sábado, 29 de agosto de 2009

2003 Najwa - Mayday

Primeramente, decirles que esta semana un servidor de ustedes fue entrevistado en el radioblog Luz De Gas por su titular Juan Duque el pasado miércoles por la tarde, con motivo de mi participación en la 4ª edición de los premios 20blogs. Les dejo el link aquí, por si es de su interés rescatar la entrevista (aparezco a la hora y 45 minutos de duración, más o menos) y para que disfruten de tan buena labor realizada por este bloguero sevillano. Añadir, que esta semana en el concurso hemos conseguido ni más ni menos que 4 votos, los cuales me hacen tener unas remotas esperanzas de sumar de un tirón unos pocos más, que nos acerquen a una lucha real por el 5º puesto, que es el que da acceso a la discusión del jurado de expertos. Vamos en 9º lugar, empatado con otro blog, con 10 votos. El puesto 5º cuesta actualmente 16 votos. La esperanza es lo último que se pierde, pero hay que ser realista y admitir que la cosa sigue estando muy complicada. Bueno, pasemos a lo nuestro.

Si en las 2 últimas entregas parecía que había dejado de un lado ya el intento de ajustar la música a la época en la que nos encontramos, esta semana vuelvo de forma más clara con dicha intención. De hecho, desde este humilde blog, siempre intento que las propuestas vayan en consonancia, lo más objetivamente posible, con la fecha en la que nos encontremos. Es cierto que a veces la explicación personal que me justifica, es lo único en lo que me apoyo. Quizás éste sea el caso. Además, de paso dejamos ya la década de los 80, que me da la impresión de que hemos estado muy anclados en ella en las últimas semanas. También, de forma muy seguida hacemos otra propuesta de artista nacional, aunque en este caso sus letras sean en inglés.

Nos metemos por primera vez creo, en lo que es analizar a una cantante y compositora, que también es reconocida por otras facetas externas a la música. Najwa Nimri, además de una de las figuras de la electrónica española de más buen gusto de los últimos tiempos, es una reconocida actriz, que ha salido en películas tales como “Lucía Y El Sexo”, “Abre Los Ojos” o “El Metodo Gronholm”. No obstante, aquí hablaremos de su labor musical y más concretamente de su 2º disco en solitario, tras su debut formando tándem con el productor y músico Carlos Jean.

Precisamente, aquel disco de finales del siglo XX, el tan celebrado “No Blood” bajo el nombre de Najwajean, es quizás su trabajo más valorado y reconocido hasta la fecha. Junto a Carlos, dieron forma a un disco que sigue sonando actual a día de hoy. Es probable, que alguno de los seguidores más antiguos del blog, o la gente que me conoce personalmente, sepan que a mi me gusta ir a contracorriente (como diría Dani Martín). Digo esto, porque aprecio mucho más a la Najwa que se puso mano a mano con Raúl Santos en la producción (batería de Los Planetas y también conocido como “SupercineXcene”), que la Najwa aclamada por su colaboración con Jean.

Digamos que en 2003 y tras un prometedor disco titulado “Carefully” del año 2001, Najwa se encontraba ante la oportunidad de confirmarse como una cantante y compositora que tuviera vida más allá de Carlos Jean, o por el contrario demostrar que no supiera volar por sí sola. Por fortuna, “Mayday” vendría a rubricar la primera alternativa.

“Carefully” es un disco con muy buenas maneras, pero que, incluso según palabras de la propia cantante, tenía ciertos fallos o errores que lo hacían mejorable. Es un trabajo de atmósfera algo oscura, con una electrónica alejada de las pistas de baile, menos en alguna ocasión de la mano de “Following dolphins” por ejemplo. Son destacables piezas como “That cyclone”, que ponen de manifiesto ese toque oscuro que desprende esta obra. Quizás influya personalmente el hecho de que lo comprara aquella inhóspita mañana de viernes de enero de 2005, en la que me hice también con “The Seeds Of Love” de Tears For Fears. El disco tampoco hizo demasiado ruido y salvo alguna aparición en Canal+ en un programa de entrevistas conducido por entonces creo que por Sira Fernández, poco se vio a la buena de Najwa por los medios para promocionar su entrega.

Sin embargo, los comienzos del verano de 2003, trajeron como agradable regalo en aquellas sobremesas de junio y aquellos “Del 40 Al 1” de los sábados por la mañana, el video del nuevo single de Najwa titulado “Go Cain”. Se nos mostraba una canción electrónica, de maneras suaves, como intentando mezclar chill out y trip hop, con un poso melancólico en su sonido y que a su vez iba acompañada de un metafórico video del que luego les hablaré, cuando lleguemos a su turno dentro del lp en sí. Analicemos pues cada una de las 11 pistas que incluye “Mayday”.

La principal característica de la nueva obra de Najwa, estribaba en el abandono del oscurantismo de “Carefully”, para adoptar un enfoque más melancólico y emotivo. También en lo que al sonido se refiere, se refinan los detalles en la producción, suavizando las notas, los retoques y los sutiles añadidos de cada una de las piezas. “All clear”, canción de apertura del álbum, es un ejemplo de ello. Los teclados de cierto corte clásico, las bases de sintetizador, algunas notas de fantasía y la forma melancólica de cantar de Najwa, muestran un sentido comienzo de disco, que nos hace prever una electrónica bastante humanizada. Najwa alcanza algún momento álgido en su interpretación vocal de bastante intensidad, como cuando repite ese “para rescatarlo” en la parte final. Precisamente la canción va ganando fuerza poco a poco, para terminar envuelta en una atmósfera muy emotiva. “One and other lies” tiene un carácter menos amable. En parte recuerda en su sonido a la Madonna de aquellos días, que se movía de la mano del productor Mirwais. Tampoco se descarta en la parte final de la canción, incluir ciertos sonidos de corte clásico, que tanto le gustan a Najwa en sus canciones y que tan bien quedan. “Hey boys, girls” es de los temas más bailables del disco y por el que Najwa hasta consiguió algún premio. Fue escogido como 2º single promocional. Destaca por los teclados nebulosos y la base rítmica medio funky que tiene en gran parte de su duración. De las canciones de sonido más alegre y desenfadado del álbum. “Nothing to do” podría situarse a mitad de camino entre “All clear” y “Hey boys, girls”, en lo que a su sonido se refiere; es decir, carácter alegre, pero menos recargado electrónicamente hablando. Aquí se buscan ciertos retorcimientos de las programaciones y se introducen los primeros acordes cíclicos de guitarra acústica (o de sonido parecido) que tan apañados quedan. En la letra, Najwa insta a “no hacer nada, ya que no hay nada a lo que comparar nuestro amor” y se muestra segura en frases como “obviamente el poder de nuestros ritmos, haría cambiar tu mente y te evitará dañar nuestra armonía”. Delicado corte electrónico, marca de la casa Najwa. “Trained” muestra 2 partes diferenciadas entre lo que es el estribillo, el cual se muestra relajado y llevadero, y las partes narrativas del principio, con un enfoque menos hedonista. La base rítmica acelerada, contrasta nuevamente con los inocentes teclados y sintetizadores que se mueven en la parte frontal de la producción. En el tramo final, se muestran si cabe, unas notas de teclado aún más fantasiosas y delicadas. Hemos llegado a uno de los principales motivos por los que hay que escuchar “Mayday”, “Go Cain”. Fue su primer single y la carta de presentación idónea para mostrar a Najwa como alguien a tener en cuenta. Ese loop de acordes de guitarra, y los suaves sintetizadores atmosféricos traseros, conforman la base principal de la canción, la cual se va adornando de notas de teclado delicadas, fantasiosas y emotivas, del estilo de las que nos hemos encontrado en el disco hasta el momento. La letra no deja de ser muy acertada y contundente en versos como “Adelante Cain. El odio te hará más fuerte, pero podrá acabar contigo” o “sabes que a veces sigues adelante, sigues adelante con esa fe que sigue creciendo. Toda esa fe crece rápido, toda esa fe que tuviste antes, que tuviste antes”. También en la parte final se incluyen arreglos de factura clásica, que ayudan a hacer más irresistible y solemne el corte. Uno de los mejores temas electrónicos, o quizás mejor decir electroacústicos, que he escuchado siempre. Se acompañó de un apropiado videoclip en el que, de forma metafórica más que acertada, se representan las vicisitudes de la vida. Nuestra existencia es una carrera en la que recibimos empujones, nos caemos, nos volvemos a levantar, nos ponemos en cabeza, nos entra la depresión y a veces nos bajamos de ese tren para vivir de forma menos agobiada. Eso es lo que entiendo que se muestra en este clip, con ese atleta negro compitiendo con el resto de blancos y Najwa en plan entrenadora y “supporter” suya. Finalmente, cuando el atleta protagonistas afronta la recta final de la carrera en cabeza, decide frenarse, dejando pasar al resto y marchándose tranquilamente con Najwa, mientras los otros celebran la victoria del ganador. Está rodado en una pista de atletismo de entrenamiento, no sé si de la Ciudad Universitaria, o de un lugar parecido. En lo que al esfuerzo mínimo que les sugiero para esta semana, si les parece demasiado hacerse con el disco al completo, les sugiero que vean el video de esta canción en youtube. Apuesto a que los que no conozcan la canción, quedarán encantados.“Near the air” es la continuación de una de las piedras preciosas del disco. Cambio radical en el sonido, pasando a un corte más oscuro y de sonido más agresivo. Instrumentalmente se crea desasosiego y Najwa, en su forma de cantar algo desesperada, contribuye a ese efecto. En parte podría tratarse de una canción que describía la situación bélica en la que nos encontrábamos en ese 2003. La explicación a esa posibilidad se ve en frases como “No más banderas de colores en mi cielo, no más banderas de colores en mi mente. Al fin y al cabo es tiempo de armas” o “Sé lo que compra el dinero, tiempo y silencio. Sé lo que compra el dinero, nunca el cielo”. Para continuar, nuevo cambio de estilo, pasando a un tema que se muestra en sus primeros compases de forma muy delicada. De hecho “The echo” (menudo juego de letras me ha salido), es suave y amable durante todo su metraje, para ayudarnos en parte a recuperarnos de la convulsión de “Near the air”. “Bitten everywhere” es un medio tiempo. Ni muy frenética, ni muy relajada. Tiene una base rítmica muy pausada, menos en la parte final, en la que parece que se acerque al drum’n’bass de forma algo sutil, y se apoya en unos teclados bastante sencillitos, acompañados de unas programaciones que le da algo de complejidad a la parte instrumental. Najwa canta en un registro muy sosegado, sin hacer excesivo esfuerzo de mostrar intensidad como hacía en otras canciones como “Go Cain”, en aquel párrafo que les cité que empezaba con “sabes que a veces sigues adelante…”. “Nobody asks” se mueve al comienzo en lo que a un lento drum’n’bass podría decirse, para poco a poco incorporar más sonidos electrónicos que se van sumando al entramado instrumental. Najwa a ratos parece rapear tímidamente en algunos párrafos. Es quizás un corte único en su textura en “Mayday”. Normalmente, siempre me suelen gustar los cierres de los discos. Pocas veces me pronuncio de forma negativa en ese aspecto. Pero hoy si cabe les diré que aquí es donde encontramos esa “joya oculta”, que me gusta siempre destacar dentro de un lp. “Feel the beat (Satie)” es un homenaje y una variación de una composición de una creación de dicho músico por parte de Najwa, concretado en una pista que está a mitad de camino entre el drum’n’bass, el trip-hop y el chill out. Son irresistibles las notas de teclado que tiene, llenas de un carácter y una sensación de ensoñación, que te dejan embobado tras terminar de escuchar la canción y, en consecuencia el álbum. La letra es básica y Najwa simplemente repite “siento el amor nuevamente y siento el latido de tu corazón”. Igualmente son deliciosos los tarareos que introduce Najwa en varias partes de la pista. Preciosa y sentida forma de terminar uno de los discos más acertados de música electrónica, y concretamente del subgénero del trip-hop, que se han hecho en nuestro país.

