sábado, 27 de marzo de 2010

Discos, música y reflexiones entrevistó a Dr. Sapo

Este pasado miércoles, tuvimos nuevamente la suerte en nuestro espacio radiofónico de contar con la presencia de uno de los componentes de la banda que protagonizó el programa semanal. Yendo más lejos, dicha presencia fue física, ya que Miguel de Lucas, vocalista de Dr. Sapo acudió en persona a nuestros estudios para hablar del último disco de su banda Dr. Sapo, que ya revisamos hace unas semanas en el blog, titulado “No Hay Fronteras”.

Ya tienen disponible el audio del programa en el lateral izquierdo en el reproductor de ivoox como “DMR 1-14”, para que lo escuchen cuando quieran y puedan. No obstante, les rogaría que si sus quehaceres del fin de semana se lo permiten, lo escuchen en http://www.ruah.es/ en la redifusión de esta tarde a las 19.00h.

El programa cuenta con el atractivo especial de que Miguel vino armado con su guitarra y nos regaló la inestimable interpretación acústica de 2 de las canciones de su disco. En la imagen que inmortalizó el programa y que encabeza este post, pueden ver a un servidor de ustedes a la izquierda, guiones en mano, en el centro a Daniel Fernández, nuestro imprescindible técnico, y a Miguel de Lucas a la derecha de la foto con la guitarra en ristre.

Gran parte del atractivo del programa, aparte de en las canciones en acústico interpretadas, reside en la naturalidad, simpatía y desparpajo que Miguel se gastó durante la hora de duración del programa. Pasamos un excelente rato en compañía de él y espero que así lo crean ustedes cuando lo escuchen, o así lo hayan experimentado si ya han escuchado el audio.

Estamos trabajando en más programas de este estilo para emitirlos de aquí al final de temporada. A falta de confirmarlo, y por eso no diré nombres, estamos tratando contar con la presencia de bandas míticas de nuestro panorama musical en el espacio. No obstante, no hay nada seguro aún y por tanto seré prudente. No venderé la piel del oso antes de cazarlo, pero sí les afirmo que estoy en ello.

El próximo miércoles se emitirá lo que fue nuestro 2º programa piloto, que ya lo tienen en el perfil nuestro de ivoox como “DMR 1-7”. Dicho programa está dedicado al álbum “Salamandra” de Miguel Bosé. El motivo de que se emita este programa para el próximo miércoles y sábado, es que en su día no se escuchó correctamente. De ahí que lo emitamos esta próxima semana, que por si no les resulta atractivo, al menos coincide con la Semana Santa, en la que entiendo que andarán por ahí perdidos. No obstante, se agradecerá a quien se pase por la emisión on-line en el momento de la difusión.
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1983 David Bowie - Let’s Dance

Con algo de retraso, debido a lo que les comenté hace unas semanas de que por el cierre del centro de acceso público a internet de Torrejón de Ardoz los fines de semana, el horario y momento de publicación del post semanal estaría sujeto a la disponibilidad del wifi que consigo alcanzar desde mi casa, este sábado por la mañana la conexión estaba ocupada por algún otro pirata que bloqueaba el ancho de banda. Por ello, hasta ahora me ha sido imposible actualizar el blog.

Desde una biblioteca pública de Madrid, que afortunadamente abre los fines de semana, procedo a publicar lo de estos próximos 7 días, recién llegado de conocer en persona a un amigo bloguero, Jairo de “Los Mundos De Jairo”; una excelente persona, con la que he disfrutado de unas cervezas hace unos minutos.

A la hora de acometer la bienvenida al blog de uno de los más grandes artistas musicales, artista total en su sentido más amplio, es complicado saber por cuál de sus momentos o etapas decantarse. La historia de David Bowie es tan amplia, y tan vasta su discografía, que las posibilidades para análisis son variopintas.

Muchos se refieren a esta bitácora como un blog de los 80 y en pro del pop de sintetizador. Bajo mi punto de vista, en este caso muy subjetivo, creo que dicha impresión es algo generalizante, puesto que en este blog ha habido lugar para discos de los 70, 90, “dosmiles” y para estilos muy desmarcados del techno-pop al uso. Pero bueno.

En todo caso, para echar más leña a ese fuego, he escogido la obra que Bowie publicó en plena expansión del pop de sintetizador en la 1ª mitad de los años 80. Uno de sus discos más exitosos y comerciales y quizás en el que David había alcanzado la madurez plena, estando en su momento más álgido tras su exitosa trayectoria hasta la fecha. Habrán sacado en conclusión que hablo de “Let’s Dance”, más allá de que hayan leído el título del post, evidentemente.

En 1983 Bowie llevaba más de una década entregando discos de factura muy interesante y variada. Desde los más íntimos “Hunky Dory”, a los más experimentales como “Heroes”, más allá de su canción título, ya que el resto de la obra es bastante controvertida, gracias en gran parte a la presencia de Brian Eno en la producción y también composición de los temas. El último disco de Bowie fue el nuevaolero “Scary Monsters”. Aquel trabajo volvió a entregar clásicos del repertorio de David como “Fashion” y sobre todo “Ashes to ashes”.

A Bowie se le nombra con varios apodos o pseudónimos. Por un lado el Duque Blanco y por otro el Camaleón. Este último estriba en la capacidad de David de adaptarse a los tiempos musicales por los que atraviesa y la de veces que ha conseguido cambiar su cara o su estilo musical de forma notable. No podemos dejar de lado que en la primera mitad de los 80 estaba en plena explosión el techno-pop y por otro lado estaba la vertiente neorromántica derivada de la new-wave, en la que destacaban gente como Duran Duran y Spandau Ballet con sus elegantes atuendos.

Pues Bowie en este disco se presentó con un elegante corte de pelo, ataviado con elegantes trajes de color claro y con un estilo pop muy accesible y bailable. De hecho el título que viene derivado de uno de los clásicos temas que incluye el disco, es toda una declaración de intenciones de David respecto a la obra. Pongámonos a bailar pues.

El comienzo es un ejemplo del estilo pop sin estridencias que Bowie nos presentaba. “Modern love”, destaca por su tremendo ritmo y por los teclados que adornan gran parte de la canción. El clip, que deriva de una representación en directo de David, también evidencia esa nueva adaptación de Bowie a los tiempos que corrían. Una curiosidad que nos entregaba el disco, fue la revisión de una colaboración que David tuvo unos años atrás con su colega Iggy Pop. En esta ocasión David Bowie tuvo a bien someter a revisión la canción “China girl” que Iggy popularizó en su disco “The Idiot”. El sonido pierde la gracia experimental y carácter glam del original grabado, pero sin embargo se la reviste en esta ocasión de una elegancia sonora brutal, derivado de la correcta ejecución de cada uno de los instrumentos que conforman su melodía. Bowie canta igualmente de forma muy seductora, cual crooner, que también va en concordancia con el clip grabado, que por su lado tiene sus buenos momentos de carácter visual. El disco comienza de forma arrolladora por la sucesión de forma seguida de los 3 singles del disco. Ahora llega el turno a la canción que titula la obra. En “Let’s dance”, hay lugar para frases míticas de la historia de Bowie como ese alegato inicial “Ponte tus zapatos rojos y baila el blues”, pero claro, hay que bailarlo como se merece, que no es de otra forma que “bajo la luz de la luna, la seria luz de la luna”; esta última frase dio título a un dvd que salió a la venta hace poco tiempo con una actuación de la gira del disco. Es sin duda el mejor ejemplo de que Bowie era un artista flexible, ya que con esta canción logró un tremendo éxito y que el tema sonara en cualquier pista de baile. Los sonidos de la guitarra, esos teclados y efectos sonoros algo estridentes y también el ritmo del bajo, dan lugar a una canción brutalmente rítmica y en definitiva otro clásico de la historia de la música que se anotaba Bowie. También se grabó un video en el que Bowie se encuentra en un bar de carretera, el cual da la impresión que no dispone de aire acondicionado, en el cuál la gente se anima a bailar espontáneamente. Es difícil destacar tras tan excelso trío de grandes temas que se ha dispuesto para empezar la obra. Sin embargo, la lisérgica y hedonista “Without you”, en la que Bowie canta en un registro muy agudo, mantiene el tipo de forma correcta, sobre esa base nada estridente de teclados, la base rítmica del bajo y batería, aderezada de una sobria melodía de guitarras.
“Ricochet” es un tema de registro más abigarrado y con mayores puntos de contundencia, sobre todo en esos momentos en los que Bowie, acompañado de coros, dice el título de la canción. Existen ciertos sonidos de viento, que ayudan a la diversidad de la melodía de la pista en algunos momentos puntuales. Unos leves punteos de guitarra, sobre una suave línea de teclado, abren camino a “Criminal world”. Bowie canta de forma más susurrante. Un tema que gana ritmo y rapidez en la parte del estribillo y que dispone de algún lucimiento puntual para la guitarra eléctrica. “Cat people (putting on fire)” destaca en un primer momento por la lúgubre voz que se gasta Bowie. Es de los momentos más contundentes de “Let’s Dance”, por no decir que sea el que más. Los teclados vuelven a ser parte muy importante del esqueleto de la melodía de la misma, afianzando la sensación de que este disco de Bowie estaba perfectamente adaptado al tiempo o la moda musical que se vivía. Y para mayor muestra de ello, el tema que cierra la obra. “Shake it” tiene la melodía techno pop más descarada del disco. En esta ocasión Bowie se vale de unos histriónicos coros femeninos para complementarle. Más baile dispuesto en el cierre de la obra, que por una vez diré que no considero la más adecuada para cerrar la obra. Yo abogaría por afirmar que la revisión de “China girl” hubiera dado una mejor rúbrica a este disco. No obstante, David Bowie así lo dispuso y supongo que tendría sus motivos para disponer este tema tan superficial y desenfadado para finalizar su último gran disco a niveles de repercusión mediática. Por decirlo de alguna manera “Shake it” se podría decir que es la hermana menor de la canción que da el título al disco.

