sábado, 28 de mayo de 2011

Depeche Mode - A Broken Frame (1982)

Tras su prometedor debut “Speak & Spell”, quizás una de las cosas que menos se esperaba de Depeche Mode era que su líder (aunque no fuera su vocalista) y principal compositor Vince Clarke abandonara el barco aludiendo en parte a vértigo de éxito (cosa que a la postre no se entiende al ver el reconocimiento y repercusión que tuvo con grupos posteriores como Yazoo o Erasure). De esa forma, deprisa y corriendo sería el jovencito Martin Gore, quien había sellado 2 de las peores canciones del primer disco, el que cogería las riendas del grupo.

Con muchas prisas, se buscaba lanzar un 2º trabajo lo antes posible, que continuara el camino y el pelotazo de “Speak & Spell”. El resultado sería “A Broken Frame” de 1982, que es el protagonista del post de esta semana. Tras revisar “Music For The Masses”, “Black Celebration” y de pasada “Sounds Of The Universe”, haber elaborado un post sobre su último concierto en Madrid (con el que ganamos un premio) y haberle concedido un par de programas de radio, ordinario y coloquio, retomamos hoy su ratio de influencia, adentrándonos por 1ª vez en su 1ª etapa, que es la que va de 1981 a 1985.

El disco fue grabado por Andy Fletcher, Dave Gahan y Martin Gore, curiosamente la formación actual que perdura en la actualidad. No obstante, se iniciaron los trabajos para conseguir reclutar un 4º componente, mediante anuncios en las revistas musicales. A uno de esos anuncios respondió el músico Alan Wilder, que para ingresar en Depeche Mode mintió en el curriculum en el apartado de la edad (algo muy típico en la vida cotidiana), y que a la postre se convertiría en uno de los componentes más importantes en el desarrollo del posterior éxito masivo de la banda y también en uno de los componentes más queridos y añorados por los fans desde que dejase la formación 13 años después en 1995.

“A Broken Frame” durante mucho tiempo fue considerado el peor disco de Depeche Mode. Supongo que tras alguno de los lanzamientos de la última década, se le habrá arrebatado ya ese discutible y nada honorable galardón. En todo caso, jamás he estimado que sea un mal disco en conjunto, aunque sí incluya ciertos temas realmente flojos o directamente muy malos. Veamos pues que contiene el que fuera el 2º disco de Depeche Mode.

No se empieza mal, sino todo lo contrario, ya que se dispone “Leave in silence” como tema de arranque. Es quizás la canción más valorada de la obra, pero sin embargo en su día fue el 3er. y último single promocional y dispuso de un tronchante y ridículo videoclip con los componentes del grupo con unos monos blancos y con las caras pintadas o coloreadas de los colores del parchís. Sin embargo, este es un tema que nos va a ir mostrando el estilo prototipo de la composición de Martin Gore, ya que es un tema con su sonido oscuro, su cierta economía de medios y que además está perfectamente adaptado a las necesidades vocales de Dave. La letra trata del final de una relación amorosa y, obviamente, de cómo marcharse en silencio. No es que sigamos en mala disposición, ya que “My secret garden” mantiene ese cierto velo de oscuridad en su melodía y realmente es muy parecida a “Leave in silence”. Una de mis favoritas del disco, que además dispuso de una variación instrumental titulada “Further excerpts from: my secret garden”. Es la hermana gemela, en este caso siamesa al estar seguidas en el orden del disco, de “Leave in silence”. La cosa se tuerce al llegar a la rimbombante y asimétrica, melódicamente hablando, “Monument”. Alguna vez, en plan de coña, me da por llamarla “Menumento”. Y no es para menos. Tiene poco ritmo, y solamente hace gracia por los momentos graves vocales que tiene Dave cuando dice “Mi monumento se vino abajo”. Quizás es un ejercicio previo de “Pipeline” del siguiente “Construction Time Again”, pero con mucha menos gracia que este tema de 1983. Por fortuna, al paso siguiente remontamos con una de las mejores instrumentales compuestas por Martin Gore en toda su trayectoria, que no es otra que la llevadera y elaborada “Nothing to fear”. Este tema viene a borrar claramente el borrón de “Big muff” que Martin se anotó en “Speak And Spell”. Es una pieza muy elaborada, con una melodía principal sencilla, pero con un plano de programaciones de lo más interesante. El que fuera primer single de “A Broken Frame”, “See you”, consiguió encaramarse al 4º puesto de la lista de los charts británicos. Es una bonita balada, con un sonido a ratos oscuro y a ratos muy delicado, que canta Dave, pero que perfectamente podría haber sido un tema que Martin hubiera cantado; lo que sucedía era que en aquellos tiempos ya tenía Martin suficiente con el asunto de llevar el peso compositivo de la banda, como para meterse en tareas de voz más allá de ciertos coros o de su dueto en la penúltima canción del disco. El videoclip de “See you” tiene su gracia en ver a día de hoy a unos Depeche Mode muy jovencitos, más en su aspecto incluso que en el clip de “Just can’t get enough”. Una buena melodía, una letra ingenua y sencillita, y en definitiva una canción que no molesta, pero que tampoco vuelve loca a la masa de fans de Depeche Mode por lo general.Peor es la sosísima “Satellite” que se sitúa a continuación y que encima tuvo el honor exagerado de ser el tema de apertura de la cara “b” del vinilo en su época. Debido a resbalones en forma de canción tales como “Monument” y esta “Satellite” es por lo que a “A Broken Frame” se le suele valorar tan por debajo de la media. La forma de cantar de Dave es ridícula, sin nada de fuerza y la melodía (por llamar de alguna forma a la sección instrumental) es lamentable. La peor canción del disco sin duda, porque por lo menos “Monument” me resulta graciosa, pero ésta… Se recupera el ritmo en parte gracias a “The meaning of love”, que puede recordarnos a algunos pasajes de “Speak And Spell”. En esta ocasión vemos la voz de Dave en sus registros más graves del disco, con una melodía de sintetizadores y teclados muy animada, y rápida, que se ganó el premio de constituir el 2º single del disco. En esa tónica sigue “A photograph of you”, si cabe más heredera del sonido del primer trabajo de Depeche Mode. Es de las pequeñas joyas ocultas del disco, aunque no es indicativo de los derroteros musicales que seguirá la tendencia compositiva de Gore, y por ese motivo no suele recordársela mucho. Es una canción sensiblera y muy azucarada, pero en todo caso resultona y fácilmente aprovechable. Los 2 temas finales del disco son de notable alto. “Shoudn’t have done that” es importante debido a que es un mano a mano vocal entre Dave y Martin. Un tema electroacústico, con sonidos infantiles por ahí en medio, con sonidos lejanos de viento, que en su parte final conectan con la íntima y nocturna “The sun and the rainfall”. Esta canción que da fin a la obra, es otra joya oculta. Una canción que tiene un tono derrotista en su melodía y sentir, sobre todo en el estribillo, perfectamente aprovechado por Dave y su color vocal. La línea de notas de teclados, muy clara en sus melodías y los sintetizadores de base, se entrelazan a la perfección para ponerle el punto y final ideal a esta obra injustamente maltratada.

Depeche Mode con su 2º disco de estudio salvaron los muebles, ante la falta de credibilidad y las dudas que habían surgido a raíz del abandono de su principal compositor Vince Clarke. El resultado comercial, a pesar del éxito de “See you” como single, fue peor que el cosechado por “Speak And Spell”, pero aquí la importancia reside en otros puntos.

Hay que destacar que Martin Gore, salvo un par de borrones, pudo confeccionar una obra con una serie de canciones más que aceptables y poco a poco se fueron atisbando las marcas principales del sonido que este pequeño genio iría desarrollando a lo largo de la década de los 80. También es importante que en los días de promoción de “A Broken Frame” se incorporó Alan Wilder al grupo, primero en concepto de músico a sueldo y más tarde como miembro de pleno derecho. De aquí hasta su abandono en 1995, el papel de Alan al lado de Martin como arreglista de la materia prima aportada por Gore, sería cada vez más importante.

En aquellos tiempos se produjo la 1ª visita de Depeche Mode a Madrid, con 2 actuaciones en Rockolla. Posteriormente, tras las actuaciones programadas para la promoción del disco, el grupo lanzaría un nuevo single, que finalmente no se incluiría en ningún álbum “Get the balance right”, un tema machacado por muchos, pero que a mi no me disgusta y se pondrían manos a la obra a dar forma al tercer disco. El resultado sería “Construction Time Again”. Un disco, que en resultado global no difiere tanto de “A Broken Frame”, básicamente porque incluye patinazos como “Two minutes warning” o “The landscape is changing”, pero que, como apuntó el contertulio de nuestro programa de radio Alfredo Morales, es importante debido a la forma de trabajar y la técnica empleada, la cual hay que reconocer que era muy innovadora y aunaba muchas de las tendencias electrónicas de Centroeuropa.