“Mayday”, dentro del género al que pertenece, fue un disco muy celebrado y tuvo un relativo éxito. Es evidente que en nuestro país, salvo ocasiones muy reducidas, la electrónica no mueve montañas, o si las mueve es de la mano de grupos internacionales del estilo de mis queridos Depeche Mode, que agotan entradas y duplican fecha siempre que vienen a Madrid últimamente. No obstante, la difusión del video de “Go Cain”, ayudó a que mucha gente prestara atención a esta mujer, más conocida tradicionalmente por su faceta de actriz. Incluso muchos conocidos que apuntan o se mueven al calor de música más comercial, dijeron cosas parecidas a “no suena nada mal”.

Najwa incluso recibió algún premio por mejor tema dance por “Hey boys, girls”, ahora que hago memoria, y como creo que ya referí antes. Hubo alguna que otra reedición, en la que cambiaron la portada original, que es esa instantánea de una Najwa subida a la mesa de un camerino, enfrentada al espejo de bombillas, con su cabeza agachada y con las manos llevadas a la misma, como si en un estado de histeria contenida se encontrase. El título del disco, esa petición de socorro, no sé si se puede enfocar como una alarma soltada al viento por Najwa para conseguir un éxito mayor que el obtenido por “Carefully”.

La explicación personal de que asocie este disco a estas fechas, además de porque salió o estuvo de actualidad por las mismas hace ya 6 años, es que fue uno de los discos originales que me animé a comprar en aquel agosto de 2003. Fue en El Corte Inglés de Alcalá de Henares por 11,95 euros, a lo que había que restarle un 10% por las rebajas veraniegas de esos grandes almacenes. Encontrar el disco a algo más de 10 euros de precio final, siendo novedad, y ver que tenía incluida la maravilla que sigo pensando que es “Go Cain”, fue lo que me movió a invertir parte de mi dinero en el mismo; a día de hoy para nada me arrepiento. Fue la banda sonora de mi vida por estas fechas 6 años atrás, marcando además el inicio de una feliz etapa personal en lo social y afectivo, que se alargó durante unos meses.

“Walkabout” de 2006, confirmó la continuidad de trabajo con Raúl Santos. Disco si cabe más exitoso sobre todo gracias al sencillo “Capable”, que incluso se utilizó como sintonía de algún que otro programa de la época. Este disco tiene una vuelta de tuerca más en lo que al carácter acústico se refiere e incluye joyas como “I’ll wait for us” o el atrevimiento de Najwa de cantar en francés de la mano de la deliciosa “Le tien, le mien”; un “debe”, en lo que su escucha se refiere, que suelto desde aquí a todos los lectores del blog. Además, por youtube, está el video promocional que se grabó de la misma, con lo que tampoco es muy complicado dar con ella.

Lo que nadie se esperaba, es que en 2008, regresara Najwajean con un nuevo disco titulado “Till It Breaks”. Es nuevamente un acierto de álbum y una obra muy elegante y variada, que abarca desde la delicada “Crime” a la rockera y subversiva “Wannabe”. Veremos cuándo se rompe esta unión con su antiguo amigo Carlos Jean, por parte de Najwa (si es que no se ha roto ya a estas alturas).

No obstante, reitero, sigo quedándome con el trabajo que Najwa hizo en el estudio con Raúl Santos. Este productor, nos mostró a la Najwa más sensible y delicada y ayudó a que la cantante tenga a estas alturas ese halo de artista de culto, el cual no podría ser de otra manera debido al género principal que profesa esta navarra. Según he podido ver por ahí, en breve tendremos nueva entrega por parte de la señorita Nimri, Najwa a secas en lo que la música se refiere (como mucho acompañado de Jean en algunas ocasiones). No tengo casi dudas de que lo que nos entregue esta mujer, será un nuevo placer para los oídos. De momento, hagamos llevadera la espera rescatando el que quizás sea su mejor disco en solitario. Go Najwa.
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sábado, 22 de agosto de 2009

1984 Bruce Springsteen - Born In The U.S.A.

Bueno, retomamos por fin el día y hora aproximada habitual de publicación. La verdad es que me da algo de rabia que no haya habido el habitual tramo temporal de 7 días entre el último post de Derribos Arias y el de esta semana, debido a los motivos vacacionales ya aclarados por mi lado. No obstante, me da a mí la impresión de que no muchos usuarios se habrán metido en el universo de Poch, ya que probablemente les haya chocado lo peculiar de la propuesta, no pasando de alguna visualización de video en youtube.

No se me quejarán, ya que para esta semana volvemos a los discos grandes de todos los tiempos, y de alguna forma se trata de una obra que consiguió un éxito arrollador y descomunal a nivel mundial, semejante al que obtuvo el recientemente revisado por estas tierras “Like A Virgin” de Madonna. El caso es que para esta semana, sin contar el inciso de Derribos Arias, pasamos de la “Reina del Pop” al “Jefe del Rock”, Bruce Springsteen. Se da la casualidad de que las obras escogidas de ambos para su primera aparición en “Discos, música y reflexiones”, coinciden en lo que al año de edición se refiere, 1984.

Digamos que “Born In The U.S.A.”, obra que extraigo de la extensa discografía del Boss para presentársela, supuso la confirmación total y definitiva del fenómeno Bruce Springsteen a nivel universal, tras largos años de trabajo y trabajo junto a su casi siempre inseparable E-Street Band. Precisamente, en su anterior trabajo de estudio, Bruce se metió en el estudio en solitario, para confeccionar el profundo y sentido “Nebraska”, a partir de unas canciones que en principio eran esqueletos para rematar con el resto de la banda. Lo que pasó al final es que como sonaban tan bien de forma folk y desnuda, no hizo falta añadir más adorno.

No obstante, Springsteen ya había dado un salto grande casi una década atrás con la publicación de su otro inmortal con un “Born” incluido en el título, en este caso acompañado de “To Run”; noto otro cierto paralelismo en la repetición de estructura de título con Madonna y sus “Like A”. Aquel disco mítico de 1975 definió el sonido que desprende la perfecta máquina musical, de la E-Street Band y dio lugar a himnos como “Jungleland”, “Thunder road” y sobre todo la canción que le daba título.

“Darkness In The Edge Of Town” y el doble “The River”, mantuvieron el nivel de excelencia, pero sin producir conmociones tales a las de aquel álbum de mitad de década de los 70. Sí fue destacable “Hungry heart” como un tema de rock accesible muy celebrado por todo el mundo y con un marcado carácter vitalista. Posteriormente, Bruce se encontraría por primera vez consigo mismo en el estudio, hecho que repetirá con mucho acierto en el futuro, para dar forma al sobrecogedor “Nebraska”, como ya hemos citado antes.

De esta forma, el Boss volvió con más ganas que nunca de meterse en el estudio acompañado nuevamente de su inseparable familia musical, y con mucha hambre de carretera. En estos tiempos la E-Street Band se componía de Garry Tallent al bajo, Steven Van Zandt a la guitarra, Max Weinberg a la batería, Clarence Clemons al saxo, Danny Federici a los órganos y piano, Roy Bittan a los teclados y sintetizadores y Bruce llevando la voz cantante y la guitarra colgada al cuello. El resultado que se entregó fue, sin lugar a dudas, arrollador, enérgico, y a ratos romántico o sentimental. 12 canciones sin ningún altibajo, que pasaré ahora a comentarles de la mejor forma que pueda.

Llevo ya varios años con el disco, el cual compré en septiembre de 2002 en la serie media del Alcampo del Parque Corredor de Torrejón de Ardoz, movido por la locura y la obsesión que me causó en aquellos meses la canción “Dancing in the dark” y también su videoclip promocional con unos bailes a cargo de Bruce irresistibles.

He tenido mis dudas para decidirme por qué obra de Springsteen decantarme para iniciar sus revisiones en el blog, aparte de aquella crónica que les dejé por aquí del concierto de Madrid de julio del año pasado. El otro disco que competía por aparecer esta semana por aquí, era “The Rising”, que curiosamente sería el primer disco que editaría Bruce con la E-Street Band desde este “Born In The U.S.A.”. “The Rising” fue un glorioso retorno por parte del Bruce más grande, por mucho que algunos de los sectores críticos cercanos al Boss le echaran en cara tanta evidencia patriótica por el 11-S. No obstante, he querido meterme en la difícil tarea de analizar el disco clave en la explosión definitiva del Boss y el que le supuso el triunfo final como leyenda viva y en activo de la música moderna.

