sábado, 29 de mayo de 2010

2008 Peter Heppner - Solo

En cierta medida y aprovechando la inercia de techno-pop que nos dejaron Ultravox la pasada semana, he considerado que ya era hora también de retomar a Wolfsheim o al menos su entorno. Y eso es lo que proponemos esta semana, puesto que el disco protagonista en nuestro blog durante los próximos 7 días no es ninguno del grupo en sí, sino el primer disco en solitario de su vocalista Peter Heppner.

Siempre me llamó la atención este vocalista, desde el primer momento que descubrí a Wolfsheim allá hará 12 años. Peter es un tipo de pelo moreno repeinado, con cara de palo, hierático, serio, con un peculiar timbre de voz que es sobrio a la par sombrío, perfecto para esa música electrónica que disponía Wolfsheim. Además, cuando retomé a Wolfsheim con la fuerza definitiva para introducirme en ellos en la primavera de 2006, no sé por qué motivo, siempre he visto un parecido razonable entre Peter Heppner y el también seco de carácter José Mourinho (tan de actualidad últimamente por diversos motivos).

Ya revisamos en su día la magnánima obra de Wolfsheim “Spectators”. En dicha ocasión ya mencioné que el grupo se había disuelto, tras un comunicado en el mes de enero de 2008 en la página oficial de la banda. Lo que no advertía en aquel mes de noviembre de 2008, es que Peter Heppner ya había editado un par de meses antes su disco de debut por su cuenta. Hasta hace muy poco no he accedido al mismo; de hecho lo tengo reciente, por lo que las sensaciones están a flor de piel y siento ganas de escribir sobre el mismo.

Hablando ligeramente y rápido sobre el previo al lanzamiento del disco, abundaré en los motivos que propiciaron la separación de Wolfsheim. Parece ser que desavenencias sobre las directrices musicales de Wolfsheim y la cada vez menor implicación de Peter con el grupo, hicieron que Markus Reindhart terminara de cansarse del cantante y se anunciase que cada uno iría por su lado.

En verdad, Heppner ya había volado por su cuenta más allá de Wolfsheim, pero acompañado, al colaborar con gente tan dispar como el peculiar Joachim Witt en la siniestra “Die flut” (qué videoclip tan asfixiante y tétrico) y por otro lado con gente como Paul Van Dyk. Tras anunciarse el final de Wolfsheim, se hizo público que Peter había conseguido un contrato discográfico para editar un disco en solitario. Lo que no tengo claro del todo es si el acuerdo se produjo cuando Wolfsheim aún no estaban oficialmente separados o posteriormente. Veamos que nos dispone Peter tras su partida del grupo que le dio la fama, con su debut que vino a titularse sencillamente “Solo”.

“Easy” es un comienzo de carácter amargo y doloroso. Sobre una instrumentación y melodía no muy alejada de Wolfsheim, Peter nos dispone este corte de sonido poco alegre, que sin embargo se verá contrarrestado por el mayor ánimo que transmitirá la canción que le tomará el relevo en el 2º lugar. Es un inicio solemne, al estilo de un “It’s hurting for the first time”, pero con menos pompa y recargo que la citada. Como he advertido, ahora vendrá algo más de ritmo y un sonido más alegre, aunque dentro de los límites normales de Heppner y su tradición en Wolfsheim. “Alleinasein” es uno de los singles destacados del disco, siendo de hecho el primero. La melodía a base de numerosos sintetizadores, programaciones y teclados es bastante movidita y en parte, y siempre que la trayectoria de Peter en solitario sea larga, tiene toda la pinta de convertirse en un clásico del repertorio individual de Heppner; no sé muy bien por qué motivo, básicamente por la diferencia de estilo, pero establezco entre esta canción y “Suedehead” de Morrissey bastante parecido. Quizás será esa especie de vitalidad y melancolía a partes iguales que te transmiten ambas canciones. Tras este punto álgido, entra una melodía de piano clásico, que nos introduce en otra pieza de sonido oscuro y más depresivo, “Suddenly”. Se vuelve a la estela sonora dibujada por “Easy” en la apertura del disco, confirmando que ésta va a ser una clara marca de fábrica del álbum. Aquí el carácter es más clásico en lo musical, no solo por la melodía del comienzo, sino por el sonido de la electrónica a lo largo de la misma. “Vorbei” no nos va a alejar de estos territorios, y retornando de forma más clara al sonido electrónico, dejando de lado el corte clásico y solemne de “Suddenly”, nos dibuja otra canción de factura oscura. Destaca la fuerza que muestra Peter en el estribillo de la canción. “Being me” con un desarrollo misterioso, lento y poco recargado en su inicio, supone el momento más íntimo y menos saturado de la obra. El estribillo alcanza curiosamente una gran fuerza emotiva, tanto en lo musical, como en lo vocal, frente al corte más sombrío y lúgubre de las partes prosaicas. Quizás de los temas más interesantes de la obra, por la estructura más sencilla respecto a las en que Peter se ha tenido que mover tradicionalmente.Pasado el ecuador del disco, llega una canción que de primeras llama la atención por su título. “I hate you”, tanto en su base rítmica como en sus sonidos, nos llama la atención en sus primeros compases por su inocente sonido, que se tornará en incisivo y muy marcado en el más rotundo estribillo, en el que Heppner confiesa que “te odio desde lo más profundo de mi corazón”. Podría afirmarles que se puede ver un cierto paralelismo en algunas partes con “Heroin she said” de “Spectators”. “No matter what it takes” es de las canciones que mejor estructura musical tiene de “Solo”. Con una sencilla melodía de teclado, sobre las justas programaciones, se moldea una canción con algunas pausas igualmente interesantes. Además el ritmo de la canción se conjuga más que correctamente entre la voz de Peter y la música. Tiene un cierto carácter melancólico en su sonido que le otorga ese punto especial que hace que sea uno de mis pasajes favoritos de la obra. Se sube unos cuantos puntos en la intensidad melancólica con la siguiente “Walter (London or Manchester)”. Una canción de ritmo lánguido y lento, que vagamente nos puede evocar en algún momento a la suprema “Blind”. Tiene una bonita orquestación en las partes del estribillo, que ayudan a confeccionar uno de los temas plásticamente más bonitos de “Solo”. En el penúltimo lugar sin embargo llegaremos a la gran joya del disco desde mi punto de vista. “Wherever” es preciosa tanto en su música, como en la melancolía y lejanía que transmite su letra y toda su envoltura. Ésta es la primera canción que escuché del disco, antes de hacerme con la totalidad del mismo. Es quizás el corte más excelso de “Solo”, en el que Heppner está más cerca que nunca del sonido que destiló en sus últimos días en Wolfsheim; de hecho esta canción puede recordarnos mucho en su instrumentación a la grandiosa “Care for you” de “Casting shadows”. “Das geht vorbei…” es el capitulo final del disco, que no deja de ser una revisión de “Vorbei”. Una forma algo extraña de terminar el disco, al plantearnos una toma alternativa de una canción que ya hemos escuchado en la primera parte. Casi es una forma de terminar con un “reprise” de esos que en tantos y tantos discos se han incluido en la historia de la música. Además, para ser más pertinaz, la edición de la que dispongo, tiene un bonus track con “Vorbei” en remix con Moonrise. Considero a ésta última la versión más interesante, ya que la canción gana en intensidad muchos enteros.

Parece ser que los músicos alemanes tienen una especie de tradición muy extendida de que cuando un componente de una banda de éxito saca disco por su cuenta, lo vengan a titular “Solo”. Recuerdo que en los días que precisamente descubría a Wolfsheim, Thomas D, componente de la exitosa banda alemana Die Fantastischen Vier, también editaba un disco en solitario titulado “Solo”.

“Solo” es un disco aceptable, pero no llega a los niveles de excelencia de los 3 últimos discos de Wolfsheim. Simplemente por poder escuchar de nuevo a Peter y con una música muy cercana a la que nos tenía acostumbrados, vale la pena. Es lógico aceptar que cuando un grupo se divide, gran parte de la esencia del mismo en proyectos posteriores por separado, resida en el que inicie el vocalista. La voz suele ser la seña de identidad más fácilmente reconocible de un grupo y Heppner no es una excepción.

Este debut en solitario agrada. Se escucha fácilmente e incluye algunas canciones bastante buenas como “Alleinasein” o “Wherever”. La portada es un acierto, con una foto de Peter Heppner con un elegante sombrero, no muy nítida, que está cortada por la mitad y anexada a otra imagen no muy clara. En la misma, Heppner nos observa con una mirada ciertamente desafiante, en lo poco que se ve de su rostro.

No obstante, salvo en contadas ocasiones puntuales, se nota la falta de Markus Reindhart en la composición de la música. La voz de Peter sigue igual, y sus letras más o menos también. Sin embargo en muchos momentos, las canciones carecen de ese punto extra de gancho emocional que tenían gran parte de las canciones de las 3 últimas obras de Wolfsheim. A pesar de esta parte crítica, “Solo” se deja escuchar y es una forma de encontrarnos con un viejo amigo.