Este disco de genial portada, con la clásica imagen de la agricultora soviética en mitad de un nocturno campo de cultivo, con la hoz en la mano, no es tan horrible como muchos se empeñan en apuntar. Se puede aceptar que hasta los años 90 sí que pudiera tratarse de su disco menos acertado, porque, claro, al nivel de un “Music For The Masses” o de un “Some Great Reward” no está ni de lejos, pero en todo caso no deja de ser un disco que presenta grandes canciones como “The sun and the rainfall” o “Leave in silence” y que nos comenzaría a presentar en sociedad al gran compositor de canciones que finalmente terminaría resultando ser Martin Lee Gore.

En lo que a nuestro programa de radio se refiere, este miércoles 1 de junio podrán escuchar el programa que dedicaremos a “Tango In The Night” de Fleetwood Mac tanto en &radio como en RUAH. En lo que a &radio se refiere, el lunes se repetirá la tertulia nº3 sobre “Introspective” de Pet Shop Boys y el martes 31 de mayo se emitirá el programa sobre “The Innocents” de Erasure.

Es importante señalar que este sábado 4 de junio a las 16.00h en la sintonía de RUAH, realizaremos el ahora ya sí último coloquio radiofónico musical de la temporada que versará sobre Kraftwerk y su lp “The Man-Machine”. Espero que el sábado estén presentes en el directo que durará como siempre una hora exacta hasta las 17.00h. Una curiosidad sobre el blog: el otro día llegué al post nº 200 y ni me enteré; sí que ando centrado últimamente. Por cierto, todos los comentarios pendientes del mes de mayo los iré contestando a lo largo del mes de junio una vez superado mi exilio casero eventual.
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sábado, 21 de mayo de 2011

Radio Futura - La Canción De Juan Perro (1987)

El disco que hoy tratamos es el que supuso la madurez de la banda comandada por Santiago Auserón y que terminó por confirmar las tendencias sonoras que ya mostraron en el álbum predecesor “De Un País En Llamas”. Radio Futura iba derivando a un sonido más influido por las corrientes latinas (a las que como ya analizamos hace unos meses ya incurrieron de forma notable Los Coyotes), dejando de lado el sonido nuevaolero patrio, que viene a denominarse por nuestras tierras como sonido de la movida, que se mostraba en “La Ley Del Desierto, La Ley Del Mar”.

No obstante, en este disco de 1987, que de paso serviría de puente para la trayectoria en solitario de Santiago Auserón, facilitándole su nombre de guerra por su cuenta, también habría lugar para algún tema de texturas que nos podrían recordar al glorioso renacimiento de Radio Futura con “La estatua del jardín botánico” y el citado maravilloso disco de 1984, que es el otro con el que dudé en realizar el presente post para dar cabida a Radio Futura por 1ª vez en el blog. El ejemplo sería “Annabel Lee”, que a la larga es el tema que más ha trascendido del disco a nivel histórico de repercusión.

En los días en los que Mecano ya habían dado su particular salto de calidad, pasando a ser el grupo más mediático del país, al mismo tiempo que Alaska Y Dinarama iban bajando su relevancia mediática, Radio Futura consolidaban su proyecto con un disco lleno de temas aprovechables. En el proyecto seguían, además de Santiago Auserón, Luis Auserón y Enrique Sierra, a pesar de que este último cada vez tenía más problemas personales que le iban afectando progresivamente en su proceder dentro del grupo.

Este trabajo de Radio Futura abre con “Baile de perros”, con sus alocadas notas de viento y teclados, que propicia un tema de apertura bailable y muy animado, que sin embargo da paso a una 2ª pista más reflexiva y lánguida, concretada en la fabulosa “Hombre de papel”. Esta 2ª canción del disco es una pequeña joya oculta dentro del disco, que dispone de unas notas de guitarras muy cálidas y placenteras. Después se retorna al ritmo con “A cara o cruz”, con un envite mayor de baile y que a la larga es otro de los grandes temas recordados de este disco. Este “A cara o cruz” es un ejemplo del rock latino profesado por entonces por Radio Futura, que como ya hemos comentado partieron del sonido nuevaolero para abordar matices más profundos y arraigados no solo dentro de la cultura latina, sino en particular fijándose en temas recurrentes de la España más profunda. Abundando en esos sonidos latinos, se muestra muy interesante “Lluvia del porvenir”, sobre todo en esos acordes iniciales, que se vuelven a mostrar en algún otro momento posterior de la canción. Otro gran clásico es “La negra flor”. Una canción delicada, que como muchos sabrán tiene su posterior revisión en “Paseo con la negra flor”. Particularmente me quedo con esta toma inicial, muy suave por lo general, y sobre todo con su cadencia acústica en su concepción inicial y adornada con los matices justos de otros elementos lejanos. A medida que avanza “La negra flor”, la composición adopta un enfoque casi reggae, sumándose más instrumentación a la mezcla, con ese estribillo que se te marca a fuego; “Al final de la rambla me encontré con la negra flor…” dice una y otra vez Auserón a lo largo de la pista. A ratos incluso el tema se acelera y se muestra más rockera. Una canción compleja y en todo caso un ítem a tener en cuenta dentro de la historia de Radio Futura.“37 grados” abunda en el rock latino movidito de “La Canción De Juan Perro”, sumándose a pistas como la inicial “Baile de perros” o “A cara o cruz”, conformando de esta forma la principal marca sonora o estilística del álbum. Sin embargo, mi momento favorito de la obra llegará solemne y magistralmente tras esta “37 grados”. “Annabel Lee”, que se presenta a estas alturas de la obra, es la composición que menos tiene que ver con el conjunto de la obra, como ya referí al comienzo del post. Es un tema misterioso, ambicioso y apoyado en un relato de Edgar Allan Poe. Para la retina quedó el videoclip que el grupo grabó dentro de las producciones del programa de TVE “La Bola De Cristal”, con Santiago Auserón comportándose como un noble que reside en su mansión y con Kike Sierra y Luis Auserón convertidos en “ángel del cielo y demonio del mar”, jugando una peculiar partida de ajedrez. El sonido del tema es grandioso, potente, rotundo, con algunas notas de guitarra afiladas en las partes instrumentales sencillamente prodigiosas, que también se apoya en una orquestación de teclados fabulosa. Santiago Auserón, también hay que advertirlo, está sublime al micrófono; de hecho en la toma en directo que aparece en el recopilatorio “Paisajes Eléctricos” hay que destacar cierta intensidad que Santiago suelta al entonar un “mar” de la letra. Chirría “Luna de agosto” nada más terminar los últimos acordes de “Annabel Lee”, no porque desentone dentro del conjunto del álbum, sino por lo ya comentado de que la predecesora tiene poco que ver con el disco en general. “Luna de agosto” en definitiva vuelve a las texturas principales mostradas en el disco, pero tras la ensoñación en la que nos hemos visto envueltos en “Annabel Lee” no se hace muy amable retornar a esos sonidos que de forma clara abundan en el rock latino que Radio Futura ponían en boga en aquellos días. En el penúltimo lugar llega la taciturna y oscura “La mala hora”. Esa letra “Es la mala hora, condenado estoy”, es de muy fácil recuerdo, y tiene un fuerte carácter derrotista, trasnochado y perdedor, perfectamente acorde a esa melodía de piano grave que acapara el protagonismo principal de la parte instrumental de esta composición. El final muestra ese vistazo que echaban los chicos de Radio Futura a las raíces profundas españolas, demostrado en “El canto del gallo”. Esta canción muestra un claro cuadro rural, con esos sonidos medio charangueros y pueblerinos, que solamente Radio Futura supo llevar a ejecución sin la obviedad de caer en el sonrojo o en la vergüenza ajena. Ya hubo precedentes en “De Un País En Llamas” con la historia de “El tonto Simón”, y “El canto del gallo” viene a mostrar otra escena rural. De hecho, en el siguiente “Veneno En La Piel”, se continuaría la tradición, pero más bien concretada en la parte audiovisual con ese videoclip de “Corazón de tiza” con el grupo tocando en la plaza mayor de alguno de esos pueblos reflejados en historias narradas en piezas como este “El canto del gallo” que pone el punto y final al notable disco “La Canción De Juan Perro”.