Esta obra básica dentro del rock, abre con la canción que le da título. Para adaptarse a los tiempos que corrían a mitad de los años 80, lo que más destaca en el corte, aparte de la desgarradora y rasgadísima voz de Bruce, son esa combinación de teclados y piano, que acaparan el mayor protagonismo instrumental del corte. Se ha comentado en mil y una ocasiones la controversia del significado de la canción, la cual fue usada por el partido republicano de Estados Unidos como himno promocional. Bruce ha explicado varias veces que la canción tiene un claro enfoque irónico y sarcástico en tanto al llamado sueño americano. Un himno sin lugar a dudas fácil de recordar, aunque he de decir que no es mi favorita ni mucho menos del disco. Sin ir más lejos “Cover me”, que se encuentra a continuación, me gusta mucha más. Cuando al bueno de Bruce le dio por hacer caso a alguien que la pidió en su último concierto en Madrid, me supuso una gran alegría. El saltarín bajo de Garry Tallent concede un ritmo irresistible al corte, ayudado inestimablemente por las notas de teclado que tiene. Bruce está sensacional al micrófono imprimiendo una marcha y dando a la pista un toque sensual de rudo galán muy apañado. “Darlington county” se mueve dentro del sonido más clásico que puede destilar la E-Street Band. Una pequeña celebración desenfadada por parte de Bruce, que en algunas partes se apoya cómodamente en algunos coros muy relajados y festivos. A estas alturas, uno ya se puede dar cuenta del importante papel que tiene el malogrado Danny Federici en la obra. Roy Bittan también en el apartado de los sintetizadores será más que importante más adelante. “Working on the highway” es uno de esos tributos que de vez en cuando le gusta hacer al bueno de Bruce a la clase obrera y a esos verdaderos héroes norteamericanos, que se dejan casi todas las horas del día en sus duros trabajos por 4 míseros dólares y que sueñan con algo mejor, como se puede ver en versos como “todo el día sostengo una bandera roja y veo pasar el tráfico a mi lado y en mi cabeza tengo la imagen de una preciosa señorita. Algún día llevaré una vida mejor que ésta”. Es también una de esas ocasiones en las que Bruce demuestra sus influencias por parte de Bob Dylan. Rítmica y muy clásica, supone otro momento movidito y agradable de escuchar. “Downbound train” vuelve a narrarnos una historia de clase medio-baja de los Estados Unidos más profundos, aunque aquí con un regusto amargo y triste en su sonido, que le aleja del optimismo contenido que tenía su predecesora “Working on the highway”. Esta vez, el sueño se ha roto en mil pedazos, ella se ha ido y el panorama se presenta más que turbio, como podemos ver en partes como “Ella simplemente dijo “Joe, me tengo que ir. Lo tuvimos una vez, pero no lo recuperaremos nunca más”. Hizo sus maletas y me dejó atrás. Compró un billete a la estación central. Por las noches cuando duermo escucho el llanto en el viento y siento su beso en la lluvia y me siento como un conductor de un tren que va vacío”. Sin embargo, ahora se dará paso de una sensación de ruptura a una sensación de fuego dentro, de pasión desmedida y nocturna, concretada en una obra maestra en forma de canción. “I’m on fire” es, en mi opinión, la verdadera joya del disco. Una canción que me eriza la piel a medida que la estoy escuchando mientras escribo sobre ella. En lo instrumental se caracteriza por un sonido claro de balada del lejano oeste. Un ritmo de guitarra subterráneo, ayudado por unos lejanos teclados en las partes que Bruce no canta y un ritmo de batería llevado magistralmente por Max Weinberg, que nos puede asemejar al ruido de un tren que circula por esas vastas extensiones desérticas del oeste norteamericano, para describir unas fuertes sensaciones pasionales en mitad de la noche. Preciosos esos quejidos lejanos que suelta el Boss en la parte final instrumental. De las canciones más íntimas y más bonitas que jamás haya compuesto Bruce, y no es el caso de que haya hecho pocas. La letra es sencilla, pero sumamente acertada a la hora de describir esa pasión descontrolada y contada por Bruce con una voz grave y susurrante, bastante sensual. Se ven versos estupendos como “A veces nena, es como si alguien cogiera un cuchillo muy afilado y cortara un valle de seis pulgadas a través del medio de mi alma. Por la noche me levanto con las sábanas empapadas y un tren de mercancías pasa por encima de mi cabeza. Solamente tú puedes enfriar mi deseo. Estoy ardiendo”. Se acompañó de un excelente video, con Bruce encarnando a ese posible sueño americano, concretado en un churretoso mecánico de taller, el cual tiene un extraño vínculo con una delicada y sofisticada señorita. Aprovecho para decir, que nunca he visto unas piernas tan sensuales y apetecibles como las que se muestran en el clip para representar a la clienta de Springsteen. Ese momento en el que Bruce lleva el coche ya reparado a la casa de esa mujer en plena noche, y se queda dudando en llamar a la puerta, para luego dejar las llaves en el buzón e iniciar un taciturno y solitario paseo de regreso en la noche de la ciudad, es de esos pasajes bohemios y románticos que a un servidor de ustedes tanto le gustan. Lo dicho, una muy preciosa pista, imprescindible de conocer dentro de la discografía del Boss y que seguramente aquellos de ustedes que identifican solamente la fachada de Bruce, es decir, “Dancing in the dark”, “Born in the U.S.A.” etc., no tenían ni idea de que existiera y la verdad es que se están perdiendo algo muy grande. Supongo que precisamente el clip será fácil de encontrar por youtube. Así que ya saben.“No surrender” es una de esas piezas que Bruce compone con mucha orquestación instrumental, que choca más que nunca tras el carácter nocturno, íntimo y casi acústico que nos ha dejado la gloriosa “I’m on fire”. Suena bien, pero quizás es de las que me menos me llama la atención del disco, supongo que muy influenciado por el estado de shock en el que me deja la canción que la precede. “Bobby Jean” curiosamente repite más o menos el mismo sonido emotivo y sentimental de “No surrender”. Son más que importantes los teclados tan sentidos que se incluyen en las partes instrumentales. En la misma se narra la historia de una amistad perdida por la marcha sin aviso de Bobby Jean, que dejó al bueno de Bruce con las ganas de “al menos decirte adiós”. “I’m goin’ down” pone fin a este trío de canciones de sonido melancólico y emotivo que se inició con “No surrender”. Narración de un amor que parece que se viene abajo como indica el título y un tema que se recuerda principalmente por esa repetición del título por parte de Bruce en el estribillo, el cual se te graba a fuego en la mente. “Glory days” es quizás un evidente recuerdo a uno de los últimos éxitos que tuvo Bruce con la banda antes de este disco, que fue aquel “Hungry heart”, en lo que al sonido se refiere. Es quizás un signo de seguridad, que antes de editar el disco, se incluyera una canción que tiene por título “días de gloria”, que efectivamente es lo que principalmente reportaría el álbum a Bruce. Fue uno de los singles extraídos y dispuso de un clip promocional en el que se ve a Bruce jugando al béisbol con su hijo, que vuelve a escenificar otro ejemplo de la “american way of life”, que ya nos mostró otro estrado de la misma en la vida de ese solitario mecánico del video de “I’m on fire”. A continuación, nos damos de frente con la canción que me abrió el camino hacia Bruce. “Dancing in the dark” supone la adaptación perfecta de Springsteen a la década de los 80, introduciendo de forma más que inteligente los teclados y sintetizadores a cargo de Bittan y Federici, para conformar un tema rock muy bailable. Dichos teclados y elementos electrónicos es lo más destacable del corte en lo instrumental, pero también hay que señalar el principal papel en el disco del gigante Clarence Clemons en la parte final de este tema, con ese solo de saxo tan bien insertado. En tanto a las ganas de baile que despierta la canción, mejor ver el clip grabado al efecto, que recrea una actuación en directo de Bruce, irresistiblemente vestido con un ceñido pantalón vaquero y una acertada camisa blanca, que sumerge en la locura a la actriz Courteney Cox de Friends, cuando Springsteen la invita a subir a bailar la parte final de la canción al escenario. Recreación de lo que solía hacer el Boss en aquellos días y ejemplo de la fuerza que tenía. No tenemos que caer en el error de pensar que este tema, de claro enfoque comercial, sea una canción baladí en lo que a la letra se refiere; personalmente me parece soberbio ese verso de inicio del estribillo, que con tanta fuerza canta Bruce: “no puedes prender fuego, no puedes prender fuego sin una chispa…”. También en la letra se muestra la evidencia de que Bruce se quiere adaptar a los tiempos: “el mensaje se está haciendo cada vez más claro, la radio está encendida y me muevo alrededor de donde estoy. Miro en el espejo mi aspecto, quiero cambiar mi ropa, mi pelo y mi cara…”. Un bombazo que reportó a Bruce un éxito descomunal, que junto a la canción título del disco le situó en el Olimpo de los grandes músicos del rock de la historia de forma definitiva. También amplió el ratio de seguidores a los/las más jóvenes. En el recopilatorio “The Greatest Hits”, en cuyo libreto Bruce comenta breves impresiones de los temas incluidos, cuenta que unas quinceañeras se le acercaron un día y le comentaron de forma efusiva que habían visto el clip de la canción en la televisión y que les había gustado mucho; Bruce confiesa que disfrutó mucho al convertirse en ídolo adolescente a la edad de 34 años. La importancia de “Dancing in the dark” reside en que fue el primer single extraído y que tuvo una excelente acogida, como no podía ser de otra manera, debido a su increíble gancho, llegando al nº1 en la lista de singles de Estados Unidos. “My hometown” reporta el reflexivo y lento final a una obra intensa de principio a fin, aunque dicha intensidad se muestre de distintas maneras, ya sea de forma sentimental, melancólica, pasional, enérgica, bailable etc. Apoyado en unos sentidos teclados, Bruce describe la melancolía brutal que supone dejar tu ciudad de origen, al ver que en la misma no hay futuro. Desgarrador resulta ese párrafo final con el que se cierra el disco: “La última noche Kate y yo estábamos tumbados en la cama, hablando de marcharnos. Cogimos las maletas y probablemente iremos al sur. Tengo 35 años y ahora tenemos un hijo. La última noche, le senté al lado del volante y le dije: “hijo, echa un buen vistazo alrededor. Esta es tu ciudad natal””. Emotividad y nuevamente otra recreación de las numerosas historias que se dan en ese gigantesco país, llamado Estados Unidos, del cual Springsteen se ha convertido en su trovador preferido (con permiso de su maestro Dylan).

