domingo, 27 de octubre de 2013

Programa The Smiths “Meat Is Murder” (Temporada 5/ Programa 1)

Aquí dejamos el audio/podcast del programa con el que iniciamos nuestra 5ª temporada de radio. Tuvo lugar el pasado sábado 28 de septiembre de 2013 a las 16.00h en riguroso directo en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Escogimos a The Smiths y su disco “Meat Is Murder”. Durante pocos segundos más de una hora estuvimos hablando sobre la historia de The Smiths, las canciones del disco, abundando de pasada en la personalidad de Morrissey.

Tomamos parte del programa nuestro habitual colaborador y mano derecha del programa Mariano González y servidor de ustedes Víctor Prats; será habitual poner en este tipo de post una fotografía que nos hagamos en los estudios y aquí arriba ven a los 2 que tomamos parte del programa. Dentro del programa también hubo lugar para contar alguna anécdota graciosa como la forma en la que vivimos el concierto de Morrissey en Madrid en verano de 2008 en el parque Juan Carlos I.

Si no lo escucharon en la emisión en directo o en las redifusiones posteriores que se llevaron a cabo (miércoles a las 23h y sábados a las 16h en la misma emisora), dejamos insertado a continuación el widget para que lo puedan escuchar directamente desde aquí, pero también les dejamos el link de referencia donde está disponible en Ivoox: http://www.ivoox.com/dmr-5-1-audios-mp3_rf_2490169_1.html
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sábado, 26 de octubre de 2013

ABC - Beauty Stab (1983)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
A veces tengo serias dudas sobre qué disco y qué artista hablarles aquí cada sábado de los que toca post de revisión; quizás también eso haya motivado el nuevo funcionamiento del blog que alterna post de promoción de nuestro programa de radio los sábados que tenemos programa con post tradicional de revisión de disco los sábados que no (lo de hoy es una excepción, ya que el hecho de que no pudiéramos hacer el programa de Bowie el pasado sábado y lo hayamos hecho hoy, fue por motivos ajenos a nosotros).

Sin embargo, dentro de mis dudas de elección, el bueno de Martin Fry ha acudido al rescate para iluminarme y atreverme a analizar por 3ª vez en el blog un trabajo de su banda ABC; cosa que considero justa, ya que siento predilección por este señor y su discografía. Hemos escogido el “Beauty Stab” de 1983, 2º disco de ABC.

El grupo venía de su exitoso debut de 1982, el imprescindible “The Lexicon Of Love”. La producción de Trevor Horn se perdió en el 2º álbum, encargándose de ello los propios ABC restantes (quedaban solamente Steven Singleton como saxofonista y Mark White a las guitarras de la formación del disco de debut) y a Gary Langan. Se aprecia un cambio en el sonido de forma notable, perdiendo sinuosidad funky para ganar más potencia y entrega, cosa que quizás a priori ofrece un producto menos amable. Es un trabajo extenso, al que quizás le sobre algo de duración. Pasemos al análisis de sus canciones.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “That was then but this is now”: Quizás fue su single más relevante y por ello “Beauty Stab” no deja de empezar con fuerza en varios sentidos: en lo musical y en relevancia. Y es que “That was then but this is now” busca la inmediatez quizás en su concepción, pero sobre todo destaca por sus secciones de viento, donde aún se aprecia que Steven Singleton estaba en el ajo y la rotundidad del resto de instrumentos. Martin Fry no se queda manco e imprime mucha fuerza y frenesí en su tarea vocal. Choca en su estructura la larga parte final añadida y quizás flojeé algo en su estribillo. No es una mala canción y con mucho esfuerzo, en definitiva, es un pequeño clásico del repertorio del grupo. Su videoclip, con el grupo tocando sobre un mapamundi con banderitas, en plan tablero de un juego de mesa de estrategia, no está mal y cuanto menos es colorido.

2. “Love’s a dangerous language”: Con un menor relumbrón, sobre todo porque Martin a las voces no se muestra tan potente, “Love’s a dangerous language” supone más o menos una continuidad sonora de “That was then but this is now”. Ello se debe sobre todo a las marcadas notas de teclados y guitarras, en el mismo sentido que sucedía en el tema de apertura del disco. Carece de un estribillo claro y alterna partes susurrantes e íntimas con la potencia y estruendo que hemos mencionado.

