sábado, 28 de enero de 2012

Mecano - Aidalai (1991)

Primero de todo, informar que el plazo de votaciones de la presente edición de los Premios 20Blogs está a puntito de finalizar. En estos momentos marchamos en 3er. lugar y aunque es difícil, quizás todavía podría estar a tiro subir 1 posición más, porque siendo realistas, la victoria es algo casi imposible. Si tienen opción de voto (es decir, que participan con su blog en el concurso) y estiman que nos merecemos su gracia en la categoría de Mejor blog de música, les estaremos muy agradecidos. En las siguientes semanas comentaremos en qué posición acabamos, pero en todo caso repetir podium en el 3er. puesto sería un excelente resultado.

Es preciso recuperar a Mecano por varios motivos. Principalmente porque curiosamente poco después de que hiciéramos el programa de radio Especial sobre “Ya Viene El Sol”, con la intervención de Miguel Ángel Arenas, alias “El Capi”, en el mismo, un invitado también al dicho programa (que no respondió y quizás en esto siguiente estribe el motivo de su no respuesta) J.A. Abellán anunció en su programa que Mecano se iban a reunir. 2 meses y pico después no hay señales, aunque la reunión está en el aire y a Mecano se le han concedido espacios en televisión como un especial que Mª Teresa Campos hizo no hace mucho.

Otro motivo es que, como saben nuestros seguidores, un disco no pasa por nuestro programa de radio hasta que es previamente comentando en el blog, y el caso es que Mecano, no sé si en esta 3ª temporada, es objeto de deseo de análisis una vez más en nuestro espacio en las ondas. Por ello, es necesario realizar ya un análisis de otra de sus obras de larga duración, para tener abierta la posibilidad de un nuevo coloquio especial. Además, quizás solamente haber revisado un disco del grupo en lo que lleva de historia el blog es demasiado poco.

Con Mecano me pasa algo raro, que únicamente no me sucede con “Ya Viene El Sol”, mi disco favorito de su trayectoria. Y ese asunto es que ningún disco me gusta de cabo a rabo, salvo la citada excepción de su 3ª obra. Se comenta que “Entre El Cielo Y El Suelo”, “Descanso Dominical” y el que hoy nos ocupa, “Aidalai”, son perfectos, pero yo no lo creo así, ya que hay cosas en su interior que personalmente me resbalan bastante, alternándose con otras piezas que no me cansaré de escuchar un millón de veces. Quizás también porque recuerdo bastante bien la promoción de “Aidalai” en su día, sea el motivo por el que me haya decantado por este trabajo para dar trato a la 2ª etapa de Mecano, ya que la etapa primeriza la analizamos ya con el post de “Ya Viene El Sol”.

Las bases del fenómeno, no solo musical, sino social, que fue Mecano en la 2ª mitad de los 80 y comienzos de los 90, estaban bien asentadas debido al progresivo éxito de los que fueran su 4º y 5º disco de estudio. Primero fue “Entre El Cielo Y El Suelo” el que en gran parte debido a las composiciones de Jose Mª Cano encumbraría a Mecano y posteriormente “Descanso Dominical” rubricaría la gloria con una mayor compensación en el balance entre los hermanos, con ejemplos como “Mujer contra mujer” o “Un año más”. Fue con este disco, su gira y promoción cuando Mecano se convirtió en algo más que un grupo de música. No es difícil recordar incluso para los que teníamos apenas 6 años en aquellos días los posters que te regalaban en los supermercados al comprar una popular marca de refrescos, en los que el grupo salía con un aspecto luminoso y radiante.

De esta forma, Mecano entraban en los 90 como indiscutible número 1 de los grupos musicales en España, y solamente los Héroes Del Silencio (teniendo en cuenta que estos se movían en el terreno más rockero) les hacían una leve sombra. Alaska Y Dinarama ya eran historia y Olvido y Nacho comenzaban a moverse con Fangoria, sin ser tenidos demasiado en cuenta durante mucho tiempo. Por ello, con poco que Mecano dieran lugar a una obra mediana, el éxito descomunal estaba asegurado. Y “Aidalai” es un disco que personalmente veo de contrastes y en el que se asumieron ciertos riesgos para llegar quizás a sectores que todavía no habían conquistado. Pasemos al análisis de sus canciones y tras el mismo continuamos comentando más sobre lo que rodeaba al grupo en aquellos días y su devenir posterior. Creo que el post se me está yendo de las manos; no pretendo extenderme demasiado, pero creo que me va a ser difícil atajarlo.

