo agradable con videoclip grabado en el entorno de la calle Preciados (no podía ser de otra manera por la mención a los grandes almacenes que dominan esa zona) y con Carlos luciendo un look zíngaro con pañuelo, sombrero y pendiente incluidos. “Las chicas del Corte Ingles” tiene un estribillo llevadero en el que Carlos narra las peripecias de un voyeaur de las dependientas de los grandes almacenes. No será la letra más controvertida del disco en tanto al comportamiento de uno de los protagonistas de las creaciones de Carlos. Ya verán luego.

6. “Los hijos de las brujas”: Llegamos al ecuador del disco con “Los hijos de las brujas”, una canción de sonido ensoñador e incluso vagamente bucólico. El videoclip nuevamente sencillo es acertado con LBN en formato de trío (David, Carlos y Álex) caminando por una senda forestal, portando paraguas y recogiendo de cuando en cuando piedras del camino. Final de cara “a” apropiado para darle la vuelta al vinilo.
7. “Los cuerpos celestes”: Una de nuestras favoritas de “Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra” es “Los cuerpos celestes”. Tiene galones por doquier y merecidos todos ellos: primero de los singles, apertura de la cara “b” y videoclip solemne (al igual que la canción en sí) con primer plano de Carlos Caballero sobre llamas ardiendo y flanqueado por Álex, David y por el batería de LBN en aquel breve periodo de tiempo que precedió al lanzamiento del disco Javier Pellín. Gran canción, épica, con partes y sectores geniales en el perfil alto. Carlos brilla vocalmente con notas sostenidas. Puede que por el single con afán de viral que le tomó el relevo haya quedado algo eclipsada, pero a mí no me lo quiere parecer. “Los cuerpos celestes” es el ejemplo de LBN en sus momentos de máxima inspiración.

8. “Santos y señas”: Tras la solemnidad y potencia de “Los cuerpos celestes” LBN miden bien el conjunto del disco y restan hierro al asunto con una pausa llevadera de la mano de “Santos y señas”. Hermana menor de “Las chicas de el Corte Inglés”, por aquello de sus ciertas semejanzas melódicas (si bien las guitarras de Álex no son tan afiladas en esta ocasión), supone quizás el pasaje más suavecito de la obra. Eso sí, termina de forma inquietante.

9. “Canción de cuna”: Sonidos asfixiantes dan lugar a los primeros compases de “Canción de cuna”. Tempo lento, fantasmagórico y vampírico, al que ayuda Carlos adoptando su labor vocal más engravecida. Canción de pesadilla, muy oscura e intensa.

10. “Casas de fieras de El Retiro”: En formato musical sonoro de cierta nana, que por aquello de su título le correspondería más a la canción previa, llega “Casas de fieras de El Retiro”. Sobre esa base onírica se suma el resto de la orquestación donde los sintetizadores de sonido analógico (reminiscentes a ratos del “A Broken Frame” de Depeche Mode). La canción tiene un apéndice o track oculto que es preciso presten atención.

11. “Franco tenía un polvo”: Llegamos al tema viral que el grupo nos dejó entrever cuando les entrevistamos en el programa final de nuestra 6ª temporada. Por desgracia creo que “Franco tenía un polvo” no ha supuesto tanto revuelo como podría haberse supuesto por su controvertido título, el cual no es más que el lema de una camiseta que luce una peculiar chica (de ahí lo comentado antes al hablar de “Las chicas de el Corte Inglés”). Melódicamente es la canción con distancia más bailable del disco. Un hit en toda regla. A ratos suena obsesiva en sus notas, sobre todo cuando Carlos Caballero se desgañita más al micrófono en los estribillos. Su videoclip, con lo que Alfredo Morales cree que es el núcleo duro de seguidores de LBN bailando alrededor del grupo, es cuanto menos curioso.

12. “Agarrado a la cola de un cometa”: Con notas de piano clásico llegamos al punto y final del disco. “Agarrado a la cola de un cometa” se presenta con la voz de Carlos jalonada por efectos que le confieren un cierto halo de fantasma. No deja de tratarse de un epílogo con cierto encanto, pero que nos sirve simplemente para que no se cierre la obra con el trallazo que supondría “Franco tenía un polvo”. Puede que LBN hayan cerrado sus discos con temas más excelsos. No es que este “Agarrado a la cola de un cometa” sea un tema malo, sino que está lejos de ejemplos como “Los muertos” o “El descanso de los bañistas”; es que es difícil competir contra canciones como esas, simplemente eso.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Creemos que La Broma Negra goza de buena salud. Este último disco demuestra que están en forma compositiva y no precisan de dar bandazos para desarrollar sus inquietudes melódicas y líricas. El grupo a día de hoy es un cuarteto, creemos que bien avenido, en el que David Infantes aparece ya consolidado y en el que Laura se está ganando un puesto dentro del grupo.

El disco disfrutó de una puesta de largo en Madrid por todo lo alto. En la Moby Dick registraron un aforo más que notable y sellaron 2 horas de concierto descomunales. Este sábado tendremos una nueva ocasión de comprobar la salud de LBN, que intuimos será buena.