3. “If I ever thought you’d be lonely”: Es turno ahora para una balada discreta y de factura muy elegante. Con “If I ever thought you’d be lonely” ABC ofrecen una pista de estribillo no muy destacable, pero que se ve compensada con unas estrofas bastante acertadas melódicamente, donde Fry adopta un registro grave muy galante.

4. “Power of persuasion”: Martin Fry se desmelena al micrófono en “Power of persuasion”. Esta canción es muy significativa del sonido que desprende en general “Beauty Stab”, el cual ya se nos marcó desde su primera canción y single destacado. El funky y los sonidos más sensuales y bailables se cambiar por una mayor nervio e intensidad, no necesariamente solo en las guitarras, sino también los teclados y “Power of persuasion” es claro ejemplo de ello. Destaca también porque después de unos minutos en los que no le escuchábamos mucho, hay unas cuantas notas de saxofón bien presentes de Steven Singleton.

5. “Beauty stab”: Es curioso que “Beauty Stab” disponga casi a mitad del disco su canción título. Lo que choca es que la pista sea instrumental, salvo algunos coros perdidos por ahí de Martin, ya que en sus formas y sonido sigue afianzando el carácter del disco al que concede el título. En mi caso, es un tema que conocí desde aquel “Master Series” que compré del grupo en la navidad de 2000, ya que se incluía en él. Un interludio con más personalidad que otros tantos que nos podemos encontrar por ahí.

6. “By default by design”: De carácter muy clásico y orquestal, llega “By default by design”. Es la canción más ajena a la obra en general, pero sin embargo suma elegancia a ABC, lo cual siempre ha sido un sello muy claro de las entregas del grupo. Su ritmo pausado, al igual que los arreglos orquestales, le dan también un generoso nivel de solemnidad.

7. “Hey citizen!”: De lo más clásico pasamos a quizás el tema de corte más rockero de “Beauty Stab”. “Hey citizen!” abunda en la energía que desprende el álbum, pero en lo instrumental se fundamenta mucho en las guitarras de Mark White. Martin Fry también ofrece en esta ocasión parte de sus momentos más frenéticos vocalmente del disco. 
8. “King money”: Con “King money” el grupo parece que olvida las nuevas pautas más intensas de “Beauty Stab” y ofrece un leve coqueteo con un tema más pop que tiene un vago recuerdo del funky que se podía escuchar en el primer disco del grupo “The Lexicon Of Love”. Es uno de esos temas de ritmo sensual que tan bien supieron ejecutar ABC durante toda su trayectoria. Un medio tiempo pop realmente encantador, con estrofas excelentes y maniobras instrumentales igualmente muy acertadas. Personalmente, una de mis favoritas del 2º disco de ABC. Quizás me sobran algo algunas variaciones de estilo en el tramo final, pero esto es básicamente por ponerle alguna leve pega.

9. “Bite the hand”: Con “Bite the hand” ABC incluyen una canción realmente bipolar. Sorprende cómo se pasa del manierismo y lo delicado a lo guitarrero y brutalmente intenso. De alguna forma, es un compendio perfecto de lo que eran capaces de hacer ABC, pero todo metido en una sola composición. Los arreglos orquestales endiablados, entrelazados con las vigorosas guitarras y la aplastante percusión, dan lugar a una música que es capaz de despertar a un muerto.

10. “Unzip”: Otro de los temas que estaba en aquel “Master Series” que fue el primer paso a fondo que di para acercarme a ABC es “Unzip”. Considero que con justicia estaba incluido en aquel recopilatorio. Y es que quizás, sin ser un tema evidente, es uno de los temas pop directos mejores que tiene “Beauty Stab”. Tiene un ritmo acertadísimo. Fry se acompaña de coros femeninos para esta canción de acusadas cuerdas eléctricas, en perfecta sintonía con teclados de factura solemne. Es una canción inmediata y otra de las que más destaco del disco a día de hoy, más allá de que sea una de las canciones que hace más tiempo conocí de ABC.

11. “S.O.S.”: Si me preguntan con qué canción me quedaría de ABC (siempre es complicado que te pregunten esto sobre un grupo), en muchos momentos diría que “S.O.S.”; no en vano fue música de fondo de nuestro programa de radio en nuestras primeras temporadas y también sonó en aquel programa nº 100 que hicimos de 3 horas. Fue single del disco, con un videoclip muy relajado, con relojes made in Stephen Hawking y piscinas de por medio, y es una de las canciones que más elegancia reportan. Es una pista relajada, un oasis musical muy zen dentro de un disco que por lo general es muy vital y animado. La electrónica, en sus distintos planos de teclados que combina, está escogida con muy buen gusto. Destila un cierto toque melancólico, ayudado sobre todo por el solo fabuloso de saxo que tiene Singleton antes de abordar su tramo final, y es una canción perfecta para escuchar en cualquier sobremesa, precisamente de esta época del año (esto son cosas mías; escribo estas líneas a las 0:17h de un ya martes y es igualmente perfecta a estas horas de la noche).