“Born In The U.S.A.” es uno de los discos que más éxito han podido tener a nivel global en la historia de la música. No sé yo si hasta se puede incluir dentro de un posible “top ten” junto a otras obras como el ya revisado “Like A Virgin” de Madonna, “Thriller” de Michael Jackson, “The Joshua Tree” de U2, “Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd, cualquiera de los grandes de The Beatles, “(What’s The Story?) Morning Glory” de Oasis, “Nevermind” de Nirvana y algunos otros pocos. Mítica resulta igualmente la portada con ese trasero de Springsteen, con sus pantalones vaqueros enfundados y una gorra colgada de uno de los bolsillos. Todo ello con las barras de la bandera estadounidense de fondo. Un claro símbolo dentro del mundo de la música y quizás su portada más recordada y característica.

Este álbum convirtió a Bruce en portada de todas las revistas. Reportó una gira mundial de celebración increíble y arrolladora, y además permitiría a Springsteen vivir de las rentas hasta hace unos años, ya que en los 90 habría algunos trabajos menores que ni de cerca la situaban a los niveles de excelencia de este disco. Aún así, en 1987 un enamorado Springsteen, viviendo los inicios de su relación sentimental con la componente de la E-Street Band Patti Scialfa, dio forma a un precioso y acertado disco titulado “Tunnel Of Love”, con canciones inolvidables como “Brilliant disguise” o “Tougher than the rest”. Igualmente, en la marea de medianías de los años 90, Springsteen se anotó otro tanto de oro al conseguir el Óscar a la mejor canción gracias a su acongojante “Streets of Philadelphia”, que formó parte de aquella película de Jonathan Demme “Philadelphia”, que también reportó al bueno de Tom Hanks su primer Óscar.

De “Born In The U.S.A.” ni más ni menos que se extrajeron hasta 7 sencillos con “Dancing in the dark”, “Cover me”, “Born in the U.S.A.”, “I’m on fire”, “Glory days”, “I’m going down” y “My hometown”, llegando todos a entrar en el top 10 de los singles más vendidos de Estados Unidos. Sobran las palabras. El disco, como no, número uno destacado del año en el Billboard.

Pasarían muchos años hasta que Bruce se metiera en estudio de nuevo con toda la banda, motivado por el empuje popular del pueblo norteamericano, que tenía la necesidad del regreso de su héroe, de ese sueño americano, de ese trovador que narra sus historias de forma tan sentida, para ayudar a levantar el ánimo de una nación hundida tras el golpe y la infamia de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center.

Aunque no se lo crean, hay varios detractores del disco que hoy hemos revisado y propuesto, y algunos afamados. Para muestra un ejemplo; Javier Ojeda, de mis amadísimos Danza Invisible, ha escrito en su blog que no soporta este disco del Boss, aunque sí que lo admira como músico al tener al menos 7 discos de él entre su estantería de cd’s. Es un disco que te puede gustar o no. Lo que no se puede negar es la evidencia de en qué posición situó a Bruce este trabajo.

El motivo es que hay gente que desde que apareció Nebraska allá por 1982 con un Bruce desnudo en el estudio, cercano, intenso, emocional y desgarrador a ratos, mucha gente se queda con el Springsteen de los trabajos en solitario y en acústico. Evidentemente, a un servidor de ustedes le encantan tanto el citado disco que incluía la maravillosa “Atlantic City”, como el trabajo de 1995 “The Ghost Of Tom Joad”, como también el “Devils & Dust” de 2005. Pero esto no quita que también me gusten “The Rising”, “Magic”, “Working On A Dream”, “Born To Run” y, sobre todo, “Born In The U.S.A.”.

Dispónganse pues a disfrutar de uno de los discos más populares y exitosos de la historia de la música moderna. Van a tener ocasión de escuchar la obra con la que Bruce estuvo en lo más alto de su carrera. A día de hoy Springsteen es una leyenda y un dios de la música, que arrastra una marea interminable de muy fieles y enloquecidos seguidores, que son capaces de seguirle a lo largo de todo el mundo en sus interminables giras (tanto en el número de actuaciones, como en la extensión de cada uno de los conciertos que las componen). Si a Bruce Springsteen, le guste a él o no, le llaman “El Jefe” por algo será. Quizás “Born In The U.S.A.” les ayude a dar con alguna de esas razones. Que lo pasen bien.
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martes, 18 de agosto de 2009

1983 Derribos Arias - En La Guía, En El Listín

Bueno, pues ya estamos de regreso, aunque todavía con días libres por delante. A ver, antes de nada me explico, por las posibles confusiones que se hayan podido crear. La dinámica de trabajo que sigo, es escribir en un ingente (a estas alturas) artículo de word el grueso de la revisión de turno, y posteriormente selecciono, copio y pego el texto individualmente en un documento aparte, en el cual hago la última revisión y a veces incluyo algunas cosas más. A lo que voy es que alguno de ustedes, se habrá extrañado al ver que este sábado 15 no había novedad, tras haber accedido el sábado anterior al blog y ver que desde el miércoles 5 ya estaba colgada la revisión de Madonna.

El caso, es que el domingo 9, en unas horas entre viaje y viaje, entré al blog y ví que unos párrafos que había agregado al inicio del artículo sobre los días de publicación de agosto, se habían quedado fuera. El motivo fue que por error copié y pegué en el post el texto inicial del documento de word generalista, que no tenía esos añadidos posteriores. Entonces, para más aclaraciones, revisen el inicio del artículo de Madonna, que procedí a editarlo añadiendo esos 2 párrafos que se quedaron en un principio en el olvido. Decirles, antes de entrar en materia, que este artículo corresponde al día 15, y que este sábado día 22 de agosto, tendrán nueva ración musical de nuestro lado.

Antes de meternos en harina, aviso que la propuesta que desde “Discos, música y reflexiones” hacemos para esta semana, puede ser algo controvertida: el grupo español Derribos Arias. Aquí habría que poner una pegatina de esas tan apañadas de “Parental Advisory. Explicit Content” en plan de advertencia, que a veces se incluyen en los cd’s. El caso es que la elección de hoy es poco accesible, difícil de comprender y ardua de apreciar, como cualquier arte de vanguardia al uso: es decir, que o te maravilla, o te parece una tremenda mier… (mejor no digamos palabras malsonantes). Igualmente, es muy probable que pocos de ustedes conozcan a este grupo, que formó parte de la gloriosa movida madrileña de la primera mitad de los años 80.

A más de alguno, le dejará muy en fuera de juego, que tras la revisión de un disco tan accesible (a la par que excelente) como el mundialmente conocido “Like A Virgin” de Madonna, me dé ahora por meterles aquí una propuesta tan underground, minoritaria, olvidada (injustamente) y subversiva. Yo, he de decirles que aprecio especialmente a esta formación de la que a continuación les hablaré, y que me estoy tomando esta revisión, a medida que la escribo, de la forma más emotiva posible y desde el afecto, para que a su vez sirva de pequeño y humilde homenaje al que fuera su líder: D. Ignacio Gasca, más conocido como Poch.

Digamos, haciendo un poco de tesis manida y “requete-repasada” de la movida madrileña, que hubo una serie de grupos fugaces con mucha gente en sus filas, que posteriormente y tras su disolución, darían lugar a otras bandas más que excelentes, lideradas por las personas que formaban parte de aquellas formaciones primerizas. Por un lado, sabrán la mayoría, que estaba Kaka De Luxe, de la cual surgieron bandas tan buenas como Alaska Y Los Pegamoides, Radio Futura o La Mode.

Por el otro lado, que es lo que realmente hoy nos atañe, y si cabe mucho menos conocido, estaba el grupo del cual surgiría la banda que hoy proponemos, Ejecutivos Agresivos. Este grupo de corta trayectoria tuvo un hit a mitad de camino entre canción del verano y un ska suave a la española, titulada “Mari Pili”, que personalmente me encanta. Bueno, pues de esta formación de nombre tan gracioso y acertado, saldrían bandas como Décima Víctima, Gabinete Caligari (sí, Jaime Urrutia formaba parte del proyecto) y nuestros hoy homenajeados Derribos Arias.

Tuve ocasión de conocer a esta banda con motivo de la reposición en otoño de 2005 los martes a las tantas de la madrugada en La2, de la antología del programa “La Edad De Oro”. El líder (tirano, por él mismo denominado) del grupo era, como ya hemos citado, Ignacio Gasca, alias Poch, que era quien había formado parte de aquellos Ejecutivos Agresivos. Se rodeó de músicos muy válidos como Alejo Alberdi y Juan Verdera, que junto al batería Manuel Moreno, alias Paul, darían forma al cuarteto definitivo que supondría Derribos Arias.

La vida de esta formación fue bastante corta y en la misma solamente editaron un único lp. Los primeros sencillos o maxis incluyeron sus principales y más recordados himnos como la emotiva “Branquias bajo el agua” o la subversiva y corrosiva “A flúor”. Incluso el grupo dispuso de un clip, grabado como un bajísimo presupuesto por alumnos y gente de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, para poner imagen a “A flúor”.

Sería 1983 el año de máximo apogeo de Derribos Arias y en el que lanzarían su único disco de larga duración, que vino a titularse “En La Guía, En El Listín”. El disco es, si cabe menos accesible, debido a que en el mismo no se incluyen las canciones más inmediatas del grupo, citadas anteriormente, y que habían anticipado en forma de sencillos. Es decir, que con “En La Guía, En El Listín”, rizaremos el rizo en el terreno de lo underground y lo experimental. Pasemos a analizar qué hicieron estos chavales en su único lp.

