jueves, 31 de marzo de 2016

DMR cubrirá el concierto en Madrid de Second (02-04-2016)

Ya advertimos que en este descanso que nos hemos tomado a raíz de la Semana Santa, antes de la vuelta a la actividad normal de “DMR” el próximo viernes 8 de abril, habría alguna excepción derivada de cierta cobertura de un concierto y nos referíamos a esto.

Hace tiempo que no vemos a nuestro grupo predilecto del sector independiente de la música española. Nos perdimos el primer desembarco (glorioso por lo que hemos leído por otras tierras 2.0) de los murcianos Second en La Riviera, pero en esta ocasión no nos perderemos el evento que va asociado a la gira de presentación del último disco, “Viaje Iniciático”, del quinteto formado por Sean Frutos, Javi Vox, los hermanos Jorge y Fran Guirao y Nando Robles.

La cita es este sábado en la sala ribereña y nuevamente Second han de lidiar con el fútbol; no es la primera vez que en sus actuaciones en Madrid coinciden con un derbi de la capital o la final de la Copa del Rey en ocasiones previas. A nosotros, colchoneros, nos importa más bien poco y preferimos mucho más ver cómo sigue el grupo en directo, ya que ha pasado un tiempo notable desde la última vez que les vimos en la gira de “Montaña Rusa” en la sala But.

Miren a ver si queda alguna entrada, ya que siempre es sinónimo de buen plan el asistir a un concierto de Second. Nosotros, desde la 1ª vez que les vimos en 2010 en la sala Joy Eslava (en los días del despegue definitivo del grupo), siempre hemos quedado muy satisfechos y suponemos que en esta ocasión sucederá igual.

Durante la próxima semana aquí tendrán la correspondiente crónica. Agradecemos a la gente de G-News, Pilar González y Gloria González, que nos hayan vuelto a tener en cuenta para cubrir un concierto tan remarcable como éste. Esperamos estar a la altura narrando a posteriori lo que suceda, pero les recomendamos que mejor lo vivan de primera mano.
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viernes, 18 de marzo de 2016

DMR cierra por vacaciones de Semana Santa 2016

Los que formamos “DMR”, aprovechando la Semana Santa, nos tomamos unas jornadas de relajo para volver con más fuerza. Sana costumbre que en el mundo 2.0 hay que realizar (o eso creo yo) y que permite desconectar y regresar con más ganas. No esperen actividad regular (es decir, la de publicación de artículo o nuevo programa de radio los fines de semana) hasta el fin de semana del viernes 8 de abril.

Eso sí, les anticipamos que casi seguro (como suele suceder en nuestros parones vacacionales) algo de actividad de cobertura de conciertos sí que habrá antes de la fecha que les hemos indicado de vuelta a la actividad cotidiana de esta bitácora.

También es probable que en nuestro perfil de Twitter o página de Facebook comentemos algún pequeño bit de contenido musical para alegrarles el día o el momento que sea. Pero, lo dicho: toca desconectar un poquito de nuestro rigor de calendario habitual de actividad.

Les dejamos con una bucólica imagen que preside este post informativo, la cual tomé en la Semana Santa de 2010 en las inmediaciones del Parador Nacional de Gredos, lugar que pudiera ser volviera a visitar en próximos días. Descansen y que la música les acompañe.
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domingo, 13 de marzo de 2016

Programa Austra “Olympia” (Temporada 7/ Programa 10)

Nuestro amigo y colaborador Alfredo Morales durante un tiempo no podrá asistir, al menos presencialmente, a nuestros programas de radio. Por ello, el lunes de la semana del sábado 27 de febrero de 2016 en el que a las 16.00h teníamos nuevo programa de radio, resolví de forma espontánea y rápida intentar hacer un homenaje a un pilar básico de nuestro programa de radio en su actual formato de coloquios radiofónicos.