“Amigos, Temo Que Ya No Estemos En La Tierra” consideramos que es un paso adelante del grupo. Persiste en las ideas y estructuras del anterior “Déjanos La Luz Encendida”, pero lo sentimos como un disco más directo; ambicioso, como hemos dicho en nuestra introducción. No debe ser indicador de nada, ya que LBN puede sorprendernos con un disco más sombrío en su siguiente paso y no suceder absolutamente nada. Como siempre, es un disco al que deben conceder sus necesarias escuchas. Melódicamente, como hemos dicho, puede que muchos temas no les tarden tanto en entrar, pero es preciso varias escuchas detenidas a las letras de Carlos Caballero, que nunca da puntada sin hilo.

La portada nos gusta mucho también. Ese grito en segundo plano, de rabia, de telón de fondo sobre el puño cerrado frente a la boca agarrando una cruz en tonos grises es la imagen perfecta para sintetizar la música que contiene. Quizás el verano no sea el momento del año más propio para atreverse a interiorizar un disco de LBN, pero al menos no nos acusarán a “DMR” de hacerles propuestas innovadoras. Atrévanse.
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jueves, 16 de junio de 2016

Concierto The Bronson. Madrid (10-06-2016)

Mientras que Mariano González se iba al Teatro Sanpol a ver a ELE nosotros nos íbamos a la sala BarCo a ver el “Bronson Circus”, el mayor espectáculo del mundo, o al menos uno de los shows musicales más divertidos y marchosos que se pueden vivir en la geografía española a día de hoy. El grupo de 10 componentes de The Bronson cambiaban para su indumentaria en escena el look militar por el de personajes circenses para presentarse de nuevo en Madrid. A eso de las 23.30h se metían como podían en el pequeñito escenario de la BarCo, inapropiado para una formación tan nutrida, y arrancaron con una de nuestras canciones favoritas de su repertorio “You are the devil”. Aquí les insertamos un fragmento que grabamos de la misma.