Mecano toca todos los palos en este disco en lo que a la letra se refiere. También hay hueco para tratar el tema del sida en “El fallo positivo”, con esa melodía que en sus momentos más álgidos destaca por una potente base rítmica, y que alterna cambios muy acusados con alguna parte vocal casi a capella de Ana como cuando dice “Y es que tú eres lo que más quiero y sin ti la vida es un cero”. Resulta muy graciosa la coreografía que Nacho, guitarra en mano, se marca con Ana en el dvd del concierto de la gira en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Impagable, si pueden búsquenlo por ahí y opinen. José Mª Cano es amigo a ratos de la melancolía y para este disco se le ocurrió dibujar un epitafio musical para Mecano. Resulta soberbia la canción “El uno, el dos, el tres”, con esa emocionante línea de saxofón y una Ana Torroja realmente emocionante al micrófono. Se aborda el final del grupo de forma clara, el alejarse de los focos luminosos para pasar a estar en la sombra y se deja abierta esa posibilidad a la reunión futura visto en “… y quizás volvamos al local a cantar para nosotros lo de “hoy no me puedo levantar” y dejar que esa chorrada nos empañe la mirada. Lágrimas de agua pasada, despintando la fachada”… Vaya, pues casi me emociono al escuchar el temita de marras y escribir esto. Muy sentida, conseguida y bonita. En aquellos días Nacho y Ana quizás se olían levemente la tostada, pero está claro que José Mª tenía ya claras ciertas cosas desde antes de 1999. En la onda de afrontar distintos estilos, aquí se hace un gesto hacia la tradición musical de baile latina con “Bailando salsa”, que sin ser single también sonó mucho en su día y que en parte es una especie de crónica social mencionando a nombres como Lauren Postigo (mítico presentador de televisión) y a Pedro Almodóvar, los cuales no salen muy bien parados, uno por ser tachado de ser un hortera vistiendo y el otro por ser una gorda algarroba; se sabe que al conocido director de cine no le hizo mucha gracia y es que en definitiva Almodóvar era del grupo de amigos de Alaska y allegados, durante mucho tiempo rivales de Mecano (también se menciona al Stella, bar en aquellos días regentado por la propia Olvido Gara). Resulta desenfadada y menos seria que “Una rosa es una rosa” y aunque algo petarda y verbenera, no suena del todo mal. Vagamente le tengo cierto cariño a “Bailando salsa” por recordarla de sonar bastante por la radio en aquellos días. “El 7 de septiembre” es quizás el mejor de los singles de la obra y puede que también el más claramente recordado en dura pugna con el flamenqueo de “Una rosa es una rosa”. Aquí ese inicio misterioso, con un entramado instrumental algo experimental, da lugar a una composición realmente triste en su letra, con esa representación de una relación que celebra su aniversario con más pena que gloria, y todo ello asentado sobre una melodía a ratos realmente solemne, al igual que también es muy solemne cuando Ana Torroja remarca en la parte vocal el título de esta fabulosa canción de Mecano. Otro single fue “Naturaleza muerta”, con el que se describe la triste historia del pescador Miguel que en su lucha a muerte con el mar termina engullido por éste y se muestra la triste existencia de su viuda, la cual no deja de “llorar por él” (según reza el pertinaz estribillo). Estamos ante una composición muy bonita y emotiva y quizás junto a “El 7 de septiembre”, de forma objetiva nos encontremos ante la mejor canción desde el punto de vista formal de “Aidalai”. Hay sitio para una frenética instrumental, de clara inspiración revolucionaria bolchevique que es “1917”. Un interludio muy animado y algo en disonancia con el resto del disco, pero que en todo caso resulta bastante curioso en mitad de la obra. Mi buen amigo y colaborador radiofónico Alfredo Morales, seguidor de Mecano y no en vano orgulloso asistente a un concierto del grupo en el antiguo Rockodromo de la Casa de Campo (y porque no existían los móviles, que si no también hubiera acudido uno de los 3 días en Las Ventas de la gira del disco que hoy tocamos), reniega y odia a “Una rosa es una rosa”. Yo personalmente por el simple hecho de que con este tema se promocionaba el coche que a la larga es el que tengo todavía a día de hoy (el cual compró mi padre en su día nuevecito a comienzos del 93 y heredé de él), aunque el mío no sea exactamente la gama Mecano (pero si compro en la Renault la pegatina, que seguro habrá alguna en stock, y la pongo en la carrocería da el pego, se lo aseguro), no la tengo especial manía. No es ni de lejos una de mis favoritas, pero es innegable el hecho de que es una de las canciones más fácilmente recordables de esta obra y en su día con su videoclip en el coto de Doñana (significativo por la era socialista del Felipismo y Mecano) y su apoyo comercial publicitario, estaba hasta en la sopa. Mecano se quiso permitir el lujo de hacer un guiño al flamenco, género que no habían tratado, y tampoco es que salieran demasiado mal del paso, aunque la letra tenga partes regulares (común en tantos y tantos temas de la formación). Pasable.Una de las joyas ocultas del disco (y es complicado eso de oculta, ya que o fueron single, o tuvieron videoclip, o sonaron por la radio casi todas) es “El lago artificial”. Me atrevo a decir que es el mejor tema pop del disco, muy en dura lucha con “El peón del rey de negras”. Es una canción muy acelerada, con una melodía en la que destacan los cristalinos teclados de Nacho en muchas partes y que tiene alguna frase que me gusta mucho, como es el final del estribillo con ese “y te encontré en los callejones y en los lúgubres rincones, te encontré en los callejones y en los lúgubres rincones de mi ciudad”. Fabuloso tema y no les exagero que la podría situar incluso en mi top 5 de temas favoritos de Mecano de toda su discografía. Dentro de los momentos más delicados, en lo que son las baladas más puras, se coloca “Tú”, que es realmente bella, pero que quizás flaquea debido a un estribillo tan simple como es repetir de forma inconexa (casi podría parece un código morse) el pronombre personal de la 2ª persona que le concede título. No soporto la canción que concede en parte el título al disco. Creo que si se buscaba hacer un homenaje musical al Dalai Lama, bien podría haberse hecho otra cosa, porque no pega ni con cola la letra, que a ratos es absurda. Además, la melodía, que se sitúa en el lado más techno pop del disco, es completamente fallida y el estribillo con ese juego de repetir el “¡Ay! Dalai” es un desastre. No me gusta nada. Muy lejos de un tema tan glorioso como sí fue el soberbio homenaje a Dalí de “Descanso Dominical”. “El peón del rey de negras” dispone de una letra cuanto menos curiosa o simpática a cargo de José Mª Cano, y es parte de la sección más pop y radiante del disco, junto a otros temas como “El fallo positivo” o “El lago artificial”. En el dvd de la gira que se puede encontrar por ahí, es el tema de apertura, y creo que es un inmejorable comienzo para los conciertos, ya que tiene partes de un ritmo, intensidad y dosis de baile por las que cualquier grupo podría matar. Ese añadido al estribillo “Más si cayese yo primero, no quiero que lloréis, no quiero, porque en la caja de las fichas, para la reina soy el picha, que tumbaos fuera del tablero no hay clases ni Apartheid” es fenomenal en tanto a la entonación y melodía tanto vocal a cargo de Ana, como del combinado instrumental. “JC” es cuanto menos curiosa. Solamente por ver a quién está dedicada y lo luminosa que es, a ratos dudo si Nacho se inspiró al crearla al imaginársela cantada en reuniones de catequesis por jóvenes infantes, o en convivencias de confirmación. En todo caso, un tema muy alegre, en el que destacan los vitalistas acortes de la guitarra española. “Sentía” es otra balada bonita que se sitúa dentro de este aceptable último disco de estudio de Mecano, muy del gusto de José María Cano y llevando claramente su firma de estilo en su textura y melodía.

Como fenómeno social y masivo que eran Mecano en 1991, “Aidalai” fue un gran éxito comercial, mediático y del pueblo en general, ya que sus canciones fueron banda sonora de aquellos días de forma indiscutible. En consecuencia, el grupo sufrió una intensísima e inacabable gira que les mantendría durante casi 2 años actuando de forma prácticamente continua. Hitos como los 3 llenos consecutivos en Las Ventas destacan sobremanera como momentos inolvidables de aquel tour.

Parecía lógico que Mecano se tomara un descanso, aunque por la extensión en el tiempo y por los proyectos en solitario de sus 3 componentes, parecía una despedida velada (y más aún si los muy fans reparaban en el sentido de la canción “El uno, el dos, el tres” que forma parte del último disco del trío revisado en el presente post). Y el grupo regresó a la actividad en 1998, con imagen renovada (Nacho con el pelo corto y teñido de rubio, José Mª con su pinta más ruda y fornida desde que el grupo era grupo y Ana en su versión más sexy y femenina, dejando de lado los toques andróginos de su imagen en años anteriores).

Lo que pasa es que el grupo volvió para marcharse de forma definitiva y sonada, con la machada que José María Cano se anotó en la ceremonia de los Premios Amigo, cuando el grupo recogía un premio por toda su trayectoria. El momento fue televisado (yo recuerdo verlo en directo en su día) y todavía circula por internet; les recomiendo que lo busquen, ya que es impagable ver la cara de Nacho y Ana tras escuchar a José María decir que abandona el grupo y ver como luego responden ahí mismo a la declaración de su compañero. Por lo visto el backstage posterior fue de tralla y el mal rollo que se respiraba asfixiaba, según se comenta en la biografía oficial de Adradós.