Ideé que Alfredo Morales fuera el presentador y director del programa, cediendo yo por 1ª vez en estas 7 temporadas el testigo de la dirección del programa a otra persona y que él escogiera el disco entre los ya comentados por este blog (recuerden que antes de que hagamos un programa de radio, el disco ha de tener su artículo escrito en la presente bitácora).

Alfredo aceptó el reto de tomar los mandos (haciéndolo más que bien para ser su primera vez, por cierto) y escogió “Olympia” de Austra, un gran disco de la banda canadiense, el cual nos reportó una buena tarde música y acercarles un poco más a una banda que a día de hoy es un grupo de culto en nuestro país. Nos fuimos algo largos de hora, pero el motivo fue expresarle a Alfredo por parte de Mariano González (que participó por teléfono) y mía al final del programa nuestros agradecimientos por haber compartido con nosotros tantas y tantas horas de radio (y no radio).

En esta ocasión, no les pongo fotografía que nos hicimos en el estudio y a Mariano insertado en plan cutre vía Paint, sino que les dejo una fotografía que nos hicimos a la salida de un restaurante del distrito de Ciudad Lineal de Madrid donde esa misma noche tras el programa fuimos a cenar para celebrar la partida de Alfredo y rubricamos tan señalada ocasión.

El programa no disfrutó de redifusiones, con lo que si no estuvieron en el directo que llevamos a cabo en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) el sábado 27 de febrero de 2016 a las 16.00h, ahora es cuando podrán escucharlo por 1ª vez. Insertamos a continuación el reproductor para que lo puedan oír desde aquí mismo y también les ponemos enlace a Ivoox donde está alojado por si prefieren descargárselo y escucharlo en mejor momento: http://www.ivoox.com/dmr-7-10-audios-mp3_rf_10780341_1.html
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viernes, 11 de marzo de 2016

Temporada 7/ Programa 11: Digo Detroit y “Ascendente” (2015)

Ya pusimos en valía a “Ascendente”, último disco de Digo Detroit, en el artículo que le dedicamos en nuestro blog hace unas poquitas semanas. Ahora es turno, con un nuevo programa-entrevista, de concederle una mayor atención. Gracias a la compañía telefónica de Felipe Cedeño, cantante y guitarrista de Digo Detroit, hemos podido ahondar algo más en “Ascendente” y conocer muchos aspectos de la banda que lidera.

Este sábado 12 de marzo de 2016 a las 16.00h en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) podrán escuchar el resultado de una entrevista a fondo en la que intentamos dejar los menores cabos sueltos posibles sobre “Ascendente” y sobre Digo Detroit.

Estamos razonablemente satisfechos de esta entrevista, “culpa” de ello la tuvo la amabilidad y disposición de Felipe al teléfono, y ahora es turno de que ustedes tomen su postura al respecto. Les esperamos este sábado a la hora acordada. Agradecemos a Cookie de Promociones Sin Fronteras que nos haya ayudado a poder llevar a cabo este programa de nuestra 7ª temporada de radio.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/108924572835854
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/online.html
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martes, 8 de marzo de 2016

DMR entrevistó a Digo Detroit

Siguiente capítulo (y no último; aún nos quedará alguno más) de las entrevistas radiofónicas de “DMR”. Turno para Digo Detroit y prestar atención a su más que interesante última entrega discográfica “Ascendente”, con el que el cuarteto de Barcelona muestra un giro en su sonido y augura un futuro prometedor.

Fue Felipe “Feli” Cedeño quien estuvo compartiendo vía telefónica el programa con nosotros. La grabación de la entrevista la llevamos a cabo antes del programa en directo que realizamos el pasado 27 de febrero de 2016 a las 16.00h en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) y que versó sobre Austra y su disco “Olympia”.

A eso de las 14h contactamos con Feli, que nos atendió muy amablemente, y dimos cabida durante la entrevista a muchos aspectos interesantes sobre el disco “Ascendente” en particular y sobre Digo Detroit en general. El resultado, además de muchas de las canciones de “Ascendente”, lo podrán escuchar este próximo sábado 12 de marzo de 2016 a las 16.00h en la sintonía de RUAH.