Para tratarse de una banda de funcionamiento sumamente anárquico, no deja de resultar muy curioso que se empiece la estructura del disco de forma tan ordenada, con una pista de menos de 2 minutos, prácticamente instrumental, que se titula “Introducción”. Canción charanguera, con gritos desafinados y locos de Poch, a modo de caballo desbocado, y esos apunteos con carraca que ya mencionó en aquella mítica entrevista en “La Edad De Oro” que tanto le gustaban realizar. Sin embargo, tras esta locura, que incluye algún bocinazo y que tiene un carácter tan desenfadado, se da paso a la abrasiva y siniestra “Europa”. Aguerrido sonido de guitarra, que podría haber firmado cualquier grupo en la onda más gótica de la época, y un particular tributo al continente por parte de Derribos Arias. Poch ya nos muestra aquí su lisérgica forma de cantar, difícil de entender, con una despreocupada pronunciación y latigazos de intensidad, que tan característicos resultan. “Pobre cowboy Bill” es una de las pistas más cercanas al punk que incluye el disco. Incluso podría encontrarse un más que parecido razonable con alguna composición de cualquiera de los 2 primeros discos de The Clash. No hay que olvidar que Poch no dejaba de ser un personaje punk, aunque su aspecto se pareciera más al de un oficinista con resaca en un complicado lunes laboral en la oficina; sus ropas, a base de pantalones normales de vestir, combinados con camisas planas y esas gafas desastrosas y llenas de pedazos de celofán, estaban bastante lejos de la imagen punk al uso. Solamente en algún video he visto a Poch con unas botas militares por encima del pantalón y alguna chupa de cuero, pero he de decir que la imagen más clara que se me queda es la primeramente descrita, y que en parte me recuerda mucho al aspecto de David Byrne en sus primeros años con Talking Heads. De hecho, ese parecido con la banda de Byrne, lo he encontrado en algo más que la indumentaria del cantante, ya que el sonido de la versión de “Lo que hay” en “La Edad De Oro”, con la inestimable colaboración de Iñaki “Hitlerato” Fernández de Glutamato Ye-yé, me recuerda en muchas partes de guitarra al sonido de la cara b del vinilo de “More Songs About Buildings And Food” de los neoyorkinos. Precisamente, “Lo que hay” es la siguiente canción que nos encontramos en el disco en su versión más embrionaria y experimental, ya que hay que decir que posteriormente evolucionaría a esa versión que adelantaron en “La Edad De Oro” y a la larga mutaría en la medio-dance “Disco pocho”. En esta primera toma, se incluyen sonidos percusivos metálicos, desafines electrónicos, alguna trompeta perdida y una alternancia vocal de Poch usando sus falsetes y su tono más grave y macarra. Esta canción podría suponer alguna experiencia personal del excesivo líder del grupo en cualquier noche madrileña, estando algo pasado de vueltas: “He apoyado el codo sobre el disco, me van a echar de la discoteca…”, “esta música está mal” etc. “Aprenda alemán en 7 días” es la siguiente pieza que nos encontramos y quizás junto a “Lo que hay” la que más se recuerda del disco por separado. Uso de caja de ritmos, batería, teclados algo fantasiosos y acordes perdidos de guitarra para ayudar a un Poch que se mueve vocalmente entre el alemán y el español, promocionando ese particular método de aprendizaje que alude en el inicio de la canción. Uso de ritmos básicos de teclado para confeccionar una canción de sonido muy emotivo, y vagamente lejana a la sensación que te dejaba “Branquias bajo el agua”.“Íntima decoración” es un tema acelerado y punk de poco más de 2 minutos, que muestra a los Derribos más guitarreros y puros, sin ayuda de la electrónica enrevesada y experimental, que de vez en cuando les gustaba meter por ahí. “Crematorio” comienza con una base de percusión algo militarizada y se nutre de una fuerte línea de guitarra sobre la cual berrea Poch que “en el crematorio hace mucho calor”, de forma tal que parece que está metido en el propio crematorio cantando. Se compone de 2 núcleos cíclicos, que alternan la parte de la citada remarcada batería y posteriormente la sección más disoluta, en la que canta Poch de forma tan apurada. “Misiles hacia Cuba” empieza de forma esquelética con un martilleo incesante, tras el cual Poch se mueve sobre una compasiva batería y una relajada guitarra. No deja de ser desternillante esa parte de la letra en la que el sr. Gasca dice “hay que ver a Fidel, charlaremos con él”; me imagino a Poch de tertulia con Castro y con Iñaki de Glutamato Ye-yé metido en la misma, y me parto de risa. No lo puedo remediar. Aquí se hacen usos de algunos elementos de viento, al mismo tiempo que se meten apuntes desordenados de electrónica, que ayudan a crear el trance en el que te sumergían irremediablemente las canciones de Derribos Arias en muchas ocasiones. “La chica del Brasil”, vuelve a moverse, aunque de forma más suave, por la senda de punk/rock, esta vez ayudándose de notas de teclado algo disonantes para aportar desasosiego al corte. Es quizás la canción que menos me emociona del disco y más tras haber pasado antes por “Pobre cowboy Bill” o “Íntima decoración”. El tema que lleva el nombre del grupo, pone el broche final a esta obra vanguardista. En la letra de la misma, se incluyen tanto el título del presente disco, como del posterior recopilatorio de la banda “La Centralita De Información”, como del propio grupo. Canción himno o emblema de Derribos Arias, que comienza con ecos, voces perdidas que van y vienen, sonidos desordenados y graves notas de piano, que confieren un toque más oscuro al corte. Es junto a “Lo que hay” el tema más experimental y vanguardista del álbum. Igualmente, también hay alguna actuación en Tve perdida por youtube, en la que se puede ver una versión de la misma en plan más acelerado y punk. Esto es una característica básica del grupo, que tenía como atractivo principal para acudir a sus conciertos que rara vez repetían repertorio y que las canciones estaban casi siempre improvisadas, pudiendo distar bastante una toma de otra de concierto a concierto. Considero un cierre apropiado esta pista tan surrealista, con retoques siniestros y con un claro efecto de trance, parecido lejanamente a las voces pregrabadas en la canción “Pornography” de The Cure, que cierran el disco de mismo nombre de la banda de Robert Smith.

¿Éxito comercial del disco? Permítanme que me ría. Aquí no importa eso, aparte de que no se consiguieran grandes cifras de ventas y que el disco fuera distribuido a través de Grabaciones Accidentales, uno de los primeros sellos independientes. Lo que hay que destacar es que Derribos Arias es un grupo que tenía encandilados a parte de la crítica más respetada de la época y de todos los tiempos del país. Juan De Pablos y Jesús Ordovás estaban entre sus más fieles defensores y hasta el propio Pedro Almodóvar defendía a la banda de las acusaciones de grupo cutre que habían por ahí. Eso sí, creo que con Julian Ruiz no se llevaban tan bien, por eso de responder con el nombre del crítico, periodista, músico y productor a la pregunta por parte de Paloma Chamorro de que qué era lo que menos les gustaba de la música española.

Estoy de acuerdo con Almodóvar en que Derribos Arias para nada era una banda cutre. Desorganizados y anárquicos a más no poder sí, pero cutres no. Apoyo mi opinión en el hecho de que tanto Juan Verdera, como sobre todo Alejo Alberdi, eran unos excelentes músicos y tocaban maravillosamente bien. Que a la gente no le guste, o no entendieran lo que hacían estos chicos es arena de otro costal. No obstante, tampoco es que ellos fueran de virtuosos por la vida, al afirmar por su parte que lo que hacían era más bien aberrar que tocar. Evidentemente Derribos Arias es un grupo que hubiera cuajado excelentemente en la escena de Nueva York de aquellos años, o incluso de unos años antes. En España, un grupo de esta ralea jamás pasará de los circuitos independientes y nunca serán reconocidos lo suficiente.

Efectivamente 1983 supuso el año de mayor gloria de la banda. En esos meses la banda ofreció numerosos y caóticos conciertos, los cuales a veces se suspendían porque sí, o empezaban muy tarde, o simplemente se veían alterados por el abandono del escenario por parte de alguno de los 4 componentes. Por otro lado, quedarán para el recuerdo apariciones memorables en programas como “Musical Express” o sobre todo aquella actuación en “La Edad De Oro”. Aquella noche, regalaron las inmortales interpretaciones de “Lo que hay” o “Tupés en crecimiento”, ayudados en los coros por Loquillo e Iñaki Fernández, y en la guitarra por Sabino Méndez, en una versión que nuevamente me suena mucho a Talking Heads. Me pregunto qué tal hubieran quedado Derribos Arias en el CBGB…

Sin embargo, el descenso de la cumbre de la montaña se había iniciado ya en 1984. El maxisingle de “Disco pocho”, no tuvo gran aceptación, a pesar de ser un tema más elaborado, con retoques dance y bastante apañado. La volatilidad de los componentes y el carácter inestable de todos ellos (ver si no el abandono de la entrevista en “La Edad De Oro” por parte de Juan Verdera y el batería Paul), hizo que la banda se disolviera sin hacer nada de ruido. Me imagino simplemente a los 4 sentados en una sala, cada uno en su mundo, y poco a poco, sin decir nada, se van levantando de la mesa y se va cada uno por su lado.

Poch intentó seguir abriéndose camino en solitario en el mundo de la música con 2 discos, que no tuvieron demasiada repercusión y que también le costaron mucho editar. A mediados de los 80, su amigo Almodóvar incluso le regaló un papel en una especie de cortometraje-trailer titulado “Trailer Para Amantes De Lo Desconocido”, en el cual Poch interpreta a un rumbero que abandona a su familia para irse con una femme fatale interpretada por Bibi Andersen.

Para los que sean algo entendidos, sabrán que al bueno de Poch, se le desarrolló una enfermedad degenerativa del sistema nervioso, que fue poco a poco comiéndole por dentro, condicionando su movilidad, capacidad de hablar, etc. Terminó retirado en San Sebastián, atendido por su familia para fallecer tristemente hace casi 11 años en septiembre de 1998; de hecho, se puede encontrar algún video en youtube en el que se ve a Poch recogiendo un premio por su trayectoria y un disco de homenaje que se le hizo, en el cual se le ve bastante desmejorado por la cruel enfermedad.

No sé si en ese homenaje, el bueno de Jesús Ordovás quería quitarse a Poch de en medio lo antes posible, para que no se le viera su mal estado o simplemente porque no se fiaba de que éste le volviera a hacer una jugarreta tal como aquella que le hizo en Rockola en la fiesta de su Diario Pop de 1983. La broma consistió en que mientras Ordovás le entregaba un disco no sé si de oro o platino (no creo que Derribos Arias llegaran a tan altos niveles de ventas), Poch le vació un botellín de refresco en la cabeza. Aunque no tuve el gusto (o disgusto, ¿quién sabe?) de conocerle, me da la impresión de que Poch era como una fiera; es decir, que a lo mejor le vas a hacer una caricia y, o bien no te hace nada, o por el contrario se revuelve y te pega una dentellada.