Y desde entonces, hasta ahora. Lo más que se ha visto al grupo juntos fue en el estreno del musical sobre el grupo, en el que se atrevieron a hacer una versión a capella del “Un año más” con el público que asistió a aquella representación y con los actores que formaban parte del espectáculo. Lo último ha sido J.A. Abellán y la bravata que se marcó (por lo menos hasta el momento) de que Mecano anunciarían su regreso en las pasadas navidades o así, con una rueda de prensa multitudinaria; quién sabe si quizás el grupo al ver que Abellán les ha reventado la sorpresa, hayan decidido posponer todo un tiempo o si este mítico periodista se haya fiado de fuentes no tan fiables. Yo espero que esté en lo cierto y se dé la primera opción y en unos meses el grupo anuncie su reunión para una gira, la cual también ofrezca las suficientes fechas en Madrid como para que pueda conseguir entradas y verles actuar. Evidentemente no será lo mismo que los conciertos del pasado, pero creo que seguirá mereciendo la pena, todavía.

Volviendo al disco e intentando poner una conclusión, diré que “Aidalai” es un álbum bastante bueno (con esa foto tan movida en todos los sentidos en su portada, en la que solamente se ve algo nítido a José Mª Cano), aunque no todo el monte en él sea orégano. Tiene lugar para estupendas canciones y para otras más prescindibles (al menos desde mi punto de vista y gusto personal). Fue un último disco con el que el grupo parecía irse por la puerta grande y que solamente fue engorronado por ese paso en falso de 1998 con tan poca coordinación de ideas y percepciones entre los 3 componentes; ¿será verdad eso de que entre los 2 hermanos casi ni se hablaban? Lo de los Premios Amigo puede hacer que eso sea una evidencia. En todo caso, si la cosa se hubiera quedado en este “Aidalai” y en su monumental gira (a pesar de esa mala moda por entonces de hacer destrozos con los medleys), Mecano hubieran terminado en todo lo alto, aunque lo de 1998 no creo que afecte en demasía a su leyenda, mito y sobresaliente trayectoria y éxito. Les aseguro que volverán a pasar en el futuro por el blog, ya que nos quedan varios de sus discos por comentar, solamente llevamos 2. Y, ¿quién sabe? Quizás puede que algún día tengan su post en el apartado de “Crónicas de eventos”… El tiempo lo dirá.

Es importante sobre nuestro programa de radio advertir que hoy a las 16.00h tenemos programa especial sobre Pink Floyd y su disco “Animals” en riguroso directo en la sintonía de RUAH. En la próxima semana, el estreno del miércoles (como siempre a las 21.00h en &radio de Torrejón de Ardoz y a las 23.00h en Radio Universitaria de Alcalá de Henares RUAH) corresponderá al coloquio que hicimos en su día en directo sobre Lady Gaga y “Born This Way”. Espero que todo esto sea de su agrado y lo puedan y quieran escuchar.
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sábado, 21 de enero de 2012

Pretenders - Last Of The Independents (1994)

Debido a coyunturas estructurales, en algunos casos forzosas a la par que dolorosas, se podría afirmar que Pretenders son en definitiva e históricamente Chrissie Hynde. La realidad es que ella como principal compositora y voz inconfundible de los temas del grupo, es quien ha estado siempre presente en la formación, ejerciendo como líder y figura carismática e inconfundible para el imaginario colectivo.

Ya en los 80 tras su prometedor debut, el notable disco homónimo del nombre de la formación, con la única diferencia de la exclusión del “the” del título (que también a ratos se pone y a ratos no en el nombre de la banda), Chrissie tuvo que reinventar la formación debido a la pérdida de 2 de algunos de sus componentes, para que en 1986 llegaran a editar “Get Close”, en el cual se incluiría un éxito de los años 80 como es “Don’t get me wrong”, una de las canciones que más buen rollo destilan en su melodía, con esa línea de bajo saltarina y juguetona y una Hynde al micrófono con una entonación cálida y muy bien llevada.

Que los 90 fueron bastante crueles con los grupos más masivos de los 80 es algo que está aceptado, y salvo los primeros envites solventados por algunas bandas a comienzos de la misma, editando discos muy dignos, se dio el hecho de que llegando a mediados de los 90 diera igual que esas formaciones hicieran discos más que aceptables, porque los tortazos les llegarían por doquier. Por ello, quizás resulte increíble que Chrissie Hynde comandando el nombre de Pretenders pudiera editar un trabajo tan notable como es el que hoy nos ocupa, el “Last Of The Independents” de 1994 y que encima dentro del mismo ofreciera otro tema inolvidable de su trayectoria como es la sentida, sencilla y simplemente fabulosa “I’ll stand by you”. Pero no solo de esta inmortal balada vive el disco, hay mucho más.