Agradecemos a Cookie de Promociones Sin Fronteras sus gestiones para que hayamos podido realizar este programa que tanto disfrutamos llevando a cabo y que esperamos igualmente que disfruten ustedes este sábado al escucharlo en su emisión-estreno.
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lunes, 7 de marzo de 2016

Concierto Marc Almond. Madrid (12-02-2016)

Es una tremenda injusticia que haya artistas que son como algunos cometas, pasan por Madrid en contadas ocasiones y cada vez que vas a un concierto suyo piensas que puede que sea el último y en caso de no serlo tienes la seguridad de que tú serás bastante más viejo. La friolera de ocho años hemos tenido que esperar para volver a disfrutar de Marc Almond en Madrid, ocho largos años después de ese magnífico concierto acústico que nos ofreció y en el que nos prometió volver pronto con banda para dar un concierto más convencional, lo de volver lo ha cumplido, lo de pronto...

Almond visitaba nuestra ciudad para presentar su último álbum, el más que recomendable “The Velvet Trail” publicado el año pasado y como no, repasar su carrera, aunque desde luego no se trata del tipo de artista que te toca todos sus hits; es más, si bien a veces hace concesiones, en otras ocasiones éstas son prácticamente inexistentes, así que no sabíamos muy bien lo que nos encontraríamos. Llegué sobre las 20h a la sala arena, ya estaba entrando gente y conseguí posicionarme en una cuarta fila, que sin embargo no me permitió hacer muy buenas fotos, tampoco soy de los que se pasa los conciertos haciéndolas, todo hay que decirlo. Con total puntualidad salió Marc Almond al escenario interpretando uno de los temas más intensos de su último álbum “Minotaur”, y desde que salió todos sabíamos que sería un gran concierto. Almond, con 58 años, sigue siendo todo un espectáculo en directo: excesivo, teatral, cercano (sin dejar de ser una diva, la única diva masculina del pop) y lleno de energía como un boxeador cuando sale al ring.
Almond sabía desde la primera ovación nada más salir al escenario que tenía al público comiendo de su mano. Una sala llena esperando al artista que había tenido a bien visitarnos después de tanto tiempo. Lo que quiero decir es que podía haber cantado lo que le hubiese dado la real gana y hubiese sido un éxito igual, porque eso estaba lleno de devotos del inglés; claro, que si la segunda canción del setlist es nada menos que “Tears run rings” pues ya no es que el público coma de tu mano, es que directamente lo tienes a tus pies.
El concierto continuó con algunos de sus últimos temas como “Bad to me” o “The dancing marquis” (esta última da título a un miniálbum publicado en 2014), todos ellos impregnados de ese toque glam de la guitarra de Neil X, antiguo componente de Sigue Sigue Sputnik y mano derecha de Almond en directo desde hace 20 años, pudiendo considerar mano izquierda al pianista y teclista Martin Watkins. La banda era completada por un batería y dos coristas femeninas. Una de las grandes sorpresas fue su número uno “Something’s gotten hold of my heart” originalmente cantado a dúo con Gene Pitney. Durante la canción se proyectaría una fotografía del fallecido artista y Almond animó al público a cantar con él este hit ya que todo el mundo lo conocía.
La primera concesión a Soft Cell fue cuanto menos curiosa: se trató de “Darker times”, una canción del álbum de reunión de 2002 “Cruelty Without Beauty”. Esta canción, que ni siquiera fue single en su día, sin duda fue una buena elección acompañada de imágenes donde aparecían algunos personajes siniestros. La verdad que las imágenes y videos que acompañaban la mayoría de las canciones eran bastante acertados: pequeños films, imágenes fijas, dibujos con influencia pop art, etc.