12. “United Kingdom”: Para dedicar al Reino Unido la evidente “United Kingdom”, ABC se enfundan las formas más clásicas y pausadas del disco, ya mostradas en “By default by design”. A modo de epílogo de la obra funciona muy bien, ya que no creo que el final del disco le hubiera pegado muy bien a “S.O.S.”. El piano acompaña a Martin a las voces, prescindiendo en esta ocasión de arreglos orquestales para conferir a la pista el sonido clásico. Lo que más destaca es que quizás podemos ver en este pasaje al mejor Martin Fry al micrófono del disco, cercano en algunos momentos a esos niveles de excelencia que demostró en “All of my heart” del disco de debut de la banda.

Bonus tracks.
13. “Vertigo”: Realmente el epílogo en la edición que yo tengo es el bonus track “Vertigo”. Una alocada pieza instrumental, muy caótica, que retorna a la intensidad y la cierta estridencia puntual de “Beauty Stab” para que no terminemos la escucha con unas sensaciones equivocadas, que al fin y al cabo son las que nos producirían la placentera y sublime “S.O.S.” y la clásica “United Kingdom”. “Vertigo” funciona en su papel de cerrar el ciclo (aunque si nos ponemos estrictos el final forma originariamente es “United Kingdom”), con las pautas sonoras de intensidad pop que tiene “Beauty Stab”. No le pidamos más.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
En términos comerciales, “Beauty Stab” supuso un retroceso respecto al debut. Las expectativas bajaron, cosa normal por otro lado debido a que el listón lo marca un trabajo tan brutal como “The Lexicon Of Love”. El disco choca algo en su conjunto, por su mayor potencia y frenesí, a ratos sin mucha medida y también choca por su portada tan taurina, propia más de un cuadro-souvenir que puede comprarse en cualquier tiendecilla turística del centro de Madrid.

Con todo, el resultado es digno. “Beauty Stab” incluye algunas canciones muy válidas como “S.O.S.”, el primer single “That was then but this is now” (que a la larga termina por entrar) y otras sorpresas agradables como “Unzip”. Dentro de mi foro interno de preferencias dentro de la discografía de ABC ocuparía el 4º lugar tras “The Lexicon Of Love”, “Up!” y “How To Be A… Zillionaire!”.

Tras este disco, Fry y White se quedaron solitos al abandonar Steven Singleton, el cual concedía un toque muy elegante al grupo con sus aportaciones de saxofón. Bizarramente (en el sentido del término inglés “bizarre”, que viene a traducirse como extraño o raro), sustituyeron a este músico por 2 señuelos de atrezzo, en forma de enanito con gafas (David Yarritu) y de putón verbenero (Eden), que hacían las veces de guitarrista y percusionista en los videos, pero siendo meros playback.

Siempre he pensado que la percepción de “How To Be A… Zillionaire!” se ha visto perjudicada por esa imagen de banda de dibujos animados de la formación. El disco supera a “Beauty Stab”, pero en cuestión de imagen el grupo, mejor dicho el dúo Fry-White, estaban muy perdidos. Luego volvieron a la elegancia para “Alphabet City” y posteriormente coquetearon con el northern soul en “Up!”.

Resumiendo, “Beauty Stab” no creo que les parezca el mejor disco de ABC, pero sí les permitirá un buen rato de escucha musical. Siempre consideramos que hay que escucharlo de cabo a rabo, ya que de esa forma no se perderán las joyas ocultas. Una postura que defendemos y con la que estamos totalmente de acuerdo con el gurú indie Guille Mostaza, el cual defendió a capa y espada esta audición de la música en el programa de este pasado jueves de “Torres Y Reyes”. No somos los únicos locos visto lo visto que estamos a favor del formato lp y la concepción artística de los mismos, que casi siempre la hay (salvo casos extremadamente comerciales). Por tanto, guarden apenas 45 minutos de su vida para dar una oportunidad a este disco y a ver qué tal.

