viernes, 25 de marzo de 2011

Orchestral Manoeuvres In The Dark - Architecture & Morality (1981)

Esta semana, por motivos personales, adelanto la entrega unas cuantas horas. Uno es un maniático metódico y no puede concebir que antes de hacerse un programa de radio de los nuestros, el disco protagonista no haya pasado previamente por el blog en forma de artículo escrito. Por ello, como el pasado sábado 19 inauguramos los debates/coloquios/tertulias musicales en nuestro programa de radio con “Architecture & Morality” de OMD, aunque técnicamente su estreno oficial será cuando se emita el programa este miércoles 30 a las 23.00h en RUAH e &radio, pues me he apresurado a hacer un post sobre esta monumental obra del techno pop, que será el artículo de revisión de esta semana.

OMD ya han pasado 2 veces por el blog, 3 si contamos el gran evento de su concierto exclusivo en M80. Las revisiones de discos estrictamente corresponden a “The Pacific Age” de 1986 y su último “History Of Modern” de 2010. Además, “The Pacific Age” también contó con un programa ordinario de los que solemos hacer en la radio, en el que la única voz que comentó algo del mismo fue la mía, como casi siempre es habitual.

Hoy viajamos 3 décadas atrás para analizar el considerado mejor disco de su trayectoria. Y razón no le falta a la gente que hace ese juicio de valor de “Architecture & Morality”. McCluskey, Humphreys, Holmes y Cooper, ya establecidos como la formación clásica de las Maniobras Orquestales En La Oscuridad, venían de editar un oscuro y a ratos moderadamente experimental 2º disco de estudio de título “Organisation”, el cual tuvo una gran aceptación debido al descomunal éxito en solitario que tuvo “Enola gay” como single.

“Organisation”, sin embargo, es un disco algo abigarrado y complicado, con temas muy íntimos y con toques ciertamente oscuros como “Statues”, con lentas decadencias como la por otro lado magnífica “Stanlow” y con ejercicios de nerviosismo y con toques trágicos en su melodía como es la asustadiza “The misunderstanding”. Con su 3ª entrega, OMD rayarían la perfección formal. Pasemos a comprobarlo.

El comienzo del disco nos puede llevar a engaños, ya que “The new stone age” es un tema oscuro, bastante siniestro, agresivo y que incluye unos rudos acordes de guitarras eléctricas. Andy también se muestra hiriente al micrófono, completamente desaforado, dando lugar a un corte que sigue la tradición de “The misunderstanding” de “Organisation”. Personalmente me encanta esta canción; me parece un tema con un arrojo y entrega abrumadora. Sin embargo, no nos encontraremos más piezas de esa factura en el disco, puesto que por ejemplo en el siguiente paso “She’s leaving” ya se muestra por otros derroteros, con una mayor mesura, calma y belleza formal. Es el contrapunto directo al comienzo, con una delicadeza y manierismo que serán comúnmente las características principales del sonido global del disco. Algo que se confirma ya en el primer single del disco y que se presenta en el tercer lugar. Será Paul Humphreys el que se haga cargo de la ejecución vocal de “Souvenir”. Otro tema de factura delicada y que en comparación con la animada “Enola gay”, single anterior del grupo, supongo que supondría un gran choque para los seguidores de OMD en aquellos días. El videoclip va acorde con la canción, con Andy McCluskey pilotando un descapotable rojo y Paul entonando la canción en el pórtico de una mansión. Para proseguir con el disco, se dispone una composición magna como es “Sealand”, la cual podríamos ver como una vuelta de tuerca a la genialidad que ya se apuntó el grupo con “Stanlow” en el anterior disco. Esta pista si cabe es más bella y hace que sus casi 8 minutos de duración te parezcan breves de la perfecta ejecución que se anota el grupo en la misma. Llegamos a esa pequeña suite formada por la oda doble que se hace a Juana De Arco por parte de McCluskey, quien no será la última vez que se vea inspirado por una mujer, ni tampoco es la primera. Comencemos con la propia “Joan of Arc”, que es la 1ª en el orden de aparición y que tiene un carácter de ensoñación, casi infantil y repleto de inocencia por ciertos efectos sonoros y que destaca por el acongojante sentimiento que le pone Andy McCluskey a la hora de interpretarla; esa parte final de la letra en la que Andy parece casi estar llorando, poner el vello de punta de la emoción. Ya si a continuación se dispone su 2ª parte, renombrada “Maid of Orleans”, para que se apreciara diferencia a efectos de ediciones como single, el efecto de impresión es desbordante. Esta pieza es el perfecto ejemplo de cómo conseguir adaptar los sonidos clásicos a la música electrónica. Algo parecido ya hicieron Kraftwerk, maestros de OMD, en “Trans-Europe Express” en la evidentemente titulada “Franz Schubert”, pero OMD aquí se postularán como unos alumnos aventajados, dando lugar a quizás su canción más emocionante de todos los tiempos. Con un par de estrofas únicamente y con una melodía con un potentísimo gancho sentimental, Orchestral Manoeuvres In The Dark sellan un tema clásico con mayúsculas dentro de la historia del techno pop, que a la par se acompañó de un videoclip muy efectista, con una bella actriz haciendo de Juana de Arco y Paul y Andy metidos en una especie de castillo medieval ambientado con una medieval chimenea, con un tablero de ajedrez de por medio. Es una canción que termina en un in crescendo de intensidad brutal, y que unido a su predecesora, conforma una gloriosa parte central de disco. Tras tanta carga sonora y demás, es más que necesario tomar aire y para ello nos sirve la esquelética y frágil instrumental que da título al disco.“Architecture & morality”, como canción, pasa de puntillas y no se empeña para nada en quitar protagonismo a la siguiente pieza en aparecer, la alocada “Georgia”, que junto a “The new stone age” es el tema que menos tiene que ver con el enfoque sonoro del disco al completo. Aquí el grupo se marca una canción mucho más alegre, menos refinada en las formas, y que en parte viene a adelantar el gamberrismo que OMD mostrará en uno de los singles de su siguiente disco, concretamente me refiero a “Telegraph”, un tema que por otro lado es de mis favoritos del grupo. No está mal “Georgia”, pero en este disco creo que está algo fuera de lugar. Más acertada, en lo referido al conjunto de la obra, es el final formal que concede “The beginning and the end”, que rubrica un disco manierista, perfecto en sus formas y muy elegante. Emotividad envuelta en sonido techno pop al fin y al cabo; alguien pensaría que esto no era posible. Aquí termina el track list principal, pero en las actuales ediciones o remasterizaciones se incluyen una serie de temas extras, que en parte algunos son anticipos incluidos en el track list principal del siguiente disco “Dazzle Ships”, como son las soberbias “Romance of the telescope” y “Of all the things we’ve made”, y una serie de caras b tan notables como “Navigation” o “Gravity never failed” y una versión de “Motion and heart”. La que menos viene a aportar es el “Extended souvenir”, ¿qué quieren que les diga?