“Let’s Dance” quizás fue el ultimo gran éxito descomunal de Bowie. Me refiero a que uno de sus trabajos consiguiera sonar tanto y tan bien a nivel mundial, puesto que Bowie ha seguido editando nuevo material 20 años después de que este disco que hemos repasado saliera a la venta. También hubo momentos de gloria posteriores puntuales de Bowie, pero ninguno de sus siguientes discos de estudio ha conseguido destacar tanto en solitario.

La portada propone otro enfoque distinto de la expresión que titula la obra. Me refiero a que Bowie aparece con el torso desnudo y con unos guantes de boxeo enfundados, que hacen referencia a esa expresión pugilística de tanteo entre oponentes en un combate de boxeo. No deja de ser un aspecto curioso éste que les comento. En conjunto es la obra más comercial y accesible de Bowie, puesto que el anterior “Scary Monsters And Super Creeps” tenía momentos muy experimentales, que hacen que esta obra me recuerde bastante al contemporáneo “Peter Gabriel 3” del ex-vocalista de Genesis.

En el éxito y repercusión de “Let’s Dance”, ayudó mucho el aspecto audiovisual, muestra añadida de la capacidad de adaptación de David al medio, puesto que selló al menos 3 videoclips que quedaban bastante bien en su difusión en los espacios musicales de la televisión. En los siguientes años Bowie seguiría estando en la 1ª fila musical, destacando por ejemplo ese dueto que se marcó con Mick Jagger, grabando la canción “Dancing in the street”, con motivo de la inminente celebración del evento Live Aid.

En los 90 Bowie también mostraría que hasta entonces era capaz de marcarse obras en consonancia con el momento actual, al editar el disco en parte electrónico, en parte industrial “Earthling” de 1997. No podemos dejar de mencionar que por aquellos días tuvo lugar la celebración de su 50º cumpleaños. Una fiesta en el Madison Square Garden, que contó con la presencia de artistas como Robert Smith de The Cure, Billy Corgan de Smashing Pumpkins o Lou Reed, al que Bowie introdujo en escena llamándole el “rey de Nueva York”, entre otros.

Por esta semana está bien. No creo que proceda desviarnos más temporalmente de lo que hemos revisado, continuando con divagaciones sobre lo que Bowie hizo a finales del siglo XX y comienzos del XXI. Hoy les estamos proponiendo que cojan uno de sus discos más marchosos, rítmicos, accesibles y exitosos de la carrera de David Bowie. En aquellos días Bowie estaba en su mejor momento. Tenía a sus espaldas una excelente trayectoria, repleta de discos excelentes y una reputación inmejorable. “Let’s Dance” nos invita a bailar. No le llevemos la contraria a David y bailemos.
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sábado, 20 de marzo de 2010

15-03-2010 Concierto Spandau Ballet. Madrid

Nostalgia… y mucho más. Así es como titularía la crónica de lo que tuvimos la suerte de vivir el pasado lunes en el Palacio Vistalegre de Madrid. Y es que la reunión de los abanderados del movimiento musical neorromántico de los años 80 Spandau Ballet, no marchó al ralentí del sonido de sus éxitos durante las 2 horas redondas que duró el show que ofrecieron, sino que los 5 miembros de la banda se esforzaron en defender esas excelentes composiciones de una forma honesta y con mucha actitud, ilusión (sí, créanme) y entrega.

Para muchos de los que allí acudimos, se cumplió un sueño que considerábamos imposible. O al menos eso pensé yo durante mucho tiempo, hasta hace unos meses que la banda anunció su reunificación y en 2º término confirmó fechas en nuestro país, incluyendo una en Madrid. Durante varios momentos del show tuve que tomar conciencia de lo que estaba viviendo y casi pellizcándome para terminar de creerme que en efecto me encontraba en persona en un concierto de Spandau Ballet, 20 años después de que el grupo se disolviera.

Me apoyo en dicha tesis de improbabilidad, ya que allá por el año 2000, cuando descubrí a Spandau Ballet, tras asociar a ellos una canción que había escuchado en posterior remix (me refiero a “Gold”), empecé a tirar del hilo y a descubrir que había muchas más buenas canciones y también a sentirme identificado con la estética elegante del grupo (algo que quizás haya influido de forma clave en mi sobria y clásica forma de vestir).

En aquellos días, y como muchos intuirán debido a mi pasión musical, empecé a indagar sobre la historia del grupo, su situación en aquellos días, y pude ver cosas como que la historia entre los 2 hermanos Kemp y el resto de la banda no terminó del todo bien. Eran los tiempos en los que salió a la venta el excelente recopilatorio “Gold” (que incluso llegó a promocionar Gary Kemp en algún programa de Tve1) y en los que por su lado los 3 miembros restantes, el cantante Tony Hadley, el batería John Kebble y el saxofón y guitarra Steve Norman se habían juntado para hacer una gira algo peculiar por el Reino Unido.

Como signo premonitorio de lo que vivimos el lunes, recuerdo que en la primavera de 2002, antes de un concierto de Supertramp en el mismo Palacio Vistalegre, dando una vuelta por el centro comercial anexo, vi unos dvds recopilatorios de videoclips editados por la tristemente malograda discográfica Disky, en los que venía el video promocional de “Only when you leave”, que no había conseguido grabar (ni siquiera visionar) de la cadena Vh1, de la cual disponía entonces. Un día, tras aquel también memorable concierto, de forma apresurada y antes de ir a la universidad, me pasé a comprarlos expresamente. ¿Quién me iba a decir que 8 años después vería al grupo en acción allí mismo?

Con aquel panorama que existía a comienzos de siglo, y a pesar de la reunificación de Duran Duran en 2005 (referida a su quinteto clásico, pues la banda siempre ha estado en activo aunque con distintos componentes), veía la posibilidad de acudir a un concierto de Spandau Ballet como una quimera. Curiosamente, a punto estuve de poder asistir a un concierto especial de esos de gira conjunta de varios artistas, para el cual saqué entrada, pero que se suspendió a la larga. Era un show programado para el 30 de septiembre de 2004 en el Conde Duque, en el que solamente venía Tony Hadley acompañado de Paul Young, Martin Fry de ABC y de Go West. Dicha gira funcionó por el Reino Unido, pero aquí, probablemente por la baja venta de entradas derivada de una casi nula promoción (con la que di por casualidad), se fue al traste aquella cita que daba por más que buena; de hecho en el sitio donde compré las entradas, les sonaba a chino el show cuando les dije que quería sacar el ticket.

En todo caso, el milagro obró y hace unos meses se me produjo una convulsión cuando ojeando el diario 20Minutos en el metro camino del trabajo leí que el grupo se reunía. En un 2º acto sucedió lo mismo cuando se confirmaba fecha en Madrid dentro de su gira, sensación que se volvió de temor ante el retraso que sufrió el concierto desde el 12 de noviembre de 2009 hasta el definitivo 15 de marzo de 2010. Parece ser que el motivo del retraso además de para intentar vender más papel, estribó en el preestreno de una saga cinematográfica de adolescentes enloquecidos/as, al estilo de lo que sucedería con los Hadley, Kemp y Kemp, Norman y Kebble hace unas 2 décadas. No obstante, he de apuntar que personalmente el cambio de fecha fue favorable, ya que en su fecha primeriza hubiera mediado entre el concierto de Spandau Ballet y el de Depeche Mode tan solo 4 días, con lo que a la hora de asimilar lo vivido y diferenciar emociones hubiera sido peor, aparte de la paliza que suponen 2 conciertos en tan poco espacio temporal.