Markus sigue sin conseguir dar forma por su parte al siguiente disco de Wolfsheim, del cual se lleva tiempo especulando que dispondrá de otro vocalista. Por el bien de todos, lo mejor sería que Heppner y Reindhart hicieran las paces, pero esto tiene pinta de convertirse, a menor escala y el sector de la música electrónica, en otra enemistad irreconciliable al estilo de las de Mozzer-Marr, Weller-Foxton/Buckler (por mucho que el bajista de The Jam haya colaborado en el último disco de Paul Weller) y demás. Esto es lo más reciente y parecido a Wolfsheim que tenemos entre las manos. “Solo”, repito y finalizo, es un buen disco y nos hace pasar un buen rato a todos los que hemos disfrutado de Wolfsheim, por tanto no nos lamentemos y saquémosle el partido que tiene a esta obra.

Nos vamos acercando al final de nuestra primera temporada en Radio Universitaria de Alcalá de Henares. Esta tarde a las 19.00h en http://www.ruah.es/ podrán escuchar la redifusión de nuestro programa de esta semana, que dedicamos al disco “Under The Iron Sea” de Keane. Supone igualmente el vigésimo programa de nuestra singladura en las ondas.
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sábado, 22 de mayo de 2010

15-05-2010 Concierto Festival Universimad. Madrid

Hacía 3 años que no acudía a Universimad. De hecho, el año 2007 fue la única ocasión en la que asistí al evento para pasar un rato estupendo en compañía del maestro Kiko Veneno, llevándome de paso la propina del grupo previo 08001 que tocó antes de Kiko. Recuerdo que como curiosidad 08001 hicieron una versión de “A forest” de The Cure, lo cual me alegró mucho en su momento.

Tratándose de un festival maratoniano de 12 horas de duración, desde el mediodía hasta la medianoche, ni en 2007 ni en este 2010 me dio por estar allí todo el día, sino que fue selectivamente a las horas de las actuaciones que me interesaban. Me gusta una cosa de este festival especialmente: la ubicación en donde tiene lugar; el situarse en el antiguo campo de fútbol de tierra de la ciudad Universitaria, justo enfrente de la facultad de derecho, y al ser al aire libre, siempre tiene algo especial. Recuerdo que en aquel 2007, el 20 de junio, también acudí allí a un concierto de un festival llamado España Solar (creo que con motivo de la inauguración de la placa solar que hay allí) en el que actuaron Marlango, Macaco y Celtas Cortos, estos últimos con un accidentado final de concierto y evento.Me llamaba especialmente la atención este año dentro del cartel 2 de las cabezas del mismo. Por un lado poder comprobar que Ana Curra, componente mítica de bandas como Alaska Y Los Pegamoides y de Parálisis Permanente, sigue en activo y de paso ver en qué estado de forma. Por otro lado, volver a experimentar a Najwa en directo tras el sorprendente concierto que ya les describí en el pasado Festival Be Open de unas semanas atrás.Ana Curra se presentaba en cartel con una de esas fórmulas de nomenclatura que incluyen el “Vs.” en el combo, que de forma surrealista me evoca a un combate de boxeo. Ana se une al proyecto Digital 21, para iniciar un nuevo camino en su dilatada trayectoria. Para esta velada, en su repertorio se incluyeron varias revisiones actualizadas de canciones de Parálisis Permanente.El comienzo del show de Ana junto a Digital 21, proyecto protagonizado por Miguel López Mora (el cuál, haciendo volar la imaginación, nos podría evocar a un joven Eduardo Benavente adaptado a los nuevos tiempos), no pudo ser más atinado y en cierto modo emotivo. Se dispuso el clásico de Parálisis Permanente “Quiero ser santa” para que los que allí estábamos enloqueciéramos y recordáramos a la par viejos tiempos con esta revisión o modernización de este tema emblemático de la movida. Ya Diego Manrique, en la presentación de la actuación, avisó que Ana Curra y Digital 21 se habían unido gracias al gurú Ordovás, para revisar los clásicos de Parálisis y adaptarlos a los nuevos tiempos, entre otras cosas.Y la verdad es que, a pesar del sol que todavía pegaba fuerte a las 20h en el recinto, algo poco apropiado para una actuación que le pegaría más bien el ambiente nocturno, fue un espectáculo visual y musical muy interesante. En lo visual, los focos luminosos resultaban igual de arrolladores que el muro sonoro que suponían las guitarras y programaciones de Digital 21.Dentro de su repertorio hubo sitio para otras 2 versiones destacables del antiguo repertorio de Parálisis Permanente que sonaron tremendamente bien como fueron “El acto” y “Autosuficiencia”. Ana Curra se mostró en un buen estado de forma. Además físicamente parecía que el tiempo no había pasado por ella, conservando un look muy de su tiempo, con un peinado punk con el occipital rapado al cero, sobre el cual se extendía su larga cabellera negra. De riguroso negro y al inicio de la actuación con una chupa de cuero muy apañada, Ana nos regaló una dosis a partes iguales de nostalgia y actualidad. De hecho, según informó Miguel de Digital 21 entre canción y canción, Ana y él están inmersos en la grabación de un nuevo disco con nuevo material, que cuanto menos será curioso e interesante de escuchar. Dentro de la rabia sonora y la contundencia instrumental, también hubo lugar para alguna parte íntima y relajada, que nos dejó algo en fuera de juego durante unos instantes, pero que también sonó bien y según las palabras de Miguel serán por donde vayan los tiros del nuevo material que están perfilando.Tras Digital 21 Vs. Ana Curra, se daría paso al motivo principal de que acudiera al Universimad 3 años después. Najwa me dejó alucinado unas semanas atrás y quería volver a disfrutar de esas canciones tan malditas, oscuras y arriesgadas de su último lp “El Último Primate”. Por cierto, disculpen la calidad de las fotografías de Najwa, pero es que mi humilde cámara, cuando la iluminación es tenue, no da para más. Hay que advertir que lo vivido en el Festival Be Open fue radicalmente distinto a lo ofrecido en Universimad por Najwa, debido principalmente a que en esta ocasión se acompañaba de un bajista y batería, que conformarían las bases de las canciones; el día del Be Open, la base eran programaciones casi industriales y electrónicas, que confirieron a los que acudimos una experiencia única de escuchar las últimas composiciones de Najwa de la forma más experimental que se pueda dar.Aún así, “El Último Primate”, amén de la canción que lo titula, es un disco difícil a la par que maravilloso. Establezco un paralelismo, salvando las diferencias, entre “The Dreaming” de mi querida Kate Bush y esta nueva entrega de Najwa, apoyándome en la especie de exorcismo que suponen alguna de las canciones que lo incluyen, como por ejemplo “Me tiene que doler”, una vez que ya he tenido la oportunidad de escucharlo entero. De esta forma, acudía al concierto ya conociendo mejor las canciones. Ya habrá tiempo en el futuro de revisar el disco en sí, pasemos a hablar de la actuación de Najwa en el Universimad 2010.Cambió todo respecto al peculiar, pero satisfactorio show del Be Open. Además de lo referido al mayor acompañamiento musical, aquí Najwa se presentó vestida sobria, pero elegante y mostrando su estilizada y delgada figura, que estaba aquel día del Be Open oculta en aquellos pantalones y camiseta anchos. En esta ocasión, de negro completamente (siguiendo la estela dejada por Ana Curra) y con botas altas por encima del pantalón ceñido, Najwa salió al escenario con el guitarrista y encargado de las programaciones de la vez anterior y con el añadido del bajista y batería mencionados. Lo que no cambió, fue el micrófono dorado que utilizó el día del Be Open, que ya es marca de la casa.El hecho de conocer las canciones, hizo que desde mi punto de vista destacaran como puntos álgidos la sublime “Como un animal”, nuevo single del que se ha estrenado hace unos días el videoclip, que se dispuso en la parte primeriza de la actuación, “Con un puñal”, con esa atroz y contundente letra y como última canción la que da título a la obra “El último primate”. Najwa nuevamente estuvo simpática y tan singular como siempre en su proceder en el escenario, gesticulando en ocasiones la dinámica del público del festival (haciendo gestos de beber, fumar y alucinar) y también imitando los sonidos de un mono cuando presentó la última canción.Las canciones sonaron menos innovadoras, pero su carácter oscuro y ciertamente maldito está ahí. Najwa se confirma como una de las propuestas musicales más interesantes de lo que va de año. Su forma de desenvolverse en el escenario no deja indiferente a nadie y a mi particularmente me convence.Resumiendo: el resultado de las 2 actuaciones que seleccioné para ver me dejaron muy satisfecho. Fue un placer ver el proyecto de unión entre Ana Curra y Digital 21 y volver a disfrutar del show de Najwa. El “pero” que se le puede cascar al festival es la corta duración de las actuaciones. Creo recordar que Kiko Veneno en 2007 (en aquel año 2ª cabeza de cartel, al igual que Najwa en esta ocasión) tocó aproximadamente una hora. En esta ocasión tanto Najwa como Ana Curra y Digital 21 tan solo estuvieron una media hora en las tablas. De hecho, a Najwa se la veía con ganas de más y soltó algún pequeño reproche antes de interpretar su última canción de la noche “El último primate”. No sé si a Amparo Sánchez, cabeza principal de cartel y plato final, tocó algo más; lo desconozco, porque aprovechamos al ver que llegábamos a tiempo, para ir a ver el concierto revival de la Gran Vía (abarrotada, por cierto) en el que estaban junto a una banda de músicos Germán Coppini, Nacho García Vega, Mercedes Ferrer, Rafa Sánchez y Nacho Campillo.En todo caso, tampoco nos podemos quejar. Las actuaciones gratuitas, aunque solo sean de media hora como fue en esta ocasión y en el pasado Be Open, son muy de agradecer; ya lo he dicho varias veces. Lo único, que visto lo visto en el pasado con Kiko Veneno te sabe a poco y más cuando lo que está en el escenario lo disfrutas tanto. Y poco más por nuestra parte. Evidentemente, hubo más Universimad, tanto antes como después, pero para conseguir información de ello, siento decirles que tendrán que buscarse la vida por otro lado. Esto es lo que nosotros dimos de sí, que ya es algo. Espero que les haya gustado.
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1984 Ultravox - Lament

