viernes, 30 de octubre de 2015

Marina And The Diamonds - Froot (2015)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Aunque a mí lo que me tira realmente es la electrónica en todas sus diversas formas, he de reconocer que últimamente las que me están realmente sorprendiendo es una serie de cantantes femeninas que consiguen hacer perfectos singles de pop efectivo y bastante atemporal: Lana del Rey, Charli XCX o la incombustible Rihanna. Pero para mi gusto, si bien destacaban como creadoras o intérpretes de temazos en forma de singles, los álbumes no eran tan fáciles de digerir.

Por eso ha sido toda una sorpresa descubrir a Marina Diamandis, más conocida como Marina And The Diamonds. No nos equivoquemos, es simplemente un pseudónimo; no se trata del típico “fulanita y su banda”. Marina ha conseguido a través de sus tres trabajos publicados hasta este momento, transmitir una consistencia difícil de ver en un mundo del pop dominado por la inmediatez y las melodías obvias.

Marina se estrena discográficamente con el álbum “Familly Jewells”, un disco muy pop que juega con el indie y el mainstream. Aun conteniendo muy buenos temas, le falta definición y pegada. Todo lo contrario que su segundo trabajo “Electra Heart” donde se mete en la piel de un personaje inventado para contarnos su historia. En esa ocasión Marina tira hacia el electropop de forma clara bajo la producción de Dr. Luke o Captain Cuts entre muchos otros. El resultado es excelente, creando un trabajo enormemente comercial y muy variado donde se alternan momentos lúdicos con otros mucho más dramáticos. “Electra Heart” es un álbum que sin duda pasará por este blog porque es imposible ignorar un disco de pop tan sobresaliente, pero a lo que vamos hoy es a repasar el también excelente tercer disco de Marina titulado “Froot”. ¿Por dónde ha tirado Diamandis después de lo conseguido con su segundo álbum? Pues así lo veo yo.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Happy”: El álbum comienza con una balada. ¿Sorprendente verdad? El tema empieza con un piano que va construyendo poco a poco la canción contrastando un ambiente triste con frases positivas como “I believe in possibility” o “finally I have found a way to be happy”. La canción va adquiriendo más y más grandiosidad a medida que pasan los minutos en un maravilloso in crescendo que permite a “Happy” dejar de ser una inofensiva balada y convertirse en un tema bastante épico en el que Marina pone a prueba su gran voz de una forma muy emotiva que compensa de alguna forma la parte más kitsch de la canción con esos coros un tanto recargados que repiten de manera reiterativa algunas partes de la letra. El resultado final es un auténtico triunfo a la hora de abrir un álbum de manera poco convencional y también como un auténtico antídoto contra la depresión, “Happy” es una auténtica píldora de esperanza capaz de subir el ánimo del espíritu más sombrío; casi dan ganas de pedir a la Seguridad Social que la recete. Esta canción cuenta con un video oficial y es que, como podemos comprobar si repasamos la discografía de nuestra protagonista, a Marina le encanta esto de hacer videos para sus canciones, sean singles o no. En este caso el video es una toma acústica en directo (pero sin público, es decir planificada al milímetro por la discográfica). En esta versión la canción pierde en grandiosidad y elocuencia pero a cambio podemos disfrutar de una preciosa interpretación más sosegada y llena de detalles emocionantes.

2. “Froot”: “Froot” es la canción que da su título álbum y quizás la que era más obvia para abrirlo aunque el contraste entre “Happy” y esta última es sin duda otro de los puntos fuertes de este álbum que juega claramente a sorprender. Digámoslo claro, “Froot” es un auténtico temazo de baile donde los ritmos disco, unas guitarras a lo chic y sobre todo el juego de voz de Marina cambiando de registro según la estrofa, hacen de “Froot” un tema irresistible que no puede dejar indiferente. Dura 5 minutos, quizás mucho para una perfecta canción pop y no es tan inmediata como los singles de “Electra Heart”, pero qué duda cabe que este comienzo de álbum es de los mejores que hemos oído en esto del pop más o menos comercial. “Froot” estaba planeado como el single principal del álbum y ha contado con un video donde vemos a Marina que nos muestra cómo se puede ser realmente sexy y a la vez tener clase y no caer en mamarrachadas como otras. El video es una delicia para la vista donde Marina es la absoluta protagonista aunque también aparece un tío que básicamente su función es hacer bulto en plan “Les mannequins”.

3. “I’m a ruin”: Hablando de perfecta canción pop, aquí la tenemos. Recuerdo que cuando la escuche por primera vez me acorde de “Diamonds” de Rihanna y lo cierto es que las dos canciones no se parecen mucho, pero me acorde de esa canción porque ambas canciones están tan bien construidas que si realmente te gusta el pop te tienen que gustar estas canciones. En cuanto a “I’m a ruin” se trata de un medio tiempo que estalla con el estribillo, un estribillo difícil de quitarse de la cabeza, nuevamente el trabajo con las voces es digno de señalar. El tema del arrepentimiento y la duda están muy presentes en la canción, cuyo gran mérito es conseguir finalmente dejar una sensación de optimismo teniendo en cuenta que la canción en sí la podemos considerar bastante triste. “I’m a ruin” como era de esperar ha sido uno de los temas elegidos para promocionar el álbum contando con un video rodado en Lanzarote donde podemos ver a Marina en plan bravo samurái en una especie de desierto o nadando; básicamente haciendo el chorra pero cuando eres joven y guapa pues se te perdona todo.