Dejarse guiar por el gran clásico estandarte del disco para intuir lo que Hynde y los suyos van a presentarnos es llevarse a engaños previos. No en vano, la portada, con esa imagen tan rockera de Chrissie Hynde sentada en el suelo y empuñando su guitarra cual espada, no es gratuita y ya podemos verlo en la rockera “Hollywood perfume” que abre el fuego. Las guitarras están afinadas, verdaderamente aceleradas y vertiginosas y Hynde muestra seguridad y un cierto halo de sensualidad en su interpretación vocal que estará muy presente en todo el disco. Quitando algo de regusto rockero, para llevarlo a un terreno medio llega “Night in my veins”, bastante melódica y con un gran sentido del ritmo en su estribillo. Las notas de acordeón quedan realmente bien como leves matices instrumentales para conferirle ese toque medio festivo que desprende la 2ª composición del disco. En la siguiente “Money talk” no se pierde de vista el enfoque rockero clásico en las guitarras, pero debido a su ritmo y a cierto deje vocal de Chrissie, podemos apreciar un leve guiño al glam y la psicodelia de épocas pasadas. Se dejan de lado las guitarras en los primeros compases de “977” en la que la lenta cadencia de la melodía de piano lleva el peso principal de la música. Lo que más se queda ese “cuando vi a mi chico llorar, supe que me quería” que Hynde se encarga de entonar en este medio tiempo de tintes algo nocturnos y decadentes realmente encantadores. Con “Revolution” afrontamos el primer momento pop, ya que aquí las guitarras y sus acordes se encuadran en esos territorios de género, partiendo del rock que se profesaba en la triada de apertura de “Last Of The Independents”. “Que venga la revolución, quiero morir por algo” dice Chrissie a lo largo de este en parte emotivo capítulo del disco. Pretenders se encuentran cómodos en esta sección del disco dentro de los tiempos pop melódicos y “All my dreams” es otro ejemplo de ello. Una pieza delicada, luminosa y válida, pero que quedará a la altura del betún debido a la dura competidora que tiene anexa y que es el verdadero clásico que ha quedado más allá del conjunto de la obra. Hablar de “I’ll stand by you” se ha hablado ya bastante. Intentaré ser sintético y aparte de afirmar que es un tema que por mucho que lo escuche nunca me canso de repasar una y otra vez, diré que de la sencillez de reiterar el título de la canción para demostrar ese apoyo incondicional visto en la letra en su estribillo “estaré a tu lado, estaré a tu lado, cuando nadie te escuche estaré contigo…” y sentarse sobre una melodía que si lo piensan bien podría conseguirse quitando el toque excesivamente épico a las baladas de los Aerosmith de aquellos días, o incluso a la machacada y masacrada (quizás de forma algo excesiva) “Always” de Bon Jovi, se da forma a una composición realmente emotiva y fabulosa. También me cuesta imaginármela en otra voz que no sea la de Hynde, la cual ofrece una dirección vocal plausible, con esos requiebros sensuales en su entonación, que en este caso son sencillamente una maravilla. De inicio, con esas notas de piano, a fin es buena, sin mácula, y aunque en parte haga un ligero flaco favor al disco al ensombrecer al resto de sus compañeras (algunas realmente buenas como estamos pudiendo comprobar y seguiremos viendo), me inclino por pensar que lo que hace es darle lustre a “Last Of The Independents” y ponerle a la luz que quizás injustamente no tendría si no estuviera en su interior. Creo que ya he hablado mucho de “I’ll stand by you” y prometí no extenderme en demasía.Si dije al comienzo del repaso del disco en sí que el enfoque rockero está muy presente, en “I’m a mother” tenemos el más claro ejemplo de intensidad. Pretenders no pretenden (toma juego de palabras) que nos quedemos embelesados con los últimos acordes en el fade out de “I’ll stand by you”, y nada más terminar la misma se nos presenta un tema que tiene ciertos toque de rock funky al estilo de unos Red Hot Chili Peppers, en el que Hynde se muestra contundente, potente y vigorosa en el micrófono, llegando a aullar en algunos momentos de la parte final. Una sacudida en toda regla y un necesario chute de adrenalina musical. “Tequila” es un breve interludio, de corte acústico y relajado, que sirve para que sus pocos instantes de duración, a duras penas un minuto, nos permitan recuperarnos de trajín sonoro de “I’m a mother”. Nuevamente hará acto de presencia la palabra “mother” en el título de una canción y eso ocurre ahora en “Every mothers’ son”, quizás uno de los temas más bonitos, en el sentido simple y literal del adjetivo, del disco que hoy nos ocupa. Y es que en esta pieza se da lugar la melodía más cálida y también en concordancia la Chrissie Hynde más sentida y cercana en el micrófono de “Last Of The Independents”. Las guitarras acústicas y sus reconfortantes acordes se encargan de darle la personalidad instrumental al corte. Realmente buena “Every mothers’ son”. Pero ya está bien de tanto sentimiento, volvamos al ritmo pues. Y es que “Rebel rock me” es una especie de rockabilly muy movidito, con un ritmo como de locomotora de tren, que ofrece uno de los capítulos más bailables de la obra. Hynde se suelta el pelo en esta composición, chocando mucho con la mesura y calidez que ofrecía en la pista inmediatamente anterior; de esta forma Chrissie demuestra su versatilidad como vocalista. Una joya oculta del final del disco es “Love colours”. La combinación de estrofa y estribillo, con ese cambio o giro melódico que incluye, es sencillamente fenomenal, y en esa parte de estribillo se alcanzan unos registros de emotividad y ritmo impagables. “Forever young” juega el papel que tantas veces comento de epílogo. Un tema con una vaga épica que deja un poso muy distinto al que nos hubiera dejado “Love colours” en caso de haber finalizado ahí la cosa. Esta baladita no queda mal del todo como colofón a un disco que demostró la dignidad de Pretenders en unos años en los que los grupos que triunfaron en los años 80 y finales de los 70 no estaban demasiado bien vistos.

Reitero que “Last Of The Independents” supuso un tanto a favor de Pretenders en la mitad de los años 90, en unos días en los que el grunge era lo que más rompía en el panorama mundial y en el que comenzaba a florecer el brit pop de los noventa, para asentarse con fuerza en el posterior 1995. Hynde y los suyos iban por libre y sacaron un disco que para nada resulta pretencioso, pero quizás en su naturalidad reside su mayor fuerza.

Además, resulta que dentro del notable conjunto de 13 temas que componen la obra, Hynde se sacó de la chistera la sublime balada “I’ll stand by you”, lo cual ayudó de forma inestimable a situar el disco en un punto de la historia. Recuerdo a Chrissie en el clip de la canción mencionada, con un muy buen aspecto y luciendo esplendorosa los cuarenta y pico años que tenía para entonces; siempre he tenido una extraña sensación con Chrissie Hynde, pues a ratos me parece que tiene un punto sensual muy interesante, pero en otros momentos me resulta de una belleza algo extraña. En todo caso aquí estaba mejor que en algunos momentos de los 80, cuando era ni más ni menos que la señora de Jim Kerr (o acaso era el líder de Simple Minds, el marido de Hynde); es curioso que una vez el propio Jim dedicó un artículo a Chrissie (posterior a su separación), que tituló de la misma forma que el álbum que nos ha ocupado esta semana.

El siguiente disco de Pretenders, “Viva El Amor”, allá a finales de milenio, dispuso de un medio éxito, que tuvo cierta repercusión, llamado “Human”. Un buen tema pop, con una desafiante Chrissie Hynde en su videoclip, sentada en una mesa, y en el que ya sí que se aprecia el paso de los años en esta figura tan carismática dentro del mundo de la música. El siguiente “Loose Screw” de 2002 pasó sin pena ni gloria, ya que recuerdo que en esos días, o más bien unos meses más tarde, yo trabajaba en el departamento de discos de unos grandes almacenes, y ni siquiera lo teníamos, ni casi sabíamos de su existencia o salida al mercado. Hoy proponemos recuperar su canto del cisne, o quizás eso lo fuera el citado single “Human” de 1999, no sé, pero en todo caso “Last Of The Independents” merece mucho la pena, “I’ll stand by you” aparte.

Sobre nuestro programa de radio informar de 2 cosas. Primero que este miércoles a las 21.00h en &radio de Torrejón de Ardoz y a las 23.00h en RUAH podrán escuchar el programa que dedicamos en nuestra 3ª temporada a Wet Wet Wet y su debut “Popped In Souled Out”. Segundo que este sábado 28 de enero a las 16.00h en &radio de Torrejón de Ardoz o RUAH (todavía no sabemos donde será) haremos otro coloquio especial en directo, en esta ocasión sobre “Animals” y Pink Floyd, lo cual igualmente se lo recordaré en el post de la próxima semana. La 2ª parte del Especial Mecano y su “Ya Viene El Sol” estará disponible en nuestro perfil de Ivoox lo antes posible, no a mucho tardar.
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sábado, 14 de enero de 2012

Love Of Lesbian - 1999 (O Cómo Generar Incendios De Nieve Con Una Lupa Enfocando A La Luna) (2009)

Ya con el simple hecho de escribir el título completo del disco que nos ocupa, me he cepillado medio post de esta semana. Qué chiste más facilón y tonto; dirán que yo me digo y me respondo todo, ¿no? Bueno, al grano. Con algo en lo que no estoy de acuerdo al 100%, sino que más bien estoy en descuerdo en algún grado (aunque tampoco le enmiendo a la totalidad) con mi buen amigo y colaborador en la radio Alfredo Morales, es con que el momento actual del indie español sea algo infumable en su totalidad.

Personalmente, yo no me creo ni por un lado a las vertientes que afirman que vivimos una 2ª edad de oro, pero tampoco me voy al otro extremo que defiende mi buen contertulio, que es decir que todo el indie patrio es detestable. Sé de dónde viene parte de la inquina de mi colaborador, pero eso ya supongo que lo explicará él en un post de su gran blog “El gato Kilo”, aunque en todo caso ya ha hecho mención a esa idea en alguna ocasión.