Refería la pasada semana que volveríamos a revisar discos y bandas surgidas en la nueva ola ochentera. Lo prometido es deuda, y para comenzar un devenir intermitente durante las próximas semanas (alternado con revisiones de artistas que están por visitar el blog), creo que ya era hora de retomar a los Ultravox liderados por Midge Ure.

Fue hace ya mucho tiempo cuando revisamos el último disco que editaron como grupo. Estimé empezar con “U-Vox” de 1986 en aquel agosto de 2008, un disco quizás no muy exitoso, pero que creo que es una obra muy válida y como prueba de ello hasta le dedicamos uno de los programas que forman parte de nuestra primera temporada en las ondas en Radio Universitaria de Alcalá de Henares.

Se da el caso de que en aquellos días en los que les revisé “U-Vox”, Ultravox formaban parte del pasado, pero a día de hoy, la banda está en activo, reunida para un tour durante 2009 y 2010. Esta nueva gira, con los componentes un tanto mayorcitos, me hizo recuperar la fe en ver al grupo en directo en nuestro país. Por desgracia, eso no ha ocurrido hasta la fecha y empiezo a perder las esperanzas que en el momento en que me enteré de la reunión surgieron con tanta fuerza en mi interior.

La trayectoria de Ultravox en lo que a la etapa liderada por Midge Ure se refiere, tiene 2 cotas muy elevadas de éxito que destacan sobre cualquiera de los otros momentos, lanzamientos o singles de actualidad de la ocasión. El primero fue justo al reconstruirse como formación de la mano de la gloriosa “Vienna”, que llegó al nº 2 en las listas, y para la cual hay un grupo en facebook en el que se apoya que el single consiga en alguna reedición el nº 1 del que se vio privado en su día.

El otro momento de gran gloria de los Ultravox compuestos por Midge Ure como vocalista y guitarra, Chris Cross al bajo, Billie Currie a los teclados y Warren Cann a la batería, corresponde al disco que vamos a revisar. “Lament” editado en 1984 será recordado por el lp que vino a incluir la popular y emotiva “Dancing with tears in my eyes”. Esta canción, su video, su historia y todo lo que la rodea (como eventos en los meses posteriores a su lanzamiento, tales como el accidente nuclear de Chernobil), la convierten en un inmortal del pop de los años 80 y un orgullo para Ultravox. No obstante, “Lament” no solo se nutre de esta canción; ahora lo verán.

Antes del lanzamiento de este disco, el grupo venía de promocionar su 3er. disco de la era Ure, aquel “Quartet”, tan correctamente producido por el que fuera productor de The Beatles, George Martin, y que también nos regaló joyas tales como “Hymn” o “We came to dance”, amén de joyas ocultas como “The Song (we go)”. Tras el oscuro “Rage In Eden”, supuso un repunte de popularidad de Ultravox, gracias a temas más accesibles como los citados y también el impagable “Reap the wild wind”.

El 4º disco post-John Foxx de Ultravox comienza con una fuerza descomunal. Les hablaré de la edición simple en cd. Hay varias ediciones con bonus tracks y algunas alteran el orden del set list principal. Yo les describo la edición que en su 1ª mitad o cara “a” mete de golpe “White China”, “One small day”, “Dancing with tears in my eyes” y “Lament”. Un disco que comienza con este cuarteto tan brutal ya se garantiza un notable en la calificación global, por muy malo que sea lo que acontezca en los 4 restantes cortes.

“White China” destaca por la rotunda base de sintetizador algo hipnótica y por la alternancia de Midge en lo que a su modulación vocal se refiere. Midge Ure nos ofrece en esta canción una parte más prosaica de la letra entonada por su registro más grave, para que en el estribillo reconozcamos a la perfección su más habitual tono vocal agudo y mucho más alto. Es una de las desconocidas de la obra, de la que se recuerdan precisamente los 3 singles extraídos que se dispondrán seguidos a continuación y en su orden cronológico, pero por otro lado se trata de una de esas joyas ocultas que suelo destacar. Por esto, tendrán que prestar atención especial a la misma; de hecho en el programa de nuestra primera temporada en RUAH que dedicamos al posterior “U-Vox”, les introduje en el disco con el previo de “White China”, como representación de lo hecho anteriormente por el grupo. Pero lo dicho, no se baja el listón, de hecho se sube con una canción que demuestra que Ultravox no solo eran sintetizadores. Y en efecto, de esta misma forma Midge Ure reivindica a “One small day” como una pieza guitarrera y llena de fuerza. Así es, una canción enérgica y que transmite un vitalista mensaje en su letra con una mirada de optimismo en frases como “Un día corto, en el que no tenga que morir miles de veces, donde pueda satisfacer esta vida mía. Un día donde cada hora podría ser una diversión para mi y viva una vida de la forma que se debe vivir, un día corto”. Durante mucho tiempo, y especialmente en enero de 2003 se convirtió en mi canción de cabecera; me recuerdo en aquellos días visionando una y otra vez el video en el dvd recopilatorio de la banda “The Collection” para escuchar la canción. Un clip rodado en condiciones climatológicas que destilan un frío y viento brutal, en mitad de una estepa escocesa, con el grupo tocando en un paisaje con restos de nieve, integrados dentro de una estructura parecida a la del crónlech de Stonehenge; dicha estructura de hecho rompe el tono grisáceo y negro de la portada, con una foto lateral de la misma. “One small day” destila un enfoque épico, visto claramente en el fade out final de la canción y al que contribuyen inestimablemente los teclados de Billie Currie, de sonido muy hinchado y fantasioso. En el 3er. paso se presenta el gran clásico que guarda “Lament”. “Dancing with tears in my eyes”, como he citado al comienzo, es el motor que movió el éxito y aceptación de “Lament” tras su edición como 2º single de la obra. La letra, que describe las sensaciones que se puedan experimentar ante una catástrofe que deriven en una especie de fin de la humanidad, de la que no se tiene escapatoria (en esta ocasión, una catástrofe nuclear), y el permanecer unido a la persona que quieres, para bailar con lágrimas en los ojos mientras que se acerca el final, pone los pelos de punta. Una emotividad muy fuerte, apoyada en una melodía nuevamente con un protagonismo bastante fuerte de las guitarras y con un Midge en un registro muy elevado sobre todo en la parte del estribillo. Un tema triste, que sin embargo y contra todo pronóstico llegó a ser muy popular a pesar de la cierta angustia y tristeza que puede llegar a aportar si nos metemos dentro de la canción. Lo que hay que decir es que la fuerza arrolladora de la canción, que empieza directamente por el estribillo, tuvo gran parte de culpa de su buena acogida por parte del público. También hubo un video, protagonizado básicamente por Midge, en el que también salían como empleados de la supuesta central nuclear los otros 3 componentes de la banda. Midge recrea perfectamente lo expuesto en la letra. El metraje final, con una especie de video casero en super8, con imágenes de la familia de Midge en el video, y el ver como se funde o vela el negativo al final del video, te deja contra el sofá si realmente te has metido en la historia y todo lo que describe. Sea como fuere, este grandioso tema es el considerado junto a “Vienna” como el legado más importante en forma de canción de Ultravox de toda su historia. Gran parte de la popularidad que gozó, se vio magnificada al tocarla el grupo en directo en el mítico Live Aid de 1985 en el estadio antiguo de Wembley. Tras tanta emotividad conferida por el 1er. y 2º single de la obra, se nos dispone ahora un hueco de calma y nocturnidad de la mano de la íntima y grandiosa “Lament”. Con un carácter mucho menos recargado y unas melodías y sonidos de teclado más sencillos, se nos presenta una lánguida canción en la que destaca ese “Lament” pronunciado por Midge de forma tan grave. Destaco como anécdota graciosa el video promocional que se grabó, en el que los miembros del grupo se iban de excursión por los bosques de Escocia, yéndose todos al final cada uno por su lado (¿sería una especie de mensaje en clave?) con una conquista amorosa realizada, para terminar todos juntos en una fiesta tradicional escocesa entre acordeones y bailes.Se afronta la 2ª parte de la obra con una sensación inmejorable que puede hacernos ver el camino hasta el final de la obra con ojos menos amables. A las 4 canciones restantes hay que concederles más tiempo, pero igualmente son acertadas. Para prueba de ello, “Man of two worlds” tiene como peculiaridad el apoyo vocal femenino del que dispone Midge en algunas partes. La estructura es algo más atípica, sobre todo debido a no tener un estribillo muy marcado y que está conferido a esa voz femenina. De hecho, esta ayuda vocal aparecerá nuevamente en el disco, destacando los coros en la canción final de la obra. “Man of two worlds” es uno de los momentos en los que más destaca la línea de bajo de Cross, pero en la que principalmente sobresalen a mi juicio esos teclados que acompañan a la voz femenina en los momentos que aparece. Es por otro lado la canción que tiene un carácter más oscuro del disco. “Heart of the country” quizás sea el rival más débil de “Lament”. No termina de romper y tiene su principal mal en el carácter algo redundante de su letra, que hace que la parte final nos resulte algo monótona. Se puede escuchar, no hace falta que pasen a la siguiente pista, pero no destaca por nada especial. El caso es que la melodía instrumental no es del todo mala, sobre todo en los primeros pasos de la canción, incluyendo algún elemento de percusión metálica industrial que nos puede recordar vagamente al “Some Great Reward” contemporáneo de Depeche Mode, evidente en temas como el gran “People are people”. “When the time comes” es un corte de sonido y textura misteriosa, con aspectos instrumentales bastante solemnes individualmente, sobre todo en la primera mitad de la pieza, puesto que hasta mediada la canción, no termina de entrar la base rítmica de la misma. Una canción algo rotunda y que en alguna parte instrumental (allá por los 3 minutos de duración), me evoca a ciertos sonidos del antológico “Rage In Eden”. Llegamos al final. “A friend I call desire” es como la vuelta de tuerca a “One small day”. Estamos frente a otro tema fuertemente guitarrero en ciertos momentos, desarrollada sobre una rotunda base de batería, bajo y sintetizador, con una melodía menos emotiva y más contundente que la que nos encontramos en la pista nº 2 de la obra. Como mencioné atrás, aquí destaca nuevamente el componente femenino vocal que complementa la canción.