Su álbum de principios de los 90 “Tenement Simphony”, uno de los más exitosos de su carrera en solitario, estuvo muy bien representado, aunque no con las canciones más obvias: Almond rescató “Meet me in my dreams” (una canción que se puede considerar de Soft Cell, ya que fue escrita en colaboración con Dave Ball) y también sonaría la intensísima “Champagne”, donde Marc estuvo realmente raphaeliano (si se puede admitir este adjetivo; y es que aunque les separe todo un mundo musical, en cuanto a presencia sobre el escenario, intensidad y divismo, ambos artistas se acercan bastante). Ni “Meet me in my dreams” ni “Champagne” fueron en su día singles. Sí lo fue sin embargo la versión de Jacques Brell “Jacky” donde en lugar de la base dance original del single de Almond, se optó por potenciar la batería de manera casi militar; sin duda fue uno de los puntos fuertes de la noche, con un público entregado mientras Marc ejercía de diva acompañado de unos eficientes coros femeninos. Todo un triunfo, como también lo fue rescatar “Black heart” quizás la canción más popular de ese grupo paralelo a Soft Cell llamado Marc And The Mambas. Nuevamente teníamos ante nosotros el Marc más intenso y dramático.
El tiempo iba pasando y estábamos llegando a la última parte del show. En ella Marc nos ofreció algunos temas de su último álbum como “Zipped black leather jacket” o “Demon lover” que fueron muy bien recibidas, aunque no tanto como “Brilliant creatures” que junto a “The idol” fueron los cortes elegidos del álbum “Fantastic Star” de mediados de los noventa y que si bien no deparó grandes hits, sí ha dejado canciones bastante fijas en el setlist del artista. Ambos temas son grandes ejemplos de techno-glam; en el caso de “The idol” se trata de una irónica descripción de las distintas etapas por las que pasa una pop star, desde la adulación al rechazo y olvido.
Para finalizar el show llegaron dos concesiones a Soft Cell en forma de éxito, un “Bedsitter” en el que Neil X reprodujo con su guitarra los toques de sintetizador original del single y una enérgica “Soul inside” con la que Almond y compañía nos dejaban, pero, claro, todos sabíamos que volverían, no podía faltar esa gran canción de despedida que es “Say hello wave goodbye”. Marc y su banda volvieron a salir para ofrecernos un festivo “Tainted love” donde el público se hartó de cantar aunque no tanto como en “Say hello wave goodbye”, donde literalmente nos dejamos la garganta, incluso hubo un momento en mitad de la canción en el que los músicos pararon y el público siguió a capela.
Finalmente Marc presentó a su banda y nos dijo adiós a todos. Podría haberse quedado una hora más y nos hubiese sabido a poco, desde luego repertorio tiene. La gente, aún entusiasmada por la actuación, se peleaba por conseguir el setlist; yo mismo estuve a punto de conseguirlo, pero me lo arrebataron en la propia cara, una pena. Me sorprendió que no hubiese absolutamente nada de merchandising. Hubiese volado, ya que el público salió realmente contento de la experiencia. Es un lujo que un gran artista como Marc Almond se digne a pasar por estas tierras y me dio algo de tristeza el pensar que ésta podría ser la última vez o una de las ultimas si sigue con su costumbre de venir por aquí cada 8 años. Parece que esté el color político que esté, nuestra ciudad se ha convertido en un destino de segunda división para los artistas. Una pena, pues pueden comprobar que arrastran un público numeroso y entusiasta. Esperemos que esto mejore y veamos a Marc volver con un nuevo disco o sin él. Puede venir cuando quiera y será bien recibido.

Texto y fotografías: Alfredo Morales.
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viernes, 4 de marzo de 2016

Extremoduro - Agila (1996)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Ah, escuchar a Extremoduro supone algo balsámico, como un especie de bebedizo o elixir de juventud, apropiadísimo para descargar edad e hipervitaminarse a conciencia. Ha pasado tiempo de barbecho, pero hace unos meses volví a dar un tiento a Robe Iniesta & Company y la verdad es que me encuentro satisfecho. Mi contexto, en este caso, es bastante sencillo e incluye fiestas mayores en pequeños pueblos mesetarios donde los extremeños sonaban con fruición. Y en efecto, ese era uno de los ambientes donde Extremoduro sonaban en los 90. Uno de tantos. Pues precisamente a partir de “Agila” la popularidad de Extremoduro crece exponencialmente y alcanza un público muy diverso, más amplio y cercano al mainstream (dentro de un orden). De repente Extremoduro se convierten en abanderados del rock en español y fueron escuchados por gente, a priori, ajena al rock urbano, rock duro, etc. A todo ello ayuda a que la producción sea mejor y el sonido mucho más depurado que en discos anteriores.