Un servidor de ustedes no traga con todo, sino que soy selectivo y para dar mi visto bueno a las cosas les doy varias y varias escuchas, las cuales pueden hacer que varíe mi percepción final sobre un grupo o disco. Con nuestros protagonistas de hoy no me sucedió así. Con Love Of Lesbian más bien la cosa ha ido in-crescendo últimamente, por curiosidad derivada de nuestra mediana (ya que no supone mejora respecto al año pasado, sino que encima bajaremos un puesto al menos, del 3º al 4º) participación en la actual edición de los Premios 20Blogs. Ahí hubo un blog sobre el grupo que lideró la clasificación, pero que luego fue descalificado por no cumplir alguna de las bases.

Se daba la casualidad de que en esos días un servidor de ustedes iba a ir acreditado al Fnac Music Festival, cosa de la que ya saben debido a post anteriores y ahí estaba el grupo en cuestión. A los chicos liderados por Santi Balmes como guitarrista y vocalista principalmente, y complementados por Julián Saldarriaga como guitarra, Oriol Bonet a la batería, Joanra Planell al bajo y Jordi Roig como guitarra, les conocía de oídas (básicamente por su llamativo nombre, cuyo sentido era básicamente creo que el hecho en sí de llamar la atención, según declaraciones del propio Balmes). Les pude poner cara en una serie de Tv que no fue valorada en su día, a cargo de Corbacho, aquella “Pelotas”, que un seguidor futbolero como yo no me perdía ni un solo día. Pues allí salieron en plan frikis algunos Love Of Lesbian para un casting que se realizaba a grupos que aspiraban a darle un himno al equipo de fútbol de ficción de la serie en sí.

Y aquí tiene cabida otro de mis amigos y colaboradores, Mariano González, el cual sí que era admirador de más largo recorrido que yo de Love Of Lesbian y sabía del carácter algo despreocupado y festivo de la banda, ya que me dijo que incluso tenían una especie de cover del “We are the world” con la letra diciendo algo de “Julián the world”… Me he detenido en cosas más serias y todavía no he constatado ese punto humorístico del grupo, aparte de la soleada y animada tonada creada para la serie de televisión “Pelotas”, a modo de himno de La Unión F.C..

Con esto, yo me decanté por catar el lado serio y más reciente del grupo, con el que la banda parece que por fin ve recompensado su largo devenir. En parte hay paralelismo con Second (mi banda predilecta del panorama indie nacional, como ustedes saben), ya que ambos grupos llevan más de una década en activo, con varios discos en el mercado (siendo los primeros en inglés) y es en estos días cuando por fin están llegando a un público más amplio de forma merecida.

Si hablamos de padres del indie nacional, es fácil que cualquiera responda automáticamente Los Planetas, y aquí lanzo otra cuerda para hilvanar esta, quizás, caótica presentación del post de hoy. Los de J ya desfilaron por acá con su “Una Semana En El Motor De Un Autobús”. Un gran disco, conceptual, y que desarrolla una idea a partir del final de una relación amorosa y ver las distintas etapas y estados de ánimo que sufre el protagonista, una de las 2 partes afectadas lógicamente.

Bueno, pues en “1999” (discúlpeseme el no poner el apéndice que tiene, pero es que estoy vago o con leve tendinitis mecanográfica) Love Of Lesbian plantean una tesis de ver una relación que se terminó desde el prisma del tiempo. En concreto una década. Varias de las canciones están encuadradas en el tiempo recordado o recrean esas vivencias, y el tema de apertura y el de cierre son visiones o actuaciones de la actualidad derivadas de recrear o sumergirse en esos recuerdos, a ratos algo dolorosos. Luego hablaremos más del conjunto de la obra, en global, pero ahora pasemos a ver qué ejercicio lírico ha querido plasmar el cantante y letrista del grupo Santi Balmes en el que de momento es el último trabajo de estudio de Love Of Lesbian.