El caso, es que en el video de la citada recogida del premio, al ver a Poch cantar a duras penas “Branquias bajo el agua”, visiblemente afectado por el estado avanzado de su mal, me recordó a cualquier soldado anciano, mutilado y retirado en un asilo, cantando las canciones de camaradería de ejército con sus compañeros de residencia. Poch es uno de los héroes caídos de la movida madrileña, a la sombra de otros más reconocidos como Enrique Urquijo, Carlos Berlanga, o el recientemente malogrado Antonio Vega. A su vez, Poch hacía gala de una extraña humildad diciendo que el premio era resultado del “enchufismo” y que debería habérsele llamado el “Premio al mucho morro”.

Como habrán podido sacar en conclusión, Derribos Arias, y sobre todo su líder Poch, fueron iconoclastas, rompedores, subversivos, excesivos, vanguardistas, demoledores, anárquicos y sobre todo únicos en lo que al panorama de la música moderna española se refiere. Puedo aportarles una anécdota personal cercana a un servidor, la cual no es para nada una leyenda, sino verídica. Un superior de mi empresa, que en sus años más mozos se movió como pez en el agua por la sala Rockola al conocer gente de su grupo al gerente de la sala, normalmente accedía a la zona vip, que creo que estaba en la zona alta de la sala. Por lo visto, una noche, allí estaba el bueno de Poch, sentado en una mesita, inmerso sesudamente en una revista a la cual prestaba mucha atención. Movido por la curiosidad, mi jefe se acercó a ver qué leía, y vio por detrás del cantante que estaba leyendo la revista del revés… Sobran las palabras.

Volviendo a la música, y para ir terminando, decir que “En La Guía, En El Listín” es una joya y un disco de culto dentro de lo que se hizo en los años 80 en nuestro país. Es difícil de encontrar en las tiendas o internet este ejemplar. En cd no sé si ha llegado a estar editado, pero el mismo se puede encontrar íntegro en el recopilatorio “La Centralita De Información”, al lado de sus otros éxitos que fueron editados como sencillos. La portada del disco, con esos colores mezclados de azul, gris, blanco y negro, que conforman lo que parece un mugriento parquet, sobre el cual están dispuestas las figuras del grupo en plan pegatinas, con unas poses y una estructura que me recuerdan bastante al “Introglicerina” de Seguridad Social, me parece un tremendo acierto. Es dura tarea, como he dicho, encontrar el disco de turno; a mí me costó un triunfo, pero ésta es una de esas ocasiones en la que la SGAE debería replantearse eso de sus ataques al intercambio de archivos. Gracias a ello, se consigue difundir música, que de otra forma estaría prácticamente muerta al no poder encontrarse por desgracia en las tiendas a estas alturas.

Como ven, la cosa es complicada, entonces pondré remedio de otra forma. Estos días de asueto, he estado pensando en añadir a partir de ahora en las revisiones un párrafo en el cual les haga recomendaciones para que se den un paseo por youtube (eso sí, sin poner el link de pantalla aquí, que no me gusta), con lo que hoy les sugiero que busquen la versión de “Lo que hay” en “La Edad De Oro” y “Aprenda alemán en 7 días”, que también se puede encontrar fácilmente. Destaco estas 2 porque están incluidas en el track list del disco analizado, pero como les he dicho, hay otras canciones del grupo, como “Branquias bajo el agua”, que les pueden gustar.

Tras haber escrito todo esto, solamente deseo haber hecho un aceptable homenaje a estos cuatro muchachos y especialmente a Poch. Me da la impresión de que algo me dejo, pero tampoco es cuestión de saturarles más, creo que ya es suficiente. Termino parafraseando una de las letras de las canciones más gamberras que compuso Poch y que era “Dios salve al lehendakari”, que decía cosas como “Dios salve al lehendakari, que no es un rastafari” o “con Poch de lehendakari, Gibraltar será de Euskadi”. Simplemente: Dios salve a Derribos Arias, Dios salve a Poch.
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miércoles, 5 de agosto de 2009

1984 Madonna - Like A Virgin

Antes de empezar, les aclararé unos aspectos sobre la publicación de los siguientes post durante el ajetreado mes de agosto. Como ven, con más de 48 horas de antelación sobre el horario habitual, les dejo la revisión de esta semana, que en condiciones normales hubiera sido el sábado 8 de agosto. Hubiera podido publicarla el domingo, pero como supongo que algunos de ustedes entran por aquí durante el sábado, pues así cuando lleguen ya la tienen, y no piensan nada raro. El motivo es un viaje este fin de semana que tengo a la provincia de Castellón, para relajarme lo que pueda en la playa.

Por otro lado, la revisión que tocaría el sábado 15, no sé si será anticipada al próximo lunes 10 o si por lo contrario tendrán ustedes que esperar al martes 18. Un viaje por el norte de Marruecos tiene la culpa, pero creo que tras un largo año, y algo duro, me lo merezco. Ya tengo pensado quien pasará por aquí, pero no sé si entre el domingo y el lunes por la mañana me dará tiempo a terminar el post. Haré lo que pueda para que en ese periodo entre viaje y viaje les pueda dejar aquí la revisión de turno. Además, supongo que habrán notado algunas diferencias en el diseño del blog (imagen, carátula, compresión de entradas en la página principal); espero comentarios sobre si estos cambios son de su agrado o no. Bueno, pasemos al lío tras estas aclaraciones sobre la dinámica que seguiré en las próximas semanas y la reseña-aviso sobre los cambios de aspecto del blog.

Ha llegado la hora de que pase por “Discos, música y reflexiones” la llamada Reina del Pop, Madonna. Quise hacer un tributo, como muchos de ustedes saben, a mi apreciada Cyndi Lauper, decidiendo que fuera ella quien pasara primero por esta humilde bitácora. En parte, mi intención era paliar su derrota frente a Madonna en el pulso que mantuvieron en los años 80, por ser la cantante más reconocida dentro del pop surgido a mediados de dicha década. No obstante, ya advertí que Madonna Louise Ciccone acabaría apareciendo por estos andurriales, y hoy le ha llegado el turno.

Alguno podría pensar que quizás debido a esta senda veraniega de propuestas, que puse en marcha hace unas semanas atrás, la mejor opción sería escoger el lp “Madonna: The First Album”, básicamente porque en el mismo se incluye el tema “Holiday”. Mis dudas tuve, pero me he decidido en esta ocasión a escoger un disco clave dentro de la década de los 80, y sin duda el primer verdadero boom mediático de Madonna, que no fue otro que su 2º álbum, “Like A Virgin”.

Tras dar varios tumbos por Nueva York buscando hacerse un hueco en el mundo del espectáculo, cine, moda, etc. con alguna sesioncita de fotos no muy afortunada, que posteriormente le traería algún dolor de cabeza, Madonna consiguió abrirse camino en el mundo de la música a través de lo que es una notable carta de presentación, concretada en el citado “Madonna: The First Album”. Canciones como “Holiday”, “Lucky star” o “Borderline”, habían conseguido resultados más que aceptables en las listas de los más vendidos.

Este debut del año 1983, vino a preparar el camino para lo que sería una auténtica sacudida a todos los niveles. En 1984 Madonna sacaría a la venta su segundo disco, titulado “Like A Virgin”. La provocación comenzaría a estar asociada de forma muy clara a cualquier movimiento que realizara la cantante y poco a poco se iría labrando esa imagen de mujer fatal y provocadora, que alcanzaría sus niveles más altos a comienzos de los años 90.

Aprovechando el inicio de la MTV, Madonna sería una de las primeras en hacer un buen uso de este medio de comunicación para que su imagen, sus videos y sus canciones estuvieran hasta en la sopa en aquellos meses. La difusión constante de su veneciano video de la canción título y esa especie de vodevil-revival que fue el “maryliniano” clip de “Material girl”, convirtieron a Madonna rápidamente en uno de los iconos imborrables de la década de los 80. La exposición de la cantante a los medios de comunicación, supuso una tremenda saturación de la que seguiremos hablando después de analizar el lp que provocó todo este alboroto, y dentro del cual se encuentran los 2 himnos mencionados, aparte de otras canciones que merecen la pena igualmente o más.