4. “Blue”: Nuevamente cambiamos de registro y volvemos a un estilo más bailable, mucho más cerca de “Froot”, pero con menos giros que esta. Igualmente se trata de otro de los temas con madera de hit. En un primer momento ese tecladito y la voz de Marina pueden resultar algo infantiles; nuestra protagonista suele jugar mucho con esto y aquí lo hace hasta regalarnos otro de esos estribillos en los que su voz adquiere potencia y las melodías cobran todo el protagonismo. Aunque podría haber sido un single de “Electra Heart” lo cierto es que “Blue” suena mucho más orgánica que la mayoría de los temas de ese álbum. Hasta ahora se puede considerar el ultimo single extraído del álbum y como tal tiene su divertido video donde podemos ver a la siempre bella Marina disfrutar en un parque de atracciones con ambiente años 60.

5. “Forget”: Aquí las guitarras adquieren más protagonismo y no es que nos encontremos ante un tema rock, pero sí que nos vamos alejando del pop con reminiscencias disco para entrar en una fase del álbum donde Marina nos demuestra su madurez como compositora sin caer en ejercicios aburridos de adult-oriented-rock. “Forget” es la prueba. Aquí la canción está construida de una forma en la que el estribillo es una parte muy simple del tema, pero que funciona gracias al poder de unas estrofas muy personales en las que Marina recuerda los errores del pasado y esa lucha que significa aceptarse como uno es y perdonarse. “Forget” ha sido uno de los singles del álbum y cuenta con un video en plan Marina y su banda bastante poco original, aunque bien es cierto que captura la energía de la canción.

6. “Gold”: podemos decir que “Gold” se trata de un pequeño divertimento de Marina, que nos ofrece una especie de electro con influencias caribeñas con un estribillo poco claro y una letra en la que se habla de libertad y al mismo tiempo de estar con la persona amada, lo que podríamos considerar feminismo inteligente. Después de algo tan intenso como “Forget”, “Gold” cumple la función de tema ligero y agradable que sirve de ecuador a la segunda parte del álbum.
7. “Can’t pin me down”: “Can’t pin me down” es otro de los puntos fuertes del álbum donde una vez más podemos comprobar el grado de madurez de la artista, consiguiendo aunar conceptos como feminismo con hacerle la cena al marido o ser una muñeca rusa. La forma de cantar aquí es un tanto chulesca y descarada, pero es que la canción lo requiere pues Marina simplemente se reivindica así misma tal como es, con todas sus contradicciones, respaldada nuevamente por una excelente melodía pop que envuelve esta especie de declaración de principios. Nuevamente las guitarras rítmicas tienen un papel importante demostrando una distancia con el sonido más sintético de “Electra Heart”.

8. “Solitaire”: Si algo caracteriza a “Froot” son los continuos cambios de estilo entre sus tracks: después de la alegre y positiva “Can’t pin me down”, tenemos justamente lo contrario. “Solitaire” es uno de los dos temas que podríamos considerar oscuros en este álbum. Aquí tenemos la historia de una persona inadaptada pero que se acepta a sí misma, como si ya no sintiese vergüenza de lo que es y no tuviera ningún problema en hacerlo saber. A pesar de la dureza de la letra, el fondo musical es amable. Un suave medio tiempo inofensivo y un contraste de voces entre las estrofas (voz grave) y el estribillo donde pone a prueba sus agudos.

9. “Better than that”: Al igual que en “Forget” aquí las guitarras toman más protagonismo demostrando lo bien que se puede mover Marina por distintos terrenos. La batería también tiene su buena dosis de protagonismo consiguiendo una sensación de dureza sobretodo en el estribillo. Marina nos cuenta la historia de un hombre que no es más que otra víctima de una mujer con piel de cordero, pero que esconde un verdadero diablo. La canción tiene su dosis de reproche. Marina no termina de ser condescendiente con el protagonista y le hubiera gustado otro comportamiento por su parte, porque al fin y al cabo él podría haberlo hecho mejor.

10. “Weeds”: Como vemos el disco tiene una carga personal muy importante y en este tema, “Weeds”, Marina parece estar hablándole a su expareja y de un lado decirle cuanto le echa de menos, pero por otra parte parece darse cuenta de la imposibilidad de pasar página, pues cada vez que lo intenta el recuerdo permanece.

11. “Savages”: Marina cierra con dos temas que ya forman parte de lo mejor de su producción. En “Savages” vuelve a explotar esa parte infantil. Su virtuosismo vocal todo combinado en una canción de temática cruda donde la cantante nos recuerda que detrás de nuestra parafernalia no somos más que animales y que nuestra evolución puede llevar a hacer el bien o todo lo contrario. A pesar de ser un tema muy melódico es complicado que funcionase como single por ser demasiado duro y existencialista, pero sin duda es toda una delicia para los oídos que no nos importaría estar escuchando una y otra vez.

12. “Immortal”: El tema existencialista termina a la vez que lo hace el álbum con esta preciosa balada, esta vez verdaderamente oscura sobre todo en su estribillo con ese “I’m forever chasing after time but everybody dies, dies”. Al igual que la canción que inagura el álbum “Happy”, “Immortal” va adquiriendo más dramatismo a medida que transcurre llegando a su culmen hacia el final. El deseo de vivir para siempre, o de al menos hacerlo en la mente de la persona amada, es tratado de una manera que combina deseo y resignación, aunque finalmente el mensaje lo podemos considerar positivo en el sentido de que lo único que no muere en esta vida es el amor que hemos dado a lo largo de la misma. El tema, aunque no es propiamente un single, vino acompañado de un video clip con imágenes que suponemos son de nuestra protagonista durante su infancia y de sus familiares aunque vete tú a saber.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Después de “Electra Heart” Marina Diamandis tenía muy difícil hacer una continuación al mismo nivel tanto compositivo como comercial. En el primer caso la prueba ha sido superada gracias a su empeño en superarse como compositora, despojándose del rol de su anterior álbum para entregarnos un disco mucho más variado, personal, sincero y emocionante.