Este “La Canción De Juan Perro”, con esa entrañable portada con ese cuadro tan sencillo de un carro avanzando sobre una tierra de color azul bajo un cielo negro, a día de hoy, no es de los discos más recordados de Radio Futura. De hecho, me atrevería a decir que cualquiera de sus otros discos (menos el primero de su discografía) son más recordados por la memoria colectiva general, quizás sobre todo por el papel más importante de ciertas canciones de forma individual y que luego la gente compruebe que las mismas se incluyen en un disco u otro.

A Radio Futura como grupo no les quedaría mucho tiempo de vida. Su duración llegaría hasta su siguiente disco “Veneno En La Piel”, que seguiría ahondando en un sonido latino, visto de forma clara en piezas como la que le da el título y que igualmente incluye alguna pieza pop clásica como “Corazón de tiza”. La 1ª mitad de los noventa terminó con muchas de las bandas masivas de los 80, como pasó con Mecano o los protagonistas de esta semana, o propició la reconversión de algunos proyectos como la mutación de Alaska Y Dinarama en Fangoria.

Radio Futura es uno de los grandes grupos de los años 80 y de la música española en general. “La Canción De Juan Perro” es el disco de la madurez, su obra editada en el momento en el que el grupo ya estaba consolidado. Por lo general es un disco movido, con una ristra de canciones que van a animarte por lo general y que se guarda alguna pieza íntima como “Hombre de papel” o la sublime “Annabel Lee”. ¿Su mejor disco? No lo sé, para gustos los colores. A mi me gusta mucho, sin entrar en mayores consideraciones. Un ejemplo en definitiva del buen hacer de los Auserón y Kike Sierra en mitad de los años 80.

Esta tarde a las 19.00h en RUAH podrán escuchar la repetición del programa dedicado a “The Innocents” de Erasure, aunque es probable que la repetición se vea cancelada porque la emisora está mirando de cubrir en directo los acontecimientos de esta nueva revolución del 15 de mayo que se están dando en la Puerta del Sol. El miércoles, tanto en &radio como en RUAH, emitiremos la tertulia nº3 que llevamos a cabo en nuestro espacio de radio el pasado 7 de mayo, la cual versó sobre “Introspective” de Pet Shop Boys. El resto de la programación semanal de nuestro programa en &radio la pueden consultar en nuestro espacio reservado de la web de la emisora. Vamos llegando al final de nuestra 2ª temporada en las ondas; espero que en estos últimos capítulos no falten a nuestra cita y estén al otro lado de las emisiones on-line o receptores radiofónicos si es que pueden coger el dial en donde residen.
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jueves, 19 de mayo de 2011

Concierto Festival Universimad. Madrid (15-05-2011)

