viernes, 27 de noviembre de 2009

1995 Radiohead - The Bends

Este fin de semana tengo viaje a una ciudad de la que Miguel Bosé dijo algo así como que “el corazón que allí va, nunca volverá…” ¿adivinaron?, con lo que les dejo unas horas antes el artículo de turno. Regresamos tras varias semanas a la década de los años 90. Hacemos hoy un hueco en nuestro blog para dar la bienvenida a una de las bandas más aclamadas y novedosas de los últimos 15 años. Radiohead, la banda liderada por Thom Yorke, es uno de los grupos que tienen el honor de haber grabado uno de los discos más importantes de la década de los 90, junto a obras como “(What’s The Story?) Morning Glory” de Oasis.

Me estaba refiriendo a aquella obra magna de 1997 titulada “Ok Computer”. No obstante, la propuesta para recuperar a la banda de Yorke durante los próximos días no será ese disco, sino su predecesor del año 1995, el trabajo “The Bends”. Digamos que este álbum es el último realmente accesible y llano del grupo, antes de que empezaran a experimentar y abrir nuevos caminos en el mundo de la música.

Los antecedentes de “The Bends” estaban concretados en aquel disco directo y heredero del grunge más suave que se tituló “Pablo Honey”. Ya en esa obra se incluiría quizás el mayor himno grabado por Radiohead en toda su historia, su canción más reconocida por separado, “Creep”. Antes de lanzar su 2º disco de larga duración, también se editó el lp “My Iron Lung”, en el que se hacía lugar a otras canciones notables y rarezas de los primeros días de la banda.

Dentro del mundillo indie, y en parte también lejanamente asociados a las corrientes del brit pop, Radiohead se hizo con un buen nombre en sus primeros pasos. Precisamente su nombre está extraído de una canción de mis adorados Talking Heads, aunque dicha pista se encuentre dentro de la lacra mayor en forma de disco que editaron Byrne y sus compañeros en su larga trayectoria, aquel olvidable “True Stories” de 1986.

Con “The Bends”, siguiente obra del grupo, Radiohead darían forma a un trabajo de sonido más sólido y formal, pareciendo mentira que se trate de un 2º disco dentro de la historia de una banda. Digo que choca que sea en realidad el 2º lanzamiento de la banda, por las tablas y aplomo que demuestra la obra; en definitiva la consistencia que tiene. Canciones como “Fake plastic trees” o sobre todo “High and dry”, son las que harían de este disco una leyenda, aunque haya quedado algo a la sombra del álbum que le sucedería en la historia de la banda, y por el cual el grupo fue encumbrado.

Quizás no sea muy adecuado para su escucha en estas épocas. Es un disco más apropiado para los meses de marzo/abril, que para estas fechas otoñales, pero bueno, no me parecía correcto que la banda de Thom Yorke tardara más tiempo en aparecer por el historial del blog. Aparte del notable líder del grupo, el resto de la formación se compone de los hermanos Greenwood, Johnny a la guitarra y Colin al bajo, el batería Phil Selway y el otro guitarrista Ed O’Brien. Tras presentarles a estos 5 muchachos (por si aún no sabían quiénes eran), pasemos a destripar la obra que publicaron en 1995.

“Planet telex” aparece con unos teclados distorsionados y vibrantes, sobre los que Yorke, también con una voz distorsionada y bastante potente para lo que él suele ser, nos presente la primera canción notable de la obra. En la producción de esta pista ya se pueden apreciar los retazos que marcarán los futuros caminos de la banda. En 2º término se dispone la canción “The Bends”. Uno de los ejemplos más contundentes de rock que muestra la obra a la que da título. Es otra mis favoritas de la obra, con lo que seguimos por el buen camino, el cual no abandonaremos de momento ya que ahora se afrontan los 2 momentos clave del disco. Arrodíllense, llega el turno de “High and dry”. Fue el single de adelanto del disco y se le dio tanta importancia que hasta dispuso de 2 clips promocionales; el primero nos mostraba a la banda tocando en una especie de páramo, con una lluvia cayendo incesantemente sobre ellos, y el otro muestra una representación de historias en una cafetería muy al estilo de la que aparece en el film contemporáneo “Pulp Fiction”. Este último clip tiene un final chocante, por lo que les recomiendo que lo busquen por youtube y además de disfrutar de esta excelente canción, le echen un ojo a la historia visual. Sin lugar a dudas “High and dry” es uno de los inmortales de Radiohead de siempre. Esa melodía de guitarra acústica y la languidez de Yorke en el estribillo, son de un tremendo encanto. El siguiente paso da lugar a la visión desesperanzada de “Fake plastic trees”. La otra joya de la corona de la obra, que para terminar de convencernos, se dispone justo tras “High and dry”. Se ha dicho de esta canción que es una de las más tristes de la historia de la música moderna; razón no le falta a esta afirmación, ya que esas características se aprecian tanto en la melodía, como en la letra. A pesar del carácter opresivo de la misma, y la angustia que nos causa, es un placer sumergirse en esa melancolía y desesperanza que transmite. “Bones” no es de los momentos más memorables de la obra, y más aún al situarse tras 2 clásicos de la talla de los descritos en las anteriores líneas. Destacar en su sonido la distorsión guitarrera tan en boga por aquellos días derivados del grunge que nos había legado el malogrado Kobain. “(Nice dream)” es una de las piezas más pausadas e inofensivas de la obra. Un pequeño descanso que celebramos recibir a mitad del lp, tras la intensidad recibida hasta el momento.De hecho, es inmejorable encontrarnos con ella aquí, ya que uno de los momentos más rabiosos (quizás el que más), lo reporta la enérgica “Just”, que es la pista que continúa el álbum. También dispuso de otro clip bastante chocante, con una historia de un tipo tumbado en mitad de la calle; otra cosita digna de contemplar en youtube o donde ustedes puedan. “My iron lung” también se incluyó en la obra. Destaca por la marcada guitarra que tiene en su principio y en gran parte de la canción. Un momento de rock alternativo de manual, podría decirse. “Bullet proof… I wish I was” se mueve dentro de los instantes pausados que incluye la discografía de Radiohead. Una canción con menos alardes electrónicos, pero que de haber recibido un tratamiento más vanguardista, podría haber sido una parte nada en disonancia con el posterior “Amnesiac” de la banda; es que lejanamente me recuerda a “Pyramid song”, quizás sea por eso. El caso, es que hasta la canción final, no vamos a encontrar ya mayores sobresaltos, puesto que ni “Black star” ni “Sulk” suponen grandes emociones; algo más de intensidad quizás por parte de la 2ª, pero tampoco es que incluya alguna línea sonora memorable. El final de la obra viene de la mano de la oscura y melancólica “Street spirit (fade out)”. Apropiado corte para el final de la obra, pero no sé yo que hubiera sido del disco si en lugar de esta pista, se hubiera puesto aquí a “Fake plastic trees”; menudo final que hubiera supuesto poner aquí a esta canción. No sé, creo que mejor está como se hizo, ya que de la forma que sugiero, quizás hubiera quedado todo demasiado pretencioso. En todo caso, aquí la desesperanza y la melancolía, están más que presentes en el sonido de la canción, pero no con el nivel tan extremo de la 4ª pista de la obra.

“The Bends” supuso la confirmación de que Radiohead no era una banda pasajera, de esas que tenían un buen lp de debut, con una canción resultona y que posteriormente se fueran al traste con el lanzamiento de su 2º disco, si es que dicha edición se produjera; ejemplos de “one hit wonders” en los años 90 también hubo, y de textura parecida a Radiohead bastantes.

Canciones como las que incluía la obra, que representan perfectamente la melancolía y sufrimiento destilado en las composiciones de Yorke, conformarían este disco como un ejemplo que bandas posteriores, intentarían imitar con mayor o menor éxito o, mejor dicho, acierto. Bien es cierto, que la primera parte del disco, es la más válida con distancia de la obra, y que la disposición del listado de canciones quizás pueda ser sometida a un debate de si fue apropiada o no. No obstante, estamos ante una obra, que en resumidas cuentas reporta muy buenas sensaciones.

El caso es que este disco quedará eclipsado en la obra de Radiohead por su celebrado siguiente trabajo titulado “Ok Computer”. Es cierto que el 3er. disco de estudio del grupo aporta más novedades dentro de la música que el que hoy proponemos. Se busca experimentar más y evolucionar del rock clásico a nuevas fórmulas con el apoyo de la electrónica y ciertos elementos, valiéndose incluso del virtuosismo del rock sinfónico.

“The Bends” es un disco que despista desde su portada, en la que siempre he tenido a bien pensar que nos encontramos con un deformado Thom Yorke, con algunos parches cardiacos puestos en su torso. Paradigma del rock alternativo e indie de los años 90, es una de las obras básicas que se han de escuchar dentro de esas tendencias que se fabricaron en aquellos años.

Por el simple hecho de escuchar la delicia que suponen tanto “Fake plastic trees” como “High and dry”, ya merece la pena reparar un rato en él. No obstante, no son los únicos pasajes que destacan dentro de la obra. Hay mucho más como ya hemos revisado. Hasta aquí duraron los Radiohead menos enrevesados y los que casi cualquier hijo de vecino podía escuchar sin torcer el gesto facial; lo que vendrá más adelante, aunque es igualmente válido e interesante, requiere una mayor atención y comprensión. Con calma, en un futuro ya hablaremos de ello. Esta semana, no queremos complicarles más.