No sentí la urgencia de ir a pasar la tarde a la intemperie, porque intuí que la fiebre de fans no sería la misma que la que se sufriría en los conciertos de los 80, como aquel de Pachá del 84 y el del Raimundo Saporta del 14 de febrero de 1990. Me basaba en la experiencia previa de Madness de junio del año pasado, cuando aquel día llegando 5 minutos antes de la apertura, era el 2º en la fila. Ya saben aquello de que después del concierto de Interpol de noviembre de 2007 no me gusta estar muy a mano de los de seguridad y con una 6ª fila me conformo, pero curiosamente el lunes estando en 5ª fila, vi como gente con cámaras bastante mejores y más voluminosas que la mía, estaba en 2ª y 1ª fila haciendo un reportaje gráfico de alucinar. Llegando a las inmediaciones de Vistalegre sobre las 20.05h, unos 25 minutos antes de la apertura, conseguí sin apreturas dicha posición muy centrada. He de mencionar que el grueso del público se nutría de chicas en la treintena, que en su día tampoco vieron a Spandau Ballet en directo, pero que a sus 13-14 años estarían enloquecidas con ellos, quedándose con las ganas de que sus padres les autorizaran por ejemplo a asistir a aquel show del 14 de febrero de 1990. De las que sí que acudirían a sus giras de los 80, no vi a muchas, pero supongo que también las habría.