No obstante, este éxito venía tras muchos años de trabajo y evolución. Con su tercer disco (cuarto si contamos el disco de maquetas del año 90, editado sin el permiso de la banda) “Deltoya” (1992) ya grabaron con una discográfica de cierto calado, DRO en este caso, produciéndose una mejora en calidad y sonido. La tendencia continuará con “¿Dónde Están Mis Amigos?” (1993) y “Pedrá” (1995), que fue un experimento extraño y colaborativo con miembros de otras bandas como Platero y Tú o Reincidentes, pero que fue lanzado por motivos comerciales bajo el nombre de Extremoduro; además el disco consistía en una sola canción de media hora más menos… El rock “transgresivo”, según su propia denominación, en su máxima expresión. Ya en estos primeros discos encontramos algunas canciones que con el paso del tiempo han devenido en clásicos notorios: “Jesucristo García”, “Pepe Botika”…

Como decíamos anteriormente la producción de “Agila”, así como la ingeniería de sonido en general, es notablemente mejor que en los discos anteriores. Gran parte de ello es culpa de Iñaki “Uoho” Antón, guitarrista de Platero Y Tú y muy implicado con Extremoduro durante gran parte de su historia. También aporta guitarras y teclados. No obstante no se trata solamente de la ejecución, las ideas también cunden y fluyen en forma de arreglos apoyados en saxos y otras secciones viento, toques acústicos, algún piano… Tendencia que irá dando lugar en siguientes referencias a producciones más ambiciosas, con alguna eventual renuncia a la innata visceralidad del grupo. La banda se completa, este disco, con Ramón Sogas al bajo, Alberto Gil en la batería y de Iñaki Setién en labores de guitarrista.

Es muy difícil hablar de Extremoduro sin mencionar la parte lírica del grupo. En efecto, Robe tiene varias virtudes como letrista, como por ejemplo la visceralidad y la creación de imágenes potentes. Estas imágenes cobran bastante fuerza por la yuxtaposición de vario registros; por un lado tenemos una vertiente lírica, imaginativa e incluso hermosa que viene acompañada por otros textos más sórdidos, vivaces o de algún modo “soeces” (sin que eso sea algo peyorativo necesariamente). Tal mezcla me parece particularmente propia y muy peculiar de los extremeños, creando un estilo que ha conseguido interesar a muchos fans casi al mismo nivel de la música. ¿Acaso no resulta un aliciente tener un letrista con personalidad? Incluso, como veremos a lo largo del disco, se pueden ver referencias a célebres poetas en castellano. Definamos “Agila” como un disco quinta esencial del grupo, donde todas las virtudes se muestran en su esplendor y lo hacen de una manera más definida, sobre todo por el apoyo de la parte técnica del disco. Buena muestra de que ambos elementos pueden ser simbióticos y de que pueden mejorarse mutuamente. La estilística de rock, con toques hard, y ambientes urbanos permanece inalterable.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Buscando una luna”: Y empezamos elegantemente ¿Pueden Extremoduro ser elegantes? Claro que sí. Buena muestra es la intro de la canción, a base de guitarras acústicas, saxofón y la voz de Robe recitando unos magníficos versos de Antonio Machado, correspondientes al poema “Por Tierras De España” (muy lúcida la observación machadiana de que, por éstas nuestras tierras, “vaga errante la sombra de Caín”). Después de esta delicatesen, la canción se transforma en rock con cierto brío, pero de menor intensidad al de otros más desaforados. Es una canción de tono sentimental donde Robe va encadenando con acierto hermosas frases: “…bajé las escaleras, sí, de dos en dos, perdí al bajar el norte y la respiración…”. Buen inicio de disco y un pequeño clásico.