Antes de comenzar, aclaro que, al igual que el año pasado, el presente post viene a mostrar parte del festival y no es una revisión del cartel completo. El año anterior me centré en hacerles la crónica de las actuaciones de Digital 21 vs. Ana Curra y de Najwa, y en esta ocasión me centraré en hablarles de los momentos de protagonismo que los murcianos Second tuvieron en el cada vez más popular festival universitario-castizo (por aquello de que coincide en Madrid con el día de San Isidro), que viene a celebrarse en las acertadas instalaciones deportivas del Paraninfo de la Universidad Complutense.En parte, con este post quiero hacer una nueva reivindicación a favor de Second, al igual que ya hice en su día con el post de revisión de su disco “Fracciones De Un Segundo”, la crónica de su concierto en Joy Eslava del año pasado y el programa de radio en el que entrevistamos a su cantante Sean Frutos. En mitad de un gran revuelo mediático en las últimas semanas con un nuevo arrojo indie ante los lanzamientos de los segundos trabajos de Vetusta Morla y la delicada Russian Red, mi intención es hacerles ver que hay mucha vida más allá y afirmo con fuerza y mucho entusiasmo que Second son una de las mejores bandas de nuestro país, no solo a nivel indie, sino a nivel global. Con esto no quiero que se me malinterprete, ya que ójala hubiera más momentos de atención de los medios hacia propuestas como las que hace Lourdes y ofrecen los chicos de Vetusta Morla; me gusta tanto el trabajo de una como de los otros, aunque me decante por propuestas parecidas concretadas en otros artistas como Anni B Sweet o estos chicos de Murcia que protagonizan el post sobre el Universimad que les dejo este año.He de confesarles que por acumulación de trabajo relativo a la radio, y por motivos personales que me traen de cabeza en las últimas semanas, no tengo últimamente mucho tiempo para abordar nuevos discos, y por tanto tengo pendiente la adquisición y escucha de “Demasiado Soñadores”, última entrega de Second; sobra decirlo quizás, pero supliré esta falta lo antes que pueda. No obstante, algún que otro tema he tanteado por la red, viendo algún video en youtube y conociendo el trabajo previo de los 4 discos anteriores de la formación, me daba de sobra para no querer perderme otra vez una aparición de Second por nuestras tierras, tras no poder asistir al de la Joy Eslava de unas semanas atrás.Se podría decir que Second era en parte cabeza de cartel. El programa del Universimad se divide en distintos bloques de actuaciones, y Second figuraban en la cabeza de los grupos que tenían su cabida entre las 12 y 18.00h. De esta forma estimé llegar a las inmediaciones sobre las 16.30h, ya que no me encuentro en la presente época sobrado de fuerzas y ánimos para aguantar más debido a motivos personales y de salud (¡maldita alergia!). Acudiendo a ver a Second al Universimad (de lo que me enteré por casualidad el pasado martes 10 de mayo trasteando por internet, ya que es tradición que siempre consulte el cartel del evento por si acaso), subsanaba en parte mi ya mencionada ausencia al concierto de presentación en la sala Joy Eslava de su último trabajo “Demasiado Soñadores”.Tras una tarde convulsa de sábado en la que la lluvia se presentó de forma estruendosa en la Comunidad de Madrid, el domingo amaneció soleado y la tarde no tenía visos de venirse abajo. Poco antes de salir dirección a las instalaciones del Paraninfo de la Universidad Complutense, sintonicé Radio 3 para escuchar cosas como por ejemplo de si se confirmaba cuándo aparecerían Second en escena. Lo que pude hacer es escuchar un fragmento generoso de la actuación de Trackdogs, en la que incluyeron alguna versión como la fabulosa “Easy” o incluso un guiño al “No woman no cry” de Bob Marley.Llegamos al recinto a la hora prevista, las 16.35h aproximadamente, y Naive eran quienes estaban combatiendo al sol y calor reinante con su rock de influencias sureñas y algún que otro tinte de rockabilly, en cuyo repertorio también hubo lugar para alguna que otra versión. El calor era relativamente importante, y la mayoría de la gente aguardaba en las reducidas zonas de césped a la sombra esperando que el sol se fuera poniendo para atreverse a dar el salto a la arena que se extiende a los pies del escenario del Universimad. Les dejo una imagen de Naive en escena justo arriba de este párrafo.Al poco de terminar Naive su actuación, reconocí a los hermanos Guirao en el escenario preparando su set rápidamente, lo cual ya era indicativo de que Second serían el siguiente grupo en desfilar, en lugar de Cyan, quien por lógica tendrían que haber tocado antes que los murcianos según la estructura del cartel. Con la correspondiente presentación por parte de los compañeros locutores de la emisora Radio 3, se daba paso a Second, que comenzaban con potencia y entusiasmo. Los de Murcia dispusieron un set list sin fisuras en lo que a intensidad se refiere; la mencionada “montaña rusa” de emociones que suele ser una actuación de Second, por aquello de alternar momentos más íntimos o crepusculares con otros más cañeros, se quedó en la parte alta, como afirmó su cantante Sean Frutos en la entrevista que le hicieron al finalizar el show, ya que no hubo lugar para medios tiempos.Se comenzó con “Mañana es domingo”, momento contundente del 5º y último trabajo de Second, y sin lugar a dudas una canción a tener en cuenta de “Demasiado Soñadores”, a la cual sucedió en el orden quizás el tema que esperaba con más ganas, “A las 10” de “Fracciones De Un Segundo”. Y he de decir que tuve suerte, ya que en un set list de apenas 8 canciones, que se incluya un tema como éste y sin embargo se quede fuera un “Invisible” o un “Palabras”, y haya cabida para este trallazo del anterior trabajo de Second no es lo que se podría considerar como algo previsible. Y es que esta canción cada día me gusta más, ya que “Fracciones De Un Segundo” es un disco tan grande que según pasa el tiempo es una de sus canciones la que desplaza a otra de sus compañeras en las preferencias sonoras dentro de su conjunto. “A las 10” supuso otro momento de intensidad, que confirmaba ese repertorio lleno de emociones fuertes, muy apropiado para un festival de las características del Universimad. Justo abajo el videoclip que hice con mi cámara y que mi buen amigo Jose se ha encargado de subir a youtube.El repertorio se basó exclusivamente en canciones de “Demasiado Soñadores” y “Fracciones De Un Segundo”, repartiéndose 5 para el primero mencionado y 3 para el segundo citado. Un gran momento, como siempre, lo supuso “Rincón exquisito”, que apareció a la mitad de la media hora aproximada que Second estuvieron a pleno sol. Además, Sean Frutos aprovechó la ocasión para dedicar su interpretación a Pedro de La Buena Vida fallecido recientemente. Quizás la hora a la que Second actuaban no acompañaba mucho a este tema, que seguro que pegaría más en una actuación tardía de festival veraniego, a eso de la medianoche, pero igualmente fue curioso experimentar sus texturas tan emotivas en mitad de tanta luminosidad ambiental. Con otra cámara que había a nuestra disponibilidad, pude grabar este clásico ya del repertorio de Second, con un audio mejor que el del video anterior como podrán escuchar; nuevamente agradecimientos a Jose por subirlo.
Este concierto me vino estupendo para ir catando el nuevo material de Second, ya que aparte de “Muérdeme”, quizás el único momento medio tranquilo de la actuación, y vagamente “Demasiado soñadores”, poco más conocía del nuevo disco de la banda. Además, la citada canción que da título a la obra la había escuchado como anticipo que hizo el grupo en la sala Joy Eslava en abril de 2010 y no la recordaba muy bien a estas alturas. Personalmente me gusta, ya que la veo cercana a “A las 10”. Va camino de convertirse en un clásico del repertorio de la banda con el paso del tiempo, pudiendo llegar a incluirse como un “debe” dentro de la discografía de Second en lo que a su sector más cañero se refiere, como por ejemplo es a día de hoy “Invisible” que también en su día concedió el título a la 3ª entrega de estudio de los de Murcia.La sorpresa vino de la mano de “Autodestructivos”, un tema muy bailable y electrónico en el que Javi Vox se centró en los sintetizadores (abajo en imagen la prueba de ello) y hasta llegó a desmelenarse en la parte final de esta canción. Otro tema de título peculiar dentro de “Demasiado Soñadores” que también sonó en las instalaciones de la Universidad Complutense de Madrid fue “Psicopático”, la cual fue introducida por Sean diciendo algo que los que allí estábamos a esas horas aguantando ese calor éramos algo psicopáticos. Otro tema que me dejó un buen sabor de boca, y que hace que esté ya mirando un momento para hacerme con el nuevo trabajo de Second y también darle tratamiento de revisión en el blog.De la parte más melancólica y lánguida del repertorio de Second que forma parte de su nuevo disco no hizo acto de aparición ningún tema en el set list (quizás podríamos considerar a “Muérdeme” de esa facción), pero fue curioso que en la entrevista que les hicieron al final de su actuación en la emisión en directo del evento de Radio 3, la cual se pudo escuchar en los altavoces del recinto, intercalaron 2 o 3 temas de esas texturas, que sirvieron para complementar la experiencia. En esa entrevista, entre otras cosas, Sean lamentó que las escalas del escenario estuvieran tapizadas de negro y no pudiera trepar por las mismas en el final de concierto apoteósico que supuso “Rodamos”. Supuso un desmelene generalizado de la audiencia que abandonó las sombras y se congregó en las primeras filas para ver a Second y la oportunidad para Sean, Javi, Jorge, Nando y Fran de terminar en lo más alto.No aguantamos más en el Universimad. Ya habíamos visto el principal motivo que nos animó a desplazarnos y la alergia de esta época de todos los años empezaba a revelarse violentamente. En la trastienda del escenario, ya mientras transitábamos por el alrededor del recinto, vimos al inigualable Jota de Los Planetas, tomándose relajadamente un refrigerio, mientras estaba a las puertas de aparecer en el homenaje flamenco que comenzaba a las 18.00h; al respecto, caí en la cuenta de que resultaba ligeramente chocante que Second no hubiera dispuesto de alguna colaboración en algún tema, como ya hicieron por ejemplo en aquel festival de Salamanca donde Zahara se sumó al grupo para hacer una gran versión de “Conocerte”.Second demostraron que se mueven con una solvente soltura en los festivales. No en vano me llamaron la atención y les conocí en aquella actuación suya retransmitida también por Radio 3 del Festival S.O.S. de 2009, donde este año repitieron asistencia. Con media hora y 8 canciones sobró para que dejaran su huella indeleble en el Universimad en su 1ª visita a este festival (por lo visto en 2009 se vio frustrada su participación) y para que a todo el público madrugador que estuvo presente les reportaran un buen sabor de boca. De hecho, cuando se anunció por parte de los presentadores del festival que Second eran los siguientes en salir a escena, se produjo movimiento de mucha gente que estaba protegiéndose del sol a la sombra para dirigirse a la parte cercana al escenario y conseguir una respetable cantidad de público teniendo en cuenta la solanera que caía a esas horas. De hecho, podrán ver que las fotos hasta deslumbran de la luminosidad que había, cuando por lo general mi cámara destaca comúnmente por hacer instantáneas con poco brillo.No se puede sacar pega alguna. Si nos ponemos exquisitos, podríamos haber exigido un poco menos de entrevista posterior en el set de Radio 3 y una canción más en directo, que en ese supuesto de haber sido “Todas las cosas”, invitando a parte del público a subir al escenario (como es tradición en Second), hubiera puesto el broche de oro a una actuación de notable alto que viene a confirmar el buen estado de forma de Second. Este grupo a día de hoy siguen siendo un valor al alza, que quizás no arrastra fans tan de golpe y porrazo como Vetusta Morla, pero que poco a poco van labrando una legión de seguidores fiel y que aprecia su música como ésta se merece.Desde “Discos, música y reflexiones” siempre prestaremos atención especial a Second y recibirán todo nuestro apoyo, ya que afirmo que en la actualidad son una de las mejores bandas de nuestro país, no solo del sector indie, sino en general, apoyados de forma inestimable en un cantante monumental con una voz privilegiada como es el gran Sean Frutos. No obstante, la máquina sonora formada por los hermanos Jorge y Fran Guirao, Javi Vox y Nando Robles, a su guitarra, batería, guitarra y teclados, y bajo respectivamente, le van perfectamente a la zaga a su vocalista para dar forma a este proyecto maravilloso que son Second.A continuación les dejo el set list ordenado que Second dispusieron en el Universimad 2011: “Mañana es domingo”, “A las 10”, “Demasiado soñadores”, “Muérdeme”, “Psicopáticos”, “Rincón exquisito”, “Autodestructivos”, “Rodamos”. Termino recomendándoles que se metan en la web oficial del grupo y que miren si tocan cerca de donde viven o donde vayan de vacaciones, ya que les garantizo que si acuden a uno de sus conciertos vivirán una buena experiencia musical. Como reza el título de un recopilatorio de Miguel Bosé (del que en su día Second fueron teloneros) de graciosa portada (por la expresión del bueno de Miguel en la misma), ¡bravo muchachos!
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sábado, 14 de mayo de 2011

Kraftwerk - The Man-Machine (1978)

Hace relativamente mucho tiempo que Kraftwerk fueron objeto de revisión en el blog de la mano del que fue su disco de 1977 “Trans-Europe Express”. Creo que ya es hora de centrarnos nuevamente en esta formación alemana que tanto peso y relevancia tiene en la música electrónica. Es difícil saber cuál disco es el más relevante de la trayectoria de estos genios. Pensando en ello a ratos me debato entre “Autobahn”, para al poco rato venirme a la mente “Radioactivity” o “Trans-Europe Express” y también caer en la cuenta de la aceptación que tuvo “The Man-Machine”, que es el disco que he escogido para seguir analizando el trabajo de Kraftwerk.

Lo que no podemos negar es que “The Man-Machine” fue su trabajo de mayor éxito y relevancia, gracias a canciones como “The model”, que es un himno innegable de la música electrónica de todos los tiempos. Kraftwerk venían de editar un año atrás el magno “Trans-Europe Express”, al que se puede considerar una obra redonda y conceptual maravillosa. Aquí también se incluyó alguna pieza más bien fuera del conjunto como fue “Showroom dummies” que aproximaría a Kraftwerk al éxito comercial individual de temas. En parte, esta canción sería como un preludio de lo que se concretaría posteriormente con “The model”.