La espera se hizo eterna (y eso que ha habido días peores en los que se ha tenido que esperar más desde que se accede al interior hasta que empieza el espectáculo). Todo se empezó a hacer más rápido cuando comencé a charlar con un par de chicas que se habían metido el jupe de venir desde A Coruña en coche, tras sentarnos en el suelo entre las piernas de los que allí se arrejuntaban. Decir que había mucha gente de fuera de Madrid, conocí gente de Galicia, Granada, etc., y que gracias a ellos se consiguió más o menos un 80% de aforo.
Con algo de retraso, a las 22.10h se iniciaba la cuenta atrás. Existía un velo blanco traslúcido, sobre el cual se proyectaron un cúmulo de imágenes de la banda, su historia, y de cada uno de los componentes, con mensajes directos y frases que incluso parafraseaban fragmentos de “Chant nº1”, ya que cuando se apagaron las luces y comenzó dicha proyección, lo primero que salió fue ese “ya es casi la hora” del comienzo de dicha canción. Mientras que la gente enloquecía como si se volviera a la adolescencia, y quedábamos embobados con el montaje visual sobre la historia de la banda, los componentes fueron accediendo al escenario. Tras el velo/telón se pusieron en línea los 4 componentes, a excepción de John Kebble que se sentó a su batería. Tras caer el telón, se comenzó con la fuerza de su tema new wave por excelencia “To cut a long story short”. Como suele ser habitual, y desde este párrafo les voy intercalando fotos del espectáculo.Si bien he comentado en algún artículo de discos revisados del grupo (hasta la fecha 2, “True” y “Through The Barricades”) que la historia del sonido de la banda se divide en 2 etapas en las que “True” como álbum marca un antes y un después, el grupo parecía seguir enganchado en el lado más rockero y cañero de su repertorio al continuar con la también nuevaolera “The freeze”, cuya aparición me sorprendió brutalmente y a continuación con el momento más potente de su 4º disco de estudio titulado “Parade”, la canción “Highly strung”.Decir que en este combo de 3 primeras canciones, me sorprendió mucho la simbología de la escenificación sobre todo de “To cut a long story short”, al estar los hermanos Kemp, el cantante Tony y el saxofonista Steve (aunque en esta ocasión con la guitarra eléctrica en las manos), muy juntos en el centro del enorme escenario (lo pueden comprobar un par de fotos más arriba). De esta forma el grupo daba la impresión de querer demostrar más que nunca unión, intentando dejar de un lado los agrios momentos vividos en los años 90 por las disputas legales que se dieron lugar. Además, la forma tan contundente en que sonó “To cut a long story short” me hizo alucinar por la claridad del sonido y la potencia exagerada del bajo a cargo de Martin Kemp.Tras este triplete de energía para abrir boca, se dispuso uno de los momentos esperados de la noche (me refiero personalmente, claro). Sonaban las primeras notas de teclado y batería que abren la estupenda “Only when you leave”. El 3er. single moral en nivel de éxito en los charts, al lograr hacer podio en el nº3 en 1984 (recordemos que “True” llegó al nº1 y “Gold” al 2), le venía a Tony Hadley como anillo al dedo. Si en el sencillo, pero efectista clip que se grabó en su época, Tony lucía un traje con una sobria raya diplomática y un peinado de galán subido, con media melena, aquí, su imponente presencia con un elegante traje gris marengo, con camisa blanca y corbata morada, acompañaba extramusicalmente de forma brutal a la canción. También hubo lugar para el primero de los lucimientos de Steve Norman al saxo, en el evidente solo que existe al iniciarse la parte final de la canción. Este fue uno de los momentos que más disfruté de la noche.Se iniciaba a partir de aquí una parte sentimental al engarzar 2 baladas, cada una con su enfoque particular, que fueron en primer lugar “I’ll fly for you”, que dispuso de unos dibujos como de gaviotas superpuestos en la gigante pantalla que hacía de telón de fondo del concierto (qué tremendo acierto, y qué detalle para la gente que no se puede situar en las primeras filas), y posteriormente otro de los instantes personales para la historia, que fue escuchar y ver cómo representaban sobre el escenario la sublime “How many lies?”. Ya les hablé largo y tendido de esta canción hace unos meses cuando repasamos el disco “Through The Barricades” en el artículo escrito y también en el programa de radio, en el cual les puse la versión en directo del disco “Live From The Nec”. Pues, ¿qué más contarles? Que Tony Hadley aquí hizo la primera demostración evidente de que fue uno de los mejores cantantes de los años 80 y que la salud de sus cuerdas vocales es plena. Un momento que a más de uno le puso el vello de punta. A mi particularmente me emocionó mucho escuchar esos tarareos clásicos al final de la canción a cargo de la corista y Tony.Tras tanto sentimentalismo, se daba vuelta a la energía y en esta ocasión en forma de vertiginosidad pop. Se venía encima el bombazo que supone “Virgin”. Perfectamente ejecutada y otra alegría para la escucha. Sin embargo, esto sería un interludio de ritmo, ya que después de “Virgin” se dispuso un férreo bloque sentimental, en el que hubo lugar para sorpresas como la trágica, en lo referido a la entonación del estribillo de la misma por parte de Hadley, “She loved like diamond” y “Always in the back of my mind”, el nuevo single “Once more”, la ya conocida por muchos versión acústica de “With the pride”, y 2 momentos clave de la noche, por el climax emotivo que se respiró en dichos instantes. La cumbre se consiguió con un single aparentemente olvidado de “Parade”, “Round and round”, que sonó especialmente bien, con un Tony excelente nuevamente al micrófono, y que a más de alguna le haría saltar alguna lágrima de emoción, puesto que en la pantalla de fondo se dispusieron imágenes antiguas y videos antiguos del grupo. Fue un momento en el que la nostalgia de forma más fuerte invadió Vistalegre, junto al momento previo al inicio del show.El otro instante clave de la mitad de concierto vino de la mano de la canción “Through the barricades”. Si bien, hay que decir que con una canción de este calibre, a poco que te esfuerces, vas a conseguir crear un ambiente muy emotivo. Y así sucedió. Steve se marcó otro de sus momentos principales de gloria del show de la mano de su saxofón y Tony Hadley consiguió volver a emocionarnos con su forma tan sentida de entonar este himno generacional. Seguido este párrafo, mostramos a Hadley entregando el micrófono puntualmente al público.De aquí a que el grupo decidiera tomarse un descanso para luego volver a escena para el bis, hubo lugar para más canciones que quizás no entraban en los planes, como fue el caso de “Instinction” y “Paint me down” y los singles segundones de “True” (que no se vea matiz peyorativo en eso de “segundones”, pero es que tras sencillos como “Gold” y “True” es la pura realidad), es decir “Communication” y “Lifeline”. Este último tema fue otro de los momentos destacables del show, pero en este caso por el tremendo ánimo que se levanto en los miles de espectadores que se congregaron en Vistalegre. La curiosidad fue que “Paint me down” vino insertada en la mitad de “Chant nº1 (I don’t need this pressure on)”, cuando en un solo de bajo a cargo de Martin Kemp, éste empezó a derivar hacia los ritmos del comienzo de esta canción, que a su vez vino a conferir unos cuantos minutos de los más animados y rítmicos del show.Tocaba el fin del grueso del concierto, de la mano de una canción que Tony dedicó a los amantes. Claro, se refería a “True”. Correcta interpretación de la misma, en la que hubo momento para que Tony expresamente cediera el micrófono a la audiencia (la primera y última vez de la noche), para cantar algunas veces el estribillo y esos coros tan memorables. Un “pero” a Tony: que ese “said” final en el que alcanza un registro elevadísimo y sostenido en su interpretación vocal en estudio, aquí lo hizo como sucede en la 1ª parte de la canción, pasando sin pena ni gloria. Decir que eso fue intencionado y buscando dar un enfoque distinto a “True”; me refiero que no podemos dudar de que Tony, si así lo hubiera decidido, se hubiera comido el micro y hubiera dejado a todo el mundo acongojado con su impresionante chorro de voz. Lo dicho, un “pero”, eso sí, apenas insignificante por fortuna y quizás me esté poniendo algo pejiguero.El bis dispuso de “Fight for ourselves” y “Gold”. La verdad es que se veía claro. Aunque si bien he de decir que por un momento pensé que el show terminaba con “Fight for ourselves” al levantarse todos los componentes como para despedirse, incluyendo el hecho de que John Kebble abandonara la batería. Por fortuna solo era para que John tuviera su momento de gloria al micro (como tuvieron cada uno de los 5), aunque ya lo tuvo en “Fight for ourselves” cuando por motivo de su fuerza y rabia dobló entero el gong que tenía a sus espaldas, y se retornó para terminar el show en los más alto con ese inmortal de la música pop, “Gold”, retumbando en las paredes circulares del Palacio Vistalegre. No se podía pedir más, o quizás sí… ahora les cuento. Los chicos se lo habían trabajado y las 2 horas clavadas de show nos dejaron más que satisfechos. ¿No se han percatado de algo? Sí, en efecto, del último disco de estudio de la banda “Heart Like A Sky”, no se incluyó ni siquiera una canción. Sin embargo, de “Parade” hubo un total de 6 de las 8 que lo componen. Esto último, son meramente curiosidades si analizamos a fondo el setlist. La siguiente foto muestra los primeros compases precisamente de “Gold”.Tras la descripción, en este caso lineal y cronológica, de lo que se vivió, pasemos al apartado de conclusiones o reflexiones. En el aspecto positivo está casi todo. El sonido impecable (vuelvo a lo mismo de siempre, al menos desde mi posición), la escenografía clara y el basar la misma en la gran pantalla denota sencillez, pero a la par efectismo, que es lo que se busca. Muy destacable y elogiable: la actitud del grupo. Cada uno de los 5 componentes desprendía una energía brutal. Las caras sonrientes en cada uno de los momentos (no hubo ni un mal gesto al notar la evidencia de que el recinto no se había abarrotado), la complicidad que existía entre cada uno de ellos y momentos personales individuales de cada uno, nos dejó de sobra contentos.En el apartado individual, me sorprendió mucho Steve Norman. En momentos puntuales su presencia en el escenario fue inestimable, y me estoy refiriendo a su papel en momentos musicales, no solo al hecho de que se diera que él presentara a la banda justo después de reingresar el grupo en el escenario para afrontar el bis en un correcto español, idioma que domina por la relación que tuvo varios años con su ex-mujer. Aquí Steve, en un tono muy emocionado, dio las gracias al público español por el apoyo que ha otorgado al grupo “desde el primer single” en palabras textuales del saxofonista. Abajo una foto de los varios momentos de entrega que tuvo Steve a lo largo de la noche.Tony Hadley ya nos había puesto en sobreaviso cuando se anunció la reunión del grupo y la gira que ya no era el figurín de antaño y que había ganado varios kilos. No obstante, me dio la impresión de verle algo más delgado; supongo que quizás el movimiento de toda la gira le ha venido bien a su figura. En todo caso, y consideraciones sobre su físico aparte, lo cual no le impide seguir resultando un tipo con un grado de galantería superior, quedándole los trajes como un guante, el cantante hizo una apabullante demostración de su potencial vocal, dejando claro que se trata de uno de los mejores cantantes que nos ha dado el pop en las últimas décadas y que sigue estando en plena forma.Quien estuvo más discreto fue Martin Kemp al mando de su bajo. Como les he comentado, sus momentos de lucimiento fue la duración total del tema de inicio “To cut a long story short” y cuando en mitad de “Chant nº1” se marcó la línea de bajo que derivó durante un par de minutos en la grandísima “Paint me down”.
Por otro lado, su hermano tuvo buenos momentos a la guitarra, terminó con una camiseta de manga corta de carácter sumamente informal (algo que ya le sucedía en las giras antiguas de la banda) y acompañó a Tony a la guitarra acústica en el momento íntimo de la noche que supuso la revisión de “With the pride” (la fotografía que sigue a este párrafo, muestra un instante de dicha interpretación); tema que algunos no entendidos se empeñan en llamar “el otro tema inédito del nuevo disco”, cuando dicho tema es “Love is all” que no formó parte del show. De hecho esta versión ya se hizo igual en la gira de “Through The Barricades”.
John Kebble estaba oculto en su batería de tal forma que se le veía poco más allá de su aparición en la pantalla de fondo. Destacó esa rabia que soltó en “Fight for ourselves” como ya he mencionado. También creo que es digno mencionar que aparte de la línea clásica de los 5 componentes, formaron parte del espectáculo una corista para adornar más la voz de Tony (como si hiciera falta), pero sobre todo para darle réplica en “Instinction” y otro teclista para completar el sonido de las canciones, los cuales estuvieron situados en la parte izquierda del escenario. Debajo pueden ver a Tony en compañía de la corista.Y el resto de connotaciones positivas: no hubo apreturas, no hubo niñatas impertinentes diciéndome que les dejara pasar adelante porque no veían detrás mía, no hubo excesivos calores y sudores, los de seguridad estuvieron preocupados de la seguridad y no de fastidiar al respetable imposibilitando el llevarnos recuerdos audiovisuales de esta cita única (empiezo a pensar negativamente de forma definitiva sobre mis admirados Interpol, en tanto a que fuera cosa de ordenes suyas o de su manager la agresividad de aquel día en La Riviera) y también citar el lugar, Vistalegre, un recinto que considero genial para conciertos (hacía mucho que no iba, desde un mítico concierto con Red Hot Chili Peppers, al margen de la ceremonia de entrega de la 3ª edición de los Premios 20Blogs, la cual se celebró en una estancia del recinto).Criticable a priori fue el precio probablemente algo subido de las entradas. Quizás se excedieron en caché, pero he de decir que tras ver el concierto volvería a pagar los 54,10 euros e incluso más por lo fenomenal del resultado final. Y en el apartado musical algo de rabia me dio ver que Barcelona disfrutó de un tema más en la forma de “Cross the line”, el único de los grandes temas que eché en falta en la noche. Pero eso es simplemente querer sacar pegas a un espectáculo, correcto, intenso, sin fisuras, emotivo, con sus gotas de nostalgia (las justas, no se crean) y ante todo 2 horas de buena música, que al fin y al cabo es lo que cuenta.De hecho, puedo afirmarles tranquilamente que en cuestiones de listado de canciones tocadas, no he vivido tan alto grado de exigencia y tanto aluvión de grandes éxitos del repertorio de una banda desde aquel fabuloso concierto de La Unión, al que acudí en las fiestas patronales de Torrejón de Ardoz (mi localidad), en octubre de 2004. Aquello fue un no parar, y este pasado lunes fue prácticamente lo mismo. En mi opinión solamente hubo la ausencia de “Cross the line” que he mencionado y ya si nos ponemos muy exigentes “Revenge for love” de “Parade”. A niveles generales, el grado de satisfacción está al mismo nivel de excelencia que el que se me generó tras el histórico segundo concierto que vi de The Cure de 3 horas de duración en marzo de 2008.Lo que si voy a rebatir en este punto final, son las críticas generadas sobre el simple hecho de la reunión de la banda tras 20 años. Críticos y periodistas que admiro profundamente, como el caso de Julián Ruiz, han puesto de vuelta y media a la banda por reunirse por el tema de trasfondo económico, derivado de que los discos y canciones ya no generan royalties. Bueno, ¿y qué? Supongo que a mi en un futuro tampoco me haría gracia que un Brandon Flowers con 48 años, reúna a los Killers, diciendo que él y Ronnie Vannucci se adoran (fíjense en la siguiente y última foto el buen rollito que desprendían entre sí Tony Hadley y Gary Kemp; parece que las peleas del pasado sean parte de la imaginación ahora), para hacer una gira después de que los Killers lleven “X” años separados (digo esto por los rumores de separación de la banda que circulan por ahí en estos últimos meses). Pero igualmente, pensaré que en ese caso será una suerte para los chavales de 20-25 años que por ejemplo no vieron a The Killers el 22 de marzo de 2009 en el Palacio de los Deportes en su mejor momento, pero que con la banda ya separada se engancharon a su música y la sienten y disfrutan. Pues a eso me refiero: que para los que no tuvimos la suerte de nacer antes y vivir los años gloriosos de Spandau Ballet, ha sido una tremenda suerte esta reunión (al igual que pasó con The Police), aunque evidentemente también nos hubiera gustado verles en directo en los años 80, pero eso por desgracia no fue así.No se sabe que será de Spandau Ballet en el futuro. Es posible que hagan como The Police, es decir que hagan arqueo de caja y se separen. Digamos que rondando los 50 años de edad de los componentes es difícil que se les vuelva a ver por Madrid. Yo ya me he quitado una espina o una cuenta pendiente musical. Visto lo visto, ¿por qué perder la esperanza de ver que The Smiths, The Jam o Tears For Fears se reúnan y pasen por aquí cerca? (por cierto, no se imaginan la rabia que me ha dado enterarme que en la parte final del tour de Spandau Ballet en Australia, los Kemp, Hadley y cia. se verán acompañados por Roland Orzabal y Curt Smith…). Por soñar no se pierde nada y, como sucedió el lunes, a veces los sueños se hacen realidad. Gracias Spandau Ballet.
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1984 Lloyd Cole And The Commotions - Rattlesnakes