El tercer disco de estudio de Orchestral Manoeuvres In The Dark “Architecture & Morality” fue un gran éxito en su día y no en vano es considerado a día de hoy, casi de forma unánime, como el mejor ítem de larga duración de la discografía de esta banda británica. Sus 3 singles, “Souvenir”, “Joan of Arc” y “Joan of Arc (Maid of Orleans)” vienen a demostrar por si solos la valía del disco, el cual defiende claramente su conjunto con el resto de composiciones que lo completan.

El siguiente paso de OMD sería “Dazzle Ships” de 1983. Para mi gusto, mi disco favorito de la banda. Sin embargo, en su día sería un descalabro comercial y de reputación y en los días de su publicación y promoción supondría un fuerte revés para el cuarteto, aunque el tiempo haya terminado de poner a esta solemne obra, claramente influenciada por Kraftwerk y su experimentalismo, en su lugar. Desde entonces, nada sería lo mismo y OMD virarían su carrera a terrenos mucho más comerciales, que se alejarían de la innovación que aportaban en sus 4 primeros discos. No por ello deja de haber magníficos temas en la historia posterior de OMD, la cual se alarga hasta la fecha. “So in love” de “Crash”, “We love you” de “The Pacific Age”, y las 2 partes de “History of modern” del disco de mismo título a mi al menos me lo parecen. Y, sí, también en la época en la que Andy McCluskey se quedó solito al frente de OMD también hay temas remarcables como “Pandora’s box”, “Walking on the milky way” o “Dream of me (based on love’s theme)”.

OMD están de gira con su nuevo trabajo de hace unos meses “History Of Modern” y aunque unos pocos ya les vimos de cerca en un pequeño concierto en M80 en el mes de noviembre, el grupo nos visitará el 14 de junio, haciendo parada en la sala Arena de Madrid. El precio, 30,60 euros, es de risa comparado con lo que se viene solicitando últimamente por las giras. Yo ya tengo mi entrada y no faltaré al evento, el cual les será comentado por aquí a su debido tiempo.

De momento hoy la propuesta viene asociada a un grandioso álbum, claramente pretencioso, pero que no defrauda en sus expectativas e intenciones. “Architecture & Morality” debe considerarse claramente como una de las obras cumbres de la música electrónica, como se consideran a “The Man-Machine” de Kraftwerk, “Violator” de Depeche Mode, “Actually” de Pet Shop Boys o “Vienna” de Ultravox. Si están pensando en comprárselo, hasta hace poco (no sé si seguirá la oferta) estaba en Fnac al irrisorio precio de 7,95 euros en su edición de coleccionista, la cual incluye el fenomenal video del concierto en el teatro Drury Lane y los 3 videoclips de los singles (aclarar que el video de “Joan of Arc” es una actuación en el famoso “Top Of The Pops” de la BBC) en un dvd añadido. Este disco de portada lineal (lo cual será marca de la casa en muchas ocasiones), es imprescindible en cualquier colección de discos que se precie.

¿Desean ampliar información sobre esta obra? ¿Se les ha quedado corto el artículo? No se preocupen: este miércoles 30 de marzo a las 23.00h en nuestro programa de radio en RUAH e &radio podrán escuchar la redifusión del programa/debate que realizamos en directo sobre este lp el pasado sábado 19 de marzo a las 16.00h en el dial de &radio. Mi equipo de trabajo y un servidor de ustedes confiamos en que el programa sea de su agrado, si es que no lo escucharon en su día en directo. El resto de la planificación de la programación de nuestro programa en &radio durante la próxima semana, como siempre, lo podrán encontrar en nuestro espacio de la web de la emisora. Igualmente, el sábado a las 19.00h podrán escuchar la repetición del programa de Queen en &radio y también apuntar que ya está subido el audio del programa/entrevista con El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados.
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martes, 22 de marzo de 2011

Discos, música y reflexiones estrena coloquios radiofónicos

Nuestro programa de radio va evolucionando. Con el ánimo de que sea una práctica con cierta periodicidad y frecuencia a partir de septiembre del presente año, en lo que será ya nuestra 3ª temporada en las ondas, a lo que son los programas tradicionales en los que un servidor de ustedes en locución solitaria les habla del disco de turno que haya escogido para presentarles en el programa y a los especiales con entrevistas exclusivas con algún componente del grupo autor del disco protagonista, se sumará a partir de ahora un 3er. tipo de programa de “Discos, música y reflexiones”.

La novedad estriba en que en este tipo de nuevos programas no seré yo la única voz que forme parte del programa, pero tampoco se tratarán de entrevistas a los músicos protagonistas. En estos programas me veré acompañado por un grupo de expertos musicales, que me darán la réplica y aportarán sus amplios conocimientos sobre la materia en el programa, de cara a ilustrarles a ustedes sobre el disco protagonista del programa y la historia del grupo que dio forma al mismo.

Los coloquios o tertulias de “Discos, música y reflexiones” comenzaron este sábado a las 16.00h, siendo el programa de una hora de duración como viene siendo habitual. La emisión fue en riguroso directo en el dial de &radio. Como no hubo tiempo de avisarlo con antelación, el programa será repetido el próximo miércoles 30 de marzo, tanto en RUAH como en &radio. En el programa hablamos sobre el disco “Architecture & Morality” de OMD.

El equipo de contertulios de “Discos, música y reflexiones” en su primera edición se compuso de Mariano González, una persona con un amplísimo conocimiento musical y actividad bloguera propia, Alfredo Morales, experto en música electrónica y techno pop e igualmente titular de un blog en el que la música tiene una parte muy importante y Luís Felipe Novalvos, un aficionado a la música, con un conocimiento muy profundo sobre una amplia diversidad de grupos de distintos estilos, que a la par es quizás el coleccionista de discos más importante que conozco a título personal. Como podrán ver, les he dejado links a los blogs de 2 de mis colaboradores; les recomiendo personalmente que les echen un vistazo.

Esta es la composición del primer equipo de expertos que formó parte del debut, pero también habrá otras personas que formarán parte del equipo y que acudirán en otras citas, a los que irán conociendo a medida que vayan desfilando por el programa. También, en estos coloquios radiofónicos podrán ustedes ser partícipes si nos contactan telefónicamente cuando se produzca la emisión en directo, si estiman que pueden aportar algo o simplemente les hace ilusión hablar con nosotros; evidentemente, cuando se trate de una repetición, no hagan el intento.