Para no comenzar de forma floja, en el primer paso se nos dispone “Material girl”. Como ya les he referido en la introducción, el clip rodado al efecto supuso una recreación de la imagen de Marylin Monroe por parte de Madonna y un asedio por parte de un galán barbudo con pelo repeinado, que termina por seducirla en una sucia furgoneta; curioso contrapunto. La letra de la canción no deja de ser un alegato a ese dicho tan socorrido de “por el interés te quiero, Andrés”, y una declaración de principios de una chica que va al sol que más calienta: “Porque estamos viviendo en un mundo material y yo soy una chica material”. Manieristas teclados de corte cabaretero, sobre una machacona base rítmica y un registro vocal bastante agudo por parte de Madonna. La oscilación de la entonación del estribillo es sencillamente embriagadora y tiene un gancho enorme. Un acierto y un tema pop inolvidable de aquellos días. Tras este inicio de sonido sarcástico, se da paso a un tema pop de registro más serio titulado “Angel”, el cual también tuvo su reconocimiento como sencillo extraído del álbum. Su base se conforma de unas juguetonas e inocentes notas de teclado de lejano influjo oriental, que se disponen sobre otras con más cuerpo que hacen de soporte. Madonna hace uso de su registro más grave y solemne. Otro bonito corte pop para continuar y que sirve de puente entre “Material girl” y la canción título. La propia “Like a virgin” es una canción que describe las sensaciones intensas que Madonna siente frente a su amante o pareja. Recomendable ver el inicio de “Reservoir Dogs” de Quentin Tarantino, en la cual, el mismo Tarantino hace una curiosa reflexión sobre el sentido de la letra, dándole a la misma un enfoque algo terrenal… si no la han visto todavía, descúbranla por su cuenta: desternillante. Más de lo mismo, aderezado eso sí, de la forma más adecuada para su gancho social. Es decir, sintetizadores de base, una sencillita melodía de teclados con sonido inocente y Madonna volviendo a sus niveles vocales más agudos. La cantante confiesa que se siente “como una virgen tocada por primera vez, cuando tu corazón late cerca del mío”, en ese estribillo tan memorable dentro de su trayectoria y la historia general del pop. “Over and over” tiene el ritmo más acelerado de lo que llevamos de lp. Madonna vuelve a optar por engravecer su voz para un corte fácilmente olvidable, y más aún cuando éste se encuentra como preludio de un combo de 2 canciones acongojantes. La increíble balada de desamor “Love don’t live here anymore”, supone la Madonna más sentimental del disco y es reseñable que este precioso corte fue recuperado una década después para un recopilatorio de baladas que sacó a mediados de los 90. Sonido nocturno, a ratos orquestal, de sutiles matices clásicos, que forman la canción más elegante con distancia del disco. Prefiero esta pista a otras baladas que tiene por ahí Madonna, que tampoco están mal, pero que son más lloronas en su sonido como “Live to tell” o “Crazy for you”; sin que esto signifique que estas no me gusten. Simplemente digo que “Love don’t live here anymore”, para el gran público que solamente conocen “Like a virgin” y “Material girl” del presente disco, es una de esas joyas ocultas que tanto me gustan. Ayuda en gran parte que Madonna está más que acertada al micrófono, aportando una intensidad muy ajustada y emocionante.Ahora bien, la verdadera canción pop con gancho, atemporal y un seguro de éxito en cualquier fiesta que se precie, es “Into the groove”. Claramente asociada al debut cinematográfico de Madonna (y quizás su única película aceptable), el film “Desesperadamente Buscando A Susan”, en la cual la cantante compartió protagonismo con Rosanna Arquette, dispuso de un clip promocional de la propia película, que a la par es el mejor videoclip promocional de una película que he visto nunca; de hecho, hace más apetecible de ver la película, de lo que lo es en realidad (y eso que no está mal y no deja de ser entretenida en sí). El entrelazado de sintetizadores, teclados, la batería eléctrica, y la llevadera forma de cantar de Madonna, que engarza frases que transmiten en sí mismas mucho ritmo, crean una canción dance arrolladora. Versos como “solo cuando bailo puedo sentirme tan libre, de noche cierro las puertas, dónde nadie más pueda ver”, “no intentes ocultarlo, el amor no lleva disfraz, veo el fuego arder en tus ojos” transmiten una fuerte sensación de movimiento; sobre todo adoro esa parte que dice “Vive tu fantasía cerca de mi, simplemente deja que la música te libere. Toca mi cuerpo y muévete a tiempo. Ahora sé que eres mío”, y más aún cuando repite ese “Ahora sé que eres mío” durante 4 veces en un tremendo in-crescendo, que me pone el vello de punta cuando lo escucho. A medida que se reproduce el disco mientras que escribo la crónica, y ahora en concreto esta canción, he de decirles que tengo una fuerte necesidad de dejar el teclado, levantarme de la silla y ponerme a bailotear en mi cuarto… imagínense. Un inmortal de la música disco y sin lugar a dudas uno de los mejores temas dance de la década de los 80 y… ¡Qué coño!, de la historia de la música. Sublime. Advertir, eso sí, que “Into the groove” no se encuentra en todas las ediciones del disco. En la que yo tengo sí, y por eso la incluyo en la revisión. Tras este soberbio combo, cualquier cosa nos parecerá inferior. A continuación se nos presenta “Dress you up”, que desde un primer momento nos pretende agradar. Es quizás de los temas más rítmicos y más movidos. En realidad no está mal del todo, aunque creo que ese grito que mete Madonna al inicio de cada estribillo me tira algo para atrás. Creo que se pasa de intensidad. La técnica y estructura viene a ser la misma que en casi todo el disco, es decir, sintetizadores de base rítmica y por encima destacando notas fantasiosas e inocentes de teclado. Aquí hay que destacar también un solo de guitarra más o menos a los 2 minutos de duración, para agregar algo de variedad instrumental. Decir que “Dress you up” fue uno de los singles extraídos y que alcanzó un meritorio top 5. “Shoo-bee-doo” aporta una balada de esas lloronas que he referido antes y junto a “Love don’t live here anymore” conforman los únicos momentos algo lentos del disco. Sin sonar mal, tampoco tiene nada que la convierta en un momento memorable del disco. “Pretender” en otro tema pop algo machacón y bastante ramplón. “Stay” mejora ligeramente el nivel mostrado en las últimas pistas del álbum, que bien hay que decir que es muy fuerte del 1er al 6º corte, pero que posteriormente palidece ligeramente. También hay que añadir, que las canciones que se nos presentan en la primera parte son de tan alta calidad y exigencia pop, que cualquier cosa a su lado parece poca. Analizando estas últimas 4 canciones por separado, hay que decir que no están nada mal, aunque también he decir que esta afirmación la tecleo mientras escucho la última pieza “Stay”, que es mi favorita del núcleo reseñado. No podía ser de otra manera, ya que un disco tan importante no se puede cerrar de forma anodina. Madonna te pide que “estés” y efectivamente nos quedaremos con ella hasta los presentes días.

A nivel comercial, “Like A Virgin” fue una conmoción semejante a la que “Thriller” de Michael Jackson había creado unos añitos atrás. De hecho, no sé si alguno de ustedes se habrá percatado de un extraño paralelismo entre la postura reclinada de ambos artistas en las portadas de los respectivos discos. En la carátula del disco que hoy nos ocupa, la cantante aparece tumbada con una especie de vestido de novia, con una expresión de deseo dibujada en su cara.

Este álbum, convirtió a Madonna en la estrella pop femenina por excelencia, tragándose por completo a la buena de Cyndi Lauper, que también aspiraba en convertirse en el símbolo de la década, con sus favores a “The Goonies” y demás. Número 1 en la lista de ventas, hasta que mi querida dama del rock, Kate Bush, llegó con su “Hounds Of Love” y le dijo a Madonna que ya bastaba y que era hora de que su excelente disco, tras el exorcismo musical/personal que supuso “The Dreaming, se pusiera en lo más alto.

Como he referido al principio, la ayuda promocional que en esos primeros años de MTV proporcionaba dicha cadena, fue clave en la consolidación de Madonna frente al gran público. También el hecho de que se produjera su debut en el mundo del cine, con una comedia de enredo bastante ajustada a lo que se hacía en aquellos años, la citada “Desesperadamente Buscando A Susan”, echó más leña al fuego del mainstream que se generó alrededor de la persona de Madonna Louise Ciccone.

Con 2 discos, ya no había duda de quién era la sensación femenina de la música de la época. El éxito o nivel de exigencia se mantuvo en los siguientes años, de la mano del disco “True Blue”, que volvió a regalarnos joyas pop como “Papa don’t preach” o la exótica “La isla bonita”. Igualmente, Madonna siguió colaborando en otros proyectos cinematográficos como numerosas bandas sonoras y papeles como actriz en otros filmes.

La confirmación definitiva de que Madonna será durante muchos años, por mérito, trayectoria, calidad y permanencia, la más grande estrella femenina del pop, vino asociada al lanzamiento de su 2º disco con las palabras “Like A…” en el título, en este caso acompañadas de “Prayer”. La canción título del disco y su… no tengo adjetivos positivos para calificarlo, videoclip promocional con esa historia entrelazada del novio negro de Madonna, condenado por un delito que no cometió, y su escenificación como Santo y Madonna recibiendo su beso, a la par que esa rotunda imagen de la cantante bailando en una colina en plena noche con las cruces ardiendo, hicieron gran parte del papel. “Express yourself” o “Cherish” aportaron algo más de inercia ganadora, pero el grueso vino de la mano de la citada “Like a prayer” y su efectista clip.

A dicho disco le siguió una multitudinaria y arrolladora gira mundial titulada ni más ni menos que “El Tour De La Ambición Rubia”, que fue un tremendo éxito a lo largo de todo el planeta. A partir de aquí, provocaciones hacia la iglesia, conversión religiosa de la cantante y altos y bajos discográficos, a parte de las numerosas aventuras amorosas de Madonna, de las cuales no les voy a hablar.
Hará unas semanas la Reina del Pop visitó Madrid, tras 19 años de olvido. El alto precio de las entradas y en parte, el cierto cabreo por parte de muchos fans madrileños por tanto desaire durante tanto tiempo, hicieron que gran parte del papel que salió a la venta se quedará en las taquillas. Un servidor de ustedes no acudió al evento, pero sí que lo hizo un amiguete, que me pasó unas imágenes previas al show que les sitúo en el artículo flanqueando el presente párrafo. Las razones por las que no acudí son 3: 1ª el precio de las entradas. 2ª el dispendio de varios euros gastados hace poco para Madness, Spandau Ballet y Depeche Mode. 3º que a mi me hubiera gustado ver a Madonna precisamente aquella vez que vino en 1990 de la mano del “Blonde Ambition Tour”, ocasión en la que se enfundó la camiseta del Atlético de Madrid con el dorsal 16 a la espalda. Para mí, buen aficionado atlético como ya sabrán, ese detalle supone un punto a favor de la Ciccone.
Madonna es muy grande, aunque he de decir que sus últimos discos no son santo de mi devoción. Quizás su última gran obra fue aquel “Ray Of Light” de 1998, con tan buenas canciones como “Frozen”, el tema que le da título, o las baladas “Substitute for love” o “The power of goodbye”. Hoy les propongo que se trasladen casi 25 años atrás para comprobar la génesis de la expansión sin límites de esta artista. “Like A Virgin” solo fue el inicio de la ascensión a la cima por parte de esta diva. Además, no me negarán que es un disco que ni pintado para estas fechas. Más veraniego no puede ser; solamente le falta que tuviera una toma en directo o un remix de “Holiday” como bonus track (que en muchos discos de otros grupos, sucede a menudo eso de meter propinas revisadas de obras anteriores) y ya sería perfecto. Que lo disfruten ustedes, estén donde estén.

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sábado, 1 de agosto de 2009

1985 Prefab Sprout - Steve McQueen

Aunque parezca lo contrario, sigo con la intención de seguir haciendo propuestas encaradas para estas fechas. Prefab Sprout, a priori no es un grupo que se pueda asociar de una forma clara a una época u otra del año, pero en mi caso personal, dio la casualidad de que estuvieron muy presentes por estos días hace unos años.