Al contrario que Javiera Mena la noche anterior, The Bronson se podrán quejar de otras cosas de la sala BarCo, pero de una de las cosas que no pueden poner objeciones es del sonido que disfrutaron. Cada uno de los instrumentos de la numerosa banda que son The Bronson sonó muy bien durante toda la noche. En esos primeros minutos sonó el “Get down on it” de Kool And The Gang, pero esta vez la versión se vio interrumpida de sopetón, cerrándose así el primer bloque musical de arranque. Quedaba mucha velada por delante.
The Bronson fueron generosos con Madrid y estuvieron hora y 45 minutos dándolo todo. Esta vez apostaron por un repertorio con menor número de versiones, si bien cayeron por ahí el “She’s a maniac” con la que se puso el punto y final a la actuación y una curiosa revisión de “Jesuschrist superstar” en la que hicieron un homenaje a, no sé si uno de sus seguidores más fieles o parte de su staff/management o las 2 cosas; la chanza que hicieron con él, vistiéndole de Jesucristo y dando la comunión al público, me hizo rascarme la oreja…: ¿Se verían inspirados The Bronson por mi comentario sobre este señor -al que también, con mucha razón, comparaban con Ara Malikian- en la crónica del concierto del Rock And Love Festival del año pasado? Vean a continuación una imagen del pasaje del show que les estamos contando.
Me reí mucho durante el momento “Jesuschrist superstar” y si fuera verdad eso de la inspiración sobrevenida a The Bronson por parte nuestra, sería la primera vez que DMR transgrede e influye en sus comentarios a un grupo musical; esto sería un primer paso en nuestras aspiraciones de dominar las corrientes de opinión musicales a nivel nacional e internacional (tono irónico “on”). Aquí abajo el cantante de The Bronson vestido como maestro de ceremonias y detrás el bajista del grupo vestido como hombre-bala.
No obstante, lo dicho, versiones al margen (muy buena la que hicieron de Sam & Dave de su “Hold on (I’m comin’)” donde Lorena, la voz femenina de The Bronson, brilló con luz propia), el grupo apostó por lo propio y con acierto. Lo que más destacaron fueron las entregas de su creación musical, o al menos eso me pareció a mí. Aquí a continuación una foto del público, enbigotado en su gran mayoría, y con el cantante de The Bronson inmerso entre las masas solicitando improvisaciones vocales al micro.
“Hypnotized”, otro de sus temas con gancho, también desfiló por la parte inicial de la actuación, completando un entregado arranque de show. “You got soul” vino detrás de “Hypnotized” y supuso un ligero cambio de ritmo para no terminar demasiado pronto con la lengua fuera. Dentro del set list, The Bronson adelantaron nuevas composiciones que formarán parte del siguiente disco de estudio de la banda. El nuevo material no sonó nada mal.
Arriba está Lorena y detrás de ella parte de la sección de viento de The Bronson. Musicalmente el grupo fue alternando bien los matices de su sonido, con composiciones de mayor aplomo con otras de mayor vértigo rítmico. De su “Greatest Hits Vol. 2” no faltó creo que casi ningún tema. Tuvo presencia notable “G.L.O.R.Y.”, de las de mayor músculo y contundencia en su sonido.
No faltó tampoco “White people can play funky”, en la que se hizo el mayor homenaje a Charles Bronson, con la sala casi al completo con sus bigotes de pega ofrecidos por el grupo bailando este temazo del repertorio del grupo. Hablando de los cambios de ritmo dentro del repertorio ofrecido, por ejemplo, antes de comenzar con el arreón del tramo final, “Pusherman” nos regaló el momento más íntimo y sensual de la noche. Abajo la sección de viento, con inquietante mueca del componente central.
La sala BarCo se llenó para ver a The Bronson. Damos fe de que si hubiera entrado alguien más nos hubiéramos muerto de calor. Les vino muy justa, repetimos, principalmente para poder encontrarse más a gusto en el escenario, muy reducido para ellos. Sin embargo, lo peor para el público fue no poder ver adecuadamente cómo funcionan las proyecciones de The Bronson tras el escenario. Al ser el local de techo bajo, el telón de fondo lo tapaban las siluetas del grupo y apenas pudimos disfrutar del papel visual de las proyecciones de The Bronson, las cuales son impagables. Abajo vean a Earl Bronson, cantante del grupo, con su peluca afro y a plena voz.
Siguiente comentando los videos y proyecciones, se pudieron ver bien, eso sí, los videos tutoriales para el necesario “soul train” que no faltó a la cita y otros clips en los que en alguno se pudo ver al propio Charles Bronson (el cual estuvo menos presente en los videos que en la vez anterior que vimos a los de Zaragoza). No obstante, la proyección que más nos gustó y que más gracia nos hizo fue una en la que aparecía un robotito de esos cuadradotes, que salía moviéndose con notable frenesí al ritmo de The Bronson en el tramo final. Encantador robotito hilarante, muy funky y pasado de vueltas.
El grupo se lo pasó muy bien no solo tocando, sino poniéndose pelucas afro cuando tocaba el momento (vean aquí arriba), repartiendo bigotes entre la audiencia (esta vez sí que me hice con uno para atrezzarme para el momento de “White people can play funky”), introduciéndose entre el público y pidiéndole colaboración para voces improvisadas (esto también sucedió en “White people can play funky”), tirando condones a la audiencia, luciendo muñecas hinchables de bajo presupuesto (para meternos en materia cuando le llegaba el turno a “Make love to me”) y promocionando su merchandising con mucho gracejo (el alegato de su cantante hacia los imanes promocionales de The Bronson supera al que hacía una por entonces poco conocida Lady Gaga cuando promocionaba en La Sexta su politono de “Just dance”). El guitarra y batería de The Bronson nos lo tapaba por nuestra posición una columna de bafles, aún así les conseguimos sacar alguna instantánea más o menos decente como la siguiente.
Con la locura, nunca mejor dicho, de “She’s a maniac” y el grupo en formación haciendo ejercicios de gimnasia ochentera, se ponía fin a hora y 3 cuartos de actuación divertidísima en todos los sentidos. The Bronson es un grupo que todo el mundo debería ver en directo. El género funk es accesible, con lo que no hay excusa estilística. Esta formación de Zaragoza toca bien, son desenfadados y montan un espectáculo sonoro y visual que merece mucho la pena; creo que este año o si no en anteriores, han recibido por ahí algún premio como mejor directo en algún certamen musical, con lo que nuestra impresión se reafirma en este caso con galardones.
La gente que fue a la sala BarCo respondió y se involucraron con todo lo que proponía el grupo; por ejemplo, el “soul train” fue muy nutrido (si bien he de confesar que yo no tomé parte porque quería tomar instantáneas del momento), aunque los que lo hubieran hecho con mayor clase, es decir, mi compañero de oficina Nicolás Zaragoza (de apropiado apellido, vean) y su novia, no pudieron asistir porque este pasado fin de semana estaban de viaje en las playas onubenses; una lástima. Abajo una foto del “soul train” iniciado por Lorena y Earl.
Al terminar la actuación pude nuevamente felicitar en persona a su vocalista, Earl Bronson, un tío realmente majo. Nos lo pasamos muy bien. Esperamos volver a ver a The Bronson por Madrid no a mucho tardar y que en la próxima ocasión cuenten con una sala de dimensiones más a su favor y que permita que más gente se sume a la legión de “bigotudos” (así se hacen llamar a los seguidores de The Bronson por si no lo saben).
Agradecemos mucho a la banda que se acordaran de nosotros para narrarles esta ocasión tan especial. Se ve que la vez anterior terminaron satisfechos de nuestra crónica del Rock And Love Festival en el que tomaron partida junto a Rick Brendan. Esperamos que esta ocasión también les guste este artículo. Al menos a nosotros su concierto sí que nos gustó y mucho.
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