Marina ha demostrado que no necesita colaboradores de peso como Diplo o Dr. Luke para continuar su carrera; incluso el haber cambiado de registro para este álbum, con un sonido más orgánico, le ha dado mucha más credibilidad. Sin embargo, comercialmente no se ha llegado a los niveles de éxito alcanzados anteriormente. El álbum aún no ha dado ningún hit a la altura de “Primadonna” o “Hollywood” por ejemplo; una pena aunque tampoco se puede quejar del resultado comercial del álbum y además hay que tener en cuenta que se publicó en marzo de este mismo año, con lo cual aún le podría quedar un poco de recorrido, de hecho Marina está de gira y no parará hasta principios del año que viene; desgraciadamente nuestro país no forma parte de la misma y Marina no pasará de los Pirineos.

De todas formas si lo que se aspira es a ventas tipo Katy Perry o Rihanna, es muy complicado que Marina las produzca algún día; demasiado excéntrica, demasiado comercial para ser tomada totalmente en serio por el público indie recalcitrante, demasiado rebuscada para llegar a todas las masas. A mí siempre me han gustado este tipo de artistas que nadan entre dos aguas; es todo un mérito el saber hacerlo. Lo más importante a recalcar de “Froot” es que demuestra la enorme versatilidad de nuestra protagonista como compositora: temas para la pista de baile, ejercicios de pop rock de influencia noventera, baladas épicas… Al álbum no le sobra absolutamente nada, doce canciones soberbias que pondrán de nuevo el listón muy alto para un próximo trabajo, pero esto ya le paso con su segundo álbum y Marina consiguió superar la prueba, luego podemos tener muchas esperanzas en su futuro.

En definitiva “Froot” actúa como enorme paso adelante en su carrera, mientras que a la vez contribuye a diferenciarla de otras artistas con las que fue comparada desde el principio como Lilly Allen o Florence And The Machine. Con “Froot” Marina ha terminado forjando un estilo vocal, musical y como letrista realmente propio.

Texto: Alfredo Morales.
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domingo, 25 de octubre de 2015

Programa Rick Astley “Whenever You Need Somebody” (Temporada 7/ Programa 1)

El pasado 10 de octubre de 2015 comenzamos nuestra 7ª temporada de radio en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) y escogimos el disco “Whenever You Need Somebody” con el que Rick Astley comenzó su carrera discográfica con un enorme éxito a nivel mundial.

En el estudio estuvimos Alfredo Morales y servidor de ustedes Víctor Prats. Vía telefónica, de momento una temporada más (aunque con vistas de que a lo largo de esta séptima temporada vuelva en persona a los estudios), estuvo Mariano González, al cual nuevamente incluimos vía cutre-montaje.

El programa nos dio para hablar mucho de Rick, de las grandes canciones que conforman su debut y otros aspectos anexos como es el mundo de los productores Stock, Aitken y Waterman o comentar cosas del concierto que unas semanas antes Rick Astley ofreció en Madrid; no en vano, una de las canciones que pusimos (a pesar de su horrible calidad de audio) fue en su toma en directo de aquel concierto.

Debido a problemas de la continuidad de RUAH, el programa no ha disfrutado de redifusiones en el periodo que le hubiera tocado. En momentos de vacío de nuevo contenido (periodos vacacionales que nos tomamos) lo pondremos en la redifusión de nuestra actual emisora. Aquí les dejamos el link a Ivoox y el reproductor insertado para que puedan escucharlo sin moverse desde nuestra página si lo desean: http://www.ivoox.com/dmr-7-1-audios-mp3_rf_9154372_1.html
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viernes, 23 de octubre de 2015

Temporada 7/ Programa 2: OBK y “Antropop” (2000)

En el 2º programa de la temporada presente prestamos atención a OBK. Escogemos uno de sus discos más exitosos, en los días en los que OBK aún era dúo compuesto por además de Jordi Sánchez por Miguel Arjona.

El año 2000, la colaboración con el grupo en la producción de Carlos Jean y el resultado de “Antropop” pusieron a OBK en lo más alto nuevamente, tras unos años de resultados algo más tibios que los que tuvieron en sus inicios a comienzos de los 90.

El programa se llevará a cabo en directo a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) y les recomiendo que si les interesa que lo escuchen en el directo, ya que en la actualidad, debido a asuntos de mantenimiento, la continuidad (o emisiones en diferido/programada, para que me entiendan) de RUAH no está activa, con lo que es muy probable que ninguno de los 2 próximos miércoles a las 23h, ni el sábado siguiente a las 16h puedan volver a escucharlo; tendrán que esperar a que subamos el podcast a Ivoox, cosa que haremos en breve con el programa con el que comenzamos esta 7ª temporada de la mano de Rick Astley.

Creo que será un programa que nos dará mucho que hablar y no descartamos quizás que haya alguna sorpresita más, pero no queremos adelantar acontecimientos. Les esperamos este sábado 24 de octubre de 2015 a las 16.00h en el dial de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH).

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/182802662060430
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/online.html
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viernes, 16 de octubre de 2015

The Rolling Stones - Their Satanic Majesties Request (1967)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Los Rolling Stones son incombustibles. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase, cuántas decenas de miles? ¿Acaso Se puede decir alguno nuevo de ellos? En todo caso no es un tópico falso, recientemente han manifestado su intención de editar un disco, no han dejado de dar conciertos e incluso Keith Richards ha publicado un álbum en solitario, “Crosseyed Heart”, tras mucho tiempo. Tanto en este caso, como en el de otros ilustres, siempre me pregunto si su interés en la música continúa siendo genuino o bien se trata de una maniobra para añadir un cero más a sus cuentas corrientes. Romántico o ingenuo, me decanto por la opción del entusiasmo; supongo que si a los setenta y pico años continúas actuando en directo y piensas en crear nueva música, un halo de amor por lo que haces tiene que haber. Retomando la pregunta inicial, ¿se puede decir algo nuevo de los Rolling Stones? En la medida de lo posible, lo intentaremos.