Procedemos hoy a la revisión de un disco redondo, más allá de su forma geométrica en vinilo o cd. Hoy prestaremos atención a lo que normalmente se suele llamar artista o grupo de culto; véase esta acepción como la denominación otorgada a alguna banda o cantante, que a pesar de tener un éxito puntual en su trayectoria, normalmente su repercusión comercial no ha sido muy alta.

También suelen caracterizarse por una trayectoria moderadamente dilatada, con posterior carrera en solitario de su líder, y su material discográfico suele gozar de muy buena calidad. Lloyd Cole, al mando de su banda The Commotions se le puede englobar dentro de esa definición. Este abanderado del rock más clásico y sentido de los años 80, y gurú compositivo junto a figuras más grandes dentro de su vertiente o estilo como eran Morrissey y McCulloch al frente de The Smiths y Echo & The Bunnymen respectivamente, tuvo sus buenos momentos en los años 80.

Aparte de ser comparado estilísticamente, Lloyd Cole era buen amigo de Mozzer y éste demostró más de alguna vez admiración por lo que Lloyd y sus Commotions hacían. Hay que decir que la admiración era mutua respecto de Cole hacia Mozz y sus Smiths igualmente.

Vamos a analizar el debut del proyecto de Lloyd Cole al frente de The Commotions, el considerado mejor disco de su trayectoria, “Rattlesnakes” de 1984. The Commotions en aquellos días eran Neil Clark como guitarra, Lawrence Donegan como bajista, Stephen Irvine en la batería y Blair Cowan como teclista.

Esta obra nos va a suponer instantes de buen rock clásico, y un sonido libre de la electrónica y los sintetizadores más evidentes, que tan en boga estaban en aquellos días. Una vuelta al sonido desnudo que también defendían los compañeros de generación mencionados arriba y que supuso la humanización musical de aquellos días, aunque en el caso de Lloyd tampoco se prescindiera radicalmente de las ayudas de los teclados.

Gran parte del éxito de “Rattlesnakes” vino asociado a su single “Perfect skin”. Un sonido luminoso de guitarras, y ese timbre vocal tan peculiar de Lloyd, que en parte siempre vi tan parecido al del posterior Dr. Robert de Blow Monkeys (hasta también les notaba cierto parecido físico). “Speedboat” se muestra con un sonido más subterráneo y misterioso, frente a la frescura del sonido que desprendían las guitarras de “Perfect skin”. Salvo algún repunte sonoro, se marca la misma pauta sonora durante toda su duración y Lloyd a su vez se mueve en un tono vocal sigiloso, también salvo en algunos párrafos en los que hasta nos puede recordar vagamente a Brian Ferry en su forma de proceder. Después se nos presenta el tema que da el título a la obra. La canción “Rattlesnakes”, está muy en boga con el sonido de ciertos pasajes del “Ocean Rain” de Echo & The Bunnymen. Contiene ciertos elementos orquestales, le dan en efecto un carácter algo parecido a canciones como “Silver” de la banda de Liverpool. “Down on mission street” regresa a un sonido menos luminoso, haciendo parecer que el disco alterne momentos más vitales y otros más lúgubres o, en este caso, relajado. Mi preferida del disco está situada en el ecuador de la obra, se trata de “Forest fire”. Esta pieza tiene un encanto especial debido a los retazos sonoros de ciertos acordes de sus guitarras. También el tono algo melancólico de la voz de Cole, hace que la canción sume enteros emotivos. Los efectos sonoros de una leve línea de órgano por debajo, le confiere ese sonido tan especial, en el que se apoyan esos acordes tan singulares de cuerdas. “Forest fire” es la joya oculta del disco de esta semana, por lo que no la pierdan muy de vista.“Charlotte street”, tiene la papeleta de continuar la obra tras esa obra maestra anterior. Se vuelve a un sonido mediano de cuerdas, con nuevos sonidos cercanos a Echo & The Bunnymen más que evidentes en el sonido de apertura. De hecho esa melodía de guitarra, es la marca principal sonora de la canción. Da la talla, y eso que no es fácil situarse como sucesora en la escucha del disco tras una pieza tan emotiva como “Forest fire”. “2cv” es una pieza de sonido acústico y lento, en el que con una guitarra española Lloyd se vale para dar forma a una de las partes que forman este disco tan válido. La excusa de un coche, en este caso el modelo citado en el título de la canción, nos describe una historia de amor pasajero para en las propias palabras de Cole “encontrar algún tipo de felicidad para llenar la soledad”. “Four flights up” es un medio rockabilly, aunque algo más lento, que incluye matices sonoros de armónica. Se abre tras este guiño de rock clásico ante nosotros otro deleite sonoro; me estoy refiriendo a “Patience”, que es otra joya que nos reserva “Rattlesnakes”. Se nos narra una historia de desamor, interpretada de una forma excelente. Una canción delicada, cálida y en la que Lloyd se vale de unos coros femeninos para ayudar a crear otra obra maestra en forma de canción. Algún apunte sonoro orquestal puntual ayuda a dar solemnidad al corte, aunque los sostenidos de los coros, y las líneas de las guitarras, aparte del acierto vocal de Cole al micro, terminan de construir un tema que enaltece fuertemente al disco en la parte final, también al juntarse con la agridulce e igualmente estupenda canción final, “Are you ready to be heartbroken?”. En esta ocasión se empieza con una estupenda línea de acordes de guitarra acústica, en la que luego se añaden como unos efectos leves de armónica. Lloyd se ha quedado tan a gusto con los coros de la canción anterior, que también dispone aquí de cierta compañía en el apartado vocal. Me refiero que es un tema agridulce por el carácter de la letra, ya que la canción en su melodía tiene cierta luminosidad y un sonido amable.

Y de aquí parto para afrontar la parte de las llamadas “reflexiones” a las que alude el título del blog. Y es que Lloyd, y en este saco también meto a The Smiths, creo que son el tipo de artistas, que a pesar de ser bastante sentidos y tener sus ciertos momentos reflexivos y melancólicos en su sonido, desprenden una luminosidad increíble en su música.

Por este motivo, afirmo firmemente que considero a Lloyd Cole And The Commotions como un grupo más que acertado para estos días que empezamos a afrontar. Su sonido es perfecto para estas tardes en las que el sol brilla perfectamente en un cielo azul completamente. No se trata del tipo de artista nocturno o de día gris, como pudiera ser el caso de otras bandas. De ahí que haya considerado esta semana en la que parece que al fin las lluvias excesivas de estos últimos 3 meses nos dejan atrás, un momento idóneo para afrontar a Lloyd Cole. Cuidado, a mi me gusta la lluvia, pero, ¿saben aquel dicho o refrán de “lo poco gusto y lo mucho cansa”? Pues eso, aunque creo que en un tiempo no muy lejano ya estaremos lamentándonos de la falta de precipitaciones. Por otro lado, alguno quizás piense que dicho refrán debería aplicármelo yo mismo a la hora de escribir los post semanales.