Comienza la obra con el capítulo que nos pone en antecedentes y que además ha sido una de las canciones más celebradas por separado del disco. “Allí donde solíamos gritar” nos plantea la situación de encontrarnos a 10 años vista de unos tiempos concretos y en esta ocasión nos invita a trasladarnos a algún lugar simbólico o referente de aquellos días. Esta canción es uno de esos ejemplos que yo califico como de potente intensidad melancólica; ello se basa en una letra que destila ese poso necesario de melancolía, visto en muchas frases de la letra, y una armadura musical bastante intensa y con mucho cuerpo. Hay partes de la letra que me gustan mucho como cuadran en la estructura como es el caso de “vertical y transvesal, soy grito y soy cristal, justo el punto medio, el que tanto odiabas…”. Hablar de los videoclips del disco es necesariamente hablar de 2 actores, Carlos y Marinaa, que se encargan de protagonizar esas imágenes en polígonos industriales abandonados, en cercanías de vías de tren, en zonas elevadas de puertos marítimos industriales, y en cierta manera la colección de imágenes de “Allí donde solíamos gritar” entronca varias de las fases tratadas a lo largo del disco (claramente por ejemplo en la imagen en la que rompen ventanas, que es una alusión directa al tema de cierre). Otro paralelismo con Second y además en el mismo 2009 es “Rincón exquisito”. Si nos ponemos a comparar ambas composiciones, las 2 tienen mucho en común: tratar de un lugar especial, asociado a una relación pasada y compartir ese enfoque de intensidad emocional que he descrito antes. Esta semana he propuesto que ustedes se decanten en las redes sociales sobre cuál de las 2 canciones prefieren. Pueden votar comentando aquí si lo desean. Si cabe más repercusión individual ha tenido como single o tema al margen del conjunto de “1999” “Club de fans de John Boy”. Aquí se narra parte de esa historia pasada, en la que el chico tiene que tragar con los gustos musicales de la chica y asistir a un concierto de alguien que no le gusta mucho; lo curioso es que al final se acaba autoconvenciendo de ello. La letra describe perfectamente el fenómeno fan, que en parte también sufrirán los propios Love Of Lesbian desde ambos lados de la barrera y el clip muestra una correcta representación de los 2 actores protagonistas de las imágenes del disco (incluida la portada del álbum) en mitad de un concierto, pero no de John Boy, sino de Love Of Lesbian. “Las malas lenguas” se presenta con unas líneas de guitarras muy animadas, adornadas por sutiles efectos electrónicos. En parte es darle un toque de mayor ánimo a la melodía de “Club de fans de John Boy”, sobre todo por las programaciones añadidas en este caso y la vitalista sección de guitarras que tiene. Otro gran momento del disco, que con la 4ª pista y las 2 previas, conforma un cuarteto de arranque de la obra sobresaliente. Uno de los temas más bailables (siendo insistente en buscar comparar a Second y Love Of Lesbian, recordándome mucho a esta el posterior “Demasiado soñadores” de los de Murcia) es “Algunas plantas”. La letra es un viaje de tripis descrito por Balmes, rimando “Congo” con “bongos”, aludiendo al líder de los Beats y acusándole de ser muy hippie. Los coros a cargo de Carlos Cros, en tono de falsete, le dan un toque luminoso, muy exótico, al corte y quizás sea uno de mis temas preferidos del disco; no en vano, cuando Balmes anunció en el pasado Fnac Music Festival en Madrid que llegaba el turno de tocarla, se notó en la audiencia del Palacio de los Deportes que era un momento esperado. En muchos conciertos de la gira, el grupo ha hecho una coreografía de la misma cuanto menos graciosa, que abunda en ese lado humorístico de la banda del que ya me advirtieron. Será en el 5º episodio con “Cuestiones de familia” cuando se nos ofrece un momento de respiro y calma, para poder ir asumiendo o asimilando varias de las sensaciones que nos ha ido mostrando el grupo y sobre todo tras el anfetamínico viaje de la 4ª composición “Algunas plantas”; “(de muy buena calidad)” deberían haber apuntado al título de la 4ª canción del disco estimo. “El ectoplasta” reporta el momento más acelerado hasta el momento, básicamente para sacarnos de la quietud que nos ha supuesto la reflexiva “Cuestiones de familia”. Mucho ritmo para conceder sitio en el 7º puesto, llegando al ecuador del álbum, a “Segundo asalto”, otro single del disco. En este caso en el clip se ve al grupo con Balmes dentro de un ring enfrentándose a la actriz Mónica. Un medio tiempo correcto, con un poso desesperanzado en la forma de afrontar las tareas vocales por parte de Santi Balmes, que le otorga de esa forma la personalidad principal a esta canción.Seguidas llegan las 2 que podríamos decir que son canciones título del disco. Primero es “Incendios de nieve”, que destaca principalmente por abundar en la tradición del rock catalán, por esos coros tan animados que ofrece, que no en vano me recuerdan a cierto pasaje que Loquillo incluyó en su mítico “Mis Problemas Con Las Mujeres” de 1987, en el cual el Loco cantaba incluso en catalán. No obstante, y a pesar del buen ánimo que transmite “Incendios de nieve”, que sin lugar a duda llena de energía y refulgente por esos coros comentados, me quedo con “1999”, y creo que el grupo también; al menos su cantante dijo en el Fnac Music Festival algo así como que siempre le resulta un placer cantar esa canción (aquel día para colmo contó con Iván Ferreiro como acompañante para ejecutarla). Y no es para menos. Estamos ante otra canción de esas que destilan una melancolía de perdedor, que tanto encanto levantan, y tanto suelen gustar al menos a gente como a mí. Partes de la letra como la simple frase “Ya no hay ganas de seguir el show…” dejan las cosas bien claras, y es que esta canción sintetiza y revela parte de la totalidad del conjunto del disco. Soberbia y probablemente entre las 3 mejores del disco. Ya no hay ganas de escuchar nada más, parafraseando la letra de la canción “1999” tras atender a la misma, y es que te quedas con una sensación de final de historia que te sacia y satisface. No obstante, aún hay lugar para 5 capítulos más, casi como un epílogo a la obra, o al menos así me lo parece tras situarse en el 9º lugar a “1999”. Primero llega la cambiante “Te hiero mucho (historia del amante guisante)”, que es un tema simpático y algo naif, que tampoco se esfuerza en tener mucho protagonismo dentro del disco, o al menos esa impresión me da a mi. Mejor resulta la intensísima “Cuando diga ya”. Una tremenda descarga de rock, acelerada, incisiva, mordiente, y con un ritmo y vértigo fenomenal en su estribillo, en el que para ganar velocidad se deja de lado el toque sucio y farragoso de las partes prosaicas. Y se sigue rematando la jugada para bien a medida que llegamos al final del álbum con “Miau”. Aquí estamos ante la que sería supuesta “cara b” de “Algunas plantas”. Nuevamente está Carlos Cros con sus coros en falsete acompañando a Santi Balmes, mientras el vocalista del grupo regala “Fucks you por igual” a diestro y siniestro. Perdonamos el hecho de buscar rimar “Matahari” con “Rastafari”, en un claro homenaje involuntario al gran letrista pepinero que a ratos fue José María Cano dentro de Mecano. El penúltimo capítulo es “La mirada de la gente que conspira”, un tema de rock medio al que se le va cogiendo el punto con el paso de las escuchas. Tiene esas partes de ritmo machacón y un mayor gancho melódico en el estribillo. En definitiva es un corte con buenos cambios de ritmo, que nos pone correctamente en situación para afrontar ese capítulo final ansiado, que por fortuna nos reportará una sensación parecida a la que “1999” concedía en el 9º lugar del set list. Ahora sí, la lenta, decadente y en parte conciliadora con el pasado “Voy a romper las ventanas” (aunque su título no haga que así lo parezca), nos deja el cierre del álbum con sus más de 6 minutos de duración en la que Zahara acompaña a Balmes de forma clara, ya que en “Allí donde solíamos gritar” también se dice en los créditos que participa, pero yo al menos no la identifico tan fácilmente.

Con su disco “1999” Love Of Lesbian terminaron de consagrarse dentro del panorama indie y de la música española en general. No en vano, al grupo le ha ido bastante bien, y a vista de 2 años de su edición, la banda sigue sacándole provecho, cosa que por ejemplo Second no ha podido hacer con su igualmente gigantesco “Fracciones De Un Segundo” editado en el mismo año, ya que los de Murcia han tenido que sacar el si cabe mejor “Demasiado Soñadores” este 2011 para seguir luchando.

Volviendo al carácter del álbum, hay algo muy importante a lo que no podrán acceder si solamente se descargan el disco, que es el libreto. Asunto para nada baladí, ya que en el mismo hay una carta escrita por Balmes dirigida a la otra parte protagonista de esa historia sentimental que se desarrolló en 1999, y sobre la que circunda este magnífico álbum. Me pregunto, ¿será cierto que Balmes se ha inspirado en alguna vivencia real o simplemente ha intentado recrear lo que hubiera sido ello, en ese caso de forma increíblemente real?

En todo caso, si es todo real, daría una fortuna por ver la cara de la chica que junto al propio Santi Balmes protagonizó aquella relación al escuchar este disco y leer la carta escrita dirigida a ella por el propio Santi. Párense un momento a pensar en ello. Es algo íntimo y personal, pero Balmes lo hace universal, y todos en mayor o menor medida hemos tenido nuestro propio “1999”, con sus sufrimientos, ilusiones y posos en el recuerdo, ¿no?

Esperaremos pacientemente el siguiente paso de estudio de Love Of Lesbian. “1999 (O Cómo Generar Incendios De Nieve Con Una Lupa Enfocando A La Luna)”, ahora lo escribo otra vez completo, ha sido un trabajo que probablemente el paso del tiempo tratará de forma muy benévola y que se hará un hueco de oro en los repasos que se hagan a los discos más válidos de la 1ª década del siglo XXI en nuestra música. Eso se lo garantizo.

Terminar diciendo que esta tarde en &radio a las 16.00h tenemos coloquio especial en directo sobre The Human League y su disco “Crash”. En nuestro estreno semanal del miércoles podrán escuchar tanto en RUAH a las 23.00h como en &radio a las 21.00h la 2ª parte del programa especial sobre Mecano y su trabajo “Ya Viene El Sol”, en el que participó el descubridor de la banda y productor Miguel Ángel Arenas “El Capi”. También saben que lunes, martes y jueves en &radio a las 21.00h podrán escuchar programas antiguos o repeticiones.