Con “The Man-Machine”, Kraftwerk terminó de postularse como una gran banda a nivel internacional, lo cual para una formación que no sea británica no es tarea fácil. Por otro lado abrirían los caminos definitivos del techno pop que terminaría de irrumpir con una tremenda fuerza unos tres años después desde las islas británicas, en la mayoría de los casos inspirados por los sonidos creados por los señores Hutter, Schneider, Bartos y Flür, que para “The Man-Machine” seguirían dando lugar a la formación clásica de los Kraftwerk.

Ya desde el primer episodio del disco, Kraftwerk sientan las bases del futuro de la música electrónica gracias a uno de sus clásicos, únicamente eclipsado en el presente disco por “The model”. “The robots”, primer canción de “The Men Machine”, también es claramente el referente principal de la obra en lo que a concepto se refiere. Aquí, la innovación va asociada claramente al uso del vocoder, que se hace acreedor de la interpretación vocal de la obra. Las melodías sintéticas de teclado simples, con ciertas programaciones, y algunas frases en francés le ponen el punto exótico a este inmejorable tema de apertura. “Spaceland”, situada en el 2º lugar de la obra, comienza con unas programaciones estratosféricas, para disponer de una melodía que destaca por su latente base electrónica, en la cual se puede apreciar el papel de precursores que tenían Kraftwerk. Sobre esa base se disponen las melodías de teclado con un regusto espacial, acorde con el título de la pieza. La parte “vocal”, cedida a un vocoder, consiste en la simple mención por parte de ese robótico efecto del título de la canción. Llegamos a “Metropolis”, que ofrece cierta solemnidad tanto en sus breves voces como en su melodía. Otro gran tema que forma parte de este gran disco de 1978, y que circunda en la idea de hombres-máquina, ya que como recordarán los que habrán visto la mítica película de “Fritz Lang”, la importancia de la vida artificial y la creación de vida “humana” a partir de la ciencia, fue algo que introdujo en su día novedosamente este film. “The model” es la canción más reconocida de Kraftwerk a nivel global. Su sola inclusión en el disco ya hace que esta obra sea considerada como pieza base de la música electrónica, aunque haya otros álbumes de Kraftwerk que sean más compactos en concepto como por ejemplo fue el previo “Trans-Europe Express”. El triunfo comercial de “The model” viene asociado a su poca complicación melódica, conjugada con un relativo gancho rítmico de la misma. No obstante, en la misma no se pierde la esencia fría y aquí vagamente oscura que Kraftwerk siempre han profesado y que ha conformado marcas distintivas de su sonido. Inmortal de la música electrónica y también un clásico a nivel internacional de la música del siglo XX. La letra, bastante abundante en comparación con lo que Kraftwerk suelen componer, ayudaría bastante a su enfoque pop y personalmente me gustan mucho ciertas frases, como “ahora tiene un gran éxito, quiero volver a verla”, la cual miro con cierto humor por el interés material que desprende. Y es que en parte, “The model” no desvirtúa el concepto de robot, hombres-máquina, porque las top models a veces parecen robots y maniquíes móviles en su proceder. De alguna manera, “The model” es la siguiente vuelta de tuerca tanto sonora como conceptual al “Showroom dummies” que se incluyó en el anterior disco. “Neon Lights” es la pieza más delicada y humanizada de la obra. Es junto a “The robots” y “The model” uno de los clásicos que han permanecido de la obra; prueba de su importancia, son versiones de esta composición que se han anotado bandas como Simple Minds o los mismísimos U2. La parte vocal tiene una mesura y relajación increíble, que se engarza a la perfección con sus delicadas melodías sintetizadas, en algunos momentos de sonido cristalino. “Neon lights” también destaca por su larga duración, la cual supera los 9 minutos. Se termina con “The man-machine”, la canción que da título a la obra. Estamos ante una pista de carácter hipnótico, con unas notas de sintetizador brutalmente frías, muy características de Kraftwerk, en la que los vocoders se adueñan nuevamente de la interpretación de la letra, en una sónica ascendente y progresiva de la repetición del título de la canción y del álbum. Con el cierre por parte de “The man-machine” se pone la rúbrica conceptual a este disco que circunda de forma tan clara en la tecnología aplicada a la vida humana y la vida artificial en definitiva. Kraftwerk no solamente resultaron aquí visionarios en lo que a melodías y sonidos se refiere, sino también en lo referido al tema conceptual que trataron y que como siempre impregna a todo el disco creado.

Con esta obra Kraftwerk consolidaron todo su trabajo creado en años previos y supuso su espaldarazo definitivo de cara a ser conocidos más allá de las fronteras alemanas. Hay que remarcar la influencia que en ello tuvo “The Model”, la cual como single funcionó mucho y se ha terminado confirmando como su canción abanderada o simplemente el tema por el que la gente identifica a este frío cuarteto electrónico alemán.

Tardarían mucho tiempo en editarse los siguientes discos de estudio de Kraftwerk. “Computer World” llegaría en 1981, 3 años después de este “The Man-Machine”, quizás mucho tiempo para los tiempos que corrían. En el mismo Kraftwerk seguirían avanzando en lo que a la técnica se refiere, nuevamente abordando un tema guía en la obra con clara visión de futuro. Sin embargo, quizás “Computer World” me da la impresión de que no está en estos días tan valorado como sí lo está el álbum que hoy hemos repasado o incluso los anteriores 3 trabajos de la banda “Autobahn”, “Radio-Activity” o “Trans-Europe Express”.

“The Man-Machine” es imprescindible para cualquier aficionado a la música electrónica que se precie. Me da lo mismo si se trata de un seguidor de las tendencias de los 80, 90 o del siglo XXI. De alguna forma Kraftwerk son a la música electrónica lo que los pensadores de la Grecia clásica a la filosofía. Podría afirmar que este “The Man-Machine” es como una pequeña Biblia de la música electrónica y el techno-pop. Es buena su música, ya que todas las canciones son estupendas, su temática y el planteamiento de la misma son interesantes y sobre todo ver como se abordan los conceptos con una aplicación melódica para ilustrarlos, más que haciendo uso de una abusiva letra. La melodía de cada una de las canciones evoca de forma clara el concepto que muestra la composición en su título. Y la portada es simplemente brutal y de una fuerza arrolladora, con esa alineación marcial de los 4 miembros del grupo, vestidos con esas corbatas y camisas rojas, en lo que podrían asemejar un batallón de androides o replicantes de los que salían en “Blade Runner”.

No me enrollo más. Termino remarcando por última vez que Kraftwerk son básicos a la hora de entender la música electrónica moderna y puede que este “The Man-Machine” sea su mejor disco, o al menos el álbum considerado de forma estadística como el más relevante. Espero que les guste y que si aún no conocen a Kraftwerk, se hagan a la idea de que van a entrar en un mundo lleno de sonidos fríos y para nada van ustedes a escuchar unas composiciones electrónicas machaconas o estruendosas. Kraftwerk, siendo un grupo de música electrónica, son una formación cuyo enfoque compositivo veo íntimamente ligado a la forma en la que los compositores de música clásica daban forma a las partituras de sus obras.