Y lo intentaremos hablando sobre un disco relativamente desconocido pero de excelente resultado musical: “Their Satanic Majesties Request”. Aparte de aportar el sobrenombre de la banda, está insertado en un peculiar periodo de la misma. Me refiero al año 1967, que pasa por ser su año pop por antonomasia gracias a la publicación de “Between The Buttons”, “Flowers” y el disco que nos ocupa. De esto podemos sacar dos conclusiones: la primera es que los Rolling Stones son un grupo mucho más polivalente de lo que parece y pueden componer magníficas canciones pop (alejados del rock y del blues de sus inicios), del mismo modo que en el futuro pondrán un pie en el funk o en el punk o en la música disco. La otra conclusión que podemos sacar es el trepidante ritmo de grabación en los años 60, los Rolling lanzaron ¡tres discos en un año! Y con un nivel de relleno ínfimo. Algo no tan extraño en aquellos momentos, los Beatles lanzaron dos discos ese año siendo extraordinarios ambos. En fin, otros tiempos.

Comencemos a concretar. Hemos definido a nuestro disco de hoy como un disco pop; afinando un poco más diremos que es un álbum de pop psicodélico, y sin duda la referencia más lisérgica del catálogo de los Rolling Stones. Es bastante común que “Their Satanic Majesties Request” suela ser considerado como una especie de réplica del “Sargent Peppers” de los Beatles, incluso en el colorido de la portada, pero eso no acaba de ser del todo justo. Hay algún momento puntual que sí es reminiscente de los de Liverpool pero la sensación que me deja el álbum “stoniano” es que ahonda más en la psicodelia, incluso en algún momento hay desvaríos casi dignos de Syd Barrett. No voy a perder mucho tiempo comparando los dos discos, quizá prefiera el de los Beatles pero “Ther Satanic Majesties Request” no anda lejos… Lo cual es decir mucho teniendo en cuenta que la comparación se hace con un disco clave de la música popular. En cualquier caso el mencionado estilo hace que estemos ante una obra peculiarísima dentro de la discografía de los Rolling Stones, si acaso habría algún pequeño antecedente en la canción “My obsessión” del disco “Between The Buttons” (1967) y similitudes en canciones como “We love you” y poco más.

Las circunstancias de grabación son importantísimas en el caso de este disco y no precisamente para bien, al menos en principio. Poco antes de la grabación tres miembros, Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones, habían sido arrestados por presunta posesión de drogas, llegando a pasar incluso un tiempo en prisión. La consecuencia de todo esto fue un auténtico sindiós en el que el bajista Bill Wyman acabó un poco hasta las narices, su productor y manager habitual salen por peteneras, y será el propio grupo el que tenga que ponerse a trabajar en el papel de productores. A veces hay discos que son grabados en circunstancias tan adversas que cuesta creer que pudieran ser llevados a término, no digamos ya si el resultado final es realmente bueno. O eso me lo parece a mí. El propio grupo parece que no estaría de acuerdo conmigo y sus sentimiento respecto a este disco son ambiguos. Keith Richards, por ejemplo, solamente salva algunas canciones sueltas y añadiremos como botón de muestra que de las decenas de giras que han tenido los Rolling Stones desde entonces solamente han tocado en algún momento (tampoco muchas veces) dos canciones de este álbum: “She´s a rainbow” y “2000 light years from home”. A mí, ¿qué quieren que les diga?, me da exactamente igual; me sigue pareciendo uno de sus discos más vanguardistas, atrevidos y además divertidos. Tiene la virtud del riesgo y la cualidad de la frescura sin olvidar la sensibilidad pop.

Otro aliciente más es que participa la formación primigenia de la banda, o lo que es lo mismo: el mitiquísmo Mick Jagger en las voces y sin duda uno de los frontman arquetípicos de la historia del rock, el no menos celebre Keith Richards que pasa por ser una inmisericorde máquina de hacer riffs de guitarra (un poco menos presente esa faceta en este disco), el “chico para todo” Brian Jones (toca en este disco guitarra, órgano, mellotrón, flauta dulce…), Bill Wyman al bajo y con su habitual clase, y Charlie Watts con su estilo metronómico , talentoso y mucho más importante de lo que parece. Es decir, pura mitología stoniana. Además se hacen acompañar de una serie de excelentes músicos de estudio, algunos de cuales llegaron a ser auténticos clásicos: Nicky Hopkins e Ian Stewart por ejemplo. Dado que Brian Jones murió dos años más tarde, ésta es una de las últimas ocasiones en que interaccionan los miembros originales.

Como decíamos anteriormente, debido a las circunstancias aledañas a la banda, el disco debió de ser producido por los propio Rolling. Y el resultado… No está nada mal. El disco suena bien y el espectro estilístico es relativamente amplio: divagaciones psicodélicas, pop rock de toda la vida, baladas casi orquestales de carácter naif, alguna reminiscencia blues. Y todo plasmado de una forma más que correcta. Además hay que destacar que desde su disco “Out Of Our Heads” (1965) su crecimiento como compositores es enorme, hasta entonces se habían basado en versiones y canciones ajenas (su primer single “I wanna be your man” está escrito por… ¡Los Beatles!). Este crecimiento compositivo tan notorio ya viene de “Aftermath” (1966), que es el disco anterior al que nos ocupa hoy y donde ya predominaban las composiciones (y a gran altura) Jagger/Richards. No por casualidad este dúo es el centro creativo del grupo; me gustaría también dedicar una parcela de espacio a Brian Jones. En esta época, años 66-67, que resultó tan fértil y valiente, fue un elemento clave. En cada canción cuya ejecución resultase “exótica” Brian siempre es el que tocaba los instrumentos menos usuales, como por ejemplo el sitar, las marimbas, mellotrones, flautas, etc. Sin él los Rolling Stones no hubieran sonado tan frescos y originales en esta época. Incluso en algún momento se fue injusto con él: el clásico single “Ruby tuesday” (del disco “Between The Buttons”) está acreditado a Jagger/Richards cuando fue Brian quien la compuso junto con Keith Richards. Quede constancia.