Y para cerrar, como vendrá siendo habitual de aquí en adelante, hablemos de la radio. Este miércoles, como ya comenté la pasada semana, a las 22.00h tuvo lugar nuestro 2º programa, el cual figura en el reproductor de ivoox del lateral como “DMR 1-2”. Recuerden, va sobre “The Queen Is Dead” de The Smiths. Nuevamente hubo muchos problemas con la emisión on-line; mejor decir que dicha emisión en la web no funcionó. Confío que a la 3ª salga todo bien. Este próximo miércoles, podrán escuchar el programa en el que revisamos el disco “Face Value” de Phil Collins, del cual no hace muchas semanas que colgamos su artículo de revisión. Que ustedes lo disfruten; si no funcionara, el jueves intentaremos colgar el programa en el reproductor podcast del blog.
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sábado, 21 de noviembre de 2009

16-11-2009 Concierto Depeche Mode. Madrid

Vuelta al apartado de conciertos. Noviembre de 2009 se perfilaba como un mes movidito, que se quedó a mitad de gas cuando se anunció hace poco, que el concierto de Spandau Ballet en el Palacio Vistalegre del día 12 se aplazaba hasta el 15 de marzo del próximo año. No se imaginan la cara que puse cuando vi que en el recinto elegido para el show el día que se había programado el concierto de esta mítica banda, andaban por allá los protagonistas de la saga cinematográfica de no sé qué historias de vampiros o qué leches en vinagre... A esperar tocan.

Lo que sí permaneció inamovible, a pesar del miedo que entrañaban las cancelaciones de varios shows en la parte inicial del tour, fue el concierto de los padres del house Depeche Mode en Madrid el lunes 16 de noviembre de 2009. Mis dudas tenía, ya que esta banda, la cual siempre había sido sinónimo de fiabilidad en sus giras, en este “Tour Of The Universe” estaban acumulando de golpe todas las desgracias, fatalidades y decepciones que suponen las cancelaciones de conciertos, siendo algunas con poquísimas horas de antelación.

De hecho, ni siquiera nuestro país se libró de dichos sucesos, ya que nuestros amigos de Sevilla se quedaron sin su show, debido a problemas musculares de David Gahan, al cual parece haberle mirado un tuerto este año, entre sus problemas intestinales (tumores incluidos por lo visto) y estos achaques de la edad, que parecen ser las deudas atrasadas de los excesos de etapas de su vida como las de los días de “Songs Of Faith And Devotion”; curiosamente en aquel vasto tour, no se suspendió ningún show que ahora recuerde. Es chocante, que ahora que Dave lleva una vida más relajada, empiece a sufrir tantos problemas de salud, sin haber cumplido aún los 50.

Dejando de lado estas premisas previas sobre el devenir hasta la fecha del tour mundial del trío de Basildon, pasemos al análisis del show y la experiencia personal que me supuso el mismo. Siempre en los conciertos, y al tratarse esto de un blog, intento personalizar la experiencia para que ustedes puedan recrear lo mejor posible lo que fue el concierto. El día en que escriba estas revisiones en alguna revista, estas consideraciones y vivencias personales, ya estarán fuera de lugar.
Se van a cumplir en breve 30 años de trayectoria musical, y en ese tiempo Depeche Mode ha tenido espacio de sobra para tener contrastadas sensaciones en nuestra ciudad. Algunas negativas como aquel accidentado concierto de la gira de “Construction Time Again” en la Escuela de Caminos, los tiempos de la grabación de “Songs Of Faith And Devotion” y otras más agradables, como los exitosos conciertos de las últimas giras. La relación de Depeche Mode con la capital, comenzó a raíz de un par de conciertos celebrados en la mítica sala Rockola, en el “See You Tour” de 1982, en los que ya estaba Alan Wilder, y de los que les dejó exclusivas fotos escaneadas, que tengo en mi poder gracias a un directivo de mi empresa que tuvo el privilegio de acudir a aquellas míticas citas. Se quejarán de la joyita que aquí les dejo flanqueando este párrafo, ¿eh?Depeche Mode con este concierto, se colocan a la cabeza en la lista de bandas internacionales que más he visto en directo en mi vida. 3 conciertos acumulo hasta la fecha. La primera vez fue en aquel domingo 21 de octubre de 2001, dentro del “Exciter Tour”. Un concierto que me reportó una extraña sensación, al haberlo visto desde la grada del Palacio Vistalegre, aunque hubiera podido situarme en pista en zona más o medio decente, ya que aquel día la entrada era general. La 2ª ocasión tuvo unas semejanzas más que importantes con la que hoy nos atañe. Fue un lunes 6 de febrero de 2006 dentro de aquel “Touring The Angel” en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Allí, pasé de un extremo a otro respecto al show anterior: estuve en primera fila, precisamente en el recodo que formaba la pasarela y el escenario, pero en la parte más lateral y menos centrada de los 2 lados de esa extensión de las tablas. Quizás estuve muy encima y a pesar de mi elevada estatura, me vi sobrepasado por la situación del escenario, teniendo una extraña sensación de lo que viví.

Quizás me repita, pero con la experiencia ya relatada en varios artículos sobre el concierto de Interpol, mi intención era conseguir una 6-7ª fila, para estar protegido de gorilones de seguridad impertinentes y más protectores de los derechos de imagen que un detective de la SGAE. Mi propósito, también era conseguir una sensación global más real del show, contemplando el mismo con una perspectiva menos forzada que la que supone estar apoyado en la valla de 1ª fila. Lo conseguí sin ningún problema al llegar a las inmediaciones del recinto a las 17h.En aquel concierto anterior (del cual les intercalo 2 fotos: una cortesía de nuestra amiga Betsabé, la que figura arriba de este párrafo, una compañera granadina que conocimos en aquel show, y la otra, arcaica a más no poder, echa por mi con un móvil bastante ramplón del cual ya han tenido noticias cuando les hablé de Simple Minds… por cierto, no asistí al concierto del miércoles 18: mucho dinero y muy pegado a Depeche), al que asistí sin allegados de toda la vida, conseguimos hacer un buen grupo de amigos en la cola para entrar.Tenía la certeza de que gran parte de ellos no irían, pero sin embargo, otro grupo sí que apostaba que allí estarían. Y efectivamente así fue. Nada más llegar eché un ojo para ver si les localizaba y fueron ellos los que me vieron a mí y se acercaron para recordar la experiencia vivida 3 años y medio atrás. Me situé con ellos en la cola (aunque estábamos en 2 tandas, por la susceptibilidad de la gente al haber pasado horas y horas de guardia) y pasamos un rato muy agradable, haciendo la eterna espera muy amena. Al rato llegó uno de los amigos personales que iban al show y se sumó al grupo.

Una vez ya dentro, las apreturas y el agobio no llegó a los mayores extremos que hayamos podido vivir en otros shows, sin tampoco estar demasiado amplios. Conseguimos efectivamente una 7ª fila, situados esta vez a la margen amplia de la pasarela. Se atisbaba una enorme bola suspendida del cielo del escenario y una gran pantalla, sobre la que intuíamos acertadas proyecciones.