Esta próximo miércoles en nuestro programa de radio, tanto en RUAH como en &radio podrán escuchar el número que hemos reservado en esta 2ª temporada a revisar el disco “The Innocents” de Erasure. El resto de la programación semanal en &radio, pueden consultarla en el espacio de la web de la emisora que hay reservado a nuestro programa. Ya está disponible igualmente el audio del 2º debate que realizamos el equipo de contertulios de “Discos, música y reflexiones” sobre el lp “Music For The Masses” de Depeche Mode (“Dmr 2-25”).
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jueves, 12 de mayo de 2011

Concierto The Human League. Madrid (05-05-2011)

Con el concierto que vivimos el pasado jueves 5 de mayo en el Teatro Circo Price del proyecto liderado por el cantante Phil Oakey, The Human League, tacho un grupo más de la lista de bandas que tengo pendientes de ver en directo, y que por lo general parece una quimera que se dé la situación. Como ya pasó con Madness hace casi 2 años, con La Liga Humana se curó el malditismo y el abandono o los hechos irrefutables en tanto a ignorar a Madrid durante sus más de 3 décadas en activo.Finalmente y al calor de la promoción del notable “Credo”, última creación del grupo tras una década y que no a mucho tardar les comentaré por aquí en el post semanal de revisión de disco, Phil y las señoritas, o más bien ya señoras, Joanne Catherall y Susan Ann Sulley se dieron un paseo por los Madriles para ofrecernos la posibilidad al fin de escuchar en directo el himno techno pop “Don’t you want me” y gran parte de sus clásicos. Y es que en realidad dentro del set list faltaron muy pocos éxitos. A continuación se lo comentaré.El llevar ya un tiempo acudiendo a conciertos hace que hayas hecho varios amigos en las largas esperas de acceso a los recintos. Por ello, cuando sobre las 20.00h llegamos a las inmediaciones del Price, pude ver en la puerta a gente que ya conocía de conciertos pasados de grupos como Depeche Mode. No había asistido aún a este emplazamiento para conciertos, ni para otros fines, y creo que el Teatro Circo Price es un lugar muy apañado para este tipo de conciertos. Tiene su grada y su pista, no muy grande, y se puede considerar como un pequeñito y cuco recinto arena para grupos que tienen un calado como el que a día de hoy ostentan The Human League. Quizás OMD se merecerían más este lugar que la sala Arena de la calle Princesa, la cual creo se les quedará pequeña dentro de unas semanas por historia y masa de fans.Con buena compañía y tertulia musical de por medio, la espera hasta las 21.30h, hora de inicio del show, se pasó volando. Puntualmente comenzó el espectáculo, tras un mensaje por megafonía un tanto atípico en estos conciertos (más propio de una sala de cine), apagándose las luces y saliendo progresivamente los músicos que acompañan a los 3 símbolos personales del grupo, posteriormente Joanne y Susan, y finalmente Phil, el cual apareció con una gabardina negra ajustada, con capucha y gafas de sol. El aspecto de Phil me recordaba tanto en su atuendo como en su forma de colocarse el micro y moverse por el escenario, vagamente a un cantante de rap o hip hop. Una sensación algo extraña, que fue desapareciendo a medida que el calor y el cambio de vestuario fueron obligando al sr. Oakey a quitarse capas de indumentaria. Buen inicio, semejante al del disco “Credo”, de la mano de “Never let me go”. Los repetidos “No, no, no” de Phil retumbaban en la sala, y de hecho en los primeros compases creo que el técnico de sonido no tenía bien tomadas las medidas acústicas. Por fortuna en los 2 primeros minutos de canción arregló el desaguisado y no volvió a haber problemas de acústica y sonido que aguaran el recital. No era preciso ser un conocedor exhaustivo de la discografía de The Human League, y con el set list que se anotaron, ibas de sobra preparado conociendo el “Greatest Hits” del grupo. La emotividad comenzó a aflorar gracias a “Open your heart”, que sin duda es de los momentos más sentidos y bonitos del inmortal lp “Dare!” de 1981, que encumbró en su día a The Human League. Con esta pista, el público terminó de meterse en el concierto.Ya cuando en el tercer lugar del repertorio comenzaron a sonar los livianos sintetizadores que suponen el inicio de “Tell me when”, el público terminó de meterse en el show. Y no es para menos, ya que encadenar estos 2 clásicos hacen que hasta un muermo se pusiera a bailotear y a saltar e incluso a corear ese “Dime cuándo te volveré a ver”.
Fueron sucediéndose canciones y más canciones y acompañando a las mismas se incluyeron ciertas proyecciones sobre el telón de fondo, a ratos controvertidas y provocadoras, como fueron los discursos de Hitler en Being boiled, tronchantes, como fueron las ovejas turistas en “The sound of the crowd”, sencillas y relajadas, como fueron las medusas de Human, y otras derivadas de sus últimos videoclips, como fueron las que acompañaron a “Never let me go” o “Night people”.Para mi gusto personal hubo varios grandes momentos. Unos derivados de mis gustos o esperanzas de que aparecieran ciertas canciones que adoro del grupo y otros que bien por histeria general o particular espontánea quedarán en la retina. Dentro del primer grupo, es decir, de las canciones que esperaba como agua del presente mes, estuvieron “Heart like a wheel” de “Romantic?” del 90, la cual no tardó mucho en aparecer, situándose en la parte inicial del concierto y posteriormente, justo en el medio del espectáculo la descomunal y preciosa balada “Human”. En el combo de otras canciones que por lo que sea viví intensamente estuvieron “(Keep feeling) fascination”, la cual no me esperaba que apareciera por el Price, la verdad, y el inevitable “Don’t you want me”, el cual me supuso un momento de histeria y desbordamiento personal, que quizás solamente he visto igualado en mi persona con el “Right on time” de Red Hot Chili Peppers del concierto en el Palacio de los Deportes de junio de 2006. Sobra decir que este momento de desparrame, fue compartido por todo el público y de forma acertada se colocó como último tema antes del bis, y no como último tema del bis y concierto, ya que eso hubiera sido demasiado previsible y manido. Del aceptable “Credo” sonaron los 3 singles, “Never let me go”, la cual sufrió fallos iniciales de sonido, “Night people”, muy bien llevada al directo, y “Egomaniac”, que también ganó en su toma en vivo. Es curioso que en lo que a los momentos intensos se refiere, no noté tanta potencia como la que esperaba con “The Lebanon”; este tema de “Hysteria” me encanta, pero para mi gusto pasó de forma discretita. De forma lógica, otros instantes de potencia, frialdad electrónica y oscuridad fueron las 2 piezas más antiguas, de la etapa pre-Catherall/Sulley, en la que Ian Craig Marsh y Martyn Ware, posteriores Heaven 17, estaban junto a Oakey dando lugar a esos “kraftwerkianos” “Reproduction” y “Travelogue”. Con esto, “Empire state human” sonó rotunda y rompedora, con un entregado Phil Oakey de rodillas y terminando con un teclado a los hombros haciendo distorsiones electrónicas y programaciones enrevesadas en la parte final instrumental, y por otro lado “Being boiled” dio inicio al bis, en el que las ya mencionadas proyecciones de Hitler y un fantasmagórico Oakey con su capucha blanca tapándole el rostro (no en vano dijo al final del tema que qué alegría era volver a ver al público), se encargó de conferir la solemnidad que este primer clásico del grupo necesita. Abajo el sr. Oakey en pleno esfuerzo en mitad de “Empire state human” y arriba del párrafo con su mano a mano con el guitarrista que les acompaña en la gira sintetizador en mano.El concierto duró una hora y veinte minutos. Con los 21,20 euros que costó la entrada, no se puede exigir más. Quizás en un concierto que hubiera durado unos 10 minutos más hubiera habido cabida para sobre todo “Louise”, una de las grandes ausentes de la noche, y quizás también “Seconds”. Ya conocen mi costumbre de sacar pegas al set list y echar en falta ciertos temas. A pesar de que “Heart like a wheel” me supuso una alegría, puesto que no tenía todas conmigo de cara a que sonara en el Circo Price, guardaba la esperanza de que la emotiva y sentida “Love is all that matters” supusiera una rareza dentro del repertorio. Fue pedir demasiado. Aún así, un set list como el que Oakey y sus chicas y músicos de directo ofrecieron, es un listado de temas que no puede admitir muchas quejas.Aquí les dejo el set list por orden, por si alguien quiere recordar