También sería interesante situar el contexto musical en el momento en que fue lanzado nuestro disco de hoy. Lo más evidente es que la psicodelia estaba por doquier, varios de los discos clásicos de este gran año tienen esa vertiente: psicodelia exquisita (The Beatles y su “Sargt. Peppers Lonely Hearts Club Band”), guitarrera (Cream con “Disraeli Gears” o The Jimi Hendrix Experience con “Are You Experienced?”) paranoica (Pink Floyd y su “The Piper At The Gates Of Dawn”)… Los Rolling Stones no fueron ajenos a ese movimiento y se dejaron imbuir de todos estos brotes lisérgicos, tomando un poco de aquí y de allá pero sin resultar nunca una calcomanía. Todo lo contrario. Añaden a toda esta música en boga una fuerte personalidad y un trazo creativo que es personal e intransferible.

¿Qué quieren que les diga? No esperen a los Rolling Stones de “(I can’t get no) satisfaction”, “Honky tonk women” o “Brown sugar”. No hay grandes hits, ni es un disco representativo del grupo. ¿Y qué? Me encantan las salidas de tono de algunos de mis grupos favoritos. Me estoy refiriendo, qué se yo, a p.ej: “Zooropa” de U2, o “The Top” de The Cure por poner dos ejemplos. A veces estos discos atípicos nos muestran una visión alternativa, muy refrescante y creativa que además ayuda a no considerar a la música como algo rutinario o automático. Rompamos una lanza en favor de la exploración. Y no esperemos más. Pasemos a la música.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Sing this all together”: Sirve casi a modo de introducción del disco. Tal como indica el título es una canción un poco “sing-along”, donde cantan todos en coro siendo la voz cantante la de Mick Jagger. Es una canción de corte muy alegre, casi ingenuo pero que esconde segmentos instrumentales donde la psicodelia ya empieza asomar la patita. Buen y tarareable inicio. Y empezamos a tomar conciencia de que estos Rolling son otros.

2. “Citadel”: Es corte más rockero del disco. La canción se basa en un potente y magnífico riff de guitarra “made in Keith Richards” que sirve de armazón para un buen rocker. Las reverberaciones a lo largo de la canción dan un toque evanescente muy resultón, incluso de cierto misterio. Es la perfecta fusión de los Rolling más clásicos con los más peculiares de este disco.

3. “In another land”: Uno de los singles del disco. Tiene la peculiaridad de ser una de las poquísimas composiciones de Bill Wyman. Incluso la voz principal es suya. Es una canción de pop psicodélico, de ambiente espacial y reverberante. La letra por añadidura nos trae imágenes un tanto surrealistas (castillos, árboles y flores azules, cielos que se vuelven rojos…). En un principio la idea de Bill Wyman era ironizar sobre la extraña situación del grupo, casi más pendiente de procesos judiciales y drogas que de otros temas. Mick Jagger aparece en el estribillo haciendo coros pero acaba comiéndose la voz de Bill Wyman. Buena y trabajada atmósfera.

4. “2000 man”: Comenzamos con una canción de corte acústico, casi folk, pero luego va cogiendo velocidad y cuerpo para ir ganando electricidad. Es una canción bonita en un principio y enérgica y desenfadada a posteriori. Mick Jagger en la letra imagina cómo será el hombre del año 2000. Entre otras cosas nos cuenta cómo este sujeto futurista (la canción se escribió en 1967) tiene un “affaire” con un ordenador. ¿Preveía Mick el cibersexo? Inquietante idea.

5. “Sing this all together (see what happens): Lo que pudiera ser una variación del primer tema del disco acaba siendo quizá la canción más radical, experimental y extraña de los Rolling Stones. Disonancias, distorsiones, improvisación, coros siniestros, extrañas instrumentaciones de viento… Un auténtico delirio de psicodelia salvaje que empata sin problemas con el lado más agreste de Syd Barrett. No traten de encontrar un patrón, no lo hay. Y sin embargo hay algo extrañamente atractivo en la canción, libre, indómito. No se sabe qué va a sonar en los próximos segundos mientras escuchas esto. Pues me gusta. Un disco entero así sería excesivo, pero puntualmente diseminado le da un toque muy especial conjunto. Como curiosidad decir que John Lennon y Paul McCartney participan añadiendo coros y percusión. Mick Jagger y Keith Richards, devolviendo el favor, también harán coros en “All you need is love”. Por cierto que la canción es larga (8:33) y los últimos 35 segundos corresponden a un track oculto de 35 segundos llamado “Cosmic christmas” donde Bill Wyman nos felicita las navidades con una monstruosa voz distorsionada. ¿No es encantador?
6. “She’s a rainbow”: Radical cambio de rumbo. No es ni más menos que una canción total y absolutamente pop, pegadiza, encantadora y sumamente exquisita. Y si no fíjense en la saltarina línea de piano, los preciosistas arreglos de cuerda (obra de John Paul Jones, futuro bajista de Led Zeppelin) y el excelente estribillo. Fue digno single y uno de las pocas canciones de este disco que ha sido interpretada alguna vez en directo. Casi imposible no tararearla.

7. “The lantern”: Un tema de corte muy clásico en este caso, haciendo hincapié en un sonido bastante más americano. El tempo de la canción es tranquilo y reflexivo y en cierto modo supone un contrapeso tanto a las agitaciones del quinto tema como a la alegría saltarina del sexto. No es una canción que destaque particularmente en el conjunto, digamos que es agradable y no baja la media del conjunto. Sin alardes.