Arriba les dejo una fotografía del equipo al completo del primer programa que se emitió en el dial de &radio a las 16.00h este pasado sábado 19 de marzo de 2011; de izquierda a derecha los integrantes son los siguientes: Alfredo Morales, Luís Felipe Novalvos, Víctor Prats y Mariano González. Confío que sea la primera de muchas ocasiones especiales. Para conocer el resultado, si es que no lo escucharon en directo (lo más probable), no se pierdan nuestro programa, este miércoles no, el siguiente, el día 30 a las 23.00h en las emisiones on-line de &radio o RUAH. Para mañana dejaremos programado el especial de Queen, en el que se atisbaba un aviso de lo que informa este artículo que ha venido a crearse; escúchenlo y verán a qué me refiero...

Les prometo que las siguientes tertulias serán avisadas con anterioridad y no serán emitidas con nocturnidad y alevosía como esta última, para que ustedes, si lo desean, puedan estar presentes en la emisión en directo. El horario probablemente sea el mismo: los sábados a las 16.00h en &radio, a pesar de que se emita en diferido en otras fechas como algún miércoles de estreno. Eso sí, la periodicidad será variable, no siendo todas las semanas. Este sábado no esperen sorpresa alguna. Espero que esta tercera variedad de programas que estrenamos sean de su agrado.
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sábado, 19 de marzo de 2011

Culture Club - Kissing To Be Clever (1982)

Para los entendidos en música no será difícil recordar a Boy George, sin embargo, probablemente la audiencia media (aunque yo no sé si la gente que solamente escucha lo que ponen en las radiofórmulas más comerciales, es decir, ni siquiera Kiss FM o M80, que al menos ponen música internacional de décadas pasadas, pasa habitualmente por el blog) no tenga ni repajolera idea de quien era este personaje tan revolucionario en su momento como podría ser Lady Gaga en la actualidad.

Y es que George O’Dowd, Boy George para los amigos, no solamente era un buen cantante, con una de las voces más suaves del pop de los ochenta, y un buen compositor de música que se movía entre el funky y soul blanco, sino que su imagen tan ambigua, (vean que lo de “boy” delante de su nombre era para distinguir que en realidad era un chico) era marca principal de la casa.

Boy George era uno de tantos personajes asociados al mundo nocturno londinense de finales de los 70 y comienzos de los 80, siendo uno de los habituales rostros que salían por el Blitz, un bar, pub o cabaret nocturno de cuya gerencia se encargaba en aquellos días el también controvertido (a su manera) Steve Strange, a la postre líder de Visage.

Junto al batería Jon Moss, durante cierto tiempo pareja sentimental de Boy George, Michael Craig al bajo y Roy Hay como guitarrista y teclista, darían lugar a una formación musical ligera, asociada a sonidos con ciertos matices de soul, jazz, funky e incluso leves toques de techno pop ingenuo, todo ellos aderezado sobre un enfoque pop, que vendría a llamarse Culture Club. Destacaron sobre todo sus 2 primeros discos y me he quedado con su debut “Kissing To Be Clever” para el post de esta semana.

“White boy” tiene una base muy marcada y un sonido relativamente fuerte (dentro de los niveles de Culture Club). Ofrece esta apertura mucho movimiento e incluso en su repetitivo estribillo podemos atisbar unos guiños al rap. También el comienzo o los primeros compases de esta composición me recuerdan muy claramente a “Show me”, que era la canción que abría el “The Lexicon Of Love” contemporáneo de los ABC de Martin Fry; y es que en algunos momentos hay ciertos vínculos sonoros entre ambas formaciones. Aquí destacan mucho los efectos de viento trompeteros y los ritmos funky, como podrán sacar en conclusión. “You know I’m not crazy” rebaja su dosis de ritmo, centrándose en un sonido de medio tiempo, y una cierta factura sinuosa y sensual a cargo de Boy George al micrófono, apoyado en una suave base de percusión. No obstante, poco a poco la canción va ganando intensidad, llegando a algunos momentos álgidos interesantes, con instrumentos de viento por medio nuevamente. En 3er. lugar encontramos la saltarina, festiva y caótica “I’ll tumble 4 ya”, la cuál sin ser demasiado complicada en estructura, da lugar a una composición resultona, muy ligerita y alegre. Hay que destacar que esta canción se editó también como single tardío del disco. A continuación “Take control” deja de lado los ritmos cálidos y despreocupados, para ofrecernos una canción más solemne en ciertos pasajes, sobre todo en el estribillo de la misma. La base rítmica es más rotunda y contundente y Boy George se muestra más nervioso y agitado en su proceder al micrófono. “Love twist” llega mediado el disco, para ofrecer una pista de cierto sonido nocturno y misterioso, destacando por ciertos toques de saxofón que incluye y algunos elementos de factura rapera a cargo de la colaboración de Captain Crucial. En algunos puntos esta canción tiene semejanzas con la posterior “Changing every day” del siguiente disco de la banda “Colour by numbers”. “Boy, boy (I’m the boy)” ofrece una composición muy acorde al sonido medio que Culture Club está sellando a lo largo de todo el disco, con una interesante base funky y con matices de rythm and blues. Posteriormente llega el turno de “I’m afraid of me” que es una canción de factura ingenua y voluble, sobre todo debido a sus tecladitos, en la que Boy George cuenta con ayudas corales femeninas. De nuevo nos encontramos con un sonido despreocupado y muy festivo, parecido al que se presentaba en “I’ll tumble 4 ya” unas canciones más atrás.“White boys can’t control it” resulta más sesuda en sus formas, con un ritmo más marcado y pausado, con un sonido más misterioso. Nuevamente nos alejamos de los compases ingenuos de “I’m afraid of me” para que durante unos minutos se nos ejerza un dominio marcial de los instrumentos de viento, los cuales son los protagonistas de esa solemnidad que ofrece esta canción. El gran clásico del disco es “Do you really want to hurt me”, y llega justo al final de la obra. Ver la imagen de Boy George en unos baños públicos o en un club nocturno con su estética y luego terminar el videoclip en los calabozos de una comisaría, tras un peculiar juicio, pero todo ello con la cadencia, lentitud y sosiego que transmite esta pieza, no deja de ser curioso, aparte de por los escándalos posteriores y relativamente recientes que Boy George ha ido protagonizando. Se trata del éxito menos animado de la trayectoria de Culture Club, número 1 en el Reino Unido, que de aquí en adelante se anotaría sus mayores triunfos con temas de melodía más ligera como “Karma chameleon”. Puede ser algo repetitiva, pero su aceptación estriba en la buena dirección vocal del George y el sonido sinuoso de sus líneas de bajo y batería, ofreciendo una sensación entre la relajación y el misterio a ratos muy resultona. Comúnmente suele encontrarse a “Kissing To Be Clever” con una serie de bonus tracks de lo más interesantes, que en parte vienen a paliar el fallo enorme que es que “Time (clock of the heart)” no se encuentre en el track list principal del disco. Lo primero es la bailable e hipnótica “Love is cold”, que nos permite animarnos considerablemente debido a su trepidante ritmo, formado por distintas notas de teclado y saltarinas notas de guitarra y bajo. Posteriormente nos encontramos una frivolidad rapera a cargo de Captain Crucial, que ya apareció antes en “Love twist”, colaborando con el Culture Club. Pero el mejor momento de todos vendrá justo después gracias a la citada “Time (clock of the heart)”, que sin dudas es una de las mejores canciones de toda la discografía del grupo. Personalmente puede que sea mi favorita de Culture Club. Es sobre todo esa envoltura de corte clásico, con sonidos de violín, lo que le confiere una elegancia y manierismo de alta esfera; aquí nuevamente podemos establecer un paralelismo con ABC y su “The look of love (part.1)”, que también usaba elementos que le concedían un sonido clásico. Esta canción tiene unos aires de ensoñación que le otorgan su mayor ventaja, y que sobre todo se pueden apreciar en su estribillo, el cual es excelente. Y sin que suene redundante, sino que además es una tremenda alegría tras las buenas sensaciones que te deja “Time (clock of the heart)”, se dispone como cierre “Romance beyond the alphabet”, que no es otra cosa que una versión o variación instrumental de su predecesora. Mejor forma de terminar el disco es imposible de concebir.