“Lament” cosechó bastante éxito en su día. “Dancing with tears in my eyes”, repito por última vez, tuvo gran parte de culpa en ello. La portada, como ya he citado en el análisis del cuerpo del disco, es prácticamente negra o gris oscura, con una foto en el lateral de la estructura megalítica en la que se grabó el clip de “One small day”.

Midge Ure, cantante y líder de la banda, en aquellos días junto a Bob Geldof se puso a organizar el evento Live Aid y el proyecto Band Aid, componiendo el “D’ they know it’s Christmas?”, consiguiendo de esta forma de paso bastante popularidad para su banda. No en balde, la actuación de Ultravox en el citado evento humanitario en Wembley es una de las más recordadas, con Midge ataviado con un abrigo largo y unas gafas de aviador.

Pasa lo mismo que muchas otras semanas. “Lament” tiene su punto triste en que desde aquí Ultravox iniciaría su camino descendente que les llevaría primero a ver cómo se quedaban en un trío tras la marcha de Warren Cann y posteriormente la desbandada general tras la mala aceptación del disco “U-Vox”. No les hablaré de este disco, pues ya tiene su artículo en el blog (remóntense los que no lo han leído allá por julio/agosto de 2008) y en su día ya lo defendí bastante, concediéndole un programa temático en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (para quien lo quiera escuchar “DMR 1-6”).

Supongo que el hecho de que Midge comenzara su carrera en solitario en 1985 con el lanzamiento del notable “The Gift” y anotándose un nº 1 como single con “If I was” (cosa que nunca consiguió Ultravox, ni siquiera con “Vienna” o “Dancing with tears in my eyes”), sumaría al proceso de fragmentación de la banda acuciado por el abandono de Cann. No obstante, los días de “Lament”, llevando la contraria al título del disco, fueron días felices para Ultravox. Recordémoslo así entonces y dejémonos de lamentos por pensar en el hecho de que Ultravox fuera una de esas bandas de techno-pop que no sobrevivieron a la 2ª mitad de los años 80.

Quizás fuera premonitorio, o no. En dicho caso lo sentiré más que nunca, pero este disco lo seleccioné para la revisión de hoy el pasado lunes. Posteriormente se jugó la final de la Copa del Rey en la que mi querido Atlético de Madrid, “lamentablemente” no se hizo con el título, aunque lo mereciera sobradamente. Por ello y en especial para los atléticos como yo, es un disco apropiado para esta semana, por “lamentarnos” de haber desaprovechado la oportunidad de celebrar otro doblete 14 años después. Espero que les ayude a llevarlo lo mejor que puedan, o quizás no. Pero bueno, las cosas han venido así esta semana: paradojas del destino.

Sobre la radio citarles que por un error en nuestro servidor interno, el sábado a las 19.00h no sonó la repetición del programa dedicado a Simple Minds y su disco “Black & White 050505”, sino el programa inédito dedicado a Thomas Dolby y su obra “The Flat Earth” que tocaba la siguiente semana. De hecho el bueno de Dolby sonó el miércoles a las 22.00h, pero para volver a escucharlo en antena en www.ruah.es lo tendrán que hacer el martes a las 05h o a las 11.00h, pues esta tarde será el grupo de Jim Kerr quien disfrute de su redifusión de sábado por la tarde, que por un fallo no disfrutaron el pasado sábado como hubiera sido lógico. No obstante, y tras este pequeño lío descrito, informarles que ya tienen disponible el DMR 1-18 correspondiente a Simple Minds y el DMR 1-19 dedicado a Dolby no tardaré mucho en subirlo. Que ustedes lo pasen bien.
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sábado, 15 de mayo de 2010

1996 Amistades Peligrosas - La Profecía

Hasta yo alucino con el porcentaje de protagonismo de grupos españoles que están pasando este 2º año por el blog y sobre todo en los últimos tiempos. Que aprovechen los que disfruten de ello, puesto que intuyo que no a mucho tardar el blog volverá a centrarse durante un tiempo en la vertiente del pop/rock derivado de la nueva ola ochentera, surgida mayoritariamente en el Reino Unido (Volveremos a The Cure, Depeche Mode etc.).

No obstante, y no sé si ya lo habré dicho, todos estos grupos, como Amistades Peligrosas que hoy revisamos, en mayor o menor medida forman parte de mi cultura musical. Estas bandas, también han tenido su importancia en mi vida personal en distintas etapas de la misma. Esto es un blog (de momento no cobro nada por esta actividad; esperemos que algún día…) y por tanto lo personal tiene aquí una cabida moderadamente importante. Bueno, a lo que vamos.

La pareja musical, y en su día sentimental, Amistades Peligrosas, compuesta por Cristina del Valle y Alberto Comesaña, era uno de los proyectos musicales de mayor éxito y más carismáticos de la 1ª mitad de la década de los 90. Su primer trabajo, “Relatos De Una Intriga” fue un rotundo triunfo, gracias a incluir a temas que sonaron mucho y bien como “Estoy por ti” y “Africanos en Madrid”.

Posteriormente a los 2 años, se editó “La Última Tentación”, que más o menos aguantó el tipo con canciones como “¿Está Yayo?” o “Casi nunca bailáis”. Recuerdo que la primera de las canciones mencionadas fue utilizada por TVE como sintonía de aquel tour de Francia de 1994, que por aquellos días dominaba gloriosamente el gran Miguel Indurain.

Siempre me había llamado la atención el grupo, desde su comienzo, por lo pegadizo de sus letras, lo ciertamente picantes que eran (y más para un incipiente adolescente) y sobre todo por lo bien que se conjugaban las voces de Alberto y Cristina. De forma tardía y no sé por qué, “Africanos en Madrid” también fue banda sonora personal de aquel mes de junio de 1993 (al igual que El Último De La Fila, como les comenté hace unos días), básicamente creo porque fue incluida en la megafonía de una entrega de premios deportivos municipales por la temporada 92/93, a la que acudí como jugador de mi equipo de toda la vida, la Peña Torrejonense, de una incipiente modalidad de fútbol de 7 jugadores, que daba sus primeros pasos en aquellos tiempos en la madrileña localidad de San Fernando de Henares.

También recuerdo que en el mes de junio de 1994 acudí al campo de fútbol de Las Veredillas de mi localidad Torrejón de Ardoz, donde antaño se realizaban los conciertos de las fiestas populares. Aquel concierto al que acudí, con 12 añitos, formó parte de la gira de “La Última Tentación” y aunque vi al grupo muy de lejos (el escenario estaba en la banda opuesta a la grada/tribuna del campo en la que me senté con mi madre), guardo un grato recuerdo de aquel concierto en el que Alberto y Cristina conectaron perfectamente con el público que abarrotaba el recinto. Más tarde, en la gira de “Nueva Era” también tocarían en Torrejón, pero aquel día, por motivos que no recuerdo, no acudí al concierto.