**AVISO IMPORTANTE DE ÚLTIMA HORA: El Especial The Human League será en la sintonía de RUAH y no en la de &radio. Para escucharlo, este sábado 14 de 16.00h a 17.00h, pinchen aquí.
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domingo, 8 de enero de 2012

Tears For Fears - Songs From The Big Chair (1985)

Publicamos hoy domingo, en lugar del sábado habitual, el post de esta semana, debido a que ayer sufría en sus momentos de máximo apogeo un proceso gripal que alcanzó cotas de 39º en sus peores momentos. Se ve que el estar rodeado de mucha gente afectada desde finales del año, finalmente me afectó y mi organismo no pudo resistir tantos envites derivados de tanto enfermo colindante. Hoy, por fortuna, estamos algo mejor y con la fuerza suficiente como para publicar el presente artículo.

Tampoco es que Tears For Fears tengan una discografía excesivamente amplia, ya que en los prolíficos años 80 iban a un ritmo de editar disco cada 3 o 4 años, o cada 2 como muy pronto. En todo caso que solamente hubieran pasado por aquí en 3 años y medio de existencia de blog en una ocasión, con la revisión de su 3er. trabajo “The Seeds Of Love”, me parece una representación exigua por su parte teniendo en cuenta la aceptación que siempre han tenido musicalmente en mi foro interno o lista de preferencias.

¿Saben qué? Aunque la idea de hacer un post sobre quizás su considerado mejor disco (aunque cada día que pasa “The Seeds Of Love” se iguala más en nivel de críticas), el “Songs From The Big Chair” de 1985, la tenía desde hace tiempo, ha habido un hecho que ha provocado que saliera del subconsciente donde había quedado anclada u olvidada para ver hoy la luz. El hecho en sí fue ver el otro día (solamente a cachos, ya que entera no se me permitió) la película “Los Amigos De Peter”. Una película perfecta para visionar en nochevieja, no porque recree o ilustre perfectamente los sentimientos de esa noche (que en parte también), sino básicamente porque la acción se desarrolla en esos días de celebración.

Si alguien ha visto mi perfil de Blogger, Facebook o Tuenti, habrá comprobado que esta es una de las pocas películas mencionadas entre mis favoritas. Y así es, ya que aparte de ser bastante emotiva y llegar a tocar muy sutilmente la fibra sensible en ciertos momentos, dispone de una banda sonora (concretada en una selección de canciones pop/rock, no en una música creada al efecto) que encuadra perfectamente con los momentos vividos o representados. Sin ánimo de ser demasiado spoiler (a mi me repatea que me chafen la más mínimamente importante escena de una película que no he visto, con lo que si son así pasen al siguiente párrafo), da la casualidad de que un gran momento de cariz documental lo protagoniza el temazo “Everybody want to rule the world” de Tears For Fears cuando se hace ese resumen de imágenes del decenio transcurrido entre 1982 y 1992 (tiempo que media entre la última vez que se vieron los amigos protagonistas y la actual reunión urdida por Peter). Y fue gracias a esta película como en su día (a finales de los 90, ya que la película no la vi en sus días de estreno, aunque sí parcialmente en el 94 en vhs en una reunión navideña en casa de mi familia) se me levantó el interés por Tears For Fears.

No obstante, hasta que me compré “Songs From The Big Chair” (mes de junio de 2003 si no recuerdo mal en el Hipercor de Alcalá de Henares) pasaría un tiempo, y antes me fui haciendo con el “Tears Roll Down” (recopilatorio del grupo) y me harté de ver el videoclip de la canción mencionada que forma parte de la banda sonora de “Los Amigos De Peter” tras conseguir la captura del clip en la Vh1. No obstante, antes de comprarme cualquier ítem discográfico de Tears For Fears descubrí que “Shout” también era un tema del grupo incluido en el mismo lp, con lo que en esos momentos “Songs From The Big Chair” se situó como cd básico para comprarme cuando fuera posible (en aquellos días tendría que estar descatalogado y tardé un tiempo en ver cómo aparecía en las tiendas, supongo que motivo de alguna reimpresión, que no remasterización, ya que la deluxe edition llegó más tarde).

Últimamente no suelo hacer introducciones personales de mi relación con la música, pero en este caso fue algo muy personal y relevante y lo he estimado oportuno. Pasemos a hablar brevemente de los antecedentes. Curt Smith y Roland Orzabal habían ofrecido un debut interesantísimo con “The Hurting” de 1983. Un disco en el que los matices electrónicos tenían su importancia, pero no os encontrábamos ante un grupo de techno pop ni mucho menos. Canciones como “Mad world” (versionada hasta la saciedad en nuestros días), “Pale shelter” o “Change” dieron lugar a 3 clásicos de su repertorio y a correspondientes singles bastante apañados.

Hablar de formación clásica en Tears For Fears puede parecer una broma, pero si consideramos a alguna alineación como la misma, precisamente considero a la de “Songs From The Big Chair” como la titular, compuesta por Smith y Orzabal como bajo y guitarrista respectivamente y los 2 como vocalistas, Manny Elias a la batería y el imprescindible Ian Stanley en los teclados. Este cuarteto elaboró un gran disco, que quizás a día de hoy no este muy valorado, o quizás todo lo que se mereciera; de este asunto y el hacerlo extensible a la propia banda hablaré al final del post. Ahora pasemos a la música, que ya habido por hoy demasiado rollo como antecedentes entre lo intrínsecamente personal y lo correspondiente al grupo.