Sería la época o el periodo de tiempo que medió entre la publicación y promoción de sus 2 primeros discos, los días de mayor éxito para el Culture Club. Al muy buen resultado que obtuvo “Kissing To Be Clever”, le sucedería el si cabe mejor acogido “Colour By Numbers”, en el que se incluyeron clásicos del nivel de popularidad como “Karma chameleon” o “Miss me blind” y otros temas que antaño sonaron también mucho como “Church of the poison mind” o “It’s a miracle”.

Sin embargo el Culture Club no conseguiría superar el resultado de “Colour By Numbers” y posteriormente comenzarían a decaer, aunque para entonces ya formaban parte de la cultura popular, y se ganaron protagonizar algún hito mediático como el haber participado en la mítica serie “El Equipo A”, en la que tuvieron como manager al guaperas Phoenix y tocaban en bares del oeste americano, repletos de rudos cowboys.

Al igual que el que fuera manager del Blitz Steve Strange, el cuál tras la disolución de Visage llegó a ser arrestado por robar en tiendas y posteriormente ha terminado siendo carne de realitys shows en las televisiones británicas (triste, pero cierto), Boy George se ha caracterizado últimamente por ser una calamidad, incurriendo en numerosas sanciones por posesión de drogas y condenado a trabajos sociales. Lejos dista la época de hiperactividad al margen del Culture Club que tuvo en la 2ª mitad de los 80 en solitario como Jesus Loves You y otros proyectos. No deja de resultar gracioso que Divine, el mítico actor travestido de los años 70, opinaba algo sobre Boy George como: “me pone enfermo; ¡no termina de definirse!”.

“Kissing To Be Clever” fue todo un fenómeno en su momento, sobre todo por el impacto que Boy George produjo por su irrupción con su controvertida imagen. Pero no nos engañemos: la envoltura de George no tiene por qué desvirtuar el contenido de la obra; siempre les digo lo mismo: céntrense en la música en sí, por favor. “Kissing To Be Clever” es un lp repleto de temas muy bailables y animados. Quizás el protagonismo de Boy George aquí fue más que evidente, ya que él es el único de los componentes que aparece en la portada; en “Colour By Numbers” se tendría un detalle con los otros 3 componentes del grupo, concediéndoles una fotografía en la portada a cada uno, aunque, eso sí, de menor tamaño que la de Boy George.

En todo caso, estimo que si ustedes se quitan los prejuicios de imagen que puedan tener (o no) respecto a Boy George, creo que podrán pasar un buen rato en compañía de cualquiera de sus dos primeros discos de estudio. Canciones como “Time (clock of the heart)” o “Miss me blind” creo que así lo certifican. Yo les he propuesto comenzar por el principio, pero no se extrañen que algún día de estos les hable de “Colour By Numbers”. El tiempo lo dirá.

Ya tienen el planning de la semana radiofónica en &radio en nuestro rincón de la web. Lo más destacable es el estreno del programa que dedicamos a Queen y su disco “A Kind Of Magic” que se emitirá el miércoles a las 23.00h tanto en &radio como en RUAH en el cual tenemos una colaboración puntual del excepción, ¿se lo van a perder? Esta tarde a las 19.00h se repite en RUAH el programa dedicado a Morrissey. ¡Ah! Se me olvidaba: en breve más novedades sobre nuestro programa de radio. El día de hoy les garantizo que es muy importante, al menos para mi y para mi humilde proyecto radiofónico. En las próximas semanas les contaré sobre ello.
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sábado, 12 de marzo de 2011

Phil Collins - No Jacket Required (1985)

Este pasado lunes, ante la lectura de la noticia del definitivo abandono de Phil Collins del mundo de la música, reconsideré rápidamente el post que tenía pensado para hoy, dejando su elaboración y publicación para la próxima semana. He estimado realizar este ínfimo homenaje al gran Phil, el cuál ha pasado por el blog solamente una vez en lo que a su carrera en solitario se refiere con el análisis de su debut “Face Value”, habiendo tenido protagonismo por aquí antes con los Genesis que él comandaba, con el post sobre el disco del cuál cojo su título para mi nick en internet; quizás demasiadas pocas apariciones por el blog para la importancia que el entorno musical de Collins ha tenido en mi vida desde el año 2001 y 2002, aunque también hubiera lugar para el análisis del lp “Foxtrot” cuando Phil estaba a la batería y Peter Gabriel era el que se encargaba de la voz en Genesis. Por ello, hoy mato 2 pájaros de un tiro: compenso el peso de Phil Collins en el blog respecto a otras bandas que ya han repetido y de paso le rindo particular tributo ante el anuncio de su abandono del mundo de la música en activo.

Nos vamos hasta 1985 para revivir quizás el punto de partida de los días más gloriosos de Collins, los cuales se extenderían desde ese año hasta que Genesis terminara la promoción de su disco “We Can Dance” de 1991. En este periodo de tiempo, Collins editaría 2 discos geniales como son el que vamos a revisar “No Jacket Required” y el “…But Seriously” de 1989 y con Genesis coronaría la cima del éxito y repercusión musical gracias a “Invisible Touch” del 86 y el citado “We Can Dance”. Cada uno de estos 4 discos conllevarían unas giras multitudinarias, que se plasmarían en sendos discos en directo “Serious Hits… Live!” y “The Way We Walk (Vol.1 y 2)” de su trayectoria en solitario y de su banda Genesis respectivamente.