En fin, intentaré no alargarme mucho más. Tras este estupendo debut, Lloyd se ganó a pulso el respeto de la crítica y de sus compañeros más mordaces de profesión como he mencionado antes con el caso de Morrissey, en aquellos días al frente de The Smiths. En los próximos meses Lloyd mantendría su éxito y al igual que aquí se dio el caso de un éxito individual de la mano de “Perfect skin”, en un futuro no muy lejano “Lost weekend”, perteneciente a su siguiente lp “Easy Pieces”, volvería a dar otro triunfo a Lloyd Cole And The Commotions.

En los años 80, Lloyd Cole también se involucró en proyectos musicales implicados en política, como cuando participó en algunos conciertos de la Red Wedge, comandados por Billy Bragg, unido a compañeros de profesión y estilo como The Smiths y Paul Weller.

El problema es el mencionado en la introducción. Es decir, que Lloyd Cole y su banda a día de hoy son desconocidos para la mayoría de la gente, menos para aquellos que hemos indagado en la vertiente sonora marcada por bandas como The Smiths, o para la gente que vivió con conocimiento aquellos días. Es una pena, ya que el disco que hoy proponemos es uno de los mejores trabajos que se editaron en la década de los años 80. No estoy exagerando para nada.

Nos encontramos con un disco íntimo, sobrio, relajado, sentido y a ratos emocional, como sucede en las 2 joyas ocultas que he destacado “Forest fire” y “Patience”. El carácter sobrio e íntimo se puede intuir a través de su sencilla portada, con esa foto de esa puerta y la ventana que deja pasar la luz a esa habitación de paredes de madera, con el título del disco, el nombre de la banda y el título de las canciones en rojo en el lateral derecho. Algunos seguidores del blog lo conocerán y supongo que les habrá hecho ilusión recuperar la escucha de este personaje tan carismático a la par del mundo de la música, de los años 80 principalmente. Para los que hayan puesto cara de interrogación, decirles que estamos ante un artista muy accesible y que seguro que disfrutaran en su justa medida de la obra.

Eso sí, “Rattlesnakes”, como todo buen disco, entra lento; es decir, concédanle un trío de escuchas y, si puede ser, espaciadas temporalmente, para cogerle el punto como se merece. En las próximas semanas, abordaremos al menos un homenaje más a otra banda que en mayor o menor medida se puede encontrar en la misma situación o al mismo nivel de repercusión histórica que el grupo objeto de revisión de hoy.

En lo que a la radio se refiere por esta semana, esta tarde pueden escuchar a las 19.00h la redifusión del programa que dedicamos el miércoles a The Clash y su disco “Combat Rock”. Nuevamente mencionar la efectividad y eficacia del portal ivoox por 3ª semana consecutiva a la hora de subir el audio al reproductor podcast; me estoy empezando a malacostumbrar. Espero que les haya gustado, o les guste si aún no lo han escuchado, el programa de esta semana. A ver si también pasa lo mismo con lo que en teoría tenemos preparado para el miércoles…
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sábado, 13 de marzo de 2010

2010 Dr. Sapo - No Hay Fronteras

Como hicimos hace unas semanas con la banda Second, dedicamos estos próximos 7 días a promocionar a otra formación del sector indie de la música española actual, Dr. Sapo. Digamos que es un caso parecido ya que el grupo lleva en activo un buen periodo y a sus espaldas 3 discos editados. De dicha trayectoria discográfica hemos escogido el álbum con el que están de actualidad: “No Hay Fronteras”.

El grupo tiene ya un buen nombre ganado a pulso en el territorio indie debido a sus trabajos anteriores y también a su buen reputado directo. Tuvieron un padrino de excepción como fue Albertucho en una de sus primeras canciones “Al tran tran”. También su cabeza visible y cantante, Miguel de Lucas ha colaborado con bandas respetadas como Despistaos en algún tema.

Junto a Miguel de Lucas figuran en la banda Fernando Vasco a la guitarra, Kike Corman como bajista y Lorenzo Mena sentado a la batería. En su anterior disco de estudio también figuraba Iván Pérez como guitarra en la formación, pero en las fotos promocionales del disco que hoy nos ocupa, solamente veo reflejados a los 4 primeros mencionados.

El álbum anterior al que hoy nos ocupa fue “Territorio Apache” e incluía canciones realmente acertadas como uno de los mayores éxitos del grupo hasta la fecha “Perdí las alas”. Siempre a la hora de conocer a una banda, se buscan referentes; eso es ineludible para poder hacerse una idea. Las influencias sonoras del grupo o gustos personales abarcan desde gente como Extremoduro a Los Piratas según declaraciones de sus componentes.

Efectivamente en su sonido yo aprecio ciertos detalles sonoros que me recuerdan a los inestimables Piratas (creo que ya estoy tardando en darles paso en el blog), sobre todo en la voz de Miguel, la cual lejanamente nos puede evocar al propio Iván Ferreiro. También en las buenas vibraciones y ganas de pasarlo bien que se desprende del sonido de las canciones de la banda, veo cierto deje a Kiko Veneno. Esto a grandes trazos, pero sin menoscabar el carácter personal del grupo, les mencionaré al hablar del disco a qué nos pueden recordar ciertos pasajes, para que se vayan imaginando que combinación de sonidos nos ofrece Dr. Sapo.

No obstante, en una cosa en lo que no se nos gana en ningún sitio a los españoles es en la originalidad. Me explico, si a Pepe Begines se le ha oído declarar en más de una ocasión que él y sus incansables No Me Pises Que Llevo Chanclas hacen “agropop” o “pop agropecuario”, Dr. Sapo afirman que su estilo es el “croc’n’roll”. Claro que sí. Pues pasemos tras esta pequeña introducción sobre este grupo de Guadalajara a ver qué se cuentan en su nuevo disco, el cual supone la 3ª entrega de “croc’n’roll” hasta la fecha.

“No Hay Fronteras” comienza con la canción que le otorga el título. Una pista que sigue fiel al sonido que Dr. Sapo han venido ofreciendo a lo largo de su trayectoria, con mucho ritmo y a su vez con cierta reivindicación obrera en la letra como cuando se nos dice “siempre está currando en el taller, pa’ cobrar un sueldo a fin de mes” y “vivo en España, soy del barrio obrero”. En definitiva una crítica al orden establecido, pero sin necesidad de adoptar un sonido extremo. El comienzo con unos sonidos como de ruido del mar y de gaviotas da lugar a una melodía pop de guitarras con unos acordes estupendos. También hay lugar para referencias internas al grupo al decir “croc’n’roll que aspira a florecer, si a ti te suena bien no busques la razón”. “Bajo el sol” abre la veda de nostalgia que desde mi punto de vista desprende este disco. Se menciona a un pitufo que no tiene seta y se adopta un sonido bastante sentimental para envolver la canción. Si no vean esas frases tan sentidas del estribillo “Hay tantas cosas, tantos bichos con vida, tanto amor sin medida…”. También ciertos sonidos de viento cercanos a la chirigota nos otorgan la firma personal del carácter animoso del grupo, en contraposición con ese silbido final nuevamente tan entrañable. “Sácame a bailar” nos muestra un medio tiempo sencillo para continuar con la buena disposición de la obra. Un perfecto ejemplo de las canciones sencillas y directas que Dr. Sapo busca mostrar en esta entrega. “El árbol del amor” es de los momentos más sentimentales del disco y más lentos de la obra. Dr. Sapo sabe hacer como movernos, pero también cuando quieren son muy capaces de componer piezas más delicadas como este caso y sin necesidad de caer en el sonrojo o en la cursilería. Tiene un regusto triste, debido a que Miguel nos canta que lo que le quedó son “Besos pegados y un buen constipado”. Cambio de tercio, de la emotividad al ritmo y a una letra que muestra una sana locura, al abordar el descontrol de las grandes urbes con un enfoque socarrón. Ciertamente, “Tarzán ha vuelto” es uno de los momentos más gamberros y canallas, tanto en el sonido como en la letra del disco. Se incluyen imitaciones de ladridos de perros entre otros elementos para crear una pista divertida y muy animada musicalmente, que quizás muestra un lado de renegar del mundo de la ciudad y todas las complicaciones que implica. No podemos olvidar que Dr. Sapo es un grupo de Guadalajara y que quizás esta canción sea una forma de decir metafóricamente que están muy a gusto en su provincia viviendo alejados del jaleo de las grandes ciudades. Con “Tarzán ha vuelto” se me viene a la mente cierto parecido con Muchachito Bombo Infierno en ciertos pasajes. Se da paso a continuación al primer single de la obra. “Queridos Reyes Magos” muestra un comienzo en plan discurso por parte de Miguel, en el que directamente se dirige a sus majestades de oriente para solicitar cosas que harían mejor nuestra existencia. El detalle de dirigirse a los Reyes Magos en esta canción, añade otro detalle más a la envoltura de nostalgia de infancia que circunda sobre “No Hay Fronteras”. Este aspecto es uno de los detalles que hacen que la obra en conjunto tenga un carácter tan especial y sentido. La canción ha dispuesto de un clip en el que el grupo va andando por la Gran Vía madrileña en plena noche.“Mundo mágico” retoma la vertiente sentimental del grupo, hablando de un final de una relación de pareja, conformando una de las canciones más bonitas de “No Hay Fronteras”. Lapidaria es la frase del estribillo que dice “Somos 2 puntos de un mismo cuadro que no se encuentran”; sobran más explicaciones. Al igual que antes pasó con “El árbol del amor”, y para no ponernos demasiado triste pensando en lo difícil del final del amor, se gira nuevamente al buen rollo y las ganas de pasarlo bien en la siguiente pista. “Rogelio el caracol” es como una 2ª parte de buena disposición sonora, al narrar la historia de un caracol que se juega el tipo para conseguir llevarse un bocado a la boca. Quizás bajo esta inocente y alocada historia se encierre otra metáfora social (redundando en los mensajes más directos del tema de apertura), en la que realmente se saque la idea de lo difícil que está ganarse el pan y lo que hay que sudar para conseguirlo, jugándonos a veces el tipo. “Soledad” abunda en cierta clase reggae que han pregonado por ejemplo los Seguridad Social del gran José Manuel Casañ desde mediados de los 90. A pesar de su sonido desenfadado, la letra no deja de ser dura en cierta medida, al abordar el tema del amor no correspondido. “Uno y dos son tres” es la canción más delicada, sentimental y acústica de la obra. Una joyita única en su especie dentro del conjunto, que viene a sumar al conjunto de la obra. “Deja que duerma” es el tema más rock en sentido puro de la obra. A ratos contundente tanto en la letra como en el sonido de las guitarras. Correcto tema. “Decir te quiero” es el capítulo final, aunque nos quede aún por delante un emotivo y directo epílogo. En “Decir te quiero” se divaga sobre lo difícil que resulta decir estas palabras. Nuevo ejemplo de sencillez y también se hace uso de recursos como el silbido para darle cercanía al sonido. El final, guarda una joya, un precioso regalo, una acertada propina. Basta con este detalle para redondear un disco que además de su carácter animoso, desprende un regusto entrañable y nostálgico muy especial. El caso es que Dr. Sapo llamaron a Espinete, sí, Espinete, aquel gran erizo rosa del nunca suficientemente valorado programa infantil Barrio Sesamo de mediados de los 80, para cantar a dúo una de las canciones populares de aquel programa “Un erizo como yo”. Antes de empezar con la canción propiamente dicha, Miguel tiene un diálogo muy gracioso con el propio Espinete, para posteriormente cantar entre los 2 una versión algo reggae y rockera de aquella canción. Quizás solo los que estamos ahora entre los 25 y 35 años apreciemos en su justa medida. A mi me llegó a emocionar y me dibujó una sonrisa en el rostro al conseguir trasladarme a aquellas tardes de hace ya unos lustros.