Ya desde el comienzo con esa inquietante percusión y la intensidad y solemnidad de Roland Orzabal al micrófono en los primeros compases del clásico “Shout”, dejan claro que no estamos ante un disco vulgar. El entramado electrónico se va recargando poco a poco a medida que Orzabal sigue remarcando esa terapia psicológica de “¡Grita! ¡Grita! Deja que salga todo fuera…”. Hay una parte instrumental de corte experimental que antecede a la 2ª mitad de la canción realmente notable, pero si destacamos un momento instrumental sin lugar a duda es el solo de guitarra de la parte final de Roland, el cual se representa en el videoclip con el propio Orzabal disparando con su guitarra esos acordes en la cima de los acantilados del sur de Inglaterra donde está grabado el clip; en el mismo, a modo de curiosidad, resulta muy gracioso ver al líder ruso Vladimir Puttin entre la gente que está junto al grupo en las imágenes en estudio. Un tema rotundo, potente, capaz de devolver a un muerto a la vida y un descargo de adrenalina acorde con lo que se reza en la letra. Sublime y uno de los mejores temas de Tears For Fears de su historia. Número 1 como single en los Estados Unidos; no podía ser de otra manera. La perdida línea de saxo tan maravillosa que nos encontramos tras el fade out de “Shout” es la introducción a la también intensa (y a ratos muy emotiva) “The working hour”, que en sus primeros retazos instrumentales se muestra con un carácter ensoñador que no tendrá en su desarrollo. La percusión y batería sigue la línea de “Shout” y los teclados se muestran incisivos e igualmente rotundos para conformar una joya oculta del disco. La voz corre nuevamente a cargo de Roland Orzabal, que en este disco ya demostraba que iba arrinconando cada vez más en esas tareas a su compañero y co-líder el bajista Curt Smith. El estribillo me gusta mucho y es donde el tema tiene ese ligero giro a lo sentido y emotivo. Sin duda otra canción de bombo y platillo con una instrumentación sobrecogedora. El disco ha comenzado con 2 temas muy largos en duración (6 minutos y medio cada uno) y se empeña en seguir dejándonos con la boca abierta, ya que llega el turno del 2º clásico histórico de la obra. Ya he mencionado algo en la introducción de “Everybody wants to rule the world”, que en su letra no era nada ingenua, ya que se abordaba el contexto de la guerra fría y la ambición. Se deja de lado la contundencia sobre todo de “Shout” y también presente en “The working hour” para afrontar la emotividad, la cual florece desde sus tecladitos iniciales y esos sintetizadores que surgieron de la cabeza de Orzabal de la forma más espontánea posible, tal como explicaba en un dvd que existe por ahí sobre este disco que hoy nos ocupa. Aquí es la voz más suave y dulce de Curt Smith la que se encarga de llevar ese ritmo y entonación tan melódica y tan sentida que a medida que avanza la canción va aumentando. Acojonante es el momento en el que las guitarras se endurecen y Curt dice esa parte brutal (que no a mucho tardar comentaré en el blog “¿Canciones o lecciones?” en el que participo) “hay una habitación donde la luz no te encontrará, cogiéndote las manos mientras que las paredes se vienen abajo. Cuando ellos actúen estaré detrás tuya”, que en parte me recuerda al “cuando no esté, lo estaré en espíritu” de la contemporánea “Shake the disease” de Depeche Mode. El videoclip, que alterna imágenes del grupo en estudio tocando y a Curt Smith por Palm Springs conduciendo un descapotable verde, es otro fotograma clásico y muy acertado de los años 80 y de la historia de la música. ¿Querrán creer que casi hasta se me saltan las lágrimas mientras que escucho el disco y escribo estas líneas con las guitarras finales de este tema? Pues sí, no me ruboriza. Me emociona mucho este tema, pero la liviandad de la popera y enrevesada “Mothers talk” evita que vaya a más la cosa. Esta canción fue el single de adelanto, que ya vio la luz durante el año 1984, y que muestra a los Tears For Fears más experimentales y profesando una mezcla de rock y techno pop cuanto menos arriesgada y nada convencional. A un gran disco tampoco le viene mal un poquito de baile y eso es lo que te ofrece esta “Mothers talk”, con Roland Orzabal volviendo a las tareas vocales.Y del movimiento pasamos a la mesura e intimismo que vienen de la mano de la nocturna balada “I believe”. Un ejercicio desnudo, que a priori parece que lo ejecuta al micro Smith, pero no, es nuevamente Orzabal, que este disco estaba muy tirano con lo de ejercer como vocalista principal. La lenta batería a cargo de Manny Elias, se sirve tan solo de unas notas de piano, que vienen a adornar esta joyita que también se ganó los galones de salir al mercado como single. Ya era hora de otro golpe de energía y “Broken” arrasa en el total de los segundos que dura. No en vano, retornará dentro del surco de la siguiente “Head over heels” en versión en directo para rubricar una suite muy particular que forma con otro de los singles de la obra. Y es que “Head over heels” fue escogida por ejemplo para formar parte de la gran película “Donnie Darko”. Es la canción más pop en sentido estricto del disco, la más accesible sin lugar a dudas y en parte ayudó el simpático videoclip con el grupo trasteando en una biblioteca, con Orzabal estando detrás de una bibliotecaria por la que bebe los vientos. En dicho videoclip sorprende lo gordo que aparece Ian Stanley (sobre todo en comparación con el videoclip de “Everybody wants to rule the world”) y me hace mucha gracia cuando le aparece el teclado y comienza a tocar con cara de pocos amigos. No menos tronchante es ver al rabino de Manny Elias dando vueltas por la biblioteca y a Curt Smith haciendo amistado con un chimpancé. Se termina con la sutil “Listen”, de la cual también hablaban largo y tendido en el documental en dvd que hay del disco los protagonistas de la obra. No sé por qué me evocaba a la parte en versión original de “12 Hombres Sin Piedad” cuando Ed Begley se queda solo en sus razonamientos con sus otros compañeros de jurado y dice 2 veces lo de “Listen”. Es un buen epílogo, instrumental de no ser por los coros de los que se vale y alguna leve frase que susurra Roland, bastante ensoñador en su envoltura y con un vago halo de fantasía, desvirtuado cuando acto seguido vienen los bonus tracks que normalmente incluyen todas las ediciones en cd de la obra. Si hacen el ejercicio de parar aquí un rato, y a los 15 minutos continuar con las propinas, mejor que mejor. La mayor parte de los temas añadidos son instrumentales bastante experimentales y contundentes, a las que cuesta su tiempo cogerles el punto, se lo advierto; entre ellas “Empire building”, “The marauders” o “The conflict” por citar algunas.

El disco es curioso que tuviera mayor éxito en los Estados Unidos que en Inglaterra y que de igual manera funcionaran sus singles, ya que los 2 principales “Shout” y “Everybody want to rule the world” fueron números 1 en el Billboard y en los charts británicos se quedaron 2º y 4º respectivamente. El disco permitió al grupo vivir de sus rentas y promoción durante mucho tiempo, ya que pasarían 4 años hasta el regreso del grupo con “The Seeds Of Love”.

El que fuera el siguiente disco de Smith y Orzabal, en el cual ya no se encontraban como integrantes ni Elias ni Stanley, llega de sobra al nivel de calidad y excelencia que tiene el protagonista del post de esta semana. Luego llegarían las desavenencias entre Curt y Roland, resultando la marcha del bajista y vocalista, para dejar a Orzabal al frente de Tears For Fears en los años 90, editando 2 discos que tampoco están mal “Elemental” y sobre todo destaca “Raoul And The King Of Spain”.

“Songs From The Big Chair”, de portada con fotografía en primer plano de Curt Smith y Roland Orzabal, es un gran álbum. De los mejores de los años 80 y de la historia de la música. Simplemente reparando en el hecho de que incluya en su interior a “Shout” y “Everybody wants to rule the world” sería suficiente para que reparen en su grandeza, pero el caso es que el resto de composiciones le van perfectamente a la zaga. Si no lo creen, perciban el hecho de que de las 8 canciones que lo componen, 5 fueron singles, llegando a posiciones muy altas en las listas.

En nuestro programa de radio volvemos a los “estrenos” los miércoles y éste podrán escuchar la 1ª parte del Especial Mecano que hicimos ya hace un tiempo. Será a las 21.00h en &radio de Torrejón de Ardoz y a las 23.00h en RUAH. Además, informarle que el sábado 14 volveremos también a recuperar los coloquios en directo a las 16.00h en la sintonía de &radio. The Human League y su disco “Crash” serán el objeto de análisis para parte de los contertulios habituales de nuestro programa.
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