cuál fue el programa musical de la velada: “Never let me go”, “Open your heart”, “Tell me when”, “Sound of the crowd”, “Heart like a wheel”, “The Lebanon”, “Egomaniac”, “Empire state human”, “Night people”, “Human”, “Love Action (I believe in love)”, “All I ever wanted”, “(Keep feeling) Fascination”, “Mirror man”, “Don’t you want me”. BIS: “Being boiled”, “Together in electric dreams”.El ambiente fue estupendo. Hubo varios rostros famosos entre los que destacaron Boris Izaguirre, que estuvo en el tendido bailando los temas techno pop de La Liga Humana, y no faltaron al evento personalidades de la música electrónica como nuestro amigo Servando Carballar, alias Biovac N de El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados, y su compañera sentimental y de la banda Marta Cervera, alias Arcoiris; a la salida del concierto fui a saludar al bueno de Servando, que como recordarán no hace mucho pasó por nuestro programa de radio, atendiéndonos amablemente durante la hora de nuestro espacio hablando sobre su fenomenal lp “Cromosomas Salvajes”. Poca gente bajaba de la treintena. Como pasó en su día con Madness en la sala La Riviera, el público fue remolón a la hora de llegar al recinto, y hasta muy poquito antes de que se apagaran las luces y comenzara a sonar la maquinaria sonora de The Human League, el Teatro Circo Price mostraba un aspecto desolador. Por fortuna, y merecidamente para una banda de este calado y trayectoria, el pie de pista se terminó llenando, aunque por fortuna para nosotros no hubo apreturas y se pudo bailar como la música lo merecía y el tendido se quedó a un 50% de aforo. No hubo lleno total, pero digamos que The Human League cumplieron con el papel tanto en lo que a la parte musical se refiere, donde aprobaron con nota, como en lo que a la expectación generada se refiere. Al público se le vio bastante involucrado en el show, y salvo algún kurda que estaba cerca nuestro que empezó en ciertos momentos a meterse con la alopecia del bueno de Phil Oakey, no hubo mayor nota discordante entre la multitud. La madurez hace que la emoción se demuestre de forma respetuosa y no haya conflictos, como sí que sucede en conciertos en los que la media de edad es menor.Analizando el papel de los componentes del grupo, decir que el gran Phil Oakey se mantiene en un aceptable estado de forma entrado en la cincuentena, con un buen tipo (no está nada gordo, ni tiene tripa), y solamente la alopecia ha motivado que ya no se pueda marcar esos flequillos y peinados con la raya al lado imposibles que normalmente solía llevar. En la siguiente imagen podemos ver a Phil de muy buen rollo, ya que a medida que fue avanzando el show fue adoptando una expresión más amable y mucho menos fría que la que mostró durante la primera mitad del show.Las muchachas han seguido tendencias opuestas. Joanne Catherall tiene algún que otro kilo de más (aunque creo que derivado de la gira ha bajado algunas arrobas respecto a fotos promocionales de hace meses) y sin embargo su compañera, la rubia Susan Ann Sulley, está extremadamente delgada, manteniendo casi su aspecto de toda la vida (parece que por ella no pasan los años). Los modelitos que lucieron las chicas de The Human League no dejaron indiferente a nadie. Tuvieron 3 cambios de vestuario, y a cada paso de estilismo que daban, cada vez se arriesgaban más. Susan terminó con un antifaz y un elegante vestido corto negro, y sin embargo Joanne terminó con un vestido y un corsé fucsia, que sumado a una especie de diadema con gorrito, echó por los suelos la sobriedad y elegancia con la que salió al comienzo del show. La siguiente imagen muestra quizás el estilismo menos acertado que lució Susan durante el concierto.Los bailes de las chicas, marca de la casa, nos hicieron rejuvenecer y comprobar que esos pasos tan naifs y sencillitos siguen presentes en el proceder de Susan y sobre todo de Joanne en escena. Una actuación de The Human League sin esos bailoteos de las chicas no sería lo mismo. Y en el apartado vocal, pues estuvieron bien, como siempre, quizás Susan más activa que Joanne, pero bueno, eso ya viene de serie en la historia del grupo y su discografía. Justo a continuación una de las pocas ocasiones en las que Susan y Joanne estuvieron cerca una de la otra en el escenario, justo en el final del show con el inefable “Together in electric dreams”.En lo que a los músicos que acompañaron a Oakey, Joanne y Susan, destaco al guitarrista y teclista que cada vez que cogía por banda las cuerdas eléctricas, lo hacía con mucha energía e intensidad, pero sin pretender quitar el protagonismo al trío característico y protagonista del grupo, ya que eso es tarea imposible.El baterista, con su batería eléctrica tan ochentera (arriba lo pueden comprobar), mantuvo perfectamente las bases de las canciones y los otros 2 músicos se encargaron por un lado de que las programaciones y teclados funcionaran y sonaran de tal forma que las canciones que fueron haciendo acto de presencia sonaran de forma muy fidedigna a las tomas clásicas de estudio, pero sin que se notara una artificialidad en ello. No hace falta comentar la de bandas electrónicas que ejercen de “putos amos”, como diría mi buen amigo y compañero de tertulias radiofónicas Alfredo Morales en su blog, y que llevan gran parte de la música programada y solamente pulsan un botoncito para que suene todo. Esto fue otro punto a favor del espectáculo, ya que el hecho de que la música fuera íntegramente interpretada en directo siempre es de agradecer. A continuación les dejo una imagen que parte del equipo de colaboradores en los debates de nuestro programa de radio nos hicimos en el photocall del evento. De izquierda a derecha Alfredo Morales, un servidor de ustedes y Mariano González.En lo personal hubo un jefecito de seguridad que vino a darme un toque de atención en tanto a mi labor de sacar estas “magníficas” fotos que tomo con mi cámara digital “mega-profesional”. Algo muy gracioso, más cuando yo me encontraba en 6ª fila y rodeado de gente con esos móviles tan de moda de la marca comercial tecnológica de la manzanita, que hacen fotos y videos mil veces mejores que mi paupérrima cámara de 5mpx de un lustro de antigüedad… Qué pena. Por fortuna solamente me dio el toque en la 5ª canción, y tras realizar una parada prudencial, pude afrontar la parte final del show con libertad para poder sacar alguna que otra imagen más.Un concierto de este tipo suele dar pie a la gente a soltar cosas asociadas a la nostalgia y la poca necesidad de ello. Mucha voz crítica suele afirmar en los sectores más incisivos que puede dar lástima ver a un grupo de estas características con la edad actual de sus componentes en el escenario. Estoy completamente en desacuerdo con esas afirmaciones, y creo que The Human League defendieron de forma muy digna su repertorio en el escenario y además tenían entre manos un nuevo disco que defender en directo, y prueba de la calidad de la obra fue que los 3 temas que sonaron “Never let me go”, “Night people” y “Egomaniac” sonaron sin suponer altibajos al resto del exigente set list de clásicos de la banda. No solo la nostalgia jugó un papel importante en el resultado de que te quedara una agradable del concierto (aunque sí tuviera su peso relevante), sino que Oakey y cia. supieron estar a la altura de sus circunstancias.Fue un gran concierto. Lo pasé en grande. Y si a todo esto le sumamos el hecho de que no fue una clavada económica, la satisfacción que te queda es mayor. Solamente estuvo en mi haber personal el punto negativo y de agravio comparativo respecto al resto del respetable que me dieran ese toque de atención sobre las fotos recién descrito, pero la cosa no pasó a mayores y no llegó a los límites desagradables de aquel infausto concierto de Interpol en la Riviera en noviembre de 2007. Ya puedo decir que he visto a The Human League en directo, lo cual no había sucedido hasta la fecha en Madrid, repito. Un concierto notable, en un buen emplazamiento, a buen precio y rodeado de buenos amigos y gente querida, ¿qué más se puede pedir? Si alguien se anima, que me responda. Como siempre espero que les haya gustado el post y que si no acudieron y les interesa el asunto se hayan hecho una idea de lo que fue, y por otro lado, si acudieron les sirva esto como un recuerdo de lo que experimentamos. ¿Tendrán que pasar otros 30 años para que The Human League regresen a Madrid? Esperemos que no, por motivos lógicos.
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martes, 10 de mayo de 2011