De nuestro programa de radio, comentarles que hoy a las 14.00h (muchos habrán estado al tanto al seguir nuestros perfiles de redes sociales) hemos realizado en directo en la sintonía de RUAH el programa que el pasado sábado se malogró sobre “Let’s Dance” de David Bowie. El siguiente programa será tras el puente de todos los santos, el sábado 9 de noviembre a las 16.00h, nuestro horario habitual. El programa nº 1 de esta 5ª temporada lo intentaremos subir esta misma semana y haremos un post por aquí con el reproductor insertado. Creo que no se me olvida nada; cualquier cosa, me comentan por ahí abajo (responderé a todos los comentarios pendientes lo antes que mi ajetreada vida me lo permita).
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viernes, 18 de octubre de 2013

Temporada 5/ Programa 2: David Bowie y “Let’s Dance” (1983)

Para nuestro 2º programa de la 5ª temporada en antena de “Discos, música y reflexiones” seguimos apostando por revisar a los más grandes. Si comenzamos esta nueva temporada con The Smiths, ahora toca el turno de meternos con el llamado gran duque blanco de la música, el señor David Bowie.

De feliz reciente actualidad con el lanzamiento hace unos meses de su nuevo disco en muchos años, el notable “The Next Day”, nosotros nos vamos 30 años atrás para analizar a uno de los Bowie más pop de su dilatada y ecléctica trayectoria. Con “Let’s Dance”, Bowie dejó de lado la vanguardia excesivamente experimental o enrevesada, siempre interesante, que profesó en sus discos previos, y concedió una entrega mucho más accesible. Esto reportó a David Bowie un gran éxito mundial, quizás no habiendo vuelto nunca a tocar unos niveles semejantes de repercusión, más allá del estatus y reconocimiento que ya ha acumulado por sus méritos prolongados desde hace más de 40 años.

Podrán, como siempre, escuchar al menos 4 de los temas que forman parte de este disco y trataremos el mayor número de aspectos de interés sobre este disco y la historia en general de Bowie que nos quepan en la hora que durará nuestro programa.

La cita será este sábado 19 de octubre de 2013 a las 16.00h en la sintonía de Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). No se lo pierdan, no le hagan ese feo a David Bowie.

Links de interés:
Emisión on-line RUAH: http://www.ruah.es/online.html
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viernes, 11 de octubre de 2013

Suede - Dog Man Star (1994)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Con motivo de que en poco menos de un mes el sr. Brett Anderson y sus Suede visitarán Madrid y de mi asistencia a dicho concierto, me he obligado a recuperar la discografía de Suede, la cual tenía aparcada desde hace mucho tiempo (quizás más de lo necesario). También, de esta forma igualamos a Suede al nivel de 2 discos revisados en la historia del blog, empatando en el casillero de artículos de disco con Pulp, Oasis y Blur, bandas contemporáneas con las que formarían el póker de ases del brit pop de los años 90 (repóker con Radiohead).

Me he decantado por escoger su 2º lp, la que quizás esté considerada por la crítica como la obra magna de Suede, el “Dog Man Star” de 1994. La banda venía de un debut glorioso con himnos tales como “So young” y sobre todo la mítica “Animal nitrate”. Sin embargo, con el 2º disco el grupo demostró su fortaleza con un disco lleno de distintos pasajes que evocan variados estados de ánimo. Aquí, en este disco, aún estaba Bernard Butler en el cotarro a la guitarra, Mat Osman como bajista y Simon Gilbert en la batería.

No era fácil destacar en este año en el que se editó el trabajo que hoy analizamos, pero sin embargo lo logró. Luego hablaremos un poco de los compañeros de generación que tiene y lo verán claramente. De momento metámonos con el repaso de las 12 canciones que forman parte de este “Dog Man Star”.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Introducing the band”: Suede comienzan su 2º disco de estudio con una canción de tintes farragosos derivados del glam setentero, del que tanto bebe Brett Anderson. Con “Introducing the band” asistimos a un ejemplo del sonido más característico de Suede, sobre todo en sus 3 primeros trabajos. La voz y timbre de Brett no deja lugar a dudas de su presencia ante el micrófono. El eco y repetición de ciertas frases de forma cíclica, le conceden un toque hipnótico que le queda bastante bien. Correcta apertura.