Y tras estos comentarios previos sobre cómo conocí al grupo y de sus pasos previos a la “La Profecía”, metámonos de lleno en el análisis del disco en cuestión de esta semana. Es innegable que gran parte del éxito del tercer disco de Amistades Peligrosas residió en el single de adelanto. “Me quedaré solo” es una preciosa canción, que a su vez dispuso de un efectista videoclip barroco y a ratos con una interpretación teatral épica de parte de Comesaña (de rodillas en el fango, totalmente desesperado), que fue uno de los clips de más éxito de aquellos primeros meses de 1996 en “Del 40 Al 1” (programa tan de referencia para mi, y que tanto echo de menos).

De hecho el disco comienza con esta potente canción, que al fin y al cabo es uno de los clásicos de Amistades Peligrosas de toda la vida. “Me quedaré solo” dispone de una orquestación de sonido delicado, grácil y sobre todo clásico, sobre la que se narra una historia que redunda sobre el fin del amor y la soledad que ello conlleva. Ese estribillo, a pesar de que incluya alguna palabra como “pringao” para que rime con “picao”, es buenísimo. De las mejores canciones de Amistades Peligrosas sin lugar a dudas, y quizás su último gran éxito como single, puesto que canciones posteriores como “Nada que perder” de “Nueva Era” o “La larga espera” del disco de mismo título, que fue el regreso después de mucho tiempo del dúo, no llegan al nivel de éxito de esta pieza. También curiosamente fue el único videoclip que se grabó del disco (bueno, miento, el único con repercusión, puesto que de “Sacrifícate” también se hizo uno, pero no recuerdo haberlo visto en tv en su día, solamente en youtube); esto es una pena, puesto que el trabajo que se hizo para esta canción fue excelente y creo que había otras muchas canciones que pasaremos ahora a analizar que también hubieran merecido apoyo audiovisual, con más motivos que “Sacrifícate”. De hecho, el 2º single del disco se presenta en el 2º lugar del track list y también fue muy radiado, pero, claro, se quedó sin posibilidad de que en televisión alcanzara repercusión alguna debido a no tener video promocional. Estamos hablando de “El príncipe valiente”, que no deja de ser una canción con una fuerte crítica y carga social. En este aspecto Amistades Peligrosas demuestran que a pesar de ser un grupo pop, sus reivindicaciones estaban también de vez en cuando presentes en sus letras (“Africanos en Madrid” y “La larga espera” son otros ejemplos de ello). Aquí se hace un guiño al sonido norteño en la instrumentación con esas gaitas y sonidos asturianos y gallegos que le dan un toque medieval a la canción, que también se puede apreciar en la letra. “Será” es un momento de lucimiento personal de Cristina de Valle, ya que ella es la que se encarga de hacer esta preciosa y acertada versión, mientras que Alberto simplemente se encarga de dar cuerpo a la canción con algunos acompañamientos vocales traseros a Cristina. Una preciosa letra y una balada que gira en torno al fin del amor nuevamente, que simplemente pone el vello de punta. Digamos que hasta la 5ª pista no vamos a hallar lugar para el respiro y encadenaremos bombazo tras bombazo. Ahora es turno de una composición de Pedro Guerra para Amistades Peligrosas, concretada en la animosa “Pasos en el túnel”. Una canción que transmite esperanza en su letra, y ritmo y ganas de bailar sin límite en su música. A ratos casi me da la sensación de que Cristina canta con cierto deje o acento canario. Excelente tema, pero si cabe en el 5º lugar del set list se presenta la gran joya oculta de “La Profecía”. Es joya oculta en parte, ya que “Angelus” fue el 3er. sencillo extraído de la obra, pero que como no dispuso de videoclip, pasó injustamente de puntillas. Esa intro ambiental y misteriosa a base de teclados y con esos coros celestiales, dan paso a una melodía con cierto carácter nocturno. La letra zigzaguea por una historia de corte bíblico sobre la creación, moviéndose en esas metáforas con doble sentido o lectura tan propias de las letras de Comesaña. El estribillo, aunque es muy sencillo, apoyado en la estupenda melodía creada por las guitarras y los teclados, me encanta: “Angelus, Angelus. Como si fueras un ángel”, se empeña en repetir una y otra vez Cristina en el primer lugar y Alberto en el 2º. También tiene sus frases rotundas en las partes más prosaicas, como cuando se dice esta frase: “no, no te tocaba a ti, todavía no. Tú no serás la siguiente” o “penetró en mi una luz. Me llamó por mi, allí ante toda la gente”. De igual forma la parte final de la canción, con Cristina repitiendo de forma muy sensual ese “Penetre en mi tu luz, lléname de ti” me deja hipnotizado cada vez que escucho esta joya olvidada de Amistades Peligrosas. Un gran tema que además reparte el protagonismo de forma ecuánime para los 2 en el apartado vocal. “Angelus” es una de las canciones más emotivas de toda la trayectoria de Amistades Peligrosas y, sin lugar a dudas, una de mis favoritas.“Hermanos de sangre” se acerca en lo sonoro a “Pasos en el túnel” en su alegría y luminosidad, aunque he de decir que tras 5 canciones de tan alto nivel, culminadas con “Angelus”, me sabe a poco. “Estrella” es el tema de corte más clásico y orquestal de “La Profecía”, sobre todo en sus 2 primeros minutos, acaparados por Cristina del Valle al micrófono. Posteriormente entra una base más pop y Alberto, que secunda con sus tonos vocales tan varoniles a Cristina. Un tema que habla de la situación mundial y las guerras y de intentar buscar una solución, que pone de manifiesto la conciencia social y mensaje que muchas veces tenían las letras de Amistades Peligrosas. “Sacrifícate”, como he mencionado sí que tuvo un videoclip, que yo creo que quizás se hubieran merecido más “Angelus” o “Será”, ya que hubieran dado más juego. Aquí salen Cristina y Alberto los 2 vestidos igual, con traje, sombrero y corbata negra, bailando y alternándose con imágenes alusivas al mensaje sexual de la letra. En lo musical esta canción está cerca de los primeros pasos de Amistades Peligrosas, siendo más propia de “Relatos De Una Intriga” que de “La Profecía”. Recuerda bastante, o al menos así me lo parece, a “Muy peligroso”. “Eloi Eloi” tiene un sonido árabe en su estructura que aporta algo de exotismo a la parte final de la obra. Alberto comienza hablando de dolor, con una actitud bastante ajustada al micrófono a lo que nos cuenta en la letra. Y llegamos al final. “Bendita seas” viene a rubricar la obra con un sonido épico, sobre todo en las partes del estribillo cantadas por Comesaña. Destaca el comienzo, de carácter sacro en lo instrumental con los órganos que se incluyen. El contenido lírico vuelve a hacer un guiño a los temas bíblicos, con clara alusión a oraciones de rezo en el estribillo. El combo final de las 2 últimas canciones “Eloi Eloi” y “Bendita seas” confieren a “La Profecía” un final angustioso, alejado de la luminosidad de otros momentos de la obra, confiriéndole al cierre un toque algo lúgubre y oscuro (aunque evidentemente dentro de los límites de la normalidad de Amistades Peligrosas).

El 3er. disco de Amistades Peligrosas “La Profecía” fue un gran éxito y el grupo volvió a situarse como uno de los proyectos musicales de más fama y más apoyo popular del momento. Pasaría un largo tiempo hasta que volviéramos a saber de nuevo material discográfico del dúo. La portada de regusto bíblico y mitológico, no deja de ser otro momento clásico dentro de la historia de la banda. Sin duda es una portada mucho más representativa que la escogida para el anterior disco “La Última Tentación”.

Sin embargo, el regreso a la actualidad de la mano de “Nueva Era” dejó tan fría a la gente como la sensación corporal transmitida por el nevado videoclip de “Nada que perder”. En sí el disco no está mal. No tiene temas tan claves como los que guarda en su interior “La Profecía”, pero suena bien a ratos y hasta la versión de “Aicha” creo que es acertada.

¿Qué pasaba entonces? Pues que el germen exterminador estaba en el interior de la pareja y sus propias relaciones internas. Se había producido definitivamente la ruptura sentimental de Cristina y Alberto. Aunque he de apuntarles que Comesaña confesó alguna vez a un amigo mío taxista ciertas cosas interesantes. Este taxista, amigo y compañero de facultad, me comentó que había tenido varias veces a Alberto como cliente en el taxi y había podido charlar con él. Aparte de afirmarme que Alberto es un tío fenomenal, Comesaña le había contado cosas sobre el grupo, tales como que afirmaba que aunque ya no eran pareja sentimental, en aquellos días eran en los que mejor trabajaban en lo musical.

El caso es que Cristina no pensó lo mismo y decidió unilateralmente mandar Amistades Peligrosas a hacer puñetas en mitad de la gira veraniega de 1998 de presentación de “Nueva Era”. Resulta muy curiosa, y en cierto modo mítica, la entrevista que circula por youtube en “Madrid Directo” realizada a los 2 antes de su actuación en el madrileño “Parque De Atracciones”; la tensión y el mal rollito es evidente y además el periodista hace por que salten chispas con sus preguntas.