Concierto Miqui Puig. Madrid (29-04-2011)

Hasta el pasado viernes eran 2 las veces que había tenido ocasión de ver en directo a Miqui Puig en solitario tras la disolución definitiva de Los Sencillos. En ambas citas, Miqui se defendió con solvencia acompañado de su Conjunto Eléctrico, tanto en la plaza de Vázquez de Mella en el “Día de la Música” de 2007, como en la presentación de su disco “Miope” en la sala Galileo Galilei en octubre de ese mismo año.De las actuaciones previas a las que pude asistir de Miqui Puig en compañía de su Conjunto Eléctrico, les dejo arriba del presente párrafo una instantánea de aquel día de la música del año 2007 y justo debajo una imagen del concierto que Puig ofreció en la sala Galileo Galilei con motivo de la presentación de su disco “Miope”.
Ahora la experiencia era distinta. Miqui Puig visitaba la capital para presentarse en formato acústico y abordar parte de sus temas con otro enfoque y también para atreverse con alguna versión de temas de otras bandas. Acompañado de su mano derecha desde los tiempos de “Bultacos Y Montesas”, el guitarrista Marc Botey, Puig se presentaba en la sala Yastá para ofrecer un tipo de espectáculo más íntimo y cercano a sus seguidores de siempre y algún que otro que pasara por allí. El precio no era nada caro, lo cual invitaba perfectamente a cualquiera que no tuviera otra cosa mejor que hacer hace un par de viernes por la noche; hay que decir que nosotros acudimos como medio de comunicación acreditado para cubrir el evento, lo cual hacemos con esta modesta crónica.Por otros motivos que ya muchos seguidores intuirán, había concertado verme con Miqui después de la pertinente prueba de sonido en la misma sala. Tras casi 4 años desde la última vez que coincidí con Puig en el backstage de su concierto en la sala Galileo Galilei, nos pusimos al día durante unos minutos y posteriormente, junto a otros amigos y conocidos de Miqui y Marc Botey, nos fuimos de vinos (cervezas, en este caso, lo que pasa es que de esta forma parafraseo en parte el título de una canción de Los Sencillos) con ellos (no por ti) y en ese tiempo hubo lugar para “pinchos de tertulia” y “copas de paciencia”, con sus pertinentes “sillas y mesas” (trayendo de esta forma a colación otro tema, mi estimada “Mermelada con helado de limón” del disco “Seres Positivos”). Entre esas raciones, pintas y tapas, hubo lugar para conversaciones de lo más interesantes del mundo interno de la música, aderezadas con algunas anécdotas y curiosidades de la trayectoria de Miqui, las cuales para un gran aficionado a la música como es un servidor de ustedes fueron una delicia, ya que me encanta saber cosas de ese tipo, como cierto altercado que Miqui tuvo en el municipio de Dolores (provincia de Alicante), con el público al replicar ciertas opiniones de la gente que acudió a ver al grupo aquella noche.
Llegado el momento enfilamos todos los que formamos parte de ese heterogéneo grupo el camino hacia la sala, para que a las 23.20h aprox., Miqui Puig y Marc Botey saltaran definitivamente al escenario armados únicamente con una guitarra y con un micrófono.El repertorio ofrecido por Miqui esta noche de viernes en la sala Yastá se nutrió en exclusiva de temas de sus discos en solitario y del último trabajo que publicaron Los Sencillos, aquel “Colección De Favoritas”, que no en vano muchos consideran el primer lp en solitario de Miqui Puig. En los primeros compases hubo lugar para mi canción favorita de “Impar”, último disco de estudio de larga duración editado por Miqui en el año 2008. Me estoy refiriendo al tema “Miqui contra el mundo”, que envuelta en esa textura más desnuda sonó razonablemente bien y no perdió la emoción y gran ritmo que tiene la toma de estudio.Otro gran momento de la noche se presentó en los primeros pasos del set list, y no es otro que el que nos otorgó “La puta canción de amor en la que el chico gana”. Esta es una de las favoritas de los seguidores de Miqui Puig del notable y bien reputado debut discográfico en solitario de este músico y cantante catalán, que no es otro que aquel “Casualidades” de 2004. Entre medias hubo alguna versión, como un tema en catalán del grupo Los Negativos, que de esa forma a grandes trazos supuso la fase inicial de la actuación. Más tarde se incluyó alguna que otra versión más.Realmente la duración exacta del concierto no se la sabría concretar, ya que no miré la hora de finalización. Solamente les puedo afirmar que se me hizo muy corto, supongo que ello motivado porque fue un concierto entretenido, puesto que Miqui se encargó de amenizarlo con las ineludibles e imprescindibles interacciones con el público entre tema y tema. En esta ocasión Miqui utilizó de forma irónica y humorística el hilo de los cantautores y sus tópicos para el desarrollo del espectáculo, con la idea de fondo de que él no cuadraba dentro de ese mundo. Abajo Marc Botey concentrado en las notas de su guitarra.Siguieron sucediéndose temas y más temas, destacando entre otros para mi gusto personal “Sandie Shaw”, en la que antes de empezar con ella Miqui se acordó de la colaboración que hubo entre esta cantante y The Smiths al inicio de la carrera de esta colosal banda de Manchester. Encajó sin duda a la medida el formato acústico a este tema, realmente porque en origen ya es una pista tranquila, delicada y en su toma de estudio hasta con cierto manierismo por algunos arreglos clásicos. No faltaron a la cita temas como la propia canción “Casualidades”, la luminosa “Revival” también del debut en solitario de Miqui, en la cual Puig hizo un guiño a “Domingo diesel” de “Impar” en las últimas frases, y en la parte final la fabulosa “Drama”, que salió más que airosa del paso, ya que este tema de “Colección De Favoritas” es muy animado y movido. Miqui aseguró que hasta el día que se retire, esta canción formará parte del final de sus shows, y en esta cita formó parte del en teoría bis; digo lo de en teoría ya que Miqui y Marc no se retiraron, sino que se levantaron y saludaron pareciendo que se despedían, para sentarse a tocar un par de temas más en forma de propina. Por fortuna este tema no es de los que Miqui tenía en mente dejar de tocar, cuando me refirió hacia esa criba personal compositiva en directo en los camerinos de la sala Galileo hace unos años.De los momentos que más me gustaron del concierto, me quedaría principalmente con “Tipo loft”, que apareció ligera y llevadera como siempre, y en la que quedó para la retina ese momento en el que Miqui dice aquello de que “la chica se queda con el que tiene más grande el corazón”, mientras que con una cara irónica se llevaba las manos a la entrepierna. También me agradó notablemente “La puta canción de amor en la que el chico gana”, que ya he comentado unas líneas atrás.Miqui Puig estuvo simpático a la par que profesional a lo largo de la actuación y Marc Botey se manejó a la perfección a las cuerdas de su guitarra, haciendo un excelente trabajo y proporcionando algún que otro silbido en cierto momento, lo cual supuso un momento bastante divertido por el comentario que Puig hizo al respecto de esos adornos corales por parte de Marc. En todo momento, el buen rollo y la cercanía reinaron a lo largo de la actuación.Miqui, según me comentó, tiene muchos proyectos en mente, destacando entre otros una idea ambiciosa que no es otra que grabar un disco con una orquesta, con varios de sus temas. De momento, mientras va concretando esos futuros pasos, el que fuera líder de Los Sencillos nos ofrece la posibilidad de ver un espectáculo íntimo y cercano en el que nos presenta esas composiciones tan sentidas en la mayoría de las ocasiones. A continuación una instantánea de uno de los momentos en los que Miqui se levanto para marcarse algún que otro paso de baile.Personalmente me gustó mucho el concierto y se hizo tremendamente corto; en verdad no sé si fue así, porque no controlé la duración total, o si por el contrario de lo agradable de la experiencia me quedé con ganas de mucho más; me inclino más por pensar lo segundo. Al término del concierto, tras ver el formato de las canciones, le comenté a Miqui que varios temas antiguos de Los Sencillos tendrían una interesante cabida en los set list de estos shows, con su debida adaptación. Entre otras, le mencioné la excepcional “Déjame en paz” del mítico “Encasadenadie”, pero Puig me comentó que con ciertos temas del que fuera su grupo le cuesta tratar en la actualidad.Una vez más, Miqui se comportó conmigo de forma excepcional (y con esta ya van 3 las ocasiones en las que he coincidido con el sr. Puig). Desde aquí simplemente le quiero agradecer la gentileza de que nos acreditara como medio para cubrir el espectáculo, el agradable rato previo al concierto que compartimos con otros amigos suyos tomando cañas y tapas y también agradecerle que siga en activo en la música, manteniendo viva la llama de la gran banda que bajo mi gusto personal eran Los Sencillos, siguiendo con una respetable carrera en solitario; aquel que tenga dudas al respecto, que escuche sencillamente el lp “Casualidades” y que luego se pronuncie.Miqui ha mencionado alguna vez él mismo algo como “o se me odia, o se me ama”. Es cierto que los trabajos televisivos que ha ejercido Puig últimamente no le han proporcionado muchos simpatizantes, siendo sobre todo esos detractores gente que no conoce su trayectoria musical. Yo, sobra decirlo, me posiciono en el lado de los que le aprecian, y mucho. Los Sencillos fueron banda sonora de mi adolescencia y siempre presté atención a sus lanzamientos durante los años 90 desde que primero “Bonito es” me llamara la atención y posteriormente “Buena puntería” terminara de confirmarme el interés por la banda. Entenderán que para mi es un logro y una satisfacción poder cubrir una actuación de Miqui Puig como medio acreditado y tratar personalmente con él. ¿Quién me lo iba a decir 3 lustros atrás? Como prueba de todo, abajo una foto de un servidor de ustedes con el sr. Puig.Desde aquí seguiremos atentos a los futuros pasos que Miqui irá dando y en lo que a “Discos, música y reflexiones” se refiere, no se vayan muy lejos que no en mucho tiempo habrá novedades… Creo que ya les he dado demasiadas pistas. Termino animándoles a que se pasen por alguno de estos shows que Miqui irá dando por el territorio nacional, si es que tienen la posibilidad. Pasarán un rato agradable.
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