Los teloneros fueron Soulsavers. De actitud bastante hierática por parte de su cantante, en ciertas partes me recordaron a los Simple Minds más actuales, aquellos derivados del “Black & White 050505” que ya hemos revisado en el blog. Se acompañaron en algún momento de 2 coristas y dentro de los 40 minutos aproximadamente que estuvieron en el escenario, hubo lugar para alguna canción que no sonó del todo mal. Aceptable aperitivo para el plato fuerte de la noche. A continuación les dejo la mejor foto que les pude sacar a estos muchachos, ya que la iluminación tan tenue de la que se hicieron valer, no dio lugar para mayores alardes.En apenas media hora, los roaddies se sirvieron para dejar el escenario preparado para los 3 Depeche Mode y sus 2 músicos acompañantes de las últimas giras, el tal Peter Gordeno en sus teclados y el batería Christian Eigner. Con puntualidad inglesa saltaron al escenario los miembros de la banda, habiéndose encendido en los 5 minutos previos a modo de cuenta atrás la enorme bola con las cuadriculadas iniciales del grupo dentro del diseño del último disco. La batería de mi cámara de fotos no duró lo que tenía previsto, pero aún así, conseguí sacar algunas fotos decentes del show, que les iré poniendo a continuación, como suelo hacer en estos artículos. También alguna es probable que se hiciera a través de mi móvil actual, que debido a la iluminación de la pantalla-telón de fondo, no quedaron mal del todo.Los acordes de “In chains”, tema de apertura de “Sounds Of The Universe”, se abrieron paso mientras los componentes del grupo se colocaban en sus posiciones ante la histeria de las casi 20000 personas que abarrotaban el Palacio de los Deportes. La locura se desató cuando el magnético David Gahan apareció en el escenario en último lugar, dejando unos segundos de distancia con sus compañeros de equipo. Acerté en lo que a los 2 temas de inicio se suponía, ya que predije que comenzarían con “In chains” y luego se daría paso al single de adelanto del disco “Wrong”. Fue una predicción en toda regla, ya que a diferencias de lo que hice en “Touring The Angel”, en el que sabía de carrerilla qué canciones iban a ir saliendo y en qué orden, aquí quise ir totalmente “virgen” al show y llevarme sorpresa tras sorpresa. Es evidente que para los fans antiguos del grupo, habría otra forma mucho mejor de comenzar el show, pero no hay que perder la perspectiva de que estamos en la gira de presentación de “Sound Of The Universe” y teniendo clara esa premisa, era la mejor forma de abrir el show. The Killers, como ya saben, en su gira, no hicieron lo mismo y descargaron directamente “Human” sin un “Losing touch” previo, que hubiera sido excelente. La interpretación de “In Chains” estuvo cargada de intensidad, al igual que “Wrong”. Ese “Good evening Madrid” espetado por Gahan, tomó el pulso de la audiencia congregada en el Palacio.Por fortuna, del último disco, tampoco hubo lugar para mucho más. Se dispuso también en la parte inicial del show “Hole to feed”, otro de los temas acertados de la obra, y ya más avanzado el concierto hubo lugar para “The thruth is/miles away”, una canción que no me llama personalmente la atención. ¿Qué me sorprendió de las elecciones de la nueva obra del grupo para el track-list? La ausencia de “Peace”, canción muy valorada por críticos y un amplio sector de fans (aunque yo tampoco la vea con muy buenos ojos) y las bajas causadas por “In sympathy”, mi favorita de la obra, y la asfixiante “Come back”. Si hubieran sustituido “The thruth is…” por “In sympathy”, la cosa creo que hubiera mejorado ostensiblemente, pero bueno.Analicemos ahora el apartado de sorpresas. A ver, Depeche Mode, tras 3 conciertos a los que he asistido, tampoco son de arriesgar mucho que se diga. Te pueden incluir una sorpresita por concierto, pero de ahí no pasan como a lo mejor sí que hacen Robert Smith y sus Cure. El motivo es que hay unas cuantas inamovibles que son “Personal Jesus”, “Enjoy the silence”, “Never let me down again” y “I feel you” que nunca faltan. También en el apartado casi fijo o como interinas de larga duración, no suelen faltar los otros singles de “Violator” y “Walking in my shoes”; la siguiente imagen, capta un momento de cuando apareció el que fuera 2º single de “Songs Of Faith And Devotion”.
¿Qué hubo de arriesgado? Primero, “Fly on the windscreen”; representando a “Black celebration”, se hizo con un lugar destacado del set list, debido a la potencia que contiene. Segundo, el single tardío de “Songs Of Faith And Devotion” “In your room”. Sonó algo más acústica o menos recargada que la versión del single, ajustándose más a su versión del disco de estudio. También otra canción de ese disco de 1993 estuvo en los momentos inesperados del show, cuando “One caress” abrió el único bis que ofreció la banda de 4 canciones. Martin y Gordeno, se valieron para recrear esta atormentada canción, que en su día fue valorada con la grabación de un videoclip al efecto.En lo que a los puntos álgidos de la noche se refiere, hay que destacar principalmente el que supuso “Home”. “Ultra” fue un disco bastante bien representado en la noche, con 3 canciones. Martin comenzó una parte del concierto en la que durante 2 canciones se adueñó del escenario, permitiendo un descanso a Dave, empezando con “Sister of night”, la cual empezó tocando con la guitarra desenchufada; inestimable colaboración de un roaddie que rápidamente apareció para acoplarla, despertando algunas risas entre los que estábamos en las primeras filas. Unida a esta sentida canción de aquel trabajo de resurrección de 1997, se dispuso la emotiva “Home”. Gore estuvo otra vez impecable al micrófono, pero cabe destacar la colaboración de todo el Palacio de los Deportes, coreando la melodía final de teclados que tiene esta canción y que se alargó incluso antes del siguiente tema, ya con Dave nuevamente en el escenario, haciendo de director de orquesta o, mejor dicho, coro improvisado. A Martin se le vio feliz al ver la excelente respuesta del público.Otro momento destacable, fue sin duda el protagonizado por “Enjoy the silence” en la parte final del set list principal. Aquí también hay que destacar la proyección que hubo en la pantalla, con una representación de los 3 miembros del grupo, cuales astronautas, variando su posición en el escenario (abajo, una fotografía que lo representa). A continuación y para dar lugar al descanso entre cuerpo principal del show y bis, destacó nuevamente el clímax que supone “Never let me down again” y ver a todo el público moviendo los brazos de un lado a otro en mitad de la sección instrumental de la parte final; por otro lado, yo me afané en estar casi toda la canción con dicho movimiento, con el consiguiente dolor de brazos que luego tuve.Resultó también bonita “Walking in my shoes” en la parte inicial del show, con esa proyección del cuervo negro que hacía de telón de fondo a la banda. Se disfrutó también mucho en los primeros minutos con la electrónica “World in my eyes”. En esta ocasión de “Exciter” no se trajo ninguna canción (mejor) y de “Playing The Angel” se hizo un hueco al glorioso single y bastante valorado “Precious”, cuya proyección consistió en una trascripción mecanográfica de un texto literario. Ya he citado que no faltaron tampoco “I feel you” en la parte final del track list principal y “Policy of thruth”, la cual siempre me resulta agradable de escuchar en directo.Al igual que ya pasó con Franz Ferdinand y The Killers, Depeche Mode se marcharon del escenario para volver una única vez. Parece ser que en el último sector de la gira, han adoptado esta costumbre, ya que en su primera parte, sí que salían otras 2 veces a escena para tocar 3 y 2 canciones normalmente. Bueno, aquí se nos tocaron 4 de golpe y luego a casa, aunque hay que decir que la gente no se lo creía y hasta un par de minutos después de iluminarse el recinto, no empezaron a buscar la salida. Abajo, una foto de Dave entre la niebla efectista, en una de las pocas ocasiones en las que el cantante se movió por la pasarela.
En el bis, ya he mencionado que se comenzó con Martin luciéndose con “One caress”, no obstante, el plato fuerte, al menos para mi, llegaría después. 3 conciertos he tenido que ver de Depeche Mode, para poder disfrutar al fin de “Stripped” en directo. Dispuso de una iluminación muy tenue, con unos focos potentes intentando asemejar los faros del coche del antiguo clip de la canción. Escuchar esas melodías de teclado, que cuando revisé “Black Celebration” ya mencioné que resultan tan solemnes y ampulosas, me puso el vello de punta. Nada más escuchar ese efecto sonoro como de rasgado de guitarra con la que se inicia, entré en trance. Por fortuna la pude grabar en video con mi cámara de fotos (reservé batería para ello) y así me podré recrear varias veces con ella. Lo único que le puedo echar un poco en cara a Dave, es esa manía de dejar cantar al público tantas partes de la canción; está bien que se le ceda el protagonismo a la audiencia, pero creo que Dave hace un uso abusivo de ello y esa parte final de la canción la deja entera al público y al pobre Martin.Esto hizo igualmente, y de forma más sangrante, en la compañera de disco de “Stripped” “A question of time”, que formó parte del inicio del show, ya que la estrofa que empieza con “es una cuestión de tiempo y a ti se te está acabando…” no la cantó en ninguna de las 2 ocasiones, dejándosela a la audiencia que allí estuvimos. No sé si Dave algún día leerá esto o si se lo traducirán, pero desde aquí le digo que pagamos por escucharle a él, a su magnífica voz y su brutal entonación e interpretación de las canciones. Yo ya tengo mi hueco en la ducha o en otros momentos y no creo que sea muy autocrítico cuando digo que no me gusto.Continuando con el apartado del bis, apareció en el mismo, de forma muy chocante, “Behind the wheel”. Digo lo de chocante, ya que esta canción es más apropiada para los comienzos del concierto, y más aún cuando toda la legión de fans del grupo la tenemos asociada al rompedor inicio de “101”, tras esa intro a cargo de la épica “Pimpf”. También fue algo rimbombante que el cierre lo protagonizara “Personal Jesus”, con una proyección más que graciosa de los componentes del grupo bailando y extendiendo los brazos en la enorme pantalla que se puso como telón de fondo. Esta canción fue una de las esperadas por uno de los amigos con los que nos encontramos en la cola de la entrada; tuvo que esperar todo el concierto para que le llegara el turno. Quizás debido a la posición de “Personal Jesus” al final, no se concebía el final del show, pero así fue, con lo que tras las reverencias pertinentes de turno, los 5 muchachos, o mejor dicho, los 3+2, se marcharon a los camerinos/vestuarios.2 horas de concierto correctas y con un guión quizás algo marcado. Aquí entramos en el apartado de lo mejorable. Es evidente que en este track-list, se echa mucho en falta la presencia de alguna canción de su primera etapa, aquella que abarca hasta 1985. En el anterior “Exciter Tour” los bises incluyeron una particular versión desnuda de “Shake the disease” cantada por Martin, además de las adoradas “Everything counts” y “Just can’t get enought”. Parece mentira que una banda que renegó de las guitarras durante tanto tiempo, ahora sin embargo ignoren su gloriosa y acertada primera etapa. Parece ser que en la primera parte del tour se incluyó “Master and servant” en la zona de los bises, pero las variaciones posteriores han hecho que se quede fuera en el set-list del primer día de concierto en Madrid. Seguidamente, una imagen de Dave intimidado por el cuervo negro que estuvo amenazante durante los minutos que duró “Walking in my shoes”.Quizás Depeche Mode debiera arriesgar más en este apartado y plantearse recuperar viejas joyas como “Blasphemous rumours” o “People are people”, ya que incluir piezas tan exóticas como “The sun and the rainfall” suenan a quimera brutal. También, hay que decir que el trío de Basildon es un grupo cuya legión de seguidores conoce sus discos al dedillo; es decir, esto les permite ir más allá de los singles, por lo que la inclusión de canciones tan adoradas como “Things you said”, “Halo” o “Rush”, también harían subir enteros a la actuación de cara a los seguidores más fieles de la banda. Mencionar que “Rush” fue muy solicitada por la gente en las primeras filas (cartelitos incluidos), y que también fue comentada en la cola de espera. La siguiente foto que tomé, representa la perfecta conjunción entre Dave y Martin, en mitad de la interpretación del tema “Precious”.No obstante, es ganas de sacar pegas, ya que el show fue de notable para arriba. La enorme pantalla dispuesta, con esa bola externa y las representaciones dispuestas fueron bastante acertadas. La entrega de Dave volvió a ser insultante. Arrollador. El cantante de la banda hizo parecer que los contratiempos y problemas de salud de hace unos meses parezcan una mentira propagada por la prensa. No paró de moverse en todo momento y volvió a protagonizar esos bailes tan sensuales que se marca con el soporte del micrófono, que tanto le han caracterizado durante su trayectoria. Quizás hizo muy poco uso de la pasarela. Cuento en 2 las ocasiones en las que se dio un paseo por la misma. Salió a escena de negro, con una americana gris oscura, para quitársela justo tras la interpretación de la primera canción “In chains” y posteriormente quedar con el chaleco negro sobre su torso tatuado.Martin estuvo bien en su parcela. Gustó y agradó a la audiencia tanto en sus numerosos momentos de guitarra, como en sus instantes de protagonismo al micrófono, especialmente como hemos citado en “Home”. Destacó su chaqueta de lentejuelas plateada y su brutal maquillaje, que con el paso del show y el sudor, poco a poco le fue humanizando más el rostro. Dave igualmente también salió al escenario muy maquillado, al igual que ya lo hacía en el anterior tour.Hay que romper una lanza a favor del minusvalorado Andy Fletcher. Siempre se le ha acusado de tocar poco y de hacer mucho el “notas” en los conciertos, aplaudiendo, animando y saludando a la audiencia, más que tocar los teclados y sintetizadores. Le vi en esta ocasión más activo en la parte musical que nunca. Muy centrado en los teclados y aportando más en el campo instrumental del concierto. Al final del show, protagonizó el momento hilarante de la noche al enseñar su prominente barriga, que contrasta y mucho con el delgado cuerpo que conserva Dave.Otra vez existe controversia en el apartado sonoro o de la acústica. En la 7ª fila en la que estuvimos, el concierto no tuvo fisuras y se escuchó fenomenalmente. Sin embargo, sendos amigos que estuvieron en la parte trasera, me dijeron que la cosa no fuera para tanto, más bien lo contrario. Uno directamente me dijo que el sonido fue horrible, y el otro me puntualizó que en la canción de cierre “Personal Jesus”, las guitarras eran distorsionadas y de un sonido insufrible. Supongo que será cuestión de la zona en la que te sitúes dentro del recinto.Sacando conclusiones, Depeche Mode siguen siendo una firme apuesta a la hora de realizar un desembolso para acudir a un concierto. Su espectáculo y la fuerza de sus canciones dejan satisfecho a cualquier seguidor acérrimo o superficial de su trayectoria. Cuando los componentes del grupo se van acercando ya a la cincuentena, todavía rinden a buen nivel en directo. Los más críticos podemos exigirles algo de riesgo y que se salgan un poco del patrón tan marcado que siguen en las últimas giras, ya que hay mucho en común en los track list de las últimas 3 giras.En su día me quejé de que Depeche Mode no venían de gira a Madrid, ya que anunciaron las fechas de Valencia y Barcelona, sin decir nada de Madrid, escribiendo carta al diario 20Minutos quejándome de ello. Finalmente vinieron, aunque entre semana y por duplicado, aunque el papel para el 2º día madrileño no se ha agotado y no sé yo si volverán a doblar cita en Madrid en un futuro. En el lado amargo, Sevilla, que se quedó sin concierto, aunque es probable que compensen el agravio al final del tour, ya que está previsto que se añadan nuevas fechas para compensar las cancelaciones. Dejando de lado las pequeñas pegas que les he expuesto, supongo que el show hubiera alcanzado una nota de sobresaliente con la simple inclusión de un bis más, aunque fuera de una sola canción y haber dejado ahí hueco a uno de los inmortales de su 1ª etapa hasta 1985. Un cierre con “Everything counts” hubiera sido glorioso, y además a la gente se le veía con ganas de cantar (no como pasó hace 3 años, que el “Grabbing hands, grab all they can” duró apenas 2 repeticiones…).Para ir cerrando, una cosa que no se podrá solucionar (salvo eventualidad muy rara), es la ausencia en el escenario del 4º componente de la banda, que abandonó el grupo en 1995, Alan Wilder. Querido por todos los aficionados y también deseado por el sector femenino, su presencia en el escenario era igual de imprescindible que la de los otros 3 componentes. Ni siquiera Eigner y Gordeno juntos pueden compensar esta baja tan sensible en las 4 últimas giras. Antes de su marcha, los 4 componentes se valían solitos para llevar a cabo el show. Me da lástima el no haber nacido antes para poder haber llegado a tiempo de ver a los 4 en escena. No obstante, Depeche Mode sobrevivieron a Wilder y prueba de ello fue lo que se vivió en el Palacio de los Deportes el pasado lunes 16 de noviembre de 2009. Depeche Mode están muy vivos, y esperemos que sea por muchos años. Confió una vez mas, en que el presente artículo sirva a aquellos que no acudieron al Palacio de los Deportes, a hacerse una idea fiel de que allí se vivió y a los que asistieron, que esto les valga como un bonito recuerdo.
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2006 Keane - Under The Iron Sea