Yendo a lo personal, y para explicarme, hace justo hoy 3 años falleció mi padre, cogiéndome el incidente a mitad de mis vacaciones. Bueno, pues durante aquel duro mes de agosto de 2006, al regresar a mi puesto de trabajo el día 21, un compañero, cumpliendo una promesa, me grabó 2 discos y una película en dvd. Los ítems eran Orange Juice y su “You Can't Hide Your Love Forever”, la película “24hour Party People” y el disco que hoy analizamos.

Curiosamente y de forma no intencionada, hace unas semanas, antes de que muriera mi abuelo, había recuperado el disco, estando el cd en la cadena musical de mi cuarto en el momento del fallecimiento, permaneciendo en la misma hasta el día de hoy. He pensado que, a pesar del carácter amargo que tiene para mi, es un buen momento para presentárselo. Dejemos mis rollos personales, que ya han tenido hoy una buena ración, y pasemos a lo musical.

El compañero de trabajo que me pasó la obra, me apuntó que es uno de los discos más elegantes de pop o soft rock que había escuchado de los grabados en la década de los 80. Razón no le falta. El grupo liderado por Paddy McAloon siempre se caracterizará por un elegante refinamiento en sus composiciones.

El resto de la formación clásica que formaba parte de los Sprout, era el otro hermano McAloon, Martin, la encargada de los coros femeninos Wendy Smith y el batería Neil Conti. “Steve McQueen” sería su segunda obra de larga duración tras su obra de debut “Swoon”, que tuvo buena acogida por parte de la crítica, pero unos resultados comerciales tibios.

Hay que reseñar, que al igual que otros grupos de la época, Prefab Sprout también estaban asociados a una sala de conciertos “The Soul Kitchen”, de la que derivaría la discográfica Kitchenware Records, de la cual el grupo sería abanderado en sus primeros tiempos; ¿no les recuerda algo a Factory, Joy Division y Factory Records? Para su 2º trabajo, ayudados por el músico y genio algo locuelo del que ya hemos hablado, Thomas Dolby, en los mandos de la producción, Prefab Sprout sellaría un disco de 11 canciones exquisitas. Dentro del mismo, habrá tiempo para distintos estilos, aunque todos tratados desde la elegancia y el refinamiento.

Por ejemplo, para empezar se abre con un rockabilly country a cargo de “Faron young”. Sonido rítmico, coros en falsete, y la voz en esta ocasión algo más canalla de lo que es habitual en las canciones del grupo. Una canción que se compone principalmente de una primera parte con toda la letra de golpe, para terminar con una parte instrumental de sonido forajido. Un buen inicio que ya demuestra un buen ánimo. Si bien es cierto que en el 2º paso que daremos en la obra, nos encontramos con una canción semiacústica que, aunque no llegó a editarse como sencillo, es a día de hoy (y casi desde el primer momento) mi favorita del lp. “Bonny” es una balada preciosa y podría equipararse lejanamente a lo que pasó con “There's a light that never goes out” de The Smiths y su injusto descarte como single. El sonido de la guitarra acústica y los sutiles arreglos electrónicos de base en la producción (casi imperceptibles, pero imprescindibles), crean una emocionante atmósfera perfecta para la sentimental e intensa interpretación vocal de McAloon. Muy válida la letra en partes como “cuento las horas desde que te fuiste, cuento las horas que estoy despierto, cuento las horas y los segundos también, todo lo que robé y cogí de ti, pero Bonny no vive en casa”. Como dirían en el portal allmusic, es uno de los “track pick”, que yo vengo a llamar joya oculta, así que no la pasen por alto y escúchenla las veces que hagan falta y dejando días entre medias para no quemarla y cogerle el punto. Tras esta delicia se prosigue con una elegante pista pop, y ahora sí, uno de los singles “Appettite”. Teclados clásicos ambientales de los 80 de carácter fantasioso y la inestimable guitarra rítmica tan apañada que siempre acompaña a Prefab Sprout. El estribillo vuelve a disponer de una entonación y ritmo emocionante, que se ve aumentado por el dúo vocal que se presenta con la unión de voz femenina y masculina. Un disco que incluye un pasaje de 10 minutos que engarza “Bonny” y “Apettite” es un disco a tener muy en cuenta. Subimos la intensidad en lo que a los clásicos se refieren para escuchar “When love breaks down”. Una balada pop, de los momentos más recordados de Prefab Sprout y de sus canciones más fácilmente reconocibles y de encontrar en las radiofórmulas. Cálidas notas de guitarra, acompañadas de unas inocentes notas de teclado y nuevamente una composición que se podría clasificar dentro del pop de etiqueta. “Goodbye Lucille #1”, sigue por la parte emotiva que empezamos con Bonny. Quizás es la canción más llorona del disco y algo exagerada. Combina momentos lentos con otros en los que sube la intensidad tanto musical como vocal. No deja de ser otra canción bonita.“Hallelujah” es una delicada canción, menos intensa que la anterior en el orden de aparición del disco y que nos permite relajarnos bastante debido a la calma que aporta, gracias a sus suaves teclados, notas de piano, acordes cálidos de guitarra y, sobre todo, por los coros de Wendy Smith, que aquí podrían asemejarse a los cánticos mitológicos de sirenas. “Moving the river” es un animado tema pop, que se presenta tras un lento y misterioso comienzo. Esos punteos tan rítmicos de guitarra con esa mayor intensidad por parte de Paddy, crean una canción más animada que la anterior “Hallelujah”. Hay tiempo para esos guiños que de vez en cuando hace Prefab Sprout a otros géneros como “Horsin around”, que podría ser una canción que le hubiera venido como anillo al dedo a Frank Sinatra en sus últimos años. Uno de los momentos más clásicos que supone el disco. “Desire us” es una auténtica delicia. Ya desde su inicio con ese susurro vocal sobre esas notas de teclado se intuye algo grande. Esa base de teclados se mantiene durante toda la canción. La frase más destacada es esa repetición de “Tengo seis cosas en mi mente, ya no eres una de ellas”. Sencilla, y muy emotiva, demuestra que Prefab Sprout, con los elementos justos y dispuestos de la forma adecuada, conseguían crear verdaderas preciosidades sonoras. “Blueberry pies” sigue por la senda melódica que tendría la cara “b” del vinilo. Ritmos más pausados y relajados, que contrastan con la emoción y movimiento que nos encontramos en “Faron young”, “Bonny”, “Appetite” o “When love breaks down”. “When the Angels” es el final del disco y curiosamente es el tema pop más alegre y acelerado del disco. Comienza con unos órganos de sonido religioso, para dar paso a una base rítmica de bajo y batería animada, apoyada en unas saltarinas notas de teclado. Aunque hemos pasado por momentos más melancólicos o sentimentales como en la primera parte del disco, y otros más pausados como los que hemos visto a partir de “Hallelujah” hasta esta canción final, Prefab Sprout demuestra con esta pista que no pretenden dejarnos excesivamente relajados. Se comenzó con ímpetu y se termina con mucho ritmo, con sus distintos estados de ánimo entre medias. Pues, ¿qué les voy a decir?... Genial.

El disco tuvo ciertos problemas en los Estados Unidos por su propio título y hasta se vio obligado a renombrarse para su comercialización allí, por el tema de los familiares del actor al que se homenajea en el mismo, que por lo visto no estaban muy por la labor. Creo que el título fue algo así como “Two Wheels Good”. La portada, no obstante, no dejaba de ser una clara evidencia a Steve McQueen, con esa foto del grupo montados en esa moto tan parecida a la que llevaba en actor en fabulosa película “La Gran Evasión”.

Lo mejor que tuvo “Steve McQueen” para el grupo es que les reportó una muy buena reputación, acercándoles a grupo de culto y para los paladares más exigentes, asociándose a esa vertiente de grupos refinados y de tremenda calidad como por ejemplo Toto o Talk Talk por citar algunos. Igualmente, el éxito comercial no les fue esquivo debido principalmente al éxito de “When love breaks down”.

El nivel se mantuvo en la siguiente entrega de la banda con el disco “From Langley Park To Memphis”, aunque por lo visto se grabó antes el álbum “Protest Songs”. Canciones como “Cars & girls”, con una velada crítica irónica a Springsteen y sus composiciones que circundan sobre esas temáticas, sitúan a este disco como otro trabajo “delicatessen” editado a finales de la década de los 80.

A partir de aquí, la repercusión de Prefab Sprout, fue decayendo poco a poco y a día de hoy están considerados como un grupo de culto y solo apto para los oídos más instruidos. Estos chicos fueron creadores de un pop elegante, no exento de sentimiento y en parte podrían estar cercanos en el sonido a Crowded House; no sé por qué motivo veo cierto paralelismo entre Neil Finn y Paddy McAloon. De hecho, el australiano, en el período que Crowded House estuvo disuelto, colaboró musicalmente con su hermano en el proyecto The Finn Brothers.

Se rumoreaba por ahí, que Paddy se había puesto nuevamente en contacto con el sr. Dolby para volver a meterse en el estudio y lanzar un nuevo disco. Tuve ocasión de leer algo en la página de “Plásticos y decibelios” algo al respecto hace unos meses, pero no he vuelto a saber nada. Esperemos que el regreso de la banda, si es que se produce finalmente, ofrezca un resultado tan estupendo como el que consiguieron en la mitad de la década de los 80.

“Steve McQueen” de Prefab Sprout es uno de los discos que en relación calidad/conocimiento dentro de la década de los 80 está más descompensado. Es decir, que tiene una tremenda calidad y sin embargo no está al alcance del público generalista. Esto no significa que no sea accesible; para nada. Tengo pensado para próximas entregas otros grupos que también son bastante desconocidos, y que sí que serán poco accesibles, pero hoy no es el caso. Je, curiosamente en los 80 pasó que otros discos sí son muy conocidos, pero no tienen mucha calidad, justo al contrario. Si a algunos lectores ya les sonará de pasada grupos como Simple Minds o New Order, con la banda liderada por Paddy McAloon muchos estarán perdidos.

Como acicate, decir que el disco es fácil de encontrar a día de hoy en una edición de lujo que salió hace poco. Esta edición incluye 2 cd’s, siendo el cd de regalo una revisión de la mayoría de los temas en acústico. No he escuchado esa propina, pero la verdad es que debe merecer mucho la pena. Disfruten de este disco de etiqueta que les proponemos desde aquí para los siguientes 7 días. Permítanme en el 3er. aniversario de su fallecimiento en el día de hoy, un recuerdo hacia la figura de mi padre.
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