2. “We are the pigs”: Los que siguieron nuestra 1ª temporada de radio, podrán recordar que “We are the pigs”, 2ª canción de “Dog Man Star”, la utilizábamos como fondo musical de aquellos primeros pasos radiofónicos de “Discos, música y reflexiones”. Con un sonido más directo, Suede ahondan en el glam rock y dan lugar a una canción que termina en un clímax álgido muy acertado.

3. “Heroine”: Considero “Heroine” uno de los grandes momentos de “Dog Man Star”. Es una de esas composiciones que ofrecen ganchos melódicos, tanto en lo instrumental como en lo vocal, fabulosos. En este terreno Suede ha ofrecido piezas como la citada en la introducción del post “Animal nitrate” y otras piezas posteriores como “Trash” y “Beautiful ones” del posterior “Coming Up”. A ratos, “Heroine” se muestra contundente en sus formas, para romper con un estribillo de notable gancho sonoro. Un clásico con mayúsculas de este álbum.

4. “The wild ones”: Tras un terceto de apertura muy glam, Suede deciden moverse de terreno a la balada con “The wild ones”. Quizás sea uno de los pasajes de este corte que con mayor elegancia y acierto han destilado Anderson y cia. Y no es que el grupo no se haya prodigado en este apartado, ya que tanto dentro de este disco como en temas posteriores como por ejemplo “She’s in fashion” de “Head Music”, han demostrado hacer muy bien las cosas. El estribillo es muy bonito formalmente. Brett cambia su tono, moviéndose de sus maneras vocales más sobrias a un falsete que para nada nos chirría. La melodía, sentimental y emotiva, pero muy luminosa sobre todo gracias a sus acordes de guitarra y los arreglos orquestales de su tramo final, es una delicia. Sin duda, “The wild ones” es otro de los pasajes imprescindibles de “Dog Man Star”.

5. “Daddy’s speeding”: Con “Daddy’s speeding”, Suede deciden entregar una pieza íntima y casi acústica, de presencia leve. Aunque parezca mentira, en las primeras escuchas que hagan íntegras de “Dog Man Star” es fácil que se les pase por alto. La melodía de piano es lo que principalmente acompaña a un Brett que se nos presenta en esta ocasión muy misterioso en sus labores a las voces. Curiosa pieza para llegar prácticamente al ecuador del disco, la cual no escatima a la hora de adornarse en su tramo final con sonidos de factura psicodélica.

6. “The power”: A veces las guitarras de “The power” me traicionan y me evocan a la contemporánea “High and dry” de Radiohead. No obstante, más allá de ciertos sonidos, no cabe más parecido entre una y la otra. “The power” es quizás de las piezas de pop más para todos los públicos que Suede entregaron en al menos sus 3 primeros trabajos. El sonido es limpio y Brett se muestra comedido.
7. “New generation”: Metiendo más guitarras, con “New generation” nos mantenemos en sonidos muy accesibles. Brett hace gala de nuevas variaciones vocales dentro de una misma canción, pasando de tonos cercanos a los crooner a su timbre más reconocible internacionalmente en el puente y estribillo. Es una canción positiva, directa y enérgica. Llega fácilmente, sin necesidad de darle muchas escuchas.

8. “This Hollywood life”: Después de 2 momentos luminosos y alegres, volvemos al glam rock más farragoso y sucio. “This Hollywood life” quizás sea la composición más excesiva de “Dog Man Star”. El sonido vigoroso y agresivo de sus guitarras y la producción, que eleva el eco de la voz de Brett, nos dibujan una composición potente de textura agria. Su importancia reside en afianzar las pautas sonoras principales que Suede profesaban con más energía en sus primeros trabajos de estudio. Concede personalidad a “Dog Man Star”.

9. “The 2 of us”: “Dog Man Star” destaca por su variedad, cosa que normalmente tienen los grandes discos de la historia (aunque también hay obras monolíticas soberbias, por supuesto). Con “The 2 of us” Suede se introducen en el terreno de la balada atormentada, casi lacrimosa, y derrotista. Se puede ver en frases como “tumbado en mi cama, viendo mis errores…”. Aparte de la melodía, aquí tenemos que concederle a Brett Anderson el mérito principal a la hora de generar esas sensaciones al micrófono, con ciertos agudos de congoja que se anota sobre todo al citar en la letra el propio título de la canción.

10. “Black or blue”: Haciendo gala a ratos de sus tonos más agudos, Brett nos presenta “Black or blue”. Un tema que transmite sensaciones derrotistas, algo melancólicas. Su estructura es inconexa, con notables cambios de ritmo, dentro de su quietud y sonidos cristalinos, y quizás su punto más fuerte es el comienzo de su estribillo. Mantiene el nivel de exigencia de “Dog Man Star” a estas alturas de su track list.