Turno para una de las bandas más prometedoras e interesantes que nos ha deparado hasta el momento el siglo XXI, Keane. La banda formada por el cantante Tom Chaplin, el teclista Tim Rice-Oxley y el batería Richard Hughes se caracteriza principalmente en su sonido por su funcionamiento a base de batería y teclados, dejando de lado las guitarras.

Su irrupción en el mundo de la música y su primer éxito internacional, se produjo en el año 2004. Año que también vio el debut de sus contemporáneos (y rivales) The Killers, en el que el grupo liderado por Tom Chaplin, este cantante con cara de cerdito de dibujos animados, emocionó a gran parte de la audiencia mundial gracias a bonitas canciones como la que es hasta la fecha su himno más reconocido: “Everybody’s changing”.

Aquel fabuloso “Hopes And Fears” no solo incluía esta bonita composición tan suave y delicada, sino otras canciones que desbordaban intensidad y emoción como “The last time”, con una fuerte carga melancólica y la más potente “Bend and break” (quizás mi favorita del disco), que se concretaron también en singles muy representativos de aquel trabajo.

No obstante, no hay que evitar caer en el error de quedarse en los singles de mayor relumbrón que se extrajeron, y conviene adentrarse en el universo maravilloso formado por canciones tan acertadas como la que abre el álbum, esa delicia titulada “Somewhere only we know”, que también fue editada como single, pero con una menor repercusión mundial. “Hopes And Fears” fue un brutal éxito a nivel mundial comparable con el de The Killers y su “Hot Fuss”, y en particular en nuestro país, si cabe mayor, ya que aquí Brandon Flowers y sus compañeros han tardado más tiempo en forjar su leyenda; aunque eso sí, siendo ahora los de Las Vegas un grupo que mueve mayores masas de seguidores que Chaplin y los suyos.

A lo que voy, es que tras su excepcional debut, precisamente las “esperanzas” que había en relación a su 2º disco eran más que altas, y en un primer momento se concretaron en ciertos “miedos”, jugando un poco con el significado del título de su primer disco. Quiero decir, que a pesar de que el single de adelanto “Is it any wonder?” no disgustó del todo, el resto de la obra no recibió críticas muy favorables desde la prensa musical, la cual esperaba un “Hopes And Fears 2”, cosa que no fue así exactamente.

Como siempre, “Discos, música y reflexiones” al servicio de las obras injustamente (desde mi personal punto de vista) masacradas tras su lanzamiento. Esta semana nuevamente hacemos de desfacedores de entuertos y homenajeamos al excelente 2º disco de Keane, titulado “Under The Iron Sea”, proponiendo su escucha para los siguientes días.

Igualmente, desde una posición personal, es un disco muy asociado para mi a estas fechas (aunque su salida al mercado fuera en verano de 2006), ya que hace un año por estas fechas fue cuando accedí a fondo definitivamente a toda la discografía de Keane hasta el momento. He de decirles, que resultó una banda sonora muy adecuada para estos fríos días del año en los que tan poca luz solar disfrutamos.