8. “Gomper”: Vuelven las turbulencias y el lado más psicodélico del disco. Se trata de una canción de tempo y hechuras de música hindú pero tocado con guitarras eléctricas en lugar de sitares. La primera parte de la canción es reflexiva e hipnótica, pero a partir de cierto punto la cosa empieza a derivar hacia terrenos cada vez ácidos e intrincados, ahondando en terreno alucinógenos y divagantes. Después de “Sing this all together (see what happens)” contiene los minutos más radicales del disco. Quizá no tenga un fundamento melódico fuerte, pero me siguen gustando estas excursiones pintorescas por extraños derroteros.

9. “2000 light years from home”: Persistimos en la psicodelia, pero en este en caso en lugar de apostar por la radicalidad hace mayor hincapié en seducir al oyente. Cuidadísima atmósfera asentada en el bajo de Bill Wyman y en el mellotrón de Brian Jones para dar lugar a un ambiente tan espacial como misterioso. Y además la melodía es clara y nítida, buena muestra de cómo aglutinar psicodelia y pop. Con Pink Floyd, en este caso, compartiría las obsesiones “astronómicas” de Syd Barrett. La sensación de estar abandonado en el espacio lejos de casa no está mal reproducida (aunque quizá 2000 años luz sea pasarse una miaja) Llegó a ser single en Alemania. Es otra de las pocas canciones de este disco que ha sido tocada en directo alguna vez.

10. “On with the show”: Y para finalizar el disco tenemos a una ligera pieza de music- hall, desenfadada y sumamente británica. Si a esto le sumamos que en la letra Mick Jagger asume el papel de “maestro de ceremonias” dando la bienvenida a un show y despidiéndolo en la recta final de la canción, sí que podemos tener un cierto paralelismo puntual con el “Sargent Peppers” de los Beatles. No obstante, creo que tampoco es cuestión de ponerse pijoteros. La canción deja un regusto muy agradable al disco y da la impresión de que los Rolling también se divirtieron grabándola. Como curiosidad, en un pequeño segmento instrumental se incluye un pasaje de la canción tradicional paraguaya “El Pájaro Campana”.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
No duden ni por un momento de que este disco merece atención. Tiene la mala suerte de estar rodeado de auténticos tótems del grupo que contienen grandes clásicos que han acabado oscureciendo a “Their Satanic Majesties Request”. Particularmente a posteriori los Rolling encadenaron una serie de discos míticos (me referiré a los de estudio): “Beggars Banquet” (1968) que pasa por ser un disco hecho a base de viñetas de género americano inmaculadamente compuestas (además de contar con “Simpathy for the Devil”, quizá uno de los primeros rastros de rock con tintes latinos que se conozcan), “Let It Bleed” (1969) y “Sticky Fingers” (1971) con su fenomenal rock visceral... Y así podríamos referir unos cuantos más. Durante los años 70 los Rolling Stones mantuvieron bien el tipo, en especial con algunos discos con material de primera calidad como “Exile On Main Street” (1972) o “Some Girls” (1978) o bien con otros también infravalorados como “Black and Blue” (1976). Personalmente creo que el declive comienza tras “Tatoo You” (1981), desde ese momento, aunque con repuntes de cierto mérito, no volverán a alcanzar cotas que se puedas llamar “clásicas”. Incluso hay algún disco que me parece, personalmente, realmente flojo: “Undercover” (1983) y “Dirty Work” (1986). No tiene demasiada importancia, en una discografía tan sumamente enorme tener algún pequeño traspiés no es grave.

A “Their Satanic Majesties Request” le falta un clásico, un auténtico clásico, perdurable, de los que se tararean en los conciertos y se repiten en las radiofórmulas. Prácticamente todos los discos que hemos mencionado arriba como destacados los tienen, del mismo modo que algunos anteriores cronológicamente. Y el caso es que a pesar de que a ratos no es un disco particularmente comercial, sí que hay canciones que podrían haber quedado como temas a recordar en el repertorio reconocible del rock: “Citadel” tiene un característico riff de guitarra, “She’s a Rainbow” es enormemente pegadiza (al nivel pop de The Beatles o The Kinks) y “2000 light years from home” tiene un potencial melódico y atmosférico de primer orden. Supongo que el problema radica en que no es un disco característico, es un disco que estilísticamente se encuentra en territorio periférico en lugar de estar en el corazón, en la esencia. Pero todo esto son sutilezas, hay casos en los que el talento es más fuerte que el estilo. Éste es un uno de ellos. Personalmente este disco es un soplo de aire fresco en la historia de los Rolling Stones.

Por cierto, ya que este disco da pie al sobrenombre de la banda, comentaremos el origen del nombre álbum. Todo deriva de un texto que aparece en el pasaporte británico: “Her Britannic Majesty requests and requires” (“Su Británica Majestad solicita y requiere…”). Basta con adaptar un poco esa fórmula y voilá. Disfruten de la música.

Texto: Mariano González.
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viernes, 9 de octubre de 2015

Temporada 7/ Programa 1: Rick Astley y “Whenever You Need Somebody” (1987)

Retornamos a la radio este sábado 10 de octubre de 2015 para iniciar la que será nuestra 7ª temporada en las ondas. Mantenemos la tónica habitual, sentimos no poder comunicarles novedades. Es decir, para recordar a los habituales y a posibles nuevos acólitos, en esta 7ª temporada alternaremos programas tipo coloquio con otros tipo entrevista; en estos momentos estamos intentando cerrar varias entrevistas con grupos de distinto calado que espero sean de su agrado.

Aunque no se lo crean algunos, retornamos con muchas ganas (al menos así lo siento mientras que escribo las líneas de este artículo introductorio que da el pistoletazo a la temporada nº 7 de “DMR” en la radio) y por ello nos vamos a atrever con un icono de la música pop como es el gran cantante Rick Astley.