2. “Prometeo”: Y las cosas comienzan a ponerse bastante rockeras en esta canción, mediante unas guitarras afiladas y trotonas y la expresiva voz de Robe a toda mecha. Tras la introspección inicial tenemos todo un chute de energía, y uno de los ejemplos de cómo las letras encierran varios contrastes dentro de sí: lo mismo recurre a Miguel Hernández y su poema “De Mal En Peor” (“no me levanto ni me acuesto día/que malvado cien veces no haya sido”), que poco después nos suelta de su cosecha estos “hermosos” versos llenos de candor: “me revuelco por el suelo y me revienta la polla”. ¿En qué otro grupo o solista se puede encontrar este contraste? Sin duda es una anomalía llamativa e insólita.

3. “Sucede”: Rock clásico, muy en la línea de Extremoduro, menos agresivo pero igualmente potente. Robe maneja muy bien los tiempos; comienza cantando despaciosamente para después hilvanar uno de los mejores estribillos del disco. Ágil, certero y divertido. Nuevamente tenemos un préstamo poético, en este caso proveniente del poema “Walking Around” de Pablo Neruda (“Sucede que me canso de ser hombre”). Para mí, sin embargo el momento lirico del disco es el recordatorio que hace Robe de algunos de sus héroes musicales fallecidos más o menos por esos años (“no he vuelto a ser el mismo desde que se fue Gillespie, Zappa, Mercury, Camarón”). De mis temas favoritos del disco.

4. “So payaso”: El gran clásico de Extremoduro, probablemente su tema más conocido y gran responsable de la extensión del éxito a muchos ámbitos. Toques novedosos y muy notorios en forma de arreglos de viento, casi más patentes a ratos que la guitarra misma y dominio muy importante de Robe de la interpretación. Incidiendo en lo que decíamos en la canción anterior, el dominio interpretativo en las subidas, las bajadas, puentes y estribillo es magnífico. Por si fuera poco el punteo de guitarra también es bueno. Puede parecer una mera canción sobre el miedo al ridículo o sobre la inseguridad, pero por debajo bulle una mala leche considerable.

5. “El día de la bestia”: Canción compuesta para la película de Álex de la Iglesia e incluida en nuestro disco de hoy. Es un tema muy loco, saltarín, que mezcla pasajes heavies, otros de un especie de funk arrabalero, e incluso toquecillos pop aquí y allá. No tiene una estructura muy sólida, pero como objeto de diversión puede que valga. Cristianos militantes y sensibles abstenerse de escuchar la letra.

6. “Tomás”: Esta canción es un poco de coña, lo cual no es propiamente una descripción despectiva, sino constatar que probablemente fue concebida con esa intención. Canción de tempo rapidísimo, ligero, breve y con letra alusiva (se supone que de broma) al manager del grupo. Le dedican lindezas como: “hasta los chaperos te llaman traidor, eras la vergüenza de la profesión”. Simpáticos ¿eh? No tiene mucho que reseñar. Si acaso la participación del mítico teclista Reverendo, tan relacionado con El Gran Wyoming.

7. “Qué sonrisa tan rara”: Y la canción comienza con la colaboración a las voces de Albert Pla, suave, cálidamente (musicalmente, líricamente más bien no). Progresivamente la canción se va electrizando hasta llegar a un potente estribillo donde una desaforada voz de Robe clama a voz en grito: “dejadme de hablar, no me hace reír/ la gente normal se podía morir”. La letra tiene figuras un tanto extrañas, pero parece ser un refrendo del individualismo y la peculiaridad muy propias de Robe.
8. “Cabezabajo”: Canción penetrante y de mala uva contenida que comienza con, probablemente, el mejor riff de guitarra del disco: cortante, cadencioso y memorable. Buen número de hard rock, con bastantes recovecos y cambios de ritmo, pero el casi infalible estribillo siempre está presente. De mis favoritas del disco, una de las que más perdura. Robe, siempre visceral, da muestra de su rabia: “pierdo la razón cuando salen, de mi corazón animales”.