No hablemos más de Amistades Peligrosas. Dejemos el resto para cuando vuelvan a pasar en el futuro por el blog. Simplemente decir que me cabreó algo que hizo Arturo Valls, ridiculizando al grupo en un programa que presentaba en Telemadrid hace unos años, que consistía en cambiar algo por dinero. En una ocasión ofreció a 2 tipos dinero por destruir su colección de discos. Resulta que por una cantidad que no recuerdo ahora, un heavy accedió a ello. Al ir a su casa a coger sus discos para destruirlos en un vertedero, apareció entre todos éste que hoy hemos revisado. Arturo dijo algo como “pero bueno, ¿y esto que hace aquí?”. El buen heavy parecía avergonzarse, pero no lo entiendo.

Y cito esta anécdota televisiva para decir algo bien alto y claro. La música es muy extensa y prueba de ello es este blog. Que mis grupos favoritos sean The Cure, Depeche Mode y The Smiths, no significa que no disfrute escuchando discos muy alejados de ese estilo o bandas como el que hoy les he propuesto (de hecho ahora, mientras escribo estas líneas, está sonando en mi cadena “Será” y me produce una sensación excelente escuchar una pieza tan elegante y emocionante). A más de uno le chocará que aquí se haya hablado de “Unknown Pleasures” de Joy Division, de algún concierto de Sôber (y en breve alguno de sus discos) y de este “La Profecía” de Amistades Peligrosas. La respuesta por mi parte es la siguiente: en la variedad está el gusto.

Quítense los prejuicios. Amistades Peligrosas fueron un grandísimo grupo y que desprendían un carisma brutal. Nunca he escondido mi admiración por ellos. Su conexión y su tensión en el escenario es muy reconocible y causaba una buena respuesta entre la audiencia. Quizás “La Profecía” tiene su punto triste en que desde aquí se inicia el camino descendente de Amistades Peligrosas. Aún así, es muy reconfortante pasar casi 3 cuartos de hora escuchando las canciones que lo componen. Si bien, hay que decir que la primera parte del disco es tan genial, que quizás esté algo descompensado el peso de las canciones con respecto a la 2ª parte de la obra. En este aspecto, el orden de las canciones podría haber sido algo mejorable. A Amistades Peligrosas tengo asociados varios recuerdos de mi pasado, en la mayoría felices.

En este apartado y como estos días son tiempos en los que el Atlético de Madrid vuelve a ser grande, les diré que “La Profecía” fue banda sonora de los días en los que el Atleti ganó el doblete en la primavera de 1996. Por si alguien no lo sabía a estas alturas, uno es colchonero sufridor. Creo que en este apartado, resultaba bastante apropiado para estos días que vivimos, en los que el Atlético de Madrid está a las puertas de volver a repetir la gesta de ganar 2 competiciones en un mismo año. Dedicado con cariño a todos los aficionados rojiblancos, que tanto han sufrido durante estos últimos 14 años.

El pasado miércoles y hoy a las 19.00h podrán escuchar en nuestro espacio radiofónico el programa dedicado al disco “Black & White 050505” de Simple Minds. Todavía no he subido el podcast a ivoox, debido al jaleo futbolístico de los últimos días. Intentaré hacer mañana los deberes, pero si no pueden esperar, lo dicho, esta tarde a las 19.00h en www.ruah.es.
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sábado, 8 de mayo de 2010

1981 Heaven 17 - Penthouse And Pavement

En plena eclosión del movimiento techno pop a finales de los 70 y comienzos de la década de los 80, hubo lugar para un gran número de bandas asociadas a las nuevas vertientes de la música electrónica, que unos años atrás habían preconizado los alemanes Kraftwerk desde centroeuropa.

Digamos que en Inglaterra, referente universal de la música moderna, es donde hubo un auge mayor en aquellos primeros ochenta, que a mediados de década retornó a su originaria zona del centro del continente. Sin embargo, cuando la nueva década empezaba a abrirse camino, la avalancha techno pop se producía en las islas británicas, en dura pugna con otras vertientes como la nueva ola y sus múltiples variables como los new romantics, los cuales en mayor o menor medida también adoptaban varios elementos electrónicos para sus primeras obras.

Aquellos días vieron el nacimiento y éxito de bandas como Visage, los renovados Ultravox, The Human League, OMD y también la banda que hoy nos ocupa, el trío formado por Ian Craig Marsh, Martyn Ware y el cantante Glenn Gregory que vino a llamarse Heaven 17.

Es importante puntualizar cómo se formó el grupo. De los primerizos y más experimentales The Human League, se marcharon 2 componentes básicos en aquellos primeros pasos dados por la banda de Phil Oakey que eran Ian Craig Marsh y Martyn Ware, para los 2 juntos formar sociedad en un proyecto que vino a denominarse British Electric Foundation (B.E.F.).

Esta asociación con mucho ánimo de avanzar y abrir nuevos caminos dentro de la música, vino a evolucionar en Heaven 17, tras llegar a un acuerdo con Glenn Gregory para que este cantante se sumara a esta nueva aventura musical. De hecho, en la portada del disco que hemos escogido para esta semana se puede apreciar casi de forma simbólica la firma del acuerdo entre los 3 componentes, con una foto en la que aparecen cuales hombres de negocios con un apretón de manos. En los espacios restantes de la portada, existen otras imágenes que denotan mucha actividad y trabajo. También las proclamas dentro de la misma portada “la nueva colaboración que está abriendo puertas alrededor del mundo”, eran una meridiana declaración de intenciones.

“Penthouse And Pavement” sería la obra de debut de este nuevo trío y el comienzo ya en sí es arrollador de la mano de “(We don’t need this) racist groove thang”. Una pista que destaca por su ritmo de sintetizador de base frenético y por encima varias notas de teclados algo estridentes sobre las que Glenn Gregory se vale de su profundo y solemne registro vocal. Estamos ante un tema eléctrico, con mucho movimiento y que era un perfecto ejercicio musical que incita claramente al baile. En 2º lugar se presenta la canción título que pierde muy ligeramente ritmo respecto a la frenética pista de apertura y en la que hacen acto de presencia por 1ª vez los coros femeninos que serían muy importantes en muchas canciones de Heaven 17. Siguen igualmente resultando del todo interesantes las nerviosas bases instrumentales en algunos momentos. Son 2 temas interesantes para abrir boca en los primeros minutos del disco, sobre todo “(We don’t need this) racist groove thang”, pero será en el 3er. puesto donde encuentro uno de mis favoritos pasajes de “Penthouse And Pavement”. “Play to win” es muy animada a ratos, sobre todo en los peculiares estribillos cuando Glenn hace un sostenido vocal que parece perderse en el espacio y de una forma más grave entra nuevamente la voz diciendo el título de la canción de forma más grave y contundente, pero casi viniendo desde la nada. Los teclados animosos y que a ratos parecen como silbidos, suman al carácter desenfadado de esta pista. Es otro ejemplo de ritmo que caracteriza a esta obra como una obra de larga duración muy bailable en la mayoría de sus momentos. “Soul warfare” muestra un enfoque menos animado y con algo más de misterio en su sonido. Suena más rotunda, principalmente (como siempre) debido a la solemnidad vocal de Glenn y su grave tono de voz. “Soul warfare” supone menos ritmo que la alocada “Play to win”, pero sin duda es otro tema lleno de interesantes matices instrumentales, sobre todo en las partes en las que no hay apoyo vocal, en las que los teclados y sintetizadores son bastante interesantes desde mi punto de vista. Luego se nos presenta “Geisha boys and temple girls” con un curioso ejercicio instrumental de agudas notas de teclado en su primer minuto de duración, que posteriormente redunda en un atípico corte, bastante menos recargado de lo que hemos visto hasta el momento. Glenn igualmente canta de forma más relajada y menos grave en muchas partes, menos en el estribillo que implementa bastante la intensidad en esos momentos. Casi nos encontramos ante un tema en parte electrónico-orquestal, por los sonidos tan peculiares de los teclados que en parte asemejan a los sonidos de un violín. Con esta pieza Heaven 17 hacían bueno su lema de “abrir puertas por todo el mundo”. Como siempre, intercalada más o menos a mitad de la revisión del disco, les dejo la portada de la obra, en la cual podemos ver a Glenn Gregory como todo un satisfecho hombre de negocios.“Let’s all make a bomb” se muestra más oscura y sin lugar a dudas amenazante por la simple traducción literal de su título. Los ritmos son menos luminosos, acercándose a una electrónica más propia de los Human League de unos meses atrás; aspecto por otro lado lógico, al haber formado Ware y Marsh parte de aquellos días iniciales de “la liga humana”. “Let’s all make a bomb” adopta un enfoque más frío, que sumado al carácter también bastante peculiar de su predecesora “Geisha boys and temple girls” hace que los ritmos animados del inicio nos parezcan algo irreal o producto de nuestra imaginación. “The height of the fighting” no me termina de agradar con esos tarareos que surgen después de citar el título del disco. Sonidos punzantes de sintentizador y otros que asemejan a la sirena de una ambulancia, conforma una pieza que redunda en este territorio más deshumanizado de la 2ª parte de la obra. De hecho, “Song with no name” es quizás el tema más desesperado en lo vocal de la obra (sobre todo en los coros) y sigue aportando un sonido de tintes más oscuros a “Penthouse And Pavement”. Musicalmente es quizás la que más me gusta y junto a “Play to win” quizás mi favorita de este disco, conformando las 2, cada una en su estilo, mi particular día y noche del debut de Heaven 17. Llama la atención que esta canción comienza con el estribillo, que es bastante nervioso, alternándose con las partes más oscuras de Glenn Gregory al micro en las que sobre una incipiente base lúgubre electrónica recita sus versos. Se cierra con “We’re going to live for a very long time”, que regresa a los sonidos más desenfadados que protagonizaron los primeros pasos sonoros del disco, pero por otro lado quizás resulta algo cargante en su estructura, sobre todo en su estructura tan repetitiva. No obstante, por el distinto sabor de boca que nos deja, no la considero un mal cierre de disco. En posteriores remasterizaciones de la obra, se incluyen varios temas extra, pero lo que es el álbum principal finaliza aquí.