Recordemos que fuimos oficialmente acreditados como medio de comunicación para informar del glorioso concierto que Rick ofreció el pasado 17 de septiembre en Madrid en la sala La Riviera y con este programa-coloquio pretendemos cerrar de mejor manera imposible nuestro trabajo profesional al respecto, al margen de la crónica detallada que ya publicamos en su día en nuestra página/blog.

Escogemos su masivo 1er. disco de estudio “Whenever You Need Somebody”, aquel que incluye el clásico “Never gonna give you up” y otros muchos temazos para dignificar a Rick como cantante, cosa que él está haciendo con su presente gira, ya que por el signo de los tiempos y con el asunto del “Rickrolling”, el bueno del señor Astley, de forma muy injusta, había quedado con una vitola de asunto friki del pasado que para nada se merece.

Escucharemos varios de los temas del disco, debatiremos sobre su contenido, sobre la trayectoria de Rick y hablaremos del conciertazo que vivimos hace unas semanas en Madrid (ahí básicamente será servidor quien comente, ya que los otros tertulianos de “DMR” por unos u otros motivos, no pudieron asistir al show).

No cambiamos tampoco de horarios ni de sintonía. Seguimos en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) y la emisión en directo será este sábado 10 de octubre de 2015 a las 16.00h con posterior redifusión el miércoles 14 de octubre a las 23.00h en el mismo dial. Igualmente nuestra periodicidad seguirá siendo bisemanal, con lo que la próxima semana habrá redifusiones en los 2 horarios del programa y el viernes/sábado habrá artículo escrito de revisión del disco en nuestra página/blog, el cual irá a cargo de Mariano González. Les esperamos una vez más, una temporada más, un año más. No nos falten.

Links de interés:
Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/1157516070944739
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/online.html
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viernes, 2 de octubre de 2015

Pet Shop Boys - Actually (1987)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Segundo y último capítulo de los discos que claramente fueron protagonistas de mis vacaciones, sobre todo en mi semana en Ibiza en la 1ª quincena de agosto. Pet Shop Boys ya fueron protagonistas en 2012 en mi viaje a Fuerteventura con su “Bilingual” y aunque en esta ocasión no cogí un disco tan decididamente veraniego, bien cierto es que “Actually” en muchos momentos de su listado tampoco desentona. Además, creo que ya era de retomar la discografía de PSB por estas tierras, cosa que hacemos por 3ª vez tras “Introspective” y “Bilingual” (al margen de la crónica de su concierto en Gijón de 2014 a cargo de Alfredo Morales, plan del que me rajé a última hora).

Estamos ante uno de los grandes discos del dúo formado por Neil Tennant y Chris Lowe. En su arranque histórico, hasta “Very” incluido, los Pet Shop Boys arrasaban con sus trabajos y tras el notable debut con “Please”, en 1987 consiguieron mejorar notablemente el resultado con “Actually”, disco de portada elegante, solamente rota en seriedad por el bostezo que se marca don Neil.

En este trabajo prima el ritmo y los momentos bailables, aunque en el sector final hay un viraje hacia capítulos más instrospectivos (apropiado adjetivo respecto al siguiente lp del grupo) y melancólicos que hace terminar la escucha con un sentimiento radicalmente distinto al que se experimenta en los primeros compases. “Actually” podría ser defendido por muchos seguidores como el mejor disco de la historia de la banda si se hace una media general de todo (resultado comercial, cantidad de hits, pegada o gancho melódico, etc.); otros apostarían por “Behaviour” (¿se creen que dicho álbum aún no lo he escuchado íntegro? Pondré remedio, cosa que tengo pendiente una eternidad. Lo prometo). No tengo ganas de meterles más introducción, con lo que voy a pasar al análisis de canciones.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “One more chance”: Con unas bases cálidas e incluso latinas y un sonido de frenazo de coche comienza la bullanguera y movidita “One more chance”. Esta canción alcanza uno de los pasajes más solemnes del disco en su estribillo, no solamente en la intensidad (dentro de su registro) que ofrece Neil en las voces, sino en lo ampuloso de los teclados que acompañan. Hay puentes en donde a Neil se le cede casi el protagonismo “a capella” que también funcionan muy bien. Sin lugar a dudas es un gran comienzo para un gran disco.

2. “What have I done to deserve this?”: Un hit, un inmortal, uno de los temas más celebrados de PSB. En “What have I done to deserve this?”, canción que, entiéndaseme la broma, describe en su letra las lamentaciones de un “pagafantas”, los chicos se acompañaron de una mayor Dusty Springfield (más si cabe por su aspecto, ya que en el video más que 49 años parecía que tenía casi 70, con un look cercano a alguna de Las Supremas De Móstoles), que aunque a ratos, si nos ponemos estrictos con la malograda cantante, suena algo petarda, ofrece una gloria absoluta en el tramo final de la canción cuando más se suelta al micrófono acompañando a Neil. La canción en su melodía suena ingenua y mucho menos recargada que la ambiciosa “One more chance”, pero esos teclados tan ligeritos, con otros más grandilocuentes que aparecen de cuando en cuando, funcionan a la perfección. Un disco donde está presente esta canción a la fuerza ha de ser tenido en cuenta. Su peso es muy importante dentro de la obra.

3. “Shopping”: Con “Shopping” se deja la ligereza y lo liviano de “What have…?” y nos metemos en un tema de músculo, que retoma la potencia de apertura del disco. Aquí se utiliza en la letra el recurso del deletreo del título del disco y los sintetizadores de base aprietan en lo rotundo decididamente. Canción decente, pero que está lejos de los mejores momentos del disco.

4. “Rent”: Y es que en este disco es fácil que una canción correcta palidezca, ya que la cantidad de temas grandiosos y hits que fueron incontestables como singles los hay a patadas. Llegamos a “Rent”, donde abordamos por primera vez una canción de factura más oscura y a la par melancólica. “Rent” es una canción delicada y elegante, con un perfil bajo encantador. Con justicia es otro de los grandes clásicos de la discografía de la banda.

5. “Hit music”. En “Hit music” hay lugar para algunos sintetizadores de sonido obsesivo chirriante, que la hacen algo petardera. Era el signo de los tiempos y quizás sea de los temas que peor hayan envejecido de este disco. Canción llevadera pero que no destaca mucho. Tras varias escuchas será de las composiciones que menos se acuerden.
6. “It couldn’t happen here”: La cara “b” del disco comienza fabulosa con una composición que junto a PSB firma Ennio Morricone (ojo). “It couldn’t happen here” es una belleza en forma de canción, de factura clásica y ciertamente melancólica, donde Pet Shop Boys vuelven a alcanzar un grandísimo alto de exigencia. El sonido orquestal y grandilocuente para nada desentona dentro de un disco que por lo general apuesta por sonidos más disco.

7. “It’s a sin”: Más clásicos y más clásicos. “It’s a sin” es otro de los momentos inolvidables que nos reporta “Actually”. Es quizás la canción de mayor sonido incisivo e incluso amenazante. Pista potente, acelerada y de sonido afilado que como single funcionó muy bien y que quizás sea la pista que más destaca por sí sola dentro del conjunto de temas del álbum (cosa nada fácil con compañeras de aula como “What have I done to deserve this” o “Rent”). Poco más se puede decir de “It’s a sin”; es escucharla y saber que estamos ante un temazo.

8. “I want to wake up”: Tenía ganas de llegar aquí. ¿Por qué? Porque estamos ante una de las canciones que yo tengo a bien en llamar “joya oculta”. “I want to wake up” no fue single, ni tiene factura para ello. Sin embargo, esta canción es deliciosa. Los sonidos graves y acolchados de sus sintetizadores y la calma melancólica que transmite está muy diferenciada con el resto de la obra. Llama la atención sonoramente. Tiene un encanto especial moviéndose en su perfil bajo y ayuda a ennoblecer el sonido medio de “Actually”.

9. “Heart”: En “Heart” Pet Shop Boys abandonan la melancolía y vuelven a apostar por un sonido más bailable y directo, pero sin estridencias. “Heart” tiene muchas virtudes, más allá de ciertos sonidos reguleros que sin embargo son parte de sus señas de identidad. Me gusta lo solemne de su estribillo, compuesto básicamente por la repetición de 2 palabras de forma muy tajante por Tennant. Fue single, pero está por debajo del resultado de todas las otras canciones (por mérito de éstas, que no demérito de “Heart”) que fueron elegidas para tal función dentro del listado de “Actually”.

10. “King’s cross”: Lo que bien empieza suele acaba bien. ¡Y qué bien termina “Actually”! “King’s cross” es una canción melancólica de perfil bajo y quizás podría sorprender a más de uno que PSB decidan cerrar así. Pero, bueno, muchas veces apostar por un final con temas de esta factura es más que un acierto. Y creo que así es. La canción es emocionante en su melodía y hay notas y sonidos que me agradan especialmente. Quizás sea una de las canciones que más asocie en el futuro a la hora de recordar el verano de 2015 a nivel interno y personal.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Hablando del resultado de “Actually” lo que se ve es que termino de confirmar una promesa. Pet Shop Boys no habían sido fruto de la casualidad y “Please” se vio refrendado y superado ampliamente por este disco. El alcance y éxito del disco y de sus singles convirtió a Neil y Chris en superestrellas del pop y una de las sensaciones musicales de finales de los 80.

La banda siguió apuntalando su éxito con inteligentísimos giros artísticos (en todos los sentidos) desde aquí hasta mediados de los 90, donde quizás atravesaron su era más difícil, esa en la que tuvieron que aceptar que ya no estuvieran en primera línea y pasar a convertirse en un grupo de gran bagaje y trayectoria, dentro del estatus algo contradictorio de formación de culto algo masivo. “Introspective”, el lp sucesor, fue algo continuista en sonido a “Actually” en muchos aspectos, pero la concepción del siguiente trabajo, con esos temas tan largos y listado tan reducido de temas, ya suponía un paso más; para más información les recomiendo escuchen el programa-coloquio que en su día dedicamos a “Introspective”, quizás uno de los mejores que hayamos hecho en nuestra trayectoria en la radio.

“Actually” es uno de esos grandes discos dentro de la historia de una banda realmente imprescindibles de escuchar. No se lo pueden perder. 1987 fue un año de discos masivos y arrolladores, ya fuera en un género u otro (recordemos “The Joshua Tree” de U2, el “Whenever You Need Somebody” de Rick Astley o el “Music For The Masses” de Depeche Mode). Fue un buen año para la música y para Pet Shop Boys. Con su 2º disco demostraron que vinieron para quedarse y a día de hoy ahí siguen, con un nivel y frecuencia de creación que muchos ya querrían.

Avisamos aquí: el próximo sábado 10 de octubre comenzamos nuestra 7ª temporada de radio. Mantenemos nuestro horario y seguimos en la misma emisora: 16.00h en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Durante la semana primero crearemos el evento en Facebook y el viernes habrá artículo promocional de lo que hagamos el sábado. Les confieso que en este momento aún no hemos decidido el disco de apertura de nuestros debates radiofónicos, pero sí que tenemos seleccionados varios que irán saliendo durante esta 7ª temporada. Veremos cuál es el que abre fuego. Este año seguimos funcionando igual, con lo que el próximo fin de semana no habrá artículo de revisión de disco, siendo la actividad radiofónica la merecedora de toda nuestra atención y espero que de la suya también. Les esperamos.
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