9. “Ábreme el pecho y registra”: Los primeros instantes son los propios de un medio tiempo, para dar lugar posteriormente a un estilo más hosco y áspero. De hecho esta canción también contiene varios cambios de ritmo y tempo, siendo el más notorio de ellos el del estribillo; en este punto la canción se vuelve sorpresivamente rápida. Muy buen trabajo de Inaki en los punteos de guitarra. En la letra, el estribillo es una declaración de intenciones: “si todo me sale de color de rosa, te prometo que esta noche tú no duermes sola/ y si nada me sale ¡vete a hacer puñetas! Y aún me debes mil rabietas”. Entónese con voz grave y gutural. Acaba con un poema recitado a voces de Sor Kampana, autor del que no se dar cuenta más allá de su colaboración con Extremoduro.

10. “Todos me dicen”: La canción empieza lenta (tras unos primerísimos momentos verbeneros), casi con trazas de balada, tristona y al son de unos versos de Román Romero Ruiz; uno de esos poetas prácticamente desconocidos a los que Robe gusta de homenajear. Mientras dura el aire de balada, la canción vuelve a ser incluso elegante. Luego, como viene siendo ya normal en el disco, diversos cambios de ritmo añaden músculo y poderío rock, toques casi funk y bastante caña al final. ¿Se dan cuenta de que en casi todas las canciones hay alguna variación rítmica? Esto es señal de que no estamos ante canciones ni pétreas, ni lineales, sino que la estructura es mucho más sinuosa y basculante de lo que parece. Extremoduro no es un grupo “simple”.

11. “Correcaminos estate al loro”: Robe viene hambriento, a por todas y directo al grano. Se trasmuta en el Coyote y a diferencia de los dibujos de la Warner el Correcaminos tiene las horas contadas. Una canción ideal para autoafirmarse y motivarse para lo que sea. No obstante, me parto con algunas de las imágenes que crea Robe para la letra: “Correcaminos estate al loro, que viene el coyote sentado en un vespino/y no tiene licencia y no tiene seguro…”. ¿Se imaginan una versión quinqui de los dibujos de esta guisa? La música está a tono, rock duro, fulgurante, directo, muy potente. Pura electricidad. La canción es breve y contundente, sin margen para respirar. Divertida, aunque no tiene el poso de otras.

12. “La Carrera”: La canción más áspera del disco en todos los aspectos (que ya es decir). Corte sórdido, de sabor punk, guitarras a tope y voz implacable. Produce impacto por la pegada decibélica y el estilo demasiado a ras de tierra de la letra, relacionada con la politoxicomanía. Aun así, no me parece que este muy desarrollada. Parece ser que fue un tema originalmente compuesto en los tiempos de Dosis Letal, un proyecto primerizo anterior a Extremoduro.

13. “Me estoy quitando”: Esta última canción sí que es de chufla, basándose en una especie de humor estupefaciente donde el protagonista asegura que “se está quitando” y solamente se coloca “de vez en cuando”. Ojo a la conversación inicial y a la estructura afirmación-respuesta de la canción, que por otra parte sigue los cánones del pop aflamencado. No hay mucho de rock aquí, colaborando nada menos que Fito Cabrales con el cajón y la guitarra española. Es una versión del grupo de rock andaluz Tabletom.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Creo que podríamos incidir en una idea que he expresado en una de las canciones: Extremoduro no es un grupo simple; gustan de jugar con cambios de ritmos, tienen ideas atrevidas (por ejemplo el disco “Pedrá”) y sus composiciones están lejos de ser lineales. Lo bueno de una producción en condiciones, es que asoman virtudes que de otro modo pasarían inadvertidas; toda buena composición necesita un buen traje a medida para lucir más. Y Extremoduro, al César lo que es del César, encontró un buen sastre en Iñaki Uoho. Extremoduro, supongo, recibirían el éxito de este disco como una recompensa, no sólo por “Agila” sino por todo lo anterior. Está muy bien ser un grupo de culto o estar circunscrito a un ámbito determinado, pero la lógica nos indica que si alguien se toma la molestia de componer canciones y editarlas es para que puedan ser escuchadas y para que tengan buena aceptación (sin dejar de ser honesto por ello). Y desde luego “Agila” tuvo muy buena acogida.