“Atlantic” es el solemne y clásico comienzo que nos presenta la obra. Con un sonido muy lento y acompasado, Chaplin inicia una obra con un sonido menos brillante y emotivo que el de su ópera prima. Los efectos de carácter clásico y en ratos asemejando el sonido del viento, ayudan a ese enfoque oscuro de la obra, mostrado ya desde su inicio. A continuación se presenta el alocado single de presentación “Is it any wonder?”. Es sin lugar a dudas la canción que menos tiene que ver con el resto de la obra. El sonido es quizás algo premonitorio de la mayor marcha que buscarían los Keane en su 3er. disco “Perfect Symmetry”. Dispuso de un mareante clip, en el que el grupo salía tocando integrados en el esqueleto de una maqueta de una montaña rusa, sobre la cual iba la cámara que filmaba el devenir de los componentes de la banda. La canción acumuló buenas críticas, lo único que quizás resulte algo engañoso respecto a lo que te vas a encontrar en el disco al que pertenece. De ahí posiblemente surgieron las críticas negativas, en tanto al choque o la sorpresa del distinto carácter del álbum en su conjunto respecto a su canción bandera. Efectivamente canciones como la siguiente “Nothing in my way” representan mejor el carácter de la obra. Excelente ejercicio de melancolía, construida sobre una melodía de piano estupenda a cargo de Rice-Oxley, que deja las estridencias y los sonidos modernos de “Is it any wonder?” para abordar una textura más clásica. Una canción muy acorde con el sentido que nos puede evocar el título del álbum, “bajo un mar de color acero”, lo cual nos puede trasladar a esos días nublados en los que el color del mar es de un tono plomizo. Una de las mejores canciones de todos los tiempos de Keane. A continuación algo de energía de la mano de “Leaving so soon”, en la que el estribillo destaca sobremanera. Algo parecida a “Bend and break” del primer trabajo del trío, pero no sé, quizás con un regusto más oscuro acorde con la obra dentro de la que se encuadra. Otra de las canciones destacables de la obra y de las joyas ocultas que guarda dentro de sí “Under The Iron Sea”. “A Bad dream” es otro momento decadente y de sonido lento, paradigmático del enfoque principal de la obra. Keane en este disco se muestran más austeros y menos emocionantes en su sonido. Se aborda la melancolía desde la desesperanza y esta canción es un ejemplo de ello.“Hamburg song” es una pieza lenta y con un órgano protagonizando la melodía en sus primeros compases. Fuertemente melancólica y triste, nos vuelve a trasladar a parajes otoñales y crepusculares, muy en contrapunto con la siguiente pista que nos encontraremos, ya que “Put it behind you”, junto al single “Is it any wonder?”, es el momento más alegre y vital de la obra. Con esta pieza se viene a demostrar, que a pesar del carácter menos luminoso, también hay lugar para piezas con un sonido menos tendente a la melancolía depresiva. Destacar la parte instrumental a modo de interludio que media entre el cuerpo principal de la canción y el siguiente corte del disco. “Crystal ball” es otro de los momentos más destacables de “Under The Iron Sea”. Quizás justo a “Nothing in my way” son de las canciones que más me gustan de la obra. Acertadamente fue escogida como single, lo único es que tampoco recibió la atención que se merecía. El sonido intenta parecerse al de las obras más animadas de “Hopes And Fears”, dando lugar a uno de los momentos más enérgicos y bailables del álbum, pero con mucha elegancia y sin necesidad de hacer excesos, como quizás sucede un poco en “Is it any wonder?”. “Try again” es otro de los cortes con mayor carga melancólica de la obra. Me recuerda muchísimo a la canción con la que termina el film “Philadelphia”, cuando sobre imágenes de Super8 de la infancia del protagonista de la historia, encarnado por Tom Hanks, se nos pone un tema de misma textura que ahora mismo no recuerdo a quién pertenece… ¿alguien me refresca la memoria? Como penúltima etapa encontramos “Broken toy” con una base más bien jazzística y con un enfoque más oscuro y menos de relumbrón, muy a tono con el disco; a su vez, supone una de las pistas más largas de la obra. “The frog prince”, como si haciendo honor al título de fábula que tiene, reporta por otro lado un final de álbum más luminoso y con un sonido menos melancólico que el que nos han estado transmitiendo durante todo el disco los Keane.

El disco no recibió muy buenas críticas. Quizás la prensa se esperaba a unos Keane que prosiguieran la onda de “Hopes And Fears” en lugar de abordar una obra con un enfoque tan desesperanzado a ratos. No obstante, a muchos seguidores de la banda que conozco, les gustó especialmente el trabajo. A mi también. Creo que desde la portada misma el disco tiene su encanto, con ese boceto de olas de mar en tonos verdosos y azulados, que asemejan enfurecidos dragones en un mar virulento y tormentoso.

Keane surgieron en el momento de la explosión definitiva del éxito de Coldplay de la mano de aquel “X & Y”. Estaba de moda la música pop melancólica y estos 3 chicos eran uno de los mejores exponentes de ese sonido o vertiente. Frente a ellos se disponían las secciones movidas abanderadas por The Strokes o Franz Ferdinand. Chaplin y los suyos suponían un elemento exótico al carecer de guitarras en su sonido, y eso les valió una buena marca de distinción.

Digamos que con “Under The Iron Sea” se pasó de la melancolía más pura, a una melancolía con un sonido más oscuro, decadente y depresivo, aunque esos matices depresivos no lleguen a extremos tales como los de bandas del estilo de Joy Division. Eso fue lo que descuadró a la mayoría de la prensa especializada, ya que ese sonido menos brillante no terminó de encajar, y a pesar de la pegada del single de adelanto, el disco terminó sucumbiendo ante la opinión pública.

Es probable que por ese motivo Keane volvieron hace cosa de un año, más animados que de costumbre de la mano de “Perfect Symmetry” y canciones tan rimbombantes como la que abre el disco “Spiralling”. Se trata de un disco agradable y muy aceptable, pero me parece que los Keane están aún en un proceso de estabilizarse tras tantas malas críticas recibidas por su 2º lp, que hoy hemos revisado, y por los problemas personales de su cantante con el consumo de drogas; quién lo iba a decir con la carita de niño bueno que tiene el sr. Tom Chaplin.

“Perfect Symmetry” es la cara vuelta de “Under The Iron Sea”. Keane intentan mostrarse más alegres y poperos que nunca, aunque sin dejar de lado las marcas emotivas de sus composiciones, como lo demuestra la canción que le da título; de esa mayor alegría y ritmo derivan las semejanzas que se han encontrado últimamente entre Keane y The Killers, aspecto que ha mosqueado bastante a Dave Keuning de la banda de Las Vegas, cuando se lo han mencionado en alguna entrevista de la promoción de su “Day & Age”.

Tengo muchas esperanzas en lo que será el 4º lanzamiento del grupo. Confío en que nos encontraremos con una obra excepcional, ya que estos chicos no han decepcionado en ninguno de los 3 discos que lleven hasta la fecha, al menos desde mi punto de vista. De momento, nos queda la música, como diría José Luís Casado en su excelente programa de La Otra, y toca deleitarse escuchando las bonitas composiciones que ha creado este trío hasta la fecha. Hoy proponemos su obra más oscura, aquella que a la que se dio forma en los momentos más difíciles del trío y que fue la banda sonora del grupo en sus días de mayores problemas personales. Se dice habitualmente que de las situaciones complicadas es donde sale a relucir más el ingenio; quizás “Under The Iron Sea” sea un ejemplo de ello.

Por otro lado, anunciarles que en nuestro programa de radio podrán escuchar, si se reestablece la emisión on-line, el análisis del disco “The Queen Is Dead” de The Smiths, obra de la banda de Manchester que ya revisamos en el blog allá por nuestros comienzos en julio de 2008. Ya saben, la cita es a las 22.00h en http://www.ruah.es/. Disculpas a todos los que se congregaron el pasado miércoles en la web para el estreno, por los problemas técnicos de la emisión on-line de la emisora; tengo constancia de que se está trabajando para solucionarlo. Si no, el mismo miércoles por la noche tras la emisión del programa o a lo largo del jueves/viernes, dispodrán del podcast para su escucha en el blog.
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sábado, 14 de noviembre de 2009

Discos, música y reflexiones estrena programa de radio

Aunque la mayoría de los seguidores del blog ya están al corriente de ello, aparte del artículo de esta semana de “Through The Barricades” de Spandau Ballet, he querido hacer esta entrada especial para hablarles del nuevo proyecto que iniciamos esta próxima semana. No es ningún secreto (y creo que en algún momento lo he mencionado), que el presente blog tiene como uno de sus motivos de existencia el que un humilde servidor de ustedes se pueda ir abriendo camino poco a poco en el mundo del periodismo musical, ya sea a través de colaboraciones en revistas como revisor de discos (lo que hago en este blog), cronista de conciertos, o en televisión o radio.

El caso es que este próximo miércoles 18 de noviembre de 2009, finalmente se produce el estreno oficial en Radio Universitaria de Alcalá de Henares (RUAH). Dicha oportunidad se nos ha dado gracias a Juan Ceñal, alias “Ordago13”, del programa/blog/podcast “10 Historias, 10 Canciones”. Fue el premio que sacamos de la actividad derivada de nuestra participación en la 4ª edición de los Premios 20Blogs del diario “20Minutos”. Muchas gracias Juan, y como no a los responsables de la RUAH, a otros compañeros de la radio, y especialmente a Daniel Fernández, mi compañero en lo que a las tareas de producción se refiere, que vela porque demos forma a algo decente.