Phil llegaba a 1985 con el discreto resultado de su 2º disco en solitario “Hello, I Must Be Going”, el cual supuso un resultado peor al prometedor debut “Face Value” y después de haber terminado con la promoción del disco homónimo de Genesis de 1983, que siguió apuntalando el éxito que terminaría por explotar en el 86 con su siguiente entrega. Lo que estaba claro, es que Phil tenía que entregar un disco que supusiera el espaldarazo definitivo para su vuelo por su cuenta, ya que su anterior entrega dispuso de un single que pocos recuerdan, aquel “I don’t care anymore”, una buena canción, pero sin pegada comercial ni el encanto que tenía la tampoco comercial, pero resultona “In the air tonight”, y su mayor éxito vino asociado a una versión del “You can’t hurry love” que llegó al nº1 en el Reino Unido. Pobre resultado comercial en global, para lo que en definitiva es un trabajo con una calidad al nivel de su ópera prima, pero que por el motivo que sea no fue tan bien acogida. Con el single “Against all odds” y posteriormente con “No Jacket Required” Phil subiría a lo más alto. Veamos entonces con qué consiguió ese resultado; es decir, lo que contiene su 3er. disco en solitario.

“Sussudio” es quizás la pieza más animada del disco. Estamos ante una composición de esas tan del gusto de Collins en su carrera en solitario, repleta de instrumentos de viento, y con el aliñado justo de teclados y sintetizadores, para conseguir crear una melodía saltarina y muy alegre. “Sussudio” es esa palabra con la que Collins se siente tan bien al decirla, según reza la propia letra y también será recordada por su particular videoclip, el cual recrea una actuación de Collins y su banda en un pub, que parece que hasta el momento no ha ido muy bien (debido a las caras de tedio y sopor de varios asistentes), hasta que empiezan a sonar los acordes de “Sussudio”, los cuáles desde el inicio llaman la atención de la gente, provocando un final de show en todo lo alto. La continuación del video supone el enganche con el de “One more night”, con Collins al piano en el pub ya desierto y cerrado. No podemos obviar que supuso un nº1 en la lista de los charts estadounidenses para Phil. Se aumenta si cabe el ritmo a continuación con la frenética “Only you know and I know”, con una endiablada base de sintetizadores, sobre la cual se disponen las secciones de viento de metal tan utilizadas por Collins y el resto del plantel instrumental, con lugar para algún que otro solo a cargo de Daryl Stuermer. “Long long way to go” supone el corte musical exótico del disco. Una canción con efecto de lejanía, misterio, y textura casi acústica, que termina de golpe y nos da paso a otra pieza radicalmente opuesta como es “I don’t want to know”, que nos devuelve a texturas parecidas a las abordadas en “Only you know and I know”. “One more night” supone la balada lenta y romántica de la obra. Se me hace algo aburrida, ya que prefiero otros registros que maneja Phil, pero no puedo dejar de apuntarles que fue un gran éxito para el cantante y que siempre ha sido de sus temas favoritos de interpretar en directo; según palabras del propio Collins gustaba de jugar con la misma, cambiando la entonación de sus estrofas para darle frescura. Para mi gusto, mucho mejor es lo que viene ahora. “Don’t lose my number” es un tema que comúnmente está olvidado para la memoria colectiva, al que solamente prestan atención los reales fans de Phil Collins. Destaca nuevamente el plano audiovisual, con el videoclip que viene a plasmar varias propuestas que distintos directores de videoclips hacen a Collins, haciendo varios guiños a la estética del cine del oeste, al clip de “Every breath you take” de The Police, al de “I’m still standing” de Elton John y alguno que otro más. En todo caso estamos ante un videoclip muy divertido. Pero lo principal es la canción. “Don’t lose my number” es un tema acelerado, muy rítmico, pero que tiene más bien un enfoque o sentido de misterio, más que alegre, visto en versos como “ellos llegaron de noche dejando el miedo a sus espaldas; había sombras por todos los sitios. Nadie sabía donde encontrarle, no se encontró pista alguna…”. Muy destacable es el bajo y algún que otro solo de guitarra a cargo del inestimable guitarrista Daryl Stuermer.Retornamos al protagonismo de los instrumentos de viento en la animada y festiva “Who said I would”. En el video del famoso “Serious Hits… Live!” en Berlín, resulta muy gracioso ver a Collins como monta un numerito haciendo la pregunta del título a todos los miembros de su banda de directo. Este “Who said I would” es de los temas más animados de la obra y se la puede considerar como la hermana mayor de la posterior “Hang in long enough” del siguiente disco “…But Seriously”. Acertada resulta también “Doesn’t anybody stay together anymore”. Estamos ante una canción en su mayor parte comedida, con un estribillo mucho más marcado, gracias a su instrumentación de teclados, los cuales le dan una fuerza muy interesante. “Inside out” no difiere mucho de su predecesora. Nuevamente los teclados vuelven a tener un peso importante en su melodía. Líricamente y en lo que a su recuerdo principal se refiere, es una canción que se te queda muy marcada por su estribillo, el cual se repite hasta la saciedad. A pesar de ello, no es una mala canción. De hecho, creo que “No Jacket Required” es un disco sin fisuras en el que todo está muy meditado. “Take me home” es el épico final real del disco, aunque no sea el tema que le dé el cierre. Una pista muy apropiada para la rúbrica de la obra, básicamente porque tras los distintos pasajes que ofrece la obra, lo que pides es que te lleven a casa (probablemente el disco lo escuches en la misma, con lo que ahí no tendría sentido) y descansar un poco. “Take me home” es de las canciones que más abundan en el plano sentimental de la obra. “We said hello goodbye” es claramente un epílogo, ya que quizás “Take me home”, con esa épica emotiva, podría haber sido sin ningún tipo de rubor el tema que pusiera el colofón a este magnífico lp. Sin embargo, esta pieza menos ampulosa, y con unas ciertas dosis de reflexión en su sonido, nos regala un cierre de disco más comedido, en el que Phil Collins se muestra al micrófono mucho más comedido, cosa que no escuchábamos desde hace varias pistas, ya que el último momento de ese estilo fue “One more night”. Un tema este “We said hello goodbye” mucho menos evidente en su melodía, pero un tremendo acierto igualmente.