El tema de las letras resulta espinoso, y no para pocas personas, debido a las múltiples referencias a drogas, a sexo o a multitud de temas escabrosos. Para mí, si están bien hechas no hay problemas. Una temática puede ser un recurso literario más, a veces para subrayar la ironía, a veces para subrayar un componente trágico o a veces como descripción. Tampoco me gusta ese “situacionismo” un poco pacato según el cual tengo que identificarme en todos los aspectos con un autor o una canción. ¿Tengo que escuchar “Heroin” de la Velvet o “Sister Morphine” de los Rolling consumiendo heroína? ¿No puedo hacerlo tomándome un poleo-menta en casita? Aplíquese a Extremoduro. Además no solamente hay sordidez, también hay lirismo, belleza, emotividad y toda una galería de recursos sinceros y bien utilizados.

Después de este disco, y en vista del éxito, era un buen momento para editar un directo y de ese modo salió “Iros Todos A Tomar Por Culo” (1997), surtido de recientes éxitos y también de canciones primigenias un tanto ignotas; fue un buen paso y el disco tuvo buena acogida. ¿Y qué paso con toda la ambición artística que habían mostrado? Pues que se canalizó en un disco con toques más ambiciosos, a ratos casi sinfónicos, como “Canciones Prohibidas” (1998); fue un disco un tanto más irregular pero que contó con un hit impepinable como “Salir”. En 2001 llegó el homenaje al poeta Manolo Chinato que llevaron a cabo una fusión de Extremoduro y Platero Y Tú (Extrechinato Y Tú más concretamente); se llamó “Poesía Básica”, y si bien no tuvo excesiva repercusión, mostraba buenas muestras de rock melódico.

“Yo, Minoría Absoluta” (2002) fue el regreso propiamente dicho de Extremoduro como banda y también el regreso a sonidos más acerados y contundentes; puede recordar incluso a “Agila”. De todos modos incluye dos bonitas composiciones como “Standby” y “La vereda de la puerta de atrás”. Tras un recopilatorio en dos volúmenes publicado en 2004, llegó quizá su disco más atrevido “Ley Innata” (2008) con pocas canciones y composiciones largas, en algunos casos superando los once minutos. Es una vuelta a la idea de álbum conceptual, siendo toda la obra una suite dividida en varios movimientos. Los dos siguientes LP’s, “Material Defectuoso” (2011) y “Para Todos Los Públicos” (2013) serán más calmados y reflexivos y casi podrían ser catalogados como “discos de madurez”, a falta de un término mejor. Robe no descansa y en 2015 publicó “Lo Que Aletea En Nuestra Cabezas”; todavía no le he metido mano así que no diré mucho sobre él. Todo parece indicar que la tendencia a la reflexión continúa y que la rabia cada vez se va a atemperando más.

En cualquier caso piensen que uno de los encantos de Extremoduro viene derivado del hecho de que estamos ante un espécimen particularísimo, casi único en su especie y con una propuesta definida y radical. Fíjense en el título de uno de sus discos “Yo, Minoría Absoluta”, tremendamente significativo. Robe no pretende ser un gurú, ni movilizar ninguna masa; Robe no representa a nadie, salvo a sí mismo. Libertad individual absoluta.

Por cierto, “Agila” significa en castúo (dialecto extremeño) “espabila”, así que espabilen y si no han escuchado este disco, procedan. Además, está de aniversario; se cumplen 20 años de su edición.

Texto: Mariano González.
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