El funcionamiento del programa será básicamente trasladar lo que vengo haciendo semana tras semana en el blog a un programa de radio de una hora. Intentaremos poner todas las canciones de los discos revisados y también alguna previa y posterior de la banda o grupo que nos toque.

Nuestro horario será de 22 a 23h los miércoles, en clara competencia con la Champions League; ambición no nos falta. Es el momento que han escogido los responsables de RUAH para nuestro humilde hueco, considerando que éste es bastante adecuado para los contenidos que abordaremos y el formato que empleamos.

Para evitar confusiones, decirles que los programas de cada miércoles no necesariamente se corresponderán con el post del sábado anterior del blog. Es evidente que esta bitácora lleva más de un año de andadura y hay muchos grupos/artistas que han pasado por la misma hace tiempo, que merecen a mi juicio un lugar prioritario en el programa. Con ello, les haré una reseña cada sábado de qué contenido podrán escuchar el miércoles siguiente en el programa, dentro del artículo que toque.

El primer programa versará sobre el post de hace unas semanas del disco “The Head On The Door” de The Cure. No podía empezar con un grupo distinto a mi favorito de todos los tiempos. La mayoría de ustedes ya conocerán el contenido que saldrá en antena, pues figura en el reproductor de ivoox del lateral izquierdo como “DMR 1-1”.

Ese es otro aspecto que quería comentar. Todos los programas los subiré a este servidor de audio, con riesgo de que la SGAE quiera ir contra un humilde servidor. Por si esto lo lee algún inspector de dicho ente, quisiera aclarar los siguientes aspectos que expondré a continuación:

1º, los discos que revisaré los tengo en formato original y ya pagué religiosamente por ellos. 2º, ni por el blog, ni por mi programa en RUAH cobro un cochino céntimo de euro a día de hoy. 3º, puede que algún disco que revisemos no lo tenga en original por el sencillo motivo de que en España sea imposible (repito imposible) de encontrar en las tiendas al estar descatalogado, pero a fin de cuentas estaré divulgando cultura y propiciando un interés sobre un artista, el cual puede desembocar en que alguien se compre algo del artista que esté disponible en las tiendas.

Resumiendo, señores de la SGAE y otros veladores por los derechos de autor, confío en su buen criterio, y que no atisben en mi algún motivo de lucro actualmente. El día que gane dinero con esto, ya me cuidaré mucho más, pero actualmente uno es más que insignificante. Supongo que tendrán otras empresas mucho más importantes que meterse con una humilde bitacorita y un incipiente programa de radio. Pues eso quería aclarar al respecto.

En fin, cambiando de tema y terminando, espero que aparte de verles por aquí, tenga la suficiente capacidad de convocatoria para congregarles los miércoles a las 22.00h en el dial 107.4 fm (si residen en Alcalá de Henares o relativamente cerca) o en http://www.ruah.es/ (que será lo más habitual). Por los temas de audiencia y tal, me gustaría que escucharan la emisión en el aire en la radio, al margen de que tengan la opción de escucharlo aquí en diferido cuando les venga bien; pero bueno, hagan como buenamente puedan, pues su interés se agradecerá igualmente.

Pues nada más; como suelo decir al final de mis programas de radio, sean buenos y disfruten de la música.
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1986 Spandau Ballet - Through The Barricades

Hoy aprovechamos para volver a visitar bandas que ya han pasado por el historial del blog. Desde que colgamos aquella revisión de “True” de la banda emblemática del movimiento neorromántico del pop británico Spandau Ballet, han sucedido muchas cosas, la mayoría asombrosas. La principal es la reunificación del grupo, tras casi 2 décadas de separación, con los 5 componentes originales; no podemos dejar de lado que los 3 miembros que no eran los hermanos Kemp ya habían hecho cosas juntos, buscando el espíritu de la banda.

Otro aspecto destacable es el inminente lanzamiento de un nuevo disco. Lejos de parecerse a los retornos de bandas como The Police, que se juntaron para hacer una gira, pero sin grabar nuevo material, los Kemp y compañía han decidido volver a la carga con nuevo material. Ahora bien, que la calidad esté cercana o al menos no muy lejos de obras como la que hoy vamos a revisar, es arena de otro costal. “Once more”, single de adelanto, de momento me ha dejado frío, ya que es una balada de corte maduro, pero sin los distintivos pop que definían a la banda en los años 80, y solo destaca ese saxo final a cargo del inestimable Steve Norman.

Hace ya más de un año afrontamos la revisión del 3er. álbum de la banda “True”. Aquel disco, aparte de incluir una serie de canciones pop inolvidable y de una elegancia exagerada, suponía la partida de Spandau Ballet desde sus orígenes new wave algo más experimentales, para confirmar su enfoque comercial, el cual se veía ya en algunos detalles de sus primeras obras.

“Parade” prosiguió la estela creada por “True”. Se trata de un álbum gemelo de aquel disco que tenía en su track list a “Gold” o “True”, aunque hay que destacar que si cabe es mucho más elegante que su predecesor, alcanzando unos niveles románticos y galantes brutales en canciones como “With the pride”, la favorita del creador de casi todos los temas de la banda, Gary Kemp.

Igualmente este disco de 1984 regaló otro podio en los charts británicos, con “Only when you leave”, que hizo cima llegando al nº3 de los singles más vendidos. El sencillo clip grabado en estudio, en el cual el cantante Tony Hadley encarna a un galán que se mueve en los ambientes más selectos, como en los palcos de una ópera (o al menos así entiendo esa representación), termina de confirmar al grupo como una banda de pop seductor, derivado de un soul blanco que tan criticado fue por los gurús indies de la época como Morrissey, McCulloch, Weller y otros tantos personajes que, por otro lado, también admiro.

Con este panorama, la banda cumplió su primer año sin nuevo disco en 1985. Es evidente que al haberse convertido en un grupo con una amplia legión de seguidores, en su mayoría del género femenino, la banda se vio envuelta en una gira mundial interminable y arrolladora en numerosos pabellones “arena” a lo largo de todo el planeta.

El grupo quiso con el disco que hoy revisaremos “Through The Barricades” de 1986, dar un giro a su sonido. Sin dejar de lado el enfoque romántico y seductor de sus letras y su sonido, apoyado de forma inestimable en el vozarrón del cantante Tony Hadley, este quinteto británico buscó darle un enfoque más rockero a las canciones. Los ajustes consistieron en endurecer el sonido de las guitarras y volver más frenéticas las notas de teclado que adornaban las canciones.

En el apartado estético, el grupo también se quitarían los trajes de alta costura y las corbatas, para ponerse abrigos o chupas de cuero, y también dejarían el corte clásico de sus peinados, para lucir con más gomina y con pelos de punta, aunque sin exagerar demasiado estos aspectos. Quizás todo esto derive de lo que ya he apuntado en otras revisiones de mitad de la década, de bandas que empezaron a comienzos de los 80, aquello de que los grupos tendían a normalizar su sonido, dejando de lado las marcas principales que les habían definido en los albores de sus carreras.

“Through The Barricades” es un disco estupendo. Yo tuve la suerte de conocerlo de una forma bastante curiosa, ya que me hice en primer lugar con el disco en directo “Live From The Nec”, que es un perfecto ejemplar de la gira promocional del disco, en el cual se incluyen en el doble cd todas las canciones a excepción de la “Intro”. Decirles que es quizás uno de los 5 mejores discos en directo que he escuchado en mi vida. Lo que hice, fue seleccionar las canciones de “Through The Barricades” que formaban parte del set-list y grabarlas en la cinta de cassette que llevo en mi coche, para ir conociéndolas mientras conducía, ya que el resto ya las había escuchado al disponer de los discos anteriores de estudio de la banda. Aquel noviembre/diciembre de 2005, aluciné con la potencia e intensidad de las canciones que formaban parte de “Through The Barricades”, más allá de los singles conocidos, que fueron la canción título y “Fight for ourselves”.

Un año más tarde, en noviembre de 2006, adquirí el disco de estudio original al nada desdeñable precio de 5,95 eur. en Fnac Callao. La verdad es que tuve suerte de encontrar un ejemplar que aún tenía dicha pegatina de oferta puesta, ya que era el único que quedaba con la misma y en la caja marcaba su precio normal de 10,95 eur. Es lo que tiene haber trabajado durante algún tiempo en el El Corte Inglés en el departamento de música...

He de advertir que las versiones de estudio pierden intensidad respecto al excelente disco en directo, pero igualmente el cuerpo de las mismas es semejante y son excelentes. Normalmente pasa a la inversa, es decir, que me gustan más las canciones retocadas en estudio, y me da la impresión de que en directo las bandas pueden hacerlas menos atractivas (me pasa con casi todo el mundo), pero con Spandau y con el “101” de Depeche Mode me sucede al revés.

Creo que como introducción ya está bien por hoy, con lo que vamos a pasar a analizar este estupendo disco del grupo, que a la par sería su último trabajo reconocido y exitoso. Esto se debe a que “Heart Like A Sky”, sin dejar de ser un disco aceptable, es cierto que baja el nivel y además en aquellos días la banda ya se encontraba en proceso de desintegración.