11. “The asphalt world”: Ejemplo de esas canciones que de primeras, segundas o incluso terceras, no llega, pero que con el paso del tiempo termina calando, es “The asphalt world”. Estamos ante la pieza más psicodélica del disco, a ratos incluso podrían haberla firmado los Pink Floyd más progresivos de primera mitad de los 70; no en vano, es la canción más larga en duración del disco. Sus secciones instrumentales de corte progresivo del tramo final son notables y su seriedad y solemnidad son nota destacada dentro de sus características.

12. “Still life”: Un buen disco ha de tener por fuerza una buena canción final. “Dog Man Star” de Suede la tiene y se llama “Still life” (igual que hicieron Men At Work con su 3er. y último lp “Two Hearts”). En esta canción se vuelven a tocar los niveles más altos de emoción y sentimiento. Brett se encarga nuevamente de ello con una soberbia interpretación vocal, la cual no precisa de excesos para causar efecto. El desarrollo melódico, in crescendo, es otro aspecto destacable de esta gran pieza de cierre, que se apoya nuevamente en arreglos de carácter orquestal. Broche de oro a una gran obra.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Este “Dog Man Star” permitió a Suede convertirse o consolidarse como una de las grandes bandas británicas de su momento. El buen trabajo de este disco hizo que el mismo formara parte de ese combo fabuloso de discos editados en 1994 como fueron el “His ‘N’ Hers” de Pulp, “Parklife” de Blur, el debut de Oasis “Definately Maybe” y el “The Bends” de Radiohead.

Como verán, ya lo comenté antes, no es fácil destacar entre tantos compañeros míticos/gloriosos de promoción. “Dog Man Star”, de portada desolada (como podrían evocar algunas de sus canciones), dentro del estilo y sello personal de Suede, está al nivel de calidad de los mencionados, los cuales a la par son de los trabajos más memorables de la década de los 90. Además, “Dog Man Star” es un ítem claro del estilo musical de Suede.

Brett y compañía se mantuvieron a gran nivel hasta “Head Music”. “A New Morning” no fue tan celebrado, quizás se sacó en una época poco amable para la formación, y luego sobrevino la separación temporal, con el regreso reciente que se ha producido; por cierto, no me pregunten del último disco, ya que voy a tener los santos coj…. de ir al concierto sin conocer más que alguno de los singles que han sacado.

Tras “Dog Man Star” llegaría “Coming Up”, un disco brutal, maravilloso, pero que por lo que sea no está tan valorado como este “Dog Man Star” o incluso el debut de Suede. Para mi son igual de buenos los 3 discos, cada uno con sus peculiaridades, pero son los trabajos que más definen el estilo de Suede y que además marcaron la mejor época de la banda. Hoy les hemos traído un gran disco. Espero que pasen un buen momento recuperándolo si ya lo conocían o conociéndolo si aún no han accedido a él. Al igual que dije de New Order la pasada semana, es muy sano de cuando en cuando recuperar la discografía de Suede.

De nuestro programa de radio, este sábado a las 16.00h y el miércoles a las 23.00h en RUAH podrán escuchar las últimas difusiones del programa de estreno de nuestra 5ª temporada sobre The Smiths y “Meat Is Murder”. El siguiente sábado 19 de octubre a las 16.00h en Radio Universitariade Alcalá de Henares (RUAH), tendrá lugar nuestro 2º programa de la temporada. El próximo viernes les comentaremos sobre quién irá, ya que la siguiente semana toca centrarse en la radio y no habrá post escrito de revisión de disco, tal como ya comentamos en el artículo que explicó en agosto el nuevo funcionamiento que ahora tiene “Discos, música y reflexiones”. El podcast del programa 1 de la 5ª temporada lo subiremos en breve a Ivoox y también habrá aquí un artículo individual con el audio insertado para que lo puedan escuchar desde aquí (aunque ya saben que en el margen derecho tienen el reproductor disponible con los últimos 4 programas).
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viernes, 4 de octubre de 2013

New Order - Low-Life (1985)

ANTECEDENTES E INTRODUCCIÓN.
Desde hace un tiempo llevaba ganas de volver a retomar la siempre recurrente discografía de New Order y en consecuencia hablar de ellos por aquí cuando ello sucediera. El otoño no es mal tiempo para escuchar a los herederos de Joy Division, de hecho fue hace 9 años cuando me pasaron de golpe y porrazo por estas fechas más o menos toda su discografía en formato mp3 en un solo cd, a pesar de que ya tenía ítems por separado por mi cuenta.