El 3er. disco de la carrera en solitario del sr. Collins arrasó. Fue un éxito rotundo y contundente y lanzaría definitivamente a Phil al estrellato y a la primera línea del mundo musical, lo cual en parte también ayudaría a que “Invisible Touch”, siguiente disco de Genesis, obtuviera resultados excelentes parecidos. De aquí hasta el mediano e irregular “Both Sides” de 1993, Phil viviría sus mejores días musicales, siendo los mismos también los de más actividad. Una actividad al rojo vivo, tanto o más que el color de su rostro en la fotografía de la portada de la obra que hoy nos ocupa, dispuesta sobre ese fondo negro.

Pasemos de 1993, es decir, de los tiempos posteriores relativamente no muy lejanos de “No Jacket Required” a la actualidad y a comentar lo del abandono de Collins, que como ya he comentado es lo que me ha incitado a hacer este artículo para hoy. Phil ha declarado estos días atrás que cree que nadie le echará de menos en el mundo de la música. Siempre he sido de la opinión de mirar con cierta incredulidad varias de las declaraciones de Phil, como cuando en el “Behind The Music” de Genesis hacía ver como que le daba pereza haber pasado a ser el vocalista de Genesis desde su puesto de batería tras el abandono de Gabriel y otras cosas como cuando, no se sabe entonces cómo, le presenta unas canciones a Tony Smith, manager de Genesis, y le proponen hacer un disco él solo (“Face Value”) y nuevamente muestra como pereza o una sensación de “Dios mío!, no!”. A pesar de todo esto y de ciertos mosqueos, como el que se agarra en el clásico videoclip de “Easy lover” con su tocayo Bailey de Earth Wind & Fire al no salirle el juego de cambio de micrófonos, Phil es un tío que me cae muy simpático. Por ello, desde aquí apunto que al menos uno, un servidor de ustedes, echará de menos a Phil.

Tyrell en “Blade Runner” decía a su creación el replicante Roy Batty algo como “La luz que brilla con el doble de intensidad, dura la mitad de tiempo y tú has brillado muy intensamente Roy”. Algo parecido le ha pasado a Phil, el cual estuvo poco menos que hasta en la sopa en los años 80, sobre todo en su 2ª mitad, tanto en Genesis, como en solitario, como saliendo en la televisión, como apareciendo en series (“Miami Vice”), como protagonizando películas (“Buster”)… Normal que ahora acuse achaques de distinto tipo en su cuerpo, los cuales hayan propiciado su jubilación algo anticipada. Nos queda su música, que no es poco y el buen recuerdo en general que nos deja su carrera musical, prácticamente impecable. Sobra decirlo, pero desde aquí deseamos a Phil Collins lo mejor, aunque esté alejado de la música.

De la radio decirles que ya tienen disponible el planning de emisiones en &radio para esta semana en nuestro rincón de la web. En RUAH sonará este miércoles (esperemos que por fin sea así tras 3 intentos frustrados) el programa dedicado a “Vauxhall And I” de Morrissey; supongo que a estas alturas les resultará difícil creerme. Hagan el intento al menos, aunque no les prometo nada… Por cierto, agradecer la respetable audiencia que tuvimos el miércoles en la emisión del programa dedicado a El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados, en el que contamos con su líder Servando Carballar. Por supuesto me estoy refiriendo a esa audiencia en los términos que para nuestros niveles de popularidad se refiere; supongo que a un Iñaki Gabilondo de turno le daría algo si tuviera el número de oyentes que tuvimos nosotros el pasado miércoles. Si alguien se perdió el programa con El Aviador Dro y lo desea volver a escuchar, lo podrá hacer esta tarde en la sintonía y emisión on-line de RUAH a las 19.00h si lo desea. El audio estará disponible a mitad de la próxima semana.
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lunes, 7 de marzo de 2011

Discos, música y reflexiones entrevistó a El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados

Tras un tiempo transcurrido desde nuestro último programa/entrevista, el cuál dedicamos antes de las pasadas navidades a The Cabriolets y compartimos con Manuel Cabezalí, componente de la banda, este miércoles 9 de marzo de 2011 regresamos con uno de estos especiales que tanto nos gustan realizar, pero que por otro lado tanto nos cuestan de llevar a cabo por trabas de todo tipo que frecuentemente nos encontramos.

Para mi es un gran orgullo poder haber tenido la oportunidad de haber entrevistado a Servando Carballar, Biovac N, líder y alma del mítico grupo El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados. No es solo la oportunidad de hablar con alguien que forma parte de un grupo básico dentro de la música electrónica de nuestro país, sino también conversar con gente que ha sido parte de la industria discográfica desde dentro con el sello Dro (Discos Radioactivos Organizados).

Durante una hora y un par de minutos dimos forma a un programa en el que analizamos el disco “Cromosomas Salvajes” en la compañía de Biovac N, además de tratar otros asuntos como el presente y futuro de la banda, haciendo de paso un repaso por la historia de la banda, recordando parte de sus mejores momentos.

Podrán escuchar el programa este miércoles 9 de marzo a las 23.00h tanto en &radio como en RUAH en sus respectivos diales 92.2 FM o 107.4 FM y evidentemente en sus emisiones on-line, cuyos links tienen en la parte superior de nuestra página. Confío en que el programa sea de su interés, tanto en lo que a la entrevista se refiere, como por las canciones tan magníficas que hemos seleccionado para la ocasión como son por ejemplo “La ciudad en movimiento” o “Autoduelo” del disco que hemos escogido en cuestión.

De aquí a nuestro final de temporada (probablemente el 8 de junio será nuestro último programa de la presente), tenemos medio concertada y apalabrada otra entrevista con un grupo emergente que ha sacado nuevo disco al mercado recientemente, la cuál podrán escuchar a lo largo del mes de abril una vez la grabemos. Por otro lado, intentaré que para el mencionado 8 de junio dispongamos de un cierre de oro, al estilo del que nos proporcionó el año pasado la entrevista que realizamos con el gran Alberto Comesaña de Amistades Peligrosas.

No les prometo nada, puesto que aunque la voluntad por mi parte está ahí, muchas veces topamos con managers o jefes de comunicación que nos ningunean o directamente ni nos responden… Es lo que hay, ¿qué le vamos a hacer? De momento, este miércoles espero que pasen un buen rato escuchando lo que hemos confeccionado para esta semana. El Aviador Dro Y Sus Obreros Especializados, y en particular su gurú Biovac N, no les defraudarán.
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sábado, 5 de marzo de 2011

Midge Ure - Answers To Nothing (1988)

Ahora que se va perfilando un mes de mayo y junio del techno pop en Madrid (visitas de The Human League y O.M.D. el 5 de mayo y 14 de junio respectivamente), vamos a proceder al análisis de algo de la carrera en solitario de una de las figuras clave dentro del techno pop británico de los años 80. Nuestro invitado de hoy es líder precisamente de una de las formaciones que se han reunido no hace mucho tiempo tras años y años de retiro y que son básicamente los que faltarían para que uniéndose a los Human League y a los O.M.D. dieran lugar a un triplete histórico del género de gira en nuestro país.