Una de las características de la obra que hoy analizamos es la alternancia de emotividad, intensidad y seducción. Para comenzar se nos dispone la “Intro” de “Through the barricades”, en la que de forma instrumental, se nos presentan los acordes iniciales de la versión definitiva, sobre unos efectos sonoros de la producción, asemejando el sonido de un bombardeo. Preciosa forma de empezar. Sin dejar siquiera un segundo para recuperarnos de ese sonido nostálgico y entrañable de esta preciosa “Barricades - introduction”, se nos dispone la rockera e intensa “Cross the line”. Aquí vemos el cambio sonoro del grupo en lo referido al endurecimiento de los acordes de la guitarra eléctrica y la melodía también aguerrida por parte de Steve Norman al saxo. También hay momentos emotivos en la entonación de Tony Hadley al micrófono; por ejemplo en un impass de unos segundos, en los que el sonido se endulza, Tony nos dice cosas como “madre acércate a mi, coge esta mano, ahora estoy asustado. Madre acércate a mi, estoy sangrando”. Tras terminar de cantar estos versos, entra un potente redoble de batería por parte de John Kebble y nuevamente la abrasiva guitarra de la canción. Destacables son los coros que acompañan a Tony en la parte del estribillo. Excelente forma de continuar con la obra o, mejor dicho, iniciarla tras la intro. Igualmente se trata de la canción de apertura de ese genial concierto “Live From The Nec”. “Man in chains” es otra canción de corte rockero con una guitarra vibrante y una línea de saxo acelerada muy importante. Hadley se muestra bastante agresivo en el apartado vocal, de forma que le da el carácter que se merece la canción debido al significado de la letra. Turno ahora para la dulzura. “How many lies?” es la balada por excelencia del disco. Con unos coros cercanos al gospel más suave y sacro en el inicio, se da paso a un cálido Tony al micrófono, que vuelve a disponer de momentos de tremenda gloria en el estribillo del corte: “¿cuántas mentiras debemos decir?, ¿cuántas mentiras debemos ver?, ¿cuántas veces debemos decir que es por nuestro bien, y dejar la verdad como una casualidad?”. Personalmente me encantan esos coros finales que tararean esos “doo doo da da, doo doo da da, doo doo da da”, envueltos por el elegante saxo de Steve Norman, pero sobre todo en la versión en vivo del “Live From The Nec”.“Virgin” es otro tema de intensidad, destacando aquí los acelerados teclados que tiene. Existen partes dentro de la interpretación vocal de Tony que resultan irresistibles, como el inicio cuando nos dice eso de “te podría contar un cuento de hadas, coger tu mano, oh tan pequeña y frágil...” o partes tan galantes como “podría darte seguridad, proteger tus ojos de los que ves, pero no te puedo dar una garantía de perder o ganar”. Nuevamente los coros juegan un papel importantísimo, complementando estupendamente a este cantante, que sin ningún lugar a dudas, es para mi uno de los mejores que nos regaló la década de los 80 y la historia de la música. A continuación se nos presenta uno de los singles promocionales de la obra. “Fight for ourselves” es una canción que destaca por ese estribillo con los coros tan potentes y bulliciosos que incluye. En mi opinión es quizás la canción más floja del disco, a pesar de que fue escogida como single. Otra cosa, es que normalmente a la gente le suele agradar, demostrando que una vez más marcho a contracorriente respecto a las masas. “Swept” es el otro momento baladístico del disco, junto a la emocionante “How many lies?”. He de decir que al principio no le encontraba la gracia, pero a día de hoy he llegado a cogerle el gusto a esta canción y al pegadizo ritmo de la entonación del estribillo que realiza Tony a la voz. Si la siguiente “Snake and lovers” podría haber formado parte de “True”, debido a su sonido, diría que “Swept” tampoco hubiera desentonado en el disco que precede al que hoy revisamos, el “Parade” de 1984. Otra canción bonita, y que nos deja un buen sabor de boca sin precisar de realizar alardes excesivos. “Snake and lovers” es quizás la canción de pop más mediano e inofensiva del disco. De no ser por los coros tan característicos que están jalonados en casi todas las canciones del álbum, como ya he dicho antes, se le podría haber hecho un hueco sin ningún problema en el disco “True”. Y llegamos al final de esta fabulosa obra pop. “Through the barricades” es una canción emotiva hasta decir basta. El sonido de las notas de teclado, la guitarra, el saxo, la voz de Tony... todo está dispuesto de forma que se pone el vello de punta. El final instrumental de la canción podría ser la banda sonora perfecta para películas como “Qué Bello Es Vivir”. Debido a que compré “Live From The Nec” en noviembre de 2005, (al mismo tiempo que me hacía con “Playing The Angel” de Depeche Mode, que también estuvo en mi cassette del coche en aquellos días, y el “Concert-Live” de The Cure) y el disco en sí que hoy revisamos en noviembre de 2006 (junto al single “Martyr” de Depeche Mode y el recopilatorio en edición bolsillo de Inxs), le confiero al lp “Through The Barricades” un sonido muy navideño, por coincidir en gran parte la llegada de esas fechas con las que compré los 2 ítems señalados. No obstante, el corte tan emotivo de “Barricades - Introduction”, de “How many lies” y de la canción que titula la obra, también ayudan mucho a esa percepción.

“Through The Barricades” fue un disco exitoso en conjunto, ya que los singles no llegaron a escalar tan alto en las listas de los sencillos más vendidos, como habían hecho con anterioridad canciones como “Gold”, “Only when you leave” o “True”. El grupo volvió a disponer de una gira multitudinaria mundial y vivieron esos días como un fenómeno de masas.

El aspecto triste de todo esto, reside en el inicio del camino descendente (qué habitual es esta expresión en el blog últimamente), que desencaminó en la separación del grupo tras el lanzamiento de su última obra “Heart Like A Sky”. Será que en esta época me está dando por afrontar la parte más melancólica de la historia de los grupos, que es la que precede al ocaso de las bandas.

Es difícil de asegurar, pero casi podría decirles que nos encontramos ante la obra más completa de Spandau Ballet, ya que “True” mostraba ciertos puntos de inconsistencia y “Parade” quizás tenía un enfoque demasiado maduro en sus baladas. Como ya he reseñado, la potencia de las canciones que incluye la obra, se pone de manifiesto en las estupendas versiones en directo que salieron a la luz con la afortunada edición de ese doble disco en directo del invierno de 1986 titulado “Live From The Nec”.

En la portada, se ya se veía el cambio de imagen del grupo, con esa mayor modernidad en su aspecto, rompiendo con el clasicismo del que habían hecho gala durante los 3 años anteriores. Igualmente, vuelve a suponer una portada con una foto del grupo como protagonista de la misma, cosa que no se hacía desde aquel “Diamond” de 1982.

Este disco supuso una enorme gira mundial y una fuerte promoción comercial, que hizo que el grupo no retornara al estudio hasta pasados 3 años. No obstante, para entonces, los hermanos Kemp tenían en mente otras cosas que no se correspondían ni con Spandau Ballet, y ni siquiera con el mundo de la música. Quizás eso hizo que “Heart Like A Sky” no pase de ser un disco decente en lugar de la estupenda obra que pudo ser. Canciones excelentes como “Crashed into love” o “Empty spaces” quizás merecían haber sido mejor tratadas en estudio, para haber conseguido un mejor resultado final. No considero un single adecuado igualmente aquel “Raw”, aunque “Be free with your love” sí que sonó algo más amable y bailable.

El caso es que “Through The Barricades” es un disco solemne. Es más que adecuado para escuchar durante las próximas semanas, en esos días en los que se van poniendo las luces navideñas y en los que el frío nos va acosando de forma tal que nos obliga a abrigarnos hasta el tope máximo del año. La única pega que le podemos sacar y que ustedes habrán adivinado tras llegar al final del artículo, es que la producción del disco no es muy allá que se diga, al sonar mucho mejor las canciones en el disco en directo de la banda que en el estudio. ¿Qué le vamos a hacer?

Les diría que acudan al concierto que estaba previsto para este jueves 12 de noviembre, retrasado hasta el 15 de marzo del próximo año en el Palacio Vistalegre; no obstante, los 54,10 eur. que cuesta la entrada, no es lo que se suele llamar un precio amigo. Por eso mismo, más que nunca, disfruten de canciones tan excelentes como “Cross the line”, “Virgin” o la soberbia balada “How many lies?” al margen de las canciones que probablemente ya conozcan de la obra (“Through the barricades” y “Fight for ourselves”). Espero que al escucharlo, se lleven una sorpresa tan grata como la que yo me llevé. Saludos y hasta la próxima semana.
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sábado, 7 de noviembre de 2009

1985 Dire Straits - Brothers In Arms

Turno hoy para unos gigantes del rock. Una de las bandas más adoradas, que triunfaron principalmente en los años 80, el grupo liderado por el guitarrista y cantante Mark Knopfler: Dire Straits. Sirva a la par para cumplir con la petición de un amigo bloguero, que está de celebración en los últimos días por haber alcanzado un dignísimo nº de visitas en su excelente bitácora “Afición Por Y Para El Cine”; espero no decepcionarte Serreina.