La última vez que traté a New Order fue con el notable “Waiting For The Sirens Call”. Hoy me apetece sumergirme de lleno en sus días de más gloria, los cuales estimo fueron la mitad de los años 80, tras el éxito en formato single de “Blue Monday”. Y realmente, el disco mejor situado, también icónico por su portada de taciturna imagen del batería Stephen Morris, es “Low-Life”.

New Order mantuvieron las formas de Joy Division en el asfixiante “Movement” de 1981, moralmente más bien 3er. disco de Joy Division (sin Curtis, lógicamente) que el 1º de New Order. Fue con el single “Temptation” sobre todo cuando se empezó a mostrar la nueva cara más bailable y de sonido más alegre (no tanto en las letras) de la nueva formación. “Power, Corruption & Lies”, ya analizado en su día en “Discos, música y reflexiones”, fue la verdadera carta de presentación en formato de larga duración de New Order. Sin embargo, esta obra está eclipsada por “Blue Monday” en formato sencillo.

El grupo tomó buena carrerilla y se situó muy bien para preparar su 3er. disco de estudio, el “Low-Life” que hoy nos ocupa. Quizás sea más perfecto en sus formas tanto “Brotherhood” como “Technique” e incluso “Republic” (este último ya de los años 90), por no mencionar el glorioso retorno en el nuevo siglo/milenio con “Get Ready”, pero “Low-Life” tiene algunas cosas que le conceden un carácter especial, detalles que se ven incluso desde la ya mencionada portada.

ANÁLISIS DEL DISCO.
1. “Love vigilantes”: “Low-Life” abre fuego con una inofensiva y cuca canción titulada “Love vigilantes”. Destaca su sonido más acústico que electrónico. Llama poderosamente el tono de ingenuidad tan palpable que Bernard Summer aplica al micrófono en esta canción. Resulta graciosa y con el paso del tiempo se ha convertido quizás en uno de los comienzos de obra más fácilmente reconocibles del grupo, aunque a priori descuadre un poco.

2. “The perfect kiss”: Una de las primeras canciones que conocí de New Order fue “The perfect kiss”. Formó parte de un programa especial que la Viva Zwei alemana dedicó allá por otoño de 1998 al pop/rock británico de los años 80. Allí pusieron su sencillo (pero genial) videoclip, con el grupo tocando en estudio, con primeros planos de las expresiones calmadas y serias a la par de los componentes del grupo, con algún guiño para nada baladí en el estudio, como un cartel colgado en la pared de Joy Division. La canción es el tema techno-pop por excelencia del disco. Luminosa a raudales, directa, pero con arreglos muy interesantes y complejos a la par, supone quizás el mejor momento del disco. Una maravilla pop que desprende vitalismo en su melodía.

3. “This time of night”: Cuesta mucho separarse de los sonidos tan llevaderos de “The perfect kiss”, pero es que encima “This time of night” no pretende ponérnoslo fácil. Es quizás la pieza de sonido más agrio del disco, a lo cual ayuda mucho la desesperanza y algo de rabia de Bernard Summer en las voces.

4. “Sunrise”: De misteriosa introducción, “Sunrise” supone la pieza más rockera de “Low-Life”. Las guitarras de Summer, el bajo de Hook y la batería endiablada en esta ocasión de Morris, dan lugar a una canción muy acelerada y vertiginosa que reporta un buen nivel. Bernard al micrófono se muestra igualmente con arrojo y rabia. Un buen ejemplo de que New Order no eran ni mucho menos un grupo de techno pop únicamente.

5. “Elegia”: A mitad de disco se incluye esta pieza instrumental de carácter monumental y tintes medievales o celtas en sus formas. Me comentaron una vez que este tema está dedicado a la memoria de Ian Curtis, cosa que no he podido contrastar por ahí. En todo caso, y con todo, es quizás uno de los pasajes más memorables de “Low-Life”. Normalmente esta “Elegia” está muy valorada por los fans de New Order, considero que con mucha justicia.
6. “Sooner than you think”: Otra de las canciones que me gustan bastante de “Low-Life” es “Sooner than you think”. Me gusta el sentido de su estribillo. Estimo que es una de las canciones que más bien representa el sonido más identificador de New Order del disco. Hay lugar para estructuras melódicas muy buenas en toda su duración, con cambios de ritmo muy acertados.