“No Hay Fronteras” es un disco simpático, con mucho ritmo y que además tiene un punto nostálgico y entrañable que le da un aire muy especial. Lo de la nostalgia de la infancia generacional del grupo (y en este caso también la mía) no solamente se ve en partes evidentes como el 1er. single “Queridos Reyes Magos”, sino en otros momentos como la agradable sorpresa final con la colaboración de Espinete. También se ve este aspecto en la portada de la obra con esa especie de ciclo-patinete, que nos evoca igualmente a etapas anteriores de nuestra vida a los que ahora nos encontramos en el final de la veintena o comienzos de la treintena.

En palabras del propio grupo se ha buscado hacer un disco con canciones sencillas (que no simples) para transmitir directamente emociones. También hay lugar para momentos divertidos como la historia protagonizada por el caracol Rogelio o el pasaje de Tarzán en la ciudad; se nota que el grupo lo pasó bien en estudio, puesto que al final de este último corte que mencionamos se oyen las risas de los componentes en el estudio, con alguien avisando de que aún se está grabando.

Este disco que hoy proponemos es perfecto para, pongamos por ejemplo, un viaje con los buenos amigos. Veo paralelismo como he mencionado antes con Kiko Veneno en que se alternan momentos de buen humor musical, con partes más sentidas. No hay más que ver canciones como “Uno y dos son tres”.

Ahora además se tiene la posibilidad de ver al grupo en directo, puesto que están inmersos en plena gira de presentación de la hora por toda la geografía española. Por Madrid de momento no quedan más fechas, puesto que las mismas se dispusieron al comienzo de la misma en el mes de febrero, con sendas actuaciones en Fnac Callao y en la sala El Sol. Desde “Discos, música y reflexiones” invitamos a la gente a que se anime a ir a ver a Dr. Sapo, ya que creo que pasarán un buen rato en su compañía en cualquiera de los conciertos que tienen programados en esta primavera.

“No Hay Fronteras” les hará pasar un buen rato y además en su favor hay que decir que no se hace nada pesado escuchar su listado de 13 canciones; siempre he dicho que un disco que supera las 12 canciones puede hacerse algo largo, pero éste no es el caso. Como dice el grupo, toca darse un paseo por la charca y disfrutar un ratito de croc’n’roll del bueno. Sinceramente, anímense pues merece la pena.

Acabando por hoy con el sector radiofónico de “Discos, música y reflexiones”, decirles que nuevamente ivoox funcionó estupendamente el miércoles por la noche y a la hora de haberse emitido en Radio Universitaria de Alcalá de Henares, ya tenían disponible en el reproductor en programa nº 12 de esta 1ª temporada, dedicado al disco “Rebel Yell” del gran Billy Idol. Igual que la pasada semana y como en otras ocasiones he lamentado el mal funcionamiento de este servidor, en esta ocasión hay que decir que así da gusto. Esta tarde a las 19.00h como ya saben le pueden dar otra escucha en la emisión on-line de nuestra emisora o en el 107.4 fm si residen en Alcalá de Henares.

***ACLARACIONES SOBRE PUBLICACIÓN***.
Esta semana también publiqué una entrada de prueba, puesto que había fallos con el servidor de blogger al no mostrar el artículo de Dr. Sapo en la página principal del blog.

Como ya se ha solucionado la incidencia, la cual duró unos cuantos minutos, he procedido a eliminar dicha entrada por 2 motivos. El primero porque considero que Dr. Sapo son quienes tienen que aparecer en primer lugar esta semana, en lugar de los fallos puntuales de un servidor. Y en segundo lugar, derivado de lo primero que he dicho, porque sería injusto dejar un post denunciando errores de un servidor tan fiable habitualmente como es blogger.

Aún así, a continuación les dejo el texto que se publicó en esa entrada al margen, en la que ya se había realizado incluso algún comentario de algún seguidor:

Discos, música y reflexiones con problemas con blogger
Estimados lectores, parece ser que hoy tenemos problemas con blogger. Este post es un aviso/prueba para comprobar si tras grabar una entrada sale el contenido en nuestra página principal, puesto que con el artículo de esta semana se da el caso de que tras publicarlo no aparece.

Se tratan de fallos no imputables a nosotros, pero aún así, ruego disculpen las molestias. Confío que sea un error interno de configuración de blogger que se solucione solo lo antes posible y el artículo de esta semana salga cuanto antes en nuestra página principal, además de esta explicación que tampoco aparece y que ahora termino de editar.
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sábado, 6 de marzo de 2010

1995 Simply Red - Life

Un pequeño paso más para “Discos, música y reflexiones”. Desde esta semana, estamos asociados al portal de blogs “Paperblog”, con lo que nuestros artículos saldrán publicados en esta interesante iniciativa semana tras semana. Con ello, damos la bienvenida a aquellos nuevos lectores y aficionados a la música que provengan de dicho portal. Además, simbólicamente, esta entrada que están leyendo, supone la nº100 (por distintos motivos, no solo revisiones de discos) que publicamos desde que empezamos hace más de año y medio. Por ello también, en parte estamos de celebración.

Caí el otro día por la tarde, mientras preparaba programas para nuestro espacio en RUAH, que en todo el tiempo que llevamos con el blog, todavía no había pasado por aquí el pelirrojo por excelencia de la música moderna: Mick Hucknall y su grupo Simply Red. Me pareció raro, puesto que el tema “Your mirror” es parte de la música de fondo que utilizamos en nuestro programa de radio y porque en mayor o menor medida siempre le he tenido aprecio a Mick.