Este disco que acabamos de revisar esta considerado en la actualidad como uno de los discos más interesantes realizados en aquellos días de explosión techno pop. Yo creo que con justicia. Tuvo mucho éxito y marcaría unos primeros años gloriosos de esta formación, que vería secundado este buen inicio con el éxito de su 2º disco “The Luxury Gap”, principalmente por el bombazo que supuso “Temptation” por su cuenta propia y que se mantendría en “How Men Are”.

Sin embargo, menos algún seguidor habitual del blog, a la mayoría de ustedes no les sonará de nada este grupo o como mucho habrán escuchado de pasada su nombre. El asunto es que la repercusión actual de Heaven 17 es infinitamente menor en nuestro país en comparación con la de bandas como Depeche Mode, Kraftwerk, Ultravox, The Human League, OMD e incluso Visage.

De hecho, el grupo en uno de sus últimos lanzamientos “Before After” hacía una especie de broma en el libreto acerca del olvido en el que han caído con el paso del tiempo, citando literalmente “Heaven 17 todavía están, y siempre han estado”; es lo que suele pasar con algunas bandas, de las que se piensa que ya están disueltas por el simple hecho de que ya no se oye nada de ellas porque no se les presta atención en la 1ª plana de los medios de comunicación. En la actualidad, con motivo del casi 30 aniversario del lanzamiento del disco que hemos revisado, Heaven 17 lo está celebrando con una gira por el Reino Unido y parte de Europa que por desgracia de momento no llega a nuestro país.

Yo les conocí de la mano de “Temptation” cuando vi por 1ª vez “Trainspotting”, en esa escena en la que Renton está en la discoteca buscando alguna chica que sacie su renacido apetito sexual tras dejar de lado las drogas. Luego, en esos dvd’s que les he mencionado ya alguna vez de la discográfica Disky, venía el clip de la canción y pude poner rostro a Glenn y a los otros componentes. Me llamó especialmente la atención el rostro tan afilado y desafiante de Gregory y su repeinado pelo rubio.

Me adentré en el grupo a fondo hace cosa de un año y la verdad es que su historia es bastante interesante. En parte, siguieron una trayectoria parecida a la de OMD, aunque no consiguieran una repercusión tal como la de McCluskey, Humphries y cia. Quiero decir que a partir del año 85 decayó mucho su repercusión de la mano de discos como “Pleasure One” y “Teddy Bear, Duke And Psycho”. Heaven 17 fueron una de esas bandas que les he mencionado que sufrieron un revés a partir de la 2ª mitad de los 80.

Les recomiendo que les den una oportunidad, al menos a la obra que hemos rescatado del grupo para darles la bienvenida al blog. En un futuro revisaremos más obras suyas, ya que creo que tienen su interés. A ver qué les parece este disco, que sin lugar a dudas es una de las obras claves de los inicios del techno pop. A los que no les conocen de nada, les recomendaría que primero les catasen con el visionado y escucha del video de “Temptation” en youtube. No obstante, tras esa primera toma de contacto de la mano de ese tema inmortal de la 1ª mitad de los 80, les diría que se pasaran a escuchar este lp antes que “The Luxury Gap”, que sin dejar de ser un excelente disco, no llega a los niveles de excelencia de esta joya de la música electrónica que hoy hemos revisado.

Y para finalizar, esta tarde, para el que lo desee escuchar, en http://www.ruah.es/ a las 19h, nuestro programa sobre la reina del pop y su disco “Like A Virgin”. Si no, lo prometido era deuda y ya lo tienen disponible en el reproductor lateral como “DMR 1-17”.
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sábado, 1 de mayo de 2010

Discos, música y reflexiones entrevistó a Oberón

El pasado miércoles a las 22.00h, y desafiando a la semifinal de Champions Barça-Inter, en nuestro espacio radiofónico en Radio Universitaria de Alcalá de Henares, tuvimos la ocasión de entrevistar a otra interesante banda de pop/rock de nuestro país, de la cual les hablamos hace unas semanas, Oberón.

A través del teléfono tuvimos a su cantante Kike López, con el que compartimos la hora de duración de nuestro espacio, hablando sobre varios aspectos de Oberón y comentando el contenido de su disco de debut “Meridiano Cero”. Igualmente y para que les ayude a conocer la música del grupo, siguiendo la dinámica de nuestro programa, pudimos escuchar varias de las canciones del álbum.

Esta tarde será nuevamente emitido a las 19.00h y el próximo martes a las 05.00h y 11.00h. Sin ánimo de sonar pretencioso, creo que nos quedó un programa bastante bonito y agradable. A ello ayudó inestimablemente la amabilidad y simpatía del frontman de esta banda granadina de tanta proyección. Que ustedes lo disfruten, si aún no lo han escuchado.

Siempre me satisface “verles” en la emisión on-line en el momento que está el programa en antena, pero si no les es posible, ya lo tienen disponible en el reproductor lateral de ivoox como “DMR 1-16”. La semana pasada, sin embargo, les dije que el “DMR 1-16” correspondería a Madonna y el programa que dedicamos a su disco “Like A Virgin”.

Aclararles en este punto, que debido a sendos fallos de emisión con el programa dedicado a Madonna, el cual tampoco se emitió el sábado pasado a las 19.00h, sumado a lo que les comenté del pasado miércoles 21 a las 22.00h (solo se emitió en las 2 posteriores difusiones), aún no se lo he subido. En consecuencia, esta próxima semana volveremos a emitirlo en las 4 ocasiones, puesto que en las 2 principales se perdió la oportunidad la semana pasada. Por ello, el “DMR 1-16” corresponde a Oberón y será el “DMR 1-17” el que asignemos a la reina del pop, cuando lo subamos a ivoox (servidor que nuevamente volvió a funcionar perfectamente a la hora de subir el audio del programa/entrevista a Oberón).
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1993 El Último De La Fila - Astronomía Razonable

Cogemos esta semana por banda la historia de uno de los duetos de más éxito de nuestro panorama nacional de los 80 y 90, justo en su punto más álgido y a partir del cual se inició su camino descendente. Ese retroceso de éxito y repercusión desembocó en el fin de la colaboración musical de Manolo García y Quimi Portet, en lo que vino a llamarse durante aproximadamente una década El Último De La Fila, tras el lanzamiento del disco de estudio que sucedería al que hemos escogido como propuesta musical de esta semana.

Allá por 1992, cuando Portet y García decidieron marcharse a Inglaterra a los estudios Real World de Peter Gabriel para grabar su nuevo disco, ya estaban consolidados como uno de los grupos de más éxito y de legión de seguidores más fiel de nuestro país. Es probable que en los días en los que Mecano agonizaban como banda (no por su éxito, sino por el final de su trayectoria tras la gira de “Aidalai”), los Héroes Del Silencio comandados por Bunbury y El Último De La Fila fueran de las bandas que se quedarían con gran parte de la repercusión mediática que dejaban libre los hermanos Cano y Ana Torroja como grupo.

Ya desde que el proyecto tomó nombre, en sus primeros discos se incluyeron éxitos como la inmortal “Insurrección” y otros himnos tales como “Querida Milagros”. Discos como “Nuevo Pequeño Catálogo De Seres Y Estares” también aportaron piezas básicas como “Canta por mí” y posicionaron al grupo como uno de los más rentables a nivel de ventas.

Igualmente este disco permitió que “Astronomía Razonable”, obra que revisamos hoy, se convirtiera en el trabajo más exitoso de El Último De La Fila, debido a ese buen camino allanado y también porque dentro de este conjunto de 14 estupendas canciones se incluyen algunos de los momentos más excelsos o simplemente de mayor pegada de la historia de esta colaboración entre 2 personajes con bastante carisma dentro del mundo de la música (aunque también tengan sus correspondientes fieros retractores).