7. “Sub-culture”: De vuelta al techno pop, dejando de lado el sector más rockero del disco, New Order dispone “Sub-culture” en el tramo final del disco. Se hace algo repetitiva, pero de esa forma se consigue un efecto hipnótico de trance que termina por funcionar bastante bien.

8. “Face up”: Tras su inquietante intro, “Face up” termina por romper en la pieza más petardera de “Low-Life”. Anfetamínica, descabezada y disoluta, va a suponer quizás lo más acertado que el grupo podría disponer para rubricar el disco. Es, para que se haga una idea quien no la conozca, el resultado de sumar a “Temptation” unas cuantas dosis de sustancias inspiradoras. Los teclados del estribillo son muy saltarines, perfectos para acompañar a Bernard Summer en uno de sus registros más agudos. Aunque la queramos acusar de frívola, el caso es que “Face up” es de los pasajes de “Low-Life” que llaman la atención desde la primera vez que lo escuchas. A mi personalmente siempre me ha gustado mucho; muchas veces hay que dejarse llevar y no ponerse tan trascendentales y a la hora de componer temas de esta factura, New Order han sido uno de los grupos que con más elegancia han sabido trabajar.

RESULTADO, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES.
Analizando “Low-Life” y tomando esta época de la historia de New Order, estamos abordando sus, considero, mejores días. Quizás su reconocimiento o estatus estuviera más asentado tras el “Substance” de 1987, de ahí en adelante, pero siempre he considerado más interesante la etapa de New Order que va desde su creación tras la muerte de Ian Curtis hasta que se sacó ese interesante doble disco recopilatorio. No es que no me guste su etapa posterior (estaría medio tonto si afirmara eso), sino que veo muy interesantes esos días en los que el cuarteto formado por Peter Hook al bajo, Gillian Gilbert a los teclados, Stephen Morris en la batería y Bernard Summer como voz cantante y guitarrista luchaban por hacerse respetar como formación nueva tras su orfandad de Ian Curtis.

“Low-Life” a nivel comercial fue bastante exitoso. En conjunto funcionó bien. “The perfect kiss” no llegó individualmente, ni mucho menos, a los resultados de “Blue monday”, pero también hizo su trabajo. Sería injusto decir que “Low-Life” se basó en la inercia positiva de “Blue monday”. Cierto es que ayudó, pero “Low-Life” en general es un disco bastante aceptable. Se escucha bastante bien y cuenta con al menos 3 canciones bastante buenas, siendo el resto dignas compañeras de álbum.

Tras “Low-Life” el grupo calcó en 1986 la misma disposición: un disco muy potable, “Brotherhood”, apoyado en otro single que destaque sobre el resto, de melodía muy pop, aunque en este caso con mayor éxito individual que el que tuvo “The perfect kiss”, en este caso “Bizarre love triangle”. En 1987 el grupo hizo balance con “Substance” y por esos días fue cuando terminaron de consolidarse y de ganarse el respeto definitivo de público y crítica; como ven, no solamente les valió con “Blue monday”, sino que New Order tuvieron que trabajar mucho más.

El disco que hoy hemos es de esos que tiene ese halo especial por enmarcarse dentro de una época clave dentro del grupo que nos ocupa. “Low-Life” es sinónimo de los New Order más frescos, aquellos que todavía no experimentaban tensiones demasiado fuertes en su seno interno que hiciera la experiencia insoportable. Eso se refleja en un álbum con una dosis de canciones alegres, con sus contrapuntos de seriedad (e incluso solemnidad con “Elegia”) necesarios, que alcanza a mi juicio un 7,5 sobre 10. Siempre es un placer recuperar la discografía de New Order; un ejercicio muy sano que hago de cuando en cuando cual prescripción médica musical.

En lo que a nuestro programa de radio se refiere, este sábado a las 16.00h (al igual que el sábado 12) y los 2 siguientes miércoles a las 23.00h, podrán escuchar la emisión en RUAH del estreno de la 5ª temporada que llevamos a cabo el pasado día 28 de septiembre. Un programa que dedicamos a The Smiths y su “Meat Is Murder”. No se lo pierdan, si es que no lo pudieron escuchar en directo; siendo lo más humilde posible, creo que nos quedó un programa bastante aceptable.
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