¿Cuándo y cómo conocí a este personaje? Pues muy sencillo. Tengo que remontarme a aquellos maravillosos días de instituto, cuando estando en 1º de B.U.P. y en los albores de mi afición musical, se repetía la canción “Fairground” durante los meses de octubre y noviembre de 1995 como banda sonora de las mañanas de los sábados con la difusión de su videoclip en el programa “Del 40 Al 1”. Compartía en aquellos días mi interés esta canción junto a la grandísima “Country house” de Blur.

Digamos que asociado al disco en el que se incluye este tremendo éxito, el trabajo “Life” (no podía existir un título más vitalista), tengo muchos recuerdos alegres de mi juventud, como fue el doblete futbolístico, tanto a nivel de aficionado, como de jugador que tuve en aquella temporada 95/96, en la que tanto mi equipo de toda la vida la Peña Torrejonense, como mi Atlético de Madrid, fuimos campeones de Copa y Liga a nuestros respectivos niveles (Campeonato cadete local de Torrejón de Ardoz y nacional absoluto).

Por ello, y por más motivos interesantes que les explicaré, la elección dentro de la aceptable trayectoria de Simply Red ha sido este lp de 1995 “Life”. Otra de las razones será reflexionar sobre el motivo por el cual el éxito del proyecto de Hucknall se desinfló con tanta virulencia tras este disco. A más de alguno nos pareció inexplicable.

Hasta 1995 Simply Red acumulaba una década de éxitos, con discos tan destacables como “Stars” o su debut con “Picture Book”, con himnos pop tan geniales como “Money's too tight to mention” o la propia “Stars”. Había lugar para todo, desde temas movidos, a sentidas baladas como “If you don't know me by now” o la nostálgica y emotiva “Holding back the years”.

Quizás se antojase un poco largo el periodo transcurrido desde el acertado “Stars” de 1991, hasta que a mediados de 1995 se concretase el lanzamiento de “Life”. Digamos que la espera mereció la pena y que puede que el motivo del retraso del lanzamiento estribase en mantener la alta exigencia tras el disco anterior. En definitiva, lo que se entregó fue un disco variado, con espacio para distintos registros, pero con un enfoque principal de ese pop suave con matices soul, que de forma tan solvente siempre ha servido Mick al frente de su banda.

Esa suavidad y delicadeza se aprecia en la canción que se dispone como apertura de “Life”. “You make me believe”, tiene detalles sonoros que hacen de este un tema relajado, delicado y con un punto exótico. No se empieza mal, pero el nivel de calidad sube en el siguiente tema, al menos desde mi punto de vista. “So many people” vuelve a conformar otro tema entrañable, y que recibe su mayor seña de identidad de parte de la sección de viento que se apodera de la melodía principal de la canción. “Live and loves” se hace valer de ciertos elementos electrónicos para acompañar la base de soul que tiene esta canción. Destaca los puntos álgidos vocales que alcanza Mick en ciertos momentos. Los instrumentos y secciones de viento, también aparecen para conceder un toque de distinción a este acertado tema, que viene a confirmar un estupendo comienzo de disco con los 3 momentos que se nos han dispuesto hasta el momento. Y por si no hubiéramos disfrutado lo suficiente, prepárense para lo que viene a continuación. “Fairground”, fue un éxito mundial absoluto. El ritmo que mezcla el pop con la batucada brasileña, y que alterna una interpretación vocal con mucha mesura de Mick en las partes distintas al estribillo, con otra completamente desaforada en ese estribillo tan memorable. La mezcla de elementos de percusión con la electrónica es lo que conforma el esqueleto principal de la canción. También influyó en el éxito de “Fairground” que se grabara un clip bastante sencillo, pero apañado, en el que Mick pasaba de estar conduciendo un peculiar descapotable en un ambiente nocturno, a estar en el vagón de una montaña rusa cuando llegaba ese chorro de intensidad en forma de estribillo. Este tema fue nº1 en el Reino Unido, desplazando a Pulp del nº1 (lástima que coincidieran en espacio y tiempo) y también fue nº1 del referido y añorado programa “Del 40 Al 1”. Me encanta y es sinónimo del recuerdo de días personales muy buenos. “Never never love” vuelve, tras la fiesta protagonizada por “Fairground”, a un sonido más soul y más relajado.Demuestra esta canción una elegancia que también se pone de manifiesto a continuación en la íntima “So beautiful”. Se trata de uno de mis momentos preferidos del disco de esta semana. Elegante tema con fuente influencia jazzística, en la que Mick se queja de que la belleza por sí sola no vale nada; “era tan guapa, pero ¡oh! Tan aburrida…” se lamenta Mick una y otra vez en un single tardío que tuvo poca repercusión frente al bombazo de “Fairground” y la moderada aceptación del 2º sencillo “Remembering the first time”. “Hillside avenue” es un alegato en pro de Jamaica y evidentemente con claras influencias o sonido reggae en su sonido. Me pregunto si Hucknall tuvo algún lío con Jamaica, cuando dice en la letra “¿por qué pensaba eso?”. No sabría decirles. No es de lo más memorable y evidentemente de lo más alejado del sello personal del sonido de Simply Red de la obra. “Remembering the first time”, fue como ya he referido, el single que intentó seguir la estela de “Fairground”; difícil de mantener tan alta exigencia, este tema pasó con pasmosa normalidad por los programas de música con su respectivo videoclip. Se trata de una canción pop en su sentido más estricto, que no está mal, y más aún si tenemos en cuenta que precede al tema más flojo y ramplón de la obra. “Out on the range” incluye una parte final con unos coros femeninos repetitivos, inmersos en una marea sonora nada clara, que no aporta nada aparte de ser muy impersonal. Al menos el final de “Life” no deja de ser original, al rubricarse el álbum con el himno “We’re in this together”. Los coros de cierto carácter gospel, reportan a la obra un cierre solemne, aunque siendo sinceros, con poco que ver con el sonido global de “Life”.

“Life” fue uno de los discos más celebrados de la trayectoria de Simply Red. Es paradigma de un sonido pop elegante, que puede servir como banda sonora perfecta tras llegar a casa en cualquier día de diario, tras una larga y dura jornada laboral. “Fairground” como sencillo fue un tema presente casi a todas horas en las emisoras y radiofórmulas, e incluso todavía se mantiene en la actualidad en la rueda de canciones que suenan en emisoras del tipo de Kiss Fm o M80 Radio.

Tras este trabajo, llegaría en 1998 “Blue”. El single “Say you love me” no terminó de calar en la audiencia, y esto en consecuencia llevó al conjunto de la obra al fracaso y a la no satisfacción de expectativas. Tras ello se editó un “Greatest Hits” para hacer caja y a los pocos meses el bueno de Mick Hucknall se encontraba sin casa discográfica al haberse cumplido su contrato y haber entregado resultados moderados en la recta final del mismo.

Finalmente se editaría con muchos problemas el repunte que supuso “Home” (el previo “Love And The Russian Winter” pasó de puntillas), en el que Mick se valió de un sampler de los recientemente comentados en el blog Hall & Oates de su canción “I can’t go for that (no can do)”, para su canción “Sunrise”. De dicho trabajo de 2003 recuerdo que me gustó mucho el “single edit” de la canción “Fake”, que dispuso de un desternillante video plagado de imitadores de famosos.

Desde entonces, poco más. Mick anunció hace poco que haría una gira de despedida con Simply Red, para posteriormente finiquitar definitivamente el grupo y dedicarse a volar por libre. Supongo que poca diferencia habrá, puesto que Simply Red es básicamente Mick Hucknall, aunque éste no estuviera solo en el proyecto y más o menos durante un tiempo le acompañaran los mismos músicos.

Revisamos hoy el canto del cisne de Simply Red en lo que a gran éxito se refiere, aunque tras este trabajo todavía hayan tenido una larga trayectoria y se hayan editado varios discos. Se trata de un disco pop elegante, que engancha en numerosos momentos con gran diversidad de estilos. La portada también me parece de las más sencillas y a su vez más resultonas de Simply Red. Aparece Mick fotografiado de perfil mientras anda sobre un fondo azul turquesa eléctrico. Una obra fácilmente disfrutable y muy recomendable.

Cierro, como viene siendo habitual, hablándoles de nuestro espacio en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Esta tarde a las 19.00h podrán escuchar la redifusión del programa del miércoles a las 22.00h, que versó sobre el disco “Hot Fuss” de The Killers. Igualmente, (es justo decir también las cosas buenas) ivoox se portó muy bien el miércoles por la noche y en el 1er. intento ya se subió el audio del programa en este portal (otras veces me tiro varios días y acumulo más de 20 intentos fallidos). Con lo que si no les viene bien estar esta tarde en http://www.ruah.es/ a las 19.00h, pueden escucharlo en el reproductor lateral en el momento que mejor les convenga. En breve, más novedades radiofónicas. Permanezcan atentos a sus navegadores...
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