Me estoy refiriendo (hay que ver; comienzo el post como si no hubieran leído el título del mismo…) al cantante y guitarrista de los Ultravox de los años 80, el grandísimo (aunque no de estatura) Midge Ure.

Ultravox ya han hecho acto de presencia en el tiempo que llevamos de blog en 2 ocasiones. Una fue en nuestros primeros días con su último disco “U-Vox” y la 2ª y última no fue hace mucho, de la mano de su obra “Lament” de 1984. No obstante, el que fuera su vocalista en sus años de más éxito, Midge Ure, inició en su día una carrera paralela en solitario, la cual se mantuvo después de que el grupo se disolviera allá por 1986. Desde hace ya unos meses tenía pensado hablarles de algún disco en solitario de Midge, quien ha editado hasta la fecha 5 lps en solitario.

Me he decantado por “Answers To Nothing” de 1988. El disco que de alguna forma continuó el trabajo que Midge había estado realizando en Ultravox los 7 años previos y que estimo cogió a Midge en sus días de mayor actividad e inspiración, al haber editado en esos días algún single tan glorioso como fue “Call of the wild”. Mis dudas he tenido entre elegir este álbum o por el contrario su disco de debut en solitario, que fue aquel “The Gift” de 1985, que contaba en sus filas con un número 1 de la talla de “If I was”.

Sigo la trayectoria de Ultravox desde hace más o menos una década, siendo este grupo uno de los que comencé a seguir o, mejor dicho, a inspeccionar su discografía e historia a raíz del tantas veces mencionado programa “So 80’s” que emitía la cadena Vh1 a comienzos de este milenio, al que estaba enganchado diariamente. Un día de aquellos en los que más dinero me dejaba en discos, recuerdo que Fnac vi un recopilatorio de Midge Ure en solitario, de título “If I Was”, con una portada con una foto en tonos rojos suya al precio de 6 euros. Me dio por hacer el experimento de comprármelo y he de confesarles que fue un gran acierto. Recuerdo que en aquella remesa me compré discos como “Duke” e “Invisible Touch” de Genesis, “His ‘N’ Hers” de Pulp, “Californication” de Red Hot Chili Peppers y “Pablo Honey” de Radiohead, aparte de la entrada para el concierto de los Red Hot Chili Peppers el 27 de enero de 2003 en el Palacio Vistalegre; como sacarán en conclusión, aquella tarde de viernes me dejé una pasta gansa entre unas cosas y otras.

Centrémonos. En aquel recopilatorio, la canción que más me llamó la atención fue la que da el título al disco de hoy. A la hora de repasar y comentar el disco, hablaré a fondo de ella. A la postre, cuando estuve durante 7 meses trabajando en la gran empresa de grandes almacenes de España entre septiembre de 2003 y abril de 2004, hice barrido por todos los centros del país en el catálogo stock para hacerme con varios discos difíciles de hallar. Y en ese proceso de búsqueda fue donde me pude hacer con el disco de debut de Midge “The Gift” y el ítem que hoy comentamos, el cuál les advierto es difícil de encontrar en las tiendas y no sé si en los sistemas de música en streaming será fácil de localizar o si estará colgado (que algunos seguidores me advierten sobre ello, y la verdad es que lo desconozco, porque no utilizo estos sistemas para escuchar música). Veamos sin más preludio qué era lo que Midge Ure nos proponía en su 2º disco en solitario.