“El que canta su mal espanta” digamos que fue el 3er. gran recuerdo moral del álbum por separado. Un enfoque rumbero y aflamencado muy animoso y que reporta en definitiva un tema alegre que contrastará con la solemne emotividad que le sucederá en el 2º lugar del disco. ”Lápiz y tinta” es quizás de las canciones de mayor belleza plástica de El Último De La Fila. Normalmente las letras de Manolo García son retazos o pinceladas líricas, a las que hay que intentar sacar su sentido. En esta ocasión y sobre esa base de electrónica suave y apoyado en unos estupendos acordes de guitarra principalmente, García nos describe las sensaciones que personalmente tiene a la hora de escribir, componer o también pintar, otra de sus facetas en las que suele ser bastante prolífico. La potencia del estribillo con ese “Que los días se van, fríos son…” en tan alto registro, y dibujado sobre la perfecta simbiosis de la guitarra acústica y la eléctrica, es quizás de lo más grande que ha compuesto nunca el grupo. Te quedas absorto tras escuchar una pista tan buena como “Lápiz y tinta” y casi deseas no pasar a la siguiente canción. “Remando sobre el polvo” destaca por como entra la guitarra eléctrica con un sonido bastante aguerrido. Los tarareos vocales que incluye de vez en cuando García, hacen de esta pista una de las más accesibles de la obra, pero quizás también de las más fácilmente olvidables. Por ejemplo “La risa tonta”, debido a ese enfoque algo más oscuro del comienzo, se hace más memorable. Digamos que el estribillo está en fuerte contraste de enfoque con respecto al resto de la canción, que tiene ese regusto menos luminoso. Sin embargo, el estribillo apoyado en una fuerte línea de guitarra eléctrica resta oscurantismo a esta pieza. Seguido se abre paso “Hierbas de Asia”, que tiene partes realmente buenas y con versos de una fuerte emotividad como uno que personalmente se me quedó muy grabado; me refiero a ese “vuelve la canción que nos hizo enamorar…” en esa carrerilla emotiva que coge García en las partes más sentidas y más amables en lo sonoro del corte, que también tiene su punto misterioso y más oscuro en muchas de sus secciones. También es fácil recordar la sentencia principal de la letra: “he perdido el tiempo que pasé lejos de ti”. Se nota un cierto aire oriental lejano en la melodía, que por otro lado es lógico para esta pista. “Como un burro amarrado en la puerta del baile” nos presenta uno de los temas más accesibles del grupo. Una historia de fin de amor, pero contada de forma alegre y desenfadada, utilizando frases que le aportan a esta canción ese sentido de reírse de la desgracia de uno mismo. La guitarra rítmica llevada por Portet, le da ese sonido luminoso, alegre y cercano a la rumba, que se ajusta perfectamente al registro vocal aflamencado de Manolo. Un clásico sin lugar a dudas de El Último De La Fila y quizás el tema más recordado del disco en cuestión. Dispuso este clásico de un clip bastante peculiar con algunas imágenes de monjas levitando bastante hilarantes. Tras este corte tan animoso y perfecto para cualquier fiesta, que suena perfectamente actual, digamos mejor atemporal, a día de hoy, se da paso a la canción que concede el título al conjunto. “Astronomía razonable” se abre paso con un primer minuto instrumental de fuerte enfoque virtuoso en los acordes y los aportes de cada uno de los instrumentos que forman parte de la pieza. Quizás las canciones abanderadas del disco “Lápiz y tinta” y “Como un burro amarrado en la puerta del baile”, son de las que menos tienen que ver con la línea musical del disco. Ya lo hemos visto con piezas como “Hierbas de Asia”, “La risa tonta” y ahora la propia “Astronomía razonable”, que vienen a representar mejor el enfoque más reflexivo y oscuro en lo musical de la obra.“Piedra sobre piedra” es una pista más acústica, menos recargada instrumentalmente, que aporta sencillez y un pequeño descanso a mitad de disco. Después llega “Vino dulce” que es una de las canciones más alegres y animadas de “Astronomía Razonable”, al afrontarse nuevamente un ejercicio pop con ligeros matices rumberos que tan buen ambiente y ánimo crean. Contrasta darnos de frente con la sentida y relajada “Mar antiguo” en el siguiente paso que damos en el álbum, que aporta quizás los minutos más sentidos de todo el disco, o por lo menos de forma más sosegada que quizás la ampulosa emotividad que tiene “Lápiz y tinta” en su envoltura. La sencillez instrumental, dentro de la melodía pausada tan deliciosa y que Manolo García esté más que acertado al micrófono, suman para dar forma a una de las piezas más bonitas de “Astronomía Razonable”. Y es una suerte que aquí en esta parte final se afronten piezas tan dispares y tan maravillosas como la que nos encontramos ahora: “Cosas que pasan”. El sonido inconexo de la melodía que parece ir a tirones, y la voz de Manolo con un efecto grandioso de eco perdido en la mezcla, añadiendo el registro algo desesperado que adopta el cantante, ayudan a crear otra sorpresa agradable a medida que nos acercamos al final de la obra. No me pregunten por qué, pero me recuerda mucho en algunos momentos este tema a “Shadows in the rain” del disco “Zenyatta Mondatta” de The Police, que revisamos hace varios meses. “Sumo y resto” pasa algo desapercibida, puesto que tampoco tiene mayor distinción en lo instrumental. Tanto es así, que incluso en algunos acordes es similar a la canción título del disco. Posteriormente, el capítulo final real lo supone “Hagámoslo”. Bastante vitalidad instrumental para comenzar la pista con esa guitarra y la batería. Manolo García nos narra una historia de pasión con su peculiar estilo vocal. Una historia como se podría decir de tensión sexual no resuelta (expresión tan de moda en los últimos tiempos), que pone un punto alegre para finalizar una obra que por tan distintos pasajes y estados de ánimo nos ha llevado. A forma de epílogo se dispone “Mar antiguo” en versión instrumental, mejor dicho orquestal, para rubricar el disco con lo que se podría denominar un lazo sonoro.

Más allá del disco y analizando las canciones por separado, “Lápiz y tinta” y “Como un burro amarrado en la puerta del baile” han pasado a la historia como verdaderos clásicos del pop español, pese a quien le pese. Más la 2ª que la primera de las que menciono, si bien “Lápiz y tinta” es una delicia íntima, muy sentida en contraposición a la fiesta y ritmo que nos trae la medio rumbera “Como un burro amarrado en la puerta del baile”.

Es un álbum del cual recuerdo su promoción y escuchar mucho sus canciones en la radio en su día. Lo tengo muy asociado a aquellos días finales de la primavera de 1993 y comienzos del verano, en lo que fueron días muy felices, preludio de una etapa algo turbia en ciertos aspectos personales de mi vida. Por ello, creo que es un disco muy apropiado para estos días de sol y calor que se nos abren después de tan duro invierno; aunque eso sí, quizás esta impresión sea algo sesgada.

Explico esto último. No hay que dejarse engañar por canciones como “El que canta su mal espanta” o “Como un burro amarrado a la puerta del baile”. “Astronomía Razonable” a ratos tiene un sonido bastante misterioso y oscuro en claro choque con el ánimo y alegría instrumental de estas piezas, que en parte está en buena concordancia cromática con el gris tono de la portada, con esa foto de un perro mirando por un telescopio.

Con el éxito como disco de “Astronomía Razonable”, que ya mencioné al comenzar, El Último De La Fila consiguió llegar a lo más alto de su trayectoria. Tras esto, tardaría un tiempo en aparecer su siguiente disco, que a la postre sería su capítulo final musical como proyecto en conjunto. Aquel “La Rebelión De Los Hombres Rana” editado en 1995 no obtuvo el éxito que alcanzó el disco que hemos analizado. Yendo más lejos fue un relativo descenso comercial, y hasta recuerdo que en los 40 Principales, en lo que era el referente audiovisual de la década de los 90, el “Del 40 Al 1” comandado por Fernandisco, no llego a dársele prácticamente promoción a la obra, más allá de incluir los 10 segundos musicales de pasada de “Sin llaves”, sobre unas imágenes sueltas de actuaciones del grupo. Ni se grabó video promocional creo (o si así fue, no recuerdo haberlo visto en televisión). Pasado un tiempo, Portet y García confirmaron que se separaban. Y desde entonces, de El Último De La Fila no ha habido nada de nada. Ni rumores de reunión, ni siquiera un “Grandes éxitos” (inaudito en su día, ahora no tendría mucho sentido con la crisis discográfica actual y ya sempiterna).

Parece ser que a Manolo y a Quimi les va bien por libre y no hay necesidad ni moral, ni afectiva, ni compositiva, ni económica para resucitar a El Último De La Fila. En todo caso, poder escuchar cualquiera de los discos que editaron durante los más o menos 10 años que estuvieron en activo bajo este nombre artístico, supone un experiencia muy agradable. Algo lógico con ese ritmo normalmente tan brillante, animado y todo ello aderezado con las personales letras de Manolo García.

“Astronomía Razonable” es una tremenda obra. El único “pero” que se le puede sacar es que quizás se haga algo largo (con un par de canciones menos su escucha sería incluso más amable). En todo caso, un disco que incluye piezas como “Lápiz y tinta” o “Como un burro amarrado en la puerta del baile” no puede ser malo. Espero que les haya gustado redescubrir a El Último De La Fila, en unos días en los que quizás están un poco olvidados.
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