Digamos que en este grupo hay 2 momentos clave en su discografía, o al menos a mi me parece así. Por un lado aquel zambombazo mundial que fue su single “Sultans of swing” de 1978, el cual les permitió darse a conocer al gran publico, y por otro lado su consagración de la mano del disco “Brothers In Arms” a mediados de los 80, que será la obra que revisaremos hoy.

No obstante, cuidado, no confundirse. Entre uno y otro momento, también hubo lugar para numerosos aciertos y varios discos como “Making Movies” o “Love Over Gold”, entre los que se incluyeron canciones clásicas como “Telegraph road” o la impagable balada “Romeo & Juliet”. Esta última fue versionada hace poco de forma bastante digna por nuestros amigos de Las Vegas The Killers.

Muy importante también resulto el disco doble en directo “Al Chemy” de 1984. Estableciendo un paralelismo con lo que posteriormente sucedería con Depeche Mode y el hecho del lanzamiento del directo “101” y al año siguiente el brutal “Violator”, Dire Straits fueron un ejemplo de como allanar el camino con un lp doble en directo, al lanzamiento de un disco inolvidable y que contiene un número de clásicos inmortales en el breve listado de sus magníficas 9 canciones.

Estamos en la mitad de los años 80 y evidentemente no se puede dejar de lado el aspecto audiovisual tan en boga de la música de aquellos años. Quiero decir, que parte de la culpa de la propagación del éxito del disco que hoy revisamos se debe también al videoclip promocional grabado para el single “Money for nothing”. En su contenido, el video tenía claras referencias promocionales a la incipiente Mtv de aquellos días, e incluso en la letra de la canción.

Los Dire Straits, el tiempo que estuvieron en activo, fueron una banda moderadamente bien avenida y no tuvieron altas y bajas traumáticas en su devenir, a excepción del abandono del hermano de Mark en los primeros años. Sí es cierto que hubo cambios de componentes dentro de la formación, pero no con casos tan acusados como los que podemos encontrar en otras bandas que hemos analizado y analizaremos. Con esto, la formación de la banda para la grabación de “Brothers In Arms” era la compuesta por Mark Knopfler como guitarrista y cantante, John Illsley como bajista, Terry Williams a la batería, y Alan Clark y Guy Fletcher a los teclados.

Estamos ante uno de los discos más importantes de los años 80 y de los que más éxito tuvo. Casi comparable al posterior “The Joshua Tree” de U2 de unos años después. “So far away” puede ser un comienzo algo engañoso, respecto a la sensación inicial que te sugiere “Brothers In Arms” antes de su escucha total. Dicha percepción es de marcha y ritmo, debido principalmente a la entrega de canciones como “Walk of life” o “Money for nothing”. Sin embargo, “So far away” es un tema relajado, con unos cálidos acordes de guitarra muy característicos. “Estás tan lejos de mi” dice Mark en el marcado estribillo de la canción. Un acertado y agradable comienzo que precede a uno de los clásicos de Dire Straits de todos los tiempos. “Money for nothing” fue otro triunfo rutilante de la obra revisada hoy. No sabría decir a ciencia cierta entre “Walk of life” y esta canción, cuál de las 2 fue la que supuso un mayor éxito dentro de la promoción de este disco. El comienzo con esos arreglos electrónicos, los redobles de batería, la guitarra eléctrica intentando abrirse paso y los lejanos coros de Sting, inestimable colaboración en el tema, conforman una apertura muy elaborada e intrigante, para que finalmente quien gane sea la brutal y enérgica guitarra eléctrica en un solo fácilmente reconocible. El ritmo de la batería y la potencia de la misma en el tema es fácilmente constatable. En lo vocal, Knopfler se muestra chulesco al micrófono, apoyado por un lejano Sting en su registro más agudo. En lo que resta de lo instrumental, la canción se adorna de sutiles retazos de teclado, que le dan más consistencia (si cabe a la canción). Como hemos mencionado en la introducción, el clip promocional fue pieza clave en el éxito del álbum y de la canción como sencillo. Esos dibujos tridimensionales de obreros cargando electrodomésticos, y los televisores con la Mtv sintonizada, son otro símbolo del campo audiovisual musical de los años 80. “Walk of life” es recordada de forma inestimable por sus agudos teclados y por su ritmo tan acelerado, cercano en ocasiones al rockabilly. Un himno de los años 80 y de las 5 canciones más reconocidas o comerciales de la trayectoria de los Dire Straits. Un tema que debido a su videoclip, compuesto por imágenes de la banda tocando, alternadas con otras escenas de deportes americanos, me evoca mucho a los Estados Unidos y sus fenómenos de masas deportivos tan espectaculares de los años 80. A continuación de esta celebración y tema tan alegre, se da cabida a la canción de sonido más romántico del disco, “Your latest trick”. Destacamos en lo musical el uso de las secciones de viento, empezando por la trompeta conformando la melodía de mayor identidad de la misma. Posteriormente, un embriagador y seductor saxo entra para encargarse de continuar dicha melodía. Mark canta de forma sentida y relajada, ayudando a dar a este temazo el enfoque íntimo que se merece.“Why worry”, es el tema más largo del disco. Durante casi 9 minutos, lo que más nos queda grabado en la memoria son las 4 notas de teclado cristalino tan características que tiene, y que suena gráciles sobre la línea cálida y pausada de la guitarra de Knopfler. Al recuperar “Brothers In Arms” tras mucho tiempo para hablarles hoy de él, he estado varios días de la semana con dicha leve melodía inocente de teclado repitiéndoseme en bucle una y otra vez en la mente en momentos aleatorios. “Ride across the river” es una pieza maravillosa de la cual hay que destacar principalmente la línea de bajo tan grave a cargo de John Illsley, perfectamente conjuntada con la guitarra de Knopfler. Tiene un ritmo pausado, pero solemne, de textura menos relumbrante, pero muy válida. Quizás una de esas joyas ocultas que siempre digo que guardan los lps en su interior. “The man’s too strong” es un tema country claramente en su sonido y que podría hacer prever las futuras colaboración del líder de la banda con una de las grandes damas del género como es Emmylou Harris. “One world” vuelve a moverse por los terrenos quizás más rockeros del disco, debido al endurecimiento de las líneas de guitarras y una base rítmica más aguerrida igualmente. Ya hemos podido comprobar que en este disco, también hay lugar para los momentos reflexivos; otro ejemplo de ello, es la canción título. Con una sección de guitarra que demuestra a la perfección el virtuosismo de Knopfler. Es la canción de sonido más oscuro y menos reluciente del disco. Un final de disco excelente sin dudas.

“Brothers In Arms”: un claro triunfo a nivel mundial de Dire Straits. El grupo con este lp se pasó al selecto club de las bandas de estadios. La promoción de esta obra, trajo con sí, una gira mundial enorme a lo largo del globo terráqueo y la adquisición del estatus de superestrellas junto a otras bandas masivas como Queen, The Rolling Stones, Pink Floyd etc. La portada con esa guitarra metálica suspendida en el cielo, es igualmente otra marca muy reconocible de la historia de los Dire Straits.

¿Cuál fue el lado amargo del disco hoy revisado? Pues simple y llanamente que tras este rutilante y desbordante éxito, el grupo se tiró a la bartola y sus componentes decidieron iniciar proyectos al margen de la banda. Algo bastante común en muchos grupos por desgracia. Quizás se diera el caso de que los componentes de la banda terminaran algo empachados de tanta actividad derivada de la tan buena acogida que tuvo “Brothers In Arms”.

El caso es que hasta 6 años después no se publicó nuevo material, que se concretaría en el aceptable, pero sin alardes “On Every Street”. Hubo lugar también para que en esa primera mitad de los 90 el grupo lanzara otro disco en directo bastante apañado titulado “On The Night”. Es cierto que el nivel de este directo no llega al de excelencia de aquel “Al Chemy”, pero tampoco crea que sea justo sacarle pegas. El listado de canciones que incluye “On The Night” es bastante acertado, recogiendo la mayoría de los éxitos principales de la banda de toda su historia.

Tras esto, en 1995 se oficializaría la disolución del grupo. Se ponía fin a una trayectoria que duró una década y media, y que casi siempre se movió en un excelente nivel de calidad. En definitiva, Dire Straits con el paso del tiempo, se han convertido en una de esas bandas adoradas por un amplísimo grupo de personas, al estilo de los Queen de Freddie Mercury, que a su vez no suelen tener feroces detractores entre el público.

Hay que decir que “Brothers In Arms” debido a los singles que tuvo, puede llevar a engaños y pensar que nos encontramos ante un disco muy movido y cañero; sin embargo, el número de canciones relajadas supera en número al de canciones más vitales y animadas, componiendo este último grupo de temas más rítmicos “Walk of life”, “Money for nothing”, “One world” y “The man’s too strong”.

Quizás el punto más álgido de la trayectoria de Dire Straits, lo supone la obra que hoy proponemos. No obstante, para los seguidores más puristas del grupo, hay mayores preferencias hacia cualquiera de las 3 primeras obras de la banda. En todo caso, y mainstream/comercialidad aparte, “Brothers In Arms” es un excelente disco que no puede faltar en ninguna colección de discos que se precie.
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