No se puede empezar mejor un disco. En este caso la apertura la otorga la canción que concede el título a la obra. Creo que ya les he reseñado alguna vez que esta canción “Answers to nothing” me tuvo obsesionado allá por finales de otoño de 2002 cuando me compré aquel recopilatorio de la extinta discográfica Disky. Y es que esta canción llama la atención por ese comienzo latente sobre una leve pero imprescindible base de misteriosos teclados, sobre la que Midge labra una letra con cierta crítica social en la misma estupenda. Después de la parte central de alto contenido de percusión, el tema termina por estallar, con unos teclados más personales e intensos y con Midge alcanzando su registro vocal más épico. Una joya, comúnmente desconocida por la gente, que contó con la colaboración de lujo del bajista Mark King (“pulgar-relámpago” de los Level 42). El clip que se grabó, está muy acorde con los tintes de la canción, siendo muy oscuro en luces (algo casi como la foto de la portada del álbum), con un rodaje de travelling continuo de gente entonando la canción y Midge de cuando en cuando saliendo entre los mismos. A ratos, aportaría que es mi canción favorita de Midge en solitario. “Take me home” recuerdo que también estaba en aquel recopilatorio primigenio en los días en los que atentaba con culturizarme sobre Midge y sus pasos por su cuenta. Es un tema relajado, inofensivo, para nada malo, pero que tiene poca emoción respecto al tema de inicio y otros momentos que nos vamos a ir encontrando. No es manca la otra colaboración de lujo del disco (aparte de la ya mencionada de Mark King de los Level 42) que supone “Sister and brother” con mi querida Kate Bush. Este dueto con Midge es cierto que no llega a la altura del betún al otro gran dúo vocal de Kate en su historia con el maestro Peter Gabriel en “Don’t give up”. No obstante, hay que decir que este tema tiene un enfoque distinto a “Don’t give up”, siendo un tema mucho más agrio y menos sentimental, con un sonido más oscuro, pero que no deja de resultar interesante. Kate y Midge se muestran a ratos desgarradores al micrófono y en todo caso no deja de resultar como una anécdota curiosa o un ítem exótico dentro del disco y de la trayectoria de Midge; cada uno en su terreno, Midge y Kate son piezas muy interesantes de la música pop británica. Otro gran momento del disco lo supone “Dear god”. Especialmente recomendable resulta una versión en directo de otro recopilatorio (también de Disky) que me compré de título “No regrets”, que incluía otros singles que no tenía “If I Was” (aunque había puntos comunes) y varios temas en directo. Midge lanza sus plegarias al viento, dirigiéndose a esa deidad, denunciando parte de las injusticias que hay en este mundo. Buen tema, aunque quizás algunos critiquen que su letra está algo manida, lleno de una envoltura instrumental muy emocional, con su momento incluido para algún que otro solo de guitarra para disfrute de Ure. “Dear god” se trata igualmente de uno de los singles de la obra. “The leaving (so long)” es un tema relajado, con una instrumentación a mitad de camino entre lo hogareño y lo inocente, que confecciona un bonito medio tiempo, dejando de lado la épica que Midge ha empleado en parte en “Dear god” o “Sister and brother”, retornando a un sonido y sentido muy parecido a “Take me home”. “Just for you” tiene un enfoque más guitarrero, pero de fondo, ya que en la parte principal de la producción están los teclados y sintetizadores. Resulta muy recomendable la versión en directo que existe en el recopilatorio “No Regrets (The Best Of Midge Ure)” que he mencionado antes, donde la canción adopta un enfoque rockero claro, dejando de lado la electrónica, rozando una épica y gancho brutal, mucho mejor que el resultado de estudio aquí presentado. Midge en la letra demuestra que “simplemente por ti” es capaz de armarla buena. Termina de sopetón, quizás algo mal rematada, cosa que en directo no sucede. “Hell to heaven” también aparecía en aquel “If I Was” con el que me inicié en Midge y hay que decir que es una canción algo rimbombante y saltarina, de ritmo complicado, que tiene una buena parte en lo que a su puente al estribillo se refiere cuando dice aquello de “estoy echando una mano…”, al menos para mi gusto. “Hell to heaven” tiene un carácter a ratos muy ampuloso y destacable por su rabia y furia momentánea que muestra por algunos segundos.Una pista que no estaba en ninguna de los 2 ítems recopilatorios de Midge que me compré antes de iniciar la ardua tarea de hacerme con sus discos de estudio en solitario (“Pure” me fue imposible conseguirlo en original, por cierto), es “Lied” y es de las grandes joyas ocultas del disco. Se trata de uno de esos momentos de gran rabia y fuerza de Midge, cargada de una buena dosis de emotividad, no solo en la interpretación de Midge, sino también en las notas de su melodía en las partes de su estribillo. Ya desde su inicio destaca la latente base de percusión que nos hace intuir que la canción irá subiendo de intensidad. Muy bonita resulta la delicada “Homeland”, suponiendo el momento más calmado de la obra, pero que para nada resulta tediosa, sino todo lo contrario, ya que es bastante satisfactorio escucharla, si puede ser en solitario y en un respetuoso silencio y clima relajado. Para terminar el disco se presenta “Remembrance day”, que a ratos resulta muy parecida a “Hell to heaven” en ciertos compases, de la que se diferencia en ese estribillo de tanta potencia, con esa famosa frase “observa al mismo tiempo que comienza a caer la lluvia”, sentencia que aparece en el lateral del frontal de la edición en cd que tengo. No es de mis preferidas y creo que el disco debería haberse rubricado quizás mejor con “Homeland”, pero sus motivos tendría Midge para finalizar de esta forma. En la edición remasterizada se incluyen 4 bonus tracks, incluyendo la versión single de “Sister and brother” (que aporta más bien poco a la que ya figura en el disco; en mi caso es el final real del cd) y las composiciones instrumentales “Honorare”, “Oboe” y “Music #1”, las cuales son reminiscentes de ciertas caras b que ya editaba Ultravox en su etapa con Ure al frente, al estilo de “Dreams” o “Overlook”. “Honorare” resulta muy misteriosa con sus diferentes sonidos y sus teclados fantasiosos, con unos resultones efectos de lejanía. Podría ser la banda sonora perfecta para por ejemplo visitar “La cueva de los verdes” de la isla de Lanzarote (si alguien lee esto y hace la prueba, que me lo comente). “Oboe” tiene un sonido más grave, partiendo de la base del instrumento del que toma su título. “Music #1” es más enérgica que las 2 anteriores, más rotunda y contundente. Particularmente, me quedo con “Honorare”.

“Answers To Nothing” vino a continuar la tradición de relativo éxito de Midge Ure. En aquellos días, no pudo lógicamente competir con “The Joshua Tree” de U2 y otros fenómenos del momento como Pet Shop Boys o Depeche Mode. No obstante, este trabajo sí que permitió que el por entonces ex-líder de Ultravox se mantuviera activo y con una cierta presencia en el panorama musical británico. La inercia provocada por sus anteriores triunfos en solitario con los singles “No regrets”, “If I was” y “Call of the wild” propició que este disco fuera bien recibido, y con justicia, ya que estimo que puede tratarse del mejor disco en solitario de Midge.

“Pure” de comienzos de los 90 mantuvo el tipo, sobre todo gracias a “Cold, cold heart”, pero supuso un retroceso tanto de apoyo en los medios promocionales, como por parte de la crítica. Ya se sabe que los 90 fueron poco amables con los artistas que despuntaron en los 80, en muchos casos. Sin embargo, contra todo pronóstico, a mitad de década y gracias a una campaña publicitaria de una marca de relojes, Midge volvió a anotarse un gran éxito a nivel internacional de la mano de “Breathe”. Sin embargo, el disco al que pertenece no es que se trate de un trabajo excesivamente reluciente. Es mucho más moderado y calmado, y falto de la intensidad que hemos encontrado en el ítem revisado y propuesto hoy; no obstante, no confundirse: es un disco igualmente aprovechable, pero con otro ánimo.

En definitiva hay que apuntar que los mejores discos de Midge fueron en todo caso “The Gift” y “Answers To Nothing”, que es el que hemos revisado esta semana. “Pure” es bueno, muy pasable, de verdad, pero tiene un toque menos entrañable que cualquiera de sus 2 predecesores. “Answers To Nothing” puede considerarse un disco de 7,5 sobre 10. Un notable solvente, que no aspira a más por ciertos temas que quizás son muy parecidos entre sí, creando una ligera sensación de relleno, pero que por otro lado le mantiene la nota el hecho de que incluya canciones tan buenas como la propia “Answers to nothing” o “Dear god”. Merece la pena emplear unos minutos en su escucha. Midge y Ultravox, creo que sobra decirlo porque son una de mis esferas y entornos musicales favoritos, volverán al blog.

Como siempre, terminamos con la radio. Vía Twitter hace un par de días comenté que el audio del programa de Kraftwerk ya lo tienen disponible para descargárselo o escucharlo en el reproductor del lateral derecho del blog; figura como “Dmr 2-17”. Decir que el hecho de que el programa de Morrissey no sonara en RUAH el miércoles fue accidental y debido a un fallo desconocido interno de nuestra radio. En los próximos días dispondrán en nuestro rincón de la web de &radio del planning de programación de esta semana (ya saben, en &radio emitimos todos los lunes, martes y miércoles a las 23.00h) y en todo caso, el miércoles, tanto en &radio, como en RUAH les tengo preparada una sorpresa. Un programa especial de los nuestros. Permanezcan atentos al blog en los próximos días…
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