viernes, 26 de septiembre de 2014

Elefantes - Azul (2000)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Tenía pendiente tras el regreso del grupo y además acudir a informar del concierto de la sala Joy Eslava de la gira de presentación de su nuevo disco "El Rinoceronte", hablar de algún disco de esta banda barcelonesa comandada por el simpar frontman que es Shuarma.

No nos vamos a andar con chiquitas y hoy dedicamos nuestro artículo a quizás su mejor disco objetivamente hablando (aunque quizás nosotros, también por motivos muy subjetivos o personales, nos quedemos con "La Forma De Mover Tus Manos"), que no es otro que "Azul". Un disco este que también puede ser como uno de los mejores de la pasada década y comienzos de siglo/milenio.

El grupo ya llevaba un tiempo en activo, pero fue con este disco y sobre todo gracias al éxito que obtuvo como single la canción que la da título, en donde colaboró ni más ni menos que Enrique Bunbury cantando en algunas estrofas, cuando terminaron por llegar al gran público. Como siempre les decimos, merece la pena ir más allá y zambullirse en el lp al completo, ya que está repleto de grandes canciones. Se lo vamos a demostrar. ¡Ah! Y lo de Bunbury no se queda solo en coros o estrofas, sino que firma la producción del disco; ahí es nada.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. "Azul": Y para empezar, el gran clásico. "Azul" se fundamente en un tono fuertemente melancólico y emotivo que termina por romper del todo en el estribillo con los coros con los que rubrica Shuarma en las voces. Ya hemos citado que Bunbury mete su voz lo justo y apropiado para darle un toque especial al tema. El videoclip también es muy bueno, con una historia de la que no les vamos a desvelar el final. Misterio en lo instrumental, sobre todo en el comienzo, y mucha intensidad emocional en su melodía es la principal característica de esta gran canción. Shuarma en las voces hace un gran papel, sin necesidad de ponerse demasiado excesivo.

2. "Se me escapa el tiempo": En el siguiente trabajo del grupo la formación avanzaría en el toque flamenco sureño o rumbero que podemos encontrar por ejemplo en esta "Se me escapa el tiempo", donde los coros femeninos son una tremenda maravilla. El acordeón concede la principal personalidad a esta pieza que tiene un cierto aire agrio tanto en su sonido como en la letra.

3. "Me he vuelto a equivocar": De marcadas pausas a base de la percusión, "Me he vuelto a equivocar" sigue afianzando un comienzo de disco de alta nota. Shuarma recupera fuerza en la voz tras el cierto abatimiento que demostraba, ajustado a las necesidades, en el tema anterior. Canción enérgica y que gusta mucho a los fans del grupo, con mucha razón; de hecho fue uno de los momentos que con más celebración se recibieron en Joy Eslava unos meses atrás.

4. "Me gustaría poder hacerte feliz": No se levanta el pie del acelerador y Elefantes siguen forzando la maquina a tope. El motivo es encontrarnos con la dolida y muy sentida balada "Me gustaría poder hacerte feliz". Estamos ante una canción íntima, muy bonita y que es otro de los activos principales que tiene el disco. También su papel dentro de la variedad sonora del disco es realmente importante.

5. "Se me va": Seguimos sin encontrarnos un solo momento despreciable, ya que ahora toca una versión muy acertada del tema "Se me va". Elefantes ofrecen una revisión enérgica, arrolladora y de fuerte calado. En directo la hacen mucho más intensa si cabe.

6. "Piedad": Elefantes es una banda que alterna emotividad y jolgorio en algunos temas. Ahora toca el jolgorio. "Piedad" es una canción que desde el inicio, empezando con el estribillo, comienza atropellando. Muy bullanguera, con metales de viento y una base agitada, estamos ante uno de los grandes momentos pop de "Azul".

7. "Desde aquí": Pasamos a un tema algo más rockero, menos alegre en su melodía que "Piedad", pero que por otro lado tiene bastante energía, aunque en otro sentido. "Desde aquí" tiene unas estrofas que nos ponen en preaviso o nos hacen esperar un estribillo redondo. Luego, sin embargo, el estribillo, sin ser malo, es discreto, pero ahí reside la fuerza de esta canción, es decir, que genera un interés en sus formas desde el comienzo.
8. "Si no te siento": Después de 2 momentos instrumentalmente generosos y movidos, pasamos a "Si no te siento", la cual sin llegar a la intimidad de "Me gustaría poder hacerte feliz", suma en el terreno de las baladas. En su estribillo alcanza buena fuerza y potencia.

9. "Sí-no": Quizás "Sí-no" sea el primer momento fácilmente olvidable del disco. Muchos grupos matarían por tener temas de esta factura en sus discos, pero lo que aquí sucede es que nos hemos encontrado con un disco hasta el momento con un nivel altísimo. Relleno pasable, no chirriante.

10. "Cuéntame": Toca un momento de pop emotivo de la mano de "Cuéntame". De estribillo muy facilón, basado en el título de la canción, los coros vuelven a escudar muy bien al bueno de Shuarma. Quizás se haga un poquito larga. Puede pecar de predecible en su estructura, pero el caso es que es un tema que se recuerda muy bien tras escuchar el disco y que tiene partes bastante buenas.

11. "Y tú sabrás qué hacer": Con "Azul" pasa algo parecido como con "White On Blonde" de Texas la pasada semana. Me refiero a que en el tramo final se baja el nivel de calidad respecto al bloque inicial. Con "Y tú sabrás qué hacer" Elefantes apuestan por un medio tiempo con bonita orquestación por momentos, que atiende a la lógica planificación de un disco. Intenta el lucimiento en el estribillo sin lograrlo del todo y ofrece unas bases de batería que en parte recuerdan a "Me he vuelto a equivocar" del comienzo del disco. Es mejor que "Sí-no", pero es otro de los temas que claramente no son de los más recordados del disco en general.

12. "Vuelves a hacerte notar": Remontamos el vuelo con el vértigo, sobre todo por el tono exagerado de Shuarma, con "Vuelves a hacerte notar". Elefantes retoman el brío del disco y buscan cerrar el disco con un buen sabor de boca, intentando no bajar la nota media tan alta que por lo general merece el disco. Esta canción tiene una concepción inversa, con estrofas realmente sonoras y un estribillo más llevadero y suavecito.

13. "Cuando no tienes por qué mentir": Quizás "Cuando no tienes por qué mentir" sea un epílogo más que un capítulo final. Es un tema íntimo, lento, cercano, susurrante y cálido. Abre sus alas en el estribillo, aunque no de una forma exagerada, sino con una notas muy cristalinas de guitarra. Creo que Jaime Urrutia es quien acompaña a Shuarma en este final de disco. Buena forma de acabar con un disco muy a tener en cuenta de la historia del pop español.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Este trabajo supuso el salto definitivo de Elefantes al mainstream. Principalmente gracias al trabajo de "Azul" como single, pero refrendado por un disco formidable, los de Barcelona se hicieron con un nombre reconocible a nivel nacional. Su portada, con una foto del grupo con Shuarma con sonrisa pícara, todo tamizado en azul y con el listado de canciones, no hace justicia del todo al contenido tan grande que incluye en música.

Posteriormente seguiría la fiesta. Se editó el disco en acústico, otra prueba de su buen funcionamiento. En 2003 vería la luz "La Forma De Mover Tus Manos", un disco que comenzó con la aflamencada "Me falta el aliento", pero que remontó en verano de ese año con la sublime "Que yo no lo sabía". El disco se reeditó con colaboraciones de otros artistas, demostrando al igual que "Azul" que la cosa marchó muy bien.

No entendí que tras "Somos Nubes Blancas" se disolviera el grupo. Shuarma en solitario editó un par de discos, pero de repercusión menor, muy alejada a la de Elefantes. 2013 supuso el regreso del grupo con el aceptable "El Rinoceronte". "Azul" es quizás su mejor disco objetivo; de esta forma termino como empecé. En todo caso, es un disco que nos presenta a una banda de gusto exquisito a la hora de hacer música. Un trabajo apto y disfrutable para todos los oídos, desde los más facilones a los más exigentes.
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sábado, 20 de septiembre de 2014

Concierto Efecto Mariposa / Izal. Móstoles (14-09-2014)

Como si de una sesión de cine de barrio antigua se tratase, el ayuntamiento de Móstoles programó para la noche de domingo de sus fiestas un programa doble de concierto en el parque Liana. Alternaban con las opciones el pop melódico y consolidado de Efecto Mariposa con el rock indie y enérgico de los emergentes Izal, formación que quizás ha sido la sensación de la pasada temporada 2013/2014 y que lo siguen siendo en este año 2014.
Ya lo saben, si es que han leído crónicas anteriores de conciertos en Móstoles que hemos publicado, que la ciudad nos pilla a contrapié, pero nos armamos de valor, con el jodido horizonte de un lunes laboral amenazando el panorama, y para mitigar los madrugones del día siguiente, esta vez optamos por el coche privado para ir. Tras sortear las malas indicaciones de la A-5 para meterte en Móstoles, aparcamos razonablemente cerca del recinto. Nos fuimos a cenar algo antes de meternos en las primeras filas y esta vez nos conseguimos poner en 2ª o 3ª fila, sin experimentar mayores apreturas. Parecía que el “factor domingo” iba a echar por tierra la afluencia notable, pero para las 22.30h, hora a la que salieron a escena Efecto Mariposa, la plazuela del parque registraba un aforo notable.
No sabía en qué orden iba a ir la noche y por tanto fue una sorpresa ver a Efecto Mariposa en 1er. lugar. Cuando vi aparecer a Frasco con su bajo y a Freddy a la batería, no cabían mayores dudas. Susana Alva entró con fuerza, con una canción del último disco de la banda, que funcionó muy bien para abrir el repertorio. Hacía varios años que no veía al grupo en acción. En 2005 les seguí muy de cerca con el lanzamiento de su disco “Complejidad”, un trabajo que me llamó la atención sobre todo por su primer single “Otra historia”, canción que, por cierto, el grupo en esta ocasión se dejó en el olvido. En aquellos días de 2005 recuerdo de estar una tarde de junio en el parque del oeste y escuchar de lejos música que asociaba al grupo. Resultó que estaban en San Antonio de la Florida dando un concierto y llegamos a verles las últimas 5 canciones. Aquel mismo año les vi tocar en las fiestas del parque Berlín a finales de septiembre. Un tiempo después, en una semana de la juventud de Torrejón de Ardoz, vi al grupo por última vez en directo. Aquello fue en noviembre de 2007. Abajo Frasco al bajo, dándolo todo.
Al grupo le ha ido bastante bien desde entonces. Han conseguido insertar buenos éxitos en la memoria colectiva como el “No me crees” con la inestimable colaboración de nuestro amigo Javier Ojeda de Danza Invisible que estaba incluido en aquel citado “Complejidad” o más recientemente “Por quererte”, una grandísima canción pop que se encargó de poner el punto y final al repertorio del grupo tras hora y media de actuación en lo que fue el único bis que se pudieron permitir.
“Sola” solamente sonó en formato acústico con el piano afinado y no completa, formando parte de la intro de la versión tan famosa que tiene el grupo de “El Mundo”. No faltó la ya comentada “No me crees”, que sin duda fue uno de los grandísimos momentos del evento, con el público coreando a la perfección y al unísono varias de las estrofas que Susana Alva dejó al respetable extendiendo su brazo con el micro en mano.
Quizás hubo un sector mediada la actuación que estuvo nutrido en exceso de temas nuevos, que supuso una bajada respecto al comienzo, que fue muy bueno y atinado, con un quinteto inicial de temas muy apropiados y con el final que incluyó por lógica los grandes éxitos comentados. Aparte de esto, también considero un pero ciertas ausencias como la comentada “Otra historia” o “Qué más da”, un tema cañero y algo canalla, que era de las pistas más destacables dentro de la discografía primeriza de Efecto Mariposa. Al menos, aunque ya hace tiempo de ello, yo ya viví este par de temas en directo en aquellas otras actuaciones.
Susana Alva estuvo tremendamente dicharachera con el público mostoleño. Habló por los codos entre canción y canción; de hecho, no recordaba que fuera tan enrollada, aunque sería injusto decir aquí que tuviera en el recuerdo una imagen suya seca o borde. Se vio que disfrutó mucho de la noche y del aforo que lograron reunir para verles. Efecto Mariposa cumplió sobradamente, aunque quizás no sea la actuación que más me ha convencido de las 4 veces que les he visto hasta la fecha. En ese particular ranking que quedaría con aquel concierto tan de barrio que ofrecieron en el miniauditorio que tiene el parque Berlín de Madrid en septiembre de 2005.
Los roadies se afanaron en limpiar el set de escenario de Efecto Mariposa y adelantar y colocar todo lo que necesitaban Izal para su concierto. Por cierto, en los bises de Efecto Mariposa, hubo una avalancha gafapasta (sector de público de conciertos que no necesariamente son muy educados por mucho que presuman de “hipsterismo” en sus trabajos o centros de estudio pavoneándose de escuchar a gente como los propios Izal o Lori Meyers -a los que nos perdimos la semana anterior en Alcorcón en un jodido jueves-) que acabó con nuestra posición desahogada, moviéndose con vehemencia y mucha falta de respeto en pro de la 1ª fila, apretujando un montón las primeras filas; la normalidad se recuperaría cuando varios curiosos situados en las primeras filas que llevaban desde el comienzo de Efecto Mariposa, fueron enfilando el camino a casa.
Confesémonos: he aquí un inexperto en lo que a Izal se refiere, más allá de algunos de sus videoclips o singles. Sin embargo, el motivo principal para ir a Móstoles este domingo fueron ellos; ya si de paso iba a volver a Efecto Mariposa en directo tras tanto tiempo, pues miel sobre hojuelas, la verdad. Fue Adolfo García, compañero de radio en Radio Universitaria de Alcalá de Henares y parte importante del mítico programa “Cualkier Día” quien en la asamblea extraordinaria de inicio de temporada el pasado jueves 11 de septiembre quien me avisó de la actuación de Izal, tras yo comentarle que iba a ir a Móstoles al día siguiente a ver a la mítica Bonnie Tyler. Primeramente le dije que un domingo me echaba para atrás, pero poco a poco el gusanillo de ver a la gran sensación indie de la temporada me fue ganando y convenciendo para, aún que somos relativamente jóvenes, afrontar este envite.
Pues Mikel y los suyos comenzaron con su repertorio a eso de las 00.30h. Y empezaron dándolo todo, con mucha intensidad, fuerza y guitarras. Mikel es un tío de presencia notable; uno de esos que puede discutirme en cuestiones de altura, y al que ya vimos hace unos meses junto a los Kuve en su concierto de fin de año en la sala Costello; por cierto, una pena la marcha de Carlos Otero, ya que él y Maryan Frutos tenían todo para triunfar definitivamente no a muy largo plazo. No obstante, Maryan, chica resuelta, ya me comentó tras el concierto de Department en la sala El Sol que está manos a la obra reinventando su carrera musical. Bueno, no perdamos la “perspectiva Izal”.
Aparte del fenómeno en sí, ya que a las bandas hay que verlas en su mejor momento (siempre he pensado eso), una canción y vivirla en directo es el otro factor que me hizo moverme otra vez a Móstoles para ver a Izal. Me refiero a la festiva “Qué bien”, un tema que, por otro lado, es una rara avis dentro del repertorio del grupo, ya que es bastante pop y happy, alejándose de la rabia e intensidad que en formato rock ofrecen los Izal por general.
Recuerdo que vi un capítulo del fabuloso programa que ha estado haciendo el gran Santi Alcanda para Kiss Tv llamado “Masterclass”, donde entrevistó a Mikel. Alcanda es un tío con buen gusto y con mucho sentido dedicó un sector de la entrevista a hablar de “Qué bien” y de su importante papel en la proyección y crecimiento mediático de Izal. Lo que me sorprendió es que saliera en 4º o 5º lugar del set list, demasiado pronto. Me la imaginaba incluso como fin de fiesta, con lo que me equivoqué de pleno. La disfruté muchísimo y lo que se me pasó ver es si había algún sector del público que imitaran la coreografía del video tan floripondio que tiene este temazo. También hay que comentar que Izal compraron unos cacharros de esos que explotan confetti y los tiraron al público para que los detonaran en el momento de la canción que les diera el subidón.
Alguno podría decir: “pues ya que la tocaron y fuiste por ello, teniendo que madrugar al día siguiente, haberte vuelto ya a casa”. Eso, como seguramente diría Tino Casal, sería una falta de respeto descomunal. Además, ¿qué mejor manera de ir conociendo la discografía del grupo que escuchar sus tomas en directo? Por lo que comprobé, Izal tiene en su repertorio temas de notable evolución, con cambios de ritmo realmente notables, pasando de la calma a la histeria en cuestión de segundos, pero con la habilidad pasmosa de que la cosa no chirríe para nada.
En cuestiones de fans, la gente coreaba sus canciones a pulmón roto sin ninguna excepción. El grupo era consciente de qué día de la semana era y Mikel hizo una encuesta a mano alzada de la gente que tenía que ir a currar al día siguiente. Se sorprendió del resultado, para bien, y dio las gracias por ello. Izal cumplieron hora y 3 cuartos de actuación. Ya avisaron que disponían de un repertorio amplio para esa noche y lo terminaron con uno de los temas más queridos por sus incondicionales, “La mujer de verde”. Abajo uno de los miembros de Izal, de gravísimo parecido con el futbolista Diego Costa o con el cantante de Foals.
Izal mostraron muy buena conjunción en su quinteto. Claramente Mikel lidera la banda. Es un tío que derrocha carisma y magnetismo. Se mueve en escena con soltura, dándole igual que esté con una guitarra acústica, eléctrica o con el micro en mano sin más; en uno de esos momentos se marcó una broma entrevistando a uno de sus compañeros en plan Isabel Gemio, como dijo él. Abajo Mikel solamente con el micro en la mano precisamente.
Eran las 2.15h y habíamos podido comprobar lo que son Izal a día de hoy. Son claramente la banda del año. Si 2008 fue el año de Vetusta Morla, 2009 el de Love Of Lesbian, 2011 el de Second y 2012 el de Supersubmarina, por citar algunos grupos dominadores del asunto en el territorio indie, 2014 es de Izal. Claramente. ¿Una prueba más de ello?: el 11 de abril de 2015 actúan en solitario en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. A ese sitio no va cualquiera. Tomen nota, al igual que gesticuló Mikel cuando citó este futuro evento en el tramo final del concierto.
Era muy tarde ya. Nos fuimos a buscar una fuente con agua corriente y potable que nos recuperara el aliento tras más de 3 horas de pié en el mismo sitio y sorteamos buenamente el leve chispeo que venía del cielo, el cual comenzó ya con la penúltima canción de Izal. Luego la cosa fue a peor y en la M-40, perfectamente a oscuras en el sector sur de la misma, no se veía un carajo con la lluvia intensa que caía.
Mereció mucha la pena volver a Móstoles. Fue un tanto a favor de la concejalía correspondiente este programa doble de su domingo de fiestas y les reconocemos mucho que arriesguen y metan a un grupo relevante del sector independiente en sus conciertos. Seguro que si en próximos años sigue así la cosa, volveremos por las tierras mostoleñas.
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viernes, 19 de septiembre de 2014

Texas - White On Blonde (1997)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Retornamos tras nuestro generoso descanso vacacional, aunque el descanso no ha sido total, ya que no hemos dejado totalmente la actividad de lado con las crónicas de varios conciertos a los que hemos acudido unos y otros colaboradores de “DMR”. Llega el turno de afrontar el año nuevo y en unas semanas también iniciaremos la 6ª temporada de radio, cosa que confirmamos oficialmente desde ya tras la asamblea de inicio de temporada que celebró Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH) el pasado jueves 11 de septiembre.

Me gusta e ilusiona hablar sobre Texas. Los que sigan el blog desde hace tiempo, saben que para mí tiene algo especial hablar de bandas y discos que formaron parte de la banda sonora de mis años de educación secundaria (entre 1995 y 1999). Confieso que el gusanillo de hablar por 1ª vez de Texas en el blog (que ya era hora tras 6 años de vida 2.0), me surgió escuchando el recopilatorio del grupo en el coche de mi novia durante el mes de junio. Sucedió que vino el descanso vacacional y he tenido que posponerlo hasta la fecha.

He escogido su disco más exitoso, el “White On Blonde” de 1997. Cierto es que la trayectoria del grupo venía de atrás, de finales de los 80, cuando se presentaron ante el mundo con grandes éxitos en formato single como “I don’t want a lover”. El caso de Texas es uno de esos en los que pasaba un tiempo y discos de estudio hasta que consiguieran el éxito notable y mundial, cosa que a día de hoy no es así desde comienzos de siglo, donde casi todas las bandas mandan desde su 1er. disco y van decayendo en los siguientes.

Sharleen Spiteri estaba en su mejor momento en todos los sentidos en 1997. Volvió al panorama musical de la mano del primer single “Say what you want”, con un videoclip sobrio (al igual que el look azul marino de Spiteri en el video), grabado con imágenes proyectadas sobre un croma de rollo futurista. Esta canción funcionó realmente bien y sentó las bases para que el disco al que pertenece fuera uno de los que más éxito lograron en aquel año 1997, un año que estuvo lleno de lanzamientos realmente interesantes y acertados.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “0.34”: Estaba muy de moda en aquellos días los interludios instrumentales y ponerles en el track list simplemente con su duración. Esta “0.34”, de cierto misterio en sus formas, desemboca en el gran hit de “White On Blonde”. Tampoco merece la pena comentar más, aparte de su sonido algo oscuro y de lejanos ecos urbanos.

2. “Say what you want”: Quizás el éxito de “Say what you want” resida en el pop calmado, cálido y confortable que destila. Es raro que un tema de esta factura rompa con tanta fuerza en el público, pero el caso es que funcionó. Sharleen se mueve con soltura en las voces, con los agudos precisos y necesarios, pero por lo general muy coordinada con la mesura de la canción. Su estribillo llega fácil al oído, sin precisas de estridencias: “puedes decir lo que quieras, pero no cambiaras mi mente. Siento lo mismo por ti”. Una buena canción, que sin duda fue uno de los singles de aquel 1997 y que se ganó con justicia sus logros. A mí en su día me gustó mucho “Say what you want”. Fue un single que formó parte de aquella primavera en la que recuerdo que iba a ver jugar al Fiat Carnicer de Torrejón de Ardoz al pabellón del Parque Corredor cuando luchaba por ascender a la División de Honor del fútbol sala español. Desde aquí mi sincero homenaje a ese equipo que tristemente ha terminado desapareciendo hace unos meses.

3. “Drawing crazy patterns”: Creo que hacía mucho tiempo (más allá del descanso vacacional) que no citaba un tema como “joya oculta” dentro de un disco. Pues creo que “Drawing crazy patterns” es una de las sorpresas que nos podemos encontrar dentro de “White On Blonde”, si accedemos al mismo tras escuchar sus singles. Estamos ante una pista que aumenta algo la tensión respecto al relajado hit que la precede y que nos prepara para el subidón de adrenalina que vendrá a continuación. Esta canción sobre todo brilla en su estribillo, donde Sharleen consigue hacer diana en el oído del oyente. Lo gracioso de esta canción es que en las estrofas es muy acústica, con buenos acordes de guitarra, pero sin embargo no hay un choque dramático con el intenso estribillo.

4. “Halo”: Lo dicho, “Say what you want” me gustó mucho en su día, pero más me gustó el siguiente single, “Halo”, el cual llegó a los programas de televisión de los 40 Principales en Canal + en el mes de junio de aquel 1997 (en los mismos días de otros videos gloriosos como el “Around the world” de Daft Punk). Su efectista videoclip, tan acelerado como la propia canción, con japoneses corriendo por las calles y peleando en azoteas de edificios rodeados de neones en la oscuridad de la noche, es muy acertado. Sharleen juega el papel de mimetizarse con una japonesa en el video. La canción muestra a los Texas más épicos, con un tono brutalmente emocional muy bien logrado y sobre todo muy intenso debido a la orquestación que adorna a la canción. El estribillo es una joya, pero la instrumentación desde que arranca el tema, con cierto toque obsesivo en su melodía, es de quitarse el sombrero. Han pasado 17 años y a día de hoy, quizás junto al single “In demand” del grandes éxitos de la formación, sea la canción que más me guste de la historia de Texas. Miren, por una vez en la historia del blog, ya saben que no soy muy dado a insertar videos de YouTube, hoy sí que les dejo aquí el de “Halo” ya que merece muchísimo la pena.
5. “Put your arms around me”: Texas siguen cambiando de registro y ahora se atreven con una bonita y sentimental balada, donde Sharleen sigue demostrando moverse muy bien en registros más notorios que los de “Say what you want”, como ya hizo en la anterior “Halo”. Canción íntima, pero de registro muy alto de Spiteri al micro, muy digna del disco del que forma parte y que afianza su conjunto de composiciones. Por cierto, cuando te está dando la impresión de que está durando demasiado, va y termina de sopetón, como si al productor se le hubiera pasado hacer el correspondiente fade out de turno en su momento.

6. “Insane”: Con “Insane” el disco se pone sesudo y algo menos luminoso. Con el nivel de este primer sector de disco, de forma injusta, podríamos decir que casi es como un tema de relleno. Creo que es una pista de pop maduro, quizás más interesante en sus estrofas que en su estribillo, con un tono trascendental muy interesante en su melodía.

7. “Black eyed boy”: De alguna forma, quizás “Black eyed boy” sería como el final de la cara “a”. Estamos ante una cara “a” de disco de un altísimo nivel, que además cierra con un single. “Black eyed boy” lo recuerdo en España como 3er. single, con un videoclip obsesivo rodado por túneles de metro, con Sharleen como amenaza psicológica a un chico algo nervioso. No tuvo tanta repercusión por aquí, con pocas difusiones de su comentado clip, pero considero que es una canción muy efectiva. Un buen single, de corte más incisivo, incluso ligeramente macarra y sesudo que la épica emotiva de “Halo” o el pop relajado de “Say what you want”.
8. “Polo mint city”: De la exigencia y desasosiego que nos haya podido causar la intensidad de “Black eyed boy” (en el buen sentido de la expresión), pasamos a “Polo mint city”, un tema en el que escuchamos a Sharleen brutalmente relajada y hedonista en las voces. Tema de transición que dura poquito, siendo más bien un breve interludio.

9. “White on blonde”: Llega el turno de escuchar “White on blonde”, la canción que da título al disco. Estamos ante un tema de pop bonito, que podría ser la cara “b” de “Say what you want”, donde no encontramos a Sharleen en su registro vocal más identificativo; da la impresión de que fuerza algo en tonos agudos, para darle un toque más inocente a la pieza. Correcta canción título que no desentona para nada en el conjunto de canciones al que titula.

10. “Postcard”: Tal como me grabaron la cita, “Postcard” para mi siempre fue el inicio de la cara “b”. Aquí Texas apuestan por las potentes guitarras y el rock. Spiteri está sensual y con cierto toque glam al micrófono a partes iguales. Su bondad reside en el toque de aire fresco y variedad que suma a la obra. Más allá de eso, poco más.

11. “0.28”: Al igual que en el comienzo del disco, llega ahora otro tema instrumental con el que se da paso al siguiente tema. Algo hedonista de menos de medio minuto, que no aporta gran cosa.

12. “Ticket to lie”: “Ticket to lie” se aleja algo del pop de “White On Blonde”, pero sin embargo es una canción muy de Texas. Lo que pasa es que “White On Blonde”, en la mayoría de sus temas ofrece un pop muy relajado y suavecito, y con “Ticket to lie” nos encontramos ante un pop standard que no ofrece la variedad de detalles que otras compañeras de disco. Correcta, sin más.

13. “Good advice”: Nuevo momento de hedonismo, en lo que parece ser un homenaje a Barry White por parte de Texas en “Good advice”. Un soul muy sensual el que nos ofrecen ahora tanto en lo instrumental como en lo vocal. Tiene adornos sintéticos agudos muy apañados. Una pista muy insinuante, donde Sharleen se gusta al micrófono y lo transmite bien a los que oímos.

14. “Breathless”: Finaliza este buen lp con “Breathless”. Esta canción tiene una factura luminosa y mucha fuerza pop. Apoyada en notas contundentes de piano y arreglos orquestales que le dan más empaque, ponen la rúbrica adecuada a este disco con el que Texas pasaron a ser una de las bandas del momento a nivel mundial. Reconocemos muy bien el registro vocal de Spiteri en esta “Breathless” y sin ser un dechado de virtudes en gancho melódico, sale con solvencia y juega bien su papel de capítulo final.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Hoy hemos prestado atención al disco más exitoso de la trayectoria de un grupo. “White On Blonde” supuso la consagración de Texas y que se convirtieran en una de las bandas de 1997, siendo un grupo que apostaba por un pop para todos los públicos y ante el que no te suponía ruborizarte si reconocías en público que te gustaban. En aquellos tiempos recuerdos que Texas incluso dieron un concierto gratuito de esos tan chulos que antaño organizaba el Ayuntamiento de Madrid con grupos internacionales en la plaza Mayor, pero me cogió muy joven para ir a verles yo solito.

Texas intentó aprovechar el tirón de “White On Blonde” y por tanto no tardó demasiado en salir el siguiente disco, de título “The Hush”. Aquel disco ya no funcionó tan bien. “Summer son” como single no lo hizo mal del todo, pero la correcta “In our lifetime” falló en intentar repetir la fórmula de pop suavecito de “Say what you want” como 1er. single.

Después tocaría hacer balance con un disco de grandes éxitos donde sí que el grupo, al menos en mi opinión, logró agregar 2 temas inéditos de auténtico lujo: “In demand”, con un videoclip sencillo pero fabuloso, con Sharleen recostada en el torso de un hombre madurito en la parte de atrás de un descapotable, mientras que el coche es conducido por el chófer de turno, y por otro lado “Inner smile”, con un también acertado guiño de Spiteri a Elvis en el videoclip.

Desde entonces, Texas no ha sabido encauzar demasiado bien su trayectoria, con colaboraciones de raperos que no encajaron del todo en algunos singles posteriores y para nada llegando a la aceptación y repercusión internacional que le supuso el “White On Blonde” que hoy hemos homenajeado. Aquellos fueron los días gloriosos de Texas y consideramos que todo ello fue con mucho merecimiento, ya que “White On Blonde” es un disco que ha sabido mantener el paso del tiempo. Quizás sea un disco excepcional hasta la 9ª canción para luego afrontar un tramo final de obra mucho más discretito. Con un reparto más equilibrado del track list, quizás el resultado hubiera sido si cabe mejor; no obstante, en los 90 se tenían unas ideas sobre como distribuir los discos que ya nos explicó en su día Alberto Comesaña de Amistades Peligrosas cuando le tuvimos como invitado en nuestro programa de radio.

Yo lo he pasado bastante bien volviéndolo a escuchar estos días atrás, ni más ni menos que en la doble pletina de mi minicadena, con una cinta de cromo Tdk de color rojo transparente en donde lo tengo grabado desde un original que tenía un compañero de instituto. Les dejo una foto del ítem, con la carátula escrita por mí en su día a mano y nos despedimos hasta la próxima semana. Desde aquí mando un agradecimiento con carácter retroactivo (aunque ya se lo dije de viva voz en su día) a mi amigo y compañero de instituto Israel Moreno que fue quien me grabó el disco de su ejemplar original.
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jueves, 18 de septiembre de 2014

Concierto Bonnie Tyler. Móstoles (12-09-2014)

Antes de retornar mañana con la actividad habitual tras las vacaciones, una crónica más de nuestras experiencias veraniegas de conciertos. Pensaba que con lo de Duncan Dhu de la semana pasada cumplíamos con los habituales conciertos de fiestas de pueblos lejanos de donde vivo, pero me equivocaba. Mariano González, nuestro amigo y colaborador radiofónico, me informaba a mitad de la pasada semana que Bonnie Tyler tocaba en las fiestas de Móstoles, pueblo que hemos visitado con cierta frecuencia en los últimos 5 años para acudir a sus notables conciertos programados en sus fiestas. De esta forma, rememoraría en parte la vez anterior que vi a la señora Tyler en directo, la cual fue otra ocasión memorable en un multitudinario concierto que ofreció junto a Alan Parsons Project en la plaza Mayor de Madrid, en unos días en los que el consistorio de la capital ofrecía buenísimos conciertos gratuitos de artistas internacional, hace ya 10 años (fue, creo recordar, un 14 de mayo de 2014).
Con la compañía de un buen amigo, que a veces es algo vehemente en sus vivencias de conciertos, pero que en esta ocasión estuvo muy templado, nos animamos a irnos a Móstoles tomando el tren de Cercanías, asumiendo el retorno a Torrejón de Ardoz de madrugada cogiendo, ni más ni menos que 4 autobuses.
No llegamos con mucha antelación, quedarían unos 15 minutos para el comienzo cuando llegamos al recinto del parque Liana, tras tener que vaciar una botella de Sprite en 3 vasos de plástico en la puerta a instancias de la policía local de Móstoles. Conseguimos situarnos bastante ladeados mirando al escenario de frente a la izquierda en una 6 o 7ª fila. No estaba mal. Bonnie Tyler fue puntual y a las 23.59h, tal como rezaba la hora en algunos lugares, saltó al escenario junto a su banda, tras una presentación a la antigua por parte de su manager que dijo “Móstoles, please welcome Bonnie Tyler!!”.
Comenzó con mucha fuerza Tyler, la cual de primeras demostró conservarse más que bien para la edad que ya tiene esta diva, escudada con su banda, la cual creía formada por guitarrista, bajista y batería durante buena parte del concierto, para luego darme cuenta al final del show que también había un teclista cuando le presentó Bonnie; el caso es que las torres de bafles nos tapaban al músico y por tanto pensábamos que los sonidos sintéticos venían pregrabados desde la mesa de mezclas; quizás lo que hizo en el mismo sitio Ana Torroja hace 2 años nos jugó una gracia en el subconsciente de ver esa solución musical para la escena.
No tardó mucho en sonar uno de los 3 grandes clásicos de la artista. Reconozcamos que dentro de su historia hay 3 canciones que brillan con distancia del resto: “It’s a heartache”, “Total eclypse of the heart” y “I need a hero”. Pues fueron apareciendo por este orden y por tanto a “It’s a heartache” le tocó el papel de animar especialmente al público a los pocos minutos de actuación. La voz de la señora Tyler sonaba tan rota como la recordaba en directo en 2004 y la artista se movía con elegancia y soltura mientras que con su personalísima voz nos ofrecía uno de sus momentos más memorables en formato de canción.
Ya valoro yo también desde estos primeros párrafos: el concierto estuvo más que bien. De 8 sobre 10 podríamos calificar. Y, ¿en dónde residió el éxito? Pues en gran parte en la elección del set list. Tyler supo alternar sus grandes éxitos, con otras buenas canciones de su repertorio, con versiones de artistas conocidos y con temas de su último trabajo, los cuales fueron también de alto nivel y gusto. Tyler tuvo un ligerísimo reproche en tanto a una canción que según ella fue un éxito en los 90, aunque no tanto en España (yo, lo reconozco, no conocía la canción; quizás me sonaba muy lejanamente). Por lo demás, estuvo muy simpática y encantada de cantar en Móstoles. Derrochó carisma, cosa que es básica a la hora de que un artista cale en el colectivo general; en este sentido, rememoré las sensaciones que Bonnie ya me causó hacía una década atrás.
El 2º gran momento que supondría “Total eclypse of the heart”, con toda la carga emocional y épica que tiene este clásico de los años 80, se encargaría de cerrar la parte principal del concierto tras la que la banda y la diva se fueron a los camerinos para retornar con los bises. Fue muy especial vivir este tema en directo de la mano de su intérprete original. Tyler, aunque readaptó la entonación en algunos pasajes del estribillo en la larga duración de la versión que hizo en directo, resistió bien el envite que supone la interpretación de este tema, una canción que por otro lado siempre me ha recordado en su final del estribillo al del “Born to run” de Bruce Springsteen. Para mí quizás fue el momento más especial del evento.
Volvió Bonnie Tyler y su banda para los bises, momento que aprovechó para presentar a su banda y también subir a escena a su marido (del cual dijo que llevaban casados 41 años, ahí es nada) y a su manager (arriba de este párrafo Bonnie con su manager). Tras los muchos agradecimientos, comenzaron las propinas que nos llevarían hasta la hora y media de actuación que esta diva ofreció en su inesperada visita a Móstoles. Los bises se nutrieron principalmente de versiones. Comenzó con algo de Janis Joplin, para luego demostrar su debilidad por Tina Turner, atreviéndose ni más ni menos que con 2 versiones de la misma. En este terreno nos ofreció un “The best” que agradó bastante a la gente. En la versión de Joplin, parecíamos viajar a Woodstock en el tiempo, ya que el guitarrista de la banda se marcó un solo en el que particularmente me evocó a Hendrix con ciertas formas de darle a la eléctrica. Todo muy apropiado, por supuesto.
Terminaría Bonnie Tyler con el último gran hit, “I need a hero”. Tras su introducción, ya que Bonnie en casi todos los momentos memorables nos contó algo de sus temas, hablando de su inclusión en la película de Kevin Bacon “Footlose”, el torbellino de este enérgico tema envolvió a la gente que abarrotó la zona del parque Liana donde se celebró el concierto, ya que fue el pasaje de la actuación en donde la gente se movió más; con lógica, por supuesto.

Con “I need a hero” llegó al final la actuación. Cumplió más que de sobra Bonnie Tyler en este curioso concierto que ofreció en Móstoles; lo de curioso viene porque es poco común que los consistorios se animen a contratar artistas internacionales para los conciertos gratuitos de sus fiestas populares. Así sucedió en su día con las visitas de Boney M, Gloria Gaynor o Village People en Torrejón de Ardoz. Ojalá esto sucediera más a menudo. La señora Tyler demostró estar en un perfecto estado de forma a su edad. Cantó bien, siempre dentro de su personal registro, y agradó con lo que escogió para interpretar esa noche.
No nos planteamos, ni de coña, intentar hacernos una foto o algo con ella (lo de diva lo estoy diciendo con todas sus consecuencias en el artículo) y por tanto intentamos retornar lo antes posible para nuestro municipio, lo cual logramos a las 4.30h tras 4 búhos (2 interurbanos y 2 de la EMT madrileña). No era una cosa nueva para nosotros, ya que así volvimos en su día tras ver a Ana Torroja o el año pasado tras el concierto de Fangoria en Alcorcón. Mereció mucho la pena el paseo nocturno tras haber vivido un concierto más que aceptable por parte de una artista tan entrañable y querida como es Bonnie Tyler.
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jueves, 11 de septiembre de 2014

Concierto Duncan Dhu. Pozuelo de Alarcón (06-09-2014)

Primero de todo, les informamos que ya tenemos fecha para el regreso tras las vacaciones: retomaremos la actividad habitual el próximo viernes 19 o sábado 20 de septiembre con un artículo de revisión de disco semanal. La temporada de radio la retomaremos el 2º fin de semana de octubre. Dicho esto, al lío correspondiente a otra de las excepciones a nuestro largo descanso veraniego. Nada mejor que iniciar el duro año (porque el año de verdad, salvo para ociosos, desempleados, jubilados, prejubilados y otros colectivos, comienza en septiembre) que arrancar de la mano de algún concierto de fin de semana en esos primeros compases. Desde hace ya unos años tenemos esa suerte de tener planes de este tipo y se los hemos ido contando año tras año. Tenía mis dudas para este 2014, ya que solamente atisbaba en el horizonte la entrada que ya tengo para saldar mi deuda en directo con Morrissey ya en octubre, pero gracias a nuestro amigo y tertuliano radiofónico Luis Felipe Novalvos, el pasado sábado disfrutamos de un evento muy apañado. 
Además, la cosa venía al pelo, ya que si voy a ver a Morrissey en breve, ¿qué mejor que abrir boca casi un mes antes con su alumno aventajado en España, Mikel Erentxun, aunque solamente sea por los correctos tributos que ha hecho al ex-líder de The Smiths en forma de versiones? Y es que Duncan Dhu se reunieron hace unos meses para hacer un nuevo disco de estudio, “El Duelo”, y de paso salir a la carretera para presentarlo y desempolvar muchas glorias que en forma de canción han en su historia discográfica. 
La cita era para el sábado a las 22h en pleno centro de Pozuelo de Alarcón. Me enteré de la cosa el viernes por la tarde y decidimos apuntarnos a mediodía del mismo día del concierto. Había que desplazarse en coche hasta la otra punta de Madrid, teniendo en cuenta nuestra aún residencia en Torrejón de Ardoz, pero el gasto de gasolina se veía compensado por la gratuidad del evento y las ganas de ver a Duncan Dhu en directo, ya que hasta la fecha solamente había visto en directo a Mikel en solitario en un concierto que ofreció en la pradera de San Isidro, en un rincón perdido de la misma, allá, creo, por mayo de 2009. Aquel día se centró en su repertorio en solitario, rescatando afortunadamente “En algún lugar” de su discografía en Duncan Dhu. 
Quedamos en la residencia de fin de semana del señor Novalvos a las 21h y en 2 coches salimos para el centro, en pro de buscar 2 sitios de aparcamiento, lo cual resultó algo difícil y derivó en un duro paseo por las siempre estrechas calles del centro de los pueblos. Con todo, tuvimos suerte y aparcamos en una calle de chalets que estaba a unos 7 u 8 minutos andando de la plaza donde tenía lugar el concierto. Se terminó llenando la plaza del doctor Vallet, pero sin llegar a experimentar apreturas insufribles. El ambiente era muy familiar. Situándonos en 3ª fila según miras al escenario a la derecha del mismo, en las filas delanteras veíamos varias familias en compañía de hijos menores, donde los cabeza de familia claramente iban a escuchar muchas de las canciones que antaño formaran parte de su juventud. 
A las 22h en punto se apagaron las luces y salió poco a poco la banda con Mikel Erentxun en último lugar. No veíamos a Diego Vasallo. Posteriormente Mikel dedicó la canción título del último disco del grupo al mismo, especificando que estaba en San Sebastián. A Luis Felipe Novalvos le fastidió mucho este asunto, ya que él es admirador de muchas cosas que ha hecho Vasallo en solitario. A mí también me fastidió, ya que siempre gusta ver a una banda con su formación al uso y más con presencia de componentes tan relevantes como el caso de Diego Vasallo. En fin, pasamos el hecho por encima y nos centramos en disfrutar de lo que Erentxun y su nutrida banda iban a disponer. 
Comenzó la música con los ritmos más country que rockabilly de varios temas que forman parte de “El Duelo”. Hasta cumplida casi media hora de actuación se resistiría el primero de los clásicos auténticos de Duncan Dhu. Fue cuando “Jardín de rosas” sonó en perfecta sintonía o conjunción con el público que coreó la canción a más no poder. “A tu lado” le tomó el relevo, poniéndose la atmósfera más emotiva que nunca hasta ese momento. 
El concierto fue un ir y venir del country, al rockabilly y del rock al pop sentimental. Todo ello con un Mikel Erentxun entonado, con su guitarra al cuello con su apellido incrustado en el cinturón de la misma. Mikel peleó con una púa traicionera que se le coló en el núcleo de su guitarra española antes de interpretar otro de los pasajes míticos de Duncan Dhu “Una calle de París” y mantuvo fuerzas hasta el final de la actuación; de hecho, en los bises, se subió a los bafles para marcarse unos bailes muy a lo Elvis Presley, terminando su sesión de movimientos de cadera y pelvis con un brinco desde esas alturas hasta el suelo del escenario ante el que mantuvo el tipo con solvencia. 
Por cierto, en el pasaje de la púa dentro de la guitarra antes de “Una calle de París”, el público empezó a corear “No pasa nada”, a lo que Mikel respondió “tenemos a Arkonada”; detalle este del buen talante de esta personalidad de nuestro pop, al que siempre he llamado para mis adentros “el birras” (motivado por la letra de una canción suya en solitario llamada “Mañana”, que decía en la letra “vamos a gastarnos unas cuantas noches más…”, que yo reinterpretaba en “vamos a tomarnos unas birras por ahí…” porque siempre he visto a Mikel como un serio candidato a figurar en las listas de esas encuestas que hacen por ahí sobre con quién te tomarías una cerveza). Dicha esta chorrada, una más de las mías que pocos entienden, continuemos con la tónica seria de la crónica en sí del concierto. 
Duncan Dhu mantuvieron la lógica estructural de un concierto para una banda con una trayectoria semejante a la suya. Es decir, que en la última media hora de actuación y bises fue donde cayeron casi seguidas todas las grandes piezas en forma de canción de su historia. Al igual que aquel día viendo a Erentxun en solitario (aunque en esta ocasión la cosa era más o menos lo mismo, aunque llamándose Duncan Dhu y tocando el repertorio del grupo por pura lógica) en la pradera de San Isidro años atrás, me quedé totalmente embobado escuchando en directo una de las canciones que considero sin duda una de las que debe formar parte del “Top 10” de la historia del pop español: “En algún lugar”. Mikel varió la entonación en algunos versos, sobre todo en el estribillo, el cual cantó en tono muy relajado, pero el resultado fue igualmente bueno. Simplemente por este momento ya mereció la pena darse el paseo hasta Pozuelo de Alarcón, lugar que alguna que otra vez visito (no muy lejos del lugar del concierto) para jugar al fútbol 11 en el torneo Bunwer contra gloriosos equipos de dicho torneo como son el AAPLA o el Cafetería Los Arcos (antiguo Embutidos La Nuncia). Con “En algún lugar” se puso final a la parte principal del concierto, con la 1ª despedida del grupo para retornar luego con los bises. La gente, nerviosa, se afanaba en pedir “otra, otra”, con la seguridad de que la cosa no podía terminar ahí. 
Y, por supuesto, en los bises apareció la otra ineludible: “Cien gaviotas”. El público la acogió con muchas ganas, pero con más ganas cogieron “Esos ojos negros”, la cual fue protagonista del 2º bis de la noche. Tras un correcto escrutinio de clásicos y nuevos temas, bien distribuidos en hora y 40 minutos de actuación, Mikel Erentxun y el resto de la banda de Duncan Dhu en directo se marcharon a los camerinos. Dejó muy buen sabor de boca y demostraron que merece la pena verles moverse en directo. Luis Felipe Novalvos me comentó que por lo visto Vasallo y Erentxun han decidido dejarlo tras la gira, hasta volverse a reunir… Dios sabe cuando. Creo que hay que valorar en positivo este regreso puntual de Duncan Dhu, tanto por el correcto disco de toque tan country, como por lo que nosotros hemos vivido en directo. Por cierto, incluso los temas más clásicos han sido retocados en detalles sonando algo más country de lo que suenan en su versión de estudio. 
Terminado el concierto tuvo lugar una traca de fuegos artificiales y una sesión de dj algo arriesgada, donde se mezclaban temas de una forma algo confusa. Mientras, nosotros nos fuimos a uno de esos sitios de verbena donde se provee comida potente para engullir unos buenos bocatas de chorizo rojo frito (que me pirran; el día que me lo prohíba el médico me matan en vida) y patatas asadas rellenas, con su bebida y botellas de agua buen precio. Estuvimos un buen rato en compañía de Luis Felipe Novalvos y su familia, disfrutando de una agradable conversación. Sobre las 2.30h, que ya estaba bien, nos levantamos y tomamos el coche para retornar a Madrid lo antes posible para dormir a pierna suelta, que el mismo sábado habíamos madrugado para hacer deporte. 
La verdad es que fue un placer. Por todo. Por la música de Duncan Dhu y el buen concierto que ofrecieron y porque da gusto tener amistad con gente tan maja y educada como es Luis Felipe Novalvos. Todo muy positivo. Lo único que espero es que si vuelvo a tener la oportunidad de ver a Duncan Dhu en directo esté Diego Vasallo en el escenario junto a Mikel Erentxun. Por lo demás, nada que objetar